domingo, 14 de febrero de 2016

La sequía siempre vuelve


Este artículo, escrito por el metereólogo Francesc Mauri, en el "Tot Cerdanyola" el 13 de febrero.


En nuestro país, es decir, en el mundo mediterráneo, nuestro clima siempre ha llevado irregularidad y variabilidad alta en las precipitaciones. Hoy hablamos de periodos de sequía que hemos tenido en nuestro país, en el mundo mediterráneo.

Esta variabilidad se cifraba en el 20% durante la primera mitad del siglo XX. Ahora llega al 30%. Llueve, en conjunto, muy parecido pero, en cambio, mucho peor, muy mal repartido. De muy mal gestionar.

Las sequías aquí no son nuevas. Entre 2007 y 2008 tuvimos una de las peores en 80 años en Cataluña. La falta de lluvias se notó mucho en las cabeceras de los principales ríos del país, con 15 meses de precipitaciones escasas. Las reservas de agua de los embalses del Ter y Llobregat cayeron hasta situarse en torno a sólo el 20%. Sau, rozó el 10% !!!

De sequías hemos tenido a montones: la más extrema se dio entre 1812 y 1824. De hecho, de los cinco años más secos desde 1786 hasta ahora, cuatro se encuentran entre 1.813 y 1.823. El año más seco desde que se tienen registros en Barcelona fue en 1817 con sólo 216 l / m², un tercio de lo que llueve normalmente a lo largo de todo un año. Fue época de hambre, penurias y muchas enfermedades fruto de la falta de higiene agravada.

Seguramente, el mejor acierto a raíz de la sequía del 2007/08 fue potenciar las desalinizadoras. Una herramienta moderna y, sobre todo, estratégica. No dependes de nadie más para tener agua, como en el caso de un trasvase. Está claro que consumen energía, pero sus beneficios compensan los problemas. Ya comentábamos la semana pasada que han comenzado a aumentar la producción. La del Prado está funcionando al 30% de su capacidad. La del Tordera al 25%.