ABC, DIARIO REPUBLICANO DE IZQUIERDAS, Madrid, 2 de octubre de 1936
UNA SESION HISTORICA
EL GOBIERNO OBTUVO, POR ACLAMACION, LA CONFIANZA DEL PARLAMENTO
Quedaron aprobados, definitivamente, el Estatuto del País Vasco, los presupuestos generales y varias leyes
Impresión parlamentaria. La sesión de Cortes. Discursos de los señores Martínez Barrio, Largo Caballero, De Francisco, Pestaña, Aguirre, Santaló, Díaz. Ramos, Casares Quiroga, Albornoz y Rico. Manifestaciones del presidente de la Cámara. Otras notas.
Impresión parlamentaria
El Gobierno en pleno, en el banco azul. El presidente de la Cámara, en su estrado. Todos los diputados del Frente Popular que no se encuentran en los frentes de batalla. en sus escaños, Solemne mentís al “bulo” de las huidas. En cambio, los escaños de las derechas, rojos de vergüenza, acusan la traición de los que no debieron ocuparlos desde el 12 de abril del 31.
Dos momentos de la sesión de Cortes celebrada ayer. El presidente de la Cámara, durante su discurso. Y el Gobierno, en el banco azul. (Fotos Díaz Casariego y Alfonso.)
En la tribuna diplomática, el embajador de la U. R. S. S. sigue con extraordinaria atención el desarrollo de la histórica sesión. Atraviesa el hemiciclo “Pasionaria”, y el ambiente cobra emoción. Todas las miradas quedan unos momentos prendidas en esta mujer extraordinaria, que acaba de ser embajadora ante el mundo de la madre España,
Ya habla el presidente de la Cámara de la pesadumbre y amargura de los instantes que vivimos. De pronto la palabra suave se torna grave y dura para condenar con toda firmeza el criminal movimiento sedicioso. “Eso significa nuestra presencia aquí”, dice. Luego propone a la Cámara un saludo a los hombres que luchan. Martínez Barrio ha pronunciado estas palabras con vibraciones emocionadas, que han puesto en pie a todos los diputados. Y, ya en pie, Martínez Barrio acaba su discurso diciendo: “España prefiere morir en pie a vivir de rodillas”. Y aun corta de nuevo la oración para añadir: “¡Viva la República!” Nos miramos unos a otros, alegres las caras y los corazones.
He aquí una observación: El ministro de la Guerra, Sr. Largo Caballero, y el ministro de Marina y Aire, Sr, Prieto, conversan animadamente.
¿Sirve la observación?
El presidente del Consejo de ministros se levanta en medio de la mayor expectación. Anuncia que será breve. Siempre fui parco en palabras. Explica, en efecto, en cinco minutos, cómo fue encargado de formar Gobierno y cómo quiso que en él participara la C. N. T., cuyo sector proletario aún tiene, si quiere, la ocasión de controlar la labor ministerial. Este Gobierno. no tiene más que una aspiración: la de vencer al fascismo. La victoria. será de España, que no lucha hoy únicamente por su libertad, sino por la libertad de Europa. Después, el proletariado tendrá su recompensa: una nueva estructura en el orden económico y social, que convierta en una realidad el artículo primero de la Constitución: “España será una República de trabajadores de todas clases”.
Terminada la sesión, el jefe del Gobierno, señor Largo Caballero, abandona el palacio de las Cortes.
Los diputados, nuevamente en pie, ovacionan muy largamente al presidente del Consejo, que no dijo una sola palabra que pudiera tirarse al cesto. Pocas, las necesarias, y todas atinadas,
Un diputado lanza un “¡Viva Rusia!”, y hay grandes aplausos para el Sr. Rosemberg.
Atisbamos varias cabezas de diputados que no pertenecen al Frente Popular: El Sr. Arranz, que fue jefe de la minoría de don Miguel Maura, y algún otro diputado conservador, el Sr. Rosado Gil, el Sr. Benítez de Lugo, el Sr. Acuña y el Sr, Álvarez Mendizábal. Se suceden los discursos de los jefes de minoría. Todos ellos cortados por el mismo patrón, por el único patrón que cabe en estos momentos: condenación del movimiento rebelde; confianza plena en el Gobierno y ofrecimiento personal para ¡ocupar el puesto en que sean útiles sus servicios. Pero entre todos hay un discurso que se sale del molde. El nacionalista vasco Sr. Aguirre habla con pensamiento cristiano y pregunta: “¿A qué vino Cristo a este mundo? ¿Vino Cristo a la Tierra: a ayudar al poderoso o a levantar al humilde? Nosotros estamos con el humilde, con el pueblo, porque de él venimos; nacimos para el pueblo y estamos luchando para él.” Y termina con esta frase: “Hasta vencer al fascismo, el patriotismo vasco, el nacionalismo vasco, seguirá firme en su puesto.”
Seguido, poco después, por el presidente de la Cámara, señor Martínez Barrio.
Todos los discursos fueron aplaudidos con entusiasmo, pero este del Sr. Aguirre lo es frenéticamente, destacando en el aplauso el sector comunista. Es el premio que los comunistas conceden siempre al valor y a la sinceridad.
Continúa respirándose entusiasmo, afán de trabajo, afán de libertad, Indudablemente esta sesión parlamentaria viene con toda oportunidad a dar algo más que aliento y confianza: seguridad absoluta en el triunfo,
"La Pasionaria" y el Sr. Blasco Garzón llegaron a la puerta al mismo tiempo.
El diputado de Unión Republicana y alcalde de Madrid, D. Pedro Rico, defiende con gran elocuencia la proposición de confianza y la concesión de amplias facultades al Gobierno, que le son otorgadas por el Parlamento por aclamación.
Es aprobado, definitivamente, el, Estatuto del País Vasco, y. vuelve a desbordarse el entusiasmo en hemiciclo y tribunas. Los diputados vascos, visiblemente emocionados, corresponden a la ovación con gritos de “¡Viva la República!”
El jefe de Jos nacionalistas vascos, señor Aguirre, sale del Congreso.
“Y, tras la aprobación de los presupuestos y algunos créditos extraordinarios, viene la del cierre de las Cortes hasta el día 12 de diciembre. Aún nos dice el señor Martínez Barrio que es muy posible que antes de esa fecha pueda reunirse el Parlamento.
El ministro de Instrucción, Sr. Hernández (1), conversa en los pasillos con el embajador de Rusia (2). (Fotos Díaz Casariego.)
No queremos caer en el tópico. Esta sesión no puede titularse patriótica. Precisamente su matiz diferenciador fue este de no parecerse a ninguna de las sesiones que se han llamado patrióticas. No hubo en ella hojarasca ni vivas a Cartagena. En cambio, hubo sobriedad, seriedad y virilidad, la representación auténtica permaneció ayer una hora justa en el salón de sesiones del Congreso.
La tribuna de la Prensa, durante la sesión.
La sesión de Cortes
El presidente de la Cámara propone un emocionado saludo a los hombres que luchan
EL PRESIDENTE: Señores diputados: en cumplimiento del precepto constitucional acaba de reunirse la Cámara, terminada la vacación parlamentaria que el propio texto constitucional nos permite. Desde el día en que celebramos la última sesión hasta hoy, ¡cuántos y dolorosos acontecimientos transcurridos, cuántas y cuán profundas pesadumbres y amarguras caídas sobre España!
Está aquí reunida la representación ”legítima del pueblo español; está aquí, y con el sólo hecho de su presencia prueba su inalterable fidelidad a la Constitución de la República, a los principios de la República, a la lealtad que debe al Gobierno legítimo, de la República. Nosotros aquí somos la firme condenación de ese movimiento sedicioso, el más feroz y cruel de los que registra la historia de España, harto pródiga en movimientos de esta naturaleza, y la expresión legítima de la resolución que tiene el país de que el movimiento sedicioso sea vencido, abriéndose de nuevo las puertas a la normalidad de la vida política, social y económica de España.
Quiero decir someramente que nosotros exhibimos ante el mundo el título de nuestra legitimidad. No estamos reunidos mediante el conciliábulo de unos partidos por la elección caprichosa y tornadiza de unos grupos políticos y sociales. Somos la representación auténtica, legítima del pueblo español. El que se ratifique así dentro de las fronteras, es para nosotros un título de orgullo; el que vuelva a saberse fuera de las fronteras un derecho que exhibimos hoy ante los demás pueblos y que mañana podremos otorgar en condiciones análogas a pueblos que pasen por nuestra misma pesadumbre.
Un Gobierno se va a presentar ante vosotros. Oídle. Si merece vuestra confianza, otorgádsela. Está aquí constitucionalmente. Pedirá la ratificación de confianza al Parlamento, que la es necesaria para que todos los poderes constitucionales funcionen regularmente. La mayoría de los partidos representados apoyan a ese Gobierno, Vosotros, señores republicanos, tenéis una singular obligación de apoyarlo con vuestra confianza, no regateándosela en la más mínima parte. El hecho. de que los partidos republicanos estén representados dentro del Gobierno, minoritariamente, os obliga más a la prestación de esa colaboración. Pensad todos que, durante muchos meses, la política del Frente Popular fue interpretada exclusivamente por los partidos republicanos, y que las fuerzas sociales que tienen ahí su auténtica representación hubieron de colaborar con lealtad y con eficacia en la obra que los Gobiernos de la República realizaron. No os quedéis vosotros ni parcos ni remisos en el cumplimiento de esa misma lealtad y en esa idéntica colaboración. Ahora más que nunca, a los republicanos incumbe prestar una asistencia decidida, leal, constante al Gobierno para que su voz sea la que marque a todos y cada uno el cumplimiento de su deber,
Propongo al Congreso que salude a todas las fuerzas de mar y tierra que luchan en los frentes, que salude asimismo, señores diputados (El presidente y toda la Cámara se pone en pie), a las heroicas milicias que en representación del pueblo español se han levantado en armas para abatir el poder de los facciosos; que a todos aquellos elementos que en la retaguardia del país trabajan también para dotar a nuestro Ejército de combatientes de los elementos necesarios para vencer les llegue idéntico saludo y, por último, que una vez más repitamos, con las mismas palabras de un compañero nuestro que se sienta en esos bancos, que “España prefiere morir en pie a vivir de rodillas”. (Grandes y prolongados aplausos. Varios diputados dan vivas a la República, que son contestados unánimemente.)
El Gobierno tiene la convicción de que la victoria será de la España representada por el Parlamento
El presidente del CONSEJO DE MINISTROS y ministro de la GUERRA (señor Largo Caballero): Señores diputados: vosotros, que me conocéis, sabéis lo parco que soy en palabras. Por eso no ha de ser una novedad que yo os dé cuenta muy brevemente del origen y de los propósitos de este Gobierno.
El Gobierno anterior creyó que era conveniente indicar al señor Presidente de la República la constitución de un Gobierno en el que hubiera representaciones de todos los partidos que luchan en el frente contra los facciosos. El señor Presidente de la República aceptó la indicación y tuve yo el honor de que me encargara la formación de ese Gobierno, Al hacerlo yo sabía lo que para mí significaba y qué responsabilidades contraía, Por eso, desde el primer momento, tuve interés que en este Gobierno se hallasen representadas todas esas fuerzas a que me he referido antes, y aquí están, como ven los señores diputados, desde los nacionalistas vascos hasta los comunistas. También quise yo, a insté varias veces para ello, que en el Gobierno figurase la representación de un sector proletario de importancia en nuestra país. Este sector aceptó en un principio estar representado en el Gobierno, pero organismos superiores rectificaron después el acuerdo, que yo respeto y no comento.
Ese es el motivo por el cual dicho sector obrero no se halla representado en el Gobierno. Sin embargo, todos estamos conformes en que, ya que ese sector obrero al que me he referido no desea tomar parte en las responsabilidades directas dentro del Gobierno, puede, si quiere, colaborar en organismos del Estado para que fiscalice y controle toda la acción del Gobierno actual.
Todos nosotros, con diferentes ideologías, al constituir el Gobierno, renunciamos, de momento, a cuanto pudiera significar principios ideológicos, de tendencia de toda clase, para unirnos en una sola aspiración, que es común a todo el Gobierno: la de vencer al fascismo, en lucha contra España. Como he dicho, nosotros, dejando a un lado nuestros principios y uniéndonos a fin de lograr, con arreglo a los medios de que dispongamos, el triunfo, hemos de declarar ante el Parlamento que tenemos la convicción de que la victoria será de España, en este momento representada en el Congreso. Y conste que no lo digo simplemente para llevar aliento a los señores diputados y al país entero, sino que, repito, tenemos la profunda convicción de que el triunfo, la victoria, ha de ser nuestra. Lo decimos ante vosotros y ante el mundo entero. La guerra puede en ciertos momentos tener sus fluctuaciones y la suerte variar en horas, pero eso no puede ser motivo, no puede ser causa de que pensemos, ni por lo más remoto, que la victoria no ha de ser nuestra. Además, tenemos el convencimiento de que, al luchar España por su libertad, no lucha sólo por la libertad de España; lucha por la libertad de España y por la libertad de Europa.
Se ha dicho muchas veces y de diferentes maneras que lo que se juega hoy en España no es simplemente su libertad, sino la libertad de Europa. Nosotros, con noción exacta de nuestra responsabilidad y de la misión histórica que en estos momentos nos han impuesto las circunstancias, decimos que lucharemos hasta el último instante, mientras en España haya un palmo de terreno que defender, en defensa de su integridad y de la libertad de nuestro país y de la libertad de toda Europa.
¿Propósitos del Gobierno? El que queda dicho es el fundamental; pero, además, la misma guerra nos planteará, problemas que habrá que resolver paralelamente a la organización del triunfo, en el orden jurídico, en el orden social y en el orden económico. Este Gobierno no puede desatender tampoco esa obligación porque, además, al fascismo que lucha contra España no sólo hay que vencerlo en los frentes, en las trincheras, sino también en lo que es fundamental para él: en todos los privilegios que tiene, tanto en el orden jurídico como en el político, en el económico y en el social. A eso tenderá el Gobierno, dentro siempre de la observancia más rígida posible de la Constitución.
Además, este Gobierno no puede olvidar que, al terminar la lucha con la victoria nuestra, la estructura del país tendrá que cambiar completamente en el orden económico y en el orden social, y hay que decir a las masas que están luchando y vertiendo su sangre por la libertad de España que no lo hacen en balde, que tendrán la recompensa que merece todo el proletariado que lucha en la forma en que se está luchando hoy. Cuando triunfemos, podremos asegurar que es una realidad el artículo 1.2 de la Constitución, que dice que “España es una República de trabajadores de todas clases”. Este es nuestro propósito, esta es nuestra intención, esto es lo que el Gobierno quiere hacer, y, si merece la confianza vuestra, es cosa que decidiréis dentro de muy poco. Si así fuere, os rogamos que los proyectos que se han leído se aprueben rápidamente. Y termino diciendo: ¡Viva la República! (Todos los señores diputados, puestos en pie, vitorean a la República y aclaman al Gobierno. Varios diputados: “¡Viva Rusia!”)
Total confianza en el triunfo final
El Sr. DE FRANCISCO: Camaradas diputados: no creo que sean estos momentos de pronunciar discursos, salvo aquellos obligados que las circunstancias imponen. Por tanto, yo no he de pronunciar ninguno; solamente diré dos palabras, envueltas en profundísima emoción, por los momentos que vivimos, con la atención y el recuerdo puestos en los camaradas que luchan en los distintos frentes, y a los, cuales, no sólo se ha aludido, sino que se ha rendido homenaje desde la presidencia de la Cámara y desde la cabecera del banco azul. Estoy embargado profundísimamente por la emoción, porque en nuestra memoria están los que han caído ya en la lucha, todos los cuales despiertan en nosotros el mismo emocionado recuerdo. Entre ellos figuran algunos que formaron en nuestras filas, en estos bancos, en los de los diversos sectores de esta Cámara, y que entregaron su vida en defensa del país, de nuestra patria, de la patria de los hombres útiles, de los hombres leales, de los hombres sinceros, de aquellos que dijeron que en todo momento habían de estar al servicio de la causa de la Libertad, en defensa de los intereses comunes, y que han consagrado su palabra con su sangre,
Discursos ahora, no; porque los discursos que aquí hubieran de pronunciarse habrían de ser, compañeros diputados, para batir al enemigo, para enfrentarse con él, para arrojarle a la cara sus villanías y sus traiciones, y aquí no se halla el enemigo; el enemigo está ausente, el enemigo está del otro lado de las trincheras. A luchar, allí; aquí, pues, silencio y el emocionado recuerdo nuestro para los que cayeron y para los que luchan, y nuestra profunda fe, nuestra total confianza en el Gobierno, en el porvenir y en el triunfo final. (Entusiastas aplausos,)
No hay que morir, hay que vencer
El Sr, PESTAÑA: Pocas palabras también, porque creo que éste no es momento de palabras, sino de hechos; pero la voz de mi partido y de la opinión que pueda representar en el país no podía estar ausente en este momento decisivo, en este momento culminante, en este momento de lucha por la libertad de España y por la libertad de Europa.
Estas pocas palabras van dirigidas a ratificar nuestra confianza absoluta, nuestra lealtad hacia el Gobierno constituido. El representa en este momento, no un estado de opinión, sino todos los estados de opinión; no una tendencia, sino todas las tendencias; no un grupo político determinado, sino todos los grupos; representa cuanto en el país hay de vivo, de dinámico, de útil; todo lo que en este instante lucha desesperadamente contra un enemigo que yo no sé si traicionó su palabra, pero sí que ha cometido una de las acciones más indignas y más viles que los hombres pueden llevar a cabo.
Y ya ratificada nuestra posición, sólo unas palabras quisiera recoger de las que ha pronunciado el presidente del Consejo de ministros. Ha dicho que era su propósito incorporar a la acción del Gobierno, a su labor, a un gran sector de opinión social. Si algún ruego pudiera yo hacerle, si alguna autoridad pudiera yo tener, en este caso la emplearía en insistir cerca del Gobierno para que procure incorporar a su acción a esos elementos, porque en estos instantes de nuestra historia es muy útil la unión de todas las fuerzas, la unión de todas las voluntades.
Dicho esto, voy a terminar recordando una frase, aunque no para repetirla íntegramente. Es corriente decir en nuestro país, o decir en nuestro idioma, en momentos trágicos y solemnes como éste, “que antes de rendirse, hay que morir o vencer”. Yo corto la frase por medio, y digo que no hay que morir, que hay que vencer; hay que vencer por encima de todo. He terminado. (Grandes aplausos.)
Los nacionalistas vascos, firmes en su puesto hasta vencer al fascismo
El Sr. AGUIRRE: Señores diputados: Planteado el problema, nuestra posición fue clarísima: luchando la Democracia contra el fascismo, el nacionalismo vasco. había de. colocarse, como siempre en su historia se colocó, al lado de la Democracia. Junto a ella seguimos lealmente, como vosotros sabéis tan bien como nosotros. La República abrió cauces para las aspiraciones de los pueblos que, como el nuestro, constituyen una nacionalidad y tienen una finalidad de libertad. Hoy realizaréis un acto de importancia histórica; vais a aprobar, después de leído, el texto del dictamen del Estatuto vasco; vais a aprobar, a proclamar solemnemente, yo espero que sin discusión ni observación alguna, el texto de la autonomía vasca. Indiscutiblemente, ello reportará mayor eficacia en la lucha, porque, al fin y al cabo, se verá a un Parlamento, comprensivo, que quiere dar satisfacción a un anhelo de libertad latente de muchos años atrás en el pueblo vasco. Por eso he de agradecer al Gobierno y he de agradecer al Parlamento este gesto por anticipado,
Pero, además, quiero señalar que estamos enfrente del imperialismo y del fascismo por nuestro espíritu cristiano; estamos frente a este movimiento subversivo, porque a ello nos impelen nuestros principios, nuestros principios honrados y profundamente cristianos. Esos principios, quizá en muchas ocasiones, señores diputados, harán que nos coloquemos frente a vosotros, como nos colocamos otras veces al defender con lealtad y absoluta claridad nuestro pensamiento católico; ¡ah!, pero en este momento estamos a vuestro lado por dos motivos: primero, porque Cristo no predicó la bayoneta, ni la bomba, ni el explosivo para la conquista de las ideas y de los corazones, sino el amor; y segundo, porque en vuestro movimiento proletario, en vuestras conmociones sociales, a nosotros no nos asusta, salvando todas las diferencias, en cuanto en ellas existe de justicia y de verdad. Más de una vez ante las masas populares algunos de los que aquí estamos hemos dicho: No vale afirmar que todo el comunismo es falso, que todo el socialismo es falso. ¿Es que acaso estas muchedumbres se mueven todas ellas por una utopía o encadenadas a una falsedad? No; en vuestro movimiento (nosotros, con nuestro pensamiento cristiano, lo vislumbramos así) hay una dosis formidable de justicia, un clamor magnífico de las muchedumbres que piden una renovación de esta sociedad podrida, donde se quema aquello que hace falta, a los que se mueren de hambre. Por eso nosotros, con nuestro pensamiento cristiano, os decimos que el avance social ni nos asusta ni lo tememos; es más: podríamos presentaros programas nuestros, ante los cuales quedaríais asombrados viendo cómo un pensamiento cristiano puede iluminar un avance social. ¿A qué vino Cristo a este mundo? ¿Vino Cristo a la Tierra a ayudar al poderoso o a levantar al humilde? Nosotros, entre el poderoso y el humilde, estamos con el humilde, con el pueblo, porque de él venimos; nacimos para el pueblo y estamos luchando para él. Este pensamiento católico nuestro podría reducirse nada más que a eso. Viendo el lamentable y trágico espectáculo que dan ciertos hombres pertenecientes a jerarquías de la Iglesia, cuya fe profesamos, yo recuerdo aquel caso que cuenta Montalambert, según el cual estando él en París vio una iglesia en la que las espuelas y el brillo de los sables reñían con la humildad que debía tener la ceremonia religiosa que en ella se celebraba, y decía: “He aquí una iglesia rica; pero he aquí un pueblo pobre de fe.” Fue a Irlanda y allí topó con una ermita humilde, humildísima, donde un sacerdote celebraba el sacrificio de la misa ante una magnífica multitud de humildes hombres de la heroica Irlanda, y dijo: “He aquí una iglesia pobre; pero he aquí un pueblo rico de fe.” Pues bien; nosotros, entre esa iglesia pobre de Irlanda y aquella iglesia magnífica de París, reluciente de cascos, espadas y espuelas, nos quedamos con la humilde iglesia de Irlanda, porque entendemos que así servimos mejor nuestro espíritu cristiano y la causa de la Libertad, que es, al mismo tiempo, causa de la fraternidad.
Nosotros, que condenamos, porque no tenemos más remedio que condenar, aunque comprendamos muchas veces los excesos propios de las muchedumbres, todo aquello que haya supuesto quema de iglesias nuestras, muerte de personas por el solo hecho de cierto carácter y una determinada significación, os decimos con entera lealtad: hasta vencer al fascismo, el patriotismo vasco, el nacionalismo vasco, seguirá firme en su puesto. (Grandes aplausos.)
El PRESIDENTE: El Sr. Santaló tiene la palabra.
Cataluña, contra el movimiento criminal
El Sr. SANTALO: La unanimidad de los aplausos tributados a las palabras del señor presidente de la Cámara, primero, y a las pronunciadas después por el del Consejo, me habían hecho considerar ociosa una manifestación expresa de cuanto se refiere a los deseos de la presidencia del Congreso y a los propósitos del Gobierno.
Aquellos aplausos subrayaban y decían de un modo explícito cuál era nuestro propósito y hasta dónde llegaba la confianza de esta minoría; pero, además, quienes nos sentamos en estos bancos nos creemos excusados, tanto indudablemente como los demás, de decir hasta dónde llegan nuestros designios como representantes de Cataluña y de la República en relación con la lucha que se sostiene contra el movimiento criminal levantado en España por las fuerzas seculares que habían arruinado al país.
Faltan en estos bancos buen número de compañeros; la mayoría de ellos están luchando, no con palabras sino con actos, en el frente de Aragón. Hay un pasado, además, que dice cuál es la voluntad de Cataluña y cómo juzga Cataluña ese intento de los elementos fascistas. Indudablemente nadie habrá olvidado la actitud heroica que tuvo el pueblo catalán en la jornada memorable del 19 de julio, jornada que hizo y sigue haciendo presentir cuál ha de ser el final de esa lucha titánica que sostenemos entre todos. El final de esa lucha, para honor y gloria de España, será el mismo que en breves horas decidió el pueblo de Barcelona en las calles de aquella ciudad.
Pero es que además de la actitud y de la decisión del 19 de julio y de la lucha que sostiene Cataluña, junto con los demás pueblos de España, en el frente de batalla, hay la lucha que viene sosteniéndose en la retaguardia y el entusiasmo que allí se respira desde las aldeas más pequeñas a las ciudades más populosas. En nombre de ese sentimiento ardoroso, de ese afán de libertad, de reconquista, incluso, de la dignidad humana mancillada por los facciosos, yo pediría a todos los representantes en Cortes, y pediría al Gobierno en pleno, que en ningún caso tenga el menor recelo en aportar a las necesidades que tenga Cataluña lo que haga falta, con la seguridad absoluta de que todo cuanto aporte a las reclamaciones de Cataluña no ha de servir para otra cosa sino para acabar cuanto antes con la lucha que todos, gustosos, mantenemos contra el enemigo de España y de la dignidad humana. Esto me parece que basta —tal vez algo sobra— en cuanto a lo que debe decir esta representación.
Y, para terminar, quiero expresar ahora de un modo más terminante, que por parte de la representación de Cataluña, por parte de la representación en cuyo nombre hablo en estos momentos, el Gobierno tiene la confianza plena, sin límites, sin condiciones, para esas dos finalidades que ha indicado su presidente. Tiene nuestra confianza plena, sin límites, para vencer ante todo al enemigo de España, al fascismo, enemigo de la Libertad y enemigo de la dignidad humana, y la tiene asimismo para llegar cuanto antes, con toda claridad, con absoluta decisión, a hacer de España una República de trabajadores, que será la manera más segura de afirmar la dignidad de España y de afirmar la libertad de todos los españoles. (Aplausos.)
EL PRESIDENTE: El Sr. Díaz Ramos tiene la palabra.
Por la fuerza derrotaremos a la bestia negra
EL Sr. DIAZ RAMOS: En unos momentos graves para España, cuando las fuerzas reaccionarias y fascistas que más tarde se alzaron contra la España republicana se habían adueñado del Poder y se proponían llevar a nuestro país por el derrotero criminal que ya se preveía, los partidos obreros y republicanos se pusieron de acuerdo para luchar en común contra ese peligro y para ir a unas elecciones en que España pudiera demostrar que la voluntad popular no estaba con aquellos Gobiernos que antecedieron al que se constituyó después del triunfo del 16 de febrero, sino que el noventa por ciento de la población estaba con esos partidos obreros y republicanos y con el Gobierno legal que surgió de dichas elecciones, Fue legalmente, pacíficamente, cómo se reconquistó la República en España, como consecuencia de aquel triunfo nació un Gobierno que respondía a esa voluntad. En él, durante el tiempo que duró, no estuvieron representados directamente con ministros los partidos obreros. Pero éstos con toda lealtad, le apoyaron, lo cual, naturalmente, implicaba que aquel Frente Popular que se constituyó con motivo de las elecciones, no era otra cosa que terminaba allí, sino algo que no se rompería jamás
Decimos nosotros, partido comunista, que todos, obreros y demócratas, teníamos un camino largo que recorrer en común, y que los intereses que defendíamos estrecharían aún más nuestros lazos de hermandad, y esto, hoy, se ha comprobado. ¿Es que la constitución del Gobierno actual constituye una cosa excepcional en España? ¿Es que el Gobierno actual no corresponde a ese sentir popular manifestado el 16 de febrero? Figuran en este Gobierno los hombres que representan los partidos que lucharon juntos el 16 de febrero en España. Se ha querido presentar a este Gobierno como un Gobierno comunista, socialista o que lleva miras sociales especiales. Frente a los que eso propalan podemos afirmar, con toda responsabilidad, que el Gobierno actual es la continuación del anterior; es un Gobierno republicano democrático, a cuyo lado hemos luchado todos anteriormente y continuaremos luchando hasta vencer a los enemigos de la República y de España. (Muy bien.)
Muy pocas palabras más. En el momento de levantarse contra el Gobierno nacido de la voluntad popular, los señores que se sentaban en esos bancos (señalando los de las derechas) y los militares, coaligados con lo más negro de España, en un sinfín de provincias se les pudo vencer, porque el noventa por ciento de la población se levantó contra unos hombres que no representaban a España y que luchaban contra la República. Pero no ya sólo en el momento de la lucha, sino aun antes del levantamiento, había países fascistas interesados en ayudar a los facciosos de España, y les han ayudado y les ayudan por todos los medios.
Por eso no hemos podido vencer todavía, he ahí el motivo por el cual se resisten; pero tengo la seguridad de que como contamos con el pueblo y el pueblo está en armas, aun con la ayuda que nuestros enemigos reciben de esos países, nosotros venceremos al fascismo en España. Estamos organizando, y lo haremos aún con más ahínco en lo porvenir, el frente armado de lucha y la retaguardia, crearemos nuestro Ejército popular fuerte e invencible, que barrerá al enemigo de una vez y para siempre.
A pesar de que los países fascistas ayudan a los facciosos, lo que produce la indignación de nuestro pueblo, nosotros seguiremos respetando las reglas internacionales, y todos los intereses extranjeros que hay en nuestro país serán salvaguardados. Pero es preciso que el mundo entero conozca, mientras nosotros respetamos la vida y bienes de los extranjeros, cuáles son los países que ayudan a los facciosos para continuar la guerra civil en España, para desgarrar a nuestro país, y quiénes provocan con su actitud una situación llena de peligro para Europa, que puede producir una guerra mundial. Contra los factores de guerra, nacionales e internacionales, luchamos nosotros, factores de la paz.
Nosotros, que no solamente contamos con el noventa por ciento de la población, sino con la ayuda de toda la democracia internacional, decimos: A pesar de esa ayuda conocida y sabiendo lo que ella representa para continuar esta guerra civil, nosotros, los demócratas, los obreros, los republicanos, los nacionalistas vascos (que luchan con nosotros porque son hombres católicos de verdad y demócratas), venceremos, porque luchamos por una causa justa y legal, y venceremos, además, porque tenemos la fuerza, y con ella derrotaremos a los que ni son patriotas, ni españoles, ni tendrán nunca derecho a vivir en España He terminado. (Aplausos.)
El PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Casares Quiroga.
Sumisión consciente y disciplina absoluta
El Sr. CASARES QUIROGA: El hecho de que los representantes de las diversas minorías se hayan levantado en la Cámara para ofrecer su adhesión y su confianza al Gobierno, nos obliga a los republicanos que estamos representados en el banco azul a decir unas palabras somerísimas para ratificar también nuestra confianza al Gobierno que se sienta ahí; ratificar, digo, porque el hecho de tener en el banco azul ministros representándonos significa ya nuestra solidaridad absoluta con la obra y con los deseos del Gobierno, solidaridad que se ratifica asimismo después de haber escuchado las palabras pronunciadas por el señor presidente del Consejo, con el cual estamos totalmente conformes.
No tenemos ni una tilde que corregir de las palabras pronunciadas por el Sr. Largo Caballero, y decimos que los proyectos y los propósitos del Gobierno los apoyamos con algo más que la confianza que le va a prestar en este momento la Cámara. Digo con algo más, porque, al levantarme, he de responder también a aquel requerimiento que hacía el señor presidente de la Cámara a los republicanos para que recordasen el pacto que les unía con los partidos obreros y lo cumpliesen con estricta lealtad.
Como recordaba el compañero Díaz, desde el principio, desde el momento en que se forjó el Frente Popular para luchar, primero en las elecciones y ahora en las trincheras, contra el fascismo, los republicanos han tenido absoluta lealtad con sus pactos. Pero ahora hay una cosa de emoción que nos lleva más allá de la lealtad y de la correspondencia que se debe al pacto; hay una cosa, de emoción, de sentimiento, de sublevación, de indignación, que nos lleva a nosotros a decir al Gobierno: señores del Gobierno, donde estén los republicanos están los servidores del Gobierno; donde estén los republicanos, están aquellos que seguirán las huellas de aquellos diputados republicanos, socialistas y obreros de todas clases que han muerto frente al enemigo en la defensa de un ideal; están aquellos que saben en cada momento acomodar sus actos á esta consigna: sumisión consciente, es decir, disciplina absoluta. Donde el Gobierno nos mande ir, donde el Gobierno nos mande quedar, allí estaremos. Esta es nuestra confianza. (Aplausos.)
El PRESIDENTE: Tiene la palabra el Sr. Albornoz.
El socialismo es la única idea conservadora que hay en el mundo
El Sr. ALBORNOZ: Me interesa pronunciar algunas palabras.
Al solicitar el uso de la palabra contaba con la benevolencia de la presidencia de la Cámara, puesto que yo no represento ninguna fuerza organizada, ni ningún partido; pero he considerado que en circunstancias como las presentes no debía dejar de sonar en este recinto la voz de un republicano, de un luchador por la República de toda la vida como yo. No necesito decir que estoy al lado del Gobierno y que comparto la fe del Gobierno en el triunfo. No he dudado de él ni un solo instante, ni creo que pueda dudar nadie.
Esta es la cuarta guerra civil que en el transcurso de un siglo sufre España, y el resultado de esta guerra civil, como el de las tres anteriores, será el triunfo de la libertad española. España es un país que no se deja dominar, un país invencible, y el país que se levantó contra Espartero, contra Narváez, contra O'Donnell y contra Prim —contra Prim, ¡que era Prim!—, no va a dejarse vencer ni sojuzgar por estos generales que ahora se han levantado contra la Democracia y la República en nombre de un fascismo que ni siquiera comparten, ni pueden compartir ideológicamente.
Seguro de la victoria, que no requiere más que tres condiciones para ser alcanzada: unidad, autoridad, disciplina. Unidad que sofoque y reduzca toda fuerza centrífuga; autoridad firme, enérgica, tanto más intensa cuanto sea más revolucionaria; autoridad que organice, impulse y lance la violencia patriótica, la violencia revolucionaria, pero que haga absolutamente imposible toda violencia antisocial, y disciplina, una disciplina férrea, una disciplina heroica, una disciplina que cree una nueva virtud, un nuevo heroísmo: el heroísmo de obedecer, que es mucho más grande, mucho más eficaz y mucho más fecundo que el heroísmo de mandar, aun cuando se conduzca a los pueblos a la victoria. (Muy bien, muy bien.)
Me interesa especialmente subrayar las palabras, breves como suyas, tajantes como suyas, del presidente del Consejo de ministros, y. quiero decir aquí yo, que no soy nada más que un republicano, que el presidente del Consejo de ministros ha pronunciado esta mañana palabras de un alto, noble y profundo sentido nacional, y que cuando así habla el proletariado, cuando así hablan los representantes más autorizados del proletariado, no habla una tendencia, habla España; no habla una aspiración: de clases: habla una reivindicación de nuestra historia; no habla el socialismo: habla la causa eterna e inmortal del liberalismo español, que es la que representamos todos en este recinto. (Muy bien.)
He dicho varias veces que, para mi, el socialismo, en todas sus tendencias y manifestaciones, es la única gran idea conservadora que hay en el mundo; que en medio de esta enorme crisis de todas las instituciones, de todos los organismos, de todas las doctrinas, de todas las ideas, el socialismo es la única gran idea, el único gran principio conservador de la civilización, y en esta hora trágica de nuestra España yo quiero decir desde aquí a esas burguesías medrosas, incomprensivas por prejuicios o por ignorancia e incapaces de levantar el entendimiento y el corazón a la altura de nuestra crisis suprema, que fuera de esta corriente en que coincidimos todos los demócratas y todos los liberales, en este instante no hay más que una cosa, que no puede ser ni más espantable ni más trágica: la anarquía. (Aplausos.)
Proposición de incondicional solidaridad del Parlamento con el Gobierno
El PRESIDENTE: Se va a dar lectura a una proposición que acaba de ser presentada a la Mesa.
El secretario, Sr. LLOPIS, da lectura a la siguiente proposición:
“AL CONGRESO
En este momento, el más solemne quizá de la historia de España, los diputados que suscriben creen interpretar el sentir unánime de la Cámara y del país entero, expresando con la mayor sobriedad en la palabra y la más enérgica firmeza en la voluntad, su fe inquebrantable en la República y su adhesión incondicional al Gobierno que constitucionalmente la personifica, por lo que someten a la consideración de los señores diputados, como concreción parlamentaria de ese general anhelo, la siguiente
PROPOSICION
“Artículo 1.º El Congreso declara la viva e íntima emoción con que ha oído la declaración ministerial, su incondicional solidaridad con la misma, así como su adhesión al Gobierno, genuina representación del Frente Popular y, por tanto, de la voluntad del país.
Art, 2,º Ante la excepcionalidad de las circunstancias presentes y la imperativa y categórica necesidad fe que la obra de legislación y gobierno estén a tono en todo momento con las exigencias de cada hora histórica, el Congreso acuerda otorgar amplias facultades al Gobierno, para decretar cuantas medidas estime precisas a la mejor solución de los problemas planteados y que puedan plantearse, dando cuenta a las Cortes en el momento oportuno.
Palacio del Congreso, 1. de octubre de 1936. — Pedro Rico, Fulgencio Díez Pastor, Enrique de Francisco, Ramón González Sicilia, Luis Fernández Clérigo, Elfidio Alonso, Ángel Pestaña, Manuel Torres, Matilde de la Torre, Manuel Álvarez Ugena, Marino Saiz, Ángel Menéndez, Belarmino Tomás, Julián Besteiro, Antonio Mije, Ramón Suárez Picallo, Pedro Longueira, José Díaz, Vicente Marco, José A. Aguirre,”
Don Pedro Rico defiende la proposición
El Sr, RICO LOPEZ: Los firmantes de esta proposición, que se acaba de someter a la consideración de la Cámara, expresamos en el preámbulo de la misma que la sobriedad en la palabra creemos debe ser la característica del momento actual, y ahora, cuando por exigencias reglamentarias la defiendo como primer firmante, no ha de ponerme en contradicción con ella misma, molestándoos con un dilatado discurso, pues, como allí se expone, la palabra, escrita o de viva voz, regatearía en intensidad a la emoción.
En estos momentos, en que una tragedia, provocada por la perfidia y la traición quiere subvertir el orden nacional, colocando la fuerza de unas armas, desleal y traidoramente empuñadas, frente a lo que es la expresión genuina de la voluntad nacional, esta voluntad nacional, representada por la Cámara, viene a prestar al Gobierno una adhesión que en realidad éste no necesitaba, porque la tenía recibida del país; pero que al ratificarla hoy el Parlamento, ha de representar un gran refuerzo para la eficacia de su actuación, y, paralelamente con ello, en la proposición recogemos un deseo, que ya expresaba el señor presidente del Consejo de ministros en sus palabras emocionadas, cuando nos decía que había que llevar a los que luchan en las trincheras una esperanza, y, más que una esperanza, una realidad: la de que su sacrificio no será estéril, la de que la República representará, después de estas horas dolorosas, un avance, una progresión económica y social, y los republicanos somos los más indicados para recoger estas palabras y para hacer esa afirmación: la de que será insensato, será infiel a la lealtad debida a la propia República el que desee o piense que después de estas horas trágicas de nuestra Historia, no debe quedar de ellas nada más que el recuerdo de la tragedia, el recuerdo doloroso del dramatismo guerrero. ¡No! En estos momentos las vidas inmoladas, las ciudades destruidas, la sangre vertida, tienen que servir para algo más que para dejar en el alma nacional una estela de dolor y de tristeza; tienen que servir para remover la entraña nacional y que por obra del propio dolor se realice la transformación que España necesita, Para que ese avance transformador sea fructífero y para que esa tragedia sea fecunda, hay que irlo creando cada día y cada hora, según lo exijan las circunstancias de cada momento.
Por eso, nosotros, emocionadamente, pedimos al Congreso que otorgue una amplitud de facultades al Gobierno para que, dentro del respeto constitucional, sin abdicar de las facultades legislativas del Parlamento, tenga aquél una libertad de movimientos que le permita ir creando día a día la España futura, consolidándole con los avances legislativos que impidan la esterilidad, para la Historia de España, de estas horas tan intensa, tan hondamente trágicas que vivimos, y como esto creo que está en la conciencia de todos y el Gobierno sabe y le consta que acá espera el Parlamento para en su día ratificar y aprobar todas aquellas medidas que las necesidades imperiosas de cada instante le impongan, pido al Congreso apruebe por aclamación la proposición que hemos tenido el honor de presentar, y en la que hemos querido condensar el anhelo, no sólo de la Cámara, sino de todo el pueblo español, (Grandes aplausos.).
Es aprobado el Estatuto vasco y también varios dictámenes
A propuesta del Sr. Rosado Gil se aprueba por aclamación la proposición defendida por D. Pedro Rico.
Se aprueba el dictamen de la Comisión de Estatutos sobre el del País Vasco. La Sra. Ibarruri da un viva al Estatuto vasco, que es contestado clamorosamente.
Seguidamente se aprueban los siguientes dictámenes:
De la Comisión de Presupuestos, sobre los generales del Estado para el ejercicio económico de 1937. Concediendo un suplemento de crédito de 504.900 pesetas, con destino al pago de servicios del personal de Telecomunicación. Convalidando la autorización concedida al ministro de Instrucción pública para crear 53 plazas de maestros y maestras y concediendo. un crédito extraordinario de 1,999.500 pesetas efectivas para el pago de los gastos que ello ocasione a partir de 1.º de octubre del año actual.
El PRESIDENTE somete a la aprobación definitiva de la Cámara los dictámenes aprobados anteriormente, y al hacerlo del Estatuto vasco se reproducen los aplausos y vivas.
Se suspenden las sesiones hasta el día 12 de diciembre
Se da lectura de una proposición firma-da en primer término por doña Victoria Kent y D. Luis Fernández Clérigo, a fin de que sean suspendidas las sesiones de Cortes hasta el día 1.º de diciembre. Es aprobada sin discusión.
El PRESIDENTE: Acordada por la Cámara vacación parlamentaria hasta el próximo 1.º de diciembre, no queda ciertamente en huelga ninguno de los señores que componen el Gobierno; no debemos quedarlo tampoco ninguno de los diputados que constituimos la Cámara. Una vez más pongámonos a disposición del Gobierno para que nos utilice en este interregno, que tengo la seguridad será más breve de lo que la propia proposición aprobada señala, porque en fecha relativamente próxima, y ojalá nuestro deseo la coloque en la realidad a la altura de las necesidades de España, volveremos a reunirnos para ratificar aquella declaración de que la voluntad política de España una vez más ha triunfado de todos sus enemigos.
Seguidamente se levanta la sesión, a las once y veinticinco de la mañana, entre grandes y prolongados aplausos y numerosos vivas a la República.
Otras notas
La llegada del señor Largo Caballero a la Cámara
Minutos antes de las diez llegó al Congreso el jefe del Gobierno, siendo saludado por las milicias con vítores a la República y al socialismo.
«Las cosas marchan bien y marcharán mejor desde ahora»
El Sr. Largo Caballero abandonó el Congreso cerca de las doce. Le rodearon muchos diputados y periodistas, que le felicitaron por su discurso. Le preguntaron si las cosas marchaban bien, a lo que contestó el presidente del Consejo:
— Muy bien y marcharán mejor desde ahora.
El embajador de Rusia conversó con el presidente
Terminada la sesión de Cortes, el señor Rosemberg bajó a los pasillos del Congreso. Conferenció con el presidente. y luego con varios diputados, entre ellos con el señor Albornoz.
Impresiones del señor Just
El señor Just, en su conversación con los periodistas, díjoles, refiriéndose a la sesión de Cortes de hoy, que de ella deben guardar todos los diputados un recuerdo imperecedero. Los que hemos asistido a otras sesiones históricas no podemos olvidar la de hoy, que ha superado, en emoción y en grandeza, a todas «aquellas precisamente por las excepcionales circunstancias del momento en que vivimos. Todo se ha desarrollado con absoluta perfección, como todas las cosas que hace el pueblo con corazón y con espontaneidad.
Las calles, con la animación de siempre, y sin un átomo de inquietud. Todo el público ha podido ver cómo se establecían y funcionaban de manera admirable los órganos de defensa y las medidas adoptadas por el Gobierno. El discurso del presidente de la Cámara, señor Martínez Barrio, ha sido impecable y propio de la altura del momento histórico en que vivimos.
El del presidente del Consejo fue sobrio y denso de ideas; muy afortunados, todos los que después han intervenido, desde el señor Pestaña al señor Casares, que han pronunciado palabras emocionantes y propias de la situación actual.
El señor Aguirre, en nombre de los vascos, hizo un discurso de excepcional interés, y el señor Albornoz supo dibujar en su elocuente intervención la trayectoria de nuestros hechos políticos de todo un siglo de defensa de la Libertad. Dijo que después de cada guerra civil, y ésta era la cuarta que padece España, la Libertad ha triunfado siempre en nuestro país y seguramente en esta ocasión ocurrirá igual.
Esta afirmación del ex presidente del Tribunal de Garantías produjo una favorabilísima y enorme impresión en la Cámara. Han asistido a la sesión todos los diputados de izquierda, muchos de ellos han tenido que venir de puntos lejanos del frente y se sentaron en los escaños vestidos de milicianos. Todos ellos traen un impresionante aire de un triunfo seguro.
También han presenciado la sesión de hoy bastantes representantes diplomáticos, con lo cual, como les digo, la sesión de las Cortes españolas de hoy tendrá una gran repercusión en Europa, y es seguro que la Historia registrará como solemne este acto de verdadera afirmación de las libertades españolas.
La Vanguardia, diario al servicio de la democracia, 1936 octubre 2, Pag. 11
Jornadas parlamentarias
Las Cortes de la República celebraron ayer una patriótica sesión
Por aclamación fue concedida la confianza al Gobierno, otorgándole la Cámara amplias facultades para decretar todas las medidas que aconsejen las actuales circunstancias
Se suspenden las sesiones hasta 1.° de Diciembre
Aprobación del Estatuto del País Vasco y de los Presupuestos para 1937
Comentario
Si hubiéramos de destacar una nota dominante en la sesión celebrada hoy por las Cortes de la República, diríamos que ésta la ha constituido la sobriedad. Como corresponde a la intensidad y al dramatismo de la hora presente, la Cámara y el Gobierno han sido parcos en sus manifestaciones; parcos, pero precisos, justos. Ni florilegios retóricos, que no rimarían bien con un momento en el que todo debe ser acción, ni soslayo de problemas o de posiciones que debieran ser puestos sobre el tapete, a la luz del país. Cada cual ha expresado lo necesario, lo preciso y nada más. Y esto, con alteza de miras y con una fe inquebrantable en los destinos de la República y de la democracia.
Desde la declaración ministerial, hecha por el señor presidente del Consejo, con palabra clara y tajante, hasta la voz de los partidos del Frente Popular, expresada por sus hombres más representativos, todos han tenido la virtud de expandir a los cuatro vientos, para que se entere Europa y el mundo, que España es, y seguirá siendo, por voluntad del verdadero pueblo que lucha y que trabaja, una República democrática, abierta a todas las posibilidades de mejoramiento económico y social, sin demagogias irresponsables, pero con un claro sentido de los valores espirituales y sociales que, en conjunción magnífica, están dando la batalla al fascismo y salvando una civilización que amenazaba quedar enterrada bajo la ola de sangre y de terror, desatada por los fascistas a todo lo largo y a todo lo ancho del solar español.
Para la eficiencia de esta batalla, cuenta el Gobierno con todas las asistencias parlamentarias, sin una discrepancia, sin una vacilación o un titubeo, unido todo el país para salvar a la República y a la libertad. Han sonado en el Parlamento voces de toda España, de la España popular y antifascista, voces condenatorias como un trallazo de indignación contra los traidores, que olvidaron sus juramentos y sus deberes de lealtad para con su país; voces también de fe en el triunfo y de decisión en la lucha. Vencer o morir: he ahí el dilema expuesto. Salvar a la República o perecer con ella.
En el aspecto constitucional, la sesión celebrada por las Cortes ha tenido una extraordinaria importancia; es la de demostrar que el Gobierno constituido sigue siendo, después de dos meses de lucha, el Gobierno legítimo de España, el único que tiene derecho a todas las ayudas y a todas las consideraciones en el terreno internacional. Porque, créanlo o no los generales facciosos y los países que los alientan y los abastecen de material de guerra, con olvido de todas las normas del Derecho Internacional, el Gobierno que hoy se presenta a solicitar la confianza de la Cámara, es el único Poder legítimo que existe en España, investido de toda la autoridad que emana de la voluntad popular, expresada por sus representantes legítimos. Ellos, los facciosos, podrán representar el odio, el terror, la traición, pero la legalidad, no. Esta sólo la proporcionan la ley y la Constitución que, de manera expresiva, han otorgado al Gobierno su confianza más amplia.
Notas simpáticas de la sesión han sido la aprobación del Estatuto Vasco, premio merecidísimo a la lealtad y al espíritu de sacrificio de la Vasconia invencible, y unas palabras del señor Albornoz, plenas de comprensión hacia las legítimas aspiraciones del proletariado generoso que da su sangre en el empeño común de defender a la República.
ANTES DE LA SESIÓN
Las precauciones
El pueblo de Madrid ha podido darse cuenta desde primeras horas de hoy que había un acontecimiento de importancia por la actividad que se notaba en el aire y en las calles céntricas madrileñas. Se trataba de las precauciones lógicas adoptadas con motivo de la reunión del Parlamento. Desde muy temprano volaron sobre los edificios de la población varias escuadrillas de aparatos de caza en servicio de exploración. Con análogo objeto, y por las precauciones antiaéreas habituales de la población, en algunos lugares de la capital inmediatos al Palacio de las Cortes, se habían instalado sobre plataformas de vehículos rápidos, ametralladoras antiaéreas.
Ha regido la puntualidad más absoluta. A las diez en punto, hora de comienzo de la sesión, la Mesa y todos los diputados estaban en sus puestos. Los timbres sonaron llamando a los representantes legítimos del país.
LA SESIÓN
Al ocupar la presidencia el señor MARTÍNEZ BARRIO, los bancos de la mayoría están bastante poblados. Se notan en ellos las tristes ausencias de buen número de diputados, hijos del pueblo, cuya suerte se desconoce, representantes del Poder legítimo, víctimas de la criminal intentona. En el banco azul toman asiento el Presidente del Consejo y los ministros de Agricultura, Justicia, Industria y Comunicaciones. La minoría socialista está presidida por los señores Besteiro y De Francisco. El señor Casares Quiroga ocupa el primer puesto de Izquierda Republicana. Desde los republicanos hasta los comunistas, todos están en sus puestos. A las diez y un minuto queda abierta la sesión.
El señor LLOPIS, secretario, da lectura a una larga serie de documentos. Se trata, en su mayoría, de comunicaciones a las Cortes, informándolas de hechos luctuosos sobre la suerte que han corrido hombres de las mismas. Al acabar el señor Llopis, toma la palabra el PRESIDENTE DE LA CÁMARA que pronuncia las siguientes palabras:
Discurso del presidente de la Cámara
Señores diputados: En cumplimiento del precepto constitucional acaba de reunirse la Cámara. Terminada la vacación parlamentaria que el propio texto constitucional nos permite, desde el día en que celebramos la última sesión hasta hoy ¡cuántos hechos dolorosos y tremendos, cuántas profundas penalidades y amarguras!
Está aquí reunida la representación legítima del pueblo español y por el solo hecho de su presencia, prueba, ratifica y demuestra su adhesión al régimen y la lealtad que se debe al Gobierno de la República. Nuestra sola presencia es la más firme condenación de este movimiento sedicioso, el más cruel y refinado de los que registra la Historia de España, harto pródiga en esta clase de atentados. Este movimiento sedicioso, tiene, no sólo la condenación pública, sino el vencimiento debido para que con ello se abra para nuestra patria una era de tranquilidad y paz.
Nosotros exhibimos ahora ante el mundo, el título de nuestra legitimidad. Somos los representantes autorizados del pueblo español. Lo que se rectifique en esta forma, más allá de las fronteras tiene para los demás una obligación, pero nosotros somos dueños de nuestros destinos y estamos decididos a exigir el respeto que se nos debe.
Un Gobierno se os va a presentar ante vosotros. Viene en cumplimiento de los preceptos constitucionales y merece vuestra confianza. Otorgársela. La mayoría de los partidos aquí representados apoyarán a este Gobierno. Vosotros, diputados republicanos, tenéis la obligación de no regateársela. Siempre teníais esta obligación, pero ahora más que nunca, pues al estar representados en el Gobierno, os obliga más.
Durante dos meses la política fue interpretada sólo por los partidos republicanos y las fuerzas sociales que están ahí sentadas. Colaboraron con nosotros en la obra realizada y ahora no se debe andar remiso en prestar la ayuda, en prestar esta colaboración. Ahora más que nunca a los republicanos les incumbe...
ÚLTIMA HORA
Madrid
Una nota del ministro vasco
El ministro representante del nacionalismo vasco, ha entregado a la Prensa la siguiente nota:
«La aprobación del Estatuto Vasco significa el cumplimiento de la promesa del Gobierno, la satisfacción a las ansias autonómicas de Euzcadi y la más eficaz medida para la defensa en el Norte de la democracia de la República.
Mi entrada en el Gobierno va unida a la necesidad de proclamar la vigencia de la Carta autonómica. Estuvo redactado el decreto, mas ante la convocatoria de las Cortes, el Gobierno pensó dar mayor solemnidad a su aprobación, y esa es la causa de que mi entrada en el Gobierno no coincidiera exactamente con la publicación en la «Gaceta» del Estatuto Vasco.
La eficacia y la necesidad del Estatuto, lo dicen con mayor autoridad, los actos de nuestros enemigos, los imperialistas del Gobierno faccioso de Burgos, que ayer publicaron en su periódico un decreto por el cual se reintegran en sus fueros a Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra, constituyendo la unidad especial que se denominará Navarra, a la cual quedan incorporadas las tres restantes.
El Estatuto Vasco viene a realizar la substitución histórica de partes interesantes de nuestro patrimonio de libertad, al propio tiempo que lleva emoción y moral a los que luchan en el frente vasco, por un régimen de Democracia y República, contra los imperialismos fascistas. Para el conjunto integral del Estado, la misión se aclara cada vez más. Una tiene el fascismo, y al propio tiempo que prepara la entrega de las Baleares a Italia, pretende restar emoción al Estatuto y decretar la reintegración foral de Euzcadi. De la otra, la República, que accediendo a nuestra propuesta, proclama el Estatuto su autonomía para las tres provincias, que han manifestado su conformidad, reservando a Navarra su libertad para incorporarse a la región vasca, a la que racial e históricamente pertenecen.
El imperialismo, en porvenir no lejano, dará la razón a los que deseen sentirse dentro del marco genuino de la República y de los derechos regionales.»
AL MISMO TIEMPO
La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 2 de octubre de 1936
Los acontecimientos de España
Ayer se celebró en Burgos la toma de posesión del nuevo jefe del Estado
Los aviones nacionales continúan el bombardeo de Bilbao
DE ANOCHE
La transmisión de poderes al general Franco
«Queremos — dijo el nuevo Jefe de Estado— que no haya un hogar sin lumbre ni una mesa sin pan»
Burgos, 1. — Dos tarde. — Con gran solemnidad se efectuó hoy en esta capital la transmisión de poderes al general Franco, nombrado jefe del Estado español. La ciudad presentaba un aspecto de fiesta, hallándose las calles engalanadas. La Plaza donde se halla el Palacio de la Junta de Defensa Nacional aparecía completamente llena de público, destacando el elemento femenino. Todos los edificios públicos lucían colgaduras. Fuerzas militares y milicianos formaban en el trayecto.
El general Cabanellas y todos los miembros de la Junta de Defensa Nacional aguardaban la llegada del general Franco a la entrada del Palacio, donde fuerzas de Infantería formaban la guardia de honor. El general Franco hizo su entrada en Burgos, en auto, acompañado del general Mola, jefe de los Ejércitos del Norte. En todo el trayecto que recorrió fue muy aplaudido por el público, dándose vivas a España Nueva. Al llegar a la Plaza las ovaciones y vítores adquirieron caracteres delirantes.
El general Franco revistó las fuerzas y luego ascendió por las gradas del Palacio, en cuyos salones fue recibido por la Junta de Defensa Nacional, Cuerpo diplomático, oficiales generales, diputaciones de combatientes y autoridades civiles y eclesiásticas. El general Franco, después de asumir la presidencia del acto, oyó las siguientes frases del general don Miguel Cabanellas: «La Junta de Defensa Nacional de España os entrega en absoluto los poderes del Estado. Aceptadlos, en cumplimiento de los verdaderos deseos del pueblo español.»
El general Franco contestó:
«Asumo los poderes que me ofrecéis y puede la Junta sentirse orgullosa, pues recibiendo una España hecha pedazos, me entregáis una España resucitada y victoriosa. Trabajaré por engrandecerla y llevarla a los altos destinos que le corresponde en la historia. Para ello daré toda mi vida. Viva España. Viva España. Viva España.»
En el estrado se abrazan los generales Cabanellas y Franco. El nuevo jefe del Estado se asomó luego al balcón del Palacio de la Junta de Defensa, y ante las aclamaciones del público, pronuncia las siguientes palabras:
«Sóis la admiración del mundo por los actos del Ejército y por vuestro propio esfuerzo. Queremos hacer una España nueva y grande. Una España donde no haya un solo hogar sin lumbre y ni una sola mesa sin pan. Todos los españoles deben cumplir con su deber, pues del esfuerzo de todos depende la resurrección de España, sobre los cimientos de la historia y la tradición.»
El general dio tres vivas a España, que fueron contestados por el público con delirante entusiasmo. El público tributó también grandes ovaciones a los generales Mola y Queipo de Llano, que en el balcón del Palacio de la Capitanía General se hallaban a ambos lados del nuevo jefe del Estado. El general Queipo de Llano pronunció un elocuente discurso, en el que expresó los sentimientos que animan a los hombres que hoy dirigen la reconquista de España. Nuestra obra en lo futuro, dijo, ha de repercutir en la clase necesitada, preocupándonos de que haya paz y trabajo. Se equivocan los que creen que venimos a favorecer al capitalista. Es una obra en que requeriremos el sacrificio de todos, porque es la obra de reconstrucción de España.
«Sois —añadió—, el corazón de España, bendita tierra de hidalgos que han querido destruir unos cuantos insensatos y malvados, y vuestro ejemplo, dando la sangre por la patria, será el lema de la España restituida de las manos criminales de sus enemigos.»
Después de la ceremonia, que resultó muy solemne, el general Franco se reunió a almorzar con todos los miembros de la Junta de Defensa Nacional.
DEL MOMENTO
El general Franco, supremo jefe del Estado
La Junta de Defensa Nacional de Burgos ha nombrado al heroico general Franco, Jefe Supremo del Estado y General en Jefe del Ejército en operaciones. Estos nombramientos han sido un acierto aplaudido e indiscutido por todo el pueblo libre de la venenosas y crueles teorías soviéticas, que tanto dolor y destrucción han causado en el solar español.
El nombramiento para Jefe del Ejército en operaciones era, simplemente, legalizar un hecho consumado desde el primer día del glorioso movimiento, y, por consiguiente, en sus manos estaba el desarrollo y dirección del mismo. Pero la suprema jefatura del nuevo Estado español, es iniciativa que ha recibido el pueblo español con verdadera alegría, con desbordado entusiasmo, pues quien ha salvado a la Patria de la ruina y deshonor tiene más que suficientes méritos para ser el Jefe Supremo de la misma. Y todos los españoles, han refrendado este nombramiento con el derroche de su entusiasmo, sus vítores al insigne caudillo y sus aplausos ensordecedores, cuando en imponente manifestación han recorrido todas las calles de todos los pueblos en los que el viejo espíritu español ha sostenido firme el honor y la defensa de sus tradiciones y bondades.
El joven y bizarro general, que en su brillante carrera tantas muestras ha dado de heroísmo y genial inteligencia para el arte de la guerra, a la par que de comprensión para el estudio de todos los problemas que afectan al Estado, culminando su actuación de benemérito hijo de España captando el sentir del pueblo expoliado por tantas miserias, asesinatos e injusticia, iniciando el movimiento de salvación desde estas peñas atlánticas, que tanto le deben, merece unánimemente ser nombrado Jefe Supremo del Estado, para bien de la Patria y premio a su valiente gesta. Tiene el General Franco cerebro privilegiado para la alta dirección de los destinos y problemas del nuevo Estado, a punto de estructurarse. Tiene el General Franco cultura, pues toda su vida se ha dedicado silenciosamente al estudio, para abordar los delicados problemas de la gobernación. Y tiene el General Franco un corazón noble y valiente para afrontar y vencer todas las dificultades, todos los obstáculos, que en su marcha triunfal se puedan presentar.
El General Franco es el caudillo que ofrece, en todos los aspectos, mayores garantías para llevar con mano firme la nave del Estado a puerto seguro. Su ideal, su pensamiento; el bienestar de la Patria. Su política, la honradez y el desinterés. Con estos factores morales, tan difíciles de aunar, y su genial inteligencia, bien probada en estos días trágicos que tantas dificultades encontró en un principio, por la desafección y deslealtad de muchos, hará, como está haciendo, una labor tan grandiosa, que nunca sabrá recompensar la Patria por muchos honores que le otorgue. La Junta de Defensa Nacional de Burgos ha sabido interpretar fielmente el sentir del pueblo español, y al hacer este nombramiento ha ejecutado un acto tan lleno de justicia, que ha satisfecho plenamente los anhelos de todos los españoles. Justicia, como en este significado caso, es lo que ansía España. ¡Justicia, justicia y nada más que justicia, es lo que aspiramos todos! Y, al sentirla, podemos decir, recordando el sublime terminar del Himno de Falange: En España empieza amanecer...
¿Será preciso que terminemos esta modesta crónica enviando fervorosas felicitaciones al bizarro General por el honroso nombramiento de que ha sido objeto? ¡Para qué! Desde hace muchos años sentíamos por el general Franco verdadera devoción, silenciosa y callada. ¡Y el día 18 de Julio esa veneración, esa sincera admiración, pasó a ocupar en nuestro corazón el puesto de honor que su gesta merece! Adjetivos, palabras encomiásticas...! Para qué! Se han prodigado tantas...
¡Silencio emotivo, y cumplir nuestros deberes! ¡Ese debe ser nuestro mejor homenaje de buen español!
Felipe P. Ravina.
El Liberal, Murcia, 1 de octubre de 1936
Desde Tánger comunican detalles de la muerte de Franco
Los rumores circulados aseguran que fue asesinado por un teniente de la Guardia civil
TÁNGER. — Se acentúan los rumores circulados acerca del asesinato del general Franco, asegurándose que el hecho tuvo lugar en el domicilio de un médico de filiación falangista, en el que se encontraba el jefe faccioso.
Parece ser que ordenó le fuese administrada una fuerte dosis de ricino a la esposa de un teniente de la Guardia civil, cuya señora padeció un grave aborto.
Exasperado el teniente ante la desgracia acaecida a su esposa, se dirigió en busca de Franco. Al hallarle le hizo varios disparos de pistola, hiriéndole gravísimamente.
El general fue hospitalizado rápidamente, practicándosele una delicada operación, durante la cual dejó de existir.
A pesar de que tratan de desvirtuar los insistentes y detallados rumores que circulan en relación con este suceso, los fascistas se muestran apenadísimos por la muerte del jefe de la rebelión. — Febus.
EL NUEVO GOBIERNO CATALAN
Un manifiesto al país, que es asimismo declaración de la nueva política que se seguirá en Cataluña
Una vez constituido el nuevo Consejo de la Generalidad, ha hecho público el siguiente manifiesto:
«El fascismo, en armas contra la República, ha hundido al país en los horrores de la guerra civil. Queriendo salvar los privilegios de las castas tradicionales y el gran capitalismo, el fascismo los ha destrozado y sumido en las angustias de una guerra, con las inevitables dificultades de una reconstrucción económica sobre nuevas bases. El Consejo de la Generalidad se propone, con la mayor firmeza, hacer frente a la realidad impuesta por el criminal intento, ganar rápida y decisivamente la guerra y construir en seguida, sobre las ruinas del régimen que el fascismo hundió el 19 de julio, una economía más justa. Este Consejo es la coincidencia de las fuerzas sindicales y de los partidos obreros, de las masas populares representadas por los organismos de izquierda, y que mantiene la unión de la lucha victoriosamente gloriosa el 19 de julio. Va a asumir las responsabilidades de este momento y a imponer sus directivas en toda Cataluña, directivas de las cuales nadie se podrá apartar sin que sea declarado faccioso y tratado como a tal. El Consejo señalará las directivas necesarias a la mayor eficacia de la guerra y las normas de la labor económica. Revestido de la representación unánime de todo el pueblo antifascista, se impondrá a todos los que por cualquier motivo pretendan actuar fuera de la disciplina que el Gobierno impone, y sin la cual no podríamos ganar la guerra. Objeto supremo que todos perseguimos es resolver los graves problemas económicos suscitados por ella y extirpar los últimos vestigios de los aprovechadores y de los grupos incontrolados y toda clase de turbias iniciativas que traten de mancillar la unión y la sensibilidad del pueblo antifascista, y dará plenas garantías de seguridad y confianza y de justicia al enjuiciamiento público ante el Tribunal Popular.
La repugnante crueldad de los fascistas en las zonas dominadas por ellos, los horrores a que someten a las poblaciones que han de sufrir la barbarie de su trato, han escandalizado a todo el mundo. Entregada esa conducta a la conciencia universal, todos hemos de contribuir a que ningún instrumento ayude inconscientemente, o morbosamente pueda enturbiar nuestra labor y servir de motivo para campañas malévolas y tendenciosas.
El programa inmediato del Consejo es el siguiente:
a) Concentración del máximo esfuerzo en la guerra, no ahorrando ningún medio que pueda contribuir a su fin rápido y victorioso; mando único, coordinación de la acción de todas las unidades combatientes, creación de las milicias obligatorias y refuerzo de la disciplina.
b) Reconstrucción económica del país, a cuyo fin se llevará inmediatamente a la práctica el programa del Consejo de Economía creado por decreto del 11 de agosto pasado, que contiene:
1.º La regulación de la producción de acuerdo con las necesidades del consumo.
2.º Control del comercio exterior.
3.º La colectivización de la gran propiedad agraria.
4.º La desvaloración parcial de la propiedad urbana, mediante la reducción de los alquileres o el establecimiento de las tasas equivalentes cuando no sea conveniente beneficiar a los inquilinos.
5.º La colectivización de las grandes industrias, los servicios públicos y los transportes.
6.º La incautación y colectivización de los establecimientos abandonados por sus propietarios.
7.º La intensificación del régimen corporativo de las grandes empresas de distribución.
8.º El control obrero en los negocios bancarios, hasta llegar a la nacionalización de la Banca.
9.º El control obrero sobre las industrias privadas.
10. La reabsorción enérgica para la agricultura y la industria de los obreros sin trabajo para la revalorización de los productos agrícolas, el retorno al campo de los obreros que puedan absorber las nuevas organizaciones del trabajo agrícola, la creación de nuevas industrias, la electrificación integral de Cataluña, etcétera.
11. La supresión rápida de los diferentes impuestos indirectos, en el tiempo y en la medida posibles.
c) Enaltecimiento de la cultura popular en todos sus múltiples aspectos bajo el signo de la escuela nueva unificada, que haga que por encima de los privilegios que habían imperado hasta ahora, todo niño dotado pueda pasar de la escuela primaria a los estudios superiores y estímulo de todas las manifestaciones culturales.
Las necesidades de la guerra a que nos vemos sometidos, y las dificultades nacidas de la transformación social que se están operando, imponen sacrificios que las masas trabajadoras soportarán si tienen el convencimiento de que no trabajan para enriquecer a las clases parasitarias, sino para crear una sociedad nueva. Tienen en sus manos el instrumento inapreciable de un pueblo que sabe que lucha y padece por una humanidad mejor.
Lo que este pueblo quiere ahora es que se le dé una dirección, que se coordine y aúne sus esfuerzos y sus anhelos. El Consejo, que viene a satisfacer esta profunda aspiración popular, pide el concurso y el entusiasmo que en estos momentos son necesarios, y tiene la seguridad de que no le faltará. La unión es indispensable bajo el signo de la confianza, la lealtad y el sacrificio. La unión es la victoria, y la victoria es la gloria de los que la habrán forjado y el porvenir más feliz de sus hijos.
Mientras aquí construimos un nuevo orden de cosas, basado en la justicia social, el frente ahuyentará en las nobles tierras aragonesas a los enemigos que la pisotean, y seguiremos ofreciendo a los otros pueblos de Iberia nuestro concurso para la lucha contra el fascismo y por una sociedad mejor, de la cual sea suprimida para siempre la explotación del hombre por el hombre.
El Consejo declara que respetará y alentará los esfuerzos de la fecunda menestralía catalana, y se dirige especialmente a los campesinos, y dice que su trabajo será estimulado, que nada ha de temer por el trozo de la tierra que posea y que cultive con su sudor. El nuevo orden de cosas respetará los frutos de su trabajo, mientras atacará despiadadamente el latifundismo, mediante la anulación de los grandes terratenientes y de los enemigos del régimen, y anulará todas las cargas y servidumbres que pesaban sobre la payesía.
El Consejo se dirige a todas las clases populares con el objeto de recabar su concurso a la magna obra iniciada. La grandeza de nuestra lucha estimulará el esfuerzo y el heroísmo de todos. Pensad que en esta lucha se debaten los intereses superiores de toda la humanidad. Si fuésemos vencidos, el fascismo se fortalecería en todos los países, y las masas trabajadoras de todo el mundo se verían sometidas a una monstruosa dictadura, en la cual quedaría sumergida toda la civilización humana. Si ganamos, y la victoria es segura si continuamos nuestros esfuerzos, su triunfo tendrá una repercusión inmensa más allá de nuestras fronteras, porque las revoluciones tienen una incontenible fuerza expansiva y la barbarie fascista será definitivamente vencida, abriéndose en el mundo una nueva era de justicia social.
Todos los elementos políticos y sociales que están representados en el Consejo reclaman el reconocimiento del derecho de los pueblos a regir su propia vida, según los principios de la autodeterminación, y son fervientes defensores de las libertades de Cataluña.
En el momento de constituirse el Consejo de la Generalidad no cumpliría con su deber si no dirigiese una emocionante salutación a las gloriosas Milicias que luchan en el frente. A ellas corresponde en el momento presente la labor más pesada; su heroísmo impele todas las posibilidades del mañana, y nos permite tener la seguridad de una rapida y gloriosa victoria."
El Liberal, Murcia, 2 de octubre de 1936
LA DECISIÓN INQUEBRANTABLE DE TRIUNFAR
En la ciudad de Oviedo, las tropas leales han tomado la estación del Norte y el mercado de San Lázaro
Se esperan resonantes victorias en el frente aragonés
EL PUEBLO ESPAÑOL, CEÑIDO A LA LEGALIDAD
Hace su presentación ante la Cámara el Gobierno Largo Caballero
Brillantes discursos de los presidentes de las Cortes y del Consejo
Ha sido aprobado íntegramente el Estatuto Vasco
COMIENZA LA SESION
A las diez en punto de la mañana da principio la sesión parlamentaria. Todos los diputados que concurren se hallan en sus puestos cuando suenan los timbres.
Ocupa la Presidencia el señor Martínez Barrio. Los bancos de la mayoría están bastante poblados, aunque se nota la ausencia de un buen número de diputados.
En el banco azul se sientan el presidente del Consejo y los ministros de la Gobernación, Agricultura, Justicia, Industria y Comunicaciones.
La minoría socialista es presidida por el señor Besteiro. El señor Casares Quiroga ocupa el primer asiento del banco correspondiente a Izquierda Republicana y en los de los republicanos, socialistas y comunistas todos permanecen en sus puestos.
La sesión da comienzo a las diez y minutos.
LA JUSTICIA DEL PUEBLO
El sacerdote Ginés Hurtado Lorente es condenado a la última pena como autor de un delito de adhesión a la rebelión
SE HA APLAZADO LA VISTA DE LA CAUSA CONTRA LOS PROCESADOS DE PUERTO ADENTRO
Esta mañana dará comienzo el juicio contra diez individuos complicados en el movimiento subversivo
La causa contra el sacerdote Ginés Hurtado Lorente
Conclusiones
Primera. El procesado Ginés Hurtado Lorente, que venía haciendo una campaña de descrédito contra la República desde hace mucho tiempo, con posterioridad a las elecciones del 16 de febrero pasado, incrementó aquélla, redactando y haciendo circular clandestinamente hojas manuscritas y mecanografiadas en las que se injuriaba a los partidos integrantes del Frente Popular y se excitaba a los "buenos españoles" a derrocar la República democrática y establecer en su lugar un régimen de dictadura y opresión, así como también se dedicaba a organizar reuniones clandestinas, en las que se preparaba la implantación en Lorca del régimen fascista que había de instaurarse al tiempo, digo al triunfar, los militares que se sublevaron contra la República el 17 de julio pasado.
Segundo. Los hechos relatados constituyen dos delitos, uno de excitación y otro de conspiración, ambos para cometer la rebelión militar, de los artículos 240, párrafo segundo, y 241, párrafo primero, respectivamente, del Código de Justicia militar, con la agravante de los grandes daños causados al Estado por el movimiento insurreccional.
Para el acto de la vista intereso se practiquen los siguientes medios probatorios.
LA SENTENCIA
A la media hora se reanuda el juicio, dictando sentencia el Tribunal de acuerdo con las peticiones del Ministerio público. Por lo tanto, Ginés Hurtado es condenado a la pena de muerte y al pago de quinientas mil pesetas.
La sentencia deberá ser comunicada al Gobierno de la República. Se notificará así mismo al procesado en el plazo de veinticuatro horas. Seguidamente por el régimen de bolas negras y blancas, el Jurado acuerda que no procede la revisión y que así mismo es improcedente la conmutación.
A las ocho de la noche se levanta la sesión.
El Liberal, Murcia, 3 de octubre de 1936
Un radiotelegrafista de Torrevieja capta un radio faccioso que confirma la muerte del ex general Franco
La situación mejora en todas nuestras lineas, y especialmente en las del Tajo
Se va confirmando la muerte de Franco
VALENCIA. — Anoche, la Demarcación de Guerra dio a conocer una nota en la que se hace saber que un radiotelegrafista de Torrevieja captó a las diez y media de la noche un radio transmitido desde Burgos por la emisora facciosa "Radio Castilla", en el que se decía que un teniente de la Guardia civil, no sabiendo sacrificar la familia a los intereses del Ejército salvador de España, había dado muerte al general en jefe de la sublevación militar Francisco Franco Bahamonde.
Más tarde la estación emisora "Radio Coruña", también en poder de los sublevados, dio a sus oyentes unas notas biográficas del ex general fallecido, diciendo al final que dichas notas constituían su necrología. — Febus.
EL GOBIERNO CELEBRA OTRO CONSEJO POR LA TARDE
El ministro de Instrucción Pública confirma la buena marcha en los frentes
MADRID. — Poco después de las cinco de la tarde, los ministros se reunieron en consejo en el Palacio de la Castellana. A su entrada los ministros no hicieron manifestación alguna a los periodistas. El jefe del Gobierno, señor Largo Caballero, antes de acudir a celebrar consejo, felicitó en su despacho del ministerio de la Guerra, al líder obrero, jefe de Milicias, Durruti, el cual conferenció durante largo tiempo con el señor Largo Caballero, a quien enteró de la situación de las zonas de guerra. También recibió la visita de varios diputados. A las diez y media de la noche terminó el consejo.
LA REFERENCIA OFICIAL
El ministro de Instrucción Pública, señor Hernández, recibió a los periodistas a quienes facilitó la siguiente referencia:
— El consejo celebrado esta tarde ha carecido, casi, de importancia. En él solamente hemos tratado de muchas firmas y varios proyectos de Decretos.
De noticias —dijo el señor Hernández— solamente hay que el lunes próximo será la reapertura de los Tribunales. A la pregunta que uno de los informadores le hiciera referente a la situación de las operaciones, el señor Hernández confirmó las buenas impresiones que había facilitado por la mañana, de la buena marcha de las operaciones que se siguen en los diferentes frentes. A la salida, el jefe del Gobierno dijo a los periodistas que marchaba al Palacio Nacional, a someter a la firma de S. E. varios decretos. — Febus.









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