viernes, 2 de enero de 2026

El inquietante vuelo del "Dornier 16"

La Voz (Madrid). 24 de junio de 1929

El inquietante vuelo del "Dornier 16"

No se confirma la noticia del arribo de Franco y sus compañeros a las islas Azores

Desde un barco inglés han visto los restos de un avión

FRANCO

La desorientación que habían producido durante todo el sábado las noticias contradictorias llegadas a Madrid respecto del amaraje en las islas Azores, quedó desvanecida ayer de manera por cierto bien inquietante. A las afirmaciones con escaso fundamento, a las dudas, a las negaciones vacilantes, substituyó ayer a última hora de la tarde un convencimiento rotundo. El "hidro" no había amarado en las Azores y no se tenían noticias de él. Contrastada de manera que no daba lugar a dudas la desagradable nueva, tomó carácter oficial en la nota oficiosa que en otro lugar publicamos.

Al ser conocida esta mañana ha producido verdadera impresión. El pueblo había tomado por cierta la noticia del amaraje, y suponía a estás horas a los aviadores a punto de terminar la segunda etapa del vuelo. A la ilusión del triunfo ha sucedido la incertidumbre.

EN LA JEFATURA SUPERIOR DE AERONÁUTICA

Como es lógico, donde se ha vivido con más intensidad el momento ha sido en la Jefatura Superior de Aeronáutica, donde desde primera hora de la mañana estaban ya todos los jefes con mando y, todos los oficiales allí destinados.

El jefe superior interino, por ausencia del coronel Kindelán, teniente coronel de Ingenieros señor Lallave, se constituyó esta mañana en su despacho oficial para organizar la cooperación que pueda prestar la Aeronáutica en los trabajos que se realicen hasta encontrar o fijar de una manera concluyente la situación de los tripulantes del "Dornier 16".

El teniente coronel Lallave estuvo anoche conferenciando con el jefe del Gobierno hasta cerca de la una.

En esta conferencia se convino en que los "hidros" de las bases de Mar Chica y Los Alcázares salieran hoy en vuelos de reconocimiento, apurando en sus observaciones su radio de acción.

A primera hora de la mañana, el teniente coronel Lallave se puso al habla con los jefes de Mar Chica y Los Alcázares para ordenarles la salida; pero no parece que esta colaboración pueda ser eficaz. Ninguno" de los "hidros" tiene radio de acción suficiente para, de una manera imprevista, realizar un vuelo de la importancia del que se les encomendaba.

No obstante, se trabajaba con toda celeridad para tener dispuestos, por lo menos, uno en Los Alcázares y otro en Melilla, con objeto de salir mañana a primera hora.

Durante toda la mañana —como decimos— en la Jefatura Superior de Aeronáutica se ha desplegado una actividad extraordinaria. Todos los oficiales aviadores que se encuentran en Madrid, destinados o de paso, han acudido allí para enterarse de las noticias que hubiese en primer lugar, y en vista de ellas, a ofrecerse incondicionalmente para realizar cuantos trabajos sean precisos, por arriesgados y difíciles que sean, siempre que haya una posibilidad de auxiliar a los compañeros perdidos en el Atlántico.

GALLARZA

Una nota oficiosa

Esta madrugada se facilitó la siguiente nota oficiosa:

"Conviene que la opinión pública esté enterada de la verdadera situación respecto al viaje del avión de Franco a América del Norte. Contra lo que en todo el día de ayer se dio por cierto de haber amarado a media tarde en las Azores, resulta que tan grata noticia carece de origen, y, lo que es peor, de exactitud oficial, y que se le dio valor, incluso por el jefe del Gobierno, porque al comunicársela sus auxiliares nadie hizo reserva ni advertencia sobre su carácter extraoficial.

Desgraciadamente, el avión "Franco", según noticias, no ha llegado a las Azores, y ha salido en su busca un destructor portugués.

Fijada la situación en estos términos, al regreso del presidente de su excursión a la provincia de Segovia ha mantenido conferencias con el ministro de Marina, teniente coronel Lallave, jefe accidental del Servicio de Aviación Militar, y Sr. Ramírez Montesinos, jefe de su Gabinete diplomático, y en consecuencia de ellas, y confirmado que a partir del momento de la salida del avión, el viernes, de Los Alcázares, no se tiene noticia alguna oficial de él, se ha dispuesto la salida de cuatro destructores de Galicia y una escuadrilla de "hidros" de Melilla y otra de Los Alcázares, que con la mayor rapidez y amplio radio de acción exploren los mares en que el aparato pueda ser encontrado.

El hecho es inquietante, pero no desesperado, pues no hay noticias de temporal ni borrasca en la zona en que el avión haya podido tener accidente, y, por otra parte, supuesto su amaraje forzoso, la estación "radio" queda sin funcionar, y, por lo tanto, ninguna noticia puede esperarse por ella.

La opinión pública es seguro sabrá mantenerse serena en las horas de inquietud que a todos nos aguardan hasta tener noticia del aparato y sus bravos tripulantes."

Las noticias pesimistas de ayer y de hoy por la mañana

EN LONDRES SEGUÍAN ANOCHE SIN NOTICIAS DE LA LLEGADA

LONDRES 23 (10 n.). — Los telegramas anunciando la llegada a las Azores del aviador Franco y sus compañeros no han tenido confirmación en las últimas veinticuatro horas. Por el contrario, a las 20.21 del domingo se han recibido en Londres cables directos de Horta, Feycal y San Miguel asegurando que a las 19.30 del mismo día el avión español no había llegado a ninguno de dichos puntos. Ninguno de los barcos navegando por aquellos parajes había recibido ningún mensaje del avión. Entre estos barcos se encuentra el portacables "Auber", que se dirige a San Miguel.

En cambio, se señala al norte de las islas Azores el velero del "navegante solitario", Alais Gerbault, que salió el martes de dichas isla. (Radio.)

ESTA MAÑANA SIN NOTICIAS EN PARÍS, LONDRES NI LISBOA. LA CAÍÍONERA "ZAIRE" SALE DE EXPLORACIÓN

La Agencia Fabra nos envía, a las diez de esta mañana, la siguiente información:

"A primera hora de la mañana de hoy hemos preguntado a París si había allí alguna noticia del hidroavión español.

La Agencia Havas ha contestado negativamente y nos ha manifestado de nuevo que todos sus corresponsales de las islas Azores tenían órdenes apremiantes, reiteradas por cable el jueves último, y más tarde el sábado, para que enviasen directamente a la Agencia Fabra de Madrid noticia detallada de la llegada y salida de los aviadores españoles.

La Agencia Reuter nos comunica también que en Londres no hay noticia alguna acerca del paradero del hidroavión español.

Con la Agencia Havas de Lisboa no hemos podido comunicar, por estar averiada la línea telefónica.

Recibimos de ella el siguiente despacho, con fecha de ayer, a las 21.40:

LISBOA 23. — Telegrafían de Ponta Delgada (islas Madera) que la cañonera "Zaire" ha zarpado para el mar de las Azores con misión de explorar en él en busca del hidroavión del comandante Franco, cuya suerte se ignora."

SUPOSICIONES BASADAS EN UN MENSAJE DEL "BUFFALO BRIDGE"

NUEVA YORK 24 (12 m.). — La Corporación de Radiotelegrafía de la Marina de los Estados Unidos ha recogido un mensaje lanzado por el vapor "Búffalo Bridge", que dice que a las cinco cuarenta de la mañana de ayer, domingo, cuando el barco se encontraba en una posición de 40,04 grados Norte y 50,57 grados Oeste observaron una llamarada de luz situada a seis grados justos Norte y a diez grados Oeste del "Búffalo Bridge".

El mensaje de la mencionada embarcación añade que la luz divisada procedía, aparentemente, de un aeroplano.

Esta noticia hace pensar que se trata del avión "Dornier 16", en el que los aviadores españoles intentan la travesía transatlántica. Concuerda también con las noticias recibidas en Nueva York, procedentes de Madrid, según las cuales el comandante Franco había dicho a algunos amigos suyos que era posible que continuase el vuelo directamente hasta esta ciudad sin hacer escala en las Azores.

Por la hora en que el "Búffalo Bridge" divisó la luz, y por la posición en que se encontraba el barco se calcula que era aproximadamente la hora en que el avión español podía encontrarse en ese sitio si han continuado la travesía sin detenerse en las Azores. (Associated Press.)

LONDRES 24 (10 m.). — Telegrafían de Nueva York a la Agencia Reuter:

El vapor de carga "Búffalo Bridge" ha enviado un mensaje sin hilos diciendo que ayer, domingo, a las 5.40, hallándose a los 40 grados 4 minutos de latitud Norte por 52 grados 57 minutos de longitud Oeste, vio a cierta altura sobre el mar brillar una luz, que, según cree, procede de un avión.

Como, según los despachos de Madrid, el aviador Franco había manifestado que tal vez no hiciera escala en las Azores y siguiera directamente el vuelo al continente americano, la coincidencia de situación y hora con la probable ruta del "Dornier Wall 16" hace creer que aquella luz procedía efectivamente del "hidro" español.

La expectación en Nueva York es enorme, a pesar de las horas transcurridas desde que fue vista dicha luz. (Fabra.)

N. de la R. — El punto señalado en el despacho de Lisboa se halla a mitad de distancia entre las Azores y Madera, lo que indica la posibilidad de que Franco, por conveniencias atmosféricas, u obligado por el mal tiempo, haya pasado al sur de las Azores y seguido el rumbo Oeste, intentando el vuelo directo a Norteamérica.

El señalado en el despacho Reuter se halla a unas 300 millas al sur de Nueva Escocia y unas 600 al este de Nueva York, siendo muy extraño que tan cortas distancias no hayan sido salvadas ni visto el avión desde la hora que se indica hasta hoy. (F.)

RUIZ DE ALDA,

INQUIETUD EN NUEVA YORK

NUEVA YORK 24 (12 m.). — El interés despertado por el vuelo de los aviadores españoles es enorme. El público espera con gran ansiedad noticias referentes al paradero del comandante Franco y sus compañeros. 

En las oficinas de la Associated Press en esta ciudad se han recibido, durante todo el día de ayer y esta mañana, continuas visitas de personas que van a informarse del vuelo de los aviadores españoles. Las llamadas telefónicas para inquirir noticias son cada vez más frecuentes. A medida que transcurren las horas aumenta la inquietud, por carecerse de noticias concretas sobre el paradero del avión. (Associated Press.)

¿DESORIENTACIÓN HACIA FUNCHAL?

LISBOA 24 (10 m.). — Ayer circuló el rumor de que el "hidro" de Franco había derivado hacia Funchal (Madera) a causa de una desorientación de los aviadores. Esta noticia no ha sido confirmada todavía. (Fabra,),

Se tiene la esperanza de que Franco y sus compañeros hayan sido recogidos o se mantengan a flote en el "hidro"

Los restos de un avión. ¿Un aparato que se hunde?

LA NOTICIA DE HABERSE ENCONTRADO LOS RESTOS DE UN AVIÓN

La estación "radio" militar nos dio esta mañana, a las once y media, noticia de haber recogido un "radio" del vapor mercante español "Magallanes" en el que comunica lo siguiente:

"El vapor inglés "Grelden", con estación de "radio" de 150 millas de alcance, participa que a 29 grados latitud y 33 longitud, distancia aproximada islas Azores, cien millas, ha encontrado los restos de un avión, sin tripulación."

DESDE UN NAVIO HAN VISTO HUNDIRSE EL APARATO

A las dos cuarenta y cinco de la tarde nos llaman por teléfono desde la Redacción de nuestro colega lusitano "O Seculo", de Lisboa, donde también reina gran ansiedad por conocer la suerte corrida por los aviadores españoles, para comunicamos que acababan de recibir un cable de Londres comunicándoles lo siguiente:

"Un navío de carga ha visto, a cien millas de las Azores, un aparato que flotaba sobre las aguas; momentos después, desde el mismo barco, se vio que el aparato se sumergía."

EL MECÁNICO MADARIAGA

DE UNA CONVERSACIÓN POR TELEFONO

A última hora se comunicó a la Jefatura Superior de Aeronáutica que el jefe del Gobierno había recibido la noticia de que en el Palace Hotel había un señor al que habían comunicado desde La Coruña que un barco de aquella matrícula había visto los restos del "hidro". El jefe del Gobierno, al comunicar la noticia, ordenó inmediatamente su confirmación y ampliación en todos sus extremos.

Por nuestra parte nosotros fuimos en busca del Sr. Lozano a su domicilio particular. El Sr. Lozano es concejal del Ayuntamiento de Madrid y subdirector del Palace Hotel. Nos ha dicho:

"Esta mañana, al comunicar con La Coruña un cliente mío, le ha dicho su interlocutor, D. Pedro Barrie, del Banco Pastor, después de dar las noticias financieras consiguientes:

— ¿No sabe usted que aquí se acaba de recibir un "radio" que dice que a 144 millas al nordeste de las Azores se han encontrado restos de un hidroavión sin tripulación?

— No —contestó el Sr. Barrie—; no sabia nada. Únicamente he leído una nota oficiosa referente a la falta de noticias sobre la suerte del avión de Franco. Y a su vez preguntó: ¿El "radio" no detalla nada más?

— No; es escueto —le contestaron—. Únicamente se añade en la comunicación que inmediatamente que se ha sabido la noticia han salido los barcos brasileños que había cerca de las Azores, para el lugar indicado, a fin de saber si se trata del avión de Franco y prestar, si es necesaria, ayuda a los tripulantes del avión." 

El Sr. Lozano no tenía más noticias del asunto. El lo comunicó al Ministerio del Ejército, por si servía de alguna utilidad tal noticia. Después, el Sr. Lozano, que ha viajado mucho por el Atlántico, y precisamente ha pasado varias veces por las Azores en esta época del año, nos dice que el estado del mar por allí no puede ser en esta época del año bueno. Es el tiempo de las grandes borrascas por aquellas inmediaciones, y el mar, generalmente, está bastante alterado, hasta el punto de que los vapores cabecean generalmente por allí mucho.

Para buscar a los aviadores

CUATRO DESTRUCTORES A LA BUSCA DEL "HIDRO"

En el Ministerio de Marina han manifestado que han salido de la base naval de El Ferrol cuatro destructores, que llevan orden de explorar un punto situado al nordeste de las Azores, donde un barco inglés dice haber visto los restos de un avión, sin haber podido comprobar de qué aparato se trata.

LOS ALCÁZARES. — Los aviadores despidiéndose del general Sanjurjo. (Foto Izquierdo.)

Se han lanzado también mensajes a dos transatlánticos que han de pasar por aquel sitio, para que exploren con todo detenimiento los parajes, a fin de comprobar si los restos del avión encontrado pertenecen al "Dornier 16", que tripulaba el comandante Franco.

Los cuatro barcos que han salido de El Ferrol son los destructores "Alsedo", "Sánchez Barcáiztegui", "Velasco" y "Lazaga". Todos ellos van al mando del capitán de navío D. Miguel Mier.

INFORMES DADOS A PRIMERA HORA DE LA TARDE EN MARINA. MISIÓN CONCRETA QUE LLEVAN LOS BUQUES

A las dos de la tarde visitamos nuevamente el Ministerio de Marina por si se había recibido en él alguna noticia relacionada con el "Dornier 16".

Nos manifestaron que de los cuatro barcos que esta mañana salieron a las ocho de El Ferrol, tres se dedicarían a hacer una escrupulosa exploración desde San Vicente a las Azores, y otro, el que designe el capitán de navío que manda esta escuadrilla, irá directamente al lugar que ha sido designado por el capitán del barco inglés que vio los restos de un avión.

El transatlántico "Marqués de Comillas", que en viaje de América a Cádiz está navegando hoy a la altura de las Azores, ha recibido instrucciones del Ministerio de Marina para que haga en aquellas aguas una minuciosa exploración. 

Nos dijeron también que en Cartagena se hacen urgentemente los preparativos necesarios para que con gran rapidez esté dispuesta a zarpar la escuadrilla de submarinos, por si sus servicios se estiman necesarios. Los submarinos estarán dispuestos a marchar esta noche, a las ocho.

Interrogamos a un técnico del Ministerio sobre la hora en que llegarán a su destino los barcos salidos esta mañana de El Ferrol. Nos contestó que, yendo a marchas forzadas, los que van a San Vicente invertirán veinte horas en el viaje, y el que tenga que llegar al sitio designado por el barco inglés tardará poco menos de día y medio.

Conjeturas, dudas, medidas oficiales, gestiones y otras notas

VARIAS GESTIONES PARA UNA EFICAZ EXPLORACIÓN

Como en la Jefatura de Aeronáutica, en otros centros ministeriales se ha trabajado también con la misma actividad, y cuantas iniciativas se han expuesto viables de ser llevadas a la práctica han sido estudiadas rápidamente.

Entre los oficiales reunidos en la Jefatura, alguien recordó que en Gibraltar hay casi siempre un buque inglés portaaviones. Inmediatamente se le comunicó al presidente, por si estimaba oportuno gestionar por vía diplomática que el Gobierno Inglés ordenara la salida del barco desde Gibraltar con rumbo a las Azores, para que los "hidros" de a bordo amadrinados por el buque pudieran realizar exploraciones eficaces en aguas de las Azores.

Según nuestras noticias, el presidente aceptó la idea y autorizó, aparte la gestión protocolaria por vía diplomática, el que una Comisión de aviadores se pusiera al habla con el embajador de Inglaterra para que éste transmitiese a su Gobierno la petición de colaboración de la Aviación española.

La gestión, en su primera parte, dio el éxito esperado, y el embajador Inglés ofreció que inmediatamente preguntaría a Gibraltar sí se encontraba en aquellas aguas el Barco, y al mismo tiempo recabaría de su Gobierno ordenase su salida.

También a primera hora de la mañana se hizo una gestión en virtud de la cual el alférez de complemento de Aviación Sr. Navarro marchó a Lisboa con el agregado aeronáutico de la Embajada dé Italia. Este pondrá, a disposición del alférez Sr. Navarro un hidroavión italiano, que se encuentra en Lisboa, idéntico al que utilizó en su magnífico vuelo el coronel De Pinedo, para, saliendo desde Lisboa, hacer vuelos de exploración.

Durante toda la mañana el teniente coronel Lallave estuvo en comunicación constante con el jefe del Gobierno y con el ministro del Ejército para darles cuenta de cómo se iban cumpliendo las órdenes de la superioridad. También estuvo al habla con el coronel Kindelán, que, como decimos, se encuentra en Zaragoza.

El Sr. Kindelán supo anoche, en las primeras horas de la madrugada, la noticia de que no habían llegado a las Azores. Convencido desde última hora de la tarde del éxito de la primera etapa, la rectificación le produjo gran impresión.

Lo que dice el hermano de Ruiz de Alda

A primera hora de la mañana estuvo en la Jefatura Superior de Aeronáutica el hermano de Ruiz de Alda, aviador también, y al que había sorprendido esta mañana la nota oficiosa, cuando creía que los tripulantes del "Dornier" estarían ya en vuelo para cubrir la segunda etapa. Las noticias que recibió no calmaron, sino que, al contrario, aumentaron su ansiedad.

Rada se ofrece para ir a buscar a los aviadores

A las dos de la tarde llegó muy emocionado Pablo Rada, que, no obstante encontrarse enfermo con un ataque de reuma, iba a ofrecerse para ocupar su puesto de mecánico, si salía algún "hidro" en vuelos de exploración en busca de los que fueron sus jefes en el "Plus Ultra".

Le preguntamos:

— ¿No cree usted que por parada de los motores hayan tenido que amarar violentamente y que se hayan producido averías como las del "Numancia", en el casco, y el aparato haya perdido condiciones de flotabilidad?

— Es posible que haya ocurrido la avería en los motores, y que desde luego haya sido extrema y fulminante; pero lo que no creo es que el amaraje se haya hecho perdiendo Franco el dominio del aparato. Esto es muy difícil que ocurra. En cuanto a que pierda condiciones de flotabilidad la canoa, esto no ocurre más que en el caso de que se deshaga.

— ¿ Conoce usted el aparato que llevaban?

— No sé concretamente en cuál habrán salido; pero el tipo lo conozco bien.

— ¿Es seguro de sustentación?

— A mi juicio son de una ponderación matemática. Van a 80 kilos de peso por metro cuadrado de sustentación, que es una proporción que hace que estos aparatos sean muy sensibles al mando, tanto en el aire como en el agua. No así el "Numancia", que era materialmente un ladrillo.

— Entonces, ¿su impresión cuál es?

— Es muy difícil concretar nada en estos momentos.

— ¿No cree usted posible una desorientación y que hayan agotado la provisión de gasolina volando alrededor de las Azores sin dar con ellas?

— Si llevaban radiogoniómetro y lo llevaban calibrado, esa desorientación no es posible, ni aun cabe por equivocación amarar en un grupo de islas por otro, porque el radiogoniómetro da la situación exacta. De modo que se puede variar el punto de amaraje por conveniencia, nunca por desorientación. Suponiendo que no llevaran radiogoniómetro, cuesta mucho pensar que se hayan desorientado hasta el punto de agotar la provisión de gasolina.

El mecánico del "Plus Ultra", después de reiterar sus ofrecimientos, abandonó la Dirección de Aeronáutica vivamente emocionado.

Impresiones de los centros oficiales

El teniente coronel Lallave habló a las once y media con los periodistas, que en número extraordinario habían acudido a su despacho. Realmente no había en la Jefatura noticias que no fuesen conocidas, y se limitó, por tanto, a ratificar la existencia del "radio" en que se dice que un barco inglés había visto restos del "Dornier" a cien millas al oeste de Las Azores.

También hablaron los periodistas con los jefes de la oficina de mando, teniente coronel Gonzalo y comandantes Romero, Rueda, Arias Salgado y otros. Las noticias recibidas, tan lacónicas, tan inexpresivas, no permitían conjeturas. Si, como parecía, se habían encontrado restos del "Dornier" sin señales de sus tripulantes había que pensar en una avería de mucha gravedad. Cabía pensar que la parada de los motores hubiera sido tan brusca que impidiese al piloto la maniobra de planeo, y al caer a golpe sobre el mar, una avería grave en las cuadernas restase al aparato condiciones de flotabilidad, obligando a los tripulantes a salirse de él, quizá con la suerte de ser recogidos por algún barco,

Como ocurre siempre que se repite un accidente de esta especie, las conjeturas eran muchas, pero ninguna con fundamento sólido, y todas teniendo como punto de partida la noticia tan vaga ya dicha. Si, desde luego, son restos de un "hidro", no cabe pensar en que pueda ser otro que el "Dornier 16".

Desde hace por lo menos un año no se tienen noticias de que se haya perdido ningún "hidro" por aquellas aguas, y de haber llegado hasta allí restos de un "hidro" perdido en otras aguas hace tiempo hubiera sido difícil que a distancia pudiera precisarse de lo que se trataba.

A LA HORA DE CERRAR ESTA EDICIÓN SE SIGUE SIN NOTICIAS DE LOS HEROICOS AVIADORES

SUPOSICIONES, TEMORES Y ESPERANZAS

DOS "HIDROS" SALEN DE MELILLA PARA SEGUIR LA RUTA DEL "DORNTER 16"

MELILLA .24 (4 t.). — Ha marchado con dirección a Huelva y Lisboa, para seguir la ruta del "Dorníer 16", el hidroavión "Dornier 5".

Va tripulado por el comandante burguete, el suboficial Haro, el sargento radiotelegrafista García Quintana, y los mecánicos cabo Blanco y soldado Curto.

También ha salido con el mismo rumbo un "hidro" "Júpiter", tripulado por el teniente Ruano, el radiotelegrafista Alfonso, el mecánico Elizalde y el soldado ayudante Ribot.

LOS RADIOGRAMAS RECIBIDOS POR LA COMPAÑÍA TRANSRADIO

Las oficinas en Madrid de la Compañía Transradio han recibido desde el día 21 los siguientes despachos de su estación de Cádiz referentes al vuelo del "hidro":

Del 21, a las 19,15: "En este momento entramos en comunicación con "hidro" "Numancia", que vuela sin novedad."

A las 20,20: "El "Numancia" dice: "Volamos frente a Huelva, aproximadamente, sin novedad; nuestro rumbo es 304."

A las 21,30: "Vapor inglés "Bridgepool" nos comunica "hidro" pasó sobre ellos a las 19,45, en la posición 36 grados 30 minutos Norte; siete grados 30 minutos Oeste, sin "novedad."

A las 21,45: "Comunícanos vapor inglés "Darshiel" que "hidro" "Numancia" pasó sobro San Vicente a las 20,20, en G M. T."

La estación de Cádiz dice que el "hidro" "Numancia" escuchaba en 600 metros, y se le contestaba en 900 de corriente continua. Posteriormente no ha habido ninguna nueva noticia.

UN "RADIO" DE LISBOA

Esta tarde se recibió en la misma estación un radiograma de Lisboa, fechado a las 14,55, en el que dicen que no saben nada del aparato español.

LOS TRANSATLÁNTICOS A LOS QUE SE HAN ENCOMENDADO PESQUISAS

Los transatlánticos españoles, a los que se ha dado orden de que a su paso por Cabo Verde examinen aquellos parajes son el "Cristóbal Colón" y el "Marqués de Comillas".

Sin nuevas noticias

UNA CONVERSACIÓN CON EL COMANDANTE LOMA

Por la tarde, uno de nuestros redactores estuvo de nuevo en la Jefatura Superior de Aeronáutica, donde se había establecido un servicio de guardia para recibir todas las noticias y cursarlas a la superioridad para adoptar en cada caso las medidas necesarias.

Precisamente se había hecho cargo de este servicio el comandante aviador Sr. Loma, marqués de Oria, hermano político del comandante Gallarza. Este se encontraba acompañado del oficial Sr. Abrial y del hijo del general Sanjurjo.

No se habían recibido en toda la tarde nuevas noticias. El señor Loma esperaba con todo fervor que no transcurriesen muchas horas sin resolverse la incertidumbre en que nos encontramos.

Buen aviador, conocedor de todos los riesgos y de los recursos para vencerlos; conocedor también, como todos los aviadores, de la pericia de los tripulantes del "Dornier", no perdía la esperanza en cuanto a la suerte que hayan podido correr.

El señor Loma desechaba, desde luego, la idea de una avería que hubiese determinado la parada fulminante de los motores originando una catástrofe. Más bien se inclinaba a pensar que, despistados, hubieran rebasado las Azores, y, agotada la gasolina, hubiesen tenido que amarar encontrándose en pleno Atlántico.

— Si como creo —nos decía—, es eso lo que ha ocurrido, no hay más que esperar. Imagínese usted lo difícil que es encontrar el "hidro" en pleno Atlántico; y en cuanto a perderse, esto es bien fácil.

Si llevaban radiogoniómetro, el aparato no rinde su máxima utilidad si a lo largo de la ruta no se les va determinando una posición de costas o barcos que sirvan de referencia para, establecer la intersección, y no ver las islas es fácil. Con un poco de bruma ya es suficiente para hacer difícil la visibilidad, y siempre que se rebasa un objetivo es difícil advertirlo.

Si se pudiera tener un buen control de marcha, por la velocidad y la distancia se podría saber exactamente la situación del aparato en todo momento de vuelo. Pero esto no es fácil, porque hay que tener en cuenta en la marcha lo que influye el aire, bien retrasando cuando frena, por ser contrario, o adelantando, cuando empuja, porque es favorable. Por otra parte, lo recorrido también es difícil precisarlo, porque no es posible caminar por una recta, sino que insensiblemente se trazan desviaciones a derecha e izquierda. Esto es: en la marcha se describen, aun sin advertirlo, pequeñas eses, sobre todo en un vuelo de tanto recorrido.

— ¿Usted cree, dada la cantidad de gasolina que llevaban, que en caso de pasar las islas habrá sido en muchos kilómetros ?

— Tengo noticias de que antes de salir de Los Alcázares quitaron 400 litros de gasolina de la que habían cargado, y en este caso el combustible a bordo no les permitía recorrer más do 400 kilómetros más allá de las Azores. Mi impresión es, como le digo a usted, que están en altar mar, y donde hay que buscarlos es más arriba de las islas.

— ¿Cómo explica usted entonces las noticias de haber aparecido restos del "hidro" ?

— Creo sinceramente que esa noticia habrá que confirmarla de manera que no deje lugar a dudas. A cuatro millas de distancia es muy difícil precisar de qué se trata, y, por otra parte, también es extraño que sea a las cuarenta y ocho horas de haber desaparecido el "hidro" cuando los barcos empiezan a dar noticias de haber encontrado restos, y más extraño aún el que ninguno de los que los han visto se haya acercado para cerciorarse bien de qué se trataba.

— ¿Usted cree que será difícil encontrarlos?

— Desde luego lo es. Imagínese usted lo que significa un "hidro" en medio del Atlántico, Franco amaró frente a Quilates y estuvo perdido dos días en una costa tan conocida y sobre la que circulaban a diario nuestros barcos y volaban nuestros aparatos.

El propio Gallarza estuvo perdido también frente a Tarifa treinta y seis horas, y el oficial del Tercio, ruso, de servicio en nuestra Aeronáutica, Ragusin, también estuvo perdido cuarenta y tantas horas. No obstante, yo espero que los cuatro destructores que han salido de El Ferrol puedan dar con el "hidro" rápidamente.

Son barcos de mucho andar, y formados en ala los cuatro pueden recorrer una gran extensión de mar, y por tanto hay que dejar pasar treinta horas sin perder la esperanza.

— ¿Aguantará el "hidro" todo ese tiempo?

— Si no hay borrasca, mucho más. En cuanto a la resistencia de sus tripulantes, tienen bien probada su fortaleza de ánimo.

A última hora de la tarde se constituyó en la Jefatura de Aeronáutica el jefe de la oficina de mando, teniente coronel Gonzalo.

Poco después llegó el jefe accidental, teniente coronel Sr. La Llave. Ninguno de los dos tenia ninguna noticia nueva.

LAS FAMILIAS DE LOS AVIADORES

El Sr. Sanjurjo, hijo del general, se puso esta tarde al habla por teléfono con el teniente coronel Gallarza, jefe del batallón de Cazadores de montaña de Ciudad Rodrigo, de guarnición en Antequera, para comunicarle las pocas noticias recibidas hasta entonces e indicarle que seria conveniente se trasládese a Madrid para sostener, con su presencia, el optimismo entre sus familiares.

La madre del aviador Sr. Gallarza, que reside en Madrid, desconocía, porque en ello había puesto mucho cuidado la familia, especialmente su hija, la iniciación del vuelo; y, como es natural, en las circunstancias actuales se han extremado las medidas para que no llegue hasta ella ninguna noticia.

AUTORIZACIÓN DEL GOBIERNO PORTUGUÉS

El Gobierno portugués h a comunicado a la Secretaría de Asuntos Exteriores su autorización para que los barcos españoles puedan hacer base en las islas Azores.

ZARPA DE EL FERROL LA DIVISIÓN DE DESTRUCTORES

El capitán general del Departamento de El Ferrol ha dirigido el siguiente telegrama al ministro de Marina:

"Comunicado a las cuatro de la madrugada el telegrama de V. E. al jefe de la división de destructores, hoy, a las trece y veinticinco, sale la división a la mar."

EL MINISTRO DE MARINA HABLA DE LAS INSTRUCCIONES DADAS A LOS TORPEDEROS QUE HAN MARCHADO A EXPLORAR

A las seis y media de la tarde llegó a la Presidencia del Consejo el ministro de Marina. Los periodistas le interrogaron, por si podía darles alguna nueva noticia en relación con el hidroavión tripulado por el comandante Franco y sus compañeros.

El ministro hizo un relato de los telegramas contradictorios que se habían recibido durante el día de hoy; y añadió que a las doce había ido a ver al jefe del Gobierno, y que estando conversando con él se recibió un "radio", expedido por un barco inglés, en el que anunciaba que a los 51 grados longitud y 49 de latitud habían divisado una luz, que muy bien podía proceder del aparato en que iba el comandante Franco. No extrañó el ministro este cablegrama porque parece que había una versión, según la cual si Franco disponía de gasolina se proponía pasar de las Azores.

La última noticia que tenia el ministro de Marina procedía del cónsul de España en las islas Azores, y, según ésta, el "hidro" tripulado por Franco no había amarado en aquellas islas.

Dijo el ministro de Marina también que a los destructores que habían salido de El Ferrol se les había dado orden de que, marchando en forma de abanico, enfilasen y explorasen con todo detenimiento el sitio en que se dice que un barco inglés ha visto los restos de un aparato.

Añadió el ministro que esta tarde, a las ocho, saldría una escuadrilla de submarinos para hacer una exploración por la misma ruta.

El ministro no ocultaba su pesimismo.

MANIFESTACIONES DEL JEFE DEL GOBIERNO

Poco después llegó a la Presidencia el jefe del Gobierno. Dijo que no tenia ninguna noticia que poder facilitar a los periodistas. Todas las noticias que se reciben son contradictorias. El telegrama ese que decía "llegamos, etcétera", nos ha retrasado y ha sido un inconveniente.

Las noticias posteriores son que no se tiene rastro alguno de los aviadores. La última noticia ha sido la de un cañonero portugués, que ha salido por aquella ruta y dice que no nada ha visto.

Además las agencias dicen que han dado órdenes a sus corresponsales para ver sí se tenía algún indicio, y nada se sabe.

Yo, por mi parte, he suspendido el asistir a la cena que esta noche dan los condes de Esteban Collantes y a la fiesta del Palacete de La Moncloa, porque el ánimo no está propicio para ello.

En fin, son incidentes de la aviación y de estas hazañas de la exploración del aire. A las glorias de la aviación española, que tanta satisfacción nos han producido, parece que ahora, se le quiere oponer este suceso incierto y doloroso. Son tres muchachos de una gran pericia y de una gran voluntad, que, unido a su gran espíritu, difícilmente se podrá encontrar quien los mejore. Yo he hablado con el Rey en París, quien parece que, como nosotros, había tenido alguna. esperanza con ese "radio" que nos causó la confusión, porque allí se extendió lo mismo que por todo el mundo, pero le he comunicado las noticias pesimistas que nosotros teníamos. Yo, que soy siempre propicio al optimismo, en este caso me inclino, por las horas transcurridas, y por todo, al pesimismo. En fin, son momentos dolorosos de estas exploraciones del aire, como ya les he dicho.

El ministro de Marina, a preguntas de los periodistas, dijo que los destructores españoles, por mucha marcha que llevasen, dada la distancia que había hasta las Azores, no llegarían hasta mañana por la mañana.

Impresión

Situación inexplicable resulta la del "hidro" de nuestros aviadores Franco, Ruíz de Alda y Gallarza y Madariaga. La explicación de su silencio nos resistimos todavía a admitirla. ¿Por qué la estación "radio", que funcionó y comunicó con Cádiz a las 19,15 del 21, primero, y una hora después diciendo que se hallaba frente a Huelva, y todavía hora y pico después primero dando su situación al "Bridgepool", y luego, con el "Darshier", diciéndole había pasado el cabo San Vicente, por qué ya no dice nada desde entonces, mejor dicho, por qué no dice nada ahora, cuando es indudable que el hidroavión, agotada su carga de gasolina, o por avería de motor, tuvo que descender y amarar? No podemos explicárnoslo, y no queremos hacerlo con el negro pesimismo al que no es justo abandonarse, pese a las noticias recogidas por ese barco inglés, que le ha parecido ver restos de un avión al norte de la isla de San Miguel, precisamente en la ruta que ha debido seguir el "Dornier 16".

A nosotros no nos cabe en la cabeza un amaraje en condiciones de ver flotar un "hidro" no sabemos fijo cuántas horas después de las que naturalmente por la esencia que llevaba debió de amarar, y que, en cambio, se hunda a la vista del barco sin que de éste haya podido ni intentarse recoger a los tripulantes. Todo esto es rarísimo. Si el amaraje ha sido bueno, el que corresponde a la pericia cien veces demostrada de Franco, el "hidro" puede aguantar en el mar una porción de días sin hundirse como no sea por temporal, que no ha habido. Cierto es que el Atlántico tiene con bastante frecuencia olas grandes de seis y ocho metros de altura; pero lo general es que sea ola larga, que el "hidro" de ese tipo lleva bastante bien. Si el amaraje por cualquier causa hubiera sido violento, lo suficiente para abrirse una ola de agua, entonces una de dos: o el barco inglés lo hubiera visto en el momento de caer o no ha visto nada. Nosotros no podemos admitir el amaraje violento, y de no haber habido éste la estación "radio" del "hidro", que funcionó en el aire, hubiera funcionado después de amarado. Para ello va dispuesta. Un sencillo conmutador envía la energía de los acumuladores, de ordinario montados en tampón al generador, que entonces, al dejar de serlo porque no se mueve con el viento de la marcha la pequeña hélice que lo arrastra, y la dinamito de baja tensión se convierte de este modo en motorcito eléctrico. De esta manera se puede funcionar con la "radio" para pedir socorro, y montando una antena emisora (puesto que la suspendida no sirve) con un postecito telescópico de bambú que lleva a prevención, el "hidro". Claro es que al cabo de unas horas de llamadas de SOS, cuatro, siete..., según la carga de los acumuladores, la energía de éstos se acabará, y entonces el silencio es forzado... Pero nada de esto sabemos que haya sucedido. Por sitios muy navegados o próximos a las Azores, estos SOS hubieran sido recogidos.

Yo temo una desviación por deriva al sur del archipiélago de Azores, que es la región menos navegada, y para cuya deriva pudiera haber contribuido alguna componente Norte del viento E. señalado por la nota del servicio meteorológico de aquel día.

No creo que en esta ocasión llevasen radiogoniómetro, que tan buenos servicios les prestó para la recalada en el viaje del "Plus Ultra". Puede, por eso, que la recalada no se haya hecho con precisión y la gasolina se les terminase. Pudiera estar impacientemente esperando un socorro... Que éste llegue a tiempo...

J. PEREZ-SEOANE

El Sol, 21 de junio de 1929

ULTIMA HORA

El doble vuelo trasatlántico

CARTAGENA 21 (3 m.). — Los preparativos del vuelo que emprenderán esta tarde el comandante Franco y sus compañeros se han llevado con extraordinaria reserva, sin que por ningún detalle pudiera trascender hasta última hora de la tarde de ayer la inminencia del vuelo. Lo primero que llamó la atención fue la presencia de Gallarza y Ruiz de Alda. Los preparativos se han hecho con tanto celo como discreción, y ayer a última hora de la tarde quedó todo preparado.

En una reunión que tuvieron los aviadores que han de realizar el vuelo con algunos compañeros de esta base, se convino en que la salida será entre cuatro y cuatro y media de la tarde de hoy. Calculan los aviadores que en la primera etapa (Los Alcázares-Azores) tardarán unas diez y ocho horas, y en la segunda etapa ideal (Las Azores-Nueva York), sin detenerse en Halifax, veinticuatro lloras, más bien más que menos.

El "hidro" es el "Dornier 16". El regreso está resuelto que lo intentarán desde Terranova a Galicia.

Al conocerse la noticia de que mañana emprenderán e! vuelo desde esta base se ha producido un, movimiento de curiosidad en toda la población, que acudió en masa a la base aeromarítima para despedir a los aviadores. (Febus.)

Nota para la aeronáutica

En el litoral sur de España, el viento soplará generalmente del SE. con fuerza, que corresponderá a unos 20 kilómetros por hora; en el estrecho de Gibraltar continuará soplando el levante con una fuerza equivalente a unos 30 kilómetros por hora. Hasta las Azores, tiempo bueno, vientos del NE. de 15 a 20 kilómetros por hora. Desde el meridiano 20, el viento se inclinará al Este, perdiendo fuerza; cielo poco nuboso, buena visibilidad.

Desde las Azores a las costas americanas el tiempo cambiará de fisonomía: vientos contrarios, lluvias y chubascos.

El Heraldo de Madrid, 22 de junio de 1929

El hidro "Dornier 16" amaró en la isla de San Miguel

LONDRES 22 (5 t., urgente). — De Horta (Azores), comunican a la Agencia Reuter un mensaje procedente de la isla de San Miguel, que dice haber amarado en aquella isla el hidro "Dornier 16", sin novedad.

Fabra.

El Imparcial, 23 de junio de 1929

LA DOBLE TRAVESÍA DEL ATLÁNTICO

El "Dornier 16" amaró ayer en aguas de las Azores

La primera etapa ha quedado cubierta en el tiempo calculado por los aviadores

Gráfico del recorrido proyectado por los aviadores Franco, Gallarza y Ruiz de Alda en su doble vuelo sobre el Atlántico

La impaciencia con que el público madrileño aguardaba ayer la información referente al vuelo del "Dornier 16", que tripulan Franco, Gallarza y Ruiz de Alda, se calmó a mediodía al recibirse un escueto despacho, que decía textualmente;

Primeras noticias de la llegada

"Londres 23. — Según noticias procedentes de Lisboa, ha llegado esta mañana a las Azores el avión "Dornier 16", tripulado por el comandante Franco y sus compañeros.

Estas mismas noticias dicen que los tripulantes del Dornier 16" tienen el proyecto de continuar la travesía aérea hasta Nueva York mañana, por la tarde.» — Associated Press.

Sin embargo, el Gobierno carecía en las primeras horas de noticias directas, y las demás Agencias tampoco habían recibido otra información que la procedente de Londres y París, y que a su vez, era referencia de barcos en ruta.

Pero todo quedó aclarado pocas horas después cuando comenzaron a circular ampliaciones del primer despacho. 

Se confirma la llegada

Lisboa 22. — El crucero "Vasco de Gama» confirma la llegada de los aviadores españoles a las Azores, y añade que éstos reanudarán mañana el vuelo. — Fabra.

Pormenores del recibimiento

Fayal 22. — A las diez de la mañana amaró sin novedad en la bahía de San Miguel el hidroavión «Dornier 16», tripulado por los comandantes Franco, Ruiz de Alda y Gallarza y el mecánico Madariaga. El amaraje se realizó con gran facilidad.

Los aviadores españoles fueron saludados por las autoridades y buen golpe de público, que les aclamó. Algunos periodistas se acercaron a Franco, quien les dijo que la travesía fue excelente y el aparato rindió cuanto de él esperaban.

Preguntado sobre la hora de partida contestó que, a ser posible, reanudarán el viajo a las siete de la tarde. Respecto a si volarían directamente a Nueva York con objeto de batir el "record" de distancia en "hidro", Franco se mostró reservado. Los aviadores, a las once de la mañana, se retiraron a dormir. El mecánico Madariaga se encuentra muy mejorado de las lesiones que sufrió en Los Alcázares.

La hora de salida

Londres 22. — Según noticias recibidas de las Azores, parece que la tripulación del «Dornier 16» ha modificado su propósito de seguir el viaje a Nueva York en la tarde de hoy, fijando la salida para mañana, domingo, sobre las cuatro de la tarde.

Otra confirmación del amaraje

Londres 23. — La Agencia Reuter ha recibido a las seis de la tarde un despacho procedente de Horta dando cuenta de, que el avión «Dornier 16», tripulado por las aviadores Franco, Gallarza y Ruiz de Alda, según un mensaje recibido de San Miguel (Azores), ha amarado sin novedad en aquel punto. Fabra.

Preparativos en Nueva York. — Las autoridades navales y militares se hallan provenidas. — La colonia española organiza un grandioso recibimiento a los aviadores

Nueva York 22. — El cónsul de España en esta ciudad, Sr. Casares, trabaja activamente en la preparación del recibimiento que se ha de hacer a los aviadores españoles que tripulan el «Dornier 16», que en estos momentos intentan la travesía del Atlántico. 

El Sr. Casares ha informado del vuelo a las autoridades navales y militares. Los oficiales navales preparan lo relativo al amarizaje del hidroavión, disponiendo el aprovisionamiento de combustible y ordenando los agasajos de que han de hacer objeto a los aviadores.

Los presidentes do varias Sociedades españolas de Nueva York se han reunido en las oficinas del Consulado de España para trazar el programa do la recepción.

Por todo cuanto se está organizando puede predecirse que el recibimiento que se tribute a los tripulantes del «Dornier 16» será uno de los más grandiosos que se han registrado en Nueva York, porqué además de la colonia española, se sumarán a los agasajos un gran número do entidades hispanoamericanas. El entusiasmo entre todos los elementos de habla española es inmenso. 

El cónsul español, Sr. Casares, ha manifestado a un redactor de Associated Press que, a pesar de las informaciones oficiales, cree que el vuelo está planeado alrededor del mundo. — Associated Press.

El Heraldo de Madrid. 24 de junio de 1929

Aumenta la ansiedad ante la carencia de noticias sobre el paradero de Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y el mecánico Madariaga

Franco, Ruiz de Alda, Gallarza y el mecánico Madariaga a bordo del hidro preparando la partida. (Foto Sanchito.)

El emocionante momento de la partida del hidro. El "Dornier 16", que ha sido remolcado hasta alta mar, pone en marcha sus motores e inicia el despegue ante la expectación y ansiedad de centenares de personas que lo siguieron en gasolineras y veleros hasta el sitio de donde arrancó. (Foto Vidal.)

Estampa, 25 de junio de 1929

Franco, con su esposa días antes de intentar su nueva hazaña.

El Heraldo de Madrid, 25 de junio de 1929

CONTINUA LA CARENCIA ABSOLUTA DE NOTICIAS SOBRE LA SUERTE DE LOS TRIPULANTES DEL "DORNIER 16" 

Hidros y barcos activan sus pesquisas en busca del avión perdido

A medida que pasa el tiempo va acentuándose la impresión pesimista

Los rumores de esta mañana

Todo lo que se lograba saber eran rumores más o menos aventurados, entre los cuales descollaban dos que pretendían ser igualmente ciertos, uno, que los restos del hidro habían sido encontrados en Río de Oro, otro, que el «Dornier 16» se encontraba tranquilamente amarado en las Azores, y que sus tripulantes habían sido recogidos por un velero.

Ninguna de las dos noticias ha sido confirmada oficialmente, y no se sabe el valor que puedan tener.

Ya el hidro arranca, corta veloz el oleaje de la bahía de Los Alcázares. Franco, Ruiz de Alda, Gallarza y Madariaga miran interrogadores desde la proa el inmenso océano, misterioso e indescriptible. Atrás queda la costa española, donde hierven las aclamaciones de la despedida, ahogadas por el ruido de los motores.

La Nación, 25 de junio de 1929

EL DOLOROSO ACCIDENTE QUE A TODOS PREOCUPA

No hay dato que permita suponer el paradero del hidro "Dornier 16" del comandante Franco

El comandante Franco recibiendo de manos del presidente de la Sociedad Colombina, Sr. Marchena, la copa de oro donada con motivo de su viaje a América, tripulando el hidro "Plus Ultra".

Su Majestad el Rey, abrazando al mecánico Pablo Rada, en el acto de la entrega de las cruces del Mérito Aéreo a los tripulantes del "Plus Ultra". E n la fotografía aparecen los aviadores Franco y Ruiz de Alda, desaparecidos en el "Dornier 16".

Mundo gráfico, 26 de junio de 1929

El comandante Franco y los capitanes Ruiz de Alda y Gallarza emprenden la doble travesía del Atlántico

El hidroavión «Dorníer 16» en el fomento de despegar en Los Alcázares para emprender el doble vuelo trasatlántico, y que debiendo llegar á Las Azores en la mañana del sábado, no sólo no llegó, sino que hasta ayer lunes se ignoraba su paradero y la suerte que hayan podido correr sus gloriosos tripulantes. (Fot. Marín)

El Heraldo de Madrid. 27 de junio de 1929

A LOS SEIS DÍAS

Se pierde toda esperanza de salvar a los héroes de la Aviación española

Un terrible temporal desencadenado en la zona de las Azores hace que se retiren los servicios de exploración

Aunque el hidro se hubiese mantenido hasta ahora flotando a la deriva el temporal de hoy lo habría hundido

De todos modos el día de ayer fue de un gran optimismo, producido por la llegada a Gibraltar del barco inglés «Grelden», que era el que se decía había encontrado los restos de un aparato flotando a la deriva. Como ya decíamos ayer, el capitán del buque desmintió totalmente esta información, asegurando que lo único cierto era que el día 22, a unas 90 millas de la isla de Santa María, una de las del archipiélago de las Azores, dos grumetes oyeron ruido de motores. Hacía mal tiempo, y como además el aparato no llevaba luz, no fue posible verle. En suma: que la noticia que había llevado la angustia mayor a los ánimos de todos carecía de base, añadiendo, por el contrario, que el día 22 por la noche el avión seguía volando, y ya casi sobre las Azores, lo cual hace suponer que, en caso de accidente no fulminante, hay muchas probabilidades de que haya podido llegar a una costa.

El Heraldo de Madrid. 28 de junio de 1929

HA AMAINADO EL TEMPORAL

Mañana saldrán de Cartagena los cruceros "Cervera" y "Príncipe Alfonso" con cuatro hidros para establecer una base naval aérea en las Azores

Los cruceros "Alsedo" y "Lazaga" han regresado a Vigo después de infructuosas pesquisas en busca del "Dornier 16"

Ayer tarde salieron un hidroavión español y otro italiano

LISBOA 28. — A las tres menos veinte de la tarde emprendieron el vuelo un hidroavión español y otro italiano para continuar las pesquisas en busca del «Dornier 16».

A bordo de cada uno de los aparatos va un oficial portugués en calidad de pasajero.

El destróyer "Alsedo" ha visto un «Dornier» volando

A las nueve de la noche el jefe de guardia de la sección de campaña del ministerio de Marina facilitó la noticia de un radiograma expedido por el destructor «Alsedo», en que afirmaba haber visto en vuelo a un «Dornier» español y a un biplano portugués. El despacho era de primera hora de la tarde. Es de creer que ambos aparatos pertenecen a las unidades de Aviación que han salido para practicar reconocimientos.

El Heraldo de Madrid. 29 de junio de 1929

LOS HÉROES DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA, SANOS Y SALVOS

El portaaviones "Eagle", que los recogió al sur de las Azores, los conduce a Gibraltar, adonde llegarán el martes

El hidro estaba exactamente en el triángulo señalado por el hermano de Franco

Trazamos estas líneas sucintas bajo el peso de una emoción que compartirán con nosotros todos los españoles. Tras largos días de angustia —una semana había transcurrido desde la salida del «Dornier 16»— viene de pronto la buena nueva del hallazgo de los aviadores perdidos. Los más optimistas se preparaban a una serie de pesquisas metódicas y pacientes; difícilmente esperaba nadie esta solución súbita y afortunada. No sólo han aparecido los aviadores, sino que se hallan ilesos y, al parecer, en perfecto estado. Días y días el hidro ha ido sosteniéndose, frágil barquilla en el océano inmenso, sorteando todos los peligros y sin que el ánimo de sus heroicos tripulantes haya desfallecido ni un momento. Pero las inquietudes y amarguras de esos largos días habrán sido compensadas con creces por la alegría del salvamento. ¡Qué emoción la de Franco y sus compañeros cuando percibieron el aeroplano del «Eagle», a quien debieron su salvación!

Sirvan estas líneas para expresar el enorme júbilo que a todos nos ha producido el feliz desenlace de la aventura. Tras la pesadilla de estos días de angustia, el ánimo puede al fin descansar tranquilo. La tragedia que se cernía por momentos sobre nuestros aviadores perdidos en medio del océano se ha apartado al fin. Por hoy no puede pedírsenos otra cosa que la exteriorización del regocijo que nos invade. No hemos de terminar, sin embargo, sin expresar nuestra gratitud más profunda a todos los barcos y aparatos extranjeros que han participado en los trabajos de salvamento, y en particular al portaaviones inglés «Eagle», a quien se debe el hallazgo. Con este motivo recordamos que fue también la Aviación inglesa la que encontró a Estévez perdido en el desierto. Acaso lo más confortador en estos casos sea la abnegada solidaridad con que colaboran en los trabajos de salvamento los aparatos y buques de todos los países, en una conmovedora hermandad.

LA PRIMERA NOTICIA

GIBRALTAB, 29. — Esta mañana se ha recibido la noticia de que los aviadores españoles han sido encontrados sanos y salvos, noticia que ha producido un júbilo inmenso. La población de Gibraltar se ha echado a la calle en masa, y la alegría es general.

Según los informes recibidos, el aparato «Dornier» fue encontrado por los hidros del buque portaaviones inglés «Eagle» al sur de las Azores, y cuando precisamente las pesquisas iban a ser abandonadas. Los aviadores fueron trasladados inmediatamente por el hidro que los encontró al «Eagle», donde fueron convenientemente atendidos.

El hidroplano español esta muy averiado. — Fabra.

NUEVAS NOTICIAS

GIBRALTAE 29. — Se reciben nuevas noticias del salvamento del «Dornier 16». La primera noticia fue facilitada por el Almirantazgo británico a las diez en punto de la mañana. No da detalles del salvamento. Únicamente se sabe que fueron dos hidros del portaaviones «Eagle» los que encontraron y salvaron a los aviadores españoles.

El Almirantazgo ha dado orden al «Eagle» de poner rumbo a Gibraltar. A bordo del «Eagle» van los cuatro aviadores españoles. Aunque no se sabe oficialmente, se cree que el portaaviones inglés fondeará en Gibraltar el martes o el miércoles.

Un aspecto de las calles céntricas al conocerse la noticia de que los aviadores habían sido salvados. (Foto Luque)

EL GOBIERNO SE REÚNE EN CONSEJO Y EN SEÑAL DE JUBILO LEVANTA EL CASTIGO A LAS CLASES DE ARTILLERÍA

Nota oficiosa

"El Gobierno, al recibir la satisfactoria noticia del hallazgo de los aviadores por el buque Inglés "Eagle", comunicada por el cónsul general de España en Gibraltar, se ha reunido en Consejo y ha acordado levantar el castigo de destino a Marruecos impuesto a las clases de primera y segunda categoría del regimiento de Artillería ligero número 1, destinándoles a los puestos de la Península que les correspondan, sirviendo en ellos el tiempo de prescripción reglamentaria.

SE ORDENA A TODOS LOS BUQUES Y AVIONES QUE BUSCABAN A FRANCO EL REGRESO A SUS BASES

En vista del hallazgo del «Dornier 16» por el «Eagle», el ministro de Marina ordenó telegráficamente a Cartagena que los dos destructores que habían de salir hoy con cuatro hidroaviones para establecer una base de salvamento en las Azores suspendiesen el viaje. En estos buques iban a ir a las Azores los hermanos de Franco y Ruiz de Alda y el conde de San Luis. Los buques llegaron esta mañana a Cartagena, procedentes de Alcudia, de donde salieron anoche. Los buques y los hidros regresarán a sus bases.

La cruz señala el sitio aproximado donde los aviadores españoles han sido recogidos por el portaaviones "Eagle''

FUERON DOS LOS HIDROS QUE ENCONTRARON AL «DORNIER 16»

Posteriormente, en el ministerio de Marina dijeron a los periodistas que fueron dos los hidros del "Eagle" que descubrieron al de Franco. También comunicaron a los periodistas que el portaaviones no llegará a Gibraltar hasta el martes por la noche o el miércoles por la mañana,

EL «DORNIER 16» FUE ENCONTRADO PRECISAMENTE EN EL TRIANGULO DE EXPLORACIÓN MARCADO POR UN HERMANO DE FRANCO

Como ya se ha dicho estos días, un hermano de Franco, el teniente coronel de Ingenieros. D. Nicolás venía trabajando para contribuir al hallazgo de los aviadores, y sus investigaciones se encaminaban a fijar exactamente el sitio del Atlántico donde debía encontrarse el aparato. 

Este ha sido hallado precisamente dentro del triángulo que él señaló y que se envió al «Eagle» en virtud de la petición que éste había hecho de que se le facilitasen cuantos datos completos se tuviesen respecto de la posición del hidro y de las corrientes marinas, para realizar sus últimas exploraciones al retirarse hacia Gibraltar.

LA MANIFESTACION DE ESTA MAÑANA

El pueblo de Madrid, presidido por los capitanes Jiménez e Iglesias, dio las gracias al embajador inglés

A las doce y media un numeroso grupo de curiosos que se había estacionado frente al Aero Club vio que salían los aviadores señores Iglesias y Jiménez, acompañados del hermano del mecánico Madariaga y el teniente coronel Gonzalo.

Inmediatamente se unieron a los aviadores todos los curiosos y formaron una imponente manifestación, que recorrió, vitoreando a los aviadores, las calles de Alcalá, Argensola, Zurbano y Alcalá Galiano, donde se estacionaron frente al número 5, hotel, en que está instalada la Embajada inglesa. Allí se dieron numerosos vivas.

Los aviadores Sres. Jiménez e Iglesias, el hermano de este último y el del mecánico Madariaga, con algunos periodistas. fueron recibidos por el embajador, sir George Grahame, y su consejero, sir Ramsay.

El embajador dijo: 

— Después de tantos días de ansiedad, la noticia del hallazgo de los aviadores ha sido una cosa inesperada. Estoy muy contento.

El hermano del mecánico Madariaga dio las gracias y añadió:

— No se me olvidarán nunca estos momentos.

Sir George Grahame entregó a los periodistas la siguiente nota:

«Me es imposible describir la emoción que sentí cuando el presidente me participó las buenas noticias esta mañana de que el «Eagle» había descubierto sanos a sus cuatro valientes aviadores. 

La gran alegría, en la que participamos con ustedes todos y con la gran nación española, pone término feliz y casi inesperado, después de tantos días, a la ansiedad que han sufrido ustedes.

¡Vivan Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga, y que tengan muchos años de salud y prosperidad para rendir a la gloriosa nación a que pertenecen servicios útiles y grandes! ¡Viva la nación española y sus heroicos aviadores !»

A las doce menos cuarto de la mañana se recibió en la Embajada una noticia telefónica que decía lo siguiente:

«Teléfono del gobernador de Gibraltar al embajador de Inglaterra. Me enteran de que el avión español «Dornier 16» fue hallado a la latitud 36º 28' Norte y latitud 26º 14' al Poniente. Tripulación, muy bien. Ramón Franco, Edmundo González Gallarza, Julio Ruiz de Alda y mecánico Madariaga. El hidroplano ha sido levantado a bordo del portaaviones inglés "Eagle", con muy pocas averías, «Eagle» sigue con dirección a Gibraltar.»

Pocos momentos después de llegar a la Embajada la manifestación se izó en uno de los balcones la bandera inglesa. Inmediatamente salió al balcón el embajador con los aviadores. Una atronadora ovación sonó en su honor.

El embajador, visiblemente emocionado, dijo: «¡Vivan los aviadores españoles!»

Los aviadores Sres. Jiménez e Iglesias tuvieron que salir por una puerta excusada. Inmediatamente se disolvió la manifestación.

La muchedumbre estacionada ante la pizarra del Aero Club (Foto Luque)

El EMBAJADOR INGLES COMUNICA A SU GOBIERNO LA MANIFESTACION DE SIMPATIA DEL PUEBLO DE MADRID HACIA INGLATERRA

A las dos de la tarde el embajador inglés llamó a la secretaría de Asuntos Exteriores para que comunicaran al presidente que él había dado cuenta a su Gobierno de la espontánea y cariñosa manifestación de simpatía de que el pueblo de Madrid había hecho objeto a Inglaterra. Comunicaba asimismo el embajador al presidente que él se vio precisado a salir al balcón para dar las gracias a la muchedumbre,

El REY DA LAS GRACIAS A INGLATERRA

A las doce de la mañana D. Alfonso envió un radio al ministerio  de Estado inglés dando en su nombre las gracias a Inglaterra por el salvamento del «Dornier 16» y de su tripulación.

EN LA DIRECCIÓN GENERAL DE AERONÁUTICA

Cuando llegamos a las oficinas de la Dirección General de Aeronáutica advertimos una extraordinaria animación en los pasillos. Tres oficiales de Aviación abandonan el edificio y comentan alborozadamente;

— ¡Qué suerte!

— ¡Sanos y salvos todos!

— ¡Hasta el aparato se ha salvado!

Nos cuesta trabajo llegar hasta el despacho de Secretaría. En varios corrillos se habla con alegría de la aparición de los aviadores.

— ¡Quién lo dijera!

— ¡Al cabo de tantos días!

En Secretaría nos recibe un oficial de Aviación.

— ¿Luego es exacta —preguntamos— la noticia de la aparición de los aviadores?

— Exacta, sí, señor —responde nuestro comunicante.

— ¿Pudiera usted facilitarnos la noticia oficial?

— Se trata de un telegrama que está en poder del ministro. El ministro lo facilitará a ustedes, seguramente. El telegrama está expedido a las once y cinco de la mañana, y según él los aviadores están sanos y salvos y el avión, intacto.

— ¿Detalles del salvamento?...

— Sólo dice el telegrama que han sido encontrados por el portaaviones inglés «Eagle».

— ¿Dónde?

— Al sur de las Azores.

— ¿Algo más?

— Nada. Son éstas las únicas noticias que se tienen por ahora.

Cuando salimos de la Dirección General de Aeronáutica llegan varios automóviles. Los ocupantes sacaban la cabeza, anhelantes, por la portezuela y preguntaban con avidez:

— ¿Es cierto?...

— Sí, señores —respondimos— aparecido el «Dornier 16».

Y nos disparan varias preguntas apresuradamente, a las que procuramos contestar cumplidamente.

EN EL MINISTERIO DE MARINA

Los aviadores, desde Gibraltar, vendrán directamente a Madrid

A las doce de la mañana recibió el ministro de Marina a los periodistas, y les facilitó el siguiente telegrama, que a las once horas y un minuto había dirigido el cónsul de Gibraltar al ministro de Estado:

«Acaba de comunicarme almirante este apostadero que el avión español «Numancia» ha sido encontrado cerca de las Azores por el buque británico «Eagle», encontrándose la tripulación sin novedad. — López Ferrer.»

El ministro dijo que había contestado con el siguiente telegrama:

«Ministro Marina a almirante apostadero Gibraltar. — Acabada recibir noticia de que «Eagle» encontrado aeroplano español, agradezco profundamente la espléndida ayuda prestada por la Marina inglesa.»

Agregó que le acababa de visitar el embajador inglés, quien le confirmó oficialmente la noticia, felicitándole en nombre de su Gobierno.

A las dos de la tarde recibió de nuevo el ministro de Marina a los periodistas, y les dijo que había recibido un nuevo telegrama del señor López Ferrer confirmando la noticia. Creía el ministro que sin duda alguna les debió de faltar gasolina y amararon normalmente, permaneciendo a flote hasta que han sido hallados.

Agregó que había dado contraorden a Cartagena para que no salieran los barcos, y añadió que esperaba llegasen los aviadores a Gibraltar el martes próximo.

Un periodista le preguntó:

— ¿Vendrán inmediatamente a Madrid?

El ministro replicó:

— Evidente. Tienen que venir a la verbena.

EL PRESIDENTE ORDENA QUE SE DIGA UNA MISA DE GRACIAS

El presidente dio orden .después para que se celebrase una misa en el ministerio del Ejército en acción de gracias por el encuentro de los aviadores, asistiendo a dicho acto religioso, además del ministro del Ejército y el Presidente, los generales que se hallaban en el ministerio. Ofició un capellán del mismo.

El presidente, después de la misa, llamó por teléfono a los ministros con los cuales celebró un Consejillo, adoptando los acuerdos consignados en la nota oficiosa que se facilitó una hora después.

Opiniones de las figuras más destacadas de nuestra Aviación sobre el salvamento de la tripulación del "Dornier 16"

Día difícil el de hoy para el reportero. La emoción había sacado a todos de quicio, complicada un poco con ser día de San Pedro y no haber oficialmente oficinas. Al río revuelto de la calle, por el que durante toda la mañana han circulado numerosos grupos de manifestantes, ha tenido que echarse el periodista también. En él encontró a los capitanes Jiménez e Iglesias, que en hombros de la multitud delirante eran llevados desde el Aero a la Embajada inglesa. Jiménez e Iglesias, naturalmente, no pudieron atendernos, y nos citaron para unas horas después en el Aero Club. Después el periodista ha buscado a otras figuras de nuestra Aeronáutica. Nuestro «primer hombre» ha sido el teniente coronel Lallave.

LO QUE DICE EL TENIENTE CORONEL LALLAVE

— Ya comprenderá usted en qué grado comparto la alegría que hoy sentimos todos los españoles. Gracias a la eficacia del "Eagle" se ha encontrado a la tripulación del «Dornier 16». Todo cuanto se diga en favor de este buque es poco. Figúrese que las zonas a explorar eran de algo así como de un millón y pico de kilómetros cuadrados. La eficacia que para estos momentos posee un barco como el «Eagle» se desprende de que lleva a bordo 24 aparatos de aviación terrestres y marítimos, y de que su capacidad de reconocimiento es de unos 8.000 kilómetros cuadrados por hora, con buena visibilidad.

La gente se extrañaba de que tardasen tanto en encontrar el hidro o los restos de él; pero le aseguro que el salvamento ha sido normal, y que éste no podía efectuarse sino precisamente hasta los tres días de haber iniciado el portaaviones inglés su búsqueda.

Como usted ve, el hidro ha resistido perfectamente, y así era de esperar, ya que todavía no se ha hundido ningún hidroavión de este tipo.

LO QUE DICE EL COMANDANTE SPENCER

El comandante Spencer, íntimo amigo de Ruiz de Alda y el técnico que vigiló todas las operaciones preliminares de ser puesto en marcha el «Dornier 16», ha sido muy parco en sus manifestaciones:

— Diga usted —nos dijo— que mi alegría es enorme. Que yo no desconfié un momento de que serían salvados los tripulantes del «Dornier 16». Respecto a las causas que motivaron el accidente no puedo decir nada en absoluto. Usted comprenderá...

LO QUE DICE EL COMANDANTE LECEA

Estoy entusiasmado por la noticia del salvamento de la tripulación del «Dornier». Mi alegría es enorme. Y hoy no quiero ni saber ni decir nada más. Estoy contentísimo, y no desconfié ni un momento de que precisamente el «Eagle» salvaría a mis bravos compañeros.

LO QUE DICE EL CAPITÁN JIMÉNEZ

A las dos de la tarde, en el Aero Club, el capitán Jiménez descansa de las emociones de la mañana.

— Tengo una alegría enorme. Tan grande como la que experimenté al posarme en el Brasil con el «Jesús del Gran Poder». He sufrido mucho en estos días de la desaparición del «Dornier», tanto por la amistad que me unía a su tripulación como por lo que la pérdida de ella significaba para nuestro porvenir aeronáutico. Pero, en fin, todos los sufrimientos me los ha compensado espléndidamente la noticia de hoy. Pocas veces he gozado tanto como esta mañana, cuando, bajo la lluvia y en medio de la multitud, iba con el pueblo madrileño a dar las gracias a la Embajada inglesa.

Del accidente y del salvamento, técnicamente, no le puedo decir nada. Lo único que se ha demostrado es la pericia y el arrojo de Franco, Ruiz de Alda, Gallarza y Madariaga, y que el tipo de hidroavión «Dornier» es insumergible.

El hermano de Madariaga visita nuestra Redacción 

Y nos hace un interesantísimo relato de la vida de Modesto

Acompañado de nuestro dilecto camarada Vicente Sánchez Ocaña ha visitado nuestra Redacción, a poco de hacerse pública la noticia de la aparición de los aviadores, D. Dimas Madariaga Almendros, hermano de Modesto, el heroico mecánico del «Dornier 16».

La alegría, como es natural, le rebosa por los ojos. Al cabo de unos días interminables de angustias y de zozobras ha llegado la fausta nueva, precisamente cuando empezaba a perder la esperanza.

La noticia del hallazgo del hidro y de sus tripulantes la ha sabido por su amigo Sánchez Ocaña, y con esto acudió a nuestra Redacción para confirmarla.

— La noticia —le decimos— es exacta. Enhorabuena.

— Gracias —responde D. Dimas emocionado.

Y a seguido le comunicamos los detalles que poseemos. Nuestro visitante nos comunica interesantes cosas de su hermano Modesto.

Su padre fue secretario del Ayuntamiento de Corral de Almaguer (Toledo). La familia disfrutaba de una buena posición; pero a la muerte del padre Modesto salió del pueblo para ganarse la vida, y se hizo mecánico. Tres años estuvo en al Centro Electrotécnico.

— Por cierto —prosigue D. Dimas— que allí, en el Centro Electrotécnico, ocurrió un suceso que demuestra el temperamento denodado y heroico de mi hermano. A un compañero de armas le ocurrió encender el brasero con gasolina, y el bidón se incendió con gran aparato de llamas. El imprudente soldado se vio envuelto en llamas. Todos los presentes huyeron despavoridos. Modesto, que tenía entonces dieciséis años, cogió una manta, la echó sobre el camarada y consiguió apagar las llamas y salvarle la vida.

Modesto ingresó en la Escuela de mecánicos de Cuatro Vientos el año 24, y el 25 alcanzaba el título de mecánico y se trasladaba voluntariamente a África, con destino en la base de hidros de Mar Chica. Tomó parte en el desembarco de Alhucemas y estuvo allí hasta la terminación de la campaña. Intervino en 200 bombardeos y llegó a sumar 450 horas de vuelo, cronometradas.

El año 1926, volando sobre Afrau, se partieron los tubos conductores del aceite a los motores. El aterrizaje en el campo enemigo era suicida.

Modesto, con una gran serenidad, cogió la vasija del aceite, subió sobre los motores, y mientras con una mano tapaba la ranura abierta vertía con a otra el aceite, que llegó a los motores. Y se salvó de este modo la comprometidísima situación, no sin que Modesto sufriera quemaduras considerables. El acto heroico del ya famoso mecánico fue citado en la orden del Cuerpo.

A fines del año 1926 y principios de 1927, tomó parte Modesto Madariaga en la excursión a la Guinea española de la patrulla Atlántida. Modesto era el mecánico del hidro «Andalucía».

Para darles a ustedes una idea aproximada de la competencia de Modesto como mecánico —agrega don Dimas— voy a referirles una anécdota de esta excursión. Uno de los motores del hidro «Cataluña» se fundió.

Tan grave contratiempo hizo que el comandante de la expedición, señor Llorente, considerara fracasado el raid. En esto, mi hermano cogió un motor viejo, y con la ayuda de los otros dos mecánicos improvisaron uno que les permitió llegar a Meli1a. Recuerdo que el Sr. Llorente, al referir esto, lloraba de emoción.

El año 28 ingresó Modesto Madariaga en la escuela de Cuatro Vientos para hacer el curso de sargento mecánico, que terminó en noviembre.

Poco después, por concurso de méritos, ocupó la plaza de mecánico del «Numancia» y marchó con Franco a Italia para recoger los aparatos adquiridos por el Gobierno español. Y, en fin, fue designado para dar la vuelta al mundo.

Este raid no se hizo, y, entonces el comandante Franco le designó para ir como mecánico en el «Dornier 16».

La madre de Modesto Madariaga, doña Polonia Almendros, vive en la calle del Cardenal Belluga, núm. 3. Don Dimas nos refiere emocionado las horas, los días de tremenda angustia que ha pasado la infeliz viejecita desde el momento de la desaparición del "Dornier 16".

— La pobre  —nos refiere—  pasaba los días en un estado de inquietud que nos tenia anonadados. No podía conciliar el sueño; apenas probaba bocado. Se pasaba las horas con los auriculares de la radio en los oídos.

Hasta que al ser transmitida la noticia de que los aviadores habían muerto trágicamente, mi pobre madre, que adora en Modesto, sufrió un síncope y cayó al suelo... Desde entonces no se acercó ya al aparato de la radio. Le aterraba la idea de que pudiera escuchar el relato de nuevos sufrimientos de su hijo.

— ¿Y la noticia de la aparición?

— Interrogamos a D. Dimas—. ¿Cómo la ha conocido su madre?

— Por los vecinos de la casa. La noticia fue comunicada por la radio, y los vecinos, al conocerla, salieron a la escalera dando ¡vivas!, como enloquecidos por la alegría y por el entusiasmo. Todos ellos se agolparon en la puerta del cuarto de mi madre, y cuando ésta, alarmada, salió a abrir y conoció la noticia, cayó al suelo desvanecida. Pero, afortunadamente, se repuso al instante, y ahora se encuentra perfectamente y es feliz.

D. Dimas Madariaga hace un elogio cariñosísimo del mecánico del «Dornier 16». La aviación es el compendio y cima de todas sus aspiraciones; la aviación es para él un verdadero sacerdocio.

Cuando fue designado para dar la vuelta al mundo con Franco, entre madre e hijo se cruzaron estas palabras, que son todo un poema:

La madre. —Mira, Modesto; si haces ese vuelo me quitas la vida.

El hijo. —Si usted, madre, me lo pide, no iré; pero en ese caso es usted quien me quita la vida.

Madre e hijo, confundidos en estrecho abrazo, lloraron silenciosos.

De pronto doña Polonia se echó hacia atrás, enjugó sus lágrimas y dijo resueltamente a Modesto;

— ¡Vete, hijo mío!

LA INTIMA ALEGRÍA

EL PADRE DEL HÉROE

Imaginaos que este viejo intendente, que vio encanecer su alma sobre libros de marinerías, allá, en el caserón vetusto del ministerio, llevaba, animada de luz la pupila senil, días y días extático ante el plano del mundo, imaginando en esas azules rayitas del papel el océano inmenso, azul, verde, profundo, sinuoso en su llanura, ardiente en su fría realidad. Con un compás, el viejo intendente, padre del héroe, del comandante Franco, medía millas de ruta, llevaba, el pulso temblón, la vista y el corazón vacilantes, cifras de menudo trazo a un papel, y no decía más que:

— ¡Ay, Dios!

Mejor dicho. En aquella exclamación, ¿quién podría saber la ortografía?

Sereno, aparentando estarlo al menos, en los días en que la tragedia parecía evidente, en que veíamos a esos marineros del aire, con los ojos vidriados, presas de las sirenas que en el mar aman y dan mortaja de espuma a los héroes, vi yo a este viejo inteligente en su cuartito modesto de la calle de Fuencarral.

— ¡Ay, Dios!

Y lo demás, en aquella interviú, era esfuerzo periodístico, adivinación de un pensamiento que latía dentro de su jaula, taquigrafía de lo que dijo sin decir el corazón del viejo intendente.

Hoy es otro día. Ha puesto sol de España sobre la lluvia el entusiasmo del pueblo de Madrid. Este entusiasmo que ríe con lágrimas, que grita y aplaude, algo y por algo que apenas sabe qué es.

Yo he abrazado a éste viejo intendente con la fuerza de estos brazos míos, que ya no pueden abrazar a mi viejo, aquel viejo para quien yo era otro ídolo. Le he abrazado llorando, sin apenas ver si él lloraba.

Con él está un viejo inglés, un inglés anónimo, espontáneo, que emocionado se abraza a nosotros y exclama:

— ¡H a sido un barco inglés! ¡Ha sido un barco inglés!

— Los ingleses —digo yo— son los ángeles del mar.

Y el viejo intendente exclama:

— ¡Señor, nunca olvidará España lo que le debe a Inglaterra! Y yo... sobre todo yo... 

Esta mañana estaba el buen viejo con su compás en la mano midiendo millas de ruta en el mapa del mundo. Tomaba notas con su letra minúscula y nerviosa. Y así, como os lo digo, alguien entró en la habitación y dijo solamente:

— ¡Ya!

El viejo intendente levantó sus ojos, que ardieron en llama juvenil.

Recorría una muchedumbre compacta las calles. Hasta el pisito modesto de la de Fuencarral subía un rumor confuso, un rumor como los que se oyeron en agosto de 1914 en París. Algo inconcreto y grande, que a mí me conmovió el corazón esta mañana.

Después entró en la casa un hombre de blusa.

— Yo soy el panadero... Lo he sabido... ¡Viva España!

Y luego, el inglés anónimo. Y luego, yo, lo que este inglés es a la Prensa: otro periodista anónimo.

Todos éramos uno.

El viejo intendente aún conservaba el compás en la mano. Al despedirme me dijo:

— ¡Vaya usted con Dios, hijo!...

Y yo... Y yo no he podido decirle nada. Algo me subía a la boca desde el corazón. Me veía como perdido también en mi insignificancia y aparecido otra vez, sin ese viejo que se fue de mi lado, y llamado por este otro viejo, a quien me abracé llorando, hijo otra vez.

Fuera me confundí con la multitud que lloraba al reír y reía llorando. Todos íbamos hacia la Embajada inglesa, cantando. Porque en estos momentos se canta siempre, sin saber por qué.

CESAR GONZALEZ RUANO

ESTE NÚMERO HA SIDO VISADO POR LA CENSURA

Revista hispanoamericana de ciencias, letras y artes. 6 de 1929, n.º 74

LA ANGUSTIA DE ESPAÑA

Franco, Gallarza, Ruiz de Аlda y el mecánico Madariaga, perdidos en el Atlántiсо.

Escribimos estas líneas bajo el peso abrumador de una terrible incertidumbre. El famoso aviador español Ramón Franco, que, en unión de Ruiz de Alda, Duran y el mecánico Rada, realizó la proeza del vuelo del Plus Ultra, uniendo por el sur Europa y América, ha desaparecido en el Atlántico con los heroicos aviadores Gallarza, que hizo el admirable vuelo a Manila, Ruiz de Alda y el mecánico Madariaga, cuando intentaba un vuelo soberbio que les hubiera cubierto de gloria: la unión por el norte de Europa y América. 

El famoso aviador portugués Gago Coutinho abrazando a Franco y Ruiz de Alda a su regreso de Buenos Aires.

En nuestro número de mayo último dimos cuenta del proyectado vuelo alrededor del mundo, del que desistió Franco en los primeros días de este mes de junio, por razones ajenas a su voluntad. Como el intrépido aviador no da tregua a sus geniales impulsos, apenas rechazada la posibilidad de aquel vuelo, ya estudiaba, preparaba y presentaba al Gobierno su proyecto de vuelo a Norteamérica, con el siguiente itinerario: Los Alcázares (España) Azores (2.200 Km.), Azores Halifax (2.850 Km.) y Halifax Nueva York (1.000 Km.).

El regreso, según el proyecto, sería con las dos etapas siguientes: Nueva York-San Juan de Terranova y San Juan de Terranova-La Coruña. Como se ve, el vuelo proyectado y empezado a ejecutar consistía en la doble travesía aérea del Atlántico septentrional, esfuerzo heroico que nadie ha realizado hasta ahora.

La Nación, 1 de julio de 1929

Lo que el temporal se había llevado nos lo ha devuelto el buque "Eagle"

Sobre las aguas del Atlántico se había desencadenado una tempestad; en su superficie —en el trayecto de Portugal a las Azores— flotaban, desde hacía días, las esperanzas dc todos los españoles. Un viento huracanado formó con ellas un torbellino y lo arrastró en la vorágine; la mayoría fueron sepultadas en el mar; pocas, muy pocas se mantuvieron a flote.

Fuimos siempre nosotros de los que respirábamos con optimismo. No recordamos ahora en qué periódico extranjero leímos hace algunos días, al dar cuenta de que habían salido de Los Alcázares Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga, unas líneas que nos causaron gran, emoción: "Esos bravos y simpáticos muchachos españoles han emprendido el recorrido de la muerte." No sabríamos explicar por qué desde entonces nuestro optimismo fue mayor. Éramos de los que creíamos firmemente; primero, en el éxito del vuelo; después, en d salvamento de los aviadores, para que, pasado cl tiempo, pudieran alcanzar cl logro de su hazaña. De muchos corazones esta última esperanza fue arrancada por el viento del temporal.

Es cierto que la travesía en vuelo directo desde Europa a América del Norte ha sido intentada muchas veces y jamás lograda. Cuantos conocen la histeria y vicisitudes de la aviación saben que quedan sin conquistar los premios de gran travesía ofrecidos para los vuelos Paris o Madrid - Nueva York; tampoco ignoran que varias veces se ha pretendido alcanzar, pero cuantos lo intentaron fracasaron en el propósito o perecieron en la conquista.

Tan voraz se mostró el recorrido de la muerte, consumiendo vidas, que Francia prohibió los vuelos trasatlánticos al ver cómo el mar iba devorando a los ases de su aviación. Presente está el caso de Condouret y Maillon, que han pretendido salir del aeródromo de Tablada, no habiéndolo efectuado por prohibírselo el Gobierno de su país,

Varios han sido los que ha venido desde América del Norte a Europa, entre ellos el solitario Lindbergh, la señorita Ruth Eider; recientemente Assolant, Looti y Lefévre, que fueron unos días nuestros huéspedes en Comillas. Otros varios, los que han ido desde Europa hasta América del Sur, recordando entre los más señalados a Franco, Ruiz de Alda. Durán, Del Prete, Ferrarin y De Pinedo. Algunos de ellos, como los últimos, los que también han venido desde la América del Sur a Europa. Pero lo que nadie ha hecho, lo que ni el mismo Lindbergh, el atrevido solitario, ha intentado, ni en avión ni en hidroplano, es el vuelo de Europa a América del Norte, a excepción de Huenefeld y Kohel. que no pudieron llegar a Nueva York. Ahora mismo hay anunciados tres vuelos trasatlánticos, y los tres con la ruta contraria; ninguno de ellos por el recorrido de la muerte, que habían emprendido Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga.

Era demasiado triste, demasiado doloroso para todos nosotros el pensar en incluir los cuatro nombres de estos bravos y simpáticos muchachos españoles —gloria de nuestra aviación— en la larga lista de los desaparecidos en el magno intento; pero, aunque fuera triste, doloroso y sensible, también era necesario reconocer que si los espíritus mozos, fuertes y bien templados no se lanzan al intento, no han de ser los pusilánimes y pobres de espíritu los que lo han de lograr. Los protagonistas de las grandes tragedias o de los éxitos resonantes son siempre personas de corazón muy grande, no de alma mezquina. 

El embajador de Francia, señor conde de Peretti de la Rocca, en el balcón de la Embajada, presenciando el paso de la manifestación. (Fot. Pio)

DE LA MANIFESTACIÓN DE AYER. — El embajador de la Gran Bretaña, sir George Grahame (1), con el general Franco (2), con el alcalde de Madrid, Sr. Aristizábal .(3), y la Directiva del Aero Club. (Fot. Pío.)

Cómo amararon los aviadores y cómo se hizo el salvamento

De nuestro embajador en Londres 

LONDRES 29, a las 20,35 — Embajador a Presidente Consejo ministros. — Acabo recibir la relación del vuelo y salvamento “Dornier 16" comunicada por comandante Franco al comandante del “Eagle”. 

En resumen, dice que después de pasar el cabo San Vicente encontraron grandes nubarrones, que les obligaron a remontar el vuelo, formándose después otro gran banco de sabes a mayor altura.

— Saltó luego fuerte viento nordeste, que los llevó durante la noche por encima de las Azores, y sin que vieran estas islas.

— Al amanecer del día 22 comprobaron la situación en que se hallaban por el sol, averiguando que se encontraban al suroeste de Las Azores. 
 
— Amararon entonces, para economizar combustible y estudiar su situación precisa, continuando después el vuelo con rumbo a Fayal; pero se quedaron sin combustible a 40 millas de dicho puerto.

Estuvieron tribando hasta el día 24, encontrándose entonces, cerca de la isla de Santa Maria, con durísima marejada, y viéndose en gran peligro.

El día 29, al amanecer, los vio el barco inglés portaaviones “Eagle”, perteneciente a la Armada británica, que los embarcó a su bordo. 

E1 “Dornier 16” y la maquinaria funcionan perfectamente. 

Añade el comandante portaaviones en su informe al Almirantazgo que la tripulación del “Dornier 16” no demostraba la menor impresión, no obstante haber sido socorrida después de estar siete días en el agua, y merced a las olas.

Al subir a bordo del portaaviones, los aviadores españoles solicitaron de la oficialidad inglesa pitillos y dos botones para cuello de camisa, que se les habían perdido. — Merry del Val.” 

Relato de Franco sobre el vuelo 

LONDRES. — El Almirantazgo inglés ha recibido del comandante Franco (a bordo del buque portaviones “Eagle”) el siguiente mensaje: 

“Salimos del aeródromo de Los Alcázares a las diez y siete horas del día 21 del actual y volamos sobre el cabo de San Vicente, a las veintiuna horas nos vimos obligados a elevarnos más, a consecuencia de perturbaciones atmosféricas y continuamos volando por encima de las nubes, entre el cabo San Vicente y las Azores, a cuyas islas pensábamos haber llegado a las nueve del día 22; pero el violento viento reinante, no previsto, nos impidió llegar a ellas. 

Al rayar el alba nos encontramos al suroeste de las Azores y decidimos amarar, primeramente para no gastar esencia, y después, pará examinar detenidamente la situación.

Luego volvimos a emprender el vuelo con dirección a Fayal, y cuando, faltándonos casi por completo la esencia, nos encontrábamos a unas 40 millas de dicho punto, nos vimos arrastrados por el viento hacia el sur.

Al día siguiente, 23, nos hallábamos a unas cien millas de Fayal, El viento que nos azotaba procedía de una tempestad cambiante y nos llevaba hacia la isla de Santa María.

Desde el día 24 hasta el 27 de junio reinaban vientos variables que nos arrastraban a la deriva. 

La mañana del 27 la situación fue muy seria para nosotros, a consecuencia de la violencia del viento y del estado del mar, y corrimos grave peligro.

Por fin, hoy 29, al rayar el alba, fuimos divisados por el buque portaaviones “Eagle”, cerca de la isla de Santa María, que nos recogió.” 

El mensaje termina diciendo que la actitud y comportamiento de los tripulantes del “Eagle” han sido magníficos. — (Fabra.)

Estampa, 2 de julio de 1929

De izquierda a derecha: teniente coronel D. Joaquín G. Gallarza; Marqués de Oria, cuñado de Gallarza; señorita de Salgado; Pilar G. Gallarza, y José de Sanjurjo, reunidos en la casa de la madre del héroe al conocer la noticia de la aparición de los tripulantes del "Dornier 16".

Si no hubieran encontrado a mi hijo —ha dicho a los periodistas dona Polonia Almendros, madre de Madariaga—, me habría muerto de pena... Pero el hijo se ha salvado, y vean ustedes la alegría de la anciana señora y de sus deudos al leer la noticia.

D. Nicolás Franco, padre de Ramón Franco, en el momento de enterarse que su hijo estaba sano y salvo a bordo del portaaviones inglés.

Ultimo retrato de Franco con su madre, en el acto de descubrir el monumento conmemorativo de su vuelo en el Plus Ultra, erigido en el Ferrol en mayo del año 1928.

El Imparcial, 3 de julio de 1929

La reconstitución del vuelo. — Los tripulantes del "Dornier 16" describen el amaraje en alta mar y la angustiosa espera de los socorros durante siete días, navegando a merced del oleaje impetuoso

La Línea 2, — Al abandonar los aviadores la cámara del comandante del «Eagle», centenares de periodistas, amigos y compañeros se lanzan sobre e1los, asediándolos a abrazos y preguntas, a lo que ellos se prestan complacientes. Imposible realizar interviú ninguna, pues el barullo impide toda labor informativa. Sin embargo, abordando unos ratos a Franco, otros minutos a Gallarza, a Ruiz de Alda y a Madariaga, conseguimos concretar la odisea del vuelo desde la salida de Los Alcázares en la forma siguiente:

«Caía la tarde del día de salida, el firmamento, cubierto de nubes, obligó al "hidro" a tomar una altura, de 1.500 metros. A las dos de la madrugada, Ruiz de Alda se dio cuenta de que el aparato era agitado por un fuerte viento que le imprimía una velocidad no calculada para la disponibilidad de energía. Todo marchaba a bordo normalmente. Franco manda el aparato, Gallarza observa el exterior, Ruiz de Alda está constantemente sobre los mapas, brújulas y aparato de «radio»; cuida Madariaga de la marcha perfecta y absoluta de los motores. De pronto, Ruiz de Alda lanzó la voz de alarma. El aparato marchaba a una excesiva, increíble, velocidad que les había hecho rebasar las Azores, llegando al meridiano 30, y Franco procede a rectificar la posición para llegar a Hortas, punto señalado para final de la primera etapa. Desciende cien metros, pero las nubes siguen cerradísimas; otros cien metros de descenso, y entonces ven que se encuentran encerrados en una angustiosa zona cercada de nubes que alcanza desde los 300 a los 1.500 metros de altura, siendo peligrosísimo un mayor descenso, desorientados como estaban en medio de la oscuridad absoluta de la noche. Pero Franco emprendió un vuelo en sentido circular a fin de esperar que amaneciera para poder fijar la ruta.

Amaneció el sábado, tristón, con un mar alborotadísimo; al rectificar la posición, vieron que se encontraban a 150 millas de las islas de San Miguel. Al intentar continuar el vuelo, Madariaga nota con espanto la falta de gasolina. Y fatalmente hubo que tomar agua en lugar de gran peligro, pues grandes olas saltaban con velocidad vertiginosa, pareciendo por momentos que el mar iba a tragarse el avión. Franco realizó en este momento el acierto técnico más grande de su vida, amarando prodigiosamente. Quedó a merced de las olas el destino de los tripulantes del "Dornier"; pero éstos, conscientes de su suerte, celebraron consejillo, acordando racionarse para que los víveres de ocho días que llevaban pudiesen durarles quince.

Tomó Franco luego otras medidas de precaución para salvarse en todo caso si el viento llegaba a volcar el «hidro». Evitando un agotamiento inútil de energías, acordaron los pilotos montar guardias de seis horas para vigilar todo posible auxilio. Así pasaron siete días de inquietud, de zozobra, de angustia, más pensando en el dolor de los seres queridos que en su propia situación. La noche da San Juan fue espantosa: el "hidro", completo juguete de las olas, corrió de aquí para allá movido trágicamente por el empuje del temporal. No fue posible el descanso. El vigilante, por estar fuera de la cabina, sentía sobre su cuerpo el azote del mar. El día 27, el aparato, marchando a la deriva, había recorrido 400 kilómetros, volviendo al lugar donde amararon.

No perdieron los hombres su entereza, y en la noche del 29, a las dos de la mañana, y no obstante la terrible cerrazón del horizonte, montó su guardia Gallarza para que Ruiz de Alda pudiera descansar. A las cuatro de la mañana lanzó un grito sobrehumano al ver en la inmensa lejanía negra de los mares la mole de un buque de gran porte. Penetró en la cabina y despertó con gritos febriles y enronquecidos a sus compañeros de desventura:

«¡Un barco! ¡Un gran barco a la vista!» Y todos, en el supremo anhelo de vivir, remontaron las alas del aparato y, disparando sus pistolas lanzacohetes, esperaron con terrible angustia una señal de socorro. De pronto ven quo el barco avanza hacia ellos con la promesa de vida y salvación. Y como locos se abrazan y se besan, y cantan y ríen, porque llegaba a ellos la ilusión de vivir desde el fondo mismo do la tumba del mar.

Eran las seis de la mañana: festividad de San Pedro; más tarde, recogidos ya en el «Eagle», los oficiales les prestaron ropas.»

Los aviadores se trasladan, seguidos de la multitud que los aclama con entusiasmo, a La Línea y de allí a Algeciras

La Línea 2. — Terminada la solemne recepción en el palacio del gobernador de Gibraltar y hecha la entrega de los aviadores a las autoridades españolas, se organizó la comitiva para acompañar a Franco, Ruiz de Alda, Gallarza y Madariaga a La Línea.

El paso por La Línea a Algeciras fue un ruidoso triunfo. El entusiasmo del público llegó a su mayor exaltación. Las ciudades estaban engalanadas, y una copiosa lluvia de flores y palomas caía al paso de los aviadores, entre constantes vivas a Inglaterra, a España y a la Aviación. Al salir de Gibraltar, una inglesa bellísima ofreció a Madariaga un ramo de claveles. En La Línea, un grupo de gentiles señoritas pidióle las flores, y Madariaga las dio, galante, diciendo:

— A mujeres tan lindas no puedo negar yo estos claveles, que son de otra mujer tan bella como vosotras.

En el Ayuntamiento de La Línea se celebró un vino de honor en el que hubo efusivas solicitaciones y patrióticos discursos.

El recibimiento de Algeciras fue desbordante. En nada mengua al de Gibraltar. A la llegada se cantó un solemne "Tedeum", obsequiando después con un vino de honor.

Poco antes de llegar Franco y sus compañeros a Algeciras llegó la esposa de Franco en «auto» desde Talavera y esperó a su marido en el hotel. Antes le envió un telegrama anunciándole su llegada, despacho que recibió Franco en el Ayuntamiento de La Línea.

Minutos antes del "lunch", Franco y su esposa se encontraron en un salón, siendo la escena emocionante. Franco contó a su esposa todos los incidentes del vuelo.

También saludó a Franco el mecánico Rada, que llegó expresamente para ver a su antiguo jefe. La esposa de Franco quedó algo apartado luego, y al entrar en el salón donde se celebraba el «lunch», los asistentes le abrieron paso en dos filas, por entre las que pasó, siendo cariñosamente aplaudida.

Asimismo, el teniente coronel Franco logró conversar breves instantes con su hermano, al que la enorme concurrencia que se agolpaba en torno suyo no dejaba un minuto libre

Al teniente coronel Franco le oímos expresarse así:

— Aunque como hermano del aviador he pasado amargas horas de inquietud, como militar no vacilé un momento. Sé lo que vale él y lo que valen sus compañeros. El final del vuelo ha sido una cosa fatal e irremediable.

Ya le tienen' ustedes aquí —terminó diciendo a los periodistas—. Vean cómo mi corazón no me engañaba y mi optimismo era justificado.

El teniente coronel Gallarza, hermano del comandante tripulante del «Dornier 16», sólo dijo a su hermano:

— Mamá está tranquila. Le ocultábamos todo, pero ya sabe vuestra odisea.

Durante el vino de honor, un periodista portugués pronunció sentidas frases, manifestando en nombre de su nación que allí se habían seguido las incertidumbres de la falta de noticias de los ilustres pilotos con igual ansiedad que en la propia España, y que hoy se asociaban a la alegría como en pasados días compartieran la inquietud.

Durante la fiesta no cesaron los vivas a España y a Inglaterra y las aclamaciones a los intrépidos pilotos. Seguidamente, los aviadores se retiraron a descansar.

Esta tarde, Franco, acompañado de su esposa, marchó a Gibraltar y pasó a bordo del buque portaaviones «Eagle» con objeto de invitar a su comandante y oficialas a que visiten la Exposición de Sevilla. Esa invitación fue hecha en nombré del Gobierno español. 

En la finca que el ganadero don Juan Gallardo posee en Los Barrios se ha celebrado una fiesta de acoso y derribo de reses bravas que ha resultado en extremo interesante. A ella fueron invitados los aviadores españoles y sus familias, el comandante y oficialidad del buque portaaviones inglés y otras personalidades. En la fiesta actuaron con gran lucimiento los diestros Algabeño y Fuentes Bejarano.

El Heraldo de Madrid. 3 de julio de 1929

que recoge los momentos más interesantes de la llegada a Gibraltar del portaaviones "EAGLE" con nuestros heroicos aviadores. Franco, Gallarza, Ruiz de Aldaa y Madariaga. Documento cinematográfico de gran actualidad e interés.

La Nación, 3 de julio de 1929

EN LA AMPLÍSIMA CUBIERTA DEL PORTAAVIONES INGLES "EAGLE" APARECE EL HIDROAVIÓN "DORNIER 16", Y EN TORNO SUYO, LA OFICIALIDAD Y TRIPULACIÓN DEL CITADO BUQUE, DESPUÉS DE ATRACAR AL MUELLE REAL DE LA DÁRSENA DEL ASTILLERO DE GIBRALTAR (Fotografía obtenida por nuestro enviado especial, Sr. Pío.)

Vida gráfica. 3 de julio de 1929

El barco porta-aviones "EagIe" que en sus exploraciones logró encontrar al "Dornier 16", salvando a sus tripulantes cuando el pesimismo, había invadido ya nuestros corazones. En el ángulo, el retrato del ilustre Comandante del barco.

Emocionante momento aquel en que los tripulantes del "Dornier 16", ven próxima la hora de poner pie en tierra firme, después de los amargos días vividos a merced de las olas. Los aviadores españoles, acompañados de las Autoridades británicas y españolas, a bordo del remolcador que los condujo al muelle.

Volando sobre el « Eagle »

Al porta aviones inglés le daban escolta los aviones españoles «Júpiter» y «Dornier 5» tripulados por los Comandantes Burguete y Camacho. Otro aeroplano que conducían los hermanos Ansaldo, voló a escasa altura, arrojando flores sobre el “Eagle".

El desembarco - Se desborda el entusiasmo

A las diez y cuarto se dispuso el desembarco de los heroicos aviadores. La despedida que les hizo la tripulación del buque porta aviones inglés fue sumamente extremosa. Varios cañonazos y los hurras de la marinería advirtieron al gentío que ocupaba los muelles, que Franco y sus compañeros de la desgraciada expedición, se dirigían al desembarcadero.

Los cuatro aviadores, a quienes acompañaban el Gobernador de Gibraltar, el general Muslera, el Cónsul y el comandante del "Eagle" ocuparon una gasolinera. A esta embarcación seguían otras conduciendo numerosos oficiales del Ejército y de Marina, autoridades de La Línea y Algeciras y a los periodistas.

La gasolinera atracó en la escalerilla del Arsenal saltando a tierra con gran rapidez los aviadores. Seguidamente desembarcaron las personalidades que los acompañaban. El primero que abandonó la gasolinera fue Ruiz de Alda, después Gallarza seguido de Franco y finalmente el mecánico Madariaga. 

Hasta entonces el enorme gentío aglomerado en el muelle había sido contenido por un cordón que formó la policía. Pero a pesar de los esfuerzos hechos por los agentes, el cordón fue roto y el público en verdadera avalancha se precipitó en el andén del muelle confundiéndose con los extripulantes del “Dornier 16" que fueron apretujados y abrazados por la gente con un entusiasmo fuera de sí. Parecía como si se tratase de hijos o hermanos de todos los que se hallaban allí presentes.

La ola humana nos arrastra

Los que nos encontramos en medio de esta inesperada avalancha, cumpliendo con nuestros deberes informativos, fuimos batidos sin piedad por la ola humana y aún no acertamos a explicarnos cómo pudimos escapar sin haber amerizado en vuelo rápido o haber sucumbido bajo la zarpa de uno de aquellos «policemen» que repartían andanadas a diestro y siniestro.

Arrastrados violentamente por la tulbamulta conseguimos, aunque maltrechos, enfilar nuestros pasos hacia el palacio residencia del Gobernador de la plaza.

En la residencia del Gobernador de Gibraltar

Los aviadores, acompañados por las autoridades Británicas y españolas que habían acudido al «Eagle» se dirigieron al palacio del Gobernador Sir Alexander Godley.

A duras penas logramos llegar hasta la residencia: el entusiasmo demostrado al referirnos a la llegada ha sobrepasado los límites de la descripción. Es imposible abrirse paso por entre la muchedumbre enloquecida, que con sus aplausos y vítores demanda la presencia de los aviadores en la amplia terraza.

Mientras tanto, en los salones de la residencia, Sir Godley, auxiliado por sus ayudantes y alto personal hacen los honores ofreciendo un vino de honor.

Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga, acompañados por el General Muslera, Gobernador Militar de Algeciras, y el Cónsul de España en Gibraltar, St. López Ferrer, expresan su agradecimiento con palabras de profunda emoción.

Habla el cónsul de España en Gibraltar

LA MEDALLA AEREA AL «EAGLE»

Nuestro representante en la plaza inglesa dirigió la palabra a las personas allí reunidas en estos términos:

Es un gran honor para mí el tener que expresaros en estos momentos la profunda gratitud de España por el acto humanitario que acabáis de realizar; y digo que es un gran honor porque os hablo en nombre de un pueblo tan grande y de tradición tan ilustre como el pueblo español y me dirijo nada menos que a una brillante representación de la marina británica tan poderosa y que ostenta una tradición no menos gloriosa.

Aunque S. M. el Rey de España y su Gobierno ya habrán expresado a S. M. el Rey de Inglaterra y su Gobierno el profundo reconocimiento de todos los españoles por vuestro acto heroico y humanitario estoy especialmente encargado por mi Gobierno para manifestaros en su nombre que el portaaviones de la Real Marina Británica “Eagle» recibirá la medalla aérea; y que tanto su comandante, como el Wigcomander Rodger Martin Field y varios oficiales, clases e individuos de la tripulación recibirán condecoraciones españolas.

Me es muy grato, por último, expresaros mi modesta gratitud como Cónsul General de España en Gibraltar y permitidme que me honre estrechando vuestras manos de hombres arrojados y valerosos.

Después dio el señor Cónsul General varios vivas por el Rey de Inglaterra y de España que fueron contestados unánimemente.

Contestóle el gobernador inglés, felicitándose del salvamento y después hicieron uso de la palabra el General Muslera y el Jefe del apostadero, de Cádiz, que asistía en representación del Ministro de Marina.

Acto seguido los allí reunidos, entre los que figuraban muchos militares fueron obsequiados con una copa de Champagne. Los aviadores son efusivamente felicitados por sus compañeros, todos los cuales se interesan vivamente por conocer detalles del accidente y de sus consecuencias.

El reporter vuelve a escuchar los mismos datos de que ya tuvo noticias durante su estancia en el portaaviones y del cual ha de ofrecer luego un resumen, escuchado de los autorizados labios del mecánico Madariaga: su atención, sin saber por qué, ha sido atraída por este muchacho sencillo y simpático a quien hoy ve por primera vez.

Quizá sea esta la causa de su simpatía: al reporter le atrae, naturalmente, la novedad y hoy, la máxima novedad para él la constituye Madariaga. 

Mientras los jefes comentan datos y detalles de carácter técnico, el mecánico de la expedición habla con su hermano que ha venido a esperarle. De cuando en cuando, ante la felicitación o la pregunta, interrumpe la charla familiar a que hemos asistido verdaderamente emocionados.

Pero dejemos esto para más adelante y sigamos reseñando. Terminado el acto, los aviadores fueron invitados a mostrarse al público: en la terraza de la residencia, en efecto, fueron aclamados por la multitud.

Los vivas se suceden con entusiasmo, se vitorea al Comandante y tripulación del «Eagle», a la Aviación británica, a la marina inglesa, a Inglaterra y España y, finalmente a la Aviación española.

El agradecimiento de los náufragos al Comandante del «Eagle»

Ni por un momento han dejado los aviadores españoles, de mostrar su agradecimiento al que consideran justamente su salvador. Aparte las palabras de su fervoroso reconocimiento, en muchos detalles el público lo ha reconocido también. Así pues, cuando durante su presencia en la terraza del Palacio del Gobernador. el pueblo gibraltareño les aclamaba, los aviadores, que rodeaban la simpática figura del Comandante, declinaban el Honor de los aplausos señalando respetuosamente al ilustre marino.


Relato interesante del mecánico Madariaga

El hoy ya popular mecánico Madariaga, apenas representa los veinticinco años. Delgado, de estatura regular, facciones angulosas y mirada expresiva acusa un espíritu y un temperamento recio. Su carácter es abierto y de trato afable.

Con suma sencillez y sin darle importancia a lo ocurrido, charla con nosotros como si fuésemos antiguos amigos.

He aquí lo que responde a su relato desde que perdieron la orientación y amerizaron, hasta el momento de ser recogidos por el portaaviones "Eagle".

Cuando ya se aproximaban a las Azores sin dar aún vista a dichas islas, les sorprendió un temporal seguido de grandes capas de niebla que cada vez fue más intensa, hasta llegar el momento de no ver absolutamente nada. Ante esta contingencia el aparato buscó diferentes alturas para salvar la neblina; pero todo fue inútil.

De esta forma continuaron volando y aunque suponían que estaban sobre las islas no las veían, y considerándolo peligroso no se aventuraron a descender,

Al amanecer se dieron cuenta de que habían pasado las Azores, Con objeto de orientarse y al mismo tiempo economizar combustible decidieron amarar. Adoptada la resolución de reanudar el vuelo y llegar a las islas, el aparato despegó con facilidad tomando rumbo a Fayar.

Hacía un viento enorme; según supe después la velocidad de este era de 50 a 60 kilómetros por minuto y como quedaba poca gasolina para que funcionaran los dos motores el Comandante decidió amarar.

El amaraje

El amaraje resultó feliz poniéndose a prueba la pericia de los pilotos que dirigían el «Dornier 16», como asimismo las excelentes propiedades de aparato.

Minuciosamente reconocido el hidro pudo comprobarse que no existía la menor avería.

El "Dornier 16" flotaba perfectamente, pero no había que pensar en la probabilidad de elevarse nuevamente, ni se veían las islas ni embarcación alguna.

Estaban, pues, bastante al Sur de las Azores aunque no a considerable distancia.

No funciona la Radio

Como suele suceder siempre con estos útiles aparatos como se amerizó violentamente la radio no funcionaba. Cuantos intentos hizo el Comandante Ruiz de Alda para comunicar indicando la situación en que estaban, fueron inútiles.

Estaban, pues, solos e incomunicados en la inmensidad del Océano, cuyas aguas turbulentas mecían amenazadoras la frágil embarcación en que había quedado convertido el poderoso aparato en que en un momento pusieron grandes ilusiones los heroicos tripulantes.

A la deriva

Una corriente de aire fuerte los empujaba siempre hacia el Sur y así, navegando a la deriva, sin otro rumbo que el del viento y sin más gobierno que los denodados esfuerzos puestos en juego por los cuatro hombres para asegurar la estabilidad flotante del aparato, empezaron a transcurrir las horas, horas interminables a las que sucedieron las infinitas de la noche.

Se descansa y se come. — Un turno de guardia

Y con la esperanza puesta en Dios, fiando en que al día siguiente, puesto que ya los estarían buscando, se tropezarían con algún barco o los vería algún aparato que hubiese salido en su auxilio, se pensó en reparar fuerzas y dormir.

Para ello, comieron hasta saciar el apetito y se estableció un turno de guardia. Mientras, dos vigilarían, tanto el aparato como el mar ante posible contingencia grata o desagradable, los otros procurarían dormir.

Y así llegó el nuevo día sin que las claras luces de la aurora trajesen nada grato para los cuatro valientes españoles, por cuyas vidas ya empezó a temer la Patria. 

Ni un barco. Sólo agua y cielo

Y siempre hacia el Sur, navegando a la deriva, transcurrió otro día oteando constantemente el horizonte en todas direcciones sin lograr ver un solo barco, un aparato de aviación, nada.

Y este abandono absoluto a los elementos y al azar, no viendo más que el mar y el cielo, hubiese afligido a hombres de otro temple distinto al de Franco y sus compañeros. Pero estos con su espíritu fuerte siempre, animosos en todo momento, tenían todavía momentos de buen humor.

Precauciones y confianza en el socorro

En vista de la tardanza en recibir auxilios, y ante la posibilidad de tener que permanecer indefinidamente en aquella situación acordaron tasar la ración alimenticia para así resistir el mayor tiempo posible.

Así y todo, ninguno de los tripulantes dudaba por un instante en que llegaría el ansiado socorro. La confianza en él no se debilitó ni por un minuto. A pesar de ello, la situación, aunque no desesperada, dejaba mucho que desear. A la tasa de los comestibles había que añadir la del agua cuya disminución se iba notando. Había que pensar en la de los radiadores cuyo mal sabor es lógico suponer.

El optimismo era alentado por los muchos radiogramas que el aparato receptor les facilitaba, pues la avería de la estación del hidro, radicaba en el aparato emisor. Por ello sabían que se les buscaba y era lógico suponer que de un momento a otro llegaría el auxilio.

Momentos de peligro

Durante la tarde del día 25 y en la madrugada del 26 tuvieron que capear un fuerte temporal. Verdaderas montañas de agua elevaban a grandes alturas al «Dornier 16» que luego descendía vertiginosamente en abismos espantosos que se producían en la superficie del tenebroso océano como amenazando tragarse la frágil e improvisada embarcación.

Pero el admirable «Dornier» flotaba siempre asemejándose a una blanca gaviota. Nuestros héroes no perdieron la serenidad de espíritu, y dispuestos a defenderse y luchar basta el último momento por salvar la vida, permanecieron constantemente alerta y trabajaron lo sobrehumano para mantener el Hidro en las mejores condiciones de flotabilidad.

Cada golpe de mar imponente era una amenaza contra los bravos aviadores de dar la vuelta de campana con el hidro.

El aparato hubiese seguido flotando quizás, pero colocado a la inversa. Para prever este peligro y que quedasen sus tripulantes imposibilitados de salir de la cabina, adoptáronse las medidas que en otro lugar de esta información relatamos, resolución heroica en la que las vidas de Franco, Gallarza y Ruiz de Alda quedaban pendientes de la pericia y entereza del admirable mecánico.

Pero la providencia no lo quiso así. Amainó el temporal, el Atlántico depuso su furia, y desaparecieron los momentos de inminente riesgo. Otra vez renació la esperanza de ser salvados con el auxilio que les llegara de alguna parte del mundo.

— ¡España! Esta voz era pronunciada muchas veces por los denodados tripulantes del «Dornier 16».

— España no nos olvidará y no los olvidaba. Constantemente captaban mensajes que les hacían sabedores de que incesantemente se les buscaba.
Recurso supremo

Interrogado el mecánico Madariaga, por otro de nuestros redactores, acerca de los momentos más sensacionales después del amaraje así como los de mayor peligro, hubo de decir:

— Momentos de verdadero peligro no hubo más que un día —creo que fue el 25, — en que la fuerza del temporal hizo temer que el hidro diese la vuelta.

Pero es un peligro muy relativo porque el Comandante Franco me ordenó tomar todas las precauciones que están acordadas para estos casos.

Taponadas perfectamente todas las junturas, me coloqué por fuera del aparato atado de forma conveniente y armado de un martillo y un cortafríos. El Comandante Franco, en el interior, y preparado de idéntica forma, esperaba, como yo, el momento de intervenir. Por fortuna no ocurrió nada pero si llega a suceder el temible accidente, el Comandante y yo, al mismo tiempo hacemos un gran orificio por el que se sale al exterior y queda conjurado el peligro. Lo único que era de temer es que se mojaba la comida pues los demás recipientes que contienen bebidas y alimentos y, muy particularmente, el agua van suficientemente taponados.

¡Un barco!

En la madrugada del sábado serían las cuatro próximamente, poco antes de aparecer los primeros claros del día, Gallarza que iba de guardia vio hacia el Nordeste un imperceptible resplandor, que al principio supuso un raro efecto de luz atribuible al amanecer.

Pero prontamente hubo de rectificar su primera apreciación, pues todos los indicios acusaban la presencia de un barco. Inmediatamente puso en aviso a sus tres compañeros que encaramados sobre el hidro otearon el horizonte insistentemente.

Efectivamente, era un barco ¡un barco! Lo primero que veían después de tantos días de agua aislados completamente.

El «Eagle» marchaba a muchas millas de distancia cuando fue visto por los náufragos. A pesar de su gran desplazamiento, era solo un punto sobre el océano.

Las señales

Inmediatamente comenzaron a hacer las señales acostumbradas en tan desdichados casos, para lograr ser vistos por el barco. Pronto agotaron el equipo completo de cohetes y bengalas que llevaban.

Pero bien pronto observaron que el buque de guerra, comenzaba a rectificar su ruta y se agrandaba por minutos. Era que se dirigía hacia ellos y habían sido vistos. Efectivamente, a bordo del «Eagle» el teniente de guardia que prestaba su servicio en aquella hora Mr. Kirsoy iba escudriñando el mar con los gemelos y advirtió las señales.

Comunicó lo que acababa de observar al Comandante del barco, y este dio las órdenes de navegar hacia aquella dirección, una vez que corroboraron sin género de duda alguna, que se trataba del avión español perdido.

El salvamento

Todavía transcurrió una hora desde la aparición del buque de guerra inglés hasta que logró aproximarse al «Dornier 16». Ya cerca, fue lanzado al agua un bote de brigada de salvamento al mando de un oficial. Esta embarcación atracó a un costado del aparato saltando a bordo los aviadores españoles auxiliados por los marineros ingleses. El oficial que mandaba el bote de salvamento abrazó a los aviadores y los felicitó. Los momentos fueron sublimes como luego al entrar los españoles en el "Eagle".

Los marinos ingleses admirados de la gran presencia de espíritu de los náufragos españoles los aclamaron. Estos agradecidos a sus salvadores, saludaban a todos afectuosamente.

Tabaco

Como de lo único que habían carecido durante los siete días de estar perdidos en el mar, era tabaco, tan pronto llegaron al "Eagle", Franco y sus compañeros, lo primero que pidieron fue tabaco. Ávidamente se fumaron en pocos momentos numerosos pitillos.

Lo mismo que el agua de los radiadores les había sabido a agua de Mondariz, el tabaco inglés, ahora, les sabía a «glorias cubanas».

Se iza el aparato

Seguidamente de pasar a bordo del «Eagle» los aviadores fue izado a cubierta el «Dornier 16» mediante una grúa.

El avión que estaba intacto, a consecuencia de circunstancias en que fue izado, sufrió algunos desperfectos, comprobándose que se le había roto el timón de profundidad y una de las alas. También se le hizo un boquete en la proa.

La herida del mecánico

Los aviadores fueron trasladados a las cámaras de los oficiales donde se les facilitó ropa y toda clase de delicadas atenciones. El mecánico Madariaga tuvo que pasar a la enfermería donde le curaron la herida de la cabeza y le hicieron nuevo vendaje.

A bordo del «Dornier» se le cayó el que llevaba y tuvo que ser vendado con un trozo de tela que sacaron de la camisa de Ruiz de Alda.

Los víveres y la resistencia

Terminó el gran Madariaga diciéndonos, que aún les sobraban víveres cuando fueron salvados, para quince días más y lo mismo que resistieron fuertes siete días y flotó el aparato, hubiese resistido trescientos días más.

Lo único que tenían que sentir y merecía ponerse serio era no haber conseguido el propósito del vuelo emprendido.

El origen del radio de llegada

El radiograma que anunció la llegada del «Dornier» a las Azores y que, por su confusión y desagradable consecuencias retrasando los trabajos de auxilio tanta celebridad ha alcanzado, era preocupación de cuantos hablaban con los tripulantes. Rara fue la persona que no preguntó por el origen de dicho despacho.

Los aviadores, con absoluta unanimidad, niegan que ellos lo emitiesen.

— No habiendo llegado a cubrir nuestra primera etapa dicen mal podíamos anunciarlo.

El origen, pues, del citado radiograma sigue siendo desconocido: lo único que puede asegurarse es que no fue obra de los tripulantes del «Dornier 16».

La Nación. 4 de julio de 1929

LLEGAN LOS TRIPULANTES DEL "DORNIER 16"

Madrid tributa un entusiasta recibimiento a los marinos ingleses y a los aviadores españoles

Se desborda el sentimiento popular

El recibimiento que esta mañana, se ha dispensado a los intrépidos tripulantes del "Dornier 16" fue, como anunciamos, sincera y elocuente expresión de los hidalgos sentimientos del pueblo español.

En la manifestación de esta mañana intervinieron nutridas representaciones de todas las. clases sociales. Espléndido, magnífico recibimiento. Al acto, lleno de grandeza y de emoción, prestaron su concurso las mujeres, madrileñas. Y esta nota de gentileza y de gracia constituía mirífica sugestión de sonrisas y de flores, ofrecidas con prodigalidad a los héroes del aire. Bien se ha exteriorizadolа gratitud nacional a los expertos marinos ingleses. Pero la acogida clamorosa que se les ha dispensado en otras poblaciones del trayecto, y que esta mañana, de forma insuperable, refrendó la acogedora cordialidad de Madrid, les habrá dicho que el auxilio generoso prestado en el Atlántico a nuestros compatriotas lo ha agradecido por igual toda la nación. La Marina inglesa —dicen ellos— ha cumplido su deber. Y así es, en efecto. Pero contenta y alienta registrar que es al fin un deber la efectividad de altos vínculos universales, que acercan a los pueblos en compenetración fraternal.

No podemos nosotros dirigir a los marinos ingleses ni a los aviadores españoles un saludo que iguale, menos aún que supere, al muy efusivo que esta mañana les tributó la capital de España. Los aplausos, las aclamaciones que se les dirigieron, salían del fondo, recio y noble, del alma popular. Ya está dicho todo, como mejor podía decirse. Y nos parece innecesario subrayar con palabras la magnitud notoria de los hechos.

La grandiosa manifestación de esta mañana cierra un período que primero fue de inquietud dolorosa, y más tarde, por fortuna, de indescriptible emoción. Por amor a España, por estimación a prestigios en noble lid ganados y por devoción también a los avances progresivos de la ciencia, que es patrimonio universal, nosotros deseamos que en lo futuro nuevos lauros mantengan la excelsitud victoriosa de la aviación española.

Ultima crónica

El tren especial que ha de conducir a los aviadores hasta Bobadílla ha sufrido un retraso en su salida. Es la primera vez que los ingleses han dejado de ser puntuales. El mar estaba muy agitado, y para hacer la travesía de la bahía, desde el "Eagle" al muelle, la canoa automóvil del portaaviones ha tardado más dé lo previsto. El comandante y los oficiales traen en sus ropas de paisano la huella húmeda de lo que ha sido este pequeño temporal. Nuestro tren —el rápido— sale a los pocos minutos. En Bobadilla los damos alcance. Se incorpora al rápido un coche cama, en el que continuarán cl viaje los tripulantes del "Dornier 16" y la representación del "Eagle".

El gozo de España al recibir a sus hijos preclaros, a quienes un momento pudo creerse perdidos, sigue exteriorizándose en todos los pueblos del trayecto. Ronda, Cañete la Real, Almargen, Bobadilla, La Roda, Puente Genil... Multitudes enardecidas por el entusiasmo y la alegría. Charangas que tocan sin cesar. Bellas muchachas andaluzas que admiran con amor y simpatía a los aviadores y a sus salvadores. Suben al tren comisiones de algunos de estos pueblos. Un viejo andaluz sostiene su sombrero ancho en la mano izquierda y estrecha con la derecha las manos de los ingleses. Respetuoso, solemne, serio, inclina su cabeza cana, que ha sabido conservar el peinado clásico —una cabeza de estudio—, y le dice a Mr. Lawrence con voz emocionada: 

— ¡Gracias, caballero!

Nada más expresivo en su laconismo, nada más noble, en su sentida sinceridad. Un obsequio que no podía faltar en esta tierra generosa: flores y vino. Las mocitas llevan ramos a los aviadores. Las más afamadas casas productoras de vino envían la ofrenda líquida, de sus campos y sus bodegas en proporción tal, que las cajas de botellas llegan a abarrotar los pasillos, y hay que habilitar un departamento para este solo objeto.

A las diez pasan al vagón-restaurante los aviadores y sus acompañantes. La cena transcurre en medio de gran animación.

En la estación de Atocha

Las primeras horas de la mañana. Preparativos

Desde las ocho de la mañana se notaba en Madrid una animación extraordinaria. La gente se hizo a la calle y dirigió sus pasos a la estación de Atocha, con objeto de tributar un grandioso recibimiento a los tripulantes del hidro "Dornier 16", comandantes Franco y Gallarza, capitán Ruiz de Alda y mecánico Madariaga, comandante del portaaviones salvador "Eagle", H. M. Robson; comandante de Ingenieros, W. S. Pafett; capitán del buque, Lawrencen; comandante de la escuadrilla, de a bordo, R. H. Field, y teniente Kilroy. 

El público, numerosísimo, tomó posiciones, y con magnífica paciencia se dispuso a aguardar la llegada, de los bravos pilotos y de los ilustres huéspedes ingleses. Entre tanto fueron llegando a la Puerta de Atocha, fuerzas de Seguridad de a pie y a caballo, qué se situaron estratégicamente, con el fin de mantener el orden. Frente a la estación se situó una sección de Guardias municipales a caballo de gala; a lo largo de la estación del Metropolitano, una fila de guardias de Seguridad a pie. Igualmente en la rampa, se habían colocado guardias en gran cantidad. Dentro de los andenes habíanse colocado asimismo largas filas de guardias, con el fin de acordonar lo largo del recorrido.

Desde las ocho en punto de la mañana se hallaba en los andenes el jefe de la Brigada de Ferrocarriles. Sr. Castro. Ya a dicha hora la afluencia de público en los andenes era grandísima. En los trenes preparados para marchar y en otros que llegaron se situó un enorme gentío, para ver con mayor facilidad la llegada.

A las ocho y media ya se hacia poco menos que imposible la circulación por los andenes. Hallábanse allí, personas de todas las clases. La representación femenina era nutridísima. Señoras y señoritas llegaron desde primera hora, siendo, portadoras de flores.

Comienzan a llegar representaciones. Las personalidades que aguardaban a los tripulantes del "Dornier 16". Llega el Infante D, Alfonso. 

A medida, que el tiempo avanzaba, crecía, la expectación. Fueron llegando las representaciones de los distintos Cuerpos y vimos, entre otras, todas muy nutridas, de Ingenieros, Artillería, Aviación, Carabineros, Guardia Civil. Las clases de tropa del Cuerpo de Aviación eran numerosísimas.

En todos los rostros se reflejaba la inmensa alegría que embargaba en aquellos momentos a los presentes.

UNA DEMOSTRACIÓN DEL ENTUSIASMO POPULAR QUE HUBO EN LA ESTACIÓN A LA LLEGADA DE LOS MARINOS INGLESES Y AVIADORES ESPAÑOLES ES ESTE MOMENTO EN QUE DESCIENDE DEL VAGÓN EL CAPITAN RUIZ DE ALDA ENTRE GRANDES OVACIONES (Fot. Pio)

Revista hispanoamericana de ciencias, letras y artes. 7 de 1929, n.º 75

El teniente de la Marina inglesa Sr. Kilroy, que descubrió en el océano el Dornier 16, con el comandante Franco.

Revista de las Españas. 6-7 de 1929

ECOS DE LA COLONIA ESPAÑOLA

En la Argentina, como en todas las Repúblicas de Hispano-América, se organizaron banquetes y fiestas populares para conmemorar el salvamento del avión “Dornier 16".

Entre los diversos actos celebrados con tal motivo, descolló el banquete ofrecido por elementos de la Colonia al Sr. Embajador de Inglaterra, como testimonio de gratitud por la eficaz ayuda que la marina de aquel país prestó a las tareas del salvamento.

En Rosario, la Colonia Española ofreció a la dudad una fuente monumental, celebrándose con tal motivo una brillante ceremonia, presidida por las autoridades locales y por el Embajador de España, Sr. Maeztu.

Continúan los preparativos para el vuelo trasatlántico Buenos Aires-Sevilla, que efectuará el aviador argentino don Claudio Mejía a bordo del avión "Doce de Octubre". Recientemente, dicho avión fue utilizado por el Sr. Maeztu para hacer su viaje a Rosario de Santa Fe.









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