El Sol, 18 de agosto de 1925
Los altos valles leoneses
Todo a lo largo de la vertiente meridional de la cordillera Cantábrica, la primitiva orogenia y sucesivos ciclos de erosión han modelado de consuno un accidentado territorio, cuyo relieve y orientación meridional y continental inspiran los hechos de que se irá tratando.
El plegamiento originado en tiempos estefanienses, en interferencia con otro muy anterior en fecha, ha dispuesto fundamentalmente la cadena montañosa en serie alternada de altos anticlinales y hondos sinclinales, arrumbados en su mayoría —y al menos en lo que de la parte leonesa llevamos estudiado— de E. a W., con buzamientos en torno de los 30º. Por tanto, en sus rasgos más generales, los alzados pliegues montañosos se alinean y alongan, paralelos al mar, de Oriente a Occidente, y largos pero angostos valles longitudinales corren a su pie. Y entre el suave abombado de los pliegues ortogonales se dibujan someras vallinas.


