lunes, 7 de septiembre de 2026

Visita de Salvador Illa a Ucrania

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, acompañado del alcalde de Barcelona, realizó una visita oficial a Kiev los días 3 y 4 de septiembre. 

El jueves se reunió con Volodímir Zelenski y con el ministro de Comunidades, Territorios y Desplazados Internos, Vitalii Bezghin, y firmó acuerdos con los gobernadores de Zaporiyia, Dnipropetrovsk y Leópolis para reforzar la colaboración en ámbitos como la energía, la salud, la economía y la recuperación de infraestructuras.

El presidente de la Generalitat se reúnió tambien con el coordinador residente de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Ucrania, Mattias Schmale, con quien firmó una declaración conjunta sobre la aportación de 800.000 euros de la Generalitat al Fondo Humanitario para Ucrania. Desde el inicio de la guerra, la Generalitat ha destinado 57,5 millones de euros al apoyo a Ucrania, de los que 38,9 millones se dedicaron entre 2022 y 2024 a asistencia sanitaria. Cabe pensar que al no tener que dedicar un dinero equivalente a estos temas sanitarios el estado ucraniano habrá podido comprar más armamento para alimentar su guerra contra Rusia. Un obús Bohdana, de fabricación ucraniana de 155 mm cuesta 2,8 millones de euros. Un proyectil para uno de estos obuses cuesta unos 4.000 euros. En un día de combate normal uno de estos obuses puede disparar entre 70 y 90 proyectiles hacia las líneas rusas. En el ejército ucraniano, un batallón de artillería de 155 mm suele estar compuesto por 18 obuses, lo que equivale a 3 baterías de 6 piezas cada una. Debido a que gran parte de la artillería se dispara de manera masiva para saturar zonas defensivas, trincheras o posiciones fortificadas, se estima que se necesitan disparar decenas o incluso más de un centenar de proyectiles convencionales para provocar una baja directa (muerto o herido de gravedad), dependiendo de si el enemigo está al descubierto o protegido en búnkeres. En un escenario donde un proyectil impacte directamente contra tropas avanzando a campo abierto (sin blindaje ni trincheras), un solo disparo de 155 mm puede causar instantáneamente entre 5 y más de 15 bajas. Por el contrario, si las tropas están resguardadas en fortificaciones subterráneas, el mismo disparo puede saldarse con cero bajas. 

Voy a hacer una estimación de lo que se puede hacer en la guerra con 57,5 millones de euros. Supongamos que compramos una batería de 6 obuses, lo que supone un coste de 26,8 millones de euros. El resto, 30,7 millones, nos lo gastaremos en munición. En total podemos conseguir 7.675 proyectiles. Como disponemos de 6 obuses y al día vamos a suponer que disparan 80 proyectiles cada uno, en total tenemos para mantener en combate esa unidad durante casi 16 días. 

Si esto lo pasamos a muertos rusos, suponiendo una media de 80 proyectiles por cada baja, muerto o herido grave, los catalanes tenemos el honor de haber contribuido a matar o herir gravemente a 96 rusos, lo cual no es poco para un país tan pequeño como el nuestro. 

En realidad estos cálculos son un poco exagerados pues estas unidades también necesitan alimentar a sus soldados, combustible, transporte, comunicaciones... , pero esto que lo pongan los ucranianos con las bajas correspondientes en sus propias filas, que las tendrán, ya que los rusos también tiran con bala. 

Para aquellos que son demasiado sensibles ante los desastres de la guerra nos podemos quedar solamente con lo de que Salvador Illa visitó también el viernes junto a Sor Lucía Caram el hospital militar de la Guardia de Frontera de Ucrania, centro que ha recibido ambulancias, vehículos y material médico procedentes de Cataluña a través de la misión humanitaria del Convento de Santa Clara, liderada por Caram, lo que permitirá que duerman plácidamente sin necesidad de dormidina ni tila. 

El presidente también ha aprovechado la última jornada para respaldar la adhesión de Ucrania a la UE y reiteró además su apoyo a que la UE refuerce la ayuda a Kiev mediante los fondos rusos congelados, una de las demandas de las autoridades ucranianas. Esto es algo parecido a robar, pero si colaboramos a matar rusos, robarles ya no es nada. 

¡Mas madera que es la guerra! 

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