domingo, 22 de febrero de 2026

Marruecos ha desaparecido - 1930

Revista hispano africana. 1 de 1931, n.º 1

EL GRAVE SUCESO DE 1930

MARRUECOS HA DESAPARECIDO

Marruecos ha desaparecido. Algunos funcionarios coloniales franceses poco cuidadosos del porvenir de su patria en el mundo árabe, donde ésta desempeñaba hasta hace poco el papel de primera potencia musulmana y amiga predilecta de los países árabes, han hecho el máximo esfuerzo para convertir a Marruecos en una colonia de explotación, sustrayendo a la autoridad del país protegido el setenta y cinco por ciento de sus habitantes. Medida grave que es el primer paso para hacer de todo Marruecos un dominio francés, suprimiendo la intervención de los árabes en su Gobierno, suprimiendo acaso después a los hebreos marroquíes, al condominio con España y a todo lo que atenúe la autoridad absoluta del Residente General. 

Gil Benumeya padre e hijo con Allal al Fasi y el jalifa en 1957.

 

Afortunadamente, es el sueño de algunos colonistas, y no la idea de la verdadera Francia. Pero de todos modos, no puede ignorarse la gravedad del problema que Francia nos plantea al querer incorporar Marruecos a su imperio colonial, abogando a nuestras Zonas de protectorado en el Norte y Sur de Marruecos. Una exposición del origen del problema en 1930 puede servir de introducción al problema de la asimilación berebere.

El 11 de septiembre de 1914 se dio un Dahir respetando los usos locales de las tribus bereberes, a las cuales se daba una amplia autonomía respecto a la jerarquía directora árabe. Pero seguían sometidos a la nacionalidad marroquí y su autonomía era municipal. El 15 de junio de 1922 se ampliaba la autonomía para problemas de venta de tierras. Y el 16 de mayo de 1930 se coloca a los tres millones de bereberes bajo la ley francesa, sustrayéndolos totalmente a la autoridad religiosa musulmana en los órdenes jurídico, social, penal, político, etc. Y se les aísla totalmente de los árabes.

El artículo primero —Dahir mayo 1930— estipula que las tribus bereberes no serán gobernadas por los caídes o autoridades legales musulmanas, sino por los jefes de tribu, elegidos por los interventores franceses. (Esto sustrae definitivamente los bereberes a la autoridad del Estado marroquí reconocido por todas las naciones, incluso España.)

El artículo segundo decide que las acciones civiles o comerciales, mobiliarias o inmobiliarias, sean juzgadas por tribunales franceses, "tribunaux coutumiers". Estos tribunales son competentes en toda materia de estatuto personal o de sucesiones.

El artículo tercero dice que la apelación de los juicios que dicten estos tribunales será llevada a otro tribunal francés, "tribunal d'appel coutumier".

El artículo cuarto decide que estos tribunales franceses sean igualmente competentes en materia penal.

El artículo quinto coloca junto a cada tribunal un comisario policíaco designado por la intervención local y un secretario-notario (que no es marroquí ni francés, sino siempre un cabileño argelino).

El artículo sexto, el séptimo y el octavo confirman y aprietan la dominación de los tribunales franceses.

El Dahir lleva la fecha 17 Hiya 1348 (16 mayo 1930). Todos ellos privan de la nacionalidad marroquí a tres millones de los cuatro millones de marroquíes que habitan en la Zona francesa. Y se anulan los tratados hechos entre Francia y otros países a base de la soberanía del Sultán y del Estado árabe marroquí.

¿Qué se quiere hacer con estos bereberes "desmarroquizados"? Varias cosas, según la Prensa colonista francesa. Hacer de todos ellos soldados para próximas guerras con Alemania, Italia u otro país europeo. O convertirlos en obreros económicos para las fábricas de Francia. Carne barata en todo caso. Además, conviene hacer con Marruecos, Argelia, Túnez, el Sahara y el Senegal una misma colonia, "las Indias francesas", y la existencia de un Gobierno marroquí estorba. Si al Gobierno marroquí se le priva del pueblo marroquí, la empresa es más fácil. Desde el punto de vista colonista, es lógico y nada censurable. Pero acaso no sea lo mismo del punto de vista moral. Porque los imperios coloniales no se apoyan ya en la fuerza. Y el gran prestigio colonial de Francia era hasta ahora la tolerancia.

La protesta comenzó en Rabat. Pero Fez asumió bien pronto la dirección (junio). El pueblo decidió reunirse en las mezquitas para recitar la plegaria El-Latif (que significa la unión bajo el dolor común y que dice: ¡Dios nos preserve del mal!). Esto se hizo paralelamente en Mequinez, Rabat, Salé, algo Marraqués y, sobre todo, Fez, que en seguida toma la dirección del movimiento, convocando una reunión general en la mezquita aljama del Karuin, por medio de carteles fijados la noche antes de un viernes. Al día siguiente, 12.000 fieles agolpados escuchaban los discursos de Abselam el Uazzani, Allal el Fasi y Mohamed Sefriuli (jóvenes aristócratas que han hecho sus estudios en Europa); explicaron el alcance del decreto (hay que tener en cuenta que en Marruecos no hay periódicos árabes). La gente recitó a coro El-Latif. Luego salieron a la calle, donde se les unieron varios millares más, y en un momento se vio junta toda la población de la Medina, que llenó las calles hasta las cinco de la madrugada. Varios miles fueron a protestar a casa del general francés, el cual los reexpidió al Bachá, que pidió designasen una Comisión de diez. Se hizo, y entonces se les detuvo; y movilizando la Policía entera, detienen, además, a 60 jóvenes de la intelectualidad fasi, disolviendo a palos la muchedumbre e hiriendo a varios.

Viene entonces el episodio brutal que da su carácter definitivo a todo este asunto beréber. Por orden o consejo del interventor de Fez, comandante Truchet, el Bachá hizo flagelar a 27 muchachos de diez y ocho a veinte años 250 latigazos con correas de cuero a cada uno, hasta perder el conocimiento, encerrándoles luego en mazmorras, como criminales medievales, sin aire, luz ni cama, aún sangrando de los latigazos. El más destacado de entre ellos, Mohamed el Uazzani, había obtenido el mes antes un premio en la Escuela Libre de Ciencias Políticas; para esto le servía en su país el diploma. Monsieur Truchet asistió personalmente a este acto tan impolítico y perjudicial para el prestigio de Francia. Resumen; 27 apaleados, 60 detenidos en prisión, 150 detenidos preventivamente y algunos deportados a las tribus del campo.

Sábado y domingo siguen las protestas aisladas. Sobre Fez pesa el silencio. Llegan a Fez tropas enviadas por el general Vidalón, bajo pretexto de que los marroquíes no querían pagar los impuestos. Son senegaleses y dos batallones de la Legión. Se ocupa militarmente la ciudad, teniendo su centro en la plaza Neyyarine. El viernes siguiente dijo el Bachá (el Bagdadi) que una Comisión llevase sus deseos al Sultán en nombre de todo Fez. Los notables se reunieron en el Meyyies (Ayuntamiento de la Medina), y se votó a los delegados. Para protegerlos se quiso votar a ciudadanos o protegidos ingleses y españoles; pero la autoridad francesa les obligó a elegir diputados del Derecho común. Los presidía el Hayy Abderrahmán Belkorchi, cadí honorario de Fez, visir honorario y aiem de primera clase; y la componían El Hayy Mohamed Ben Mejeddel Bemylun, presidente de la Cámara musulmana de comercio y agricultura, concejal y representante de la Beneficencia musulmana; Si Mohamed El Mernisi, notable aristócrata; Si Dris el Nazzani, notable aristócrata; Si Ahmed Rami, párroco del santuario nacional de Muley Dris y concejal; El Hayy Mohamed Ben Abdesselam Lahlu, notable y concejal; Si Abdeluajad el Fassi, vicepresidente del Consejo de la Universidad y predicador de la Casa imperial. Fueron recibidos por el Sultán el miércoles 27 de agosto, a las cuatro de la tarde. Llevaban unas peticiones con 9.000 firmas.

Los "desiderata" dirigidos al Sultán eran trece;

1.º Respetar la influencia de Su Majestad Jerifiana (consagrada y reconocida por tratados entre España, Francia y otras potencias) en todo el Imperio, reconociendo su derecho a consagrar su poder espiritual y temporal sobre todos los agentes del Majzén: kadíes, caides, hachas, almotacenes, nadires, amines, el amalak, etc., sólo responsables ante el Gobierno de Su Majestad.

2.º Promulgar un Dahir confirmando la sumisión de todos los súbditos marroquíes musulmanes, tanto en las ciudades como en las tribus, a la ley musulmana.

3.° Organizar y reformar las jurisdicciones jerifianas, empleando un personal competente, tanto en los tribunales jurídicos del Charaa (Derecho Musulmán), como en los policíacos de los bachás, los caides y los amotacenes, generalizando estas reformas en todo el Imperio.

4.º Unificar los programas de enseñanza en todos los establecimientos destinados a los maroquíes, tanto en las ciudades como en las tribus, haciendo obligatorias la enseñanza del árabe y los estudios religiosos musulmanes en estos establecimientos.

5.º Respetar la lengua árabe, que es la lengua oficial y religiosa del país, tanto en las Direcciones y Servicios del Estado como en todos los Tribunales, y no dar jamás a ningún dialecto berebere un carácter oficial, ni tampoco a su transcripción en caracteres latinos.

6.º Poner fin a la propaganda extranjera de los misioneros de todas las nacionalidades y todas las doctrinas, prohibiéndoles circular entre las tribus y dirigirse a "mussem" y mercados para insultar al Islam y la fe musulmana.

7.° No conceder la menor subvención a las misiones desnacionalizadoras y evangélicas para construir establecimientos de propaganda en Marruecos.

8.º No permitirles crear asilos y otros establecimientos análogos para recoger los huérfanos y los niños pobres musulmanes, abriendo escuelas de enseñanza científica y profesional, masculina y femenina. Y prohibir que estas obras se paguen con el dinero de la comunidad musulmana y con los fondos del Estado marroquí. Incautarse el Gobierno de las obras ya creadas, para aprovecharlas él o hacerlas desaparecer (puesto que han sido construidas con el dinero marroquí).

9.° Los sacerdotes y misioneros extranjeros a Marruecos y su religión nacional no deben enseñar en las escuelas del Gobierno, ni menos tomar su dirección.

10. No crear dificultades a los sacerdotes marroquíes. Autorizar a los predicadores y jefes de cofradías para circular libremente por todas las regiones de Marruecos enseñando a los marroquíes musulmanes los preceptos de su religión nacional.

11.º Suprimir el permiso especial para viajar por el interior del país, permiso que aleja a los ciudadanos de los campesinos y viceversa, reemplazando estos permisos por simples carnets de identidad. (Hay que tener en cuenta que los extranjeros pueden viajar por la Zona francesa de Marruecos, y los marroquíes no.) 

12.º Considerar a todos los marroquíes, a todos los hahitantes del Imperio (a excepción de los extranjeros) como súbditos de S. M. Jerefiana, sometidos enteramente a su autoridad y a las jurisdicciones, tanto religiosas como civiles, instituidas por ella. Considerar a los marroquíes (excepto a los israelitas) como musulmanes, es decir, reconocer que no hay una tercera religión para los súbditos marroquíes.

13.º Conceder la amnistía general a todos los detenidos o desterrados por haber tomado parte en el asunto berebere.

Fez, 28, Rabí el Uel 1349. (Nueve mil firmas.)

Estos "desiderata" acompañaban a una larga carta en la que se exponían todos los motivos que hacen del pueblo marroquí uno solo, y de los bereberes puros, musulmanes. Islamización de los bereberes en tiempo de Muley Dris. Papel de los bereberes almorávides, almohades y benimerines en la expansión del Islam por África y España. Los bereberes, base del ejército y la iglesia marroquíes desde los sultanes saadianos a nuestros días. Nombres de muchos sabios y teólogos bereberes célebres en la historia marroquí. Éxodo de los estudiantes bereberes hacia las escuelas y universidades musulmanas del Imperio marroquí y del Oriente árabe. Al principio, y como apoyo, un hadits o tradición de Mahoma, que dice: "el que no se preocupa de los intereses de los musulmanes se encuentra excluido de la comunidad".

(En este caso el que no se preocupa es el Sultán, que por esto pierde su categoría de Sultán.)

La delegación fue presentada por el comandante Meller, jefe de la oficina regional, y por el Gran Visir Hayy Mohamed Mokri, que acababa de volver de Francia acompañando al Sultán. El Sultán les dijo que volviesen a Fez, y se arreglaría todo. Luego, en audiencia especial con el Gran Visir para tomar nota oficial de la presencia de la delegación, su miembro Ben Abdesselam Lahlu pidió al Gran Visir una respuesta concreta respecto al éxito de las peticiones. Este se negó y dio orden, horas después, de detener al Sr. Lahlu (presidente de la Cámara de Comercio y condecorado con la Legión de honor) y de que se fueran en el acto los demás (que representaban a la Banca y a la Bolsa musulmanas y al Consejo de ulemas, que tiene derecho a nombrar y deponer los sultanes), bajo pretexto de que eran ¡¡revolucionarios peligrosos!!

Al volver la delegación a Fez hubo 17 heridos y 2 muertos, con otros 100 enviados a prisión. Siguieron tres días de huelga general. Al final triunfaron el Bachá y la autoridad francesa. Había 210 detenidos. Pero entonces comenzó la resistencia pasiva entre las nubes de espías traídos de todo el Imperio.

Afortunadamente, la Prensa francesa independiente de Casablanca comenzó a protestar contra estos hechos. Le Soir Marocain, Le Cri Marocain y Le populaire marocain se han puesto al lado de los musulmanes árabes, considerando estos abusos como dañinos al prestigio y al provenir de Francia en todos los países árabes, y especialmente en el Norte de África.

La agitación se extendió por todas las ciudades de la Zona francesa. Naturalmente, Rabat y su gran intelectualidad a la cabeza. Después de grandes esfuerzos se logró crear una delegación de 400 miembros, en medio de amenazas y persecuciones. El Bachá Sr. Vargas (Bargach), la figura más prestigiosa del Rabat árabe, se negó a detener a nadie, y la autoridad del Gran Visir tuvo que obrar por su cuenta, haciendo perder sus cargos a 10 altos funcionarios, encarcelando a 5, deportando a 1 y condenando 30 personas a prisión. En Casablanca hubo 23 detenciones.

Hasta fin de septiembre hubo detenciones en Rabat y Salé, todos los días alguna. Especialmente se procuraba detener a los súbditos españoles, considerados como más peligrosos (¿por qué?). En las mezquitas de Rabat y Salé hubo 54 manifestaciones, en la gran mezquita los sábados y viernes, con 5.000 personas en cada una. Y los viernes en todas las mezquitas pequeñas, con 20.000 personas.

En Marraqués se cerraron las mezquitas para impedir que el pueblo se manifestase en ellas. Hubo dos altos funcionarios expulsados, presos, deportados a las tribus..., todo. En los zocos de la Chauia, cerca de Casablanca, hubo disturbios y fueron detenidos 300 campesinos árabes.

Pero lo más interesante es que los mismos bereberes protestaron contra el decreto. ¡Y de qué forma! Más de 20 tribus enviaron delegaciones a Rabat; pero el Sultán no quiso recibirles. En Mequínez fueron detenidos 30 Ait-Yusi y 20 Sagruchen, y parece ser que aún siguen presos.

Al mismo tiempo se prohibió ir de tribu a tribu sin un pasaporte especial. Al fin de agosto estaba contenida la protesta berebere por el "sencillo procedimiento" de fusilar a los recalcitrantes, porque en plena montaña se dice que son "rebeldes" o "bandidos", y a otra cosa. Porque los bereberes quieren autonomía local y ser gobernados por sus caides propios, pero no quieren dejar de ser musulmanes, ni tener jueces franceses. Son dos cuestiones muy distintas, que se quiere tendenciosamente confundir.

El Sultán (o mejor dicho, el Gran Visir y sus amigos) publicó una carta donde pretendía justificar el decreto apenas había sido éste publicado (carta aparecida en el periódico oficial de la corte, As-saadah, único periódico árabe permitido en la Zona francesa, el 21 de agosto de 1930).

Pero después de los sucesos de Fez no ha vuelto a hacer ninguna declaración oficial, y parece ser que se quiere ahogar en silencio la gravedad de la situación y aun el hecho mismo de la protesta.

El mes de septiembre fue un mes de protestas en todos los países árabes: Túnez, Palestina, Libia, Siria, el Irak y el Hiyaaz-Neyy. Y, sobre todo, Egipto (cuya acción va detallada en otro lugar de esta REVISTA HISPANOAFRICANA). Francia trató de contrarrestar todo esto con el viaje del presidente de la República a Marruecos, que proclamó de ciudad en ciudad su respeto de las creencias. Las poblaciones fueron obligadas a recibirle, pero... la acogida fue fría. En Fez tuvo que renunciar a visitar el santuario de Muley Dris a causa de la resistencia sorda de la ciudad.

Mr. Doumergue no salió de las grandes ciudades, y sólo ha visto en ellas a las tropas indígenas y a los funcionarios indígenas afectos al Moori; el pueblo árabe y el pueblo beréber sólo han salido a verle empujados por la policía.

Los colonistas han aislado cuidadosamente al presidente de la República para que no le llegase el eco del pueblo marroquí.

Después ha seguido un período de marasmo. Los árabes han adoptado la resistencia pasiva. El Sultán y los "grandes turbantes" de Rabat parecen deseosos de salvar la autocracia fanática de los sultanes (últimos soberanos de derecho divino) a costa del país. Los bereberes parecen sometidos por la fuerza, hasta el día en que, privados de sus jefes naturales, los musulmanes árabes caigan en brazos de la desesperación y se provoque un levantamiento de tribus. España, que tiene en su Zona un 60 por l00 de bereberes, ¿puede permanecer tranquila ante el reverdecer del berberismo autonómico, antigua idea de Abd el Krim y constante peligro? Creo que no.

GIL BENUMEYA.


GIL BENUMEYA

Rodolfo Gil Benumeya (Andújar, España, 5 de junio de 1901-Madrid, España, 31 de marzo de 1975), también llamado Rodolfo Gil Torres-Benumeya, fue un periodista, ensayista, historiador y arabista español.

Era hijo del escritor y senador Rodolfo Gil Fernández, y por parte de madre, miembro de una familia granadina de origen morisco, descendiente de Abd Allah Ibn Umayya o Luis de Córdoba y Válor, hermano del caudillo morisco Abén Humeya.

Estudió en el Colegio Alfonso XII de El Escorial y se licenció en filosofía y letras en la Universidad de Madrid (actual Complutense), donde fue alumno de los arabistas Julián Ribera y Miguel Asín Palacios. Amplió sus estudios en Argelia, París y Túnez, dedicándose a la investigación sobre temas de historia andalusí.




Protectorado francés en Marruecos

El protectorado francés en Marruecos o protectorado francés en el Imperio sharifiano fue el protectorado ejercido por Francia en el Imperio sharifiano (el actual Reino de Marruecos ). Este protectorado formaba parte del imperio colonial francés más amplio. El área geográfica que abarca la Argelia francesa (1830-1962) y el protectorado francés de Túnez (1881-1956) a veces se denomina « África del Norte Francesa » (AFN).

Dahir bereber

El “ dahir bereber ”, así llamado inicialmente por sus oponentes, o Dahir del 17 hija 1348 (16 de mayo de 1930) que regula el funcionamiento de la justicia en las tribus consuetudinarias bereberes no provistas de mahakmas para la aplicación de la Chrâa ( Sharia ), es un dahir de la época del protectorado francés en Marruecos, establecido bajo la residencia general de Lucien Saint y sellado por el sultán Mohammed ben Youssef (más tarde rey Mohammed V), entonces de veinte años y al comienzo de su reinado.












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