viernes, 22 de julio de 2016

Las 10 tecnologías emergentes del 2016


En un artículo aparecido en Scientific American se muestra una selección de las 10 tecnologías emergentes más importantes en el año 2016.

1.- Vehículos de carretera de conducción automática. Estos automóviles procesan grandes cantidades de información de sus radares de a bordo, cámaras, telémetros ultrasónicos, GPS y mapas almacenados para poder navegar a través del tráfico sin la intervención humana. Media docena de estados norteamericanos ya han autorizado vehículos de carretera autónomos, y más tienen planes para hacerlo.


2.- El internet de las cosas a escala nanométrica. El Internet de las cosas, basado en microsensores de bajo coste, microprocesadores, fuentes de alimentación pequeñas y antenas inalámbricas, se está expandiendo rápidamente: termostatos, automóviles, seguros de puertas, e incluso mascotas rastreadoras. Nuevos dispositivos de este tipo se anuncian casi a diario, y se espera que para el año 2020 haya ya 30 mil millones de ellos conectados.


3.- Baterías más eficientes. En los últimos años se han desarrollado nuevos tipos de baterías con una mayor capacidad de acumular energía. Estas baterías se basan en el uso de sodio, aluminio o zinc, de esta forma se evita el uso de los metales pesados ​​y productos químicos cáusticos utilizados en las baterías de plomo-ácido y son más asequibles que las baterías de litio.


4.- Uso de la inteligencia artificial para crear mejores asistentes personales. Microsoft Research ha puesto en marcha un asistente personal que sabe cuándo estamos demasiado ocupados para atender una llamada y puede ayudarnos a llevar nuestra agenda.


5.- Uso de microchips inalámbricos en terapias para el tratamiento de enfermedades neuronales. El desarrollo de la optogenética acelera enormemente el ritmo de los avances en la ciencia del cerebro. Pero los experimentadores estaban limitados por la dificultad de suministrar luz profundamente en el tejido cerebral. Ahora, los microchips flexibles ultrafinos, no más grandes que una neurona, se están probando como dispositivos inyectables para poner los nervios bajo control inalámbrico. Pueden insertarse profundamente en un cerebro con un daño mínimo en el tejido suprayacente.