jueves, 15 de mayo de 2014

Almacen de gas Castor


El almacén de gas de Vinaròs (Castellón), que los geólogos vinculan con más de 320 seísmos producidos desde septiembre, se levantó sobre una falla de 51 kilómetros perfectamente registrada por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). En los alrededores hay otras dos grandes fallas, de 18 y 35 kilómetros, y muchas más de tamaño más pequeño que no están cartografiadas. La empresa Escal UGS, promotora del proyecto, no solo no ve ningún riesgo en ello, sino que explica que la falla forma parte del cierre de la estructura del almacén Castor, lo que permite el sellado del almacenamiento. La Administración socialista, que autorizó el proyecto, no era ajena a la preocupación de diferentes instituciones, como el Observatorio del Ebro, que expresaron durante la tramitación del estudio de impacto ambiental sus temores a posibles terremotos. El visto bueno ambiental, cursado por el Ministerio de Medio Ambiente, no hacía alusión alguna a riesgos sísmicos.


El Tribunal Supremo estableció, en octubre pasado, que el Estado deberá compensar económicamente a la entidad Escal UGS, concesionaria de la explotación para el almacenamiento subterráneo de gas natural denominado ‘Castor’, en caso de cerrarse la planta situada frente a la costa de Castellón.


La Generalitat y los alcaldes de algunos municipios de las Tierras del Ebro volvieron a exigir su cierre definitivo. Así lo pidieron el consejero de Interior de la Generalitat, Ramon Espadaler, y media docena de ediles de las poblaciones catalanas afectadas por la oleada de seísmos ocurridos durante los pasados meses de septiembre y octubre en una reunión celebrada en Tortosa.


El proyecto Castor es un depósito estratégico artificial de gas natural situado frente a la costas de Castellón y Tarragona, en aguas territoriales españolas del Mar Mediterráneo. El depósito es el quinto y más grande de los existentes o planificados en España, creado para suplir la demanda energética española de gas natural en caso de escasez o cese de las importaciones. El proyecto Castor puede almacenar un máximo de 1900 millones de metros cúbicos de gas natural, suficiente para suministrar el equivalente a 50 días de consumo en España.

El depósito del proyecto Castor aprovecha la existencia de un antiguo yacimiento petrolífero agotado en los años 70, el de Amposta, para inyectar gas natural proveniente de la red estatal de gaseoductos a una profundidad de 1.750 metros bajo el mar. El gas se desvía de la red desde una estación situada en localidad de Vinaroz hasta la plataforma marina por medio de 30 kilómetros de gaseoducto submarino. La inyección de gas en el depósito, que puede durar 6 meses para llenarlo completamente, desplaza al agua que se encuentra en la roca caliza de naturaleza porosa. El gas queda atrapado en el depósito gracias a la existencia de rocas impermeables en estratos superiores que lo sellan. Para recuperar el gas guardado en el depósito se inyecta agua, se extrae el gas que debe ser tratado y se devuelve a la red de gaseoductos. Una parte del gas inyectado en el depósito, denominado "gas de colchón", es irrecuperable pero esencial para el correcto funcionamiento de las instalaciones.

La infraestructura ha costado unos 1.300 millones de euros y está gestionada por Escal UGS, empresa participada por ACS, Castor Limited Partnership y Enagás.

En España hay cinco almacenamientos subterráneos de gas. El yacimiento de Serrablo, propiedad de Enagás, está situado entre las localidades de Jaca y Sabiñánigo (Huesca) y ocupa un antiguo yacimiento de gas natural. Entró en funcionamiento en 1989, tiene una capacidad total de 1.100 millones de metros cúbicos y una inyección máxima de 3,8 millones de metros cúbicos. El de Gaviota, que también utiliza un antiguo yacimiento de gas, está frente a la costa de Bermeo (Vizcaya), y cuenta con una capacidad total de 2.681 millones de metros cúbicos y una inyección máxima de 4,5 millones. Estos dos depósitos están en funcionamiento desde 1994 y en 2011 se aprobó un proyecto de ampliación, que actualmente se encuentra parado. Yela, ubicado en Brihuega (Guadalajara) se puso en marcha en el último trimestre de 2012, su capacidad total es de 2.000 millones de metros cúbicos y su inyección máxima es de 10 millones. Se asienta sobre un acuífero salino fósil situado a 2.300 metros de profundidad. El proyecto Castor, propiedad de Escal UGS (participada en un 66,67 % por ACS), tiene una capacidad total de 1.900 millones de metros cúbicos y la capacidad de inyección es de 8 millones. Castor aprovecha un antiguo pozo petrolífero, situado a 1.750 metros de profundidad, y tiene capacidad para almacenar hasta un tercio de la demanda de gas del sistema español durante 50 días. Por último, Marismas, propiedad de Gas Natural Fenosa, es un pequeño almacenamiento que aprovecha un antiguo yacimiento de gas con una capacidad total de 61 millones de metros cúbicos y una capacidad de extracción de 0,36 metros cúbicos diarios. En esta misma zona, la compañía prevé construir un nuevo almacenamiento, con el mismo nombre, que tendrá una capacidad total de 514 millones de metros cúbicos.

En todo el mundo, hay 627 almacenamientos subterráneos de gas de los que 81 son acuíferos salados profundos.



1 comentario:

Rogelio Hernández dijo...

Y de nuevo otro ejemplo de privatización de beneficios y socialización de pérdidas: existe una/s claúsula/s en la adjudicación que garantizan una indemnización por el importe total de dicha adjudicación más una compensación, supongo que en algún concepto similar al del lucro cesante.

Vamos que en total la broma parece que va a representar un monto en torno a los 1.700 millones de euros a sufragar por los paganinis de rigor.