martes, 14 de junio de 2016

La Hispano Suiza de Guadalajara


Guadalajara, situada en plena meseta castellana, no fue uno de los grandes focos industriales de la geografía nacional, como Barcelona, Bilbao o las grandes cuencas mineras. Pero para su desarrollo industrial aprovechó tanto los recursos naturales de sus minas de sal de Imón-Olmeda, declaradas Bien de Interés Cultural, de las minas de plata de Hiendelaencina o del agua del salto de Bolarque, como otros dos hitos fundamentales en su historia industrial: por un lado la implantación de la Academia Militar de Ingenieros y por otra la factoría de motores para aviones y automóviles Hispano-Suiza.


Obrero en el interior de La Hispano de Guadalajara (1920). 


Taller de montaje de La Hispano. Avión Nieuport-52 en proceso de fabricación. 

El viernes 6 de febrero de 1920, tuvo lugar la inauguración oficial de las instalaciones fabriles de La Hispano. En Guadalajara nunca se dudó de que el rey Alfonso XIII estaría presente, y así fue. Le precedieron dos escuadrillas de la aviación militar que volaron desde Cuatro Vientos y Getafe, y aterrizaron en el aeródromo situado detrás de la fábrica.


Los Reyes llegaron ante la fachada principal del edificio de La Hispano a las cuatro de la tarde, donde se encontraba congregada una multitud para recibirlos. Dentro del recinto les esperaban el conde y la condesa de Romanones; su hijo, el conde de Velayos; el presidente del Consejo de Administración, Damián Matéu; el vicepresidente, Francisco Aritio, y los consejeros Careaga, Morales, Chavarri, Ballesteros, Vila y Sentmenat; también estaba el director técnico, Juan Antonio Hernández Núñez, capitán de ingenieros, y representaciones de todos lo estamentos civiles y militares.


Tras una completa visita a los talleres y al aeródromo, se reunieron en la sala del Consejo para celebrar el acontecimiento. Damián Matéu se dirigió a los Reyes agradeciéndoles su presencia a la vez que recordando el papel jugado por el Monarca como impulsor de la empresa. Éste, brindó levantando su copa por la prosperidad de La Hispano, “congratulándose de que hubiera llegado a feliz término la idea de nacionalizar una industria que tantos beneficios habría de reportar a la Patria” .


1919. Interior de la fábrica de vehículos La Hispano. Avión de caza Hispano-Barrón en construcción en la zona destinada al montaje de camiones. Destaca el motor Hispano-Suiza de 220 CV; es la segunda versión más potente del presentado al Concurso Militar de Aviones, que se celebró en 1919 y viene a demostrar la importancia que la actividad aeronáutica tuvo desde sus inicios para La Hispano. Aunque hasta 1922 no se inauguró la fábrica de aviones, ya desde 1918 se contaba con el aeródromo y la dirección técnica de Eduardo Barrón (en la foto con sombrero) como proyectista y diseñador de aeroplanos para iniciar esta actividad.

Desde el comienzo de la 1ª Guerra Mundial (1914) Alfonso XIII sugirió a La Hispano-Suiza que aumentase su capacidad productiva ya que el Ejército necesitaba unos 400 camiones, incluso aconsejó que la orientasen a la producción de armamento. Por otro lado, la evolución de la Guerra puso de manifiesto la vulnerabilidad de la fábrica de Barcelona ante el ataque de un enemigo potencial, al estar tan cerca de la frontera y el mar. Estos son los motivos que, aparentemente, justificaron la instalación de una nueva fábrica alejada de la periferia peninsular.

Dado que fabricó aviones, llegó a contar con un aeródromo propio y otra fábrica adjunta, La Hispano Aircraft, que construyó el avión De Havilland DH9. Hispano Aviación" con antiguo personal de Guadalajara.

Con el tiempo se mejoran todos los vehículos, y se ofrecen un sinfín de carrocerías especiales: volquetes de basura, regadores, autobombas de bomberos, autobuses en varios acabados... En 1923 se fabrica el motor tipo 204 de 50/60 CV. La propaganda de la casa seguía siendo curiosa: Los folletos de vehículos industriales incluían un estudio detallado de los costos de mantenimiento.

Los problemas burocráticos para la importación de materiales hicieron que las fábricas de España languidecieran un tanto, mientras la de París -dedicada en exclusiva a motores de aviación y chasis de gran lujo- estaba en el apogeo de ventas y prestigio.


Finalmente, se vendió la Hispano Guadalajara a Fiat (Salvo la sección de aviación, en uso hasta su traslado a Alicante durante la guerra civil). Llegaron a construirse unos 300 coches FIAT 514, pero las trabas burocráticas para la importación de materiales hicieron desistir a Fiat, que le volvió a vender la fábrica a la Hispano-Suiza. Fue usada por la sección de aviación hasta que en 1932 cerró sus puertas definitivamente.


Foto de 1920 de la visita a la fábrica de Hispano Suiza de Guadalajara de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

Ver más en: http://www.20minutos.es/museo-virtual/foto/12703/#xtor=AD-15&xts=467263

Durante la Guerra Civil el Comité de Trabajadores se hizo con el control de la Hispano-Suiza y trasladó la producción de aviones a Alicante donde se montaron y repararon los polikarpov del ejercito republicano. Mientras tanto los antiguos propietarios de la fábrica, exiliados en Francia, crean un taller en Sevilla para la reparación de los aviones de los sublevados.


Visita de Primo de Rivera a la fábrica de Guadalajara.

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