viernes, 21 de enero de 2022

Accidente de un autocar en Pola de Gordón

Terrible accidente en España en un paso a nivel, L'Humanité, 16 de junio de 1934

En un paso a nivel que se encuentra a 40 kilómetros de León, cerca del pueblo de Pola de Gordón, un autocar de excursionistas fue arrollado por el Expreso de Asturias. La locomotora arrastró durante 350 metros al autocar, dejando sobre la derecha y la izquierda de la vía los cadáveres de 20 pasajeros. Otros 20 pasajeros resultaron gravemente heridos. En la imagen se pueden ver los cadáveres mutilados de las 20 víctimas depositados en el cementerio de Pola de Gordón, para su identificación.

El Heraldo de Madrid, 11 de junio de 1934

LA ESPANTOSA CATÁSTROFE OCURRIDA CERCA DE LEÓN

Poco después de partir de Sahagún este autocar salió el otro, el ocupado por los solteros. Este coche se detuvo unos momentos al llegar a León para que los viajeros tomasen café. Después inició de nuevo el camino hacia la población asturiana.

SE PRODUCE EL TERRIBLE ACCIDENTE 

A unos cuarenta kilómetros de León, muy cerca ya del pueblo de Pola de Gordón, en uno de los tres pasos a nivel que —muy cerca el uno del otro— existen en el lugar, el automóvil se precipitó contra la cadena que cerraba el paso a la carretera y fue a cruzar las vías férreas.

En aquel momento descendía el tren expreso de Asturias, número 524, que se lanzó contra el vehículo.

Este tren habla salido de Gijón a las ocho y veinte de la noche.

El convoy cogió de lleno al autocar y le arrastró unos doscientos metros. Al golpetazo estalló el motor del automóvil y se incendió el coche.

El momento fue verdaderamente terrible. Mientras el tren arrastraba al autocar los cuerpos de sus ocupantes y las maderas del coche iban cayendo a los lados de la vía.

El expreso frenó poco después y los viajeros del ferrocarril, lo mismo que los empleados ferroviarios, se apearon rápidamente para auxiliar a las víctimas. La escena fue espantosa, pues el carril estaba cubierto de sangre y los cuerpos de los muertos, destrozados, por el suelo.

De Pola de Gordón sale la primera ambulancia. - De León llegan las autoridades, médicos y numerosos vecinos de la colonia asturiana

Inmediatamente se supo en Pola de Gordón lo que había sucedido.

De este pueblo acudieron con la natural rapidez algunas ambulancias, un médico y numerosos vecinos, con el alcalde del lugar. Todos ellos trabajaron denodadamente para auxiliar a los heridos y recoger los cadáveres.

Telegrafiada la triste noticia a León, de esta ciudad se trasladó también el Gobernador civil con otras autoridades, y llegaron las ambulancias y servicios médicos de la Cruz Roja.

Rápidamente fueron atendidos los heridos y trasladados a León. También los cadáveres fueron llevados al Depósito de aquella población.

LA NOTICIA EN GIJÓN

Momentos después se telegrafió a Gijón con lo ocurrido. El alcalde de este Ayuntamiento ordenó que, con toda rapidez, partiera para el lugar del trágico suceso un inspector jefe de la Guardia municipal para que acudiera con fuerzas a sus órdenes y toda clase de servicios sanitarios y ambulancias.

También marchó el secretario del Ayuntamiento gijonés, quien marchó después a León para cuidarse personalmente de la atención y asistencia de los heridos. Dicho secretario ha mantenido en el día de hoy constantes conversaciones telefónicas con la capital para informar detalladamente de todo lo sucedido.

TELEGRAMAS DE PESAME EN GIJÓN

Nos dicen nuestros informadores que durante toda la mañana de hoy y primeras horas de la tarde—momento en que hablamos con Gijón— se han recibido en los centros oficiales de la ciudad cientos de telegramas de pésame por la catástrofe.

Los edificios públicos de la población han colocado la bandera a media asta,

LA TERRIBLE IMPRESIÓN QUE HA CAUSADO EN LA CIUDAD EL TRAGICO SUCESO

La impresión que ha causado en Gijón la catástrofe es terrible. Durante toda la mañana no se ha hablado en la ciudad de otra cosa y es incalculable el número de ciudadanos que han desfilado por el Ayuntamiento para conocer detalles del trágico accidente.

Las familias de las víctimas han sido también, angustiadas, a saber el nombre de los muertos y el estado de los heridos. Y ante ellas se han desarrollado las consiguientes escenas de dolor. 
 
RELACIÓN DE LAS VICTIMAS 

En el Ayuntamiento de Gijón se conoció a primeras horas una lista de victimas de la catástrofe. Pero no se hizo pública hasta no estar confirmada oficialmente. En efecto, poco después hubo que rectificarla. Y la relación exacta de los muertos es esta: 
 
Carmelina Peláez, de Pola; Ángel Sanmartín, de Pola; Rosendo Moris Santurio, Robustiano Caicolla García, Joaquín Cocallo Fergueroso, José Díaz Fombona, Pablo Cordero Muñiz, Manuel Díaz Junco, Natalio Álvarez Moran, Manuel García Castañeda, Ángel Hedis Alba, Urbano Suárez García, Cortino Arango, Laureano Cifuentes, Arturo Castro y Manuel López, todos ellos de Gijón. 
 
En total: dieciséis muertos y otra persona más que esta aún sin identificar. 
 
Los heridos son éstos; Manuel Álvarez, José García, Nicanor González, Urbano Suárez Castillo, Antonio Cueto Rodríguez y Aquilino Álvarez, todos ellos graves.

Salvador Costales Solares, al que ha habido que amputarle las dos piernas y que es el chofer del vehículo.

Segundo Vergara y Ricardo Vergara, padre e hijo, que tienen fracturadas ambas piernas.

Francisco Herrero Hernández y Oscar Bañeda, heridos leves.

EL ORGANIZADOR DEL VIAJE SE QUEDÓ A DESCANSAR EN SAHAGUN

Sabemos también que el dueño del establecimiento de vinos de Gijón Bodegas de Sahagún, que habla ido con los viajeros, se quedó a descansar en el pueblo adonde fueron los excursionistas.

Debido a esto se libró de ocupar un asiento en el coche arrollado por el tren.

También en Sahagún quedaron tres de los viajeros que por retrasarse en cenar perdieron el autocar.

MAÑANA SERÁN CONDUCIDOS A GIJÓN LOS CADÁVERES DE LAS VICTIMAS

Mañana, martes, serán trasladados a Gijón los cadáveres de las victimas de la catástrofe.

El Ayuntamiento gijonés enviará a tal efecto a León varios coches municipales, en los que serán transportados los restos de los infortunados viajeros.

Esta tarde se reunió el alcalde con los jefes de la minoría del Ayuntamiento para acordar todo lo que ha de hacerse en relación con el entierro de las víctimas.

Se espera que este acto constituya una enorme manifestación de dolor.

RELATO DEL CONDUCTOR DEL TREN QUE ARROLLO AL ÓMNIBUS

Un cuadro horripilante y otra catástrofe que de casualidad no se produjo

Confirmada la noticia de la catástrofe, nos dedicamos a buscar detalles de la misma.

Conocemos el terreno. Pasada La Robla con sus importantes instalaciones ferroviarias y de minería, la línea de León a Gijón entra en las estribaciones del puerto de Pajares. En Pola de Gordón bordea pronunciados barrancos, viéndose en sus laderas pequeños pueblecitos. En una de las hondonadas —no recordamos si la inmediata al lugar de la catástrofe— se ve una modesta ermita.

Al fin, la vía cruza el cauce del río Bernesga. En este punto, precisamente, se produjo la catástrofe. Viniendo de Gijón atraviesa el tren una curva; a continuación hay el paso a nivel donde fue arrollado el autómnibus, a continuación —diez metros más acá— el puente con que la línea férrea atraviesa el rio. La altura del viaducto es de unos 50 metros. En el cauce, hay en esta época, un gran caudal procedente del deshielo en las montañas próximas.

COMO SE PRODUJO LA CATÁSTROFE

El tren que arrolló al autobús, tras de estar detenido en el punto del accidente varias horas y luego en Pola de Gordón y León, llegó a Madrid, como especial, a la una de la tarde.

Seguidamente conversamos con el conductor del mismo, D. Prudencio Olmedilla, que lleva en este servicio mucho tiempo.

El Sr. Olmedilla estaba verdaderamente emocionado aún,

— Crea usted que aquello fue un espectáculo horrible. De momento creí que se trataba de una bomba, por el ruido que produjo el motor del autobús al explotar. Luego el guardafreno me dijo: «Está ardiendo el tren». Y era que, en efecto, alrededor de nosotros se desenvolvían las grandes llamas de la gasolina incendiada. Yo inmediatamente tiré del freno por el vacío. Parece que entonces ya lo había hecho funcionar el maquinista, y el tren paró poco después. Cuando bajamos se nos presentó un espectáculo horripilante.

Nos hallábamos a la mitad del viaducto. Por toda la vía se veían diseminados, inmóviles, cuerpos humanos. Debajo de los restos incendiados había tres cuerpos. Con cubos de agua logramos apagar el incendio y evitar así que aquellos cuerpos quedaran calcinados, En una traviesa encontramos otra de las víctimas sin parte de la cabeza. Indudablemente el resto cayó al fondo del barranco. Es de suponer que algún cuerpo más haya ido a parar al río, cuya corriente quizá lo haya arrastrado, ya que venia muy crecido.

Con grandes dificultades, por el lugar tan peligroso en que estábamos y la falta de luz, fuimos retirando cadáveres y recogiendo los heridos. Pronto acudió el médico de la Compañía y yo puse a su disposición el botiquín del tren. Sin embargo, fue de opinión de trasladar los heridos al pueblo, muy cercano, para curarlos debidamente, ya que, como digo, había una gran falta de luz.

Hecha esta primera cura, los trajimos a León. Eran ocho bastante graves.

EI tren estaba compuesto por la máquina número 424, el furgón correspondiente y siete coches que aunaban 247 toneladas. La velocidad en aquel trayecto es de setenta kilómetros por hora. En los puntos peligrosos, como aquél, la velocidad se reduce y el maquinista, afirma el conductor, hizo sonar diversas veces el silbato. Venia de maquinista el señor Valencia y de fogonero el Sr. Villegas. Parece comprobado que el paso a nivel estaba cerrado; pero el autocar rompió la cadena y entró en la vía en el momento que llegaba el tren.

El guardabarrera encargado de aquel paso a nivel era Mariano Álvarez Arias.

LAS VICTIMAS

— ¿Quiénes son las victimas? — preguntamos al Sr. Olmedilla.

— Cuando nosotros reanudamos el viaje no habían podido ser identificados. Dicen que se trataba de una caravana que habían ido a Sahagún, desde Gijón, para ver unas bodegas que ha adquirido un industrial de aquella villa. El auto arrollado iba detrás de otro que, más adelantado en la marcha, pasó sin novedad. Parece que uno de los muertos es el chofer. Otras dos de las victimas es un matrimonio que en uno de los pueblos del trayecto pidieron que les permitiera montar. La mujer quedó muerta en el acto; el marido resultó con las dos piernas cortadas y otras heridas, muriendo poco después, según me han dicho.

Repito que cuando nosotros salimos ni se sabía siquiera si había algún cuerpo más en el barranco o en el rio.

OTRA CATÁSTROFE QUE NO SE PRODUJO CASUALMENTE

— Lo que si le digo —añade el señor Olmedilla— es que de casualidad no se produjo otra catástrofe y ésta aún mayor. Como digo, el autómnibus fue arrastrado por encima del viaducto. Un hierro, cualquiera de los materiales destrozados que hubiese hecho descarrilar el tren, habrían producido la caída de éste al barranco y al río. Excuso decirle lo que allí nos habría sucedido.

LA MAYORÍA DE LAS VICTIMAS DE LA CATÁSTROFE SON PERSONAS DE HUMILDE POSICIÓN

LEÓN 11 (4 t.). — Se conocen nuevos detalles de la catástrofe de Pola de Gordón. En la rejilla que llevaba delante la máquina del expreso aparecieron restos de tres cadáveres.

Parece ser que uno de los cadáveres pertenecía al chofer, a juzgar por los restos del traje. 

Al pueblo de La Pola llegaron muchos asturianos y también el secretario del Ayuntamiento de Gijón, acompañado del jefe de la Guardia municipal.

Entre los excursionistas muertos hay un guardia municipal.

La casi totalidad de los muertos y heridos son de Gijón y de humilde posición social.

EL AUTOCAR EN EL QUE PERDIERON LA VIDA LOS EXCURSIONISTAS GIJONESES FUE EL ÚNICO COCHE OUE SE SALVO RECIENTEMENTE EN EL INCENDIO DE UN GARAJE

OVIEDO 11 (4 t.). — Se sabe que el coche arrastrado por el expreso de Asturias era uno de los últimos matriculados en esta provincia. Era además el segundo viaje que realizaba; y como dato curioso diremos que en el incendio que tuvo lugar hace pocos días en un garaje de Gijón, en el que se quemaron todos los vehículos con un valor aproximado de 700.000 pesetas, el único que se salvó fue éste, que ayer quedó destrozado en el pueblo de La Pola de Gordón,

Era conducido por Salvador Costales. Su dueño era Epifanio Palacios, que es el que ha conducido la primera vez el coche y el que pensaba seguir llevándolo constantemente; pero por una enfermedad que estos días padeció encomendó el servicio a Salvador Costales.

Los excursionistas pertenecían casi todos a Empresas bancarias y comerciales y eran asiduos concurrentes al establecimiento de la calle de Francisco Ferrer, adonde iban todas las tardes a merendar.

La Voz, 11 de junio de 1934

ANTE UNA DOLOROSA RACHA DE SUCESOS

En un paso a nivel, cerca de Pola de Gordón, el expreso de Asturias arrolla a un autobús lleno de excursionistas

En el accidente mueren veinte personas y resultan numerosos heridos

LEÓN 11 (1 t.). — Procedentes de Gijón, llegaron ayer, domingo, a esta capital dos autobuses llenos de excursionistas, pertenecientes a la Peña Bodega de Sahagún, establecida en aquella población. Desde aquí continuaron el viaje a Sahagún, donde pasaron varias horas.

A las dos de la tarde regresaban a León. El viaje de regreso lo hicieron por la carretera de Sahagún a Arriondas, por el puerto de Pajares.

Al llegar cerca de Pola de Gordón esta madrugada, en el kilómetro 34 de la línea del ferrocarril del Norte, el conductor de uno de los vehículos citados no observó que estaban echadas las cadenas del paso a nivel llamado de Valdespín, y rompiéndolas lo atravesó con el autobús en el momento que llegaba el expreso ascendente, que arrolló al coche.

Inmediatamente acudieron vecinos de Pola de Gordón y la Guardia Civil, entre otros, que prestaron los primeros auxilios a los heridos.

Se dio aviso a León, de donde salió una ambulancia del Hospital de Higiene, que recogió dieciséis cadáveres.

De los heridos, que comienzan a llegar ahora a León, nos comunican en estos momentos que han fallecido tres.

Los heridos identificados hasta ahora son: Juan Villaverde, José García, Emilio Álvarez, Manuel Álvarez, Antonio Cueto, Segundo Vergara, Ricardo Vergara y Ubaldo Sánchez.

Entre los cadáveres identificados figura un matrimonio joven residente en Santa Lucía de Gordón, villa inmediata a Pola, que vino a León a pasar el día.

Como estas víctimas habían perdido el tren, al pasar los autobuses por dicho pueblo rogaron a los excursionistas que los transportaran a la capital en los coches, y esta iniciativa les ha costado la vida.

En León se quedaron tres de los excursionistas, que han salvado milagrosamente sus vidas. Se llaman Manuel Álvarez González, Manuel Hevia y Avelino Uría.

Ampliaremos esta información. (Febus.) 

GIJON 11 (1,45 t.). — Ha causado profundísima impresión la catástrofe automovilista ocurrida cerca de Pola de Gordón, en donde el expreso de Asturias arrolló a un autobús con excursionistas gijoneses.

La excursión estaba organizada por una bodega gijonesa, llamada Bodega de Sahagún, cuyo dueño es D. Pablo Laso.

Salieron en dos autobuses los excursionistas el domingo, a las cinco de la mañana. Uno de aquéllos, con 17, regresó esta madrugada a las cinco y media.

El dueño de la bodega quedó en Sahagún por asuntos de negocios.

Las noticias que hasta ahora se tienen son de que han resultado muertos los siguientes excursionistas: 

El chófer, Salvador Costales; Carmela Peláez, de Pola de Gordón; José García Moran, Ángel Sanmartín, Rosendo Moriz Santurio, conserje de la Asociación de Agricultores; Robustiano Canoria García, José Cocaño Felgoroso, José Díaz Fulcona, Pablo Cordero Muñiz, chófer de La Primitiva Indiana; Manuel Díaz Junco, Sandalio Álvarez Moran, dueño de una confitería de Gijón; Manuel García Menéndez, dueño de una tienda de ultramarinos; Ángel Hevia Álvarez, primer cabo de bomberos. Hay otros cuatro cadáveres sin identificar.

Entre los heridos figuran Oscar Pañeda, leve; Urbano Suárez, grave; Manuel Álvarez, grave; Ricardo y Segundo Vergara, padre e hijo, graves; Aquilino Álvarez, pronóstico reservado; Francisco Herrero, leve; Nicanor González, grave; José García, grave; Juan Villaverde, grave; Antonio Cueto, pronóstico reservado. Uno está sin identificar.

Los excursionistas hablan ido a Sahagún a visitar las bodegas de la cooperativa de aquella población.

En la bodega de Gijón y sus alrededores se han situado numerosas personas y familiares de las víctimas que constantemente preguntan acerca de los detalles y nombres.

NOTICIAS OFICIALES

En el Ministerio de la Gobernación facilitaron hoy un telegrama en el que se da cuenta de que en el paso a nivel de Vallespín el tren expreso de Asturias 524 arrolló al "autocar" 8.806, que conducía excursionistas gijoneses que habían pasado el día en el pueblo de Sahagún. Van recogidos hasta ahora dieciséis cadáveres. Se sospecha que hay más. Han sido hospitalizados en León diez heridos, la mayoría graves. El Juzgado actúa para esclarecer las causas.

La Voz, 12 de junio de 1934

El suceso de Pola de Gordón

Sólo se salvaron dos viajeros de los numerosos que ocupaban el automóvil

Y AFIRMAN QUE NO RECUERDAN NADA DE LO QUE LES OCURRIÓ

OVIEDO 11 (12 n.) — Según nuevos informes, se sabe que cerca del lugar del suceso, en la carretera, se hallaban conversando momentos antes de la catástrofe Isidro Rodríguez y Maximino Sánchez.

Al oír el estruendo, en lugar de acudir al lugar de la catástrofe, salieron corriendo para el pueblo de Pola, donde dieron cuenta de que había debido de ocurrir alguna catástrofe. Por lo que pocos momentos después llegaron los primeros vecinos, autoridades y fuerzas de la Guardia Civil, con los médicos del pueblo.

El cuadro que se presentó a los que acudieron era horripilante, más aún por se de noche. Como ya hemos dicho, a todo lo largo de la vía y del puente del ferrocarril sobre el rio, desde la casa de la guardabarrera hasta donde el maquinista pudo frenar, se hallaba sembrado de cadáveres, heridos y restos de! coche.

La explosión del depósito de gasolina del "autocar" y las llamaradas producidas por la misma, que prendieron en la máquina del expreso, se produjeron cuando el maquinista del tren había logrado frenar.

En la parte delantera de la máquina se encontraron tres cadáveres. Uno d« ellos parece él del chófer, a quien antes de fallecer, y en la agonía, se le vio subir por la máquina hasta cerca de la chimenea, en un ansia de salvación indescriptible.

El maquinista del expreso se llama Domingo Valencia, y después de atender a los primeros heridos regresó con el tren a la estación de Pola, desde donde después llevó algunos de los heridos a León.

Los viajeros del expreso, al sentir el choque y producirse después las llamaradas, recibieron gran impresión.

Los heridos fueron llevados a Pola de Gordón, constituyéndose el café del pueblo en hospital. Acudieron, además de los médicos de Pola, los de Santa Lucia y La Robla, qua atendieron a los heridos de primera intención.

Los dos únicos ocupantes salvados  íntegramente de la catástrofe son Francisco Herrero y Oscar Pañeda. El primero, absolutamente ileso, y el segundo, con ligeras erosiones. Deben su salvación a ir en la parte posterior del "autocar", y aunque salieron despedidos violentamente no sufrieron daño. Ambos habían cedido además su puesto al matrimonio de Santa Lucía, que por haber perdido el tren en León pidieron los llevasen en el "autocar" y que han perecido en la catástrofe.

Ambos declaran que iban contentos y cantando, y que nada anormal advirtieron hasta el momento de ser arrastrados, sin que recuerden luego lo ocurrido concretamente.

La mayor parte de loa heridos lo está de fracturas de brazos y piernas y magullamientos generales.

El entierro se efectuará mañana en Gijón.

Se reciben pésames de toda España. (Fehus.)

LA CATÁSTROFE FERROVIARIA DE POLA DE GORDON


La foto reproduce el paso a nivel de Pola de Gordón donde ocurrió la tremenda catástrofe que ha ocasionado la muerte de veintitantos viajeros de un autocar. (Foto Fernández. León.)


Restos del autocar que en Pola de Gordón fue arrollado por el expreso de Asturias, accidente en el cual murieron casi todos los viajeros de aquél. (Foto Fernández. León.)

Ahora, 13 de junio de 1934

DE LA CATÁSTROFE EN EL PASO A NIVEL DE VALDESPÍN

Los cadáveres han sido trasladados de Pola de Gordón a Gijón

GIJON, 12 — Continúa la impresión de dolor por la catástrofe de Valdespín, en la que han perecido varios excursionistas gijoneses. No han trabajado hoy la Fábrica de Tabacos, ni los obreros municipales, fábrica de vidrio e Industrial Estampe, de Laviada, y se ha suspendido la venta en los Pósitos Marítimos. Se ha nombrado una comisión para que se desplace a Pola de Gordon. El capitán de la Guardia civil señor Fuentes ha comunicado al alcalde que asistirán varios guardias al entierro de las víctimas. 

Se reciben testimonios de pésame de todos los pueblos de Asturias y de centros y sociedades particulares y de los Centros Asturianos de La Habana y Buenos Aires. Para el lugar de la tragedia ha salido una comisión municipal, integrada por concejales de todas las minorías. En la Alcaldía se han reunido las familias de las víctimas para tratar de la organización de la comitiva fúnebre. Han empezado a llegar los cadáveres en carrozas ofrecidas en distintos lugares de la provincia. Existen varios ofrecimientos para socorrer a las familias de las víctimas, que todos son obreros.

GIJON, 12. — Se ha reunido el Ayuntamiento en sesión extraordinaria para tratar de la catástrofe de Pola de Gordón, expresando el alcalde la condolencia del pueblo. Se acordó, por unanimidad, dotar terreno en el cementerio para tumba de las víctimas y construir un mausoleo; encabezar una suscripción popular con 3.000 pesetas y aceptar el ofrecimiento de las empresas teatrales de organizar funciones benéficas. Se expreso la gratitud de las autoridades a los pueblos de León y Pola de Gordón por sus servicios humanitarios en los momentos inmediatos a la catástrofe. Los comercios y cafés han cerrado, presentando la población un triste aspecto, encontrándose el pueblo en masa en la calle esperando la llegada de los cadáveres, que se anuncia para las siete de la tarde.

LEON, 12. — Esta mañana, a las once, el gobernador, acompañado del alcalde, del secretario del Ayuntamiento de Gijón, del jefe de la Guardia municipal y otras autoridades locales, se dirigió a Pola de Gordón, para acompañar tos cadáveres de las víctimas de la catástrofe del paso a nivel de Valdespín hasta la citada villa asturiana.

En Pola de Gordón, el pueblo en masa acudió al fúnebre acto. El comercio cerró sus puertas. Los diez y ocho cadáveres fueron transportados a Gijón en una camioneta furgón. Los otros dos, pertenecientes a Ángel Sanmartín y Carmelita Peláez, matrimonio vecino de Santa Lucía, fueron llevados en otra camioneta aparte. En Santa Lucía recibieron sepultura a las cuatro de la tarde. El comercio de este pueblo cerró, también, sus puertas.

En Pola de Gordón los féretros fueron cubiertos de flores.

De cinco y media a seis se espera que lleguen a Gijón los cadáveres de las víctimas y se anuncia que a la entrada en aquella villa los recibirán las autoridades y el Orfeón gijonés, que entonará un "réquiem”. 

GIJÓN, 12. — El entierro de las víctimas de la catástrofe de Pola de Gordón ha constituido una imponente manifestación de duelo. Un enorme gentío abarrotaba completamente las calles del trayecto, al extremo de cubrir completamente aceras y paseos, en los cuales ha sido materialmente imposible dar un paso, que presenció el desfile de 17 carrozas fúnebres conduciendo otros tantos muertos de la catástrofe. Presidieron el duelo los gobernadores civiles y alcaldes de Oviedo, Gijón y León, presidentes de ambas Diputaciones, diputados a Cortes señores Meredi y Alvargonzález, presidente de la Audiencia territorial con la sala de gobierno de ésta, comandante militar de la plaza, fuerzas de la Guardia civil y de Asalto, representaciones de la guarnición, de distintas entidades políticas e industriales, obreros de las fábricas de armas de Oviedo y otras muchas. También formaba parte de la comitiva el clero de las tres parroquias de la población, en el trayecto hasta el cementerio.

El alcaide de Oviedo ha manifestado que dicho Ayuntamiento ha abierto una suscripción dedicada a las familias de las víctimas.

Las carrozas iban materialmente cubiertas de flores y envueltas en las banderas republicanas y sindical.

En la espantosa catástrofe de Pola de Gordon resultaron veinte muertos, diez heridos y un solo viajero ileso


Los nuevos detalles que se conocen de la terrible catástrofe ocurrida en el paso a nivel inmediato a Pola de Gordón, donde el expreso ascendente de Gijón arrolló y destrozó a un autobús en el que viajaban treinta y un excursionistas, aumentan el horror de la tragedia. El número de muertos se eleva a veinte, y el de heridos a diez. Un solo viajero ha resultado ileso, y fue auxiliado por unos vecinos de Pola, que le encontraron atolondrado en medio de la carretera. Estos trozos de hierros y estas ruedas son los únicos retos del chasis del autocar, que fueron hallados a trescientos cincuenta metros del lugar de la catástrofe. Su estado da idea de la enorme violencia del choque.  (Foto Martín)


Vecinos de Pola de Gordón recogiendo los restos de carrocería del autocar destrozado, que fueron hallados en la carretera (Foto Lorenzo)


Otra vista del chasis del autocar. En ella se observa que una de las ruedas fue casi arrancado el neumático al producirse el choque. Con motivo de la catástrofe, en Gijón ondea la bandera a media asta en el Ayuntamiento, centros oficiales y sociedades de recreo . (Foto Fernández)


En este trayecto que recoge la foto fueron hallados diez y ocho de los cadáveres. En el puente del fondo aparecían cuatro de ellos colgados, y dos habían caído al río, de donde fueron extraídos. (Foto Fernández)


Francisco Herrero, uno de los ocupantes del autocar de la Peña Bodeguera de Sahagún, que al ocurrir el terrible choque salló despedido a gran distancia, y que resultó con lesiones en la cabeza. Arriba, Oscar Pañedo, otro de los viajeros, herido en ambas piernas (Fotos Mena)


El autocar que destrozó el expreso de Gijón. La foto está hecha el mismo día en que emprendieron la excursión los infortunados viajeros, preparado ya el coche para la salida de Gijón


Algunas de las víctimas del trágico choque ocurrido en el paso a nivel de Pola de Gordón, preparadas para emprender la excursión en la que encontraron la muerte (Fotos Mena)


Cuatro viajeros del autocar que se salvaron de la tragedia por haber llegado tarde al lugar de que había de partir el coche en León. Estos excursionistas, y otros varios más, por esta circunstancia hubieron de regresar a Gijón en el tren


Al conocerse en León las primeras noticias de la terrible catástrofe, fueron enviados inmediatamente servicios de socorro y personal sanitario. El gobernador civil se trasladó también al lugar del trágico suceso. Helo aquí a su llegada, acompañado de otras autoridades (Fotos Mena) 


Al salir despedidos, con enorme violencia, muchos de los viajeros del autocar, dos de éstos cayeron al río inmediato, siendo extraídos a las pocas horas los cadáveres. Por si algunos más hubiesen caído bajo las aguas, se efectuaron trabajos de sondeo, que no dieron resultado, comprobándose más tarde, por el recuento de viajeros hecho, que sólo aquellos dos fueron precipitados al río, a impulso del terrible topetazo (Fotos Mena)

En la madrugada del 11 de junio de 1934 sucedió un terrible accidente en las inmediaciones de Pola de Gordón al ser arrollado un autocar de excursionistas gijoneses por el expreso Gijón-Madrid, con el resultado final de 22 personas fallecidas. El suceso provocó una gran consternación en la villa de Gijón.


El accidente fue portada del periódico El Noroeste de Gijón. 

Los excursionistas regresaban a Gijón después de una visita dominical a unas bodegas de Sahagún de Campos, en una expedición formada por dos autocares, de 28 y 33 plazas respectivamente. A la una de la madrugada, al llegar al paso a nivel que existía después de Pola de Gordón entre la carretera de Asturias en el P.K. 34 de la línea León-Gijón en el lugar conocido como Valdespín, el autocar con matrícula O-8.800, conducido por el joven Salvador Costales, lo atravesó sin percatarse del inminente paso del Expreso Gijón-León. El golpe fue brutal, pues el autocar quedó empotrado entre los topes de la locomotora que lo arrastró durante 300 metros, atravesando así el pequeño puente sobre el Bernesga, lo que provocó que se partiera en dos y ardiera al incendiarase el combustible.

La escena que se encontró el personal del tren al detenerse fue dantesca, con cuerpos mutilados esparcidos por la vía, en el río Bernesga y sobre la propia locomotora, que afortunadamente no descarriló en el puente, por la velocidad que llevaba, y el tamaño de la locomotora, la Norte 424 del depósito de León. Dos chicos que iban caminando por la carretera presenciaron lo sucedido y dieron aviso en Pola de Gordón, por lo que se desplazaron varios vecinos, entre ellos tres médicos; junto a la guardia civil que iba de escolta en el tren y los propios viajeros del tren socorrieron a los heridos.

Saltamos hasta la una de la madrugada del 10 de junio de 1934 en que el expreso que se dirigía desde Asturias a Madrid arrolló en el paso a nivel de Valdespín, entre Pola de Gordón y Santa Lucía, a un autobús que regresaba con un grupo de gijoneses que habían ido de excursión a Sahagún de Campos. Completaban el pasaje el cartero del cercano pueblo de Ciñera y su esposa que habían pedido que les hicieran el favor de acercarles a casa tras perder el tren en León. Poco más de un kilómetro les faltaba a estos para llegar a su destino.

Aunque el guardabarrera manifestó que las cadenas del paso a nivel estaban colocadas, la ausencia de señales de impacto en las mismas determinó su detención. Sin embargo, no hemos hallado rastro de como se sustanció judicialmente esa fatal negligencia. A continuación mostramos la portada del diario El Comercio del día siguiente a la tragedia.

ABC publicó el día 13 unas expresivas imágenes de lo que quedó del autobús, mientras que al día siguiente el malhadado paso a nivel fue portada de la edición sevillana. Unas fotos con las que finalizamos esta sucinta crónica. 


Página de ABC del 12 de junio.

ABC, MARTES 12 DE JUNIO DE 1934, EDICIÓN DE LA MAÑANA: PÁG. 21

CERCA DE POLA DE GORDÓN, EL EXPRESO DE ASTURIAS ARROLLA A UN “AUTOCAR” CON EXCURSIONISTAS, MUCHOS DE LOS CUALES MUEREN EN LA CATASTRÓFE

El autocar regresaba de Sahagún. El número de muertos pasa de diecisiete. Llegada a León de los heridos. Detalles impresionantes de lo ocurrido. Identificación de los cadáveres. Nombres de los heridos. Los excursionistas eran gijoneses. Tres viajeros salvados por llegar tarde. Telegramas de pésame. 
 
Se calcula en veintidós el número de personas muertas.

La primera noticia

León, 11 de enero, 1 de la tarde.

En las primeras horas de la madrugada circularon rumores que aseguraban haber ocurrido una horrible catástrofe automovilística en las cercanías de La Pola.

Avanzada la madrugada, se confirmó la noticia: un autobús que ayer vino de Asturias, con excursionistas que pasaron el día en Sahagún, fue arrollado por el expreso de Gijón.

Cómo se produjo la catástrofe

El mencionado vehículo emprendió regreso a Asturias a las doce de la noche, pasando por León con normalidad. Al llegar a las cercanías de La Pola, el autobús se precipitó por una pendiente que existe el cruce de la vía, en el momento en que pasaba el expreso de Gijón.

El tren arrolló al autobús, dejándole convertido en un informe montón de restos humanos, flejes y astillas.

Al sobrevenir el choque se incendió el motor, por lo que rápidamente aquel conjunto de seres humanos y restos del vehículo se convertía en una inmensa hoguera.

Algunos de los trozos del autobús aparecieron a distancia mayor de medio kilómetro.

La casi totalidad de los ocupantes había perecido.

Llegan a León seis heridos gravísimos

León, 11, 2 tarde. Llegaron a esta capital, siendo hospitalizados, los heridos gravísimos, entre los cuales figuran: José García Rodríguez, Aquilino Álvarez Costal, Manuel Álvarez, Segundo Vergara Andrés, Ricardo Vergara Cabeza y Urbano Suárez García, todos ellos naturales de Gijón y casados. 

Los otros heridos no han podido ser identificados, por no haber recuperado el conocimiento, a consecuencia de la gravedad de las heridas y la intensa conmoción que sufren. 

Detalles impresionantes de lo ocurrido

León, 11 de enero, 3 de la tarde. La impresión que recogimos en el lugar del suceso no puede ser más triste. Las cadenas del paso a nivel estaban echadas, pues se ve rota una de las argollas.

El suceso ocurrió a la una y veinte de la madrugada. A 350 metros del paso a nivel se encontró, completamente destrozado, el chasis del autocar, que fue arrastrado por el expreso de Gijón. Entre el paso a nivel y el sitio donde se encontró el chasis hay un puente de hierro, cuya barandilla derecha está doblada. Desde este puente cayeron al río dos ocupantes del coche. De los indicadores que había en la cabeza del puente uno fue arrastrado por el material que arrastraba la máquina y el otro está completamente destrozado. 

Los primeros en presentarse en el lugar del suceso fueron unas parejas de la Guardia Civil, que fueron avisadas por dos muchachos. 

Siete de los heridos fueron trasladados a un café y tres a una casa particular, donde fueron debidamente atendidos. 

Cuando llegó la Benemérita, el corresponsal del Diario de León, Epifanio Palacios, pidió auxilio a uno de los guardias que le era conocido y le encargó también que mirase qué era de su esposa, que iba con ellos en el autocar. A unos 300 metros del paso a nivel se encontró el cadáver de la mujer de dicho corresponsal, Carmelita Peláez. Este matrimonio había pasado el día de ayer en León. Perdieron el tren y solicitaron de los excursionistas asturianos que les llevaran en el coche. Dos de ellos les cedieron los asientos, y a esto deben el haberse salvado de la catástrofe. 

Además de los dos que cedieron sus puestos, se sabe que hay otros dos que también se salvaron por no acudir a la hora en que el autocar había de salir de León. Los cuatro que se salvaron son Manuel Álvarez González, Avelino Uría, Guillermo Vázquez y Manuel Hevia.








 



 

No hay comentarios: