domingo, 6 de noviembre de 2011

Primeras máquinas de vapor en España

Las ilustraciones que siguen se han sacado del catálogo de la exposición "Betancourt - Los inicios de la ingeniería moderna en Europa" (CEHOPU, Madrid, 1996).

Mecanismo de sierras movidas por máquina de vapor, del tipo Newcomen de doble inyección, para el arsenal de La Carraca (Fernando Casado de Torres (Junio de 1788). Parece ser que no llegó a funcionar.

El ingeniero canario Betancourt diseña, en 1789, una máquina de vapor de doble efecto, al estilo de los ingleses Watt y Boulton, fruto de sus trabajos de espionaje industrial. En 1790 se construye en Francia para los hermanos Perier, para mover los molinos de su fábrica de Grou Caiyou en la Isla de los Cisnes, sobre el Sena.

Esquema de las mismas sierras, movidas por la fuerza de animales de tiro.

En 1791 el gobierno español encarga, en secreto, traer desde Inglaterra dos máquinas de vapor de doble inyección, para aplicarlas a la trituración y fundición de minerales en América. Las máquinas llegan al puerto de Cádiz en octubre de 1793 y septiembre de 1794, pero no llegan a embarcarse para su destino final, permaneciendo desaprovechadas en el puerto.

Máquina de vapor Newcomen, utilizada para achicar el agua en los diques de carena del Arsenal del Ferrol (Josef Muller, 1813).

Máquina de vapor Newcomen, empleada para vaciar de agua los diques de carena del Arsenal de La Carraca (Josef Muller, 1813).

Diseño de la máquina de vapor de Newcomen.

Las máquinas de vapor se introdujeron en España desde Inglaterra, a partir de la tercera década del siglo XVIII surgieron algunas iniciativas –públicas y privadas- para importar máquinas de vapor fabricadas en aquel país. Hasta 1808 las máquinas importadas desde Inglaterra no pasaron de diez.

La primera fue una máquina tipo Newcomen importada hacia 1725, pero que nunca llegó a funcionar. Hacia 1787 se iniciaron las gestiones para la importación de la primera máquina de Watt de efecto simple, que también terminó en fracaso. A principios del siglo XIX, Francisco Santponç se convirtió en el primero que consiguió construir una máquina de vapor en España, aunque su utilidad fue muy limitada.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) supuso un freno al incipiente proceso de modernización económica que se había iniciado en las últimas décadas del siglo XVIII. A partir de 1814 el proceso se retomó y con ello la importación de máquinas de vapor, aunque estas no empezaron a llegar de forma relativamente importante hasta la década de 1830. El inicio de la “era del vapor” en España se suele situar en 1833 con el arranque de la fábrica barcelonesa de José Bonaplata. Pero esta emblemática empresa funcionaba con maquinaria importada, por lo que se puede decir que realmente “el largo proceso de aclimatación de la máquina de vapor a España no puede darse por concluido hasta la década siguiente (1840), cuando empezaron a funcionar los primeros talleres de fabricación de máquinas de vapor: las fundiciones de Bonaplata y José Safont, en Madrid, y la de El Nuevo Vulcano (Parece ser que esta empresa construye la primera máquina de vapor española, con una potencia de 5 CV), en Barcelona”.

La implantación definitiva de esta tecnología no llegaría realmente hasta la década de 1850, con los dos grandes fabricantes catalanes de máquinas de vapor: Alexander Hermanos y La Maquinista Terrestre y Marítima (MTM). “En el resto de España, sólo la sevillana Portilla Hermanos & White, surgida en el año 1857, se podría comparar” a estas empresas catalanas.

Por comparar nuestra situación con la de otros países europeos se ha de considerar que en 1820 Inglaterra tenía en funcionamiento 10.000 máquinas de vapor con una potencia total de 200.000 CV. En 1852 en Alemania había instalados 92.500 CV y en Francia 75.518 CV.

2 comentarios:

Chimeneas industriales de ladrillo dijo...

Me parece muy interesante la información de este post. Me gustaría saber de dónde la has encontrado pues necesito referenciarla para mi tesis, ya que voy a introducirla Por supuesto también introduciré la cita de tu blog, si quieres puedo añadir algo más de tu nombre que simplemente Cándido. Puedes responderme a esta dirección: chimeneas.industriales.ladrillo@gmail.com
Gracias
Gracia

Cándido dijo...

Hola

Las referencias están el mismo artículo. El libro esta referenciado al principio y hay algún enlace a documentos de internet,

Saludos