Preludio
Es esta que comienzas una historia de tantas, que nos habla de aquellos que hicieron el camino en su afán de ir por lana y el tiempo de algún modo les empujó en su día trasquilados a casa. Pero no solo es eso, pues la diosa Fortuna el vellón que te quita con cuidado lo guarda y el hilo que produce destinado lo tiene a tejer la bufanda que protege del frío a tanto borreguito que ha perdido su lana. O dicho de otro modo: ¿Qué futuro le espera a un pastor que no pueda mirar por sus ovejas? ¿Qué porvenir al lobo recluido en el monte a dieta de acerolas, majuelos y madroños, sin rastro de rebaño, vegano improvisado? Y sin lobo no hay perro, ni collie, ni mastín. Y arrancando de detrás del espejo la pregunta anterior: ¿En busca de que viento balarán los corderos reclamando al pastor?
Pero tienes razón, estas disquisiciones se nos hacen un tanto rebuscadas, sacudámonos las pequeñas vedejas de merinas y churras y a seguir el camino. ¡Basta ya de tantas proesías! Despidámonos prestamente del rebaño de la fábula y hagamos las maletas para iniciar un viaje hacia otra realidad.
En el teatro de la vida de cada día cuando al vecino de arriba se le cae descuidadamente la colilla apagada del porro, que con aquella puntualidad británica de antaño, fuma apasionadamente hasta que los ojos se le ponen en blanco, asomado al balcón, a eso de las diez menos veinte de la noche y que vemos, entreabriendo los párpados en dura batalla con las legañas, a la mañana siguiente, encima de la camisa blanca que tenemos ya seca colgando del tendedero, se nos llevan los demonios y maldecimos en silencio o por lo bajo, y en ese momento deseamos ser perro, lobo o pastor, pues corderos ya lo somos habitualmente. Y al final se nos pasa, o tal vez no.
Pues bien, los roces que la convivencia, más o menos cercana, con nuestros vecinos con nombres y apellidos nos proporciona, también se los facilita a todos los países, ya sean grandes o pequeños, y en el caso de algunos, a sus respectivos imperios.
Considerando la sociedad humana en su conjunto, la historia que registra los hechos destacados nos muestra que hay al menos dos constantes que se han mantenido inmutables a lo largo del tiempo. La primera de ellas hace referencia a que la riqueza está desigualmente distribuida y a pesar de los esfuerzos por revertir esa situación el resultado es siempre el mismo, siguen existiendo por así decirlo pobres y ricos. La segunda constante íntimamente relacionada con la primera nos recuerda que lo que llamamos paz es aquel periodo, corto o largo, entre dos guerras. Los países vecinos, geográficamente hablando o por lo que atañe a sus mutuos intereses económicos, entrarán en guerra antes o después para tratar de redistribuir la riqueza que suman entre ambos.
Los protagonistas de este relato son los aviadores rusos Mijaíl Andréievich Krygin (Крыгин Михаил Андреевич), Vsévolod Mijáilovich Marchenko (Марченко Всеволод Михайлович) y Nikolai Alexandrovich Ragozin (Рагозин Николай Александрович). Los tres lucharon en la Primera Guerra Mundial, vivieron la Revolución Rusa de 1917, participaron en la guerra civil que se produjo a continuación y una vez en territorio español sirvieron en la Legión en la Guerra del Rif y por último en nuestra guerra civil de 1936. En ese momento sus caminos se separaron y dos de ellos perdieron la vida.
Si bien llegaron a nuestro país durante el reinado de Alfonso XIII no se sabe que estuvieran jamás en la corte, pero si es probable que conocieran personalmente al infante Alfonso de Orleans y Borbón, primo de Alfonso XIII, aviador militar como ellos y destinado en bases marroquíes durante aquella guerra.
Europa en armas
En 1918 el reparto del tablero de juego en Centroeuropa ya estaba bastante bien definido, y sus últimos detalles iban a estar inspirados en la relación de equilibrio que se podía establecer entre lo que París ambicionaba, para sacarse por fin la espinita de su derrota en la guerra franco-prusiana, y lo que podía engullir con su maltrecha economía, de hecho lo cierto es que al final tragó demasiado y poco más de veinte años después aquella indigestión quizás fuese uno de los orígenes de la segunda gran guerra.
En el Este de Europa la incertidumbre se mantuvo aun durante dos años más. Fue allí, por cierto, en donde primero prendió la mecha de la Gran Guerra con el asesinato el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, del heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, y de su esposa, la duquesa Sofía Chotek.
Después de asegurarse el apoyo del Imperio alemán, el 23 de julio el embajador austrohúngaro en Belgrado, Alexander von Musulin, entregó al ministro de Finanzas, único miembro del gobierno serbio presente en la capital ese día, una nota diplomática elaborada por el ministro de Asuntos Exteriores, Leopoldo Berchtold, redactada en unos términos que hacían imposible que fuese aceptada por las autoridades serbias. Los cañones ya estaban cargados solamente quedaba comenzar a dispararlos.
Cuatro años más tarde en Rusia, que no había podido menos que apoyar a los serbios y luchar contra alemanes y austrohúngaros, la evolución de las hostilidades había producido tanto descontento entre la población que hizo inevitable que se lanzaran a la calle para pedir pan y el fin de la guerra en la Revolución de Febrero de 1917.
Durante la tarde del 15 de marzo el emperador Nicolás II, presionado por los generales y los representantes de la Duma, abdicó en favor de su hermano el Gran Duque Mikhail Aleksandrovich. El día siguiente al amanecer, el Gran Duque fue proclamado Emperador con el nombre de Miguel II, pero en unas pocas horas hubo de aceptar la existencia de un Gobierno provisional y una Asamblea Constituyente con el horizonte puesto en una no muy lejana república rusa.
El gobierno provisional, en el que participaban conservadores, liberales y socialistas tampoco supo como acabar dignamente con una guerra que pesaba como una losa sobre los ciudadanos rusos y de la que solo se podía salir rindiéndose. Por el contrario Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, líder ideológico de los bolcheviques y en esos momentos exiliado en Suiza, proponía desde hacía tiempo acabar con la guerra, o más exactamente transformarla en una revolución social que se extendiera por toda Europa. Con la esperanza de que algo cambiase en Rusia el gobierno alemán movió sus resortes para facilitar la vuelta de Lenin a Petrogrado.
Inmediatamente después de conocerse la noticia de la abdicación del zar, se estableció en Suiza el Comité Central para el Retorno de los Emigrantes Rusos, que representaba a más de 500 exiliados. El 19 de marzo este comité solicitó a las autoridades alemanas salvoconductos para todos ellos, a cambio de la entrega de prisioneros de guerra alemanes y austrohúngaros. Es probable que algunas de las reuniones de este comité se celebraran en el Café Odeón de Zúrich, ya que era un lugar frecuentado por Lenin, en donde se mantenía al tanto de la actualidad internacional leyendo los periódicos que allí encontraba. El edificio de estilo Art Nouveau en el que se encuentra se inauguró en 1911, y además de Lenin también contó entre sus clientes a Albert Einstein, Thomas Mann, James Joyce, Erich Maria Remarque o Benito Mussolini, entre otros.
El socialdemócrata suizo Robert Grimm fue el encargado de dirigir estas negociaciones en nombre del citado comité. La solicitud llegó el 23 de marzo a manos del Secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Arthur Zimmermann, quien no presentó objeciones. Aunque Alemania estaba en guerra con Rusia, el canciller Theobald von Bethmann Hollweg accedió encantado a permitir ese viaje, viendo en el regreso de Lenin una oportunidad para desestabilizar el país. El gobierno alemán esperaba que los revolucionarios hiciesen realidad uno de sus objetivos prioritarios, una declaración de paz inmediata y, como consecuencia, la retirada de Rusia de la guerra. De hecho las autoridades alemanas estaban dispuestas a trasladar a Lenin a Rusia a través del frente si ello fuera necesario, en caso de que la neutral Suecia rechazara la posibilidad de este tránsito por su territorio.
Para planificar la última fase del viaje el enviado diplomático alemán en Dinamarca, conde von Brockdorff-Rantzau, llevaba trabajando desde antes del 2 de abril, aprovechando su relación con un personaje algo turbio, Alexander Parvus, aventurero, contrabandista y revolucionario bielorruso, cuyo nombre real era Israil Helphand. Parvus tenía buenas relaciones en Rusia y en Alemania, conocía a Lenin y dirigía varias empresas de comercio y contrabando desde Copenhague. La administración alemana le proporcionó varios millones de marcos para financiar el retorno de Lenin a Petrogrado y el inicio de la revolución.
El viaje de Lenin
El 9 de abril Vladimir Ilyich salió de su domicilio del número 14 de la calle Spiegelgasse de Zúrich para dirigirse al restaurante de la estación de Zähringerhof y almorzar antes de subirse a un tren en la estación central junto con otras treinta personas, entre ellas su esposa Nadezhda Krupskaya, su antigua amante Inessa Armand, Karl Radek y Gregory Zinoviev. Una línea trazada con tiza señalaba el carácter extraterritorial del interior del tren. No hubo controles de pasaportes y nadie pudo subir ni bajar del convoy durante el trayecto. Al llegar el tren a la frontera alemana, desembarcaron todos los pasajeros con su equipaje que fue minuciosamente inspeccionado por la guardia fronteriza suiza, ya que en aplicación de las leyes vigentes no se podían sacar alimentos del país, por lo que se les requisaron todas las provisiones que llevaban para un viaje de una semana.
Al llegar a Gottmadingen, la primera población alemana después de atravesar la frontera, los rusos hubieron de transbordar a otro tren formado por una locomotora de vapor y un único vagón verde con ocho compartimentos, tres de segunda clase, cinco de tercera clase, dos aseos, uno en cada extremo del vagón, y un espacio aparte para el equipaje. Lenin y su esposa ocuparon un compartimento de segunda clase y en el otro se instaló la familia Zinóviev, que viajaba con sus hijos.
Fue un viaje con muchas paradas. Poco después de partir de Gottmadingen, el tren fue desviado a una vía muerta cerca de Singen para pasar la noche. El recorrido continuó por Fráncfort y Halle hasta Berlín, donde el vagón permaneció detenido durante varias horas. Desde la capital alemana, el vagón fue conducido hacia el norte a través de los bosques de Pomerania Occidental hasta la costa báltica, donde se embarcó en un ferry para llegar a la isla de Rügen, en donde una línea férrea de cincuenta kilómetros les condujo hasta el puerto de Sassnitz, donde los rusos, aún sin asearse, desembarcaron y subieron a un ferry con destino a Suecia. Durante el viaje de sesenta horas desde Gottmadingen hasta Sassnitz los rusos no tuvieron contacto con ningún alemán, salvo con los dos guardias que les acompañaban. En Sassnitz embarcaron en el buque de defensa costera Drottning Victoria con destino a Trelleborg.
El oleaje durante la travesía de cuatro horas hasta Trelleborg probablemente no contribuyó a mejorar el estado de ánimo de los rusos, aunque les recompuso bastante la cálida bienvenida que recibieron en el mismo muelle por parte de un nutrido grupo de socialistas suecos y el alcalde de la ciudad. No hubo tiempo para grandes formalidades, ya que el tren de cercanías a Malmö, su siguiente parada, salía en tan solo quince minutos. Ahora que se encontraban en un país no beligerante, ya no tenían que viajar en un tren sellado. En Malmö los socialdemócratas suecos organizaron una fiesta en el Hotel Savoy, en donde se les ofreció un banquete con salmón, pan de centeno, jamón, carne de alce ahumada con frutos del bosque, pepinillos en vinagre, lucioperca, queso, crema agria y abundante caviar. En quince minutos, la mesa quedó vacía ya que tenían que dirigirse a continuación a coger el tren nocturno con destino a Estocolmo.
El 13 de abril, día de Viernes Santo, a las nueve de la mañana el tren llegó a la capital sueca, donde les recibió un andén lleno de reporteros, fotógrafos, incluso un camarógrafo de noticiarios, lo que constituía toda una novedad en aquellos días, el alcalde y un grupo de líderes socialistas locales que habían reservado para ellos desayuno y habitaciones en el Hotel Regina situado en Drottninggatan, en donde pudieron ducharse y dormir. Durante el tiempo que permaneció en Estocolmo Lenin aprovechó para entrevistarse con diversos políticos socialistas, enviar telegramas, hablar con periodistas e ir a los grandes almacenes PUB, donde sus anfitriones socialistas le compraron un traje nuevo para que tuviera un aspecto impecable a su regreso a Rusia. Curiosamente Greta Garbo comenzó a trabajar en 1920 en estos almacenes, aunque ya en 1922 pasó a estudiar en el Teatro Dramático Real de Estocolmo. El periódico danés Politiken del 14 de abril recogiendo estos hechos mostraba en primera plana el titular Revolucionarios rusos en Estocolmo.
Vladimir Lenin en Estocolmo el 13 de abril de 1917, junto con el político de izquierdas Ture Nerman y el alcalde Carl Lindhagen. El grupo se dirige al Hotel Regina en Drottninggatan.
A las seis y media de la tarde el grupo subió a un tren nocturno con destino a Norrland, para iniciar el viaje de 965 kilómetros hasta la frontera finlandesa, dejando un andén repleto de socialistas en un ambiente casi festivo. Durante la noche y el día siguiente, el tren avanzó a toda velocidad hacia el norte a través de un paisaje tapizado de bosques de pinos, abetos y abedules helados y silenciosos, llegando a la ciudad fronteriza de Haparanda esa misma tarde. Finlandia se extendía al otro lado del amplio estuario del río Torniojoki, que se hubo de cruzar en trineos tirados por caballos hasta llegar al puesto fronterizo de la ciudad de Tornio.
En aquel entonces, el Gran Ducado de Finlandia era una provincia semiautónoma de Rusia, y por ello en Tornio, los miembros del grupo fueron minuciosamente registrados e interrogados por los funcionarios, pero no se encontró ningún motivo para negarles la entrada. El tren de servicio regular partió hacia el sur la tarde del Domingo de Pascua, atravesando más bosques de pinos helados y un paisaje nevado. Sin pasar por Helsinki, la ciudad industrial de Tampere fue el único núcleo urbano importante que atravesaron en su camino hacia la frontera rusa en Beloostrov, pequeña ciudad de Carelia.
Una vez en Rusia, la distancia que separa Beloostrov y Petrogrado, de algo menos de cuarenta kilómetros, se cubrió rápidamente y pronto las tres luces brillantes de los faroles de la locomotora anunciaron su llegada a la estación Finlandia de Petrogrado, a la multitud de simpatizantes que abarrotaban el andén y las calles aledañas. Varias guardias de honor militares y una banda de música esperaban en el vestíbulo. Una vez más Lenin fue llevado en hombros por el andén bajo relucientes arcos rojos y dorados.
Por diversos motivos al gobierno inglés este viaje de Lenin y las consecuencias que de él se derivaron no le resultaron especialmente gratos. En una intervención en la Cámara de los Comunes el 5 de noviembre de 1919 Winston Churchill afirmó que Lenin fue enviado a Rusia por los alemanes del mismo modo que se podría enviar una ampolla con un cultivo de tifus o de cólera para verterla en el suministro de agua de una gran ciudad, y funcionó con una precisión asombrosa (Lenin was sent into Russia by the Germans in the same way that you might send a phial containing a culture of typhoid or of cholera to be poured into the water supply of a great city, and it worked with amazing accuracy.).
Tratado de Brest-Litovsk
Entre octubre de 1917 y marzo de 1918 Lenin se fue haciendo con todos los resortes del poder. En noviembre de 1917 propuso un armisticio de tres meses que fue aceptado por los alemanes, que vieron en él una oportunidad para concentrarse en el Frente Occidental y evitar la inminente derrota. En noviembre comenzaron las conversaciones entre rusos y alemanes en Brest-Litovsk, cuartel general del alto mando alemán en el Frente Oriental. Mientras tanto, se acordó un alto el fuego hasta enero. El 7 de enero de 1918, Trotsky regresó de Brest-Litovsk a San Petersburgo con un ultimátum de las Potencias Centrales: o Rusia aceptaba las demandas territoriales de Alemania o la guerra se reanudaría. El 18 de febrero, el ejército alemán lanzó la Operación Faustschlag, avanzando aún más en territorio controlado por Rusia y conquistando Dvinsk en un día. El 23 de febrero, las Potencias Centrales emitieron un nuevo ultimátum: Rusia debía reconocer el control alemán no solo de Polonia y los Estados bálticos, sino también de Ucrania, o enfrentarse a una invasión a gran escala.
Por fin el 3 de marzo se firmó el Tratado de Brest-Litovsk. Este tratado estableció enormes pérdidas territoriales para Rusia.
Finlandia, que hasta entonces era un Gran ducado que formaba parte del Imperio ruso se convirtió en un estado independiente. Este Gran ducado, al igual que los territorios que en aquel momento se convertían en las repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, durante siglos habían sido territorios disputados por Suecia y Rusia.
Estonia se independizó el 24 de febrero de 1918, justo antes del tratado, incorporando los territorios de la Gobernación de Estonia y parte de la Gobernación de Livonia. Después del tratado Alemania creó el “Territorio Autónomo de Estonia” bajo su control, y luego impulsó el “Gobierno Báltico Unido”, que agrupaba Estonia y Letonia como un estado títere alemán.
Letonia se independizó el 18 de noviembre de 1918 con los territorios de una parte de la Gobernación de Livonia y la Gobernación de Curlandia. Tras el tratado Alemania apoyó la creación del Ducado de Curlandia y Semigalia y lo incorporó también al Gobierno Báltico Unido.
Lituania se independizó el 16 de febrero de 1918, con los territorios de la Gobernación de Vilna y parte de la Gobernación de Kovno. Tras el tratado Alemania reconoció el Reino de Lituania, un estado nominalmente independiente, pero bajo control alemán.
El territorio ocupado por la actual Polonia, a principios del siglo XX, estaba repartido entre Rusia, Prusia y Austria. En noviembre de 1916 las potencias centrales, Alemania y Austria-Hungría, que habían arrebatado a los rusos los territorios conocidos como la Polonia del Congreso, proclamaron el reino independiente de Polonia, aunque no se atrevieron a elegir un rey. Este nuevo estado se mantuvo tras el Tratado de Brest-Litovsk, el Armisticio de Compiègne y el Tratado de Versalles, aunque la definición de sus fronteras provocó pequeñas guerras con Lituania, Checoeslovaquia, Ucrania y la U.R.S.S.
Por lo que respecta a otros territorios, Ucrania se convertía en un estado independiente bajo tutela alemana y Bielorrusia quedaba parcialmente ocupada. En el Cáucaso, Armenia, Georgia y Azerbaiyán también obtenían su independencia y los territorios de Ardahan, Batum y Kars quedaban bajo control del Imperio Otomano.
Con todo esto el antiguo Imperio ruso perdía el 26% de la población del antiguo Imperio, el 37% de su superficie agrícola, el 28% de su industria, el 26% de sus vías férreas y tres cuartas partes de sus yacimientos de carbón y hierro pasaron a control alemán.
Mapa de Europa editado por Rand McNally en 1912.
Sin embargo, el Tratado no logró impedir la derrota de las Potencias Centrales. En noviembre de 1918, el emperador alemán Guillermo II abdicó y la nueva administración del país firmó el armisticio con los Aliados. Como resultado, el Sovnarkom, el Consejo de Comisarios del Pueblo, la máxima autoridad ejecutiva de la Unión Soviética, proclamó nulo el Tratado de Brest-Litovsk.
El gran tablero de ajedrez
Zbigniew Brzezinski, diplomático y asesor de los presidentes estadounidenses entre 1966 y 1981 escribió en 1997 el libro El gran tablero de ajedrez: La primacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, en él considera que ciertos estados son regiones de gran importancia estratégica debido a su situación geográfica, tales como Ucrania, Azerbaiyán, Corea del Sur, Turquía e Irán.
Brzezinski se centra principalmente en la estrategia geopolítica estadounidense respecto a Eurasia, considerando que la primacía en el continente euroasiático proporciona la primacía mundial, y que uno de los objetivos estratégicos más importantes de Estados Unidos ha de ser extender su influencia en Asia Central y el espacio postsoviético (principalmente Rusia, que ocupa la mayor parte de este espacio). En este sentido Brzezinski defiende una estrategia de expansión de la OTAN hacia el este. Brzezinski fue un digno discípulo del fundador de la geopolítica anglosajona moderna, Sir Halford John Mackinder, quien concebía la política internacional desde el punto de vista de la confrontación entre la civilización del mar (EE. UU., Gran Bretaña ) y la civilización de la tierra (el Corazón de Eurasia). Mackinder era antibolchevique y fue nombrado Alto Comisionado británico en el sur de Rusia por Lord Curzon a finales de 1919. En enero de 1920, informó al gabinete de Lloyd George sobre su visita: sugirió que Gran Bretaña apoyara un plan para que las fuerzas rusas blancas reconocieran la independencia de Polonia, que él intentó unificar.
En su libro Brzezinski habla de la necesidad de una venganza geopolítica contra Rusia. Al hablar de la futura división de fuerzas, considera a Ucrania como el último bastión del Imperio ruso, y solo la separación definitiva de Ucrania de la Federación Rusa y el establecimiento de una élite política prooccidental en ella permitirían a Estados Unidos preservar y fortalecer su poder, ya que, Rusia sin Ucrania dejaría de ser un imperio euroasiático.
Estados tampón
Los historiadores de finales del siglo XX utilizaron en sus análisis de las relaciones internacionales, desde finales del siglo XIX en adelante, los términos estado tampón que hacen referencia a un territorio, generalmente más pequeño, que separa territorios o esferas de influencia más extensas y poderosas económica y militarmente, lo que venimos llamando imperios. Esto reduce los posibles conflictos y enfrentamientos directos entre ellos. Por esta razón, a menudo se realizan esfuerzos entre todos los actores en conflicto para preservar la existencia del estado tampón. Si estallan conflictos armados entre estados vecinos más grandes, el estado tampón suele formar parte del campo de batalla o, como mínimo, ser ruta de tránsito de los diversos ejércitos. Por otra parte su existencia puede verse amenazada por las ambiciones expansionistas de estados vecinos más poderosos, que pretenden incorporarlo dentro de sus fronteras. La primera vez que se utilizó la expresión estado tampón fue para describir como allá por el año 1883, Afganistán, se veía como un territorio neutral entre los imperios británico y ruso, que en esos momentos se estaban expandiendo en Asia Central. La situación geográfica de Afganistán separaba los intereses de estas dos potencias rivales, mitigando el riesgo de un conflicto armado directo.
En castellano se utiliza frecuentemente la expresión estado tapón o estado colchón, aunque la expresión inglesa buffer state también se podría traducir literalmente por amortiguador o regulador. Por analogía química, materia en la que una solución tampón, también conocida como solución amortiguadora o solución buffer, define a una mezcla acuosa diseñada para mantener un pH relativamente constante, incluso cuando se añaden ácidos o bases adicionales, personalmente prefiero la expresión estado tampón ya que transmite la idea de que proporciona estabilidad a la región. Frente a este concepto el estado tapón sugiere la existencia de una barrera que contiene la presión de los países vecinos hasta que, naturalmente, esta es lo suficientemente grande como para derribar el muro.
La existencia de una serie de estados tampón alineados daría lugar a lo que el ministro de Asuntos Exteriores francés, Stephen Pichon, definió como cordón sanitario, cuando en marzo de 1919 tras la Primera Guerra Mundial, se refería al cinturón de estados independientes creados entre 1919 y 1920 entre la Unión Soviética y Europa Occidental, que incluía a Finlandia, los Estados bálticos, Polonia, y Rumanía, con el objetivo de protegerse de la revolución mundial bolchevique. En aquellos años Francia era uno de los países que estaban interviniendo militarmente en las fronteras de Rusia apoyando a las fuerzas antibolcheviques en la guerra civil.
Pues bien, Ucrania ha sido en muchos momentos históricos un estado tampón.
Ucrania
Al inicio de la guerra, en julio de 1914, la actual Ucrania estaba dividida entre el Imperio Ruso, que controlaba la mayor parte de estos territorios, y el Imperio Austrohúngaro, que controlaba Galitzia, su parte occidental, en lo que hoy son los óblast de Leópolis (Lviv), Ternopil, Ivano-Frankivsk y Chernivtsí.
Mapa del reino de Galitzia y Lodomeria en 1897.
Tras la Revolución de febrero, el 17 de marzo de 1917 se estableció en Kiev la Rada Central Ucraniana que inició negociaciones con el Gobierno Provisional Ruso para tratar de conseguir la autonomía dentro de una República Rusa federal. Desde este primer momento sus relaciones con los bolcheviques fueron muy tensas. Cuando estos últimos alcanzaron el poder en la Revolución de octubre, la Rada declaró la autonomía de Ucrania el 22 de noviembre de ese mismo año. Los bolcheviques intentaron entonces tomar el poder en Kiev, pero al no conseguirlo, proclamaron la República Popular Ucraniana de los Sóviets en Járkov el 25 de diciembre. El 22 de enero de 1918, la Rada proclamó la independencia de lo que se llamó República Popular de Ucrania, y después envió una delegación a Brest-Litovsk para buscar apoyo alemán contra los bolcheviques.
El 9 de febrero, la República Popular de Ucrania firmó el Tratado de paz con los Imperios Centrales por el que éstos reconocían la soberanía de Ucrania, pero ese mismo día Kiev cayó en manos bolcheviques, aunque los alemanes los expulsaron poco después. Esa intervención alemana, por otra parte, provocó el descrédito de la Rada.
El 29 de abril de 1918, las unidades del ejército alemán dieron un golpe de Estado contra la Rada, dirigida en ese momento por una coalición de partidos socialistas y nacionalistas, y colocaron a Pavló Skoropadski en el poder, iniciando un período conocido como el Hetmanato. Después del Armisticio de Compiègne el Hetmanato fue derrotado por el Directorio de la República Popular de Ucrania, al dejar de disponer Skoropadski del apoyo alemán.
A partir de este momento el líder del Directorio, el nacionalista Symon Petlyura, tuvo que hacer frente a los ejércitos bolcheviques, que volvieron a invadir Ucrania, esta vez desde Kursk. El 22 de enero de 1919, la República Popular de Ucrania Occidental decidió unirse a la República Popular de Ucrania de Petlyura, mientras se enfrentaba a Polonia, que buscaba anexionarla. Esta unión no cambió el rumbo de la guerra Polaco-Ucraniana, y la Ucrania occidental fue finalmente anexionada por Polonia. Además, en febrero, Kiev fue recapturada por los soviéticos.
Ante estas circunstancias, el Directorio de la República Popular de Ucrania negoció un pacto con Polonia, lo que implicaba renunciar a los territorios de la Ucrania occidental a cambio de obtener apoyo militar para frenar la ofensiva bolchevique. Las fuerzas polacas tomaron Kiev inicialmente, pero después fueron obligadas por los soviéticos a retirarse hasta Varsovia y el gobierno del Directorio de la República Popular de Ucrania, muy debilitado, dejó de existir.
Los polacos lograron derrotar a los rusos en el último momento en la Batalla de Varsovia. Ambos bandos, iniciaron negociaciones de paz en agosto de 1920, que llevaron a la firma de la Paz de Riga el 18 de marzo de 1921. Polonia y Rusia se dividieron los territorios ucranianos, aunque los ucranianos mantuvieron cierta autonomía en el lado polaco. Petlyura huyó a París, donde fue asesinado en 1926. Las fuerzas nacionalistas ucranianas organizaron un ejército de guerrillas en Ucrania, llegando a capturar Korosten. Sin embargo, estas fuerzas fueron rodeadas y aniquiladas por el Ejército Rojo en noviembre de 1921. El 30 de diciembre de 1922, Ucrania entró a formar parte de la Unión Soviética bajo el nombre de República Soviética de Ucrania, que cambió posteriormente por República Socialista Soviética de Ucrania.
Contrarrevolución e intervención extranjera
El apelativo blanco en este contexto se refiere habitualmente a los partidarios del orden prerrevolucionario. Se utilizó por primera vez en Rusia para denominar a las unidades de policía finlandesas creadas en 1906 para combatir el movimiento revolucionario, debido a que sus miembros se distinguían por llevar unos brazaletes blancos. Años más tarde, durante los intensos combates de la Revolución de Octubre de 1917 los bolcheviques se enfrentaron a los partidarios del Gobierno Provisional, los profesores y alumnos de la Escuela Militar Alekseevskoye de Lefortovo, y los integrantes de los tres Cuerpos de Cadetes de Moscú. Tras su derrota, muchos cadetes lograron escapar y abandonar Moscú, trasladándose al Don, Rostov y Novocherkassk, donde comenzaba a formarse el Ejército de Voluntarios. En febrero de 1918, durante la batalla de la aldea de Vyselki, los integrantes del Ejército de Voluntarios no pudieron disparar sus ametralladoras al no poder distinguir claramente a los suyos de sus adversarios bolcheviques, por lo que después de las operaciones decidieron coser cintas blancas sobre sus papajas, los tradicionales gorros cosacos, y quizás esto también contribuyera a que se les conociera como Guardia Blanca.
El Movimiento Blanco estaba formado por fuerzas nacionalistas contrarrevolucionarias rusas, en muchos casos prozaristas, que tras la Revolución de Octubre lucharon contra el Ejército Rojo durante la guerra civil rusa entre 1918 y 1921.
Al final de la Primera Guerra Mundial, temerosos del bolchevismo, catorce países aliados intervinieron en la guerra civil rusa al lado de las fuerzas del Movimiento Blanco antibolchevique opuesto a la Revolución de Octubre de 1917. El objetivo era impedir que los soviéticos llenaran el vacío de poder dejado por la retirada alemana. Clemenceau propuso un plan general para el aislamiento económico del bolchevismo en Rusia, con el fin de provocar su caída. Se ordenó la ocupación de los puertos para asfixiar la economía soviética mediante un cordón sanitario y aislar a Europa de las ideas revolucionarias.
Los objetivos iniciales de la intervención europea en la guerra civil rusa eran, en primer lugar, rescatar a la Legión Checoslovaca, y también recuperar el armamento que Estados Unidos e Inglaterra habían enviado a los puertos de Arcángel, Múrmansk y Vladivostok para luchar contra Alemania y restablecer el Frente Oriental contra el Imperio alemán.
A finales de octubre de 1918, el primer ministro francés Georges Clemenceau, tras obtener el consentimiento del Gobierno Provisional, decidió desembarcar una fuerza francesa en Odesa. Su misión era estabilizar la situación en la ciudad, donde ya se había concentrado un importante contingente de intelectuales y nobles que huían de las represalias bolcheviques, y, con el apoyo de las fuerzas blancas restantes, atacar a las fuerzas bolcheviques en el sur. Las tropas británicas, que habían elegido los territorios al este de Kerch para sus operaciones, también llevarían a cabo acciones similares.
A finales de noviembre de 1918, en Odesa estaban delimitadas las zonas ocupadas por los distintos ejércitos en el centro de la ciudad. Por una parte los polacos y serbios delimitaron su zona de influencia, por otra, el general Biskupsky, al mando de las tropas de la República Popular de Ucrania dirigida por Symon Petliura, se apoderó de la estación de tren y parte del Palacio Bolshói. Durante este periodo, el espacio controlado por el Movimiento Blanco en Odesa se limitó a apenas un par de manzanas en la calle Marazlievska y a una pequeña sección del puerto.
El crucero Mirabeau cerca de la costa de Odesa en diciembre de 1918.
En estas circunstancias, el 18 de diciembre de 1918, llegó a Odesa un escuadrón de soldados franceses, a bordo del acorazado Mirabeau, que formaba parte de una pequeña escuadra. Se inició así la intervención en Ucrania y el sur de Rusia, que tenía por objetivo ayudar y abastecer a las fuerzas blancas del general Denikin y su Ejército de Voluntarios que combatían en la región contra el Gobierno bolchevique de Moscú. La campaña incluyó tropas francesas, polacas y griegas. El I Cuerpo de Ejército griego disponía de cerca de 24 000 hombres al mando del general de división Konstantinos Nider.
Tanques franceses Renault FT cerca de la plaza Oleksiivska en Odessa.
Las tropas francesas incluían la División 156 y las unidades coloniales de Senegal y Marruecos, los llamados zuavos, y una pequeña cantidad de unidades militares griegas. Como fuerza de choque los franceses se trajeron dos docenas de tanques Renault FT. Para facilitar el transporte de municiones los zuavos disponían de burros y camellos. Con todo ello el contingente francés esperaba poder entrar en la ciudad entre aclamaciones y expresiones de júbilo, pero al llegar pudieron comprobar que los soldados del general Biskupsky no dejaban el campo libre, por lo que los franceses decidieron expulsarles de la ciudad. Para ello el cónsul francés Emile Henno y el general Borius decidieron involucrar a los destacamentos de la Guardia Blanca estacionados en la ciudad.
Dada la desconfianza francesa hacia las fuerzas del general Denikin, a quien consideraban en gran medida una creación británica, en diciembre de 1918 le prometieron a otro general de la Guardia Blanca, Grishin-Almazov, quien había reunido a su alrededor a más de mil soldados armados, la gobernación militar de Odesa, con la condición de que su destacamento expulsara al ejército ucraniano del general Biskupsky de la ciudad. Tras breves combates callejeros, a mediados de diciembre, Petliura, temiendo una acción militar a gran escala por parte de las fuerzas combinadas de los Aliados y la Guardia Blanca, abandonó Odesa.
El general Alexei Nikolaevich Grishin-Almazov se convirtió en gobernador militar de Odesa, aunque a mediados de enero de 1919, el mando del contingente francés en Odesa lo ejercía Philippe Henri Joseph d'Anselme, el general francés al mando de las fuerzas aliadas en el sur de Rusia, con el general Henri Freudenberg como jefe de Estado Mayor de las fuerzas francesas en el sur. Para entonces, el embajador francés, Enno, había vuelto a la metrópoli, y la posición de Grishin-Almazov se había debilitado significativamente.
En aquellos momentos, Odesa, tal como había ocurrido bajo el breve dominio austrohúngaro, seguía siendo una ciudad prospera, los hombres más ricos del recién destruido Imperio ruso, Putilov, Mantashev o Lianozov, tenían allí su residencia. A pesar de la cercana guerra civil los teatros y las salas cinematográficas continuaban funcionando en Odesa, en las que se podían ver las películas de la estrella local, Vera Kholodnaya. Los restaurantes, cabarets y casinos acogían en sus horas de descanso a los soldados de las fuerzas aliadas. En este ambiente se movían con soltura espías de uno y otro signo buscavidas y gente del hampa, como el contrabandista de municiones Mishka Yaponchik, a quien su mala fortuna le llevo a morir en extrañas circunstancias el 29 de julio de 1919.
En aquel hervidero de intrigas se extendían por toda la ciudad rumores interesados de una inminente contraofensiva de los Blancos, junto con las fuerzas aliadas de la Entente, y de la derrota definitiva de los bolcheviques. Pero ello estaba muy lejos de la realidad, los bolchevique reforzaban sus fuerzas, en el convencimiento de que la captura de Odesa, que se encontraba sumida en la rutina, era solo cuestión de tiempo.
Después de cuatro años arrastrando las botas cubiertas de barro por las trincheras de los diferentes frentes de la Gran Guerra, los soldados franceses anhelaban, más que nada, regresar a casa con los suyos. Si a esto le añadimos que en su actual emplazamiento en Odesa no estaba tan claro quien era el enemigo, la tropa, si no descontenta si que estaba incómoda, y los bolcheviques no tardaron en aprovechar ese sentimiento en beneficio propio. Para ello tejieron una organización clandestina, el Colegio Extranjero (Иностра́нная колле́гия), destinada a distribuir propaganda revolucionaria entre los soldados y marineros de la Entente.
En febrero de 1919, la activista Jeanne Marie Labourbe se dirigió a Odesa para contactar con el comité clandestino del Partido Bolchevique de Ucrania. Con la ayuda del revolucionario Kalistrat Grigorievich Sadzhaya logró reclutar a la realizadora cinematográfica Sofía Ivanovna Sokolovskaya. El general francés d'Anselme persuadido de estas actividades ordenó localizar y eliminar rápidamente a los instigadores infiltrados en sus tropas. El 1 de marzo de 1919, la contrainteligencia francesa logró arrestar a todos los miembros del Colegio Extranjero, incluida Jeanne, y al día siguiente fueron ejecutados sumariamente.
Para estabilizar la situación, el general Louis Franchet d'Espérey, comandante en jefe de las fuerzas de la Entente en el Frente Oriental, llegó a Odesa con la idea de establecer un gobierno independiente del Territorio Sudoccidental bajo protectorado francés en el Distrito de Odesa. Su intención era trasladar un cuerpo de ejército francés desde Rumania a Birzula y enviar otro cuerpo griego y nueve batallones franceses a Odesa, aunque al final nada de esto se hizo.
El 18 de marzo, cerca de la estación de Berezovka, se produjo un enfrentamiento entre tropas greco-francesas y unidades del Ejército Soviético Ucraniano al mando del comandante de brigada Grigoriev. Los bolcheviques lograron capturar cuatro tanques Renault FT. Tres de estos tanques fueron enviados a Járkov y el cuarto a Moscú como regalo para Lenin.
El 23 de marzo de 1919, el mando francés destituyó al gobernador militar de Odesa, A. Grishin-Almazov, y nombró para el cargo al teniente general Aleksey Vladimirovich Schwartz, con la misión de crear un Ejército Popular del Sur de Rusia, sin conexión con las fuerzas del general Denikin, pero la realidad avanzaba mucho más rápido y no hubo tiempo de hacer nada.
Entre los días 25 y 27 de marzo de 1919, en la Conferencia de Paz de París, las potencias de la Entente tomaron la decisión conjunta de evacuar sus tropas de Odesa. A principios de abril de 1919 el gobierno de Clemenceau perdió sus apoyos parlamentarios y una de las primeras decisiones de sus sucesores consistió en repatriar el contingente militar francés y poner fin a la intervención en el sur del antiguo Imperio ruso.
En la mañana del 3 de abril de 1919 el general d'Anselme anunció la evacuación de las fuerzas de la Entente de Odesa en un plazo de 48 horas. Esta fue una acción repentina e inesperada para muchos miembros de la nobleza de Odesa. Al fin y al cabo, apenas unos días antes, las tropas aliadas, que defendían el frente, habían estado combatiendo a las fuerzas de Grigoriev en las cercanías de Odesa.
El 5 de abril de 1919, el mando francés entregó el poder a figuras soviéticas y públicas, liberando a los presos políticos. Durante este período, el Escuadrón de Combate judío local se encargó de mantener el orden en la ciudad, pero fue incapaz de conservar el poder. El 6 de abril de 1919, las tropas del atamán de Jersón y del comandante rojo N. Grigoriev entraron en la ciudad.
Pero el descontento y la propaganda del Colegio Extranjero ya habían hecho mella en la marinería francesa. El 16 de abril de 1919 se descubrió el proyecto de un primer motín en el destructor francés Protet, anclado en el puerto fluvial rumano de Galați, liderado por André Marty, ingeniero jefe del barco, que planeaba apoderarse de la nave durante su próxima misión y entregarla a los bolcheviques. El complot fue descubierto y André Marty fue arrestado. Tres días después, estalló un motín en los barcos estacionados en Crimea. Afectó a los acorazados France y Jean Bart. En la mañana del 20 de abril se izó la bandera roja en ambos acorazados, dejando igualmente la bandera tricolor, y los marineros se negaron a levantarse antes de las 8 de la mañana. El 23 de abril se amotinó la tripulación del crucero Waldeck-Rousseau anclado frente a Odessa. Por otra parte el 28 y 29 de abril ante la ofensiva del Ejército Rojo se completó la evacuación de Sebastopol, y esto tampoco ayudó a subir el ánimo de los marinos franceses. Los barcos regresaron a Francia, aunque la presencia militar francesa en el Mar Negro aún se mantenía. El motín fue bastante breve: cuatro días en Sebastopol, dos días frente a Odesa, sofocado en Galatz y finalmente contenido, a pesar del tiroteo en el puerto. La censura militar logró ocultar la mayor parte de los sucesos, mientras que en Francia, la prensa y la opinión pública estaban centradas en la conferencia de paz de Versalles, que se encontraba en pleno desarrollo.
La situación parecía haber vuelto a la normalidad, pero durante el verano se reanudaron los disturbios. Esta segunda oleada de motines fue mucho más grave que la de la primavera. Duró semanas y solo amainó en otoño, afectando a casi todos los puertos donde había buques franceses. El foco más importante de disturbios se encontraba en Tolón, a bordo del acorazado Provence.
En la retirada de la primavera de 1920, Denikin fue perdiendo autoridad sobre sus oficiales. La evacuación de Novorosíisk, en donde se acantonaron miles de partidarios del régimen de Denikin a comienzos de 1920, fue caótica, acabó con su prestigio y tuvo que reconocer la necesidad de dimitir y ceder el mando a su antiguo rival, Wrangel.
El general Wrangel, reorganizó el ejército en Crimea. Sin embargo, con el deterioro de la situación, él y sus soldados abandonaron sus últimas posiciones en Crimea el 14 de noviembre de 1920.
El 10 de noviembre de 1920 comenzó la evacuación de Crimea, completando la retirada del ejército ruso. Durante tres días, 126 barcos embarcaron tropas, familiares de oficiales y algunos civiles desde los puertos crimeos de Sebastopol, Yalta, Feodosia, Kerch y Yevpatoria. El número total de expatriados ascendió a unas 150.000 personas.
El 21 de noviembre de 1920, la flota se reorganizó en un escuadrón compuesto por cuatro destacamento, del que el contraalmirante Kedrov fue nombrado comandante. El 1 de diciembre de 1920, el Consejo de Ministros francés acordó permitir la entrada de este escuadrón ruso en el puerto tunecino de Bizerta.
La aviación rusa
A finales de julio de 1910 llegaron a Sebastopol diez monoplanos Antoinette-4 desmontados. Su primer vuelo, de no más de cinco minutos, en el que describió dos círculos a una altura de cincuenta metros, tuvo lugar el 16 de septiembre de 1910. En noviembre de ese mismo año se inauguró la Escuela de Oficiales de Aviación en el Campo Kulikovo, cerca de Sebastopol. La primera ceremonia de graduación de la escuela de vuelo tuvo lugar el 26 de octubre de 1911, en presencia del emperador Nicolás II, en el Palacio de Livadia, cerca de Yalta. Entre los miembros de esa promoción se encontraban los pilotos Vsévolod Mijáilovich Marchenko y Nikolai Alexandrovich Ragozin.
Hidroaviones Grigorovich M-5.
En marzo y abril llegaron a Sebastopol dos hidroaviones Voisin-Canard desmontados y el 11 de mayo de 1912 realizaron su primer vuelo sobre la bahía de Sebastopol.
Al inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, la Aviación Imperial Rusa contaba con 263 aviones, principalmente de origen francés como los Nieuport, Farman, Voisin y Morane. A lo largo de la guerra se fueron incorporando modelos rusos, como los Lebed, Ilya Muromets, Sikorsky, Grigorovich y Anatra.
Escuela de Oficiales de Aviación Naval de Bakú, en donde se entrenaban los pilotos de hidroaviones para la Armada Imperial Rusa en 1915. El avión es un hidroavión M-5 diseñado por D.P. Grigorovich.
Durante la Primera Guerra Mundial, las unidades de hidroaviones fueron usadas en el Mar Negro para realizar el reconocimiento aéreo, bombardeando y disparando a las costas e instalaciones portuarias, a barcos enemigos, y destruyendo submarinos y aviones enemigos en los campos de aviación.
Mijaíl Andréievich Krygin
Mijaíl Andréievich Krygin (Крыгин Михаил Андреевич) llegó a este mundo el 1 de noviembre de 1890 en el seno de una familia de oficiales de la región del Don. A pesar de sus orígenes cosacos, su formación militar se encaminó hacia el mar y posteriormente a la aviación. Ingresó en el Cuerpo de cadetes navales de San Petersburgo en 1902, de donde salió siete años más tarde para ingresar a continuación en la Escuela naval, en donde permaneció desde el 30 de mayo de 1909 hasta mayo de 1912, terminando sus estudios siendo el número uno de su promoción. El 5 de octubre de 1912 embarcaba como guardiamarina a bordo del acorazado Rostislav (Ростислав) para navegar por aguas del Mar Negro.
El acorazado Rostislav, botado en 1899 disponía de 4 cañones de 254 mm, 8 de 152 mm, 12 de 47 mm, 16 de 37 mm, 2 cañones de desembarco de 64 mm, 4 tubos lanzatorpedos de superficie, 2 tubos lanzatorpedos submarinos de calibre 381 mm y 50 minas. Participó en los combates de la Primera Guerra Mundial. De enero a marzo de 1918 estuvo en manos bolcheviques mientras estos controlaron Odessa. En marzo de 1918 quedó anclado en el puerto. En mayo de 1918, fue capturado por los invasores alemanes. A partir de octubre de 1919, pasó a formar parte de la flota de la Guardia Blanca y se utilizó como batería flotante. En noviembre de 1920, fue hundido por las fuerzas de Wrangel en el estrecho de Kerch.
El inició de las operaciones de la Gran Guerra sorprendió a Krygin a bordo del Rostislav y en el sirvió hasta marzo del año siguiente, en que paso al servicio de aeronáutica, obteniendo el título de piloto el 11 de noviembre de 1915.
El deseo de Krygin de convertirse en piloto naval probablemente surgió de su relación con Vsévolod Mijáilovich Marchenko (Марченко Всеволод Михайлович) y Nikolai Alexandrovich Ragozin (Рагозин Николай Александрович), con los que había coincidido en sus días de cadete en el Cuerpo Naval y que también obtuvieron el título de pilotos, aunque ellos se graduaron un año antes, en 1911. Sus destinos siguieron unidos, luchando en las mismas unidades del Mar Negro durante la Primera Guerra Mundial, sirviendo en el ejército blanco durante la Guerra Civil rusa y desplazándose a España para luchar primero en la Guerra de África y después en la Guerra Civil española, aunque posiblemente en ese momento sus caminos se separaron, pues Marchenko y Ragozin volaron en las escuadrillas nacionales y Krygin es muy probable que lo hiciese en la aviación republicana.
Al final del año 1915 Krygin fue ascendido a teniente de navío y a principios del año siguiente le nombraron jefe de escuadrilla de un portaaviones. En junio de 1916 se desplazó a Rumanía con una escuadrilla para luchar junto a los rumanos contra el ejército de Bulgaria, regresando a Sebastopol a principios de 1917.
Por sus acciones sobre Zonguldak el 24 de enero de 1916, fue nominado para la Orden de San Vladimiro, de 4.ª clase, con espadas y arco, y por proteger transportes en marzo de ese mismo año, fue nominado a la Orden de San Estanislao, de 3.ª clase, con espada y arco. A finales de 1917, es posible que comandara la 1.ª División de la División Aérea del Mar Negro.
Durante el año 1917 se dirigió a San Petersburgo para asistir a los cursos de la Escuela Naval de Combate Aéreo y Acrobacia de Krasnoye Selo, siendo nombrado en junio profesor de esa escuela y en octubre designado para el cargo de director de la misma, al mismo tiempo que ascendía a capitán de corbeta.
En noviembre viendo que la cosa cada vez se complicaba más pidió la licencia y se fue a casa de su madre en Rostow. En diciembre de 1917, la División Aérea del Mar Negro contaba con 104 hidroaviones y 9 cazas con ruedas.
El 6 de marzo de 1918, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Navales de la RSFSR emitió la Orden número 183, ordenando la evacuación de la aviación de la Flota del Mar Negro ante la amenaza de una inminente invasión austro-alemana.
El primero de mayo las tropas alemanas entraron en Sebastopol, aprovechando para saquear y destruir los portaaviones y aviones allí estacionados. No se perdió todo, la 2.ª División, con base en Odesa, pudo evacuarse a Ekaterinodar en septiembre de 1918, donde contribuyó a la formación del Tercer Destacamento de Aviación del Ejército de Voluntarios.
En 1919, se formó el Primer Destacamento de Aviación Naval de las Fuerzas Armadas del Sur de Rusia, con aviones procedentes de Sebastopol, para combatir junto al Ejército Blanco. Posteriormente, se formó la División Aeronaval del Mar Negro, con base en Sebastopol. A finales de marzo de 1920, la división pasó a formar parte del Ejército Ruso del Barón P. N. Wrangel.
En el ejército del Teniente General Denikin se encuadraba la Primera División de Hidroaviones de la Flotilla Militar del Don, compuesta por dos destacamentos. El cuartel general de la división estaba en Novocherkassk.
Cuando se organizó el Ejército Blanco Mijaíl Andréievich Krygin se alistó como piloto y durante el año 1919 fue nombrado jefe del Primer Destacamento de Aviación Naval Voluntaria en Sebastopol, y ascendido a capitán de Fragata. Permaneció en Crimea hasta la evacuación en noviembre de 1920, en ese momento fue nombrado segundo comandante del contratorpedero Derzkiy (Дерзкий).
El 14 de noviembre de 1920 partió de Crimea la escuadra rusa. Tras desembarcar a una gran parte de los evacuados en Constantinopla, el acorazado Derzkiy llegó a Bizerta a finales de diciembre. El 29 de diciembre el barco recibió la autorización de las autoridades francesas y permaneció fondeado durante los cuatro años siguientes.
Junto con muchos otros oficiales de la Flota del Mar Negro, rebautizada como Escuadrón Ruso, Krygin acabó destinado en Bizerta, donde desde enero de 1921 sirvió en el destructor Derzkiy, ejerciendo como oficial superior.
En Bizerta Krygin se ganaba la vida como chófer. Mientras tanto con su compañero Ragozin escribieron veintisiete cartas a otros tantos países ofreciéndose como aviadores. Por mediación del ministro de la Guerra, señor Echagüe, recibieron la aceptación de España. Ingresaron en el Tercio de Extranjeros como requisito indispensable, pasando a la Aviación previas las pruebas realizadas en Los Alcázares.
Tras el reconocimiento francés de la URSS el 29 de octubre de 1924, se arrió la bandera de San Andrés en el acorazado Derzkiy y la tripulación tuvo que abandonarlo.
A finales de la década de 1920, el barco fue vendido a Rusmetalltorg como chatarra y en 1933 fue desguazado por una empresa francesa.
Krygin llegó a España en 1922 y pronto se incorporó a la aviación militar. Inicialmente fue destinado a Mallorca.
La primera noticia de su labor como piloto militar en África nos lleva al ocho de marzo de 1923, fecha en la que se encuentra en Melilla pilotando un hidroavión encuadrado en una escuadrilla al mando del capitán Franco y en la que tiene como compañero a su compatriota Ragozin. El catorce del mismo mes esta escuadrilla y la tercera escuadrilla de aparatos pesados, que mandaba el capitán Gudin, volaron sobre Sidi-Dris y lograron destruir un cañón al enemigo.
El quince de marzo de ese mismo año, despegando desde Nador, las escuadrillas primera y tercera de aparatos de Havilland y la de hidroaviones del capitán Franco bombardearon en las inmediaciones de Sidi-Dris a grupos rebeldes formados, aproximadamente, por unos cien kabileños. El 9 de abril la misión de la escuadrilla de hidroaviones del capitán Franco fue escoltar el traslado de veintiocho aviones desde melilla hasta Gomara.
El prestigio de Krygin en aquellos tiempos debía de ser bastante grande, ya que el veinte de abril de 1923 él y su compañero Ragozin se encargaron de llevar al teniente coronel Kindelán de Tetuán a Melilla.
El diecisiete de septiembre la escuadrilla de hidroaviones del capitán Franco, después de realizar una operación de bombardeo sobre la cabila de Beni Ulixech, tuvo problemas y tanto Franco, que llevaba como observador al teniente Melindreras, como Ragozin, tuvieron que efectuar amerizajes de emergencia por avería.
El siete de enero de 1924, Tanto Krygin como Ragozin, que en ese momento prestaban servicio en el aeródromo de Tauima, fueron ascendidos a sargentos. El veinticuatro de ese mismo año volaron desde Melilla a Cádiz tres hidroaviones del alférez Vallés, Krygin y Ragozin para asistir a un curso de tiro aéreo.
El veintinueve de marzo de 1925 la aviación, a pesar de la enorme lluvia, bombardeó los poblados de la pista de Annual. Durante las operaciones dos hidroaviones, pilotados por Krygin y Ragozin se trasladaron desde Melilla hasta Ceuta. Dos días más tarde los dos aviadores rusos también participaron con sus hidroaviones en las operaciones de apoyo al desembarco de Alcázar Seguer.
El ocho de septiembre de 1925 se produjo el desembarco de Alhucemas. Los vapores mercantes que formaban parte de la columna Saro maniobraron tan pronto como se despejó la niebla, colocándose a la altura de los buques de la escuadra, en dirección a la playa de Isdaan, situada al Oeste de la península de Morro Nuevo. Mientras, el acorazado Jaime I, llevando un globo cautivo, se acercaba a la ensenada Basicur para efectuar un reconocimiento de la vertiente occidental de Malmusín y Adra Soluin, la escuadra francesa se situó, a la misma hora, en el centro de la bahía de Alhucemas, rompiendo fuego sobre el poblado de Aydir con artillería gruesa, fuego que fue corriendo hasta llegar a su máximo alcance de tiro.
Las escuadrillas de aviación comenzaron el servicio de reconocimiento, a pesar de la niebla, a las seis de la mañana, alternando con aviones e hidros españoles y franceses, desarrollando cada cual el cometido señalado. A las nueve y treinta un aparato Napier, tripulado por el capitán José Lecea y el sargento Rufino Núñez, fue alcanzado por un disparo enemigo que fue a dar en una parte vital del motor. En esta situación el capitán Lecea logró llegar planeando hasta el destroyer francés Somalí, en donde tomó agua. Luego se trasladaron a un torpedero que les llevó hasta el hidroavión del capitán Franco, el cual después de bombardear el sitio llamado Las Peñas, en Morro Nuevo, fue batido por el fuego enemigo que le inutilizó ambos motores. Todos ellos fueron rescatados y llegaron a Melilla a las nueve de la noche, a bordo de un hidroavión pilotado por Ragozin. El avión del infante Alfonso de Orleans también participó en la búsqueda del avión del capitán Lecea.
El once de noviembre de 1925 a las diez de la mañana el hidroavión tipo Savoya pilotado por Krygin, en su viaje desde Los Alcázares a Marruecos, se vio obligado a amerizar por haberse averiado el radiador.
El quince de septiembre de 1929 Krygin se encontraba pilotando un hidroavión Dornier Superwall en Estados Unidos, como piloto de pruebas de Dornier, antes de entregar el aparato a la compañía Stout Detroit and Cleveland Air Lines.
El dos de agosto de 1932 Krygin está de nuevo sirviendo en la aviación militar española. Pilota uno de los dos hidroaviones militares Dornier, que procedentes de la base de los Alcázares amerizaron en Porto-Cristo, en la bahía de Alcudia y en Formentor, acompañados por el comandante Segorburu, ayudante del Presidente de la República, Manuel Azaña.
Loring R-III en el aeródromo de León.
Las primeras noticias del levantamiento de los generales españoles llegaron el diecinueve de julio de 1936 a la sede de la ROVS en Bruselas y fueron acogidas con júbilo por los emigrados blancos, que ensalzaron al general Franco, apodándolo el Kornilov español. La revista Chasovoy (Часовой) escribió entonces: En los dieciséis años transcurridos desde nuestra derrota, jamás, en ningún rincón del planeta, blancos y rojos se habían visto envueltos en un duelo tan trágico. Quizá esta vez venzan los blancos…
La guerra civil española sorprendió a Krygin en la base aérea de Los Alcázares, en Murcia. La participación de Krygin en la Guerra Civil no está muy clara, pero podría ser que hubiese luchado en la Aviación Republicana.
Alexander Gusev (Александр Гусев), piloto de caza ruso que luchó en la Guerra Civil española a las órdenes del ejército republicano entre 1937 y 1938 como comandante de escuadrón y, posteriormente, como comandante de grupo de caza, publicó en 1973 el libro El cielo furioso de España (Гневное небо Испании). En él describe como el capitán Mikhail Viktorovich Krigin conoció a los pilotos soviéticos en la base aérea de Los Alcázares. El apellido distorsionado y el patronímico diferente que aparecen en las memorias de Gusev se explicarían por el hecho de que fueron escritas varias décadas después de que los sucesos que describen cayeran en el olvido. Además, el apellido Крыгин, escrito en caracteres latinos, se traduciría como Krigin. En el escuadrón de Gusev, Krygin fue jefe de personal y traductor. Según Gusev, Krygin abandonó el escuadrón soviético a finales de 1937, ya que fue nombrado subcomandante de la aviación auxiliar, que incluía aviones de transporte, ambulancia y enlace. Es probable que muriera en 1938.
Los aviones soviéticos
La base aérea de Los Alcázares se mantuvo fiel al gobierno republicano y la llamada columna Ortiz, que salió de la base tomó el control de la cercana base aeronaval de Santiago de la Ribera. La región militar de Valencia incluía la base aeronaval de Cartagena y la base aérea de Los Alcázares, en donde se encontraban 27 aviones torpedero Vickers, la mitad de los hidros Savoia de la Marina, las escuadrillas de hidros Dornier navales y militares, la escuadrilla de Hispano E-30, la escuadrilla de Breguets y la patrulla Nieuport.A finales de octubre de 1936, llegaron al puerto de Cartagena los primeros aviones y pilotos soviéticos. La descarga se realizó en el más absoluto de los secretos. Este material se trasladó a Los Alcázares a través del ramal del ferrocarril que se construyó desde la estación de Torre Pacheco y que desembocaba en el mismo centro de las instalaciones del aeródromo Burguete. El montaje de los aparatos se hizo por mecánicos y montadores españoles, ayudados por técnicos soviéticos. El gobierno ruso envió no sólo material, armamento, municiones, bombas, personal técnico de tierra, sino también un grupo de pilotos, bajo las órdenes del coronel Jacob Vladimirovich Schmuschievich (Смушкевич Яков Владимирович), que se encargarían de las pruebas de los nuevos aparatos. Para poder volar con estos modernos aviones se construyó con toda celeridad, en prolongación hacia el Sur, un campo de aterrizaje cuatro veces mayor que el inicial. Este nuevo campo, unido por una carretera con el primitivo, se extendía hacia el Oeste, hasta el cerro del Carmolí, en cuya falda se perforaron amplias galerías para depósitos de municiones. Allí se ubicaron desde 1937 las escuelas de Alta Velocidad, dotada con aviones Polikarpov I-16, y Vuelo Nocturno, equipada con biplanos holandeses Koolhoven Fk-51.
El piloto y los mecánicos de un I-16 Tipo 10 de la 4ª Escuadrilla CM177 de la aviación republicana en el campo de aviación de Almardá en Sagunto en 1938.
Partiendo del puerto de Odesa, el trece de octubre el carguero soviético “Bolshevik” desembarcó en Cartagena trece aviones I-15, y el dieciséis el buque “Lava Mendi” trasbordaba en alta mar doce aparatos I-15 a buques de menor tamaño que los desembarcarían posteriormente también en Cartagena. A continuación fueron trasladados al cercano aeródromo de Los Alcázares, que contaba ya con amplios medios trasladados de los talleres antes ubicados en la zona periférica de Madrid, donde serían montados bajo la supervisión de técnicos rusos. Con estos 25 aparatos a principio de noviembre se organizarían las dos primeras escuadrillas de Chatos, que serían conocidas en aquellos momentos por el nombre de sus jefes, los soviéticos Pavel Vassillievic Richagov Pablo Palancar y Sergei Tarkhov Antonio. Entre el otoño de 1936 y julio de 1937, se entregaron a España 186 cazas I-15, con un coste unitario de unos 35.000 dólares. El gobierno ruso también envió 475 cazas I-16 de los tipos 5 y 6. Los primeros I-16 surcaron el cielo español en noviembre de 1936.
Los monoplanos Polikarpov tuvieron su bautismo de fuego el 13 de noviembre de 1936, cuando doce I-15 al mando del teniente Pável Vasilievich Rychagov (Рычагов Павел Васильевич) y doce I-16 Tipo 5 al mando del capitán Sergei Tarkhov repelieron un ataque a Madrid de catorce Fiat CR32 y nueve He 51, que daban escolta a tres bombarderos Heinkel 46 y diez Junkers 52, .I-16 interceptaron un bombardeo nacional sobre Madrid. Los pilotos soviéticos obtuvieron cuatro victorias aéreas y dos pilotos alemanes de Heinkel He 51 murieron, pero los soviéticos también sufrieron bajas. El comandante del grupo de I-16, Serguéi Fedorovich Tarjov (Тархов Сергей Фёдорович), fue alcanzado y en la maniobra colisionó con un caza enemigo. El piloto alemán murió, y Tarkhov tuvo que saltar en paracaídas, cayendo sobre la ciudad de Madrid, en territorio amigo. Los soldados republicanos, pensando que era un piloto de la aviación nacional, le dispararon y le llevaron, gravemente herido, al edificio del Ministerio de Guerra. El periodista soviético Mikhail Efimovich Koltsov (Кольцов Михаил Ефимович), nacido en Kiev y corresponsal de Pravda, que estaba allí en ese momento, corrigió el error. Tarkhov fue llevado al hospital, pero murió pocos días después y fue enterrado en las afueras de Madrid. Otro piloto de I-16 se estrelló.
Curiosamente Koltsov, que reunió sus artículos periodísticos en el libro Diario Español publicado en 1938, y por Ruedo ibérico en 1963, en los que describía su actividad en España como representante político no oficial de las autoridades soviéticas ante el gobierno republicano, acabó fusilado el dos de febrero de 1940 tras ser acusado de ser enemigo del pueblo en una carta que André Marty, responsable de las Brigadas Internacionales en España dirigió a Stalin. Este André Marty era el mismo que se amotinó en 1919 en el destructor francés Protet anclado en Rumania, y por lo que cumplió cuatro años de cárcel, aunque le habían condenado a veinte años de trabajos forzados.
Hemingway quedó muy impresionado cuando conoció a Koltsov, en el mismo sentido que le había pasado a Malraux, Gide y Aragon. Hemingway dijo de él que era el hombre más inteligente que he conocido hasta ahora, y lo convirtió en el personaje del periodista Karkov en la novela Por quién doblan las campanas. En el relato también aparece el dirigente de las Brigadas Internacionales, André Massart, inspirado en André Marty.
En el periódico La Última Hora de Palma de Mallorca, en zona nacional, del 14 de noviembre de 1936 la noticia del combate sobre Madrid se dio de la siguiente manera:EN MADRID SON DERRIBADOS DOCE AVIONES ROJOS
Es muy curiosa la inventiva que tienen los rojos. En el día de hoy, ha habido sobre Madrid dos combates aéreos de bastante violencia. El primero fue por la mañana, y en él tomaron parte 14 aviones, rojos y 14 aviones nuestros. Los nuestros han derribado a cinco cazas, y a uno de bombardeo, sin haber tenido nosotros nada más que un avión que pudo aterrizar en nuestras líneas con el motor destrozado. Por la tarde, ha habido otro combate aéreo sobre Madrid en el que han tomado parte ocho de nuestros aparatos por 20 del enemigo; han sido derribados cuatro aparatos enemigos. Una patrulla de tres aviones que había pasado nuestras líneas e intentado bombardear Trujillo, ha sido puesta en fuga, derribando un trimotor de bombardeo.
Pues bien; por la radio, ya desde esta tarde, estaban diciendo los marxistas que nos habían derribado seis aparatos, el mismo número que en realidad les hemos derribado a ellos, aparatos que han caído todos dentro del perímetro de Madrid. La misma radio, con todo el cinismo, ha radiado una nota en la que se ordenaba que, por razones de humanidad y de índole internacional, todos los aparatos de los fascistas que cayesen en sus líneas fuesen inspeccionados detenidamente, cogiéndose a los aviadores, si estaban heridos los llevasen a la casa de socorro más próxima y si estaban ilesos, fuesen conducidos al ministerio de la Guerra para ser interrogados. Ésta nota ha producido verdadero asombro en el Alto Mando, ya que no se sabía si había sido radiada para favorecer el canje, ya que nosotros tenemos muchos aviadores rojos presos. Pero se tenía la convicción naturalmente, de que todos los aparatos, excepto uno —que me había dejado de comunicar, que ha caído violentamente esta tarde, chocado con un aparato rojo— habían regresado a sus bases. Se han hecho averiguaciones que han dado por resultado saber que esos aparatos rojos derribados habían caído en el perímetro de Madrid y que los rusos que los pilotaban se han hecho pasar como alemanes por el Gobierno de Madrid. Pero no hay más que ver que los aparatos derribados eran monomotores de alas altas, es decir, que llevan las alas en la parte superior del aparato, de marca Curtiss, construidos en Rusia.
En el periódico La Batalla, Órgano Central del Partido Obrero de Unificación Marxista, en Barcelona, del 14 de noviembre de 1936 se dio la misma noticia de forma muy diferente:
Nuestros aviones se adueñan del espacio y ponen en fuga a los facciosos
Madrid, 13. — Los madrileños han sido hoy testigos de uno de los espectáculos más emocionantes que se han presenciado. Nunca habían presenciado los madrileños una acción guerrera tan cerca y con resultados tan positivos. Desde las primeras horas del día, alrededor de las ocho de la mañana, hicieron aparición unos veinte aparatos enemigos, aviones de bombardeo y caza, en perfecta posición para el ataque y defensa. Los grandes trimotores aparecieron ante la capital de España con la intención de repetir otro de los humanos bombardeos a que en sus horas de desesperación han querido someter a los madrileños.
Pronto los muchos, casi todos los madrileños madrugadores, que vieron aparecer ante ellos a los aviones enemigos en disposición de actuar, no tuvieron temor, pero sí la precaución consiguiente. A los pocos momentos, la cosa tomaba otro cariz. Los facciosos no iban a poder actuar con libertad de movimientos. Enfrente de ellos, una patrulla de aviones rojos apareció con objeto de impedir que cumpliesen su cometido. Durante algunos minutos, los madrileños presenciaron una batalla aérea, que jamás habían supuesto que tuviera lugar ante ellos. Más de cuarenta aparatos se dispusieron a atacarse. Los aviadores obreros, con valentía sin igual, se dispusieron al ataque e hicieron entrar en lucha a los que venían tranquilamente a operar en Madrid. Lucha rápida, terrible y de resultados positivos. Siete aparatos cayeron, seis de los rebeldes y uno de la armada del proletariado. El balance es magnífico para nuestros bravos pilotos. Los gritos die entusiasmo de los paseantes fueron ensordecedores.
Numerosos balcones dieron paso a la mayoría de los habitantes de Madrid que todavía con el gesto adormilado transitaban por las calles para no perder espectáculo semejante. Ante ellos vieron caer en dirección a la Cárcel Modelo dos aparatos. Otro en el patio del cuartel de Saboya, y los otros en las afueras de Madrid.
No faltó el espectáculo del paracaídas. Dos de los pilotos derrotados tuvieron tiempo de utilizar la tela salvadora. Algunos no pudieron llegar con bien al suelo, pues las ráfagas de las ametralladoras se lo impidieron. Otros no pudieron conservar la integridad de su aparato salvador y fueron destrozados.
No por la derrota sufrida, los rebeldes cejaron en su empeño de visitar y molestar Madrid. Alrededor de las doce, volvieron a aparecer, pero en menor cantidad y con disposición no tan decidida de hacer daño, otros aparatos. La visita se repitió a las tres de la tarde. Tres trimotores escoltados por cazas han aparecido por algunas calles. Parece como si quisieran demostrar que les sobraban elementos de guerra, pues no intervenían en otras acciones guerreras; pero su estancia no se pudo prolongar mucho rato. Pronto aparecieron infinidad die nuestros aparatos que pusieron en fuga a los aviones fascistas rápidamente y en descarada huida.
El 16 de noviembre de 1936, trece pilotos soviéticos se enfrentaron a un nutrido grupo de aviones enemigos. Finalmente, el enemigo perdió cinco aviones y se vio obligado a retroceder. La aviación republicana perdió dos. En esta batalla, Pavel Rychagov derribó un avión, pero su Chaika también resultó dañado por el artillero de un Junkers. Tras abandonar el avión, aterrizó en paracaídas en pleno centro de Madrid.
En el periódico El Liberal, de Madrid, del 17 de noviembre de 1936 se dio cuenta de este combate:
DOS TRIMOTORES ENEMIGOS
MADRID. De nuevo los aviones rebeldes volaron a primera hora de la tarde sobre esta capital. Varios trimotores enemigos arrojaron alagunas bombas. Parece que han causado daños materiales de alguna consideración y el número de víctimas no ha podido precisarse hasta el momento en que trasmitimos esta noticia. podido precisarse. Nuestros aparatos de caza emprendieron la persecución de los aeroplanos rebeldes, logrando derribar un trimotor, que cayó en las cercanías del Hipódromo. A uno de los tripulantes se le vio descender provisto de un paracaídas. Se entabló una rudísima lucha aérea. Uno de nuestros cazas entabló combate con un trimotor de los rebeldes. Ambos cayeron a tierra, estrellándose el faccioso en la calle de Ríos Rosas. El tripulante del caza leal consiguió salvarse arrojándose al espacio con un paracaídas. Febus.
En el periódico El Adelanto, de Salamanca, del 17 de noviembre de 1936 se dio la noticia de esta otra forma:
La aviación enemiga quiso con su presencia poner en fuga a la muestra, la que aceptó combate y derribó sobre las casas de Madrid un caza rojo. El resto de los aparatos marxistas, al convencerse de la inutilidad de sus esfuerzos, y no queriendo recibir la dura lección de hace días, se alejó de aquellos alrededores para no hacer acto de presencia en todo el día.
Existe una teoría según la cual el apelativo de Mosca que se le dio al I-16 entre los aviadores republicanos era debido al hecho de que cuando a finales de octubre de 1936 llegaron a Cartagena los aviones, venían dentro de cajas de madera con una etiqueta en donde se podía leer Москва, esto es Moskva, es decir, Moscú, que era el lugar de donde procedían. Algunos de estos aviones fueron montados en los talleres de la Hispano Aviación, que había sido trasladada de Guadalajara a Alicante a finales de agosto de 1936.
Entre los nacionales el I-16 recibió el apodo de Rata, por la característica forma de volar de los pilotos soviéticos, que se mantenían a baja altura, siguiendo el contorno del terreno y se lanzaban sobre sus presas en el último momento en dirección a su panza. Esta táctica, unida al color gris del camuflaje con el que iban pintados los primeros aparatos, que luego se cambió por uno verde, más su corto tamaño, hizo que en el bando nacional se dijera que los I-16 salían de las alcantarillas como las ratas. En el Diario de Guerra del Comandante italiano de la Aviación Legionaria, Ruggero Bonomi, escrito bajo el título Viva la Muerte, en su anotación correspondiente al 17 de noviembre de 1936, refiriéndose al nuevo caza aparecido el día anterior sobre la capital, escribía textualmente: Este nuevo tipo de aparato de combate, monoplano de color oscuro, ha hecho su aparición en los días pasados. Porque siempre se ha presentado a baja altura, saliendo del casco de la población, lo hemos jocosamente llamado “Rata” ya que parece brotar de la tierra como los topos. Debe ser un aparato ruso.
Vsévolod Mijáilovich Marchenko nació el 23 de octubre de 1890 en el seno de una familia de oficiales del Imperio Ruso, en la Gobernación de Podolsk, que en parte correspondía a la región de Odesa. Murió el 14 de septiembre de 1937 en Alcañiz a bordo de un avión nacional.
En 1906, con dieciséis años cumplidos, ingresó en la Armada. El diez de abril de 1911, fue ascendido a guardiamarina, sirviendo a bordo del crucero Rurik de la Primera Flota del Báltico.
Al inicio de la Primera Guerra Mundial Marchenko se encontraba a bordo de un destructor, pero desde hacía bastante tiempo estaba muy interesado por todo lo relacionado con la aviación y aconsejado por su amigo Nikolai Ragozin, se matriculó en la Escuela Acrobática de Odessa. Realizó su formación entre el veinte de marzo y el uno de agosto de 1915, siendo ascendido a teniente el veintidós del mismo mes, y obteniendo el título de piloto naval el cuatro de septiembre. Sus primeros vuelos de combate fueron como piloto de un hidroavión con base en el portaaviones Emperador Nicolás I, en operaciones de reconocimiento y bombardeo, por las que se le concedió la medalla de la Orden de San Vladimir de cuarto grado.
Junto con sus compañeros Ragozin y Krygin participó en el bombardeo del puerto de Zunguldak el veinticuatro de enero de 1916. El avión de Marchenko, llevando al príncipe K. A. Lobanov-Rostovsky como observador, hundió el vapor turco Irmingard de cuatro mil toneladas de desplazamiento, por lo que recibió la medalla de Santa Ana de tercer grado.
Desde octubre de 1916 hasta el final de la guerra Marchenko estuvo al mando de los hidroaviones que operaban en el Frente Rumano, del Primer Destacamento Naval, del Cuarto Destacamento Aéreo de la División Aérea del Mar Negro, del octavo Destacamento Aéreo y del 13.º Destacamento Aéreo de Caza de la Flota del Mar Negro.
Al inicio de la revolución y la Guerra Civil en Rusia se fue a Tokio y vivió en la ciudad china de Harbin hasta finales de octubre de 1918. Por entonces el vicealmirante A. V. Kolchak visitó la ciudad en su intento de reunir soldados para su lucha contra los bolcheviques. El veintiocho de octubre de 1918 Marchenko fue enviado desde Vladivostok al comandante del Primer Destacamento de Aviación del Cuerpo Siberiano, y el tres de noviembre fue nombrado oficial superior de este destacamento. Después de que Kolchak se hizo con el poder en las filas antibolcheviques arrestando al directorio de Omsk el dieciocho de noviembre de 1918, Marchenko fue nombrado jefe de hidroaviones de la Dirección Técnica Naval el veintidós de diciembre, por orden del contralmirante M. I. Smirnov, siendo ascendido a teniente mayor el uno de enero de 1919.
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El jefe de la Flota Blanca del gobierno de Kolchak, contralmirante Mijaíl Smirnov, y el jefe del departamento de hidroaviones, el teniente mayor Vsevolod Marchenko, a la izquierda de la imagen, en 1919.
Este grupo de aviación era muy precario, disponía de cuatro hidroaviones Shchetinin, nueve hidroaviones Grigorovich M-9 y 53 motores de repuesto traídos de la Flota del Báltico. Los hidroaviones Shchetinin carecían de alas, por lo que se hubieron de fabricar en Krasnoyarsk.
Tras la derrota del ejército de Kolchak Marchenko salió de Crimea a bordo del buque de transporte Kronstadt, en el que su amigo Ragozin era oficial de guardia. En 1923 viajó a España en donde sirvió en la Legión Extranjera. Posteriormente trabajó como instructor en una escuela de vuelo y como piloto de aviación civil en las rutas Madrid - París y Madrid - Berlín. Al regresar a Madrid tras un vuelo, en el verano de 1936 fue arrestado y se le retiró la licencia de piloto. Huyó a Bayona y desde allí volvió a entrar en España para unirse a las Fuerzas Aéreas del Ejército Nacional con el grado de teniente de reserva.
Participó en operaciones nocturnas y en el abastecimiento desde el aire del monasterio de la Virgen de la Cabeza, en la provincia de Jaén, llevando munición, víveres y correo. En marzo de 1937 pasó a formar parte del primer escuadrón nocturno de bombardeo con aviones Junkers 52. Vsevolod Marchenko murió cerca de Zaragoza en una de estas operaciones de bombardeo en la noche del catorce al quince de septiembre de 1937 cuando un caza I -15, presumiblemente pilotado por el piloto soviético capitán Ivan Eremenko, derribó el avión que pilotaba.
Marchenko saltó en paracaídas, pero fue capturado por soldados republicanos y fusilado. A petición de los pilotos soviéticos, fue enterrado en el cementerio de Alcañiz, pero los republicanos extrajeron su cuerpo del ataúd y lo enterraron fuera. Al acabar la guerra, el hijastro de Marchenko, Ígor, encontró la tumba de su padrastro y llevó sus cenizas a Sevilla, donde fueron inhumadas de nuevo con honores militares. Póstumamente, Vsévolod Mijáilovich Marchenko fue ascendido a capitán, y su viuda, Vera Zelenskaya, recibió una pensión.
Nikolai Alexandrovich Ragozin nació el treinta de junio de 1891 en Tsarskoye Selo, cerca de San Petersburgo. Su padre era el teniente general Alexander Nikolaevich Ragozin, comandante de la Octava División de Fusileros de Siberia Oriental, y de 1904 a 1907 director de la Escuela de Oficiales Fusileros en Oranienbaum. En su juventud luchó en la Guerra Ruso-Turca de 1877.
En 1909 Nikolai se graduó en el Cuerpo de Cadetes del Emperador Alejandro II y en 1911 en el Cuerpo Naval, alistado en la primera tripulación de la Flota del Báltico como guardiamarina. El seis de diciembre de 1911 fue transferido al acorazado Evstafiy de la Flota del Mar Negro con el rango de guardiamarina. El veintiocho de noviembre de 1912 fue nombrado comandante interino de la 1.ª compañía de la tripulación de dicho buque.
El doce de marzo de 1913 fue asignado al Servicio de Comunicaciones del Mar Negro para realizar un curso de reconocimiento desde hidroavión, aprobando el veinticinco de agosto el examen de piloto en Sebastopol, en el aeródromo de Kilen-Bukhta. El siete de septiembre fue enviado a realizar los cursos teóricos de aviación V.V. Zakharov en el Instituto Politécnico de San Petersburgo y el uno de julio de 1914, recibió el título de piloto naval. A partir de agosto, participó en las pruebas de hidroaviones Curtiss.
Iniciada la Primera Guerra Mundial, el dieciséis de octubre de 1914, realizó un reconocimiento en busca del crucero de batalla Goeben, que bombardeó Sebastopol ese mismo día. El veinticuatro de noviembre voló con un hidroavión Curtiss en busca del crucero Breslau, fue atacado y tuvo que amerizar. Al día siguiente fue recogido por el hidroavión M-15 y trasladado a la base por un destructor. El uno de enero de 1915 fue ascendido a teniente. De junio a diciembre de 1916 ejerció como comandante del tercer destacamento de aviación naval de la Flota del Mar Negro.
El ocho de junio de 1919 se alistó en el departamento de aviación naval de la Dirección de la Fuerza Aérea Soviética de Ucrania y fue designado para el puesto de asistente de trabajo de organización y construcción en la Escuela Acrobática Naval. El veintiséis de septiembre, como piloto del destacamento de hidroaviones de la flotilla militar del Dnieper, llegó a Petrogrado, donde fue designado para el puesto de piloto de combate en la Brigada Aérea de Propósito Especial. El quince de octubre el avión pilotado por Ragozin se estrelló en extrañas circunstancias cerca de Sestroretsk, aunque él resultó ileso. El veintiocho del mismo mes, durante una operación de reconocimiento en el área de Gatchina a bordo de un Nieuport 23, el teniente Ragozin, junto con el piloto naval B. A. Pilipovsky, no regresaron a su base, declarándoles desaparecidos en acción de combate, aunque se supuso que habían volado en una dirección no declarada.
Después de su desaparición vuelve a parecer en el sur de Rusia al mando del 2º destacamento de hidroaviones del ejército blanco (VSYUR). El veintiocho de marzo de 1920 fue ascendido a teniente mayor. El veinte de junio de ese año está volando en el Segundo Destacamento de Hidroaviones de la Flota del Mar Negro. En vísperas de la evacuación de Crimea sirvió como oficial de guardia en el portaaviones Kronstadt. El catorce de noviembre de 1920 emigró con muchos otros compañeros a Bizerta, en donde vivió con su esposa y su hijo Alexander, de cuatro años, en al campo de Ain Draham. Hasta la primavera de 1922 se ganó la vida en Ain Draham como obrero y chofer en las plantaciones de tabaco.
En 1922 llegó a España para servir en la fuerza aérea, con el grado de cabo en la Legión Extranjera. Entre 1922 y 1927 participó en la Guerra de Marruecos en operaciones de reconocimiento, observación, comunicaciones, operaciones de asalto, bombardeos diurnos y nocturnos, evacuaciones médicas y traslado de mandos. En estos años fua ascendido a teniente.
Nikolái Alexandrovich Ragozin en 1920
Después de terminar las operaciones militares en Marruecos, trabajó como profesor e instructor en escuelas de aviación.
El dieciocho de junio de 1936 llevó en su avión al general Francisco Franco de Tetuán a Sevilla. Posteriormente, fue su piloto personal durante un tiempo. El catorce de diciembre de 1936 recibió el grado de capitán, con antigüedad desde el uno de julio de 1934.
Durante la Guerra Civil Española voló en aviones Breguet-19, Fokker F.VII y Savoia SM-81. Voló también encuadrado en un grupo italiano y es posible que tuviese relación con pilotos alemanes de la Legión Cóndor, ya que entre sus numerosas condecoraciones se encuentra la Orden del Águila Alemana con Espadas. De octubre de 1937 a agosto de 1939, estuvo destinado en el sur de España. Además de participar en combate, desde noviembre de 1936 impartió clases en la Escuela de Vuelo y sirvió como instructor de navegación aérea en Tablada y Málaga.
Tras la guerra fue ascendió a teniente coronel y se le concedió el título de Piloto Honorario de España, Alemania e Italia. Su hoja de servicio incluía 2.400 horas de vuelo, 1.465 de las cuales fueron en combate. Entre 1940 y 1941 fue director de la escuela de vuelo de Thiers. Murió a la edad de 67 años en la isla de Mallorca el veintiuno de septiembre de 1957.
N.A. Ragozin oficial del Ejército del Aire Español.


















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