miércoles, 23 de febrero de 2011

Principales productores de petróleo

Los países de las economías emergentes se han ido situando en mejores posiciones dentro de la industria petrolera. En Brasil, China y Rusia sus empresas petroleras aumentan de tamaño. Gigantes como las firmas rusas Gazprom (con unos ingresos de 74.800 millones de euros en 2009), Lukoil o Rosneft, junto a la brasileña Petrobras, o las chinas CNPC, Sinopec o CNOOC, están dando la réplica nada menos que a los cinco grandes de esta competitiva industria: ExxonMobil, Shell, British Petroleum (BP), Total y Chevron. Por hacerse una idea, se trata de un negocio de unos 818.400 millones de euros. Tampoco son ajenas a los cambios las empresas de Oriente Próximo: National Iranian Oil Company, Saudi Arabian Oil Company y Qatar General Petroleum Corporation, fundamentalmente estatales.

Oriente Próximo se resiste a perder el liderazgo histórico del sector, mientras que potencias petroleras como EE UU y Canadá están agotando sus reservas porque su ritmo de consumo interno es muy superior a su actual capacidad de producción. De hecho, según datos de BP, las reservas probadas estadounidenses han pasado de 30.700 millones de barriles en 2002 a 28.400 millones en 2009. Por el contrario, Brasil ha visto cómo su despensa crecía de 9.800 millones de barriles a 12.900 en el mismo periodo. Idéntica intensidad ha demostrado la producción en el país sudamericano, que ha escalado de 1.899.000 barriles diarios en 2008 a 2.029.000 durante 2009, algo más de un 7 % de crecimiento. Ya lo dijo en su día el ahora ex presidente Lula da Silva: "En unos años seremos el tercer productor mundial de petróleo".

En 2009 Oriente Próximo acaparaba el 30,3 % de la producción mundial, pero la extracción en la zona caía un 7,3 %. Por otra parte China, Rusia y Brasil tienen grandes recursos tanto naturales como financieros. Y el petróleo fácil ya ha sido explotado. Así que los países con mucho crudo o mucha demanda pueden elegir con qué petrolera internacional aliarse.

Detengámonos un momento en el concepto de petróleo fácil. Hablamos del que resulta sencillo y rentable de extraer. Y en estos tres países emergentes hay de los dos: del menos costoso y del más caro. Hay que tener en mente que la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) estima que el coste de extracción de un barril de petróleo en aguas profundas o ultraprofundas (caso de Angola, Nigeria o Brasil) oscila entre los 30 y los 65 dólares, mientras que si lo extrajéramos del Ártico ruso podría alcanzar los 100 dólares. Por eso no es extraño que existan voces en la industria, como la de Ali Aissaoui, jefe de investigación de Arab Petroleum Investments Corporation, que advierten de que un periodo prologando de los precios del barril por debajo de los 60 u 80 dólares podría afectar a la capacidad de las petroleras privadas y estatales para autofinanciar sus inversiones.

De momento, con un petróleo a 100 dólares el barril no hay problema. Sin embargo, el poderío de China, Rusia y Brasil y sus compañías ha acentuado el enfrentamiento entre las petroleras internacionales (IOC, según su denominación en inglés) y las estatales (NOC), y el balance entre ellas está cambiando. Hay que tener presente que las compañías estatales tienen el 85 % de las reservas del planeta de gas y petróleo. El problema que se plantea entonces a las grandes petroleras internacionales es cómo acceder a los yacimientos de los países propietarios del petróleo y el gas. Un problema que se complica aún más si estos países usan para explotar el crudo sus propias petroleras estatales. En la práctica, las economías emergentes tienden en los últimos años a controlar férreamente, como sucede en Rusia y China, sus recursos. Se ha de tener en cuenta que entre los 20 primeros países con mayores reservas de petróleo del mundo, solo cuatro (Brasil, Noruega, Canadá y EE UU) permiten a las empresas extranjeras acceder sin restricciones a sus reservas.

Estas economías emergentes tienen características comunes, grandes yacimientos, unas economías que generan mayores ingresos (Algo que facilita la búsqueda a mayor escala de crudo) y un petróleo cada vez más caro, lo cual permite extraer, caso, por ejemplo, de Rusia, hidrocarburos de forma viable en zonas árticas o a grandes profundidades (Brasil). Estos mayores ingresos están propiciando la internacionalización de las compañías estatales, como las chinas Sinopec, CNOOC o CNPC, que se han lanzado a comprar yacimientos y empresas en el exterior.

Según algunos analistas, habrá un cambio en el orden mundial del que saldrán más favorecidos los países con materias primas. Brasil, Irak, Arabia Saudí, Rusia y otros serán más competitivos, y su creciente demanda traerá consigo una mayor competencia por los recursos energéticos, que cada vez serán más escasos, elevando el precio de los mismos.

Las revueltas de Túnez y Egipto hicieron subir el precio del petróleo. Pero están siendo las protestas en Libia las que están acelerando la carrera alcista del petróleo, que está registrando los precios más altos de los últimos años. El barril Brent, de referencia en Europa, llegó a escalar ayer hasta los 108,6 dólares. El West Texas Intermediate (WTI), el más seguido en Estados Unidos, repuntó hasta los 94,5 dólares y el barril de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), obtenido a partir de una cesta de 12 tipos diferentes de crudo, alcanzó los 100,6 dólares. Hay que remontarse hasta los meses de septiembre y octubre de 2008 para encontrar unas cotizaciones más altas.

Estos máximos tienen su origen en el conflicto de Libia, un país cuya relevancia energética supera con mucho la de Túnez y Egipto. Para empezar, es uno de los 12 socios de la OPEP, cártel al que se incorporó en 1962, algo que no ocurre con las otras dos naciones. Tomando los datos de los últimos informes mensuales de la OPEP y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Libia bombeó 1,57 millones de barriles al día en enero y posee unas reservas de 46.400 millones de barriles de crudo.

Además Libia constituye un proveedor clave para Europa, que suministra el 50 por ciento del consumo de petróleo de Italia, Francia y Alemania. Según la AIE, en 2010 exportó cada día 0,13 millones de barriles de crudo y gas natural líquido con destino a España.