El siguiente texto se ha extraído del libro "La biblioteca de las maravillas", Arturo Mangin, Traducción de Manuel Aranda y Sanjuan, Trilla y Serra, Editores, Barcelona, (Hacia 1875), Calle Baja de San Pedro, Núm. 17.
... ellas, empezando por los carbones de mas antigua formación geológica, las antracitas, hullas secas, que arden sin llama como el coke y se componen casi enteramente de carbono: las hullas duras, que apenas contienen mas materias gaseosas que las precedentes, y son, como ellas, buenas para los hornos de cuba, en los que se requiere gran calor y ninguna llama; las hullas aglutinantes, buscadas para las forjas y los talleres de herrador; las hullas crasas, que son las mejores para la fabricación del gas y del coke; las hullas blandas, excelentes para los hornos de parrilla, porque dan una llama larga y no se aglutinan , y por último, los lignitos, algunas de cuyas variedades, las únicas industriales. se parecen á las hullas blandas; y otras a la madera, lígnum, carbonizada ó seca.
Calcinando en un crisol cubierto estas diferentes variedades de combustible, se llega al cuadro siguiente como promedio de los resultados obtenidos: