domingo, 12 de octubre de 2008

Cazameteoritos

Tras las rocas que caen del cielo se esconde un gran negocio mundial: valen hasta 65 veces el precio del oro.

El norteamericano Mike Farmer se dedica al negocio de la busqueda y compraventa de meteoritos. En cuanto tiene noticia de una posible localización de meteoritos Farmer abandona la casa de Tucson, que se hizo construir hace ocho años con lo que ganó de vender un solo meteorito y hace las maletas. En aquella ocasión vendió un fragmento lunar de aproximadamente un kilo encontrado cerca de Agadir (Marruecos) por 1,5 millones de dólares (A 1.140 euros el gramo).

Michael Farmer nunca estudió Física en la universidad. Por no tener, no tiene ni telescopio. Compró el primer meteorito hace 12 años y desde entonces hasta hoy, a sus 36 años, ha recorrido 62 países en busca de piedras espaciales. Estuvo en España en Villalbeto, aunque se volvió de vacío. En sus viajes utiliza un GPS, una cámara de fotos y un detector de metales. Buscar meteoritos no es muy distinto de buscar setas. Sólo hace falta suerte y saber identificarlos.

Robert Haag, uno de los más importantes cazameteoritos, reconoce haber comerciado con rocas espaciales por valor de 1.000 dólares de media cada día en los últimos 30 años. Ha llegado a estar detenido en Argentina por intentar llevarse un ejemplar de 37 toneladas.

Como Michael Farmer o Robert Haag hay entre 30 y 50 personas en todo el mundo que se dedican a localizar, comprar y vender meteoritos en un singular mercado internacional basado en sitios de Internet y ferias internacionales de minerales y joyería. En las semanas siguientes a la caída de un objeto estos especialistas se desplazan a la zona para recoger o comprar a quien ya los haya recogido los fragmentos de meteorito.

Ésa es la razón de que los investigadores no quisieron revelar dónde se habían encontrado los restos del bólido que el 10 de mayo de 2007 cruzó la Península. Según Jordi Llorca, profesor de la Universidad Politécnica de Barcelona y miembro de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos se han recuperado cinco fragmentos de pocos gramos cada uno. Los ha encontrado Thomas Grau, un buscador alemán con mucha experiencia. A la espera de los análisis se informó de su caida en Castilla-La Mancha, pero nada más.

El 4 de enero de 2004 un pedazo de roca de 750 kilos que llevaba 48 millones de años vagando por el espacio entró en la atmósfera produciendo una espectacular bola de fuego visible desde el sur de Francia hasta Andalucía. Los científicos de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos calculan que entre cinco y 10 kilos pudieron llegar en fragmentos a la Tierra en un área aproximada de 100 kilómetros cuadrados junto al pueblo palentino de Villalbeto de la Peña. «En los cuatro meses siguientes la zona se llenó de buscadores», relata José Vicente Casado, empresario, miembro de la Asociación Leonesa de Astronomía y dueño de una de las mejores colecciones de meteoritos de España con 200 ejemplares -uno incluso de 600 kilos por el que pagó 50.000 euros- que va alquilando a museos, colegios o instituciones. Al final, dos meses después de la caída, dos conocidos cazameteoritos franceses, Pierre Marie Pelé y Vincent Lejeune, encontraron el trozo más grande: un fragmento de 1.367 gramos. Se llegó a vender por Internet un fragmento de 12,60 gramos de aquel meteorito por 430 euros.

Es poco en comparación con lo que se paga por ejemplares más exóticos. Cada día entran en la atmósfera 110 toneladas de materia interplanetaria, aunque la mayor parte se quema antes de llegar al suelo. Una vez por semana cae un meteorito, a menudo en el mar. Hasta 1970 se tenía constancia de la caída de unos 3.000 meteoritos en toda la Tierra, pero el aumento del interés científico y de la actividad de los cazameteoritos han elevado la cifra a 30.000. De esos 30.000, unos 60 proceden de la Luna o de Marte.

Fragmentos de 2 milímetros de meteorito lunar -apenas un grano de tierra- se ofrecen a 75 euros. Pedazos de tres centímetros de meteorito de Marte, a 12.000.

La Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985, que prohíbe comerciar con el patrimonio, no cita expresamente los meteoritos, pero en su artículo 1 establece: «Integran el Patrimonio Histórico Español los inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico». Una definición en la que podría caber un meteorito.

José Vicente Casado, a la izquierda, en la exposición del Observatorio Municipal de León.

En marzo de 2005 se realizó una exposición en el Observatorio Astronómico de León que incluía el meteorito más grande que existe en España, procedente del lugar argentino de "Campo del Cielo", de 600 kilos y que fue comprado en enero del mimo año en EEUU por 50.000 euros por el empresario leonés José Vicente Casado.

Este meteorito cayó hace 5.800 años en la zona de Chaco en Argentina, procedente del Cinturón de Asteroides situado entre Marte y Júpiter, los cuales están flotando en el espacio y ocasionalmente algunos chocan, cambian la órbita y caen al centro del sistema solar; si La Tierra se pone en medio es posible que caiga en ella.

Se trata de un meteorito metálico, negro por fuera, con algún resto de óxido, y gris metálico brillante en su interior, que mide alrededor de un metro de largo y 80 centímetros de alto.
Fue adquirido en la Feria de Tucson en Arizona (EEUU) y forma parte de una exposición de 200 meteoritos que este empresario se dedica a instalar por diferentes partes del mundo.

Este meteorito tiene una composición similar a la del núcleo de la Tierra, y está compuesto en un 92% de hierro, en un 6,68 de níquel y el resto es cobalto, fósforo y pequeñas cantidades de galio, germano, indio, carbono y azufre. En el espacio pesaría entre 6 y 10 toneladas. El resto del material se perdió en su entrada en la atmósfera. No realizó cráter alguno al caer porque lo hizo en una zona pantanosa. Formó parte de una caída múltiple que se produjo entre Argentina y Uruguay, donde impactó este mismo día el meteorito más grande del mundo, de 37 toneladas de peso.

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