Ahora, 13 de junio de 1934
LAS MINORIAS DE ESQUERRA CATALANA Y NACIONALISTA VASCA SE RETIRAN DEL PARLAMENTO
MOTIVA ESTA RESOLUCION EL FALLO ADVERSO DEL ТRIBUNAL DE GARANTÍAS EN EL PLEITO ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA Y EL DE LA GENERALIDAD SOBRE CULTIVOS EN CATALUÑA
Otras minorías, sin adoptar igual extrema resolución, se solidarizan con las que se ausentan
LOS DIPUTADOS DE LA ESQUERRA CATALANA Y LOS NACIONALISTAS VASCOS SE HAN RETIRADO DEL PARLAMENTO
El jefe de la minoría de la Esquerra, señor Santaló, dando lectura, en la sesión del Congreso de ayer, a la declaración de dicho grupo, en la que manifestaba su resolución de retirarse del Parlamento por disconformidad con las orientaciones políticas del actual Gobierno. El acuerdo, llevado a cabo seguidamente, fue secundado por los diputados nacionalistas vascos (Foto Contreras y Vilaseca)
Comienza la sesión a las cuatro y veinte, bajo la presidencia del señor Alba.
Aprobada el acta, entran los ministros de la Gobernación, Trabajo y Agricultura, y varios diputados más.
Se aprueban definitivamente algunos proyectos de ley.
Se toma en consideración una proposición de ley sobre excepción a contribuir con el 20 por 100 de la licitación pública para los bienes del patrimonio municipal adquiridos por los Ayuntamientos, y otra del señor Martínez de Velasco, modificando la ley que cedió al Ayuntamiento de Burgos el edificio del penal viejo de dicha ciudad.
Presupuesto del Ministerio de Trabajo
El señor RODRÍGUEZ DE VIGURI, por la Comisión, hace notar que debe tenerse en cuenta que este presupuesto fue hecho antes del traspaso de los servicios de Sanidad y Beneficencia a este Ministerio.
El señor AYATS, de la Lliga, anuncia al ministro una interpelación sobre la política general del Ministerio.
El MINISTRO DE TRABAJO dice que la acepta, y que está a la disposición de la presidencia para cuando estime oportuno desarrollarla.
El señor MADARIAGA, popular agrario, consume un turno en contra del dictamen.
Se lamenta de la situación de los auxiliares de Trabajo, que continúan, desde hace años, con unos sueldos exiguos.
Censura en general la organización del Ministerio y dice que el ministro debe preocuparse por reorganizarlo detenidamente, por interés mismo de los trabajadores.
El MINISTRO DE TRABAJO contesta. Dice que, por su parte, él no se opone a que sea aumentado el sueldo de esos auxiliares.
Añade que éste es sólo un presupuesto transitorio, para seis meses, y que en el ejercicio próximo, si le toca confeccionar otro, tendrá muy en cuenta muchas cosas que ahora no se han tenido.
Es rechazado un voto particular del señor Mondéjar, y otro del señor Sánchez Izquierdo es aceptado en parte, así como algunos otros, que tienen por objeto restablecer algunas de las partidas consignadas en el proyecto de Gobierno y que la Comisión había suprimido.
El MINISTRO DE TRABAJO dice que suscribe la petición del señor Albiñana. Pero advierte que el proyecto de ley de bases que ha presentado a la Cámara espera sea discutido en breve.
A continuación se aprueban los capítulos siguientes, y queda aprobado todo el presupuesto de Trabajo.
Se pone a discusión un dictamen sobre la proposición de ley relativa al personal que presta servicio en las factorías de El Ferrol, Cartagena y la Carraca.
Son rechazados algunos votos particulares y enmiendas, sin discusión, y es aprobado el dictamen.
Rápidamente los escaños se han poblado de diputados, y la Cámara aparece mediada.
Entran también el jefe del Gobierno y los ministros de Justicia, Marina y Obras Públicas.
En medio de una gran expectación se concede la palabra al señor Santaló.
El jefe de la minoría de Esquerra catalana da lectura a una declaración y se retira del Parlamento con sus diputados
El señor SANTALÓ: Señores diputados: He de agradecer ante todos las facilidades que me ha dado la Presidencia para hacer en la tarde de hoy una declaración clara y terminante respecto a la política que vienen desarrollando las Cortes y los Gobiernos, que en ellas han vivido y viven. No vamos a fatigar a la Cámara, y voy a leer esta declaración:
"No vamos a fatigar a la Cámara con prolijas consideraciones, intentando justificar una actitud cuando tenemos la convicción de que lo están, por lo menos, en la intimidad de la conciencia de todos vosotros.
Las palabras que hemos de pronunciar en nombre de esta minoría catalana, integrada por la Esquerra, federal y Unió Socialista, cumpliendo un deber ineludible y al impulso del más ardoroso sentimiento republicano, son la expresión fiel de la voluntad del pueblo que representamos, polarizada en el entusiasmo del 14 de abril de 1931, y firme en mantener el sentido inicial de la nueva política inteligente y honrada del régimen nuevo: la reconquista de la dignidad civil, la posibilidad de una reestructuración del Estado, reconociendo las peculiaridades históricas y naturales de las regiones que acusan una decidida personalidad, y la superación del estado moral y económico presente con el ejercicio de la libertad, el fomento de la cultura y una justicia social que responda con lealtad, sin claudicaciones, al texto constitucional y sus leyes complementarias.
De ese proyecto y de esa obra de renovación, de emancipación y de fecundas posibilidades fue testigo y asidua colaboradora la minoría catalana en las Cortes constituyentes. Nunca se desplegaron los labios de sus representantes para poner obstáculo, y muchas veces, de todos los sectores de la Cámara fueron subrayadas con aplausos manifestaciones del más profundo sentido patriótico. La minoría actual ha venido animada de los mismos propósitos. No podía creer, ni siquiera sospechar, que se intentara una obra regresiva, siempre peligrosa, y que reputamos temeraria e injusta en las circunstancias actuales. Tampoco lo creía Cataluña.
Ha sido preciso ver, para rectificar nuestro criterio, cómo reiterada y sistemáticamente; cómo frente a la política republicana auténtica, estas Cortes y los Gobiernos sostenidos por ellas imponían una política de signo contrario. Impotentes para crear, han atacado y anulado principios esenciales de la Constitución y derogado leyes dictadas por imperativos de justicia. Queda en las páginas del "Diario de Sesiones" el testimonio de nuestras protestas y de nuestra oposición, junto a las formuladas por otros sectores de esta Cámara. Esta lucha contra la desnaturalización de la República no nos rendía, sin embargo, porque nos confortaba la presencia y el ánimo de otros partidos, y especialmente la cálida vibración de Cataluña.
Pero hemos de confesar, señores diputados, que si no se ha colmado nuestra resistencia por la lucha, si ha ocurrido para continuar en estos escaños a satisfacción de nuestros electores y de nuestra conciencia. La pretensión absurda de querer arrastrar a esa política antirrepublicana la política de Cataluña es incompatible con nuestras convicciones, nuestros sentimientos y nuestra voluntad. No justifican nuestra posición síntomas o amenazas más o menos velados. Son hechos decididos, agresiones tan manifiestas a la autonomía de Cataluña, como la resistencia a tramitar y ejecutar acuerdos de una Comisión creada por precepto constitucional; es el fallo contra una ley justísima, hiriendo a su vez al Parlamento catalán. Es el ataque contra la inmunidad necesaria a todo legislador, unido a resistencias y desconfianzas unidas a una actitud de cordial colaboración.
Tenemos muy presente como en una noche memorable, en este mismo recinto, una voz de recto temple castellano pronunció estas palabras: “El último estado peninsular, procedente de la antigua Monarquía católica que sucumbió al peso de la corona despótica y absolutista fue Cataluña, y el defensor de las libertades catalanas pudo decir con razón que él era el última defensor de las libertades españolas.”
Este pensamiento y este sentimiento racial de Cataluña nos inspira y nos alienta exactamente el nuestro en el momento actual de la Historia.
Por el prestigio de la República, por el respeto y eficacia de la Constitución por los derechos de Cataluña, nos ausentamos de estos escaños sin asomo de despecho y con afecto personal para todos y con todos los respetos para la Presidencia, en espera de una rectificación que sea garantía de libertad y de paz para los ciudadanos y los pueblos.
Cataluña, al amparo de la Constitución, continuará su obra por las propias libertades y para las libertades españolas.
¡Viva la República!”
De varios lados de la Cámara contestan estos vivas. El señor Santaló y los diputados de la minoría abandonan sus escaños y salen del salón. Algunos radícales protestan.
El JEFE DEL GOBIERNO se lamenta de la descortesía de los que se han marchado, sin aguardar o contestación. (Algunos aplausos en radicales.)
Añade que es patente que el Gobierno no ha realizado ninguna agresión contra Cataluña. Aduce que el Gobierno no podía hacer otra cosa que lo que ha hecho, so pena de aparecer como parcial en una contienda entre los catalanes.
Añade que el Gobierno no presentó el recurso contra la ley de Cultivos impremeditadamente, pues antes se asesoró del Consejo de Estado y del Tribunal Supremo.
Señala lo que el Gobierno estimó punto débil de la ley, que es la posibilidad de realizar expropiaciones sin indemnización, que la Constitución reserva exclusivamente para las Cortes generales.
Agrega que, en último término, el Gobierno solo podría ser tachado de exceso de vigilancia en su misión. Pero es cierto también que las Cortes, con su silencio, aprobaron tácitamente lo que el Gobierno había hecho,
El señor PRIETO: ¡Teoría absurda! (Fuertes rumores y protestas en los radicales.)
EL JEFE DEL GOBIERNO sigue diciendo que la protesta de los catalanes no puede ya ir contra el Gobierno, sino contra el Tribunal de Garantías, que los mismos diputados de la Esquerra han reconocido que era un organismo supremo.
Cree que es un mal precedente el que una minoría se considere perseguida por la primera contrariedad y se ausente de la Cámara.
Además. quiere hacer resaltar que el Gobierno no va contra el fondo de la ley de Cultivos, sino que es meramente una cuestión de competencia lo que se discute, pues él se siente conforme con la tendencia y el espíritu de la ley dictada por el Parlamento catalán.
Lee la base 22 de la Reforma agraria, en que se habla de la “rabassa morta”, y se dice después que los efectos de la ley agraria se extienden a todo el territorio español.
Lo que sucede es que el Parlamento ha incurrido en morosidad en la implantación de la ley Agraria, por lo cual el Parlamento catalán ha tenido que adelantarse a establecer lo que los colonos catalanes demandaban impacientes.
Pero no puede hablarse de ningún agravio del Gobierno a la autonomía catalana ni en esta presentación del recurso contra la ley de Cultivos, ni en ningún otro acto de gobierno anterior.
No podrá decirse eso de la conducta seguida sobre la resolución de la Comisión del traspaso de servicios a la Generalidad respecto de la radiodifusión.
Declara que el Gobierno no se da por agraviado, porque respeta el artículo del Estatuto que establece la inmunidad parlamentaria para los diputados del Parlamento catalán. Pero hay que lamentarse por la actitud extrema tomada, sin que haya precedido ninguna gestión de los diputados de la Esquerra con el Gobierno.
Añade que ha escuchado al señor Santaló con una gran amargura y contempla la marcha de los diputados de la Esquerra como se contempla la marcha de unos hermanos queridos. Pero respeta su acto y sólo espera que vuelvan para acogerlos con toda la cordialidad.
Niega que el Gobierno haya derogado ninguna ley social. (Rumores en los socialistas.)
Dice que se podrá citar la ley de Términos municipales; pero ésta no puede considerarse como ley social, sino que es una mera ley de conveniencia. Además, no cree que fuera esa ley a lo que se refería el señor Santaló, pues esta derogación la votó él en Consejo de ministros cuando formó parte del Gobierno Lerroux, siendo el propio señor Samper ministro de Trabajo. (Rumores.)
Termina diciendo que la Generalidad de Cataluña tomará la actitud que le corresponde; pero cree que estas diferencias deben ser resueltas con un espíritu cordial, en bien de Cataluña y en bien de España. Y que si es verdad que cuando uno no quiere dos no riñen, el Gobierno no reñirá con la Generalidad. (Aplausos en los radicales gubernamentales.)
Los nacionalistas vascos, por solidaridad con los catalanes, también se retiran
El señor AGUIRRE, nacionalista vasco, en nombre de su minoría, dice que ellos no pueden negar su solidaridad al organismo que representa la voluntad del pueblo catalán. Por tanto, esperan que las palabras de cordialidad dichas por el jefe del Gobierno no sean palabras vanas.
Tienen que expresar al Gobierno, y también a don Alejandro Lerroux, su gratitud; pero la solidaridad con los catatanes les obliga a retirarse también de la Cámara. (Fuertes rumores.)
Añade que ellos no se prestan a ninguna clase de maniobras políticas, y si vieran que la actitud de los catalanes se convertía en maniobra, dejarían de apoyarlos.
Lo que ellos quieren es dar ejemplo ante los pueblos españoles de la solidaridad y la cordialidad que entre ellos debe haber.
Acto seguido los diputados nacionalistas vascos abandonan el salón de sesiones, entre los rumores de la Cámara,
El señor VENTOSA, en nombre de la minoría de la Lliga, dice que, a pesar de la retirada de los vascos, cree que debe seguirse discutiendo su Estatuto como sí tal cosa.
En cuanto a la cuestión planteada por el señor Santaló, no cree que estas Cortes hayan desvirtuado la República, pues ahí están tas elecciones generales, que demostraron la decisión del cuerpo electoral de variar el rumbo que las Constituyentes habían dado a la República.
Tampoco cree se haya atacado para nada la autonomía catalana, y si ellos lo hubieran creído. nadie les hubiera aventajado en la reclamación ni en la protesta.
Se adhiere a las palabras pronunciadas por el jefe del Gobierno en defensa del recurso contra la ley de Cultivos y del fallo del Tribunal de Garantías.
Subraya que los diputados de la Esquerra se adhirieron a la ley Agraria en las Cortes constituyentes, y que están, por tanto, obligados a respetarla.
Añade que no quiere entrar en si el fallo es justo o injusto, pues le basta saber que es la sentencia firmada de un tribunal competente.
En lo que tiene que marcar una diferencia con el Gobierno es en el asunto de la radiodifusión, en lo cual ellos están conformes con la Esquerra, en los derechos que el Estatuto y la Constitución conceden a Cataluña.
Y en este respecto, el Gobierno debe estimar que al acatar los fallos del Tribunal de Garantías, debe acatar también los fallos de un organismo como la Comisión mixta de traspasos de servicios a la Generalidad.
Volviendo a la actitud de la Esquerra, dice que no la cree justificada, y recuerda que esta minoría no fue tan suspicaz en las Cortea constituyentes, donde pasaron por cosas más graves que ésta para la autonomía catalana.
Termina diciendo que ellos creen que la mejor manera de defender la autonomía es el respeto a lo que está legislado. Y dice que tiene que reconocer que en el tiempo que llevan estas Cortes él no ha oído nunca a nadie que se quisiera menoscabar nada de lo que el Estatuto concede a Cataluña, (Aplausos en la Liga.)
Los socialistas ofrecen la solidaridad a la minoría de la Esquerra catalana
El señor PRIETO, en nombre de la minoría socialista, dice que ha oído con verdadera fruición el discurso del jefe del Gobierno, un discurso de abogado, todo lo notable que se quiera, pero no un discurso político.
A través de este discurso dice que ha vista dolorosamente que el Gobierno no ha sabido reaccionar adecuadamente ante el grave hecho de la retirada de dos minorías que representan la voluntad mayoritaria de dos regiones españolas.
Se lamenta también de que el señor Samper baya seguido lo que es una costumbre en él, de diluir la responsabilidad gubernamental en otros sectores alejados del Gobierno.
Y tiene que rechazar en absoluto la responsabilidad que el Gobierno quiere atribuir a los socialistas, en este pleito que tiene para ellos una gravedad que el Gobierno no acierta a percibir.
Tanto el señor Samper como el señor Ventosa han aludido a preceptos de la Reforma agraria sobre la “rabassa morta”. Y esto es carecer de memoria, porque la ley Agraria se votó antes que el Estatuto de Cataluña, aunque fuera con unos días de anterioridad. Y precisamente el Gobierno estimó entonces que este asunto era de la competencia del Parlamento catalán, una vea votado el Estatuto.
Pregunta hasta dónde llega la convicción ministerial, que hace decir al jefe del Gobierno que si se hubiera producido una iniciativa parlamentaria acaso no hubiera presentado un recurso contra la ley.
Cree que el defecto principal, por culpa de todos, es que Tribunal de Garantías ha tomado un aspecto político, ajeno a su función.
El señor IGLESIAS (don Emiliano) interrumpe.
El señor PRIETO: A mí me gusta sólo discutir con hombres afeitados. (Grandes risas.)
Recuerda que la Lliga catalana, que ahora censura la retirada de la Esquerra, no ha vacilado en retirarse del Parlamento catalán, ni vaciló en retirarse de las Cortes españolas, en una memorable ocasión, con motivo de un discurso de don Antonio Maura.
Insiste en que el Gobierno no se ha percatado bien de la gravedad de este momento, pues no puede contestarse con la ligereza que lo ha hecho a la actitud de dos sectores parlamentarios que representan la voluntad de la mayoría de dos regiones españolas.
Ellos tienen que decir que suscriben las quejas emitidas en la nota del señor Santaló, y hace notar que con la minoría de la Esquerra se ha retirado, por acuerdo unánime de la minoría, el diputado socialista por Tarragona señor Ruiz Lecina; con este hecho, los socialistas han querido expresar su solidaridad con el acto de la Esquerra.
Añade que sus organizaciones les empujan constantemente a los socialistas a retirarse del Parlamento, y ellos tienen que declarar que jamás, ni en tiempos de la monarquía, se ha perseguido con la saña que se hace al partido socialista. Por eso tienen que suscribir las manifestaciones de la Esquerra y decir que sus quejas son las suyas y no tienen más remedio que ofrecer su solidaridad. (Aplausos en los socialistas.)
Izquierda republicana también están al lado de la Esquerra
El señor BARCIA, en nombre de la minoría de izquierda republicana, dice que no puede admitirse el argumento del Jefe del Gobierno del asentimiento tácito del Parlamento a la presentación del recurso contra la ley de Cultivos, pues cualquier intervención parlamentaria en este sentido hubiera parecido una coacción.
Expresa la solidaridad de su minoría con la Esquerra catalana y observa que, por acuerdo de la izquierda republicana, se ha retirado con los catalanes el diputado por Gerona señor Bello.
Termina haciendo notar la gravedad del problema planteado, y dice que deben hacerse todos los esfuerzos posibles por tratar de solucionarle.
EL JEFE DEL GOBIERNO contesta al señor Prieto y dice que nada tiene de particular que su discurso le haya parecido a este señor un discurso de abogado, pues es natural, puesto que abogado es. También a él, el señor Prieto, cuando estaba en el banco azul, le parecía, unas veces un periodista, y otras un demagogo.
EL señor PRIETO: Le advierto a su señoría que yo no he puesto el menor veneno en mis palabras.
El JEFE DEL GOBIERNO: Ni yo tampoco lo pongo.
El señor PRIETO: Pues tenga cuidado porque me está invitando a entrar en materia.
El JEFE DEL GOBIERNO añade que si los socialistas piden al Gobierno el cumplimiento de la ley, deben empezar los socialistas por someterse a ella, y se coloquen en su actividad y en su propaganda dentro de la ley.
Termina diciendo que el Gobierno se ha dado perfecta cuenta del problema y de los vuelos extraordinarios que puede tomar. Además, cree que existe una solución y que a esto se debe llegar por un acercamiento a la minoría de la Esquerra, e impedir que esta ausencia pueda traducirse en otras cosas peores.
El señor PRIETO replica que la presentación del Gobierno del recurso contra la ley de Cultivos ha sido un acto voluntario al que no estaba obligado.
Se felicita de que el señor Samper tenga en su mano la solución.
El JEFE DEL GOBIERNO: Yo sólo he dicho que la conozco.
El señor PRIETO: Pues debe aplicarla en un plazo de horas.
El señor BOLIVAR, comunista, explica su posición de solidaridad con la Esquerra catalana.
Se da por terminada la discusión y el Jefe del Gobierno da lectura a un proyecto de ley que pasa a estudio de la Comisión correspondiente.
Y se levanta la sesión a las nueve.
EDITORIAL
TÁCTICA EQUIVOCADA
La resolución adoptada en la sesión de ayer por las minorías de Esquerra catalana y nacionalista vasca suscita una vez más el tema de las actitudes extremas en las Cortes. La retirada al Aventino no halla justificación satisfactoria en buena doctrina parlamentaria. El Parlamento es el gran aglutinante de criterios dispares. En su recinto ballan acogida todas las opiniones, Cuando una de ellas no encuentra asistencias bastantes para prevalecer a la hora de las votaciones, cuenta al menos con un instrumento amplificador merced al cual puede difundir sus ecos por todo el país. El hecho de comparecer en el Parlamento la representación de un grupo político lleva implícito el acatamiento al régimen de mayorías. Cada uno de los partidos representados en las Cortes puede aspirar al triunfo de los postulados que defiende en la medida del volumen que alcanzan sus fuerzas parlamentarias. Ausentarse de los escaños tan pronto sobreviene el primer revés equivale a negar las esencias mismas del sistema que es garantía de todas las opiniones. Cada debate es una batalla. Unas se ganan; se pierden otras. En uno y otro caso no hay razón alguna que aconseje abandonar el campo donde han de ventilarse las contiendas futuras.
Actitudes extremas de esta especie sólo conducen al desprestigio del sistema parlamentario. Sin ventaja positiva, por otra parte, para los partidos políticos que resuelven retirarse de las Cortes. Ejemplos abundantes pudiéramos presentar en demostración de nuestro aserto. Los populistas católicos de Italia todavía se lamentan hoy de haber empleado esta táctica frente a la mayoría parlamentaria captada por Mussolini. La retirada del Parlamento significa la rebeldía contra el mandato de la opinión del país, cuya representación auténtica reside en las Cortes. Fuera del Parlamento no caben otras actitudes que el desistimiento definitivo o la acción revolucionaria. Uno y otra son igualmente recusables.
No podrá decirse que este criterio nuestro es fruto de una improvisación al calor de las circunstancias del momento. En rigor, no nos habría sido necesario escribir este editorial. Bastaría cl haber reproducido palabras nuestras publicadas no hace muchos meses con ocasión de otros hechos análogos. Sin la menor vacilación hubimos de condenar la conducta seguida por algunas minorías en la última etapa de las Cortes constituyentes. No escasearon nuestras censuras al partido radical cuando la minoría del grupo resolvió abandonar sus escaños. Fueron los radicales quienes hubieron de sentar un funesto precedente en las normas de convivencia parlamentaria. No dejarán do sentir el peso de la propia culpa al ver que, en su daño, ha encontrado imitadores el ejemplo.
En beneficio de todos, por el prestigio del Parlamento y por la paz del país, que ve acrecentarse los motivos de su inquietud, nos creemos en el caso de apelar a la nobleza de los diversos grupos parlamentarios para que entre todos busquen una fórmula que permita la reintegración de las minorías ausentes a la normalidad de sus tareas. En una asamblea deliberante donde se forja el instrumento legislativo el país no puede haber plena satisfacción interior cuando falta la colaboración de un grupo importante de legisladores. Son, sin embargo, los que se han marchado quienes en primer término vienen obligados a facilitar el trámite de su regreso,
EL PARLAMENTO DE LA GENERAUDAD APROBO AYER UNA NUEVA LEY DE CONTRATOS DE CULTIVOS EXACTA A LA RECHAZADA POR EL TRIBUNAL DE GARANTÍAS Y CON VIGENCIA DESDE EL PRIMERO DE ABRIL
"ESTA LEY -DICE EL SEÑOR COMPANYS EN SU DISCURSO- SE HARÁ CUMPLIR"
BARCELONA, 12. — Tal como lo habían hecho prever los acontecimientos, y dada la gran trascendencia de que venía precedida la sesión del Parlamento catalán, la expectación era hoy extraordinaria.
Por sí ello no quedaba plenamente patentizado en los comentarios que venían circulando por Barcelona, desde hace unos días, distintas entidades políticas de importancia dirigieron sendos llamamientos a la opinión para que el pueblo acudiera esta tarde a las puertas del Parlamento, con objeto de significar su adhesión a los diputados catalanes.
Desde antes de las cinco comenzó a notarse gran animación en las avenidas del Parque. En la plaza de la Armería fue congregándose una gran multitud, que engrosó hasta tomar proporciones extraordinarias y que aplaudía a los parlamentarios según éstos iban llegando. Hasta la hora citada, la normalidad en la ciudad fue absoluta. En los centros políticos de carácter izquierdista y entidades afiliadas a la Esquerra ondeaba la bandera catalana. A partir de las cinco de la tarde empezaron a cerrar espontáneamente la mayoría de los comercios importantes de las vías más céntricas. La ciudad adquirió el aspecto de los días festivos, sí bien la animación en las calles fue inferior a la de aquellos días. No se advirtió precaución extraordinaria alguna en las calles.
Un homenaje al presidente de la Generalidad, en Vendrell
Organizado por la Comarcal de Esquerra Republicana de Cataluña del Bajo Panadés, se ha celebrado en Vendrell un homenaje al presidente de la Generalidad. Momento de la llegada del señor Companys, seguido por las Comisiones portadoras de banderas (Fotos Badosa y Rozas)
El señor Companys durante el importante discurso que pronunció en el mitin de Vendrell, en el que formuló puntos de vista acerca del pleito suscitado por la decisión del Tribunal de Garantías en contra de la ley de Contratos de cultivos





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