Los microplásticos (partículas de menos de cinco milímetros), han llegado al Ártico, a la fosa de las Marianas, al Himalaya, a la atmósfera, a lo que comemos y hasta el interior de nuestro cuerpo. Recientes investigaciones han comprobado que también se encuentran en los fluidos en donde se desarrolla el óvulo y en el semen. Se han logrado identificar hasta una decena de plásticos diferentes, aunque en bajas concentraciones. Aún se desconoce qué impacto pueden tener tanto en los espermatozoides como en los ovocitos.
Investigadores y médicos de la Universidad de Murcia y las clínicas de reproducción asistida Next Fertility analizaron muestras de plasma seminal de 22 donantes y fluido folicular de 29 mujeres bajo tratamiento de fertilidad. Los resultados de este trabajo se presentan en la reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), que se está celebrando en París.




