jueves, 21 de julio de 2016

DITER


La intensa lucha de supervivencia y la gran visión de Don Manuel Díaz de Terán lo llevan a la fundación de la empresa que recibía sus apellidos en el año 1883. Al parecer, Manuel Díaz de Terán llegó a Zafra desde Sevilla en la segunda mitad del siglo XIX huyendo de las tropas de la reina Isabel II.


Fundación de la empresa DIAZ DE TERÁN en Zafra. Producción de maquinaria agrícola.

Manuel y su humilde familia, una vez asentados en la pequeña localidad (pequeña porque por aquel entonces contaba con unos 5.000 habitantes) y buscando el pan para sus hijos montó un negocio dedicado a la venta de maderas. Conforme pasaban los años, nuestro protagonista observaba como el negocio iba en auge y las ganancias en aumento, lo que le llevó a lanzarse a la aventura y, a pesar de los difíciles tiempos que atravesaba el país, amplió su negocio con una fundición de hierro, germen de lo que hoy es DEUTZ SPAIN.

En sus primeros años aquella fundición no iba mal, de tal forma que fue adquiriendo fama. Según reflejan documentos históricos, fue de vital importancia la ayuda que Díaz de Terán recibió por parte de un religioso, al cual se le atribuye la fundación del Convento de ‘El Rosario'. Al parecer, este señor realizó un elevado número de encargos.

En el logo que tenía aquellos años ya podía leerse la palabra DITER,  que venía siendo la unión de las dos primera sílabas del apellido de su fundador.

Tal vez por aquellos entonces Díaz de Terán no era consciente de la repercusión que tendría aquella pequeña fundición de herraduras de caballería y rejas de ventana. Todo lo que se hacia seguía un proceso artesanal y manual y el trabajo no era fácil, pero poco a poco y sorteando los baches inevitables, la empresa fue tomando forma y adquiriendo fama como fundición, hasta tal punto que antes de la Guerra Civil Española, comenzó a fabricar todo tipo de maquinaria destinadas a todo tipo de actividades, pero principalmente centrándose en la agricultura, una de las actividades predominantes del momento. Destacan de esta época la fabricación de bombas de trasiego de líquido, tornos, hornos panificadores, norias para la extracción de agua, las prensas de vino,… elementos de los que aún quedan restos a lo largo de la comarca extremeña.  60 años después algunas huertas siguen regando con norias en las que aún puede verse la inscripción: TERAN.

Con el estallido de la Guerra Civil, los talleres se emplearon en la elaboración de elementos bélicos, mientras tanto el negocio seguía manteniendo su línea de crecimiento y la plantilla no dejaba de aumentar. A pesar de las dificultades de este periodo histórico, Díaz de Terán supo ver una opción de despegue en un periodo de complejidad, es que la escasez de maquinaria llevó a Díaz de Terán a embocarse en su fabricación.

A continuación se pueden ver los talleres de la empresa en 1934.