jueves, 15 de diciembre de 2016

Descarrilamiento producido el 14 de julio de 1893


En la revista "La Ilustración Española y Americana" del día 8 de agosto de 1893 se da cuenta de un descarrilamiento habido en Guipuzcoa.

GUIPUZCOA.

Descarrilamiento ocurrido en la linea de Zumárraga a Bilbao el 14 de julio.

La linea férrea de Zumárraga a Bilbao cruza una de las regiones más hermosas de España. No acierta la imaginación a concebir panoramas como los que la vista va descubriendo desde la citada estación de salida hasta Hermua, y aun los que siguen hasta la llegada contarían millares de visitantes, si en España tuviese la naturaleza los admiradores que en otras naciones. A todos esos panoramas aventaja el que se ofrece de Anzuola a Vergara. El tren va como en el aire, describiendo curvas fantásticas, bajando y subiendo temerosas cuestas al borde de precipicios profundísimos, y el alma lucha entre la contemplación de tanta belleza y la idea del peligro, que a cada momento parece probable de un desastre espantoso, Merced a un servicio bien montado y a ser el material bueno y nuevo, llevaba la linea algunos años de explotación sin que en ella ocurriera el menor percance.


Desgraciadamente el tren correo de 14 del pasado descarriló al salir del apeadero de Anzuola. Llevaba el tren dos máquinas, un coche buffet y cuatro carruajes más. No se sabe a punto fijo por que causa el coche-correo, que marchaba el último, se salió de la vía, y no advirtiéndolo el maquinista, fue dando tumbos hasta que cayó por la pendiente del camino, arrastrando a otros dos coches. El maquinista dio entonces contravapor, pero ya era tarde para evitar la catástrofe, pues los vagones habían rodado por un precipicio de seis metros de profundidad, dando algunos de ellos tres o cuatro vueltas.


Gritos de angustia partían de entre los restos de los destrozados carruajes. Los maquinistas y los viajeros que tuvieron la fortuna de encontrarse en los que permanecieron sobre la vía, lanzáronse en socorro de las víctimas, solícitamente auxiliados por habitantes de los caseríos próximos. La desgracia era tal cual la hacían presumir el sitio en que ocurrió, pues se hallaron tres muertos y más de treinta heridos, algunos de éstos muy graves. Improvisose un hospital de sangre en el caserío de Iturrioz, y allí fueron asistidos por los médicos D. Mateo y D. Félix Inmalabe, D. Pedro María Arrillaga, D. Andrés Corcoiztegui, D. Ignacio Lazcurain, acudiendo también el párroco del vecino pueblecillo de Uzarraga, Sr. Monzón. Entre los heridos graves hallábanse los guardias civiles Francisco Nieto y Buenaventura Florenza, el primero con una pierna, y el segundo con una clavícula fracturada.

Nuestros grabados de la pág. 73 muestran como quedaron los vagones caídos a unos cuarenta metros de la estación, y los trabajos realizados para levantarlos y subirlos a a la vía.