En las dos últimas décadas del siglo XIX, la presión demográfica en la Europa mediterránea, unida a la demanda de mano en algunos países latinoamericanos, impulsa a miles de españoles a emigrar a América para labrarse un futuro mejor. Desde los puertos de Almería, Barcelona, Valencia, Santander, Gijón o La Coruña ciudadanos de todos los estratos sociales se embarcaron para dirigirse a Argentina, Cuba, Brasil y otras naciones. Una de esas familias, la de los Hermanos Victorero, oriundos de la localidad marinera de Lastres, ubicada en el concejo de Colunga en la zona oriental de Asturias, se asienta, en torno a 1890, en el incipiente núcleo de Torreón (Coahuila, México), un antiguo rancho que siete años antes había cedido unos terrenos para crear una vía férrea y una estación en un entorno agrícola.
Francisco Victorero Lucio, a la derecha sentado, con su mujer Concepción, que sostiene en brazos a su primer hijo, y sus tres hermanos: Agustín, Ángel y Antonio. Año 1904.
