La empresa Autocares Reyero la fundó Eusebio Reyero Villar en 1931. Con el paso de los años fue creciendo para dar servicio en líneas regulares, transporte escolar y laboral.
Historia en documentos
BOPL Jueves 13 de agosto de 1931
Jefatura de Obras PúblicasRelación de los automóviles registrados en esta provincia durante el mes de Julio último y transferencias habidas durante el mismo.LE - 2237 (30 de julio) Eusebio Reyero Villar, Cármenes, Omnibus Ford, Número de motor 4.053.759, 17,77 H.P., Servicio público
BOE, 29 de abril de 1951
MINISTERIO DE OBRAS PUBLICAS
Dirección General de Ferrocarriles, Tranvías y Transportes por Carretera. — Inspección Central de Circulación y Transportes por Carretera
Ordenado por la Superioridad, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 14 del Reglamento de ordenación de los Transportes Mecánicos por Carretera, de 9 de diciembre de 1949, e Instrucción aprobada por Orden ministerial de 20 de abril de 1950, se anuncia a concurso para la concesión del servicio regular de transporte de viajeros entre Matallana (estación) y Pontedo, que tiene solicitado don Eusebio Reyero Villar. La apertura de pliegos se efectuará a las doce horas del día 20 de junio de 1951 en los locales de esta Inspección Central (calle de Agustín de Bethencourt, 4, Nuevos Ministerios), donde se admitirán proposiciones hasta las trece horas del día 19 de junio de 1951.
BOE, 30 de diciembre de 1952
Dirección General de Ferrocarriles, Tranvías y Transportes por Carretera
Adjudicando definitivamente el servicio público regular de transporte mecánico de viajeros, equipajes y encargos por carretera entre Estación de Matallana y Pontedo, provincia de León, a don Eusebio Reyero Villar.
El excelentísimo señor Ministro de este Departamento, con fecha 1 de diciembre de 1952, ha resuelto adjudicar definitivamente la concesión del servicio público regular de transporte mecánico de viajeros, equipajes y encargos por carretera entre estación de Matallana y Pontedo, provincia de León a don Eusebio Reyero Villar, con arreglo a las siguientes condiciones:
1.ª En todo lo concerniente a la concesión y explotación del servicio se cumplirán los preceptos contenidos en el Reglamento de Ordenación de los Transportes Mecánicos por Carretera de 9 de diciembre de 1949 y en el de Coordinación de los Transportes Mecánicos Terrestres de 16 del mismo mes y año y en sus disposiciones complementarias.
2.ª El itinerario entre Matallana (estación) y Pontedo, de 18 kilómetros de longitud, pasará por Matallana (pueblo), Serrilla, Vagacervera. Felmín, Getino, Valverdín, Almuzara y Cármenes, con parada obligatoria para tomar y dejar viajeros y encargos en todos los puntos mencionados anteriormente.
3.ª Se realizarán todos los días, sin excepción, las siguientes expediciones: Dos expediciones entre Pontedo y Matallana (estación) y otras dos expediciones entre Matallana (estación) y Pontedo. El horario de estas expediciones se fijará de acuerdo con las conveniencias del interés público, previa aprobación de la Jefatura de Obras Públicas.
4.ª Quedarán afectos a la concesión los siguientes vehículos: Un ómnibus, marca «Renault», matricula LE-3843, de 13,8 H. P. de potencia, carburante gasolina, con capacidad para 16 viajeros sentados, en clasificación única. (Matriculado en 1947). Un ómnibus, marca «Ford», matrícula MU-1137, de 20 HP de potencia, carburante gasolina, con capacidad para 25 viajeros sentados, en clasificación única. (matriculado en 1923)
Estos vehículos deberán ser propiedad del adjudicatario, figurando expedidos a su nombre los respectivos permisos de circulación, sin reservas respecto a la propiedad y sin que estén adscritos a ningún otro servicio, debiendo reunir las condiciones que se fijan en el capítulo VI del Reglamento de Ordenación de los Trasportes Mecánicos por Carretera.
5.ª No son necesarias instalaciones fijas, pero se utilizarán los despachos de billetes y lugares de espera que se determinen, previa aprobación de la Jefatura de Obras Públicas.
6.ª Regirán las siguientes tarifas-base: Clase única: 0.40 pesetas por viajero kilómetro. Exceso de equipajes, encargos y paquetería: 0.04 pesetas por cada 10 kilogramos kilómetro o fracción. En las tarifas de viajeros está incluido el importe del Seguro Obligatorio de Viajeros.
7.ª El adjudicatario queda obligado a transportar correspondencia en cada una de las expediciones por un peso de 40 kilogramos, con un volumen aproximado de 0,129 metros cúbicos, con arreglo a las normas fijadas en la Orden ministerial de 29 de mayo de 1950 (BOLETIN OFICIAL DEL ESTADO del 6 de junio siguiente).
8.ª Este servicio se clasifica, con respecto al ferrocarril, como afluente del grupo b).
9.ª La explotación del servicio comenzará en el plazo máximo de tres meses, contados a partir de la fecha de publicación de la adjudicación definitiva de la concesión en el BOLETIN OFICIAL Del ESTADO, debiendo comunicar el adjudicatario a la Jefatura de Obras Públicas de León la fecha en que se propone inaugurar el servicio, a los efectos de levantamiento del acta correspondiente.
10.ª El incumplimiento por parte del adjudicatario de sus obligaciones dentro de los plazos señalados, dará lugar a la anulación de la adjudicación definitiva, con pérdida de la fianza depositada.
Madrid, 11 de diciembre de 1952. — El Director general, M. M. Arrillaga. Ilmo. Sr Inspector Jefe de la Inspección Central de Circulación y Transportes por Carretera.
BOE, 12 de noviembre de 1975
RESOLUCION de la Dirección General de Transportes Terrestres por la que se hacen públicos los cambios de titularidad de las concesiones de los servicios públicos regulares de transporte de viajeros por carretera entre Pontedo y estación de ferrocarril de Matallana (V-208), y entre Manzaneda de Torio y León (V-2.956).
Don Fernando Reyero Villar solicitó el cambio de titularidad de las concesiones de los servicios públicos regulares de transporte de viajeros por carretera entre Pontedo y estación de ferrocarril de Matallana (V-208), y entre Manzaneda de Torío y León (V-2.956), en favor de la Comunidad «Herederos de don Eusebio Reyero Villar», por fallecimiento del mencionado señor don Eusebio Reyero Villar, y esta Dirección General, en fecha 27 de agosto de 1975. accedió a lo solicitado, quedando subrogada la Entidad que se menciona en los derechos y obligaciones que corresponden al titular de la concesión.
Lo que se hace público en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 21 del vigente Reglamento de Ordenación de los Transportes Mecánicos por Carretera.
Madrid. 28 de octubre de 1975.—El Director general, Plácido Álvarez Fidalgo.
BOE, 27 de abril de 1978
RESOLUCION de la Dirección General de Transportes Terrestres por la que se hace pública la adjudicación definitiva del servicio público regular de transporte de viajeros, equipajes y encargos por carretera entre Cueva de Valporquero y Felmín (E. 11.380).
El ilustrisimo señor Director general de Transportes Terrestres, en uso de facultades delegadas por Orden ministerial de 5 de julio de 1977, con fecha 8 de abril de 1978, ha resuelto otorgar definitivamente a Herederos de Eusebio Reyero Villar, la concesión del citado servicio, como hijuela del ya establecido entre estación de Matallana y Pontedo (V-208), provincia de León con arreglo a la Ley y Reglamento de Ordenación de Transportes vigentes, y, entre otras, a les siguientes condiciones particulares:
Itinerario: Longitud, 5,9 kilómetros. Cueva de Valporquero, Valporquero de Torio y Felmín.
Expediciones: Una de ida y vuelta los días festivos entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.
Tarifas: Las mismas del servicio-base V-208.
Clasificación respecto del ferrocarril: Afluente b) en conjunto con el servicio-base V-208.
Madrid, 8 de abril de 1978. — El Director general, José Luis García López. — 2.673-A.
El fundador
Eusebio Reyero Villar y su mujer María Dolores Fernández González tuvieron seis hijos: Mariano, Antonio, Fernando, Juan Manuel, Carlos y Francisco. Además de la empresa de autobuses en Cármenes también tenía un bar.
En octubre de 1973 Eusebio Reyero Villar, solicitó instalar un depósito de fuel-oil para la calefacción del edificio sito en calle Renueva, núm. 34. de la ciudad de León.
Eusebio falleció en Cármenes el 27 de mayo de 1974.
Al parecer, según lo recordaba uno de los hijos, Carlos Reyero Fernández, el 18 de julio de 1936 llegó a la empresa, en Cármenes, un autobús al que pusieron el nombre de El Morico porque era negro, un Opel Olimpia. Al iniciarse la guerra lo tuvieron que esconder debajo de un leñero del cura de Genicera. Lo encontraron los republicanos y lo confiscaron y al final de la guerra lo recuperó el mismo concesionario que lo había vendido, Talleres Iban, de León. En 1946 compraron El Gallardo, matrícula de MU-6338, que estaba carrozado sobre un chasis Ford, matriculado en 1929.
El autobús de la fotografía anterior, flanqueado por Juan Manuel y Eusebio y estacionado en las hoces de Vegacervera, se matriculó como SG - 2634 en 1951. Era un Studebaker de morro con duros asientos tapizados sobre madera. Posiblemente se trataba de una carrocería construida en España sobre el chasis de uno de los camiones Studebaker J 15 utilizados en la Guerra Civil. La República compró 90 y el ejército Nacional varios centenares en 1937.
Fernando Reyero Fernández nació en Cármenes el 15 de junio de 1929 y se sacó el carnet de segunda en julio de 1950 y el de primera en abril de 1953.
Juan Manuel Reyero Fernández nació el 15 de mayo de 1933 en Cármenes y se sacó el carnet de segunda en febrero de 1955. El día 27 de mayo de 2013 a los 80 años de edad, falleció en León, Juan Manuel Reyero Fernández (Viajes Reyero). Sus hermanos: Mariano(†), Fernando(†), Antonio, Carlos y Francisco Reyero Fernández; hermanas políticas: Lucía, Camino, Beatriz y Guillermina; sobrinos: Lucía Dolores, Eugenia, Ana Isabel, Elena, Eusebio, Beatriz, Antonio, Fabiola, Dolores y Francisco. La Misa de Funeral tuvo lugar el dia 29, a las doce del mediodía en la Iglesia de San Martín (Cármenes) y seguidamente la conducción del cuerpo al cementerio de dicha localidad.
El 12 de mayo de 2022 murió Carlos Reyero Fernández en León a la edad de 86 años. (Autocares Reyero) Su esposa: Beatriz García Rodríguez; sus hijos: Eusebio, Beatriz y Antonio Reyero García; hijos políticos: María, Iván, y Elsa; nietos: Carla, Manuel, Paula y Pedro; hermanos: Mariano (†), Fernando (†), Antonio, Juan Manuel (†) y Francisco Reyero Fernández. Las exequias y misa de funeral tuvo lugar el sábado día 14 a las diez y media de la mañana en la iglesia parroquial de San Juan y San Pedro de Renueva (León). A continuación su cuerpo fue inhumado en el cementerio de Cármenes.
Junto con sus hermanos Antonio, Fernando y Juan Manuel, Carlos llevó las riendas de su empresa durante muchos años. Sus hermanos Mariano y Francisco hicieron su vida en Méjico.
Los puentes de las hoces de Vegacervera
A continuación se pueden ver dos fotografías de puentes en la carretera que atraviesa las hoces de Vegacervera en 1956.
El de la imagen inferior se reconstruyó con madera después de ser destruido por los milicianos republicanos durante la Guerra. En aquel tiempo el tablero del puente de madera estaba en mal estado. Algunos tablones ya habían desaparecido. Cuando el autobús de Reyero se acercaba a ese punto se paraba y los pasajeros abandonaban el vehículo para cruzar a pie por las tablas que seguían en buen estado, aliviando así el peso. Antonio el conductor, hijo de Eusebio, dirigía con pericia la maniobra.
Reyero, donde el dueño era el chófer
El bar y los autobuses de Reyero. Sin ellos no se podría contar ni entender la historia reciente de los pueblos de la cabecera del Torío, hasta Matallana, donde ya llegaba el tren Hullero. Hace unos días ha fallecido el hermano que estuvo al frente de la empresa en los últimos años, Carlos Reyero
Fulgencio Fernández
15 de mayo de 2022
Cuando en una importante empresa (y Reyero con una flota de decenas de autobuses y una agencia de viajes lo es) la mayoría de la gente recuerda a su dueño subido al volante de un autobús o manchado de grasa en los garajes de Nava, algo de especial y diferente tiene ese personaje, Carlos Reyero.
Cuando en la memoria de infancia de varias generaciones de vecinos se repite la imagen del citado Carlos, todavía joven, detrás del mostrador del bar familiar y hasta tratando de controlar a golpe de chorro de sifón a la chavalería que se empeñaba en agolparse en el bar para poder ver aquella primera televisión en blanco y negro que llegó al pueblo. Hasta que decidió darles su espacio, acudir los sábados y poder ver ‘Viaje al fondo del mar’. Jamás se le olvidó cómo en medio del bullicio de los chavales el pastor de la majada miraba entusiasmado aquel invento, y no dejaba de mirar la parte posterior, como si quisiera ver por dónde entraba tanto marinero.
- ¿Te gusta la tele?
- Mucho, pero no veo por dónde le metes el agua para el mar.
La carcajada, aquella carcajada tan suya, fue una seña de identidad de este empresario nacido de la barra del bar de la familia que acaba de fallecer a los 86 años, víctima de una grave enfermedad que le cortó de raíz su último sueño, el de cerrar el círculo de su vida pues planeaba arreglar la casa familiar, cuyas ventanas abría cada domingo cuando subía a reencontrarsecon los recuerdos que siempre le arrancaban una sonrisa y también con las conversaciones de quien pasaba por la calle y rememoraba alguna de las mil historias allí nacidas. Entonces aparecía la carcajada como banda sonora de aquellos viajes a las fiestas de los pueblos en los que los mozos se tenían que subir por la escalera posterior a aquel techo pensado para los equipajes.
La enfermedad le llevó con excesiva prisa, la que nunca tenía él, y se llevó el sueño de arreglar la casa familiar, la de Eusebio y la señora Lola, padres de seis hijos que, repetían sus vecinos de su Cármenes natal, "trabajaban todos, allí no valían cuentos. Lo mismo fregaban que despachaban o conducían los autobuses".
Mariano, Antonio, Fernando, Juan Manuel, Carlos y Paco se fueron abriendo camino. Mariano se fue a Méjico y falleció joven; detrás se fue Paco, que aún vive al otro lado del Atlántico y en León ya solo permanece Antonio, al que este adiós encerrará aún más en el silencio que ya le rodea.
El Morico y la guerra
La historia de los pueblos del Alto Torío, hasta Matallana que se cogía el tren, no se podría entender sin la empresa Reyero, sin los hermanos Reyero. A Carlos le encantaba pasear conversando hasta las viejas cocheras donde aún permanece uno de los primeros autobuses de la empresa, un viejo Studebaker de enorme morro, duros asientos de plástico sobre madera y antigua matrícula de Segovia (SG-2634). Pero sólo era uno más, la historia de la comarca se podría escribir sobre el recuerdo de aquellos coches, que Carlos recordaba uno a uno: "No se me olvida la fecha que nos decía mi padre porque fue el 18 de julio de 1936 cuando llegó a casa nuestro primer coche de viajeros, al que llamaban El Morico porque era negro, un Opel Olimpia. Al estallar la guerra lo tuvieronque esconder debajo de un leñero de un cura de Genicera. Lo encontraron, nos lo confiscaron y al final de la guerra lo recuperó el mismo que nos lo había vendido, Iban, de León. Sería porque no lo había cobrado todavía...". Y llegaba otra de sus carcajadas.
Recordaba a los autobuses como miembros de la familia: "En 1946 compramos El Gallardo, matrícula de MU-6338, que en origen era un Ford pero le cambiamos tantas piezas que nadie sabe lo que era".
Lo inauguraron con un viaje gratis para los chavales hasta Pontedo. Tan importante era la presencia de estos autobuses que no les faltó una copla que los recordara: "Arréglate, rapazona, / que vamos para San Roque. / No prepares los caballos / vien' Reyero con los coches".
Aquella empresa fue creciendo, pero no cambiaron Carlos, Fernando o Antonio, los que se quedaron aquí, que saltaban del mostrador al asiento del conductor, que contaban historias interminables de nieve, de tener que poner tablones en las Hoces de Vegacervera para atravesar los puentes. Fernando se fue hace unos años, Carlos esta semana, Antonio viaja por un silencio que le impone su delicada salud pero sigue siendo una gozada escucharle cuando decide levantar la cabeza y recordar.
Recordar tantas historias de aquella empresa en la que los dueños eran los chóferes, de aquel bar en el que los dueños eran los camareros, de aquellos tiempos en los que la vida viajaba en autobús. El de Reyero. Y con Carlos conduciendo.
Algunas imágenes de otras empresas
En los autocares de aquella época sobre el techo del vehículo se colocaba un portaequipajes, una baca, en la que subían también algunos viajeros.
Las siguientes fotografías son de vehículos de otras empresas.










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