lunes, 13 de septiembre de 2010

El Zoroaster, primer petrolero del mundo

A principios del siglo XIX el zar Alejandro I declaró monopolio del Estado la explotación del petróleo en la región de Bakú. La primera empresa dedicada a la perforación de pozos petrolíferos se fundó en San Petersburgo en 1856 y el primer pozo se perforó en 1872. En este mismo año se suprimió el monopolio, comenzando entonces el florecimiento de Bakú.

Pronto se levantó en la región un verdadero bosque de torres; la producción fue aumentando, y en 1901 daba ya 10 millones de toneladas. Rusia pasaba a un primer lugar entre las naciones productoras de petróleo; sus suministros representaban el 51 % de los de todo el mundo, viniendo luego ambas Américas, con el 43 %.

Tras este florecimiento momentáneo vino pronto el descenso. Empezóse una explotación sin método ni orden y predatoria. Hasta la primera guerra mundial no se conoció en Bakú la máquina rotary; excavábanse los orificios exactamente como cuarenta años antes. Ni siquiera se utilizaban las bombas, sino que la nafta se recogía por medio de grandes cucharones. Las diversas empresas rivalizaban entre sí, perforando los pozos en los bordes de sus respectivas parcelas, con el fin de « chupar » el petróleo del vecino. Finalmente, el trabajo se veía obstaculizado por constantes conflictos obreros.

Al estallar la guerra mundial, Bakú era una colonia de capitales extranjeros; más de la mitad de la producción y las tres cuartas partes de la exportación se hallaban en manos de Compañías forasteras, la Standard Oil, la Royal Dutch Shell, Nóbel, Rothschild. Esto no quita, sin embargo, que en Bakú hubiera numerosos millonarios nacidos y establecidos en la localidad, pero incapaces de realizar una política independiente, en particular en lo que se refería a la exportación.

El progreso técnico de Bakú no partió de esas gentes, sino de unos suecos, los hermanos Nóbel. Ellos fueron los que dieron verdadero impulso a los trabajos de progreso.

Luis Nóbel había heredado de su padre las aptitudes organizadoras y comerciales, pero tampoco fue a la zaga de su hermano Alfredo como ingeniero, constructor y químico. En Rusia fue un explorador auténtico de la industria de la nafta y constituyó una excepción entre los cuervos de Bakú, donde comenzó a trabajar antes de que llegara allí el ferrocarril.

El petróleo era transportado al puerto y se le envasaba en los llamados « barriles de cuarenta » por medio de las arben, carretas de dos ruedas típicas del país.

Luis Nobel trabajaba en colaboración con su segundo hermano Roberto, aunque era él el alma del negocio. El instaló en Surachany, cerca de Bakú, las primeras torres de perforación; el estableció la primera refinería, de concierto con el ingeniero ruso Ragosin y según los planos de Justo Liebig. El fue también quien construyó la primera tubería que de momento comunicaba el pozo de extracción con la refinería y que más tarde quedó prolongada hasta el puerto.

Los hermanos Nobel encontraron una limitación en los barriles de madera y los barcos de vela utilizado en la década de 1870 para llevar el queroseno para las lámparas, a gran distancia de Bakú, hasta los pueblos y ciudades de Rusia, en donde el mercado para este líquido fue en rápido crecimiento. Por otra parte un nuevo mercado se estaba desarrollando para el aceite residual que quedaba después de refinar el queroseno, y que requería de tanques grandes para su transporte entre puertos. Luis Nobel se dió cuenta de que este producto podría competir con las fuentes tradicionales de combustible, especialmente en las zonas alrededor del Mar Caspio y el bajo Volga, donde los árboles eran escasos y los bosques estaban agotados. En ese momento Rusia estaba importando carbón desde Inglaterra.

Otra razón para pasar de transportar el petróleo en barriles a hacerlo en buques petroleros fue el problema de la escasez de madera. En América la madera era abundante y barata, pero en Rusia representaba la mitad del precio final del petróleo. Una quinta parte del peso de un barril lleno de petróleo correspondía a la madera. El barril valía más que el petróleo que transportaba.

Entre 1880 y 1890 Nóbel realizó ensayos con buques-tanques en el mar Caspio y, en 1887, encargó la construcción del primer barco del mundo de dicho tipo en los astilleros de Gotemburgo, el Zoroaster.

Luis Nobel encargó el diseño y la contrucción de su petrolero al director de la empresa sueca Sven Almqvist Lindhomen-Motala. El buque cisterna de Nobel fue el primero en utilizar acero Bessemer para su construcción. Disponía de dos tanques para el transporte de su carga de 242 toneladas de queroseno. Las dimensiones del buque eran de 56 metros de eslora, 8 metros de manga y 3 de calado. Tenía que ser lo suficientemente pequeño como para poder hacer el largo viaje a Bakú desde Suecia (donde se hizo) a través del Báltico, los lagos Ladoga y Onega, a lo largo del Rybinsky y los canales Marinksy, por el Volga, y po todo el Caspio. Además, el buque cisterna de Nobel tuvo que hacer el largo viaje durante las pleamares del deshielo de la primavera para no encallar.

Finalmente, el buque no pudo llegar hasta el Caspio a través de los canales del Volga, poco profundos; así es que hubo que transportarlo en dos mitades, las cuales fueron «unidas» en Bakú y provistas de calderas y máquinas. Todo eso, en aquellos tiempos, representaba audaces empresas técnicas.

En realidad el Zoroaster no fue el primer petrolero, pero si el primero construido de hierro y con una máquina de vapor para su propulsión.

1 comentario:

Cèlia dijo...

Hola, sóc la Cèlia Conejero. He fet servir una foto de la pressa de la Xina per a un treball per medi.
Gràcies.
Una abraçada.