lunes, 4 de julio de 2011

Cuando los arcos se agrietan peligrosamente

Hace unos 15 días visité, junto con mis alumnos, la iglesia románica de Barberà del Vallès. Tiene un grave problema estructural que han intentado resolver reforzando el arco del ábside principal con un soporte metálico.

La grieta nace debajo de la ventana de esta ábside central y va corriendo hacia arriba, hasta llegar a la bóveda y pasear por gran parte de ella.

El origen, a parte de los problemas que puedan tener los cimientos, ya que la iglesia se encuentra al borde de un precipicio, puede residir en el peso de la torre que carga directamente sobre la estructura del crucero.

A pesar de haber sido transformada, esencialmente se trata de una construcción del siglo XII. Es de una sola nave con bóveda de cañón apuntada, tiene transepto y tres ábsides semicirculares. Las ventanas se distribuyen por los muros laterales y por la cabecera siendo de arco de medio punto.

La torre del campanario, adosada al muro norte, es de planta rectangular, en el primer piso con ventanas estrechas en cada lado de medio punto y en el piso superior las ventanas son geminadas con dos amplios arcos de medio punto separadas por una columna, en la parte superior, en el exterior, tiene un friso de dientes de sierra.

En el exterior del templo, se aprecia la decoración lombarda de arcuaciones y lesenas en los ábsides y en la fachadas con un friso de arcuaciones ciegas.

En el año 1919, tuvo lugar el descubrimiento, detrás de un retablo que cubría la totalidad del ábside central, de las pinturas murales que decoraban además las dos absidiolas y el arco triunfal, todas ellas han sido datadas del siglo XII, atribuidas al maestro de Cardona y una vez restauradas, se conservan in situ.

Se pueden ver diferentes representaciones, presididas en el ábside central, en su parte superior, por una Maiestas Domini con los símbolos de los cuatro evangelistas, pasando después a los registros de la Anunciación, la Visitación y la Natividad del Señor. En las absidiolas se pueden ver, entre otras, el martirio de san Pedro y san Pablo y al emperador Constantino.

En el exterior se han situado diversos elementos para controlar la evolución de la grieta principal.

Los testigos de escayola se volvieron a agrietar, cosa que muestra que la grieta se va separando.

Sobre el arco de la ventana se ha situado un elemento más tecnificado.

Estos son los dos modelos de elementos para controlar el avance de la grieta, uno de ellos tradicional de escayola, el otro anclado a las piedras y electrónico.

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