jueves, 13 de enero de 2011

Actividades de reciclaje en Stora Enso Barcelona

Stora Enso Barcelona, S.A. inició su actividad en 1964, como Capdevila-Tambar. En 1969 se convirtió en la empresa Tampella-Española y en 1994 pasó a ser Enso Española, tras ser adquirida por la compañía finlandesa Enso. Hace 13 años, Enso se fusionó con la empresa de origen sueco Stora, creándose así el Grupo Stora Enso, que hoy es uno de los grandes productores mundiales de papel y cartón, tanto reciclado como producido con fibra natural.

Stora era una compañía muy antigua, con actividad desde hace unos mil años, como productora de cobre y pasandose posteriormente a la industria papelera. Enso, por su parte, existe desde hace 130 años y su actividad fue siempre la producción de papeles y cartones.

En la planta de Stora Enso, situada en Castellbisbal (Barcelona), que ocupa una superficie de 120.000 m 2 y ocupa a 260 trabajadores, se producen cartoncillos realizados a partir de papel reciclado procedente de imprentas, periódicos, guías telefónicas, recogida selectiva de diversas ciudades y tetrabricks. Este cartoncillo se utiliza posteriormente en la industria del ‘packaging’ para la creación de envases de alimentos, perfumería y farmacia, entre otros.

Las instalaciones de Stora Enso Barcelona cuentan con una innovadora planta de cogeneración en la que se produce el vapor necesario para su actividad y electricidad, el 70% de la cual es vendida a la red eléctrica.

El cartoncillo se fabrica a base de fibras recicladas (WLC) de 4 calidades que van de 210 a 475 g/m2. La característica común de todos ellos es que están formados por tres capas (capa, tripa y reverso) y con un triple estucado en la cara. En otras palabras, un producto que aunque incorpora en un 90 % fibra reciclada sin destintar tiene en la cara un brillante color blanco gracias al estuco.

En el parque de materia prima se acumulan montañas de papel usado de todo tipo, desde retales de imprenta, periódicos que no se han vendido en los quioscos, guías telefónicas, revistas y tetrabricks procedentes de España, Portugal y sur de Francia. Pero lo curioso es que debido a la todavía insuficiente recogida de papel en nuestro país, esta empresa como la mayoría del país deben importar materia prima (papel usado) de otros países. Después de entrar en el pulper el papel usado se convierte en fibra celulósica. A continuación la pasta pasa por diversos procesos de purificación para extraer todo tipo de residuos: grapas, plásticos, alambres, arena, etc. Los residuos de depuración por tonelada neta de cartoncillo fueron en el 2002 de 47,2 kg, una reducción significativa respecto al 1999 que eran de 58 kg. Esta cantidad sólo se podría reducir si todos nos aplicáramos más en la recogida selectiva. Por ejemplo, quitando las grapas, las ventanas de los sobres, las pestañas engomadas, etc. y no echando plásticos, vidrios y demás en los contenedores azules para papel. La otra parte importante en residuos son los 107,5 kg por tonelada en forma de lodos formados por las fibras que no pueden ser aprovechadas por ser de mínimo tamaño.

La parte más espectacular del proceso es la “máquina de papel” que mide unos 152 metros y permite una producción anual de 160.000 toneladas y en la que la lámina de papel se forma a una velocidad variable según el gramaje, con una media de 350 metros/minuto. O sea, que cada 25 -30 minutos sale una bobina inmensa de cartoncillo de 20 toneladas lista para ser convertida en el producto a la medida que demanda cada cliente. Entre el principio y el final de la máquina no puede haber mayores diferencias: entra una disolución acuosa de fibra y agua y sale el cartoncillo seco al final de los más de cien metros de máquina. El medio usado en este proceso es el calor que va secando la fibra de papel sobre la tela portadora.

Cada uno de nosotros consumimos en nuestro hogar alrededor de unos 100 kg de papel al año, de los cuales 85 kg son reciclables. Sin embargo, la tasa de reciclaje apenas sobrepasa en el mejor de los casos los 15 kg/persona/año. Por esta rzón se deben importar hasta 600.000 toneladas de papel usado de otros países.

Stora Enso obtiene de los bricks fibra para papel, que contiene aluminio y plástico, que por pirólisis se transforma en gas utilizado como fuente de energía para diversos procesos de la fábrica. Reciclan unas 60.000 toneladas de bricks al año, siendo la segunda fábrica más grande a nivel europeo. Producen unas 160.000 toneladas de cartón estucado, de las cuales el 50% se exporta a Portugal, Francia, Italia, Holanda y Sudamérica.

Para hacernos una idea de la cantidad de papel que gastamos al año entre todos, valga el dato de que consumimos 2.900 millones de rollos de papel higiénico entre todos los españoles.

En otro orden de cosas, se estima que el 75% de todo el aluminio producido hasta ahora sigue en uso hoy en día. En Europa, se calcula que más de la mitad del aluminio que sale de fábrica tuvo ya una vida anterior como metal.

Máquina para producir tubos de cartón.

2 comentarios:

Kjell och Lena dijo...

Buscando información en Google me encontré con esta página. En 1966/1967 fui la intérprete de los trabajadores finlandeses y españoles durante la construcción de esta fábrica. Me emocioné al leer el artículo.
Un saludo,
Helena Somervalli, Tenerife

Cándido dijo...

Muchas gracias Helena.

Un saludo