La revolución científico-técnica de los años noventa del siglo XX fue un proceso de transformación impulsado por los avances en la informática, las telecomunicaciones, la biotecnología y la automatización, que modificó profundamente la economía, la sociedad y la forma de producir conocimiento.
La expansión de Internet, el desarrollo de los ordenadores personales y la telefonía móvil facilitaron el acceso a la información y la comunicación global en tiempo real.
En 1990, el científico británico Tim Berners-Lee creó el primer servidor web del mundo utilizando un ordenador NeXTcube en las instalaciones del CERN en Suiza. Esta máquina alojó la primera página web de la historia, puesta en línea el 6 de agosto de 1991.












