domingo, 13 de julio de 2025

Cocinas económicas tipo Bilbao

ORIGEN

El origen de la cocina económica se remonta al siglo XVII, cuando el inventor británico John Sibthrope patentó una versión metálica de la misma, alimentada por leña o carbón, aunque su implantación fue progresiva, ya que el proceso de cocción resultaba más lento al tener que calentar una pieza de hierro intermedia.

 

En el año 1802, George Bodley, patentó una versión mejorada de hierro forjado, con calentamiento uniforme y con un sistema elaborado de escapes que se convertiría en el prototipo de cocina moderna. En ese mismo año, el alemán Frederik Albert Winson preparó con gas la primera cocina de gas de la historia.

Con denominación de origen Bilbao

Numerosos productos han usado el nombre de la villa como marca comercial


Es el caso de las cocinas económicas Bilbao que, fabricadas entre otros por Julián de Abando o Sagarduy, ofertaban una decena de modelos que variaban en tamaño y prestaciones y eran reconocibles por llevar en el frente una placa con el nombre de la fundición y número de modelo Tipo Bilbao. En los 40, adecuandose a la generalización del agua corriente en las viviendas, acoplaron un calderín para surtir de agua caliente a los grifos de fregaderos y cuartos de baño, formato que se sigue comercializando en la actualidad.

Cocina tipo «BILBAO»

Cocina económica de leña, de fundición tipo Bibao nº 7 de la casa Salgado, con el frontal de tres piezas, plancha con fogón de tres aros, deposito para agua caliente, frontal con 4 puertas, bisagras y barra seca de latón, horno asador, mide ancho 90 alto 76 y fondo 53 cm.

Cocina tipo Bilbao fabricada por P. Salgado.

Comúnmente llamadas «chapas», la cocina económica de leña fue muy popular durante las últimas décadas del siglo XIX y buena parte del XX.

Básicamente eran un “todo en uno” y estaban pensadas para todas las necesidades de la casa, incluyendo la calefacción. La combustión se basa en un sistema de ventilación por convección regulado por un tiro en la chimenea y otro ubicado bajo el fuego, un hueco donde caen las brasas y la ceniza, muy importante para regular la ventilación. A la derecha está el horno y debajo una pequeña puerta para la limpieza interior. Lleva encimera de acero con varias arandelas que se pueden quitar dependiendo de la cantidad de fuego que se necesite y del diámetro de los recipientes de la cocina. Muchos modelos disponen de depósito de agua caliente.

Aunque fueron muchos los tipos de cocinas económicas fabricadas, el tipo «Bilbao» fue una de las más comunes.

Fueron fabricadas entre otros, en las fundiciones de Julián de Abando, Sagardui Hijos, Zubiaurre, Barrenechea, Aurrera, Juan Meaza, Coterón, Salgado, Corcho, etc.., que ofertaban una decena de modelos que variaban en tamaño y prestaciones y eran reconocibles por llevar en el frente una placa con el nombre de la fundición y número de modelo Tipo Bilbao. En los 40, adecuándose a la generalización del agua corriente en las viviendas, acoplaron un calderín para surtir de agua caliente a los grifos de fregaderos y cuartos de baño.

La cocina de carbón. El centro del hogar.

Tiene varios nombres dependiendo de la región; Bilbaína, La Económica, Cocina de carbón... Pero lo importante es lo que ha representado para la vida de los habitantes del medio rural en la zona norte de nuestro país. En cada casa encontrabas una, que servía de calefacción y para cocinar y la vida en la casa estaba en torno a la cocina.

Sí, es sucio y algo engorroso, pero el calor que da es especial y "calienta de otra forma", además de que hoy en día, es lo más económico.

Bilbaínas había de muchos modelos y formas y aunque había modelos muy populares, la diversidad era asombrosa.

El funcionamiento es muy sencillo. Un depósito donde se echa el carbón y se hace el fuego, un tiro que rodea al horno antes de salir y un cajón para recoger la ceniza. Si es calefactora, también cuenta con una paila,un pequeño depósito de agua que pasa a un calderín donde se almacena y se reparte por los radiadores.

Esa es la teoría, pero su colocación es un arte y hay que aprender sus "manías". El mismo carbón no funciona igual en todas las bilbaínas, los días de niebla o sin viento el carbón se queda mortecino y no calienta lo que debiera...

Bilbaína clásica en Barruelo de Santullán.

Al tener una de estas en casa, se genera una rutina de limpieza de la ceniza, los armarios, ir a la carbonera a por carbón y leña, encender... Recuperas un poco el espíritu de las abuelas que tenían la olla chop chop desde bien temprano, calientas las zapatillas en el horno los días de invierno, pones a secar los trapos y te sientas con un libro frente al fuego. 

Bilbaína moderna con la parte superior de cristal y luz en el horno.

En las casas de antes, la encimera era muy ancha y los niños se echaban la siesta en esa zona junto a la placa de metal donde los azulejos estaban calentitos. En el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo tenemos la reproducción de una cocina típica barruelana. Si queréis saber más sobre los usos del carbón, no dudéis en venir a visitarnos.

Si tenéis una de estas cocinas y os sale humo o no sabéis como encenderla, os dejamos tres vídeos donde se explican todo muy bien. 

SAGARDUI

La empresa bilbaína Sagardui comenzó a fabricar cocinas en 1845 y a lo largo de sus 140 años de historia pasó del carbón a la electricidad o el butano

Adaptación de un anuncio de cocinas FAR de 1959. 

La evolución del fogón

En las viejas cocinas de pueblo eran habituales las cocinas económicas de carbón, ésas de chapa y hierro que se llamaban de 'tipo Bilbao'. Muchas de las que aún sobreviven llevan una pequeña placa dorada en el frente que orgullosamente reza 'Sagardui Hijos', nombre de una mítica empresa bilbaína que abrió en 1845 y siguió al pie del cañón hasta los años 80 del siglo XX. De esa larga y gloriosa trayectoria desgraciadamente no quedan más vestigios que sus magníficas cocinas y el recuerdo de quienes trabajaron entre 1956 y 1979 en su fábrica de Orduña, que tras la quiebra pasó a denominarse Sociedad Materiales Orduña Laboral S.A.

130 de los más de mil trabajadores de la antigua Sagardui decidieron invertir su indemnización, después del concurso de acreedores de la firma original, para convertirse en dueños de unas instalaciones que hasta finales de los 70 habían fabricado con fulgurante éxito electrodomésticos como calentadores, radiadores y hornillos. Timshel, Daniel's y en especial FAR fueron los nombres comerciales de los productos de Sagardui tras la Guerra Civil, pero para entonces la empresa llevaba ya un siglo dedicándose a las cocinas.

Maravillas de la ingeniería

Había nacido como un modesto taller de la mano de José Antonio Anselmo Sagardui Otuna (1812-1882), basauritarra establecido en Bilbao y fundador en 1845 en el número 11 de Campo Volantín de una pequeña fundición en la que se trabajaba el hierro colado y el bronce. Allí se hacían columnas, candelabros, barandillas, escaleras de caracol, bancos y todo tipo de piezas metálicas para la construcción, tranvías, cerrajerías o armerías. La especialidad de Sagardui eran sin embargo las cocinas económicas, verdaderos artilugios de ingeniería a cuya oferta se añadían otros utensilios culinarios como sartenes, parrillas y pailas.

José Antonio Sagardui pronto se vio acompañado en el negocio por sus hijos José María y Tiburcio, de modo que el negocio pasó a llamarse Sagardui e Hijos, razón comercial con la que en 1882 ganaron en la exposición provincial de Bilbao y un año más tarde en la nacional de Madrid sendas medallas de oro por sus cocinas de chapa.

La muerte del patriarca en 1882 provocó que la sociedad pasara a llamarse únicamente Sagardui Hijos, nombre que aparece en prácticamente todas sus cocinas de tipo Bilbao. Adaptadas a distintas necesidades (hostelería, hospitales, esfera doméstica) e ideadas para servir a la vez como fuente de calefacción, fogón y horno, las cocinas económicas de Sagardui fueron un éxito a nivel nacional y llegaron a estar presentes en restaurantes tan destacados como el bilbaíno El Amparo.

En 1956 la producción se trasladó a Orduña y en la misma época nacieron las mucho más modernas y prácticas cocinas FAR, que dejaban atrás el viejo carbón para adaptarse al uso de gas ciudad o a la bombona de butano. «FAR adorna la cocina y ahorra combustible» o «Gastan poco y rinden mucho» serían algunos de sus eslóganes promocionales, centrados en destacar aspectos como su sencillez de uso, su fácil limpieza y su aspecto innovador.

La mascota de FAR

Farita, una niña con el pelo como una llama de fuego, se convirtió en la mascota de FAR y en la imagen que Sagardui necesitaba para conectar con las nuevas generaciones. Se lanzaron nuevos modelos al mercado con nombres tan sugerentes como Versalles, Intimidad, Alteza, Deseo o Gema. Con FAR, decían sus anuncios, «el hogar se viste de gala y el ama de casa puede presumir orgullosa de cocinar con los más adelantados recursos modernos. Muy decorativa y limpia, construida totalmente en acero esmaltado blanco y con termostato regulable de diez temperaturas, brinda el calor justo y ahorra consumo innecesario».

La publicidad de Sagardui decía así: «haga como yo, pídale una FAR» o «FAR, la cocina más femenina».

Fotografías  



A continuación se puede ver una cocina económica que se encuentra en el Museo Etnográfico de Lorenzana. 



Documentos 
















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