miércoles, 28 de septiembre de 2016

Los prometedores usos del carbón en 1829


En la introducción del libro "Hornaguera y hierro : verdadero recurso poderoso (¡y quizás único!) que le queda a España para recuperarse de tantas pérdidas como ha sufrido en estos últimos 200 años : memoria sobre la formación de Compañías que beneficiando a las ricas minas de carbón de piedra de España establezcan fundiciones de hierro á la inglesa ... ", Gregorio González Azaola, (París 1829) se puede leer el siguiente texto, argumentando el mal que trajo el "descubrimiento" de América. El autor trata a continuación del uso del carbón de piedra.


La España caminaba, tres siglos ha, con bastante buena dirección y tino hacia la cumbre de su prosperidad, cuando un inesperado y asombroso acontecimiento la apartó de la senda derecha que llevaba, é inspiró aquel fatal espíritu que tanto alucina de dominación y conquistas lejanas. Las naciones todas en sus principios vienen á ser un agregado informe de gentes advenedizas, ó tribus errantes que fijan mas o menos tiempo su domicilio entre ciertas líneas naturales de ríos, costas, ¿montañas; y mientras no hacen una masa homogénea, mientras no les unen un mismo interés, unas mismas ideas, y un mismo lenguaje, todo es disputas, guerras, ruina y acabamiento de unas y otras.

Esto es lo que sucedió a nuestra península desde la invasión mercantil y solapada de los Fenicios, continuada por sus hijos los Cartagineses, hasta la época memorable del descubrimiento de un nuevo mundo allende los mares de Occidente.

Todas las naciones extrañas que pusieron el pie en este suelo feraz, y conocieron sus ventajas para el cultivo y comercio, viendo sembrado este territorio de gentes mal avenidas trataron de aumentar la discordia para asegurar su dominación, y los incautos Españoles divididos en tantas parcialidades como provincias, se contentaron casi siempre con servir bajo las banderas de Anibal, ó Sertorio, ó en las legiones de los Scipiones y Pompeios, y tantos otros adalides que vinieron en épocas diversas a saquear sus pueblos y regar de sangre sus campos, pero no a cultivarlos por su mano ni beneficiar sus preciosisimas producciones naturales. Los enjambres de bárbaros que vomitó el Septentrión, y los que pasaron del Africa con el Coran y la espada en la mano tuvieron este desventurado pays en una alarma perdurable por mas de 800 años, de manera que puede asegurarse que habiéndose visto la España desde que hay memoria de hombres agitada con guerras extrañas é intestinas, apenas empezaba a respirar, apenas empezaba a reunirse en cuerpo de nacion bajo una mano firme, una corona, y un interés general de sus habitantes a fines del siglo 15; cuando el descubrimiento de la América nos aparta, como dije, del verdadero sendero recto que llevábamos hácia nuestro engrandecimiento y felicidad, nos hace sedientos de plata y oro, como si en la abundancia de estos metales consistiera la verdadera riqueza, y olvidando nuestras campiñas de Castilla y Andalucía, abandonando nuestros talleres, y despreciando las artes de la paz y las ciencias útiles, empuñamos otra vez las fatales armas, y corrimos á conquistar espaciosas desiertos, contemplándonos muy dichosos con casi una mera ocupación nominal.

¡Pero dejamos la dicha en Castilla y fuimos a buscarla al Perú! Nos hicimos dueños del pays del oro, y nos volvimos unos pobres miserables! Mandamos desde Arauco á las Californias, desde el Callao á las Molucas, y logramos ver siempre al Sol alumbrando de oriente á poniente tierra sujeta al brazo español.- ¿Mas que fruto sacamos de tanta proeza, tanto valor, tanto sufrimiento tanta conquista, tanto sacrificio? Arreglar las casas de los Incas y Motezumas, y descuidar la nuestra; civilizar una multitud de salvages , y retrasar la cultura tan adelantada de los hijos queridos de Isabel y Fernando; crear imperios a dos mil y mas leguas, para que á la primer borrasca política se alzasen con ellos unos hijos bastardos ingratos y desnaturalizados.

Cobramos bien las primicias de nuestras espediciones ultramarinas, pero fue en ese metal funesto y ofuscador que perdió a tantas naciones como se deslumbraron con su falso brillo! Apenas se sabe en Granada y Sevilla el buen resultado de la empresa costeada por la ímmortal Isabel; apenas ha vuelto a contarlo Colon con sus compañeros los intrépidos Pinzones, cuando la fama del mucho oro de las Indias vuela rápida y con exageración desde las orillas del Ebro al Guadiana; salen los    Corteses, los Pizarros y otros cien capitanes atrevidos a hacer descubrimientos y conquistas por todas partes; síguenles millares de aventureros que se enriquecen ó perecen unos tras otros con varia fortuna; pero al paso que ganan miles de leguas despobladas, ó llenas de bosques y de indios que nada producen, van dejando incultos los campos de Jerez, Utrera, Badajoz y gran parte de Estremadura; se entibia el amor al trabajo, quedan desiertas las fábricas y populosas ciudades de Castilla; Burgos que tuvo sus siete mil vecinos se reduce á 900; Medina, Avila, Valladolid, Salamanca, Leon y otras muchas por el
mismo orden pierden sus brazos industriosos, sus telares, talleres y mercados, reduciéndose a meros esqueletos de lo que fueron, segun lo atestiguan hoy sus conventos é Iglesias magníficas; y medida que fue viniendo oro y plata, bajaron de precio estos metales, subiendo proporcionalmente les jornales, mercaderias y artefactos, y todo decayó en España menos su gloria militar, y aquel hipo de las riquezas falsas y virtudes aparentes que de ella se engendran.

Escasamente duró cien años toda aquella potencia, explendor y preeminencia que nos ofrecía la conquista de un mundo nuevo lleno de plata y oro, y de tantas exquisitas producciones naturales. Pasó cual relámpago en noche tenebrosa todo aquel brillo del nombre castellano; y fue tal y tan rápida esta decadencia y catastrofe del comercio en tiempo de Felipe III, que como dijo sabiamente el conde de Campomanes, los mas no supieron discernir sus causas, ni atínar con el verdadero remedio. Bien lo conoció sin embargo Toledo, cuando lamentándose su universidad al mismo Felipe III , le pinta el abandono de las fábricas, el olvido de los oficios y artes que solían ser tan primorosos en España, la entrada de mercaderías extrangeras y salida de materiales laborables, la falta de trabajo para las dos terceras partes de la poblacion, la miseria y emigracion de tantos menestrales despechados que antes fabricaban tantas cosas para toda la Europa y las Indias; y la multiplicacion de religiosos, estudiantes y clérigos por tener que comer, con todo de no haber en el reino la mitad de gente que solía.

Y bien lo conocieron también algunos sabios economistas de aquella edad como Martinez de la Mata y Alvarez Osorio, los cuales clamaron muy valientemente; pero el furor guerrero que ciega al hombre y aun a los gobiernos mas cuerdos, lo habia precipitado ya todo, y era casi imposible retrogradar, á no cambiar absolutamente de ideas lo que es tan árduo y aventurado en la marcha de las naciones.

Nada evidencia mas nuestro fatal extravío por la senda falsa de acumular metales y domeñar el orbe, que el estado interior de Castilla á los cien años de la época mas venturosa para ella, en que descubierta la América, batida y arrojada la morisma del feracisímo reino de Granada, reunidas en una todas las antiguas dinastías peninsulares triunfantes fuera sus armas por Italia, Flandes, Holanda y Alemania, y florecientes los bancos de comercio de Burgos y Medina del Campo, Sevilla etc.; todo parece que convidaba a fundar. ya que no la Monarquía universal que temían sus émulos, al menos el imperio mas rico y mas vasto que hubieran visto los siglos. ¡Que nación en el mundo hubiera competido con esta! Que fuerza hubiera podido arrebatarnos las ventajas naturales que nos dá nuestro suelo y clima; la posición incomparable a la puerta de los dos mares mas á propósito para el comercio  del universo; nuestras preciosas lanas, linos, sedas, vinos, aceites, granos, metales, frutas y tantas cosas inestimables si hubiéramos convertido todo nuestro conato á multiplicar mas y mas las fábricas dentro del reino, aumentar nuestros brazos útiles y productivos, introducir todo género de artes, atraer fabricantes sábios, y maquinistas extrangeros cuantos quisieran, abrir comunicaciones de extremo a extremo, é inspirar seguridad al comercio con una protección franca, ilustrada y generosa!

Mas sucedió por desgracia todo lo contrario. Se trató de traer solo plata y oro de América, y sobreviniéndonos una especie de hidropesía metálica, se obstruyeron todos los canales de la industria que son como las venas del cuerpo político; se despreciaron casi todos los frutos y producciones naturales de ultramar, y nos faltaron por de contado una multitud de materias primeras con que podíamos haber hecho un comercio exclusivo con las demas naciones. Al subir en España con la superabundancia de plata los jornales y precios de toda manufactura despertamos la industria de las demas naciones europeas, que escaseaban de numerario y acudieron todas al punto á Sevilla, donde se habia estancado la contratacion de Indias, con géneros "y artículos de toda clase mucho mas baratos que todos los nuestros; desbancada la industria propia, se extinguieron también los bancos de Medina del Campo y Burgos; y aquellos mercaderes que en tiempo de los reyes católicos tenían sócios y factores en todas las plazas de Europa desde Marruecos al Báltico, y que sabían comprar á nuestros fabricantes del reino anticipadamente cuanto tegieran en el espacio de seis años, tuvieron luego que sufrir el ver á Sevilla llena de negociantes genoveses, flamencos, placentínes, milaneses, franceses y tudescós; é inundado el reino de factoresy asentistas extraños de toda especie, tomaron por su cuenta las aduanas los surtidos de paños de Flandes con nuestra lana de que embiábamos a Brujas mas de 40 mil fardos, las provisiones de los ejércitos en pays extrangero, las minas de plata de Guadalcanal, Cazalla Aracena y Galaroza, las de azogue del Almaden, las de cobre de Riotinto y los arrendamienios de las principales rentas, maestrazgos, obispados, encomiendas y negociaciones del Estado, con lo que llegaron á cobrarse por razon de intereses un tercio del capital que prestaban segun decía la Universidad de Toledo en su famosa representation al rey, se hicieron príncipes como los Fucares, marchándose con nuestra sangre y jugo á otros reinos, y llegó a faltar á fines del siglo 16 el oro y la plata para el giro ordinario en la nacion que era la dueña de las minas y árbitra del universo!

Las guerras que por otra parte se habían encendido en Alemania y Norte de Europa, de resultas del cambio de ideas politicas y religiosas queriendo hacer hereditarias varias coronas electivas, y excitando habilmente á su favor algunos príncipes las disensiones que producían el espíritu de reforma y disputas teológicas, arrastraron á la casa de Austria,y por consiguiente á España, á tomar en ellas una parte muy activa; y mientras los tercios Españoles avasallaban la Europa despues de conquistada la América, la industria extrangera surtiendo á la España y América poco á poco de toda clase de tejidos, armas, artefactos, quinquilleria, bastimentos, y cuanto necesitaban fue sujetándonos insensiblemente y con ligaduras mucho mas fuertes que las que se echan a los pueblos por medio de las armas.

Tal fue nuestra infausta estrella bajo el reinado de la casa de Austria, que en tiempo de Carlos II, por los años de 1680, no se hacia aun casi mas comercio con América, que el de la flota por Veracruz y el de los galeones por Cartagena y Portobelo, perdiéndose una infinidad de producciones preciosas, como cueros, grana, palos de tinte y otros frutos naturales por no haber trafico de provecho con Buenos-Ayres, Trinidad, Cumana, Margarita, la Guayra, Coro, Maracaibo, Santa Marta, Campeche, Cuba, Santo Domingo, y otras muchas islas y puntos interesantísimos, acosando por todas partes a nuestros buques los piratas flíbustiers, llevando los contrabandistas extrangeros desde sus puertos todas las ropas y efectos que no llevaba E5paña, y ganando como aseguraba Alvarez Osorio, tres dobladas cantidades de las que venian todos los años en la flota y galeones, por nuestro descuido.

Por eso afirmaba un sabio frances que no convenia a la España el comercio de América por no estar cimentado sobre los productos de su industria y agricultura, y estarse llevando los extrangeros mas de 900 millones de reales cada año, al paso que la España menos de 100 del total de mil millones en que se regulaba, y esos tambien precaria y pasivamente , pues venian a ser de derechos que percibía, en vez de consistir en frutos y mercaderias de su suelo, aplicacion y trabajo.

Yo bien quisiera disculpar a los políticos del siglo 16, que fascinados con tanto oro y plata como venia, y ensoberbecidos con tanta conquista y tanta prosperidad como dispensó la fortuna a la España en aquella época, desconocieron nuestros verdaderos intereses, y podríamos decir que careciendo de luz y consejo en materias tan nuevas como dificiles de economia, tuvieron que dejarse llevar del torrente de ideas falsas de grandeza de aquel siglo conquistador. Mas no se acierta a explicar como olvidaron tan pronto las sabias máximas del siglo anterior en punto a fomento de las artes; y cuando vemos a otros españoles sabios y amantes del bien del estado clamar altamente al Rey sobre la urgencia de mirar por la industria de estos reinos, y contener la introduccion de tanta baratija y mercaderia como nos trahian los estrangeros, no parece que cabe escusa para haber dejado de tomar las providencias enérgicas que se indicaban con tiempo.

Los de Valladolid decían a Carlos lº, en 1542 y 48, que no solo se habian entremetido los extrangeros en todas las negociaciones de que los subditos y naturales debian vivir, sino que ademas de arrendar los maestrazgos, obispados, diguidades. encomiendas y estados de señores, compraban todas las lanas, sedas, hierro y acero, y otras mercaderias y mantenimientos de que S. M. recibia mucho de servicio, y se perdía la contratacion de estos reinos; repitiéndole en 1593 á su hijo Felipe II, qui si antes entraban en estos reinos bujerias, vidrios, muñecos, cuchillos y otras semejantes cosas inútiles á la vida humana para sacarnos el dinero como si fuésemos Indios, entonces metían otras mil cosas de alquimia y oro de Francia, en cadenas, engarzes, brincos, filigranas, rosarillos, piedras falsas, vidrios teñidos, cuentas y sartas de todo ello con que perdía España gran suma de oro y plata, porque al principio con la novedad lo vendian todo muy caro, y luego lo daban casi de valde, en lo que daban bien a entender lo poco o nada que valían llevándose asi el oro y plata que con tanto trabajo se adquiere y va a buscar á las Indias, suplicando por fin a S. M., mande no entren tales cosas, ni anden buhoneros franceses y extrangeros por estos reinos con tales achaques.

Los de Toledo decian á Felipe III a principios del siglo 17, que de las tres partes de gente de España las dos no tenían ya trabajo por que se dejaban salir todas las materias laborables, y entrar las mercaderías labradas fuera, con lo que se iban olvidando los oficios y artes que solían ser tan primorosos en España; que por eso habiendo sido antes nuestro comercio el mayor del Orbe, dando mercaderias á toda Europa y á las Indias, y teniendo factores en todas partes, ya no habia rastro de tal comercio, ni habia quedado otro vivir sino comprar a los extrangeros sus mercaderias fiadas que revenden como corredores. Que llevándose los materiales, y vendiéndouos las telas, arruinaban á los naturales, y empobrecian la real hacienda con la diminucion de las rentas de millones y alcavalas por lo cual había ya bajado un tercio la renta de S. M. , y en fin que asi como antes, el cuerpo y nervio del Estado era la gente de oficio, como que tanto se fabricaba para España y toda Europa y las Indias, entonces todos procuraban hacerse religiosos, clérigos y estudiantes, por no hallar otro modo de vivir ni de poder sustentarse.

Los juiciosísimos escritores Alvarez Osorio y Martínez de la Mata, decian tambien á Carlos II último soberano de la dinastía austriaca, que si quería restaurar los tesoros que se habían perdido con los fraudes de las mercaderías introducidas por los extrangeros, aumentase cuanto pudiese las fábricas y perfeccionase sus obras; expresándose el Martinez en un tiempo en que ni ingleses ni franceses sabian mas, por estas memorables palabras: Ninguna monarquía ha sido dueña de tantas riquezas como España ha tenido, y por fiarse de ellas mas que de las artes, con que las pudiera haber conservado, ha perdido sus fuerzas. Porque son mas poderosas las artes para conservar potencia que las grandes riquezas y minas; porque todo tiene fin sin ellas y la virtud de las artes no; demas, que son las artes para con las riqueza: la que la piedra iman para el hierro, porque las tira para sí de las partes mas remotas.

¿Quien se atreve a disculpar, al leer esto, á ninguno de cuantos pudieron y debieron cooperar á arraigar todo género de industria en España, con la felicisima coyuntura del descubrimiento y posesion de tantas regiones ultramarinas? Nadie! ¿Y quién hubiera arrancado a la España el tridente de sus manos, si como se contentó solo con conquistar y poseer, hubiera acertado a conservar multiplicando las fábricas en su propio suelo? Ninguno!

La Holanda se enriqueció y llenó de fábricas con solo dar abrigo en su territorio a los artesanos que huían de la Flandes católica. Y la Inglaterra haciendo lo mismo, y acogiendo benevolamente á los que emigraron de Francia, al revocarse el edicto de Nantes, empezó á fundar su imperio universal sobre la base sólida de las artes. Todos estos sucesos, y el error capital que cometió la España al descubrir la América, de contentarse con conquistar, y comprar con su oro y plata a las demas naciones los géneros manufacturados, deben hacernos sumamente rezelosos y cautos; abrir bien los ojos en lo sucesivo, para conciliar nuestros intereses viviendo mas unidos que nunca, castigar inexorablemente a los que exciten a la discordia, y lejos de dejarnos embaucar y ser un triste juguete de la política extrangera, cuando promueva astutamente disensiones y partidos entre los españoles, aprovechamos de sus propias desavenencias para atraer a nuestro suelo privilegiado, con sabia prevision, los muchos artistas y fabricantes que lo desean.

Laméntanse algunos economistas extrangeros y aun nacionales con suma ligereza de la holgazanería española, atribuyéndola á lo que no se debe, como se lamentaron en otro tiempo de buena fé Venegas, Moncada, Navarrete y otros pero yo me lamento de ellos y de todos los que toman por causas los que son efectos. Los pueblos serán eternamente lo que quiera la mayor sabiduría del gobierno propio, y la de los vecinos mas influyentes, astutos ó poderosos. Los españoles trabajáran, lo mismo y mejor acaso que los ingleses, en teniendo quien les dé impulso, dirija y ponga en el caso que aquellos, y los andaluces mismos se tornáran catalanes en habiendo quien sepa manejarlos y les muestre la utilidad clara al ojo.

Algo se equivocó tambien sobre esta materia el autor del célebre Informe de la Sociedad económica de Madrid sobre la ley agraria, cuando despues de asegurar que la conquista de Granada, la reunion de las dos coronas y el descubrimiento de las Indias dando al comercio de España la extension mas prodigiosa, atrajeron a ella la felilicidad y la riqueza, y el dinero reconcentrado en los mercados de Castilla esparció en derredor la abundancia y la prosperidad, se arroja á afirmar que las artes, la industria, el comercio y navegacion recibieron el mayor impulso , y que solo la agricultura decayó, y se vino atrasando cada vez mas, y tras ella todo acabó en Castilla por los estorbos políticos, morales y físicos que halló en los valdíos y tierras de concejo, abertura de heredades, proteccion parcial del cultivo, la mesta, la amortizacion, falta de libertad de circulacion de los productos de las tierras, y desigualdad de las contribuciones, juntamente con ciertos errores en puntos graves de economía, y la ignorancia de propietarios y labradores, y falta de comunicaciones, riegos y puertos de comercio.

Ratificase en su tema favorito, sosteniendo despues que el comercio, derramado primeramente por los puertos de levante y mediodía, y estancado despues en Sevilla donde le fijaron las flotas, llevó en pos de si la riqueza de Castilla, arruinó sus fábricas, despobló sus villas y consumó la miseria y desolacion de sus campos. Y que si Castilla en su prosperidad hubiese establecido un rico floreciente cultivo, la agricultura habría conservado la abundancia, la abundancia hubiera alimentado la iudustria, la industria hubiera sostenido el comercio, y a pesar de la distancia de sus puntos, la riqueza habria corrido á lo menos por mucho tiempo en sus antiguos canales.

Que lástima que un sábio de su crítica y juicio se dejase alucinar de esta suerte por el espíritu de sistema de los Economistas ó partidarios del sistema agricultor, y haya contribuido no poco a alucinar
con su pluma encantadora a otra multitud de españoles, como alucinaron á infinitos franceses las de Quesnay, Mirabeau ; y Turgot! ¿Quién podrá leer en adelante sin sentimiento esa pieza maestra de elocucion, tan ataviada de verdades floridas como de galas del habla castellana, tan abundosa de principios politicos, como de máximas de sana moral; pero obra sentada al parecer sobre un cimiento de arena, cual es la preferencia exclusiva del sistema agricultor? Quién podrá oir sin dolor que el comercio de Sevilla arruinó las fabricas de Castilla, despobló sus villas, y consumó la miseria y desolacion de sus campos?

Seamos sin embargo indulgentes con tan ilustre sábio español ,que aunque extraviado por el sistema deslumbrador de su época, deja percibir todavía en su mismo error la verdad terrible que queria decir.

Lo que consumó la ruina de Castilla y la de Sevilla, y la de la España toda y sus Indias, no fue el comercio , (pues el comercio propio no arruina a nadie, ni el bien de una parte puede arruinar el todo) sino la falsa direccion del comercio de América, la falta absoluta de comercio propio español, la pérdida de todo comercio activo, la compra con nuestros capitales immensos de todas las manufacturas extrangeras que trajeron á porfia á Sevilla todas las naciones de Europa, y el abandono consiguiente de todas nuestras fábricas de Toledo, Burgos, Segovia, Córdova, Sevilla y Granada.

La abundancia de plata de América alzó los jornales o el valor del trabajo de los fabricantes españoles, y despertó la industria extrangera en competencia de la nuestra; empezó el tráfico lícito y el clandestino con nuestras posesiones ultramarinas: no se hizo nada por nuestros políticos para refrenar este daño, antes bien se creyó falsamente que la verdadera riqueza no era mas que la acumulacion de oro y plata, y de ahi la raiz de todo nuestro mal, pero no del comercio de otras ciudades de España.

¡Que otra cosa podíamos aguardar mas que ruina, de aquella nube de 160 mil extrangeros y de ellos los 10 mil genoveses), que en el año de 1610 se contaban ya dentro de Castilla apoderados de todo el comercio, y de todo trato y negociacion segun Damian de Olivares! Que se podía esperar mas que perdicion de tal herbidero de vámpiros, que segun Sancho de Moncada, negociaban en España 5 partes de las 6 de cuanto se trataba en ella; y 9 de las 10 del comercio de Indias, chupandose cada año, por un lado 220 millones de reales de las mercaderías que introducian, y por otro 55 de las pensiones, rentas eclesiásticas, censos, encomiendas, juros, casas, heredades, réditos sobre asientos, cámbios, y todo género de arriendos, lo que montaba á la suma de mas de 275 millones de reales, que extraian anualmente de este malaventurado pays!

Se erró el camino que debia tomarse en aquella terrible crisis, por carecer aun de conocimientos claros en la ciencia que examina la produccion aumento y consumo de la riqueza de los Estados; errada la senda en monte tan espeso, todo debió ser tropiezos, golpes, caídas y descalabros hasta asomarnos por último al precipicio a que hemos venido á asomarnos a los 300 años. Nos sucedió lo que al rústico incauto, que encontrándose un tesoro en su campo, no supo darle a tiempo empleo conveniente y lo gastó todo en fiestas, convites, regalos, criados y oropeles con que parecer el amo y señor del lugar, como lo fue realmente en todo aquel tiempo; pero cuando quiso comprar buenas tinas que le asegurasen una renta pingíie y quantiosa, ni tuvo con que, ni quien le fiara, ni halló mas arbitrio que volver al trabajo para recuperar lo perdido.

No se conocían como hoy los principios de la ciencia económica, es verdad; y aun la magnitud del suceso, la urgencia de proveer de gobierno, y defensa á tan vastas regiones, lo nuevo y asombroso de los acaecimientos, y la codicia y emulacion con que todas las naciones (que antes habian despreciado á Colon) acudieron a brindarnos con géneros a cual mas baratos para surtir nuestros ejércitos, armadas y extensos dominios, pudo contribuir no poco, con algunas otras circunstancias políticas, á mantenernos en el azoramiento de creer que teniendo nosotros mas oro y plata que nadie, siempre seríamos los mas ricos y poderosos.

¡Mas de cuatro que no son vulgo ó no se tienen por tal, y se han visto y ven en graves cargos públicos, están creyendo aun en el dia que el oro es la verdadera riqueza, y que todo lo demas es parola! ¿Que extraño es que los estadistas del siglo 16 se equivocasen tan desgraciadamente, y que no pensando mas que en acumular metales preciosos, se alucinasen en preferir las manufacturas extrangeras como mas baratas y mejores para conseguirlo, sin meditar el perjuicio que esto había de traer a las nuestras, y que el oro había de agotarse; pero las fábricas nunca? ¿Que extraño es que desoyesen los clamores de Toledo y de Valladolid, como se desoyeron despues todavía los de Alvarez Osorio y Martínez de la Mata? ¡Seamos algo indulgentes con todos los que se vean en épocas de crisis en los mandos supremos de las naciones, con la obligacion terrible de resolver (á veces con suma premura) materias tan delicadas y decisivas de la suerte de generaciones enteras!

Una porcion de siglos se ha vivido en el error de que no había otra riqueza que el oro y la plata, y que aquella nacion era la mas feliz que haciendo mas comercio exterior, atrahía mas plata a si y hacia inclinar la balanza á su lado, de donde han provenido los sistemas de colonias modernas, de prohibiciones y tratados solapados de Comercio de balanzas, monopolios, aranceles y reglamentos, y de rivalidades nacionales y guerras sangrientas por intereses mercantiles. Como á mediados del siglo 17 ya se echó de ver lo mucho que habia perjudicado á la agricultura esta tendencia mercantil, esta proteccion exclusiva y parcial del comercio exterior, y guiados los sábios de una filosofía mas juiciosa se inclinaron á otro extremo, huyendo del de los metales engañadores: todos se hicieron panegiristas de la agricultura, todos se entusiasmaron por las labores, costumbres y gentes del campo, y arrebatados, cuales poetas de la multitud de ideas alhagueñas que ofrece por donde quiera la naturaleza, se dedicaron con mas visos de razon que los apologistas del oro, y con plumas mas eloquentes que las de los fríos mercaderes, a ensalzar la labranza abatida y agarrotada con leyes injustas, proclamando con un aire de triunfo que todo viene de la tierra, y no habrá nunca riqueza verdadera mas que en las producciones de la naturaleza y del labrador.

Campea entre los padrinos ilustrados de la labranza nuestro facundísimo Jovellanos, y aunque con zelo muy laudable clamó porque se libertase la agricultura de tantas trabas como la oprimen es muy sensible que a vueltas de eso y de abogar noblemente por la profesion de aquellos que producen los alimentos y parecen los únicos sustentadores de los demas, cayese tambien en el error de creer que la tierra es la que crea la verdadera riqueza, y la agricultura la que debe fomentarse con preferencia, cuando hacia ya unos 20 años que el escocés Smith habia demostrado que no solo la tierra era un manantial de la riqueza de los estados, sino que tambien lo eran las fábricas y los capitales.

Mas si hubo un tiempo en que por la obscuridad de estas materias, los fautores del sistema mercantil ponian la riqueza en la acumulacion de metales preciosos, y miraban como la fuente de ella el comercio exterior, y los del sistema agricultor la ponían en las producciones de la tierra vino ya otro en que se ha demostrado por los apasionados del sistema industrial, que no solo la tierra y los capitales concurren á la produccion de la riqueza sino todas las substancias materiales que tienen un valor permutable, y todo trabajo que produzca un valor, como sucede con los trabajos intelectuales, pues el que sabe mandar, gobernar, juzgar, administrar, enseñar, produce un verdadero valor, tan efectivo como el que ara siembra, teje, lima, comercia etc.

Ni los españoles ni los ingleses sabíamos realmente mucho de esto, cuando descubrimos y conquistamos tantos payses allende los mares; pero los unos allá á nuestro modo, obscura y confusamente presumimos ser los mas ricos y poderosos con el oro y la plata, y los otros con los frutos de la tierra y productos de las artes. Los unos erramos la senda, y nos empobrecimos entre montes de oro. Los otros atinaron con ella bien por instinto ó por casualidad y se enriquecieron entre algodones, lanas, bacalaos, ballenas, fierros, cueros, tintes, comestibles y carbones. Los españoles hemos venido á tener unos 12 millones de habitantes esparcidos por 240 mil millas cuadradas de América; y los ingleses tienen en Asia, en 43 mil millas, unos 54 millones de habitantes, que mantienen en sumisiou con solo su Fuerte William y un ejército de 40 mil hombres. Los Españoles nos empeñamos y sacrificamos en dar á_nuestras Colonias leyes, gobierno, religion, establecimientos de toda clase, gastando en su administración la mayor parte de las rentas que producían, como se expendían solo en Nueva España 300 millones al año, de los 400 que valían sus rentas; y los ingleses dejando á sus indios el gobierno y religión de sus padres, no han tratado mas que de contenerlos en el deber de la obediencia, y disfrutar de su industria, comercio y riqueza, con el mas minimo gasto posible de sueldos y empleos. ¿Y cuales han sido los resultados de esta discrepancia de política? ¡El engrandecimiento de los unos el abatimiento de los otros, y... los últimos están a la vista!

El sistema europeo de todas las naciones en punto a Colonias, parece que ha llegado á su término, y que debe variar ya en un todo. La España hizo temblar al mundo conocido con su descubrimiento de otro desconocido, y en 300 años de posesión ha hecho una triste experiencia. Ojalá que estemos ya convencidos de que 12 millones de buenos castellanos, juntos y unidos en intereses, ideas y sentimientos al rededor del trono de sus antiguos reyes, valen mas que 24 millones discordes, encontrados y esparcidos por todas las regiones de la tierra, a 2 y 3 mil leguas de su centro de accion y de movimiento! Las naciones mas sábias y florecientes de la antigúedad embiaban colonias á payses distantes; pero eran del sobrante de su poblacion, y llevando el objeto político de desahogar el Estado por una parte, y dar alimento á su comercio exterior por otra en payses mas amenos ó habitados de bárbaros, nunca jamas embarazaban con otros cuidados á la madre patria, que los de ampararse y sostenerse reciprocamente en sus adversidades, tráficos, guerras extrañas o cualquier evento. Fenicios, Egipcios, Griegos . Cartagineses y Romanos. todos siguieron esta costumbre y prosperaron con ella admirablemente, eligiendo esta misma península, esta nueva Iberia occidental para sus emigraciones coloniales, y dejando en ella sobrados testimonios de su dominacion y sabiduría.

Aleccionados asi por la historia y nuestra triste experiencia, desengañémonos de una vez para siempre, que no hay mejores Indias que nuestro propio suelo: las Castillas, Extremadura y Andalucías están lastimosamente despobladas desde la irrupcion de los bárbaros; y las demas provincias de la periferia tampoco están pobladas cual permite su clima. Somos 13 millones de habitantes poco mas o menos, y cabrian en la superficie de España 25 millones muy anchamente , á estar poblada nada mas que como Galicia con :611 habitantes por legua cuadrada. Este dilatado espacio estas llanuras interminables de Campos y la Mancha, que hacen horizonte por muchas partes, y apenas se ven en ellas árboles ni aun hombres; este suelo feraz; este clima suave; este calor vivificante; estos valles tan amenos; estos rios abandonados y serpenteando por donde quieren; estas costas sobre dos mares; esta puerta estrecha del Océano al Mediterráneo bajo una llave; estos puertos naturales tan apreciables como descuidados, y esta multitud de producciones inestimables que pueden aun multiplicarse y mejorarse infinito a medida que se hagan mas familiares las ciencias útiles ¿ quién nos lo puede quitar jamas, sobre todo hallándonos bien unidos bajo el imperio suave de la ley y de un monarca paternal, que sofoqne toda division intestina politica, y haga convertir la energia de los Españoles hácia el estudio de la naturaleza para aprovechar tanta riqueza natural en establecimientos de industria?

Todo lo tenemos dentro de España y de nada sacamos todavía el provecho que debe sacarse. Las
producciones de los tres reinos de la naturaleza son de las mas preciosas, y apenas se conocen las unas como merecen, ni se benifician las otras , ó se multiplican por la industria y comercio como
sucedera algun dia con preferencia a las de otros paises. Tenemos de todos los metales con abundancia; tenemos granos, vinos, lanas , aceite, sedas, linos, cañamos, ganados, maderas de construccion y mil clases de frutos exquisitos. ¿ Quien pues nos arrebata nuestro precioso azogue, nuestro plomo, zinc, cobre, antimonio, cobalto, nuestra plata de la cordillera de Aracena, Cazalla y Guadalcanal, y sobre todo nuestras ricas venas de hierro, y nuestros preciosísimos carbones de piedra , todavía intactos y casi desconocidos que bastaran para hacer de la España la nacion mas industriosa y pujanie de Europa? ¡ A que irnos dos mil leguas de esta tierra de promision a buscar riquezas efímeras y poco seguras, cuando tenemos tantas mal conocidas y desaprovechadas dentro de casa! ¡Cuanto mas poderosos seriamos hoy, y cuanto mas respetada la España si en vez de habernos diseminado desde Chiloe á las Californias, y desde Canarias á las Filipinas, nos hubiéramos multiplicado acá en la Península, y cultivasemos perfectamente nuestras campiñas, labrásemos todas nuestras primeras materias, adoptásemos una multitud de ramos de industria, facilitásemos las comunicaciones interiores por agua ó por tierra, traficásemos con nuestras producciones por todos los mercados, y hubiéramos concentrado todas nuestras fuerzas creadoras de riquezas sobre este solo punto! ¿ Que posicion geográfica hay en el globo mas ventajosa y acomodada para hacer de este extremo de Europa , este confin del Africa , esta puerta del Asia, y esta escala avanzada de América , el emporio mas floreciente del mundo? Pero todo se debilita, todo se pierde ó hace despreciable y aun invisible a medida que se difunde por el espacio. La España se enervó y destruió asi misma solo con extenderse a Oriente y Occidente, bajo un principio errado de engrandecimiento y dominacion en vez de un verdadero sistema de industria y comercio; y pues cuando un camino se yerra, lo mas prudente es volver atras para no ir á anochecer sobre un precipicio, juzgo que la España solo puede restaurarse retrocediendo, cambiando de rumbo en política exterior y colonial, concentrando todas sus fuerzas sobre este suelo privilegiado , promoviendo en grande su agricultura, industria y navegacion , y posponiendo ú olvidando para siempre todo lo que no sea esto ó no se dirija á este primario y grandioso objeto; en una palabra que sea esta idea el móvil, alma y espíritu de nuestro gabinete.

BOSQUEJO DE SU ESTADO ACTUAL.

Para convencerse de la verdad de lo expuesto y de la urgencia de aplicar el remedio al mal que corroe nuestras entrañas, y va apagando el aliento vital de esta nacion, no hay cosa mas expedita que tirar una pincelada rapida sobre el estado presente de ella, de que resultará un parangon de lo que es con lo que puede ser, y son otras naciones menos favorecidas de la naturaleza; y en seguida manifestará el medio único, eficaz y verdadero de fomentar nuestra industria en una escala grande y capaz de dar el impulso mayor posible á la agricultura y comercio, terminando con proponer la formacion de una ó dos empresas en la costa Cantabrica que realizen estas ideas y puedan servir de modelo a otras que deban establecerse immediatamente en diversos parages.

Agricultura. - Si se exceptuan algunos valles de Guipuzcoa y Cataluña; algunos que otros rincones amenos de Valencia , Rioja, Asturias, y tal cual otra provincia, las mejores campiñas de España se labran desastrosamente. Se ven leguas de tierra de barbecho en ambas Castillas, la Mancha, Estremadura y Andalucía. Lo que se cultiva apenas se ara ; no se varia de arado segun la calidad de las tierras; se profundiza poco; se abona mal ó casi nada; se desperdicia mucha semilla; no se saben descastar la mayor parte de las yerbas malas antes que florezcan y caiga su grana en la tierra; no se tiene idea alguna de la buena rotacion de cosechas, ni de la mejora de los terrenos con la mezcla de tierras; no se estiman los prados artificiales; no se cruzan con ésmero las buenas castas de ganados de labor, y en vez de multiplicar la vaca, el buey y el caballo recios, y aun el búfalo y camello en las provincias meridionales, se va propagando desgraciadamente la infecunda mula , que es la señal mas cierta de nuestra ignorancia y pobreza futura ó de la desolacion que nos espera. La escasez de abonos artificiales; la falta de riegos en un clima abrasador en que se pasan a veces tres y cuatro meses sin caer una lluvia Oportuna; la apertura de las tierras ó prohibicion de cerrarlas; la enormidad de las prestaciones y gabelas que sufre el labrador; y sobre todo, la falta de propiedad que experimentamos en todas las provincias por haberse acumulado las mejores fincas en una multitud de manos muertas despues de una larga Serie de siglos, todo esto concurre poderosamente a que no esté cultivado como debia el fértil suelo de España, ó que no se multiplique la poblacion , sin la cua1 no hay agricultura ni nada.

Si a esto añadimos la inmensidad de terrenos valdios y de realengo que se dejan para pastos naturales en todas partes, los centenares de leguas cuadradas de marismas que tenemos en Andalucia, y la multitud de dehesas de los pueblos, cotos bosques y terrenos eriales, y los 1511 despoblados que se cuentan por las provincias, veremos que nos falta mucho para cultivar ni aun medianamentc la superficie de la Península , pues á estarlo cabían en. ella muy holgadamente 30 y mas millones de habitantes, cuando en el dia no pasaremos de 12 á 13.

Asi es que el ganado vacuno que será siempre el nervio en mi concepto de la buena agricultura, va en lamentable decadencia. Para mi , esto es un termómetro casi infalible! La vaca, que mereció ser divinizada entre las naciones antiguas por las utilidades que presta a la agricultura, va casi desapareciendo del centro de España como si solo sírviera para matarla y comerla despues de haberla enfurecido a hierro y fuego dentro de una plaza. Casi solo las provincias septentrionales son las que conservan un resto de amor a este precioso animal, don acaso el mas estimable que la naturaleza hizo
al hombre, y eso porque la abundancia de pastos que proporciona su clima húmedo, les ha hecho ver que este ganado será siempre su mayor riqueza.

La patata. que tambien es una planta verdaderamente celestial y capaz de multiplicar la poblacion en brevisimo tiempo, tampoco se propaga en España con la rapidez que debiera a causa de una bárbara preocupacion sobre la bondad de su alimento, cuando es cosa sabida que la raza mejor y mas robusta de Londres , cual es la de los mozos de esquina, y mugeres públicas , no se ha criado con otra cosa mas que patatas; y cuando está probado que una aranzada de tierra puesta de patatas produce otro tanto alimento como tres y media de trigo, y por lo que hace a peso seis veces mas. La Irlanda ha cuadruplicado su poblacion desde que no come mas que patatas, y nuestra Galicia , la Mancha y Alcarria empiezan á conocer el mismo beneficio en los pueblos que mas las cultivan. Un obstáculo moral hay que podrá impedir su propagacion sino se remueve , y es que como la patata no paga diezmo en lo general, hay personas que _deben sentir mucho el que las tierras de pan llevar se destinen á esta raiz fecunda.

Una de las pruebas mas evidentes del atraso de nuestra agricultura, es que algunas de las provincias mas fertiles apenas cojen el grano bastante para su consumo, no obstante el estado de despoblacion en que se encuentran. Sevilla por ejemplo, coge 2 millones y 64 mil fanegas de trigo , y consume cera de 4 millones y medio ; con que si deducimos 345 mil que necesita reservar para la siembra tenemos que apenas la quedan 1,719 mil fanegas de lo suyo , y que necesita traer de fuera cosa de 2,781 mil que a 50 reales fanega, importan mas de 139 millones de reales todos los años.

La cosecha de trigo de 7 provincias de Castilla la Vieja y Leon no llega á 10 millones de fanegas, cuando debiera ser de 15 á 20 millones si se cultivasen medianamente sus interminables llanuras, y doble mayor cantidad si se abonasen y regasen como se podia. La cosecha general de trigo de España no parece pasa de 32 á 33 millones de fanegas al año , en mas de 16 mil leguas cuadradas de superficie , cuando basta recorrer muy por encima las seis vastas llanuras de su interior ,ó los
seis grandes valles geológicos del Duero, Tajo Guadiana , Guadalquivir, Jucar y Ebro , para conocer que debia coger sus 90 millones , si estuviese poblada y cultivada como podía. Por eso el año de 1799, nos faltaron segun dijo Jovellanos 22 millones y pico de fanegas de trigo para nuestro consumo.

La misma cantidad de diezmos que paga está indicando bien á las claras lo que llegara á ser esta nacion , si se la instruye y fomenta como merece. Se ha impreso estos años atrás que segun datos positivos tomados del valor de ellos en el quinquenio de 1802, al 6 ascendían los diezmos de España á 693 millones de reales. Mas como siempre valdrán 113 millones los novenos, tercias, escusado y demas que percibe la Real hacienda, es de creer que aun no lleguen á 580 millones de reales los diezmos eclesiásticos, y menos a los 1200 millones que otros quisieran alargar incluyendo todos los ramos de frutas , hortalizas , legumbres, miel , cera , lana , ganados , queso , seda , barrilla y demas artículos. Es cierto que los granos , aceite, vino y lanas han hecho subir algunos años esta prestacion á sumas considerables en ciertas diócesis de las mas ricas; pero esta subida es eventual , y jamas se puede por eso regular que la mitra de Toledo tenga anualmente 135 millones de diezmos; la de Sevilla 54; la de Valencia 48 ; la de Santiago 27 ; la de Málaga 22 , y asi las otras por este órden.

Industria. - Si exceptuamos algunos pueblos de Cataluña y Valencia que fabrican buenos paños y telas, y tal cual otro de los próximos á capitales ó puertos de tráfico , bien podemos asegurar que todos los demas carecen de aquella industria que ofrece sobrantes para traficar en el interior y con las naciones vecinas. Apenas exportamos mas que primeras materias , luego no conocemos en grande la industria. Los extrangeros nos sacan la lana , las pasas , almendras , higos, naranjas , barrilla , plomo , azogue, corcho, avellanas , aceitunas y otros mil renglones , casi en el estado en que Dios lo cria todo. El vino ya tiene por fm alguna manipulacion ¿ pero se hace en España comercio de vino para lo que podíamos y debíamos hacer? Sabemos fabricar buenos vinos en general con nuestra deliciosa uba? Se debería beber en el mundo vino mas rico que todo el de España ? Se ha aprendido acaso á hacer vino mas que en un corto rincon de Andalucía ? Luego estamos en la infancia de la industria de vinos y aguardientes, para lo que podemos llegar á tener.

Otro tanto digo del aceite, pues que con la aceituna mas jugosa y delicada no hemos sabido apoderarnos del consumo de aoeite de la Europa toda, y hacemos un aceite acerbo para nuestro propio uso , habiendo perdido casi totalmente el comercio de exportacion que hacíamos antes de este fruto. La Francia con su ruin aceituna se labra un aceite delicado , los demas se contentan con su manteca y sebo , y con otros aceites de pescado, de colza, nabina y otras varias plantas para los usos de las artes, y nosotros descuajamos en Andalucia los olivares a leguas para reducirlos a carbon , que es el empleo mejor que acertamos en el dia á darlos. Esto nos ha traido la necia preocupacion de dejar
podrir la aceituna; el labrarlo sin esmero y delicadeza , ó la falta de industria y conocimientos para acabar pronto. Cogiamos años pasados de 7 á 8 millones de arrobas de aceite , y al paso que vamos dentro de poco no cogeremos mas que dos ó tres. Cogíamos al pie de 50 millones de arrobas de vino , y llegando ya los extrangeros en NorteAmérica , Holanda , Alemania é Inglaterra á fabricar vinos de España en su pays con nuestras pasas y tres ó cuatro drogas , presto no cogeremos tal vez 40.

Por este orden , adormecidos años y años sin pensar en promover eficazmente la industria, no solo hemos embiado nuestras riquísimas lanas al extrangero , sino que echando luego por pura ignorancia la soga trás el caldero, les hemos embiado tambien los rebaños enteros con ovejas , moruecos , pastores y perros riéndonos a carcajadas del empeño vano de los que querian aclimatar las merinas en su pays frio. No me reia yo , ni ví reir jamas de eso si ningun agrónomo sensato de cuantos sabían lo que pasa en el mundo. Asi actualmente no solo carecemos de fábricas, sino tambien de merinas que nos den una lana superior a la que se corta ya en Sajónia y en otras partes.

Tuvimos miles de telares de seda en Sevilla, ademas de los de oro y de plata; hoy apenas se ve una morera por todos sus alrededores, y apenas en todos sus barrios se siente andar ya la lanzadera. Tenemos miles de leguas de pastos naturales, y apenas se hace manteca y muy poco queso, introduciéndose porcion de millones de estos artículos por las provincias meridionales y para todas las mesas de gusto. Tenemos frutas exquisitas de toda clase en Aragon, Valencia , Castilla, Rioja etc., y se pudren , malogran ó arrojan á los cerdos miles de arrobas de melocoton , manzana, ciruela etc.; por no saber hacer ratafias, jaleas almivares y aguardientes de estas frutas en grande, para oonservarlas ó aprovecharlas para otra estacion ú otros pueblos que carecen de ellas. Tenemos minas abundantísimas de plomo, zinc, antimonio y otros metales , y apenas sabemos hacer nada con ellos, dejándoselos sacar á los extrangeros en masa ó terron antes de darlos nosotros alguna forma para reportar, como era justo todas las utilidades posibles. Tenemos un sol para hacer tanta sal como arena con el agua del mar; y ademas leguas de costas muy querenciosas de ciertos pescados que como el atun , sardina , bonito, besugo , merluza etc. , acuden á bandadas de millones por ciertas temporadas del año, y apenas cogemos los necesarios para nuestro consumo, cuando debíamos pescar hasta para vender a los Holandeses , si hiciéramos una vez lo que estoy clamando 20 años hace. Los miserables Portugueses de tres ó cuatro pueblós nos introducen de contrabando en la costa de Levante por valor de algunos millones , a favor de su desestanco de la sal; y nuestros intrépidos pescadores de Cataluña,
la Higüerita , Galicia y Costa Cantábrica , se disminuyen de dia en dia, pudriéndose por instantes sus barcas , y extinguiéndose este semillero de una buena marina. Tenemos mármoles exquisitos en Andalucia, cuales ya los he trahido de la sierra de Aracena, y los traemos de Génova á Cadiz y Sevilla. Tenemos montes de sales con base de barrilla en Aranjuez, y tenemos donde quiera salitre abundante , y todavía nos entra vidrio y cristal del extrangero, y no sabemos sacar partido de tan ricos y preciosos ingredientes para mil artes.

Tenemos alumbre y lo traemos de Italia. Tenemos azufre, salitre etc., y nos traen los acidos y otras drogas del extrangero. Tenemos arcillas y tierras exquisitas para loza lina , y kaolin verdadero para hacer porcelana, y nos vienen los platos y jícaras de Inglaterra, jarrones y juegos de café de Francia , y por el mismo estilo doscientas bagatelas carísimas de abanicos , botones , paraguas, sombrillas , velones, tijeras , nabajas, anteojos, agujas , alfileres y otros mil baratijas de quincallería.

Tenemos vegas hermosas para cáñamo y lino en Granada , Galicia , Aragon y la Rioja , y lo recibimos de Rusia , y una considerable porcion de lienzos y telas de lino de Irlanda , Alemania, Silesia y otros payses. Tenemos seda en Granada y Valencia, y podíamos recoger para vender en rama y tejidos a toda Europa , y gastamos rasos cintas, gros y otras mil telas de Leon de Francia y de Italia.

Está dicho todo con esto. Entrese en la casa de un rico ó de todo hombre de algunas conveniencias en España, y se verá que la mayor parte de cuanto viste y calza , cuanto adorna su habitacion y muchas cosas de las que come y bebe por via de regalo son extrangeras ó hechas por extrangeros. Entrese en la casa del pobre, y todavía se hallará que la tela , saya , pañuelo, nabaja , tijera, aguja , sortija , pendiente, espejo y otras zarandajas han venido del extrangero. Pero éntrese en casa de un inglés, un francés ó aleman en su tierra, y á buen seguro que se encuentre la mas mínima cosa de España. Córranse todas las tierras del mundo , y harto será que deje de verse en ellas algun artefacto inglés ó francés. Esto se llama industria en una nacion, llevar las obras de sus manos hasta donde haya hombres. Lo demas es trabajar para satisfacer solo sus mas urgentes necesidades.

Comercio.- El comercio activo y provechoso de una nacion, es el que se emplea en exportar los sobrantes de la agricultura é industria para cambiarlos por otros sobrantes ó materias primeras. Pero pues no tenemos ni podemos tener sobrantes de nuestro cultivo y fábricas , cuando no tenemos lo bastante para nosotros mismos , y nos surtimos de fuera, luego es claro que no tenemos comercio , ni lo tendremos hasta tener industria y agricultura. Lo doloroso es que hasta lo que necesitamos del extrangero nos lo traen ellos mismos para utilizarse en los fletes , llevándose de camino á su tierra los frutos que nosotros debíamos conducirles en nuestros buques , ya que son nuestros. El único puerto casi de España que hace hoy día algun comercio activo, es precisamente el de Santander, por el cual se han extrahido de Castilla para Puerto-Rico y la Havana , al pie de 342 mil arrobas de harina en todo el año pasado de 1827, y 383 mil fanegas de trigo, con 497 mil arrobas de harina para los puertos del Mediterráneo y Andalucía , entrando por el de retorno 330 mil arrobas de azúcar, 1,193 mil libras de cacao, caracas y guayaquil , y 5172 cueros al pelo.

Los demas puertos han hecho poco ó nada , ó se reduce á mero comercio pasivo ó de comision, y la desgracia es que en bandera extrangera. ¿Así pues, que tráfico es este para el que hacen los Estados Unidos con la Havana sola? Los buques de todas naciones entrados en la Havana en 1827,
subieron á 1112.

De ellos fueron españoles 90, y de estos 59 costaneros de la isla de Cuba, norte-americanos 524,
ingleses 50, franceses 45, y por este órden de las otras naciones.

Podemos decir que tenemos comercio activo con la única plaza rica de ultramar que nos queda! 31 buques españoles peninsulares para 1112 de todas las demas naciones!

De todo esto resulta que teniendo la España de poblacion de 12 á 13 millones de habitantes, solo tiene de gente productora de labradores, fabricantes , artesanos, jornaleros y comerciantes 2,215,846 almas, los cuales mantienen realmente con su trabajo a los 11 millones restantes; lo que equivale á decir que cada productor tiene que mantener de 5 á 6 personas con corta diferencia segun la inexactitud de los censos.

Toda nuestra riqueza territorial, moviliaria industrial no pasa de 6,300 millones, cuando solo la industrial de la Francia sube segun el cálculo de Chaptal de 7,280 millones de reales. He aquí las ventajas de la poblacion , y de una poblacion sin trabas, y bien instruida. Sin poblacion no puede haber agricultura é industria , y sin estas tampoco comercio. Luego de nada nos sirve tener un suelo feracísimo , sino fomentamos la poblacion por todos los medios imaginables. Tenemos mejor suelo que la Francia , y sin embargo esta con solo su industria pone en movimiento anual un capital de mas de 7 mil millones de reales; esto es mil millones mas que lo que valen todos nuestros tres ramos de riqueza pública! Cuanto mas podríamos nosotros tener con mejor suelo , mejor clima y muchas mas ricas producciones naturales á que poder dar un valor extraordinario?

La Francia saca de sus fábricas de aguardiente 55 millones de francos; de sus tenerías cerca de 156 idem ; de sus tintes mas de 44 ; de sus cervezerías unos 48; de sus perfumerías 13; de sus jabonerías 33; de sus sombrerias 24 y medio; de sus imprentas cerca de 22; de sus fábricas de papel 52 ; de sus fábricas de seda 107 y medio; de las de algodon 192 ; de las de lino 100; de las de cáñamo 143: de las de relojes 22 y medio; de las de encajes y bordados 9; de las de bronces dorados 38; de las de espejos y cristales 20 y medio; de las de plateria y joyería 38; de las de porcelana y loza 26; de las de ebanistería é instrumentos de música 40, y de las de tejas 17 y medio.

Con una industria así , se tiene comercio , pero sin fomentar antes la poblacion para que abunden los brazos que han de mover la tierra , y dar el ser ó reforma conveniente á la materia bruta de todas sus producciones, jamas habrá en ninguna parte industria ni agricultura.

Y cual será pues la industria de la Inglaterra cual su agricultura y comercio para haber subido sus exportaciones á Europa , Africa y Asia . en el septenio de 1816 á 22 , a cosa de 5,300 millones de reales?

M. Owen nos ha pintado de una pincelada la industria gigantesca de su pays , haciendo ver que lo que hoy se fabrica en Inglaterra sino fuera por las máquinas, no podia hacerse con menos de 400 millones de habitantes. Luego la nacion que llega a este estado de aplicacion industrial , gravita sobre todas las otras con una fuerza verdadera de 400 millones de hombres industriosos, contra la mísera é impotente de 12, 15 ó 30 millones. ¡Quién resiste a esta masa reunida de fuerzas, y mas si es impelida luego hácia donde conviene por una política astuta, constante, exclusiva, fria y peculiar a su gabinete!

De esta manera con sus 15 mil bombas de vapor que suponiéndolas una con otra de á 25 caballos representan 275 mil, ahorra las fuerzas de 2 millones de hombres para otras artes, y 750 mil hanegadas de tierra que necesitaria para mantener tanto ganado.

De esta manera, para asombro de la Europa toda, los productos de la agricultura de Inglaterra han ascendido ya á 19,513 y medio millones de reales, y los de su industria fabril y metalúrgica á 10,280 que vienen a hacer cosa de 30 mil millones de valor, cuando todos los productos de la Francia no pasan de 24 mil millones, Y los de España de 6,300.

De esta manera ha llegado á tener 3 millones de toneladas en buques mercantes con 2oo mil marineros para tripularlos, cuando hace 150 años apenas contaba 100 mil toneladas segun refiere Chalmers.

De esta manera ha hecho subir la Inglaterra sus rentas públicas á la bagatela de 50 millones de esterlinas al año , ó sean al pie de 4,800 millones de reales, cuando la Francia solo raya con los 4 mil, y la España con cosa de 500 á 600.

Y de esta manera por fin, vemos que despues de prestar mas de 2 mil millones de reales á los pueblos rebeldes y mal aconsejados de nuestra América , ha podido organizar estos años últimos unas 700 compañías particulares para varias empresas, poniendo en ellas un capital de cosa de 580 millones de esterlinas, que siempre montarán la enorme suma de mas de 55 mil millones de reales.

Caminos y Canales. -Ninguna nacion en Europa se puede decir que ha empezado mas pronto que España á abrirse comunicaciones interiores por agua; pero tambien puede asegurarse que ninguna se ha parado mas pronto , y dejado malgastar por el no uso sus capitales empleados en canales. Cuando el célebre lord Brigdwater abrió el primer canal de Inglaterra por los años de 1759, ya hacia 6 años que nosotros habíamos empezado nuestro canal de Castilla; pero los ingleses desde entonces acá (á pesar de que alli el agua no les sirve sino para un fin , y á nosotros puede servirnos para riego y navegacion) han hecho cerca de mil leguas lineales de canales; y nosotros solo cosa de 20 leguas en Castilla, cosa de otras 17 en Aragon, y en una palabra sobre 40 leguas en 75 años de tiempo. Doloroso es por cierto no haber concluido al menos una línea de canal para que produjese siquiera aquellas utilidades que dan estas obras cuando tocan de extremo á extremo en una nacion , ó llegan al mar; pero a buen seguro que yo lloré tanto como el vulgo de Economistas, y aun de literatos que se meten á declamar sobre canales sin saber lo que son , y suspire enfaticamente porque se hagan al instante 200 , y se enlazen unos con otros , y se canalize, como dicen toda la nacion , cual si fuera la España algun llano de huerta, y no hubiera mas que abrir regueras del centro á la circunferencia y todo a la redonda.

Bien quisiera yo que por vía de encanto se viera un dia de la noche á la mañana atravesada de canales toda la España de mar a mar. ¿Qué es lo que habíamos de conducir por ellos de un puerto á otro, que pudiera soportar en el dia los derechos de navegacion y conservacion de tales obras? ¿Tenemos frutos sobrantes , artefactos ó primeras materias que pudieran elaborarse en alguna provincia y consumirse en otras, suficientes para sostener la navegacion ? ¿Podríamos regar las tierras contiguas , sin tener abonos proporcionados , ó la agricultura y ganadería en el pie que se necesita para empezar? ¿Que sucede en lo que está hecho del canal de Castilla y el de Aragon ? Que en la acéquia de Torrelaguna ó de Cabarrus?

Sin embargo, yo sé muy bien que si un canal se concluyera , esto es, un sistema de navegacion y riego que abrazase 3 ó 4 provincias podria haber sus trabajos los primeros años. y perder mucho los empresarios de una obra costosa como ella, mas al cabo el canal promoveria el cultivo y la industria, sus aguas podrian mover máquinas de toda especie , regar prados immensos para criar ganado, asegurar las cosechas, y facilitar el consumo de muchos artículos por la equidad de los precios de fletes etc. Todo esto es cierto , y se está experimentando aunque débilmente en los trozos de canales principiados, mas como los empresarios y grandes compañías que pueden costear semejantes obras , calculan lo que costaria su conservacion en todo el número de años necesarios para esperar ese fomento sucesivo y lento , siempre será este un obstáculo temible para emprenderse, como era de desear, por asociaciones partículares.

Este es un motivo mas para que todos ( y yo el primero ), nos esforzemos á suplicar y persuadir al gobierno que. el primer ejemplo en un pays como España le debe dar el Estado. Un canal concluido por el Gobierno, será como el foco de la actividad , la llama primera de que todos los demas vayan tomando luz, fuego y calor para proseguir; y entonces de uno en otro , de provincia en provincia irá propagándose este aliento vital que vivifique todos los miembros de la nacion. Lo demas, de querer que se ábran canales por todos lados al instante, corriendo , aunque nos sobráran los millones para ello, seria un delirio, un dinero casi perdido, y llenar el reino de estanques ó aguas encharcadas para desolarle con calenturas.

No empezemos los edificios por el tejado como otras muchas cosas que se han errado por igual mania del bien , ó la misma inconsideracion, Las cosas deben venir por su órden; el político debe imitar en todo a la naturaleza que no hace nada á saltos ó repentinamente, ó si lo hace es para trastornar la faz de la tierra y llenarla de ruinas como sucede en los terremotos y erupciones volcánicas. Ni se traiga á colacion la Inglaterra como se suele traer para mil cosas que no debía citarse, al paso que nadie se acuerda de ella para ponerla por modelo en punto á carbon de piedra.

La Inglaterra en 1750 tenía ya todos los elementos de su riqueza medio desarrollados : se hallaba en la verdadera senda de su prosperidad , y habia ya puesto la proa de su gran comercio hácia todas las plagas de la tierra. Sin embargo el lord Bridgwater pasó por loco entre sus compatriotas, por haber expendido todos los bienes en su canal; pero era en Inglaterra y lo concluyó , y empezó a circular por él su carbon , y cogió el fruto debido de su perseverancia. Mas si el mismo lord Bridgwater resucitára y se pusiera hacer hoy en España lo que hizo en su pays, lo que es para mi nunca fuera loco , pero a buen seguro que viera en los cortos dias de su vida el fruto que sacó en Inglaterra,

Los canales, en mi concepto , no se ha visto con toda claridad lo que vienen á ser, y acaso por esta falta de una idea neta de lo que son, han prorumpido muchos autores en tantas vaciedades hablando de ellos. Un canal no es mas que una maquina de agua para mover con ella masas enormes, que costarian muchisimo de otra manera. Luego mientras no haya abundancia de masas que mover de una parte á otra con utilidad conocida , sera una máquina inutil , cuando no sea perjudicial á su dueño. No puede haber máquina mas preciosa , útil, económica, productiva y admirable que una bomba de vapor; pero si se la ponemos en su hacienda á un hombre que no tiene ó no sabe que hacer con ella, se le echara á perder sin servir, y cualquiera dira que se hubiera empleado mejor su importe en una noria ú otra de las que le hiciesen falta. Lo mismo diré de un camino; pero esta ya es otra máquina mas sencilla, mas necesaria, mas obvia, menos costosa y menos dificil de conservar, y por lo tanto no ofrece aquel riesgo que la de agua , si se yerra la cuenta.

Fomento parcial.- El Gobierno se ha propuesto muy seriamente mas de una vez alentar las artes agricultura y comercio con providencias mas ó menos atinadas y directas, segun lo testífícan miles de leyes y reales decretos dictados con la mejor intencion y aun sabiduria ; pero como las materias de artes y ciencias positivas exigen conocimientos tecnicos y muy particulares que tienen poca analogía con los estudios comunes de los jurisconsultos y los diplomáticos, que son los que mas han influido en la formacion de las leyes, o pasado por únicos aptos para ser oráculos de los legisladores; como la economia política es una ciencia de ayer , que no tiene muy fijas todavía sus bases; y como los clamores que a veces se oyen en todas partes, no son los mas fundados y justos, sino los mas cercanos o fuertes , ha resultado que las mismas providencias dictadas para fomento de la industria se han convertido frecuentemente en su mismo detrimento , ó en el de la agricultura su hermana, ó en el del comercio su ayo recíproco. Las posturas , las tasas , los positos , la prohibicion del comercio de granos, las leyes de la mesta, las de la amortizacion , las ordenanzas de caballeria para el fomento de yeguas y potros, las de montes, las de matrículas de mar, los estancos, los altos derechos de arancel en ciertos articulos, las esenciones de otros , los privilegios y franquicias de ciertas clases . y la misma ejecucion de muchas cosas bajo una escala grande y desproporcionada , todo se ha vuelto contra la misma agricultura é industria que se deseaban fomentar, semejandoseme cada ley de estas á una saeta que aunque bien apuntada al objeto, ha sido rechazada constantemente por las conchas, digamosló asi, del interes individual contra el cuerpo del bien público ó del interes general. En esto se ha visto bien claro mas de una vez el tacto fino, prevision suma y profundo estudio del corazon del hombre con que requieren hacerse las leyes, para no ser burladas con las mismas armas que ellas prestan á la malignidad, codicia y demas pasiones. Lo demas, de premios pecuniarios, programas de sociedades, medallas honoríficas, escudos de armas á la puerta de la calle, condecoraciones y otros estímulos de este jaez, ó no suelen ser otra cosa que meras apariencias, puerilidades, desahogos y pasatiempo de la vanidad ociosa, ó han servido solo para pasar a pedir suavemente privilegios nocivos á la clase general de una profesion , y á encubrir un vil monopolio que sofocase los adelantamientos de otros artistas. mas habiles y aplicados tal vez. pero no tan mañosos.

Preferencia equivocada de los metáles preciosos.-El valor efectivo del oro y de la plata, como mercancia; la comodidad de su uso en los cambios como moneda; la confusion de ideas que este juego importante de acepciones ha introducido en las cabezas de muchos; y el habito, é inclinacion máquinal del hombre al brillo y corteza resplandeciente de las cosas, ha hecho que en general se haya creido que la verdadera riqueza de una nacion es el oro y plata, alucinándose la mayor parte de las gentes con ver que el que tiene doblones lo tiene todo , y compra, consigue y hace lo que le da la gana. No ha sido este error solo del comun : cayeron tambien en él muchos estadistas; y aun aquellos que dicen hoy que saben que es un error, estan cayendo diariamente en la práctica, arrastrados por la costumbre, por la irreflexion ó un calculo falso derivado todavia del alucinamiento que les causa el resplandor del oro y la falta de nociones claras sobre los metales.

No seran nunca el oro y la plata las producciones que enriquezcan á una nacion, á la manera que enriquecen , en el lenguage vulgar, á un particular, cuando se le atestan las arcas de talegas de pesos. El particular adinerado y la nacion llena de oro y plata serán ricos , si se quiere, miéntras no lo gasten; pero acostumbrados, ó por mejor decir, obligados a no hacer nada por rebosar de plata, triunfarán , se divertirán, miéntras dure la plata , mas como esta no crece en las arcas , en acabando de gastarla no hay hombre mas pobre desdichado, torpe é inútil que aquel que no aprendio nada fiado en su dinero , y se encuentra por cualquier accidente con la bolsa vacía.

La nacion ó particúlar, que muy por el contrario se dedica a trabajar, hacer producir frutos a la tierra, y dar mil formas a estos frutos y producciones naturales, cambia con ellos y el productode su trabajo todo cuanto tienen los demas y le hace falta para multiplicar aun sus productos, crea cada año, cada dia , cada hora nuevos valores con su ciencia y aplicacion , y en gastando una parte ó todo lo que ha ganado con sus telares, máquinas, y herramientas, vuelve á ganar una y mil veces la misma cantidad , vuelve á gastarla y vuelve a trabajar para sujetar (mal que le pese) y poner en contribucion forzada al que no trabaja ó no sabe, ó no quiere porque tiene plata.

Sencillas parecen estas ideas, pero lo cierto es que no se han visto con claridad durante algunos siglos, ó si se han visto y no se han puesto en práctica , merecemos bien por castigo lo que ahora sufrimos. Los metáles preciosos como que apenas se desgastan, ó no se consumen de pronto por el
uso, no multiplican la riqueza produciendo cosas, asi como las multiplica y produce un telar, una huerta, una bomba de vapor ó la mano del hombre. La plata y oro para producir se necesitan dar á quien los trabaje como metáles y los convierta en alhajas , tejidos, adornos, y los deshaga , funda y refunda mil veces al gusto y fantasía de quien los pida. O se necesitan poner en continuo movimiento y circulacion comprando con ellos toda clase de efectos, para venderlos, volver a comprarlos y ganar en los trueques y ventas ya mas ya menos. Asi ganan los franceses con pocas arrobas de metal sus 80 millones de francos al año en solo bronces dorados , alhajas , relojes , joyas y otras chucherías, que hacen 320 millones de reales y alimentan un número considerable de brazos: y asi los Yngleses, poniendo sus guineas en compañias de comercio, yde carbon de piedra etc. etc. ó prestando su oro á todas las naciones para que lo gasten ó empleen en lo que gusten (aunque sea en pólvora y fusiles para entretenerse las unas con las otras) se quedan en casa con su papel de banco, y vuelven á atraer a ella con sus trapos, botones, generos y artefactos todos los metáles de Europa, para seguir repitiendo este giro ó juego de bolsa mientras no les falte el carbon de piedra, que miro yo , hace años, como la piedra angular de toda su industria , riqueza y poder colosal. Ninguna nacion del mundo ha tenido jámas tanta plata y oro como ha llegado a tener la España dentro de su territorio en menos espacio de tiempo; pero ninguna ha sacado menos probecho de tanto metal ; ó ninguna , mas bien , ha perdido tanta verdadera riqueza natural como ella. haciendo ricas á otras naciones que por muchos siglos hubieran sido pobres (ó acaso barbaras) á no haber descubierto los Españoles un nuevo mundo; sin que véamos al menos que alguna se lo haya agradecido ó le haya pagado en otra moneda que la que suele pagar el hombre (este animalito que se rie) los mayores beneficios!

La España ha poseído las minas de América cosa de 300 años: y el oro y plata que se ha acuñado y venido solo en registro por España á Europa en estos 3 siglos pasa de 150 mil millones de reales ! ¡Que es de este monte de plata ! Donde se ha hundido! De que nos ha servido!

Este monte de oro y plata se derritio en cuanto llegó á Cadiz y Sevilla; pasó surcando nuestro suelo cual torrente de lava; abrasó nuestras campiñas, y derrivó nuestras fabricas; pero derramándose con suavidad despues por los llanos de Francia ., Flandes , Holanda , Alemania é Ynglaterra calentó maravillosamente los talleres de estos payses frios, á medida que obstruyó , desecó, y cegó los manantiales perennes de nuestra verdadera riqueza. La hydropesia metálica sera siempre una enfermedad de muerte industrial , y ya que las naciones que mueren no resucitan (como no resucitarán Pyrro , ni Alejandro para saquearlas ni Roma, ni Cártago, ni tampoco la Grecia por mas que se haga) aprendamos a tardar en morir, o revivir otra vez poco a poco con las ricas producciones de núestro territorio , sin ir mas á buscar nuestro tosigo en esos metáles engañosos allende los mares.

Desengañado, cual debo estarlo (á pesar de mi decidida pasion al estudio de la naturaleza) del efecto que produce la abundancia de oro y plata en una nacion atrasada, yo cerraría hasta las pocas minas que hubiese de estos metáles en el continente español, lejos de creer que por abrirlas había de fomentar nuestra industria. Es un sueño, un delirio pensar que por que se lavasen las arenas del Sil, y del Tajo , y del Darro , y de todos los rios de España ó por que se beneficiasen las minas antiguas de plata de Sierra- Morena, y otras que yo se muy bien, habiamos de salir mas pronto de tantas miserias! Se llenan muchos la voca diciendo pomposamente que los Fenicios lastreaban sus barcos con plata ; que Amilcar, segun Estrabon , se asombró de ver en Andalucía hasta los pesebres, los cubos y otros utensilios de este metal; que los proconsules y pretores romanos llevaban miles de marcos al tesoro publico, y que los Fucares se hicieron principes de Alemania de simples mineros con lo que sacaron de las minas de España. A todo esto se yo darlo el valor que se merece : los Fucares se hicieron potentados, no con las minas, (aun que mucho debieron ganar con el monopolio que hicieron tomandolas todas por nuestra ignorancia) sino con las grandes contratas de provisiones que hicieron para surtir por toda Europa los exércitos y tercios Españoles que paseaba Carlos V por ella. Las naciones de la antiguedad sacaron mucha plata de España, pero fué tratándonos como salvages ó bestias de carga, á costa de sangre y de requisiciones horribles , porque la plata no se estrahia así tan facilmente por fundicion de los minerales que ellos la sacaban sino talando leguas de montes de encina , y matando miles de Celtiberos y Turdetanos en sus inmensos trabajos subterráneos, de todo lo cual no les daba pena dar cuenta a nadie allá en Roma , sino de si llevaban pocos ó muchos marcos de plata.

La Península por aquella edad , la encontraron realmente virgen las naciones comerciantes que afluyeron unas tras otras del Mediterráneo. Los filones de sus metales estaban intactos, y sin duda fueron los Fenicios los que se llevaron la flor, así como los Españoles fueron despues los que desfloraron los filones del Potosí y de Guanajuato etc. etc., pero la mayor parte de esas tan decantadas riquezas metálicas no las sacaron solo de filones de plata , sino de los abundantísimos minerales de plomo que todavia parecen inagotables en Granada, Jaen , y_mil partes. Todos, ó los mas de los plomos de España son argentíferos, y esta circunstancia y su extraordinaria abundancia , y la multitud de betas que todavía se descubren con piritas de hierro , piritas arsenicales , antinionio, piritas cobrizas y otros minerales , es lo que ha dado lugar así en lo antiguo como en lo moderno soñar con montes de oro y plata en España; tanto que ha habido aldeanos , y aun gentes de casaca, a quienes no me ha sido posible desengañarles que no eran oro ni plata las muestras que me presentaban , aun despues de llenarles yo los bolsillos (y regalárselos) de otros minerales en todo semejantes a los que trahian de oculto con mucho misterio.

VENTAJAS DE LA HORNAGUERA.

El verdadero oro y plata de España , todo en una pieza; las verdaderas minas que tenemos que beneficiar, si queremos tener oro y plata; y la gran palanca a que tenemos que aplicar la mano, si deseamos mover de un impulso todos los ramos principales de industria, es ese negro, feo, despreciado pero preciosísimo mineral que llamamos hornaguera ó carbon de piedra. Carbon , carbon , carbon y siempre carbon , es lo que necesitamos ahora! Este combustible ha de ser el elemento de nuestra felicidad , este la base de toda nuestra industria y este la tabla de nuestra salvacion politica. ¡Quién había de creer que el carbon de piedra había de encerrar tantos bienes en uno , siendo una substancia tan frágil, asquerosa y despreciable como a algunos parece! Que jurisconsulto, que legislador, deseando elevar una nacion de la nada a la cumbre del poder, había de caer en la cuenta, y consagrar la hornaguera á este alto objeto de civilizacion! Pues la hornaguera es el combustible que solo acaso podrá enmendar las pérdidas que el oro y plata nos han hecho padecer; y la hornaguera la que nos dará medios de rivalizar algun dia con esas potencias que hoy nos desprecian!

Si conviniendo en que hemos errado el camino de nuestra prosperidad por el rumbo que nos hizo tomar la conquista de la América, conocemos ya que no hay otro mas que él del trabajo , y aplicacion á hacer multiplicar las producciones de la naturaleza y del arte, no nos queda otro asilo, otro recurso que este preciosisimo combustible.No es la agricultura, no es la industria de este ó el otro ramo, no es el comercio y navegacion lo que tenemos que promover directamente. Esas son voces vagas pomposas , campanudas é insignificantes. Eso se di muy fácilmente, y luego no se hace nada, porque ni se sabe por donde comenzar á tales fomentos en general. Aquellas frases vulgares, y tan repetidas que dan ya nauseas, de protejase al labrador, al artesano , y comerciante , que pronuncian con enfasis algunos autores ó personages,equivalen á no se haga nada, ó díganse y hágase todo lo contrario. Así ha sucedido que las mas de las leyes y medidas tomadas para dispensarles esta proteccion han sido (mal hado nuestro ! ) sentencias de muerte para las artes, agricultura y comercio.

Caminos y canales, gritan otros con mucho desenfado , y veran Vmds. florecer la España al momento. Mas yo no me cansaré de repetir que aunque atravesásemos desde hay toda la Península con mas canales y acéquias que tienen la China y la Holanda, malgastaríamos nuestros millones en una cosa muy buena que vendrá perfectamente en su dia, y no adelantaríamos nada. El fomento mas seguro que ha de prestar el Gobierno es el de no meterse en nada y dejar hacer! No tiene la España millones bastantes , ni los tendría la misma Inglaterra para ponerse a fomentar su agricultura, artes y comercio por el órden que algunos indican; y lo peor es que si tal hiciera, tampoco fomentára este cuerpo paralítico ya medio exánime de la nacion española.

Este cuerpo ya solo se fomenta con el calor de la preciosa hornaguera, que por fortuna abunda en sus mismas entrañas y solo necesita sabérsele aplicar. Ni hay que adelantar por el gobierno millones para este nuevo y eficacisimo método de fomento: todo el secreto consiste en dar con la hornaguera , en caer en la cuenta de sus inestimables cualidades para procurar tanto beneficio , y acertar á plantear los primeros establecimientos que han de servir de modelos para los que han de formarse en lo sucesivo. Sino tuviese en mis dias el gusto de ver andar los primeros, y empezar a tomar movimiento la industria de mi patria abatida , moriré, si, sin este consuelo; pero tambien con la firme esperanza de que el dia que se lea este escrito con reflexion, es imposible que dejen de arraigarse estas mis ideas en todas las provincias qué tienen este verdadero tesoro escondido , y al cabo se oirán los clamores que hace mas de 20 años he dado,sin que hayan resonado hácia ninguna parte (acaso por las tristes circunstancias de tanta discordia y guerra funesta) y tendré aunque tarde lo gloria de que un dia se pronuncie al menos mi nombre en las minas y fábricas que cimenten la industria y prosperidad de la España.

El_combustible es el primer elemento para casi todo género de fábricas en grande, porque ó se necesita para las operaciones del arte como en las fundiciones , tintes, destilaciones, hornos de loza, cristal , porcelana, afinos de metales, jabonerías, extraccion de ácidos , sales etc. etc.; ó se emplea para dar movimiento á las máquinas por medio de bombas de vapor, como las de molinos , sierras , tejidos , pulimentos, riegos , clavos , desagues de minas y todo género de faenas imaginabies; ó se necesita para unas y otras operaciones como sucede en las fábricas de artillería, de ojalata, de azúcar, fanderías y otras semejantes en… que ademas de alimentar el fuego en los hornos, calderas , hornillos etc. , sirve para mover los cilindros , fuelles de émbolo , laminadores, tijeras , ruedas y todo lo necesario.

Para establecer hoy una fábrica grande , ya no se andan buscando ríos con presas ó saltos de agua convenientes, y en que suelen gastarse millones que se lleva la avenida, sino que se pregunta donde hay carbon de piedra, y alli es donde se hacen venir las demas materias, pues lo que importa es ahorrar los portes del mas voluminoso y preciso, y asegurar este combustible como el primer agente del movimiento y de la fabricacion que se piensa entablar.

Asegurado el combustible una vez con la abundancia y baratura que se requiere, todo lo que con él se haga será equitativo y competirá en todos los mercados con los géneros mejores de la misma calidad que se hayan fabricado á fuerza de ingenios hidráulicos , de brazos , ó de animales, que todo cuesta mucho. En habiendo carbon , hay bombas de vapor, y en habiendo bombas se hace cuanto se quiere con abundancia, equidad y presteza. ¡Qué agente humano, que fuerza , ni elemento se puede equiparar con el fuego en energía y potencia, cuando encerrado en estrechas prisiones de hierro se le obliga á empujar, levantar ó mover todo cuanto uno quiere!

La aplicacion química del fuego á las máquinas mediante el vapor del agua debe causar antes de dos siglos una revolucion extraordinaria en los progresos de la civilizacion , y hacer algun dia casi cambiar de aspecto la faz de la tierra. Las naciones que no lleguen a usar para todo las bombas, se quedarán mil años atrás de las otras, y serán immediatamente subyugadas por ellas; y aun preveo para consuelo de la humanidad, que en aplicándose el uso del vapor en grande al arte de la guerra, ésta no solo se irá suavizando y disminuyendo otro tanto mas que lo que se suavizó con el descubrimiento y uso de la pólvora, sino que la táctica militar variará de todo punto, se escusarán esas plazas fuertes, castillos ó teatros sangrientos de tantos horrores y tal vez se acabará esa furibunda manía de las batallas en que (atolondrados por viles poetas) se han figurado coger laureles los mayores verdugos y asesinos de sus semejantes!

La nacion que posea mas bombas y haga mas aplicaciones de ellas á la agricultura, industria y comercio, pues que a todo pueden destinarse, cogerá tanta delantera á la que no las haga , que tendrá en su mano desbancar á cualquiera ribal en el ramo de industria que mas le convenga porque ninguna podrá hacer los géneros con tanta equidad, prontitud y perfeccion como la que use bombas de vapor para todo, ni ninguna hacer tantas y tales rebajas para entrar en concurrencia y aventajar á todas en los mercados mas distantes; como la que fabrique con fuego.

La nacion que beneficie mejor sus minas de carbon , y multiplique con éste sus bombas dé fuego , podrá beneficiar con este agente poderos todas las minas que quiera con la equidad necesaria en desagues, fundiciones etc. El hierro debe ser el primero que se explote y funda con mas economia mediante la hornaguera ; porque en logrando abundancia de ésta, toda mina de hierro es buena para el caso y digna de beneficiarse , y en teniendo carbon y hierro, el mundo todo anda ó se para á la voz del hombre , los montes se trasladan de una mano á otra , los rios se agotan, los cerros se rebajan, los valles se inundan , los barcos fuerzan las corrientes, los lagos se desecan las carreterias suben solas cuesta arriba cargadas de pesos enormes, y no quedará objeto que no ceda á la voluntad del sábio, mandada ejecutar por el fuego.

El carbon y el hierro por separado se auxiliarán siempre recíprocamente; pero el carbon y el hierro hermanados bajo la forma de bombas de vapor, constituirán la palanca irresistible que mueva todos los ramos de industria á la vez . ejecutarán todas las otras máquinas, y facilitarán todas las comunicaciones, economías y perfecciones posibles, ya mejorando los sistemas de ruedas dentadas para todas las artes, ya construyendo carriles y puentes de hierro. ya cables-cadenas , anclas, molinetes y piezas de artillería; ya cilindros, laminadores y mil aparatos ingeniosos para las fábricas, ya elevando aguas para riegos, lavaderos, surtido de los pueblos y mil usos de la sociedad , ya surtieudo á la agricultura y artes de intinitas herramientas de todos tamaños y dimensiones desde la barra mas gruesa al tejido mas fino de alambre , y ya en fin fundiendo toda clase de moldes , y piezas delicadas para hacer mil géneros de artefactos con aquella sencillez, baratura y perfeccion á que solo se puede llegar por el moldeo y fundicion de un metal como el hierro, capaz de todos los grados de blandura y dureza, de baratura y estimacion , y de todas las formas imaginables. ¡Quién es capaz de enumerar algun dia los beneficios que logre la España ó los millones que ahorre , y los millones que gane, en arraigándose en su suelo las fundiciones y afinaciones del hierro en grande mediante el carbon de piedra! Entónces, no solo no comprará al extrangero tanta infmidad de objetos de hierro y acero como introduce en el día, sino que ademas de hacerlos para si con los excelentes minerales que posee , venderá sobrantes de limas , formones, barrenas , cuchillería , resortes , tijeras , dalles, hozes y toda la innumerable série de herramientas para las artes; construirá los artefactos y tambien las máquinas para hacerlos , y en una palabra construirá bombas de vapor dentro de su casa y con ellas lo tendrá todo; porque la hornaguera y el hierro son los dos elementos suficientes para hacer cuanto quiera el hombre desde la operacion de escudriñar con ellos las entrañas de la tierra hasta la de desfigurar su superficie de modo que llegue dia que parezca, no un planeta que vaga por el espacio segun salió del cahos de la naturaleza . sino mas bien una esfera labrada por las manos de un ser calculador é inteligente.