La Energía Eléctrica, 25 de agosto de 1914, n.º 16
En servicio, desde mediados de 1908, las estaciones radiotelegráficas de Melilla y Almería, tres años después las de Carabanchel (Madrid), Barcelona y Ceuta. y por último, a fines del mismo año 1911, la de Larache, virtualmente quedaba constituida una red radiotelegráfica militar, formada por dichas estaciones y las que por necesidades de campaña, instrucción, pruebas, etc., se instalarán.
Se pensó completar esta red y se eligieron emplazamientos en Baleares, Valencia, Coruña y Bilbao, cerrando con ellos toda la costa con estaciones militares.
Refiriéndonos exclusivamente a Bilbao, se eligió esta población por su importancia marítima é industrial, proximidad a la costa y a la frontera y por ser la más importante después de Burgos, residencia del Capitán General de la 6.ª Región, no escogiéndose la segunda de dichas poblaciones por la facilidad de comunicación con Madrid, que en caso necesario, permite pueda llevarse una estación transportable, y tener intercalada una pantalla (Pirineos) entre ella y el mar.
Dadas las condiciones geográficas y las distancias a las corresponsales (540 kilómetros a Madrid, 450 a Coruña y 485 a Barcelona) se eligió el tipo 2,5 TK de la Casa Telefunken que tiene alcance suficiente, tanto más cuanto que las corresponsales son de mayor energía.
Fig. 1. — Plano de situación.
Se eligió como emplazamiento de la estación el fuerte de Santo Domingo, por estar próximo a aquélla, existir terreno y edificios tanto para los aparatos como para el personal y la tropa de defensa que fuera necesaria, y estar en la vertiente opuesta a la zona minera, dominando los valles del Nervión y de Asúa. Además reúne las condiciones de facilidad de comunicaciones, pues la carretera pasa a 300 metros, con camino accesible para carros y no tener pantalla para la buena comunicación, pues hacia el N. está completamente despejado, al E. y S. no hay montañas próximas, y hacia el O. la de Pagazarri está a suficiente distancia dada su altura. La situación relativa del fuerte y de la población está indicada en la figura 1, donde también se representan las líneas telegráfica y de toma de corriente de que luego hablaremos.
Respecto a la duración de los trabajos, en 11 de Noviembre de 1912 empecé como Ingeniero de obra las necesarias en los locales, terminándolas a fines del mismo año. En Marzo del siguiente se construyeron los cimientos y bloques de amarre de la torre porta-antena, y en Abril los continué con el montaje de aparatos y máquinas, terminando en los primeros días de Junio. Las pruebas oñciales se realizaron el 15 del mismo mes a presencia del Coronel Director del Centro Electrotécnico, y se dio de alta la estación para el servicio en 28 de Julio.
Un mes después terminé la instalación de la toma de energía eléctrica con que se dotó la estación, complementándose posteriormente con la línea telegráfica que la une al Gobierno militar, Comandancia de marina y Central telegráfica del Estado.
Fuerte
En la figura 2 se representa el terreno propiedad del Estado (ramo de Guerra), y las proximidades hasta la carretera. Forma dicho terreno un pentágono irregular cuyo lado N. linda con el camino de servidumbre por el que tiene acceso; al E. con terrenos de propiedad particular, al S. con terrenos comunales del Ayuntamiento de Begoña y al O. con terrenos también de propiedad particular que llegan hasta la carretera.
FIG. 2 — Plano de fuerte y de antena.
Hacia el centro del terreno, en la parte más elevada de él, está emplazado el fuerte. Consta de frente principal, quebrado, para mejor batir el terreno exterior, dispuesto con nueve cañoneras para otras tantas piezas; dos flancos, para otras tres piezas cada uno, en análoga disposición, y frente de gola defendido únicamente por orden de aspilleras, que se duplica en el interior de los alojamientos de tropa, situados en su centro. Entre las cañoneras existió en tiempos una banqueta de madera volada, para tirar a barbeta por encima del parapeto.
El perfil está constituido por el foso, muro de escarpa, de mampostería ordinaria, limitándose el parapeto por otro muro análogo de 2,50 metros de altura. Dos caponeras sencillas en los extremos del frente de gola flanquean los dos fosos laterales, y otras dos dobles lo hacen en los del frente principal y sus ángulos ofensivos. El frente de gola no tiene parapeto, estando batido su foso sólo por las aspilleras de la escarpa. En su centro hubo un puente móvil substituido con posterioridad por terraplén para el acceso al interior. La entrada es por el centro del edificio de alojamiento de tropa. Este está dividido en dos locales iguales de 20 por 14 metros, con una fila de postes centrales para sostener la armadura a dos crujías y cuatro vertientes, con canal central para la recogida de aguas de lluvias que se conducen a dos pozos circulares situados lateralmente al exterior del edificio.
También van a ellos las aguas de la vertiente interior del fuerte mediante bajantes y regatas cubiertas que en el suelo se han construido. Ambos aljibes son iguales y de una capacidad de 15 metros cúbicos cada uno. Están tapados con cubiertas de madera y tienen su bomba para la extracción del agua. En el centro del piñón de la derecha, próximo a los locales actuales del personal de la estación, se ha colocado un depósito de cemento armado de unos dos metros cúbicos de capacidad, de modo que el agua recogida por la canal central va a él, y el sobrante es el que pasa al aljibe. Como su altura es suficiente, suministra agua para los lavabos y retretes de tropa mediante tuberías de hierro galvanizado. Dado el régimen casi continuo de aguas que en esta zona impera, es poco probable se agote el agua del depósito y haya que acudir al aljibe.
El dormitorio de la izquierda ha quedado en la misma disposición que tenía, con cuádruple fila de camastros y otro elevado, en el muro de fachada sobre el foso, para el orden, alto de fuegos. Cinco ventanas en el frente opuesto, entre cada dos cerchas y piñones, dan luz a la totalidad del local, en unión de otra en el piñón izquierdo frente al aljibe. Una puerta da paso a los cuartos de aseo y retretes a la turca, en el aditamento próximo al foso.
En el departamento de la derecha se han dispuesto tabiques de madera apoyados en las dos últimas cerchas de la crujía posterior, y otro cerrando estas dos habitaciones a lo largo del eje del local. De este modo se han obtenido dos dormitorios, uno en la esquina con dos ventanas destinado a los sargentos radiotelegrafistas, y el otro con una sola para los mecánicos y ordenanzas. También se han limpiado y arreglado los retretes de este lado, disponiendo además un inodoro para los sargentos en un pequeño departamento separado del cuarto de aseo.
Esta reforma no es más que provisional, puesto que habiéndose ocupado con la estación los locales de oficiales, es necesario disponer otros nuevos para los de la guarnición que se pudiera mandar al fuerte, para defensa de la estación. Al hacer la reforma definitiva, pueden disponerse en este local las habitaciones para cuarto de guardia, sala de oficiales, dormitorios para éstos, cuarto de sargentos y brigadas y cocinas para oficiales, sargentos y tropa en mejores condiciones estas últimas que lo están en la actualidad en la caponera de la izquierda de la gola.
Una rampa central salva el desnivel que existe entre el terreno exterior y el interior del fuerte. Lateralmente a ella hay dos aceras horizontales, terminadas por escaleras, que dan paso a ambos dormitorios. Frente a la rampa de entrada se halla el antiguo pabellón de oficiales, y a la izquierda el polvorín, a nivel inferior para su mejor protección. Se ha utilizado éste para depósito de gasolina, grasas y ácido sulfúrico para la batería. Se encuentra como empotrado más de un metro en la explanada central del fuerte, en la que están el pabellón de oficiales, la torre porta-antena y el amarre derecho.
El terreno próximo al parapeto sigue las inflexiones del terreno natural, y resulta más alto en el centro del frente principal, y descendente hacia las caponeras de gola más por la derecha, pues en este sitio el desnivel con la explanada central pasa de cinco metros.
Edificio para estación.
La figura 3 nos presenta su planta. En ella se ha dibujado de trazo lleno lo que ha quedado del pabellón de oficiales, con líneas de puntos lo que se ha derribado y rayado lo construido.
Fig. 3. — Edificio de estación.
A la izquierda había, formando un departamento separado y con entrada independiente, dos cocinas con un pequeño almacén de provisiones intermedio. La parte derecha tenía dos entradas, una en el piñón opuesto, por la que se llegaba a un pasillo con dos cuartos a su izquierda y otro mayor a la derecha reservado para depósito de Intendencia. Se pasaba a otro local con su cuarto a la izquierda, indicando que en su primera distribución existieron tres cuartos a cada lado para los oficiales de cada una de las dos compañías de guarnición. Después otro corredor más estrecho con otra habitación a cada lado para ambos capitanes, y por último, a la derecha, el dormitorio del Comandante del fuerte, y a la izquierda, un retrete, llegándose a un cuarto de reunión que a la vez es vestíbulo y el acceso principal del pabellón.
En la actualidad la distribución es la siguiente: Se han conservado los dos cuartos pequeños de la derecha, instalando en el último una cocina económica, quedando el otro para comedor. En el grande se ha separado una parte para cuarto de aseo, quedando el resto para alcoba. Todo lo demás del fondo constituye la sala de máquinas, y en el frente el despacho y la sala de acumuladores, que abarca uno de los antiguos cuartos de capitán y el retrete. De las antiguas cocinas, una queda para taller, y la otra, un poco aumentada, para estación, ambas con entrada directa respectivamente desde la sala de máquinas y desde el vestíbulo. En esta forma queda independiente a la derecha el pabellón para el Oficial encargado de la estación, con paso a la misma por el despacho, y a la izquierda, desde el vestíbulo, se pasa directamente a la sala de aparatos, a la de acumuladores ó a la de máquinas.
Se han tenido que repasar las paredes exterior é interiormente, los cielos rasos y el piso, poniendo este nuevo de hormigón en la estación, almacén, taller, máquinas y cuarto de aseo y de baldosín especial anti-ácido el de la batería, lo mismo que la pintura de sus paredes y cielo raso. También se ha reparado el tejado, llevando las dos bajantes del piñón derecho a dos depósitos de cemento armado de un metro cúbico de capacidad cada uno, dispuestos sobre las prolongaciones de los muros de fachada. Sirven a la cocina y cuarto de aseo. El sobrante y las aguas sucias van a un pozo negro existente detrás del edificio, junto al retrete. La otra bajante de la fachada posterior se ha corrido para que alimente el depósito de enfriamiento del motor de gasolina, y la de delante, situada como aquélla en el piñón intermedio, une sus aguas a las del edificio de tropa de la izquierda.
Torre porta antena.
Se alza frente al muro intermedio del pabellón de Oficiales y a cinco metros de su fachada posterior. Está constituida por una viga triangular de 1,20 metros de lado, y su conjunto se representa en la figura
4. Cada cordón esta formado por dos hierros de ángulo opuestos por la arista y unidos por trozos de chapa, que los enlazan a las riostras, también angulares. Las uniones están, verticalmente, a un metro unas de otras. Los cordones están divididos en trozos de seis metros de largo, menos los inferiores que son un poco más cortos para compensar el saliente de la pieza de apoyo.
En la extremidad superior, a 60 metros de altura, lleva una plataforma de mayor superficie que la sección de la torre y provista de su correspondiente barandilla. Inmediatamente debajo van dos poleas, una en el vértice opuesto al edificio, y la otra en el centro de la cara que mira a él. Sobre ellas puede correr un cable doble de ocho milímetros de diámetro y 12 metros de longitud, de cuyos extremos se cuelga la antena. Así, al oscilar la torre bajo la acción de los vientos fuertes, no aumenta la tensión de los hilos de la antena produciendo su rotura, pues corre por debajo de dicho cable, equilibrándose siempre las tensiones a ambos lados y dando en todos casos una resultante vertical.
Fig. 4. — Torre porta-antena.
Una escala de pequeños hierros de ángulo, cosida a las riostras de la cara que mira al edificio, permite la subida. Dos plataformas intermedias a 48 y 24 metros de altura sirven para el descanso. Las tres tienen el hueco para el paso de los obreros.
En la parte inferior (fig. 6) se unen los cordones por vigas compuestas de sección C con otras travesales a las que se fija la pieza de apoyo situada en el eje de la torre. Es de fundición y en su base lleva un vaciado esférico acerado para servir de giro a la torre.
Reposa sobre un segmento de acero, soportado por una placa de fundición que reparte las presiones sobre el aislador de vidrio, que va inmediatamente debajo. Este se compone de dos ó más elementos
de forma de disco de bases más pequeñas para aumentar su poder aislador, y separados unos de otros por piezas de fundición para igualar las presiones y evitar su rotura prematura. Con este mismo objeto se intercalan discos de cartón grueso entre el vidrio y el hierro.
Fig. 5. — Base de la torre. — Depósito de agua.
El conjunto reposa en un dado de hormigón de 1,50 metros de lado y uno de profundidad mínima. En algunos casos, si la dureza del terreno lo permite, por estar aparente la roca, se fija en ésta directamente la placa de asiento.
Para mantener la torre en posición vertical, lleva dos órdenes de vientos de tres cada uno, colgados a las alturas de las plataformas intermedias. Están formados por largos eslabones de barra de hierro unidos por dobles pretinas cosidas con dos gruesos pernos. En la parte inferior se anclan a tres bloques de hormigón del aspecto del representado en la figura 6. Su anchura de 1,50 metros es constante en toda la altura del bloque, pero su grueso de 2,50 en los 1,80 enterrados, sólo es de 2,20 en los cuatro metros que sobresalen del terreno. La unión es por bisel para despedir las aguas de lluvia. En la parte inferior llevan empotradas dos dobles barras C que en el interior tienen trozos de pletina atravesados para aumentar la adherencia.
Las cabezas exteriores se unen por otra barra doble que es la que lleva las piezas de cuña para el asiento de las tuercas de los últimos elementos de los vientos, que están roscados en suficiente longitud para permitir graduar la tensión. Tanto las tuercas como el asiento de ellas están avellanados esféricamente.
La componente horizontal de la tracción de los vientos sobre el bloque está soportada por la cara anterior de la excavación de 1,50 x 1,80 metros. La vertical está contrarrestada por el peso del mismo bloque. Por tanto sólo es necesario sea macizo el trozo inferior en que están empotradas las barras de anclaje. La parte superior puede dejarse con 0,35 metros de grueso de pared, armándola con marcos y cruces de hierro redondo, y rellenando el hueco que así se forma con arena bien seca y apisonada para completar el peso necesario. En Bilbao no se ha hecho así por no haber arena en los alrededores, sino que se ha macizado de grandes bloques de piedra, existente en el mismo emplazamiento, y relleno todo de hormigón, dejando los atirantamientos para mayor seguridad.
Fig. 6.—Amarre de vientos.
Si los bloques están a nivel con la torre, su distancia al eje es de 38 metros. Pero como no ocurre esto en Bilbao se ha auméntalo, conservando la inclinación de los últimos eslabones de los vientos, siendo de 38,635 para el próximo al aljibe derecho, 42,445 para el empotrado en el parapeto de la izquierda, que es el representado en la figura y 41,125 para el exterior al recinto, pues sus desniveles son de 0,56, 2,50 y 1,46 metros respectivamente.
Para aislar los vientos del bloque se disponen trenes aisladores que se representan en la misma figura 6.
Se componen de bloques de vidrio con acanaladuras en su superficie como los aisladores de porcelana de alta tensión. Cada dos de éstos van sujetos por un estribo de hierro y llevan entre ellos el cabecero de otro estribo más largo cuyo plano resulta perpendicular al del anterior y la intersección de ambos es la tangente al viento en este punto.
Dos parejas completan el estribo grande y por tanto el tren aislador. Las barras de todos los estribos llevan tuercas para templarlos y abrirlos para substituir un bloque de vidrio que se haya roto. Para conseguir esto sin soltar el viento, se opera del modo siguiente:
En las bridas dobles que van inmediatas al aislador, tanto por encima como por debajo, y que son más largas que las demás, van unos orificios centrales en los que se sujetan otras bridas iguales perpendicularmente a su dirección y en su plano. Los extremos de estas bridas quedan exteriores a los estribos de los aisladores y se unen por barras especiales con sus correspondientes tensores en el centro. Templados éstos, aflojan los aisladores y puede retirarse todo ó parte del tren aislador. Renovado éste en su posición, se aflojan los tensores y se quitan las bridas transversales, quedando como primitivamente.
La única precaución que hay que tener es que las marcas transversales que llevan todos los cabeceros de los estribos queden a igual distancia entre sí a uno y otro lado de los bloques de vidrio, para que la presión en éstos sea uniforme en todo su asiento y no se rompan prematuramente. Llevan también cartones entre ellos y el metal para dulcificar las rugosidades que pudieran existir.
T. F. QUINTAN
La Energía Eléctrica, 10 de septiembre de 1914, n.º 17
(Continuación.)
Energía.
Dos manantiales de energía tiene la estación: Un motor de gasolina que la produce en el mismo emplazamiento y una toma de corriente de la red general de Bilbao. Nos ocuparemos primero de ésta, por ser en cierto modo independiente de la misma estación, pues lo normal es que no se provean de este suministro por el alejamiento excesivo de las poblaciones, que lo hace costoso.
Dada la pequeñez de la energía necesaria y la distancia próximamente de 1,5 kilómetros a la línea existente de la Sociedad «Unión Eléctrica Vizcaína», se proyectó la toma de corriente trifásica de la conducción a 3.000 voltios de dicha línea.
En la figura 1 se representa con trazo grueso dicha línea general, que cruza la del tranvía eléctrico de Begoña. En el punto X se toma la derivación (trazo y dos puntos) que sigue la explanación de la línea antigua del ferrocarril de Bilbao a Lezama, en unos 450 metros, continúa a campo través hacia la estación, oblicuando después de cruzar la carretera, para alejarse de la contraantena y evitar inducciones, no sólo en la misma línea al transmitir, si que también de ella sobre el receptor. Llega, por último (fig. 2), a un poste situado al borde mismo del terreno perteneciente al ramo de Guerra, pero fuera de él, y
detrás mismo de la caseta c del transformador. En ésta van colocados tres aisladores «Delta» para contrarrestar el tiro de los alambres, y de ellos van a las tres entradas aisladoras, donde terminan.
Caseta del transformador. — Motor trifásico.
La caseta para la alta tensión y el transformador se asemeja al emblema del cuerpo (fig. 7). Es de entramado de hierro (figs. 8 y 9 ), compuesto de ocho largueros de sección de T, empotrados en un zócalo de mampostería ordinaria y curvados con arreglo al perfil de la caseta.
Otro hierro de escuadra forma las jambas y medio punto de la puerta. En su centro se ensambla uno de los anteriores que no llega al zócalo, y que se dobla para sostener el forjado de las dovelas del arco. Un aro de hierro, también de escuadra y de ocho piezas, une los otros siete largueros y las jambas a la altura de la arista saliente. Dos aros del mismo metal, pero sólo de cuatro piezas, cierran la armadura a alturas mayores. El primero recibe las cabezas de cuatro largueros que en él terminan, prolongándose los otros cuatro, uno el de la puerta, hasta el aro inferior de las almenas, para sostenerle. El forjado es de panderete de rasilla con enlucido de cemento por ambas caras. En el exterior van embutidos alambres de tres milímetros de diámetro, que zunchan y arman toda la caseta, resistiendo los empujes hacia el exterior. Los de dirección contraria se contrarrestan por la misma forma circular de la sección horizontal. Por el exterior se ha simulado el despiezo de sillería.
Fig. 7. Caseta para el transformador.
Los dos aros de almenas y el cuerpo intermedio se han construido de cemento armado con metal «Deployé» fuera de su emplazamiento y transportados después a él, tomándolos como cemento. Las ménsulas, que son sobrepuestas, aseguran el conjunto. En el techo de la caseta se ha dispuesto un cristal de piso para la iluminación del interior, junto con ocho ventanas dispuestas en dos órdenes. Para la ventilación se han dejado aberturas alargadas entre las ménsulas inferiores. El interior está blanqueado y el entramado de hierro, que queda aparente, pintado de gris. A él se empalman los soportes de los aparatos adecuados al sitio en que van. El diámetro interior en la base es de 2,50 y la altura de cinco metros.
Al exterior lleva tres aisladores «Delta» donde termina la línea. Continúa la comunicación por las entradas E los interruptores de alta tensión IA, accionados desde el suelo por medio de una pértiga de suficiente aislamiento y conexión de tierra; de aquí va a los pararrayos de cuernos P, siguiendo por tres cintas de cobre a las tres resistencias de carbolisite 1, 2, 3 (a la derecha de la figura 10). Se componen de un tubo de gres fijo en su base a una pieza de fundición que hace de terminal de tierra; en el extremo superior llevan una tapa, también fundida, que es la que se une a los pararrayos. El interior se llena hasta una cierta altura, según el voltaje, de una mezcla especial a base de carbón, y sobre ella se apoya una pieza circular que la comprime por su peso y que está unida, por un cable, a la tapa.
De este modo la columna de carbón está en serie con el pararrayos y amortigua la descarga, evitando se convierta en oscilatoria y alargándola, disminuyendo su intensidad. En la instalación de que nos ocupamos, como no está puesto en tierra el punto muerto, y para prevenir desigualdades de voltaje entre
los tres hilos, se ha dispuesto una cuarta resistencia intercalada en el hilo de tierra, unido a su tapa, y empalmadas las cuatro bases sobre el mismo caballete aislador.
De las mismas entradas se toman otras tres comunicaciones que van a las tres bobinas de cinta de cobre en espiral S, que por su autoinducción evitan el paso de descargas accidentales sobre el transformador. A continuación van los tres fusibles de alta tensión F, que ya se perciben en la fotografía 10, y que sirven también de desconectadores en caso de reparaciones en el transformador.
Fig. 8. — Corte de la caseta del transformador.
Una tenaza robusta de madera parafinada, con mangos aisladores y conexión de tierra, sirve para substituir las fusibles o retirarlos cuando haya que maniobrar en el transformador. Las terminales de alta tensión de éste se unen a los fusibles. Por el interior lo están con los tres arrollamientos correspondientes, cuyos otros extremos van empalmados juntos. El transformador está, pues, montado en «estrella». Es de tipo corriente (O, D, B, C, 15) para 15 kilo-volti amperíos de potencia y está lleno de aceite especial, hasta cubrir los aisladores de alta tensión. La relación de transformación es de 8.000 voltios en alta y 220 en baja.
El montaje que hemos descrito y que se percibe claramente en el croquis general (fig. 26) parte de la derecha, permite por la maniobra de los interruptores I A el reconocimiento de pararrayos y resistencias de tierra sin interrumpir la corriente en línea ni en la instalación.
Fig. 9. —Planta de la caseta del transformador.
La baja tensión va también en «estrella». Sale del transformador por la parte anterior (dejando la alta hacia la pared para evitar accidentes), y los tres conductores a ella unidos van par una canal del piso, cubierta, como todas las de la instalación, con chapa estriada, empalmándose a un pequeño cuadro que hay á la izquierda frente a las resistencias de tierra de los pararrayos. En el cuadro se encuentran en circuito y por el orden siguiente: Fusibles, F 7; interruptor tripolar, I 7; dos seguros de alta frecuencia, C 1 y C2, para evitar deterioros por inducciones de la estación en el cable y el contador e. Los seguros están formados por condensadores dobles de hojas de mica, intercalados entre cada dos hilos. Los puntos intermedios se unen a la plancha de tierra de los pararrayos. Continúa la línea triple al terminal de distribución E del cable, sigue por éste que atraviesa el piso detrás del cuadro, sale subterráneamente de la caseta, y por una zanja a 50 centímetros de profundidad va a la jamba derecha de la puerta del fuerte (Figura 2), pasa bajo ésta, y siempre por la derecha, continúa por la rampa de acceso al vestíbulo y por la misma canal que los demás conductores de la estación, ya en la sala de máquinas (fig. 11) hasta detrás del cuadro donde está el otro terminal de distribución E fijo a la pared.
Fig. 10. — Transformador.
Fig. 11. — Planta de locales de estación.
En triple línea va al panel correspondiente (izquierdo de la figura 12). Aquí hay otros fusibles, F 6; interruptor tripolar, I 6; amperímetro A en uno de los hilos, y voltímetro V entre los otros dos, continuando nuevamente por la canal hasta el triple arrollamiento fijo «Stator» I del motor trifásico, también montado en «estrella». Es del modelo D 1.500/15 de anillos rozantes para el arranque. El arrollamiento móvil «Rotor» R, igualmente en «estrella», se empalma a los tres anillos de cobre. Sobre éstos se apoyan pares de escobillas que se unen al aparato de arranque RA que no es más que un reóstato triple con las palancas unidas mecánica y eléctricamente entre sí. Se ha colocado detrás del panel inferior del cuadro de modo que la palanca de maniobra quede aparente (Fig. 13). En la gualdera del motor hay una palanca que por su giro levanta las escobillas y conecta los anillos quedando el motor con el inducido en corto circuito.
Fig. 12. - Cuadro I. Motor trifásico. — Dínamo. — Batería.
La maniobra es la siguiente: supuesta empalmada la línea al cable, las escobillas sobre los anillos y la palanca del reóstato a la izquierda (1) (las tres interiores sobre los topes aislados) al cerrar el interruptor establecemos la corriente en el «Stator», pero no en el «Rotor». Accionando la palanca del aparato de arranque hacia la derecha cerramos el «Rotor», pero con la máxima resistencia en cada una de sus tres secciones, arrancando el motor. Continuando el movimiento «despacio», vamos quitando resistencias hasta anularlas por completo, y entonces pueden levantarse las escobillas, pues el inducido ya está en corto circuito por el aparato de arranque y sólo tendríamos el desgaste de ellas y el de los anillos.
Fig. 13. — Cuadro 1.
La única precaución es maniobrar despacio la palanca del aparato de arranque para no pasar de los 37 amperios que corresponden a los 15 caballos que es capaz de proporcionar el motor. Dicha palanca puede volverse a su posición primitiva después de levantadas las escobillas del motor.
(1) Botando dibujada la figura 12 como vista desde detrás del cuadro, los topes aislados del reóstato de arranque quedan en ellos a la derecha, teniendo que accionarse la palanca en el sentido de la flecha.
Motor de explosión.
Procede de la casa Eilenburger Motoren Werkg de Eilenburg (Sajonia), de 12 caballos de vapor de potencia y marcha relativamente lenta, de 475 revoluciones por minuto. Esto hace que no obstante la pequeñez de su potencia, sus dimensiones sean mayores de lo que pudiera creerse. Este tipo corriente de cuatro tiempos, un solo cilindro, válvulas mandadas tanto la de escape como la de admisión, encendido por magneto con bujía, regulador de fuerza centrifuga que obra sobre la admisión por medio de una válvula de mariposa. El avance del encendido es fijo (Fig. 14).
Fig. 14. — Motor de explosión
La gasolina se inyecta en los depósitos gemelos D, D (Figs. 11 y 15), colgados en la pared a suficiente altura, por medio de la pequeña bomba de mano G, marcha por el tubo O O que en su codo tiene unas vueltas formando serpentín para aumentar su rigidez, llegando a la cámara de nivel del carburador de tipo corriente con surtidor inclinado. Entra ya gasificada en el tubo de admisión, y mezclada con aire, pasa al cilindro por la válvula del mismo nombre. Junto a ésta se halla la de escape, y por el tubo correspondiente van los gases quemados a la cámara de expansión ó silencioso S, del que por otro tubo pasan a la atmósfera a altura mayor que el tejado. La parte del tubo de escape situada en la sala de máquinas se encuentra rodeada de cordón de amianto que previene su prematura oxidación. El carter ensanchado en su parte inferior, sirve de sustentación al motor. Un tubo de nivel marca el que debe tener el aceite en su interior antes de la puesta en marcha. Aberturas laterales permiten el reconocimiento y desmontado de la biela, cojinetes, etc.
Fig. 15. - Motor de explosión y su refrigeración.
Sobre la extremidad anterior del eje, que es en la que encaja la manivela de arranque, va la magneto de encendido E, que por un cable aislado comunica con la bujía situada encima de la válvula de admisión. Junto a ella va el grifo de purga, sobre la de escape. Al lado de la magneto Bosch está el regulador de fuerza centrífuga, accionado por el mismo árbol de levas de las válvulas.
El enfriamiento es por doble envuelta en el cilindro y cámara de explosiones y circulación de agua. Esta por el tubo F F que arranca de la parte superior del cilindro va a un depósito cilíndrico de palastro R, cayendo por el tubo J a un tanque enterrado de mampostería de seis metros cúbicos de capacidad, de donde es extraída por el tubo A mediante la bomba B, que la impulsa de nuevo al cilindro por el tubo C. Esta bomba es accionada por el mismo motor, por correa junto a la principal. La bomba lleva doble juego de poleas, loca y fija, para las reparaciones que en ella sea necesario hacer. En tal caso el enfriamiento es sólo por termosifón, a cuyo efecto se cierran las llaves de los tubos J y C de salida del depósito de palastro y de la bomba, abriendo en cambio la del K que comunica directamente dicho depósito con el cilindro. Análogamente cuando sea necesario reforzar el enfriamiento por una larga marcha del motor, se abre la llave del tubo F de llegada a dicho depósito R, y el agua que sale del cilindro baja por las cuerdas que penden del cono H enfriándose al contacto del aire para caer en el tanque A. Este se alimenta de agua de lluvia por medio de una de las bajantes del tejado del edificio de estación. En las figuras 5 y 14 se ve con claridad el sistema de tuberías de enfriamiento.
(Continuará).
T. F. QUINTANA.
La Energía Eléctrica, 25 de septiembre de 1914, n.º 18
Un poco separada del grupo que forman los dos motores de explosión y eléctrico, se halla la dínamo D (fig. 11) de tal modo que las tres poleas quedan en el mismo plano para poder ser accionada por cualquiera de ellos sin más que cambiar la correa. Los diámetros de las poleas son de 800, 215 y 305 milímetros, proporcionales a las velocidades de régimen de 475, 1.450 y 1.250 revoluciones par minuto. Su anchura común es de 150 milímetros. La dínamo va sobre carriles para la tensión de la correa. Es de tipo normal H N 140 de ocho kilovatios de potencia, voltaje de 110/160 especial para carga de acumuladores, siendo la intensidad correspondiente de 70/50 amperios como máximo. La excitación es Compound con polos auxiliares en serie para evitar la inversión de la polaridad. Los cojinetes tienen engrasadores de anillo, y el inducido lleva aletas para su refrigeración.
Las escobillas son dobles en cada uno de los cuatro porta-escobillas. La figura 16 presenta su aspecto exterior. En ella puede verse el seguro de alta frecuencia que lleva el inducido para precaver inducciones del transmisor sobre sus circuitos. Se compone de un doble condensador formado por botellas de leyden tubulares (en este caso tres cada uno) cuyas armaduras exteriores, salientes a derecha é izquierda, se unen a los terminales de la dínamo. Las exteriores juntas se conectan a la masa de la dínamo y a tierra (en el caso presente a la misma plancha que los seguros del grupo convertidor mediante un hilo que va por la misma canal de los demás conductores). En caso de producirse una inducción, tiene camino más expedito para cerrarse sobre sí misma ó a tierra por los condensadores, incluso por descarga disruptiva si su capacidad no es suficiente, que por el inducido de la dínamo que le presenta una gran impedancia. Para prevenir descargas de alta frecuencia y también como testigos de los condensadores, se montan en derivación con éstos dos, lámparas que deben iluminarse al marchar el grupo electrógeno. La figura 13 presenta el aspecto anterior del cuadro y la 12 sus conexiones posteriores y a la derecha el esquema de la dínamo.
(1) Revue Scientifique, 16 Septiembre 1911.
Los dos polos de la dinamo se conectan con los fusibles F 1 correspondientes situados detrás del cuadro. La excitación toma el negativo en la misma dínamo y el positivo va junto con los cables principales por la canal del suelo de la sala al reóstato de excitación R E situado también detrás del cuadro y que se maniobra desde delante por el volante que aparece al centro inferior de la placa central, cerrando el fusible positivo.
Fig. 16. - Sala de máquinas.
Puesto en marcha el motor de gasolina por la manivela de arranque no hay más que accionar este volante hacia la izquierda, y el voltímetro V con su conmutador C en los topes 1 1 nos indicará la tensión de la dínamo. Llegados a los 110 voltios de marcha normal se cierran los interruptores I 1, I 2, el primero sobre el contacto, continuando la corriente a barras por intermedio del amperímetro A, que nos mide su intensidad. Las precauciones que deben tomarse, son: cierre bien hermético en las juntas del cilindro con su cámara de agua, pues si se filtra alguna de ésta, cae sobre el surtidor obturándole e impidiendo la salida de la gasolina. Esto ocurre a veces hasta por condensación, pues es muy grande la humedad en la región. Otra precaución que hay que tener es esperar a que el motor haya tomado la velocidad de régimen para accionar la excitación de la dínamo y esto hacerlo despacio, sobre
todo desde la mitad del sector de movimiento.
Batería de acumuladores.
La forman 60 elementos «Tudor»; L 8 con cuatro placas positivas número 2 cada uno, correspondiendo una capacidad de 216 amperios-hora para una descarga máxima en tres horas a 72 amperios. Siendo generalmente más lenta, la capacidad aumenta algo. Va montada en cuatro filas (fig. 11) que para evitar la colocación de algunas hilos de reducción en el centro del local, son desiguales, de 14 elementos las centrales y la próxima a la fachada, y de 18, que son las de reducción, la que va junto al tabique de la sala de máquinas (1).
La disposición de los elementos es la normal (fig. 17) con vaso de cristal sobre cuatro aisladores de porcelana con intermedio de discos de plomo para su mejor asiento y nivelación. El caballete se compone de das largueros de madera sobre traveseros idénticos con encajes para evitar su movimiento relativo. Estos traveseros van sobre aisladores de vidrio, también con chapas de plomo. El piso del local es de baldosín especial antiácido y el estante y paredes se han pintado con pintura también antiácida.
(1) En la figura 11 están invertidos los números 19 a 32 y 47 a 60.
Todos los elementos van montados en serie, uniéndose por puentes de plomo, a los que se sueldan de un lado las cuatro placas positivas de un elemento y del otro las tres y dos medias negativas del siguiente. Los extremos de cada fila llevan terminal para unirla a la inmediata.
El próximo a la puerta, de la fila de la fachada, forma el polo positivo de la batería.
Fig. 17. — Batería de acumuladores.
El hilo correspondiente va por las paredes, fijo a ellas por aisladores, a unirse con los de los terminales de los elementos de reducción, y juntos atraviesan el tabique por el rincón detrás del cuadro, continúan por la pared que separa la sala de máquinas del despacho y bajan por ella, en dos capas por falta de espacio, empalmándose el del polo positivo, en el punto x del fusible F 2 (Figura 12), continuando al amperímetro +/- A de carga y descarga con shunt S y a la barra positiva, y los otros 19 a otras tantas chapas del reductor doble que ocupa el panel inferior del cuadro. La chapa inferior izquierda (derecha vista por delante) forma el extremo de la batería, siguiendo hacia arriba y a la derecha los demás elementos. Las chapas restantes se han empalmado con la última utilizada pará evitarse abra bruscamente el circuito si se corre demasiado una de las palancas.
Sobre estas chapas pueden correr dos palancas de toma de corriente. Supuestas ambas en el centro de la parte superior y visto el cuadro desde delante; una puede moverse libremente hacia la derecha tomando más elementos en circuito, es la de carga. En cambio. hacia la izquierda arrastra a la otra que es la de descarga. Esta a su vez no puede pasar a la derecha sin arrastrarla. Es decir, que la que toma más elementos en circuito es la de carga y la que menos la de descarga. Esta se une directamente al fusible central de F 2, interruptor I 4 y barra negativa (—). La de carga va al eje c del interruptor automático de mínima I 3, cuya palanca está solicitada por un resorte que la mantiene abierta. Un electroimán intercalado en el circuito entre a y b la sostiene, una vez cerrado a mano, si la corriente es suficiente. Pero si ésta disminuye, antes de invertirse y descargarse la batería sobre la dínamo, al disminuir la atracción del electroimán queda dominante la acción del resorte y se abre el interruptor. Lleva una pequeña pieza de latón que soporta la extracorriente de apertura deteriorándose. Su reposición es más económica que la de la palanca principal. Hay que convencerse del buen funcionamiento de este interruptor antes de empezar la carga de la batería. Un tornillo regula la presión de la presa a de contacto
superior que debe estar perfectamente limpia. De aquí sigue el circuito al tercer fusible de F 2, y al contacto inferior c del interruptor I 1 negativo de la dínamo.
El funcionamiento de carga y descarga es como sigue:
Suponiendo abiertos todos los interruptores se pone en marcha, sea el motor de gasolina, sea el trifásico, como ya hemos dicho, y se va excitando la dinamo hasta obtener un voltaje (conmutador c del voltímetro en 1 1) superior en cuatro o cinco voltios al de toda la batería tomada con la palanca de carga (conmutador 4 4). Entonces se cierran sucesivamente los interruptores I 2, del polo positivo de la dínamo, I 1, del negativo sobre el contacto inferior c, y por último, el automático I 3, fijándose en el amperímetro de carga y descarga +/- A. Se continúa excitando sin soltar el interruptor hasta que la corriente sea de unos 10 amperios, y como ya se sostendrá bien el interruptor automático, se puede soltar y seguir la excitación siempre poco a poco hasta llegar al máximo de 60 amperios conseguidos con el motor trifásico. Con el de gasolina no se puede pasar de 40, pues aunque la dinamo puede dar más, su potencia de 12 caballos de vapor, con las pérdidas por transmisiones y transformaciones, impiden pasar de dicho límite, en cuanto la carga está un poco mediada. Según ésta avanza, al aumentar el voltaje de la batería disminuye la intensidad de corriente.
Si es necesario tener en barras corriente para poder contestar a alguna llamada que se reciba ó hacerlas a las corresponsales, se gradúa por la palanca de descarga (conmutador en 3 3) quitando elementos del circuito hasta obtener los 110 voltios normales. Entonces se cierra el interruptor I 4 si no lo estaba.
Como los elementos del reductor están menos descargados que los demás y tanto menos cuanto más hacia la punta se encuentren (números más bajos) se cargarán también antes que los demás y hay que visitar frecuentemente la batería durante la carga, próximamente cada diez minutos, no sólo para esto, sino que también para medir repetidas veces la densidad de cada elemento. Cuando haya alguno ya cargado, reconocido esto por la producción de gases en todas las placas, tanto positivas como negativas, y el color blanco del electrólito producido por las burbujas, se le quita del circuito corriendo la palanca de carga al tope inmediato al en que estaba o tantos lugares como elementos estaban cargados, claro es que en la hipótesis de que eran los últimos como debe ser. Si no es así hay que esperar a que los anteriores se encuentren en igual disposición. Esta sobrecarga no tiene efecto perjudicial sobre los elementos, produciendo sólo descomposición de agua del electrólito. Una vez retirados de carga se comprueba si la densidad no pasa de 1,21 (Raya roja de los densímetros) y si así es, se añade agua destilada hasta el nivel que debe tener cubriendo todas las placas y las chapas de madera intermedias de separación, y sí tiene menos se puede cambiar el agua por ácido sulfúrico diluido a dicha densidad o menos, del que siempre sobra al montar la batería. Como la producción de gases es bastante grande durante la carga, conviene tener las ventanas del local abiertas.
Cuando estén cargados todos las elementos y haya que parar la carga, no hay más que cerrar la llave de los depósitos de gasolina si este motor es el que se emplea y quitar excitación a la dínamo, y disminuyendo la intensidad de corriente, al llegar a cero, debe saltar el interruptor automático. Si no pasa esto, hay que abrir cualquiera otro de la dínamo para aislarla de la batería y evitar su descarga por el inducido. Como la corriente entonces es de pocos amperios, la extracorriente será pequeña y no deteriorará el interruptor. El motor y la dinamo se van poco a poco parando. Si es el eléctrico no hay más que abrir su interruptor tripolar para cortarle la corriente, pues el amperaje entonces es pequeño por no tener carga.
El voltaje de la batería baja inmediatamente a 2,2 por elemento, y en cuanto se empieza la descarga a 2 y hay que corregir con la palanca de descarga hasta tener el normal (conmutador en 3 3 ó 2 2) teniendo que correrla aún más a medida que avanza la descarga intercalando en circuito cada vez más elementos de reducción.
Otra precaución que hay que tener es el caso de que empiecen a transmitir estando cargando, pues puede ocurrir, sobre todo si el arranque del grupo lo hacen un poco bruscamente ó transmiten con la máxima energía, que no baste con la corriente de la dinamo y tenga que ayudar la batería. Hay que tener en cuenta que la dínamo ahora trabaja a voltaje elevado (160 voltios) en vez del normal (110).
Hay que observar con cuidado el amperímetro y ver sí en él se invierte la corriente, pues en tal caso al pasar la batería de carga a descarga y bajar su voltaje, hay que corregir con la palanca de descarga hasta conseguir el normal siguiendo las desigualdades de corriente producidas por los períodos de transmisión y espera. Lo mejor para no correr el riesgo de quemar un fusible y entorpecer la comunicación hasta que se haya repuesto, es parar la carga antes de empezar la transmisión, y poner en circuito bien la batería con el interruptor I 4, ó aislando éste y cerrando los I 1, é I 2 sobre el tope a como al principio. Esto
tiene la ventaja de no tener que parar el motor y arrancar nuevamente al volver a poner en carga. Si la transmisión es con mitad de la energía o poco más, se puede dejar que siga la carga, pues siempre pasarán a la batería 10 amperios por lo menos para mantener la carga. Únicamente hay que cuidar de arrancar el grupo con las máximas precauciones.
Alumbrado.
Para terminar con el cuadro de la sala de máquinas intercalaremos aquí los circuitos de alumbrado de la estación. Hay tres: El primero arranca de las mismas barras y después de un fusible doble F 3 y un interruptor C 1 situados delante del cuadro y a la izquierda, sirve al pabellón del Oficial con nueve lámparas.
Haciendo simetría con los fusibles é interruptor de este circuito y en el mismo panel, se encuentran otros F 4 y C 2, que conmutan las dos luces del cuadro.
En el otro panel, además de los aparatos correspondientes a la toma de corriente trifásica, hay otros fusibles F 5 y el interruptor de palanca I 5, que manda los dos circuitos restantes. Van juntos hasta la pared detrás del cuadro y allí se separan en una pequeña caja de derivación, de porcelana. Luego tiene cada uno su fusible especial, visibles por encima del cuadro de la figura 13 y siguen para servir el alumbrado de los locales restantes. Las dos lámparas de la sala de máquinas y la central de la estación semejan arcos voltaicos y son de 100 bujías. En cada puerta del edificio hay un brazo que ilumina las proximidades y en la del fuerte dos, uno a cada lado de la puerta. También hay lámparas en los locales de tropa y retretes. Se ha procurado que las luces de las habitaciones estén distribuidas entre los dos circuitos para que no queden a obscuras por avería en uno de ellos. Las dos de la sala de acumuladores llevan portalámparas especiales para sitios húmedos, y el interruptor correspondiente está en el vestíbulo.
T. F. QUINTANA.
Continuará.
La Energía Eléctrica, 10 de 0ctubre de 1914, n.º 19
Está situado en el fondo de la sala de máquinas, dejando entre su base y la pared de fachada posterior sitio para el paso de los conductores. Lo constituye un motor de corriente continua tipo H N 110 de seis kilowatios, análogo en su composición a la dinamo, con la diferencia de ser bipolar y que delante del colector va provisto de dos anillos con sus escobillas correspondientes para el frecuencímetro de resonancia mecánica Hartmann-Kempf. Va acoplado elásticamente a un alternador de tipo Mordey de inducido é inductor fijo, capaz de suministrar cuatro kilowatios a un voltaje de 220 a 250 voltios y con 500 períodos de frecuencia. Todo el grupo va montado sobre una placa de fundición, y de tal modo colocado, que mediante una polea adicional de madera, situada sobre la parte del embrague correspondiente al alternador, podría accionarse directamente éste por cualquiera de los motores, aislando, claro es, antes el embrague elástico. Detrás, sobre la pared, van montados los seguros de alta frecuencia, iguales en un todo al de la dinamo. Hay tres, uno para cada inducido y otro para la excitación del alternador. A la del motor de corriente continua no se le ha provisto por considerarlo innecesaria.
La maniobra de este grupo se hace mediante el cuadro II que se halla en el mismo local estación, y así el telegrafista no necesita salir de ella para transmitir. De las mismas barras del cuadro I se toman dos hilos C (figuras 12 y 18) que llevan la corriente a los fusibles F, situados detrás del cuadro, igual que los de la batería y dínamo, y los que luego veremos del alternador. Pasa de aquí al interruptor doble I 1, continuando el positivo directamente al inducido del motor del grupo y el negativo por intermedio del amperímetro A 1 y del reóstato de arranque R 3. Este se maniobra desde la parte anterior y funciona del
modo siguiente:
Al botón b, donde se empalma el hilo que viene del amperímetro, está unida la resistencia con los contactos intermedios dispuestos como siempre en sector e d. La posición normal de la palanca es en e, dejando fuera de circuito toda la resistencia. La misma palanca hace comunicar con el arco seguido g y de éste con el contacto de muelle n, quedando aquí cortado el circuito principal. Pero si accionamos la palanca aumentando resistencias, ó sea hacia la izquierda de la figura 18, arrastra sólo en ese sentido al arco metálico inferior q, y al llegar al final le hace comunicar con la pieza n, continuando el circuito por dicho arco el contacto de muelle m, el terminal a y junto con el hilo del polo positivo, sigue al motor del grupo. Volviendo la palanca en sentido contrario, vamos quitando resistencia del inducido y el arco q queda en su posición, sostenido por llevar fija a él la armadura de un pequeño electroimán P intercalado en la derivación al terminal c, donde se toma el circuito de excitación del mismo motor. Esta operación debe hacerse con gran cuidado y fijándose en el amperímetro correspondiente A 1, para evitar que, por la inercia de los inducidos del grupo, en combinación con la pequeña resistencia del motor en reposo ó marcha lenta (al arranque), haya oscilaciones bruscas en la intensidad de corriente con perjuicio de la batería y del mismo inducido nombrado. La excitación del alternador se toma en el terminal b de entrada en el reóstato R 3, marcha por el tubo R E a la mesa de recepción donde está el reóstato corredizo doble R E (fig. 22), vuelve por el mismo tubo al reóstato R 2 de la parte baja del cuadro, y junto con el de la excitación del motor, después de pasar el reóstato R 1, correspondiente, continúa a los terminales negativos de las excitaciones. El polo positivo lo toman en el terminal del mismo nombre del motor.
Fig. 18. — Cuadro II. Grupo convertidor.
Los hilos empalmados a los anillos especiales F que lleva el motor, se unen a los terminales del frecuencímetro F de resonancia mecánica Hartmann-Kemp que no es más que una serie de lengüetas, de período de vibración muy próximo unas a otras y formando serie, entrando en movimiento la del período más aproximado a la frecuencia de la corriente que reciben. La precisión y exactitud de estos aparatos es grande, pues puede hacerse muy pequeña la diferencia de períodos de dos lengüetas sucesivas. En el caso actual esta diferencia es de cinco períodos, ó sea 1 por 100. Completa el cuadro en la parte de corriente continua una lámpara l con sus correspondientes fusibles f é interruptor i.
El voltímetro V con su conmutador c sirve lo mismo para esa corriente que para la alterna respectivamente en los contactos 1 1 y 2 2. Para que sirvan las graduaciones en ambos casos, lleva una resistencia adicional en serie.
Los circuitos de corriente alterna se componen de los fusibles F 2, a los que se unen los dos conductores que vienen del inducido del alternador, compuesto éste de dos partes I montadas en serie: un interruptor bipolar I 2, siguiendo después los dos conductores al transformador, uno directamente y el otro por intermedio del amperímetro A 2 con shunts la bobina I situada detrás del cuadro, que por su impedancia establece la resonancia en el circuito, produciéndose por tanto el máximo efecto en el oscilador, y por último el manipulador relais MR. Este no es más que un electroimán (figs. 21 y 22), cuya armadura va montada en una palanca acodada, cuya extremidad lleva una pieza metálica h que, al ser atraída aquella, cierra el contacto entre las dos g, que para mejor funcionamiento van montadas sobre resortes. Estas piezas están cortadas oblicuamente para apagar con más facilidad la extracorriente de apertura. El electroimán se acciona por un circuito derivado de los fusibles f de la luz del cuadro, y en él están intercalados el bloqueo B del aparato receptor formado por dos resortes, entre los que viene a colocarse una lengüeta metálica al abrir los circuitos receptores, estando aislados al cerrar éstos, y un manipulador ordinario M con el que se hace funcionar el relais.
De este modo se ha conseguido evitar el rápido deterioro de los contactos del manipulador en estaciones de cierta importancia como la que nos ocupa.
Del circuito del manipulador relais, después del bloqueo y antes del manipulador ordinario, se toma una derivación para servir un ventilador V que enfría los electrodos del oscilador y regulariza las chispas producidas en él.
En funcionamiento normal, es decir, cuando la estación está recibiendo, no hay corriente, pero en cuanto se abren los circuitos receptores, automáticamente se cierran los del manipulador y ventilador poniéndose éste en marcha.
Tanto en el croquis general (fig. 30) como en las figuras citadas y en las correspondientes que a continuación se detallan, están indicados de trazos los circuitos de la toma de corriente: de dos trazos y un punto los de la dínamo y batería de acumuladores; de dos trazos y dos puntos los del motor del grupo convertidor; de dos trazos y tres puntos los de su excitación, la del alternador y bloqueo con el manipulador relais y ventilador; de trazo y punto los del alternador y baja tensión del transformador; de trazos los de alta tensión del alternador y circuito de carga del condensador; de trazos y dos puntos el cerrado de excitación de alta frecuencia o sea descarga del condensador, y de trazo y tres puntos el abierto o sea la antena y contraantena. De este modo puede seguirse fácilmente cada uno de ellos en las figuras respectivas.
Transmisor.
Se representa en las figuras 19, 20, 21 y 22. La primera comprende sólo el circuito cerrado, acoplo y capacidad de antena en una mesa debajo de la que se ve el transformador. La segunda abarca también la autoinducción de antena y el manipulador relaís. Las tercera y cuarta son alzado y planta de la pared representada en la figura 20, indicándose en la 22 los aparatos colocados en la parte inferior de la mesa del transmisor y en adicional las que van sobre ésta. Para mayor claridad se han separado las entradas de antena y contraantena en la figura 21 suponiéndolas a distinta altura aunque en realidad no es así, debiendo proyectarse una sobre la otra.
Pueden seguirse perfectamente los circuitos que acabamos de explicar tanto del reóstato de excitación del alternador R E situado sobre la mesa de recepción como los del ventilador V y del manipulador relais M R. Los hilos que conducen la corriente alterna, después de pasar por éste, van al transformador T situado debajo de la mesa. Se empalman a los botones c d de 220 voltios de la baja tensión. Tanto ésta como la alta se arrollan sobre un mismo circuito magnético cerrado para evitar pérdidas y aumentar el rendimiento del aparato. Está lleno de aceite.
Fig. 19. — Transmisor.
Los dos terminales x y de alta tensión, aislados en relación de los 8.000 voltios de la corriente que los atraviesa, se unen a dos impedancias I A é I C A para evitar que una descarga de alta frecuencia pueda pasar a sus circuitos y por tanto al grupo. Además el terminal de la izquierda x va unido a la misma tierra de los pararrayos de las entradas de antena y contraantena. Las dos impedancias están por esta razón distintamente aisladas. La I C A que corresponde al terminal unido a tierra y a la contraantena, solo lleva pequeños aisladores de superficie ondulada y está formada por un alambre arrollado en bobina plana de gran diámetro duplicándose con otra igual situada detrás y en serie con ella. Los
dos extremos exteriores m van unidos y los interiores n p se empalman al circuito. Resulta un arrollamiento seguido del centro a la periferia y de ésta al centro de la segunda bobina. La otra impedancia I A correspondiente a la antena, también está formada por dos bobinas planas, pero como su aislamiento ha de ser mucho mayor, van al lado una de otra en el mismo plano, y en su centro llevan un aislador de gran protección, análogo a los de los pararrayos. Los extremos libres de ambas impedancias atraviesan la mesa por pasos aisladores K L y van a empalmarse a los platillos extremos del oscilador O que es del modelo normal «Telefunken de chispas sonoras».
Se compone éste de ocho parejas de discos de cobre plateados por una cara é intercalados entre ellos anillos de mica de 0,2 milímetros de espesor. Cada dos discos de cobre con sus caras plateadas dispuestas afrontadamente y entre ellos el anillo de mica, forma un elemento del oscilador. Estos están separadas por discos de cobre de mayor diámetro, para el enfriamiento. Cada chispa será, pues, de 0,2 milímetros de longitud. Mediante, unos resortes metálicos que se intercalan entre los discos de enfriamiento, se pueden poner en corto circuito las que se deseen. Cada elemento a «chispa» requiere 800 a 1.000 voltios para que el sonido sea limpio: de modo que será necesario excitar más o menos el
alternador según el número de ellas en circuito. la sobreexcitación perjudica también al sonido. Una primera graduación aproximada se consigue con el reóstato del cuadro R 2 y se afina después con el de la mesa R E.
Fig. 20. — Transmisor variómetro de antena.
El transmisor se compone de un doble aparato normal de barco. La capacidad está formada por dos grupos de cuatro botellas de leyden de 6.000 centímetros de capacidad cada una, y como están todas en
paralelo, dan una resultante de 48.000 centímetros. Van montadas con el correspondiente aislamiento, llevando sobre el grupo de la parte anterior el oscilador, y el ventilador sobre el posterior. Una cinta flexible de cobre une la armadura interior con el polo de alto potencial del oscilador (derecho). La autoinducción está formada por dos bobinas planas S y S 1, de cinta de cobre. Los extremos exteriores de ambas se unen respectivamente al polo de bajo potencial (izquierdo) del oscilador O y a la parte inferior de la armadura exterior de las botellas de leyden.
Los extremos interiores están libres. En diversos puntos llevan presas con clavijeros para tomar mayor o menor número de espiras, que en combinación con la capacidad de las botellas da las longitudes de
onda que se deseen. Las clavijas correspondientes, fijas con flexible de hilo acetado al centro de la espiral para llegar con facilidad a cualquier punto de ellas, van unidas con una cinta, de modo que el circuito pasará de una a otra autoinducción por la clavija, flexible, cinta de unión, el otro flexible y la clavija de la otra autoinducción. Ambas están dispuestas delante de las botellas, una debajo de otra y con inclinación de 45º inversa, de modo que resultan perpendiculares entre sí para evitar que el campo de una influya sobre la otra. La superior S lleva seis clavijeros numerados en la figura 21 de 1 a 6, correspondiendo a la clavija central los de número impar. La otra S 1 sólo lleva dos con números 7 y 8. Las posiciones respectivas son las siguientes:
Onda de 600 metros. Espiras en circuito. Una sólo de la S. Clavijas en 1 y 8. Onda de 1.200 metros. Espiras 4 1/4, también sólo de la S, Clavijas en 3 y 8. Onda de 1.500 metros. Espiras 6 1/2 de la S (toda) y 1/3 de la S 1. Clavijas en 5 y 7.
Los enchufes 2, 4 y 6 corresponden a otra clavija con un aro rojo, yendo también ellos pintados del mismo color. Sirven para la toma de antena y limitan el acoplo correspondiente a las distintas longitudes de onda, contado a partir del polo de bajo potencial del oscilador, que es donde se empalma la contraantena. Son los siguientes:
Para 600 metros, 5 1/2 espiras; enchufe, 6. Para 1.200 metros, 3 1/6 espiras; enchufe, 2. Para 1.500 metros, 5 1/4 espiras; enchufe, 4.
La comunicación con la contraantena que sale como hemos dicho del polo de bajo potencial del oscilador sigue por tubo de cobre plateado, para menor resistencia al paso de las oscilaciones que por su gran frecuencia no penetran en la masa del conductor, al amperímetro A para medir la intensidad de la corriente en el circuito abierto en el punto en que es máxima (vientre) ó sus proximidades, continuando hasta la entrada correspondiente C 4.
Fig. 23. Entrada de la antena y contraantena.
Esta, igual que la de la antena, se compone de una barra metálica rodeada de un tubo de porcelana. Va situada en el eje de otro tubo también de porcelana, pero de mucho mayor diámetro que es el que se fija en la abertura de la pared o ventana. Este cilindro se prolonga por la parte exterior en un cono del mismo material que es el que sujeta el tubo central. Para proteger al cono contra las aguas de lluvia lleva en su vértice otro cono de mayor abertura, pero de cinc ó cobre oxidado. La barra central tiene en sus extremos dos cabezas de mayor diámetro que es donde se sueldan por una parte los conductores que vienen de la antena ó contraantena propiamente dichas y de otra los que las hacen comunicar con los aparatos respectivos. Para evitar roturas el asiento del cono exterior sobre la pared se hace por intermedio de una pieza de metal con interposición de caucho. Las dos piezas de metal de ambas entradas se empalman a una plancha enterrada y van provistas de un cable flexible con una clavija en su punta que se puede conectar con la cabeza exterior de la barra central que queda así en comunicación con tierra.
Además en algunas instalaciones, sobre todo si son de importancia, tanto a la antena como a la contraantena se las provee de un pararrayos como el de la base de la torre. Estos pararrayos constan de una base alargada, en comunicación con la plancha enterrada, que soporta mediante dos largos aisladores rizados en su superficie otra pieza metálica de forma análoga. Una palanca con su eje en la inferior puede venir a conectar con unos resortes que lleva la superior, quedando así ambas en comunicación. Para separarlas lleva la palanca un aro en el que puede actuar el gancho de una pértiga aisladora, pues esto es necesario sobre todo en los de antena que hay que colocar a cierta altura para evitar accidentes. Para que automáticamente sirvan en caso de una descarga aislada, van provistas las dos piezas metálicas del pararrayos de un descargador graduable de electrodos de seta. El de la antena por su mayor voltaje está mas separado (8 a 10 centímetros) que el de la contraantena y éste aún más que el del pie de la torre. En la figura 23 se ve el conjunto de las dos entradas con sus pararrayos y la comunicación con la plancha enterrada al pie mismo de la ventana.
La comunicación con la antena se realiza por la clavija que hemos dicho va marcada de rojo, pasa de aquí a la capacidad de antena C, formada por cuatro grupos de tres botellas de 1.800 centímetros cada una montados en serie y dando una capacidad resultante de 1.350 centímetros. Como sólo se emplea para transmitir con 6oo metros de longitud de onda, tiene un cable flexible unido a la armadura interior de la última fila de botellas y provisto en su extremidad libre de una clavija que puede empalmar con la armadura interior de la primera que es donde se une el conductor que viene del acoplo, cerrando de ese
modo en corto circuito las cuatro filas.
De la armadura interior de la última fila continúa la comunicación por tubo plateado igual que el de la contraantena a la autoinducción variable ó variómetro de antena V A. Se compone de cinco bobinas planas de cinta de cobre análogas a las de acoplo pero de mayor diámetro. Las tres de la derecha están fijas una a otras y sumándose sus campos magnéticos. La primera en cambio se ha arrollado en sentido contrario y se fija en un plano perpendicular a ellas. La intermedia que puede girar acercándose a una ó a otras y arrollada como éstas, lleva un mango que como todo el armazón, es de madera parafinada. Todas ellas van en serie empalmándose el circuito a la arrollada en sentido inverso continuando por la móvil a las tras. En el extremo de la móvil se ha dispuesto un enchufe para la onda corta en la que sólo estarán en circuito des bobinas. Para la más larga se ha tomado toda la autoinducción y para la de 1.200 metros en un punto intermedio con sus enchufes correspondientes. En ellos se introduce una clavija por la que continúa el circuito al bloqueo del receptor. Una caja metálica unida á la entrada de antena A lleva en su interior dos resortes de la misma letra (véase el detalle al lado de la figura 21) que en posición normal viene a apoyarse sobre la pieza intermedia T en comunicación con el transmisor (en este caso con el variómetro de antena V A). Pero si giramos la palanca del receptor cerrando sus circuitos, la larga palanca R se aproxima a la caja, su apéndice en forma de cuchilla penetra en ella y separa los resortes aislándolos de la pieza T y poniéndose a la vez en comunicación con ellos. Es decir, separa la antena del transmisor y la hace comunicar con el receptor.
T. F. QUINTANA.
Continuará.
La Energía Eléctrica, 10 de Noviembre de 1914, n.º 21
Es del último modelo de la sociedad Telefunken. Se representa en planta en la figura 2. En ella puede verse que afecta la forma de una gran aspa cuyas direcciones son las diagonales de un rectángulo cuyos lados están entre sí en la relación de 1 a 2. Cada una de las cuatro ramas no tiene más que un solo hilo de bronce silicioso de tres milímetros de diámetro y 70 de largo, colgado de una parte del cable que dijimos corría por las poleas de la plataforma superior de la torre, claro es que por intermedio del aislador consiguiente. Este es capaz de resistir una tracción de 1.000 kilogramos y está constituido por un grueso tubo de porcelana relleno de una pasta especial y provista en sus cabezas de enganches giratorios. Le protege de la lluvia un cono de cinc ó cobre análogo a los de las entradas pero más abierto aún. Como a cada aislador vienen dos alambres, para separarlos se dispone un tubo galvanizado de dos metros de largo a cuyos extremos se enganchan dichos hilos por un lado y por el opuesto trozos de cable de hierro que se reúnen en el aislador formando así un triángulo isósceles cuyo vértice es este aislador. La otra extremidad de los hilos de antena lleva otro aislador análogo pero más pequeño, sólo de 500 kilogramos de resistencia, prolongándose por cable de hierro cortado por aisladores ovalados normales, al principio cada cinco metros y luego aumentándose esta distancia hasta 15. Van a pasar por una polea dispuesta al exterior de postes de 15 metros (en teoría) bajando a amarrarse a altura de fácil acceso. Estos son de madera y no van empotrados en el suelo sino que llevan dos fuertes vigas en C que lo están en un pequeño bloque de hormigón sujetándose a ellas con dos gruesos pernos. Tienen tres órdenes de vientos de tres cada uno a alturas de 5, l0 y 15 metros amarrándose a barras de hierro ancladas a durmientes de madera enterrados a unos nueve metros del pie del poste. Todos van provistos de tensores y guarda-cabos y eslabones de tornillo para su conservación y fácil reposición. Un plano de vientos es opuesto a la antena y contraantena y contrarresta su tiro. Los otros se separan 120º de él a cada lado. El abatimiento del poste. para reparaciones se hace fácilmente mediante unas trócolas pequeñas enganchadas a los vientos opuestos a la antena y girando sobre el perno superior.
Por las desigualdades del terreno no han pedido ponerse las cuatro postes a la distancia de 180 metros del pie de la torre, sino qué el C se encuentra sólo a 135, pues el terreno desciende más allá rápidamente. Por la misma razón ha habido que correrlo algo al Sur.
Para compensar la mayor inclinación de este ramal se ha disminuido la altura de los otros postes
dando ocho metros a los A y D y 12 al B. A aquéllos se les ha suprimido el orden de vientos intermedio, dejando sólo el superior y el inferior para contrarrestar el tiro de antena y contraantena.
Los cuatro hilos de antena al llegar a 1as barras que dijimos se cuelgan del cable de la torre, se doblan bajando paralelamente a ella a otras barras análogas situadas próximamente a unos 10 metros del suelo y otros 10 de la misma torre y se anclan al terreno por intermedio de otros aisladores de 500 kilogramos, uno en la explanada del fuerte frente al dormitorio del Oficial y el otro delante del taller. De aquí van a los aisladores de alta tensión de dos postes sujetos convenientemente y situados uno frente a la torre y otro frente a la ventana de entrada de la estación, reuniéndose los cuatro en éste y siguiendo por cable flexible trenzado a la cabeza exterior de la misma entrada de antena. Todas las uniones de la antena están soldadas cuidadosamente y sus extremos provistos de guarda-cabos y grilletes de tornillo terminando el alambre en esferas de unos dos centímetros de diámetro para evitar pérdidas.
La contraantena está formada análogamente por otra gran aspa situada debajo de la antena y a poca distancia del suelo, cinco metros, suficiente para evitar accidentes. Cada brazo del aspa se compone de dos hilos con unos dos metras de separación, sostenidos por aisladores "Deltá" de alta tensión que van en las puntas de barras de sección de ángulo sostenidas por postes, de modo que en la parte más próxima al suelo de la catenaria que forman, quede la distancia indicada. Para no multiplicar el número de postes, el hilo es de acero, cubierto de una capa de cobre y de un diámetro total menor que el de la antena.
De la entrada parte un flexible análogo al de la antena a otro aislador más bajo y en el mismo poste que ésta. Sigue al poste frente a la torre y en este se distribuyen las cuatro parejas de hilos a dos triángulos de tubo y cable como los descriptos, que se cuelgan en la torre a unos ocho metros. El aislamiento aquí es de cadenas de tres aisladores ovales. Continúan las parejas por los postes que dijimos y se amarran con otras cadenas de aisladores en un todo iguales, a los mismos postes de antena, después de pasar por poleas colgadas en ellos a la altura del orden inferior de vientos.
Las características del sistema aéreo son las siguientes; .
Longitud de onda propia 750 metros.
Capacidad 1.850 centímetros.
Amortiguamiento 0,13 —
Resistencia óhmica 6,4 ohmios.
A continuación se incluyen en un cuadro las características de cada una de las ondas emitidas:
El cuadro que sigue contiene la intensidad y energía oscilatoria para cada longitud de onda y según el número de chispas en acción.
En las figuras 24 y 25 se resumen estos datos en los gráficos correspondientes.
T. F. QUINTANA.
Continuará.
La Energía Eléctrica, 25 de Noviembre de 1914, n.º 22
Es del modelo G A H u y su aspecto exterior es el que representa la figura 27. Sobre un tablero vertical va el transformador cuyo acoplo varía por giro del arrollamiento exterior, que es el secundario, hasta quedar con su plano horizontal; como aún quedan cerca las secciones de espiras próximas al eje, para disminuir aún más el efecto de una sobre otra, se puede girar el mismo secundario alrededor de un eje perpendicular al plano del tablero quedando la bobina en un plano de perfil. Esta puede reemplazarse por otra de mayor autoinducción para recibir ondas de grandes longitudes, pero en estaciones como la que nos ocupa no es necesario. Se fija con la tuerca de orejas que lleva en la parte superior. Tiene tres
contactos que se cierran al ponerla en su sitio. El central corresponde al extremo del arrollamiento. En éste se han tomado varios puntos para los enchufes que lleva en el borde, correspondiendo más espiras cuanto más a la derecha, y el último a toda la bobina. La clavija va unida por un cordón flexible al contacto de la izquierda. El de la derecha sirve para el circuito intermedio que tampoco se utiliza en esta estación.
Fig. 27. — Receptor
El primario interior es fijo y puede soltarse por giro hacia la izquierda. Los mismos muelles de sujeción sirven de contactos para el circuito. Lleva también varios enchufes numerados de 1 a 5. Una segunda bobina continúa hasta 9 la numeración que corresponde a mayor número de espiras y por tanto a mayores longitudes de onda. En la parte anterior va un condensador de dieléctrico de aceite para aumentar su capacidad, con caja de cristal. Es de placas semicirculares distribuidas en dos series, una fija, las impares, y otra giratoria, las pares. Cada serie forma una de las armaduras. El eje de las pares se prolonga al exterior por una gruesa cabeza de ebonita para su fácil manejo y lleva un cursor que recorre una semicircunferencia graduada correspondiendo el 0 con la mínima capacidad y el 180 a la máxima.
El primario del transformador y el condensador variable se intercalan en el circuito de antena-contraantena y pueden estar entre sí en serie ó paralelo mediante un conmutador situado en el mismo tablero pero más abajo del transformador. En la posición de la izquierda, que corresponde a las ondas cortas, ambos aparatos están en serie, y por lo tanto la capacidad combinada del circuito será disminuida. En cambio en la derecha, ambos se encuentran formando un circuito cerrado y por tanto queda la antena con su capacidad propia, correspondiendo pues a longitudes de ondas mayores.
Delante de este conmutador, a la misma altura que el condensador y cerrando la distancia del tablero con éste, está el alojamiento para los detectores. Hay para dos que se conectan mediante un pequeño conmutador intermedio; a los lados están los enchufes para dos teléfonos. Los detectores son térmicos de los modelos corrientes de la casa Telefunken, habiéndolos en Bilbao de tres clases distintas de diferente sensibilidad para intensidades de recepción variables. Los teléfonos son de un solo auricular de 1.000 ohmios de resistencia. Van en paralelo de un condensador de hojas de estaño y mica situado detrás, en la parte inferior del tablero. Este condensador, el detector y el secundario del transformador, forman el circuito cerrado de recepción. El objeto del condensador es evitar que la gran resistencia de los teléfonos impida la producción de oscilaciones en el circuito.
Detrás del tablero va un eje horizontal que lleva varios cuchillos que pueden conectar con resortes dobles. Una palanca que se puede colocar en cualquier extremo del eje sirve para su maniobra. También lleva la palanca de conmutación de antena que dijimos anteriormente. Todos los cuchillos van aislados del eje y llevan sectores opuestos que los conectan a los distintos circuitos. Los tres centrales abren ó cierran, según la posición de la palanca, las comunicaciones de los detectores y su conmutador.
Fig. 28. — Comunicaciones del receptor.
Los dos que siguen hacia la palanca de antena se intercalan en el circuito del manipulador relais. Hacia el otro lado está el de la contraantena y por último uno aislado que se utiliza cuando existe el circuito intermedio. En la posición de recibir se cierran todos menos los del manipulador relais y así cuando por distracción se aprieta el manipulador de la mesa, no funciona el relais aunque esté en marcha el grupo. La posición de transmitir es contraria. En la parte superior del tablero hay dos pararrayos de vacío para proteger ambos arrollamientos del transformador aunque sus circuitos estén abiertos.
Detrás del receptor se ha colocado en la mesa una bobina plana de gran impedancia que se intercala entre la antena y la misma toma de tierra de los pararrayos de las entradas. Sirve para amortiguar los ruidos producidos por cargas estáticas de la antena que pasan a tierra por ella sin perjudicar en lo más mínimo la recepción. Tiene un pequeño interruptor para aislarla en caso que así se desee.
Los circuitos del receptor se indican en la figura 28. La palanca de antena montada en el extremo A del eje posterior comunica con el resorte 40 en la posición de recibir. De aquí pasa a 12 y por 2 al pararrayos de vacío P correspondiente. Desde 12 sigue a 11 y conmutador del transformador. Si éste está en primario del transformador, 7, 16, 17, 36, condensador variable C V, 29, resortes de bloqueo 46, CA y contraantena, pues en este punto se empalma una derivación de la misma entrada. (Véase la figura 21.) Si se trata de ondas largas desde el 11, el circuito va a 16 y aquí se deriva marchando a 7 primario del transformador, 6, 15, 10, 13 a 29 y por 17, 36, condensador CV, a 29 continuando a la contraantena CA. En ambos casos de 29 va por 1 al pararrayos P.
El secundario comunica por un lado por 4 con el correspondiente P' y con 31, el condensador CF de hojas de estaño y mica; 35, 43 y 45, bloqueo de los detectores, 32, 34, 21 y 26, ambos detectores DD, 20, 22 y 25, 24, conmutador de ellos 23, 33, bloqueo 44, cerrando en 3 a la clavija del mismo secundario. Desde tres comunica también con el pararrayos P'. En las dos armaduras del condensador CF ó sea en 31 y 35 se deriva el circuito de los teléfonos que sigue por 18 y 27 a 19 y 28.
La figura 29 muestra la graduación de los circuitos del receptor. Mediante un ondámetro provisto de vibrador, se han tomado distintos puntos de las curvas que en ella se han dibujado, uniéndolos todos por trazo seguido. Cada una de ellas corresponde a una posición de la clavija del primario y tiene como abscisas la capacidad del condensador variable, medida por los grados que marca la aguja de que va provisto. En las ordenadas se ha cambiado la escala a partir de 2.200 metros de longitud de onda para no desproporcionar la figura. Por eso aparecen como dobladas las curvas que a esas longitudes corresponden.
Teniendo papel preponderante en la capacidad resultante de dos en serie la del condensador menor, en el principio de las curvas correspondientes a ondas cortas se nota mucha variación en la longitud de onda por el cambio de algunos grados del condensador variable. Pero en cuanto este adquiere una capacidad proporcionada a la de la antena, su aumento casi no produce variación en las características del circuito. Para las ondas largas como el condensador va en paralelo con la autoinducción (primario del transformador), para valores pequeños de ésta, ó sea en los enchufes de numeración baja, también tendrá poca influencia la variación de capacidad. Pero en los siguientes siendo muy rígido el acoplo del circuito cerrado formado por primario y condensador variable con el de la antena, debido a la gran autoinducción del primario, la influencia de la capacidad se deja sentir en gran modo.
Según puede verse en el croquis, la estación es capaz de recibir oscilaciones de longitudes comprendidas entre 300 y 5.000 metros.
Línea telegráfica
Para la rapidez en el curso de los despachos y de acuerdo con el Convenio Internacional, se ha unido la estación radiotelegráfica con la población por línea telegráfica utilizándose también sus apoyos desde Begoña para la telefónica de la red particular de Bilbao que sirve el aparato existente en la estación. Se ha procurado la mayor cantidad posible de línea sobre caminos para facilitar la vigilancia y limitar el número de concesiones particulares. Con este criterio y además para economizar los apoyos correspondientes al interior de la población que serían costosos por su altura y tener que ser metálicos la mayor parte, se pensó desde luego en utilizar los de la línea del Estado (ramo civil).
Obtenidas las oportunas concesiones, se procedió a su instalación. Sale subterránea hasta las proximidades de la caponera de gola Sur, para evitar inducciones de la antena. Continúa ya aérea por terrenos de Guerra (fig. 1), pasa a terrenos comunales del Ayuntamiento de Begoña, cruza la carretera junto al depósito de aguas de esta población, sigue por el camino de la «Cadena vieja» y por la «Entrada del polvorín» tomando las «Calzadas de Begoña» en el encuentro de los términos municipales de ésta y Bilbao. Continúa por las Calzadas hasta pasar el antiguo Camposanto de Mallorca, se inclina hacia la derecha cruzando sobre la única propiedad particular (de la Sra. Viuda de Basabe) que encuentra uniéndose en la estación del ferrocarril de las Arenas con la línea del Estado que sirve a esta localidad. Toda esta parte es de hilo de hierro galvanizado de 4 milímetros de diámetro sobre postes de madera.
Continúa la línea por apoyos del Estado (Ramo civil) sobre la iglesia de san Nicolás, el paseo del Arenal, cruza la ría, los terrenos de los ferrocarriles de Santander y Norte, hasta el poste metálico de la tapia de este último frente a la calle de Luchana, donde se separan las líneas. La del Gobierno Militar sigue por la línea del Norte y telegráfica de Santander, de la cual se separa unos 400 metros después, contornea la Plaza de toros, y va por último a tomar el ramal de enlace de la vía del Norte con la de Bilbao a Portugalete, que pasa por detrás del Gobierno Militar, llegando a éste, en cuyo ángulo Oeste se
encuentra la estación, Los telegrafistas duermen en el mismo local que los ordenanzas de dicho Gobierno.
Fig. 30. - Caja de distribución del cable telegráfico.
El otro ramal continúa por la línea civil en la calle de Luchana, Alameda de Urquijo, cruza la Gran Vía, sigue por la Alameda de Mazarredo donde están situadas la Comandancia de Marina y la Central telegráfica civil.
La línea de la primera se ha instalado, pero no la estación, pues dispuso el Ministerio de Marina que la sirviera personal dependiente de él, y hasta tenerlo instruido se ha suspendido el montaje. En Telégrafos, par falta de local, tampoco se ha podido hacer el enlace como dispone el Reglamento de relaciones entre ambos Ramos, y provisionalmente se ha empalmado la línea al conmutador general de la Estación Central civil. Este ramal y la parte del otro común con él, desde la estación del ferrocarril de las Arenas, es de hilo de bronce fosforoso de 1,5 milímetros. El otro ramal es de hierro, como la parte de Begoña.
La estación del Gobierno Militar es normal con una sola línea. La de Santo Domingo que resulta Central de tres direcciones, ha sido instalada por el capitán encargado de la estación D. Juan Aguirre, del modo siguiente: En la mesa donde está el receptor Teléfunken (fig. 22) se encuentran el Morse R 1, que es de modelo Siemens Halske, el manipulador M 1 y la rueda envolvente E 1. Todos los demás aparatos están en un cuadro de mármol colocado encima de la mesa en la misma pared que el cuadro II del grupo convertidor. Sus conexiones están representadas en el esquema de la misma figura, junto a la mesa de recepción.
En vez de pila se ha tomado una derivación de los fusibles de la lámpara de dicho cuadro II. Entra en el cuadro por el centro de la parte inferior +/- y va al interruptor doble T, fusibles F y tres lámparas en serie L a cada lado como resistencias. Para disminuir éstas en caso necesario, la última de cada lado puede ponerse en corto circuito mediante las llaves i. El polo positivo pasa por M, como siempre, al primer contacto del manipulador M 1. La horquilla de éste va por P al amperímetro A, que sirve también como galvanómetro, y a la barra de aparato del conmutador suizo C. Las barras de línea 1, 2 y 3 de éste van a los pararrayos y fusibles P y a los hilos 1, 2 y 3 del cable subterráneo. El número 4 se utiliza como línea de tierra y se une a la barra correspondiente del conmutador, para poder poner en tierra la línea que se desee, y al polo negativo después de las lámparas de resistencia de la derecha. El voltímetro V se intercala entre este mismo punto y el amperímetro.
Del mismo polo positivo se deriva una comunicación a las lámparas superiores L, las dos en paralelo, para servir el timbre S. El otro hilo de éste, el del negativo, y los tres de las barras 1, 2 y 3 cortadas del
conmutador C, van a un indicador telefónico corriente, situado en la misma pared. La posición normal de las líneas es al indicador, y al llamar una, suena el timbre y se conmuta al aparato.
El contacto posterior del manipulador M 1 va, cómo siempre, al receptor R 1 y éste por R al polo negativo y tierra por intermedio de las lámparas L de la derecha.
Los hilos 5 y 6 del cable se han utilizado para el teléfono con su correspondiente pararrayos y fusible P. Ha habido que aislar éste de tierra, pues había muchos ruidos.
La protección de la otra extremidad del cable se ha hecho en la forma que representa la figura 30. Las líneas 1 a 6 se empalman a los fusibles F y a los pararrayos P, siguiendo de aquí a la línea aérea. La línea 4 toma aquí tierra habiéndose intercalado en ella la autoinducción S. Este montaje tiene por objeto prevenir las inducciones alejando la toma de tierra de las de la estación.
T. F. QUINTANA
Ingeniero militar.





























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