Dolores Ibárruri, conocida como La Pasionaria, pronunció un discurso radiofónico el 19 de julio de 1936, ante los micrófonos del Ministerio de Gobernación en Madrid en el que el Partido Comunista de España llamaba a los trabajadores a defender la República tras el golpe de Estado.
La proclama incluía al final la célebre frase ¡No pasarán!, que se convirtió en un símbolo antifascista internacional.
Fotografía de Madrid hacia 1936 atribuida a Mijáil Koltsov.
¡Obreros! ¡Campesinos! ¡Antifascistas! ¡Españoles patriotas!... Frente a la sublevación militar fascista ¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo!…
A través de las notas del Gobierno y del Frente Popular, el pueblo conoce la gravedad del momento actual. En Marruecos y en Canarias luchan los trabajadores, unidos a las fuerzas leales a la República, contra los militares y fascistas sublevados.
Al grito de «¡El fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre!», los obreros y campesinos de distintas provincias de España se incorporan a la lucha contra los enemigos de la República alzados en armas. Los comunistas, los socialistas y anarquistas, los republicanos demócratas, los soldados y las fuerzas fieles a la República han infligido las primeras derrotas a los facciosos, que arrastran por el fango de la traición el honor militar de que tantas veces han alardeado.
Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y popular en un infierno de terror y de muerte.
Pero ¡no pasarán!
España entera se dispone al combate. En Madrid el pueblo está en la calle, apoyando al Gobierno y estimulándole con su decisión y espíritu de lucha para que llegue hasta el fin en el aplastamiento de los militares y fascistas sublevados.
¡Jóvenes, preparaos para la pelea!
¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934; luchad también vosotras al lado de los hombres para defender la vida y la libertad de vuestros hijos, que el fascismo amenaza!
¡Soldados, hijos del pueblo! ¡Manteneos fieles al Gobierno de la República, luchad al lado de los trabajadores, al lado de las fuerzas del Frente Popular, junto a vuestros padres, vuestros hermanos y compañeros! ¡Luchad por la España del 16 de febrero, luchad por la República, ayudadlos a triunfar!
¡Trabajadores de todas las tendencias! El Gobierno pone en nuestras manos las armas para que salvemos a España y al pueblo del horror y de la vergüenza que significaría el triunfo de los sangrientos verdugos de octubre.
¡Que nadie vacile! Todos dispuestos para la acción. Cada obrero, cada antifascista debe considerarse un soldado en armas.
¡Pueblos de Cataluña, Vasconia y Galicia! ¡Españoles todos! A defender la República democrática, a consolidar la victoria lograda por el pueblo el 16 de febrero.
El Partido Comunista os llama a la lucha. Os llama especialmente a vosotros, obreros, campesinos, intelectuales, a ocupar un puesto en el combate para aplastar definitivamente a los enemigos de la República y de las libertades populares. ¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán!
Antecedentes
El día 7 de julio de 1822, un grupo de militares afines a Fernando VII marcharon a la desesperada sobre Madrid tras sublevarse contra el orden constitucional. La batalla definitiva se produjo en los alrededores de la Plaza Mayor, donde se oyeron gritos de «¡No pasarán!». Los ciudadanos armados, la Milicia Nacional y otros voluntarios liberales derrotaron a los batallones absolutistas.
La expresión surgida en esta revuelta del Trienio Liberal fue recogida por un clérigo liberal que la pronunció en una ‘Oración fúnebre’ en homenaje a las víctimas de la refriega. Las frases las tomó literalmente del Libro de Job: Hasta aquí llegaréis, y no pasaréis de aquí.
La frase Verdún, On ne passe pas!, resume el sentimiento patriótico de los soldados franceses que participaron en una de las batallas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial. En Verdún los franceses lograron, en 1916, frenar el avance de los alemanes y esto dio lugar a una infinidad de ecos patrióticos, entre ellos una canción compuesta en 1916 por Eugène Joullot y Jack Cazol para elevar lea moral de la tropa y en la que aparecen las frases C’est ici la porte de France/ Et vous ne passerez jamais.
VERDUN ! ON NE PASSE PAS
Un aigle noir a plané sur la ville,
Il a juré d’être victorieux,
De tous côtés, les corbeaux se faufilent
Dans les sillons et dans les chemins creux.
Mais tout à coup, le coq gaulois claironne:
Cocorico, debout petits soldats!
Le soleil luit, partout le canon tonne,
Jeunes héros, voici le grand combat.
Et Verdun, la victorieuse,
Pousse un cri que porte là-bas
Les échos des bords de la Meuse,
Halte là! on ne passe pas…
Plus de morgue, plus d’arrogance,
Fuyez barbares et laquais,
C’est ici la porte de France,
Et vous ne passerez jamais.
Les ennemis s’avancent avec rage,
Énorme flot d’un vivant océan,
Semant la mort partout sur son passage,
Ivres de bruit, de carnage et de sang;
Ils vont passer… quand relevant la tête,
Un officier dans un suprême effort,
Quoique mourant, crie: A la baïonnette
Hardi les gars, debout, debout les morts!
Mais nos enfants, dans un élan sublime,
Se sont dressés; et bientôt l’aigle noir,
La rage au cœur impuissant en son crime,
Vit disparaître son suprême espoir.
Les vils corbeaux devant l’âme française
Tombent sanglants, c’est le dernier combat
Pendant que nous chantons la Marseillaise,
Les assassins fuient devant les soldats.
Algunos han querido ver el origen del lema ¡no pasarán! en el poema No passareu! escrito por Apel·les Mestres en 1914, para denunciar la invasión de Bélgica por parte de las tropas alemanas durante la Primera Guerra Mundial.
No passareu! i si passeu
serà damunt d’un clap de cendres;
les nostres vides les prendreu;
nostre esperit no l’heu de prendre.
Mes no serà! Per més que feu,
no passareu!
No passareu! i si passeu, quan tots haurem deixat de viure, sabreu de sobres a quin preu
s’abat un poble digne i lliure.
Mes no serà! Per més que feu,
no passareu.
No passareu! i si passeu,
decidirà més tard la història,
entre el saió que clava en creu
i el just que hi mor, de qui és la glòria.
Mes no serà! Per més que feu,
no passareu.
A sang i foc avançareu
de fortalesa en fortalesa;
però, què hi fa!, si queda en peu
quelcom més fort: nostra fermesa!
Per 'xo cantem: "Per més que feu,
no passareu!
Apel·les Mestres nació en Barcelona en 1854 y murió el 19 de julio de 1936, coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil española. Su poema No passareu! conocida también como La cançó dels invadits, se popularizó en algunas zonas republicanas durante la guerra y, años después, fue recitada por Núria Feliu.
La expresión se popularizó en el panorama político español de la Segunda República, pero no asociado únicamente a la izquierda. En un artículo publicado en 1934, José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, anunció al grito de ¡No pasarán! que, contra todas las indiferencias, contra todas las inasistencias, frente a todos los peligros, las escuadras falangistas recorrerían España de punta a punta y no darían tregua ni a los asaltantes ni a los traidores. En febrero de 1936, el líder falangista volvió a usar el lema para alertar de los peligros del Frente Popular: «Moscú no pasará», «el separatismo no pasará».
También la CEDA y el Bloque Nacional de Calvo Sotelo lo emplearon de forma frecuente en sus discursos y cartelería. No fue hasta el estallido de la Guerra Civil cuando la expresión quedó fijada casi en exclusiva a las fuerzas de izquierda. Desde entonces se convirtió en un lema recurrente entre las columnas milicianas y traspasó las fronteras españolas como grito revolucionario vinculado, sobre todo, a la defensa de Madrid ante el avance del ejército nacionalista.
Si bien la mayoría de dirigentes del Frente Popular la incluyeron en sus discursos, Manuel Azaña no lo hizo tal vez por identificarlo con el lenguaje de la izquierda obrera y miliciana y considerarlo ajeno a la República del 14 de abril. La derrota en la guerra restó vigencia y sentido a la expresión, de la cual el bando ganador del conflicto incluso haría chanza. En la posguerra se popularizó un chotis de Celia Gámez que proclamaba que ¡Ya hemos pasao!.
¡Ya hemos pasao!
Era en aquel Madrid de hace dos años
Donde mandaban Prieto y don Lenin
Era en aquel Madrid de la cochambre
De Largo Caballero y de Negrín
Era en aquel Madrid de milicianos
De hoces y de martillos, y soviet
Era en aquel Madrid de puño en alto, donde gritaban
¡No pasarán!
Decían los marxistas
¡No pasarán!
Gritaban por las calles
¡No pasarán!
Se oía a todas horas por plazas y plazuelas
Con voces miserables
¡No pasarán!
¡No pasarán! La burla cruel y el reto
¡No pasarán! Pasquíns en las paredes
¡No pasarán! Gritaban por el micro
Chillaban en la prensa y en todos los papeles
¡No pasarán!
Este Madrid es hoy de yugo y flechas
Es sonriente, alegre y juvenil
Este Madrid es hoy brazos en alto
Sin signos de flaqueza, cual nuevo Abril
Este Madrid es hoy de la Falange
Siempre garboso y lleno de cuplés
A este Madrid que cree en la Paloma
Muy de Delicias, y de Chamberí
¡Ya hemos pasao!
Decimos, los facciosos
¡Ya hemos pasao!
Gritamos, los rebeldes
¡Ya hemos pasao!
Y estamos en el Prado
Mirando frente a frente a la señá Cibeles
¡Ya hemos pasao!
¡Ya hemos pasao!
Y estamos en las Cavas
¡Ya hemos pasao!
Con alma y corazón
¡Ya hemos pasao!
Y estamos esperando pa' ver caer la porra de la Gobernación
¡Ya hemos pasao!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Ya hemos pasao!
En España la expresión pasó a la clandestinidad de los círculos de izquierda, quienes, a su vez, la desecharon en la Transición por dar paso a lemas menos bélicos y revanchistas. Fuera del país, la prensa norteamericana, británica y francesa sí la usaron en la Segunda Guerra Mundial en su lucha contra el Tercer Reich.
Ya en plena democracia, los ciclos de crispación política y movilización social favorecieron su recuperación frente a una derecha a la que se negaba toda legitimidad democrática, tal como se explica en el Diccionario de símbolos políticos y sociales del siglo XX español. Un ejemplo de ello fueron las elecciones generales de 1996, cuando el socialista Felipe González fue recibido en el Palau Sant Jordi de Barcelona con el grito de «¡No pasarán!», en referencia al avance electoral del PP. Desde entonces, la izquierda la desepolva de manera regular para trazar sus líneas rojas.
Joan Baez: "No vine antes porque estaba Franco"
José Manuel Costa, 16 de noviembre de 1977
Joan Baez actuó anoche en el programa Fiesta, de Televisión Española, cantando, entre otras, la canción No nos moverán, que dedicó a Pasionaria. Con su presencia en España se resumen muchos años de espera que la propia Joan explicó en la rueda de prensa que tuvo lugar poco después de su llegada: «No vine a la España de Franco sencillamente porque no hubiera podido decir o cantar lo que quería.» Joan Baez, junto a Bob Dylan, se constituyó en el máximo exponente de la canción folk americana a mediados de los sesenta. Sus posturas políticas se reflejaron en el apoyo a todos los movimientos pacifistas, así como en su activa militancia en contra de la guerra del Vietnam«La no violencia es una forma inteligente de enfrentarse a la realidad política. Sin embargo, esto es un movimiento que comenzó con el Mahatma Gandhl y que sólo tiene sesenta años, frente a los siglos que han conocido la violencia como única forma de acción. Personalmente no soy muy optimista, pero tengo esperanza.»
Preguntada sobre las minorías marginadas en Estados Unidos. explicó: «Conozco la opresión de los negros, los chicanos y las mujeres. El problema es que una vez conocida esta opresión los movimientos pueden hacerse demasiado exclusivistas, como en el caso de algunas mujeres que como defensa tratan a su vez de segregar a los hombres.»
La canción No nos moverán formó parte del repertorio de Víctor Manuel y Rosa León. Por otra parte, en el episodio El Barco de la serie Verano Azul, dirigida por Antonio Mercero en 1981, se cantó este tema.

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