miércoles, 7 de marzo de 2012

Sala de máquinas

¡Más madera que es la guerra! Cuando hace falta potencia la sala de máquinas se activa. A continuación se pueden ver algunos ejemplos de salas de máquinas de barcos y submarinos, a lo largo de la historia.

Sala de máquinas de un submarino inglés. En primer término, a la izquierda, se puede ver un torno utilizado para fabricar piezas necesarias para la reparación de la maquinaria de la nave.

Sala de máquinas de un submarino australiano de la Primera Guerra Mundial.

Sala de máquinas del rompehielos canadiense Sir Wilfrid Laurier en la actualidad

Sala de máquinas, con motores diésel del submarino inglés HMS Alliance, construido en 1947. El submarino es el único ejemplo superviviente de su clase y, en la actualidad es un museo, desde 1981. Estos submarinos fueron diseñados para su uso en el Lejano Oriente y el Océano Pacífico.

Conjundo de dos máquinas de vapor de cuatro cilindros de triple expansión construidas por Scotts de Greenock para el crucero británico Defence (1908), de 13.500 CV de potencia.

En la imagen anterior se puede ver una de las máquinas de vapor del HMS Majestic, fotografiada en las fábricas Vickers antes de su instalación. Los Majestics eran la obra maestra de Sir William White, Director de Construcción Naval de 1885 a 1902. Durante el período comprendido entre 1890 - 1908, la Royal Navy encargó unos 50 acorazados para proteger sus intereses coloniales y comerciales, y para contrarrestar cualquier posible rivalidad, ya sea de Francia, Rusia, Italia, Alemania o Estados Unidos. Durante la I Guerra Mundial el Majestic fue torpedeado dos veces mientras estaba fondeado en Gallipoli y hundido en 9 brazas de agua, el 27 de mayo de 1915, con la pérdida de 40 vidas. Fue víctima del U-21, el mismo submarino que había hundido el HMS Triumph dos días antes.

El HMS Agincourt fue uno de los tres acorazados de la clase Minotauro, junto con su gemelo HMS Minotaur y el HMS Northumberland. Se trataba de una nave equipada con una máquina de vapor y casco de hierro blindado, que se botó en 1865.

El HMS Dreadnought fue un acorazado de la Real Armada Británica que revolucionó el poder naval. Su entrada en servicio en 1906 representó un notable avance en la tecnología naval, tan grande que su nombre llegó a ser asociado a toda una generación de acorazados, los «dreadnought».

El almirante John Arbuthnot Fisher, Primer Lord del Mar del Almirantazgo británico es reconocido como el padre del Dreadnought. Poco después de asumir su cargo ordenó los estudios de diseño para un acorazado armado solamente con cañones de 305 mm y una velocidad de 21 nudos.

El Dreadnought fue el primer acorazado de su era en tener una batería principal sobre torreta, en lugar de tener unos cuantos cañones pesados complementados por una batería secundaria de armas un poco más pequeñas. También fue el primer buque de guerra en estar propulsado por turbinas de vapor, convirtiéndose en el acorazado más rápido del mundo en su momento.

Máquina de vapor de dos cilindros gemelos del HMS Retribution. Se trataba de una fragata inglesa de vela de la quinta clase, con 32 cañones, botada en 1782 como HMS Hermione . Su tripulación se amotinó y se la entregó a los españoles en 1797. Después de su captura en 1799 fue renombrada HMS Retaliation y, posteriormente, en 1800, HMS Retribution. Fue dada de baja en 1805. Otra fragata que llego a tener el mismo nombre HMS Retribution fue la construida en 1799 como HMS Edgar, de tercera clase y dotada de 74 cañones. Edgar se convirtió en una prisión flotante en 1813, rebautizada como HMS Retribution en 1814 y desguazada en 1835.

El HMS Warrior fue el primer gran buque de guerra acorazado de la British Navy. Fue construido en 1860 en el astillero Thames Iron Works.

El Warrior tenía una eslora de 128 metros, una manga de 17 metros y 8 metros de calado, con un desplazamiento de 9.137 toneladas y una velocidad de 14,5 nudos. Disponía de una máquina de vapor monocilíndrica Penn, alimentada por 10 calderas pirotubulares que trabajaban a 1,38 atmósferas.

La tecnología utilizada fue el resultado de la experiencia en la guerra de Crimea, en donde pequeños barcos acorazados y autopropulsados, de fondo plano habían tomado parte en los asedios del Mar Negro y habían demostrado ser invulnerables para las balas rasas rusas.