jueves, 13 de febrero de 2020

Boticaria García


Su nombre real es Marián, pero su apodo de guerra es 'Boticaria García'. Se ha convertido en una de las divulgadoras más populares y su libro 'El jamón de york no existe', publicado por La Esfera de los Libros, ya va por la quinta edición.


Entonces, ¿el jamón de york no existe?

La palabra york no existe en la legislación, que sí recoge categorías de jamón cocido. Cuando pone jamón de york, es fiambre, que lleva 50% de chicha y 50% de almidón, glutamato, azúcar... Y luego hay dos categorías más: jamón cocido, que lleva un 70% de jamón y el extra, que es la mejor categoría, porque tiene más de un 80% de jamón y no tiene fécula.

O sea que el jamón de york es el peor de todos.

Es el de peor calidad.

¿Qué otras falsas creencias tenemos que desterrar?

En los estantes de los yogures se cometen verdaderas tropelías porque pensamos que los yogures nos suben las defensas y no es así. Aunque lleven las bacterias, no está demostrado que aumenten la inmunidad. No podemos decir que la industria alimentaria nos engaña porque cumple la ley, pero la estira al límite.

¿Algún otro caso?

Hay algo que es sangrante que es lo de los superalimentos. La utilización de la quinoa o la espelta para decir que un alimento es saludable, mientras le añadimos unas cantidades muy pequeñitas. Podemos tener un chorizo con quinoa, que sólo tiene un 4%.

La quinoa se ha puesto muy de moda y está hasta en la sopa.

Hasta en el champú. Hay productos con quinoa que tienen un 1%.

El truco está en que la gente no se fija en las cantidades y piensa que es más saludable, ¿no?
La utilización de los superalimentos se ha convertido en una lavadora de conciencia. El jamón de york no existe y los superalimentos, tampoco. No hay ningún alimento que tenga propiedades por encima de otros. Una quinoa tiene todos los aminoácidos, pero las lentejas con arroz y los pistachos, también. El márketing lo invade todo y nos hemos vuelto tontos. Al consumidor nadie le ha enseñado a leer las etiquetas.

¿Y cómo nos defendemos?

Lo que tiene que saber la gente es que si en un envase pone un ingrediente, en la lista de ingredientes, hay que poner el porcentaje. El guacamole puede tener un 97% de aguacate o un 0,07%. Es una pista para identificar si esos productos que nos venden como  muy saludables, lo son realmente.

¿Por qué las etiquetas son jeroglíficos indescifrables?

La legislación lo permite. El azúcar tiene 50 nombres diferentes: glucosa, fructosa, sacarosa... Son primos hermanos del azúcar, pero no los identificamos como tal.

¿Qué pasa con los aditivos?

Hay que diferenciar lo saludable de lo seguro. La gente piensa que los aditivos son perjudiciales o tóxicos, pero son seguros. Otra cosa es que tengamos que comerlos. Podemos tener un E 300, que es una vitamina C y algo útil o un glutamato, que es un E 621 para potenciar el sabor de unas patatas fritas, y ya no es saludable. Eso hace que aumente la preferencia por esos productos que son menos sanos. ¿Tenemos que comer glutamato? Normalmente, los alimentos que lo llevan añadido no son saludables.

¿Los nutricionistas estáis todo el día amargándonos el dulce?

[Ríe] Antes casi no se nos oía y, ahora, alzamos mucho la voz. Parecemos unos aguafiestas porque estamos diciendo verdades como puños que la gente no quiere oír. La gente prefiere pensar que es mucho mejor comer una cápsula con espirulina a que la digas que tiene que hacer ejercicio y comer más vegetales.

¿Qué te enseñó la botica en la que trabajabas?

A traducir al cristiano aspectos complejos de los fármacos. He trabajado 7 años en una farmacia rural y le tienes que explicar a una señora de 80 años cómo funciona un fármaco en su organismo. El problema del que pecamos muchos sanitarios es que hablamos una jerga en la que nos sentimos cómodos, pero no se nos entiende. La dificultad está en traducir eso y que siga siendo riguroso. Y, si además puede ser divertido, mucho mejor. Yo hago canciones. Cuando decía que quería versionar canciones, me decían que estaba loca. Pues resulta que funciona.

¿Cuál es el bulo que más te ha costado desmontar?

Los bulos más tremendos en alimentación son los que dicen que los alimentos tienen horario y fecha en el calendario. A partir de las 7 de la tarde, no puedes tomar hidratos de carbono o que la fruta después de las comidas engorda. ¿Por qué siempre buscamos bulos contra los alimentos saludables y no contra las palmeras de chocolate?

¿Hay mucha 'influencer' divulgando bulos?

Hay mucho intrusismo en la nutrición. Ser dietista o nutricionista es un grado de cuatro años. Hay mucha gente hablando de nutrición porque todos comemos. De física cuántica, no habla nadie. Uno de los bulos más complicados de rebatir es de las dietas detox y que la gente entienda que lo que les depura es su hígado y su riñón y que no hace falta tomarse un batido verde. Hay mucha 'influencer' vendiendo este tipo de estilo de vida.

¿Y la publicidad encubierta?

Es otro de los grandes problemas. Yo estoy en las redes sociales, pero siempre digo que no soy 'influencer' sino divulgadora. La opinión de los que nos dedicamos a hacer divulgación no debería estar en venta. Hay que ser muy riguroso y debería haber un código deontológico y sanitario porque ahora, con las redes, hay unas líneas muy borrosas.

¿Quién es la 'influencer' que más bulos difunde? ¿Gwyneth Paltrow?

Ahora, Katy Perry le sigue a la zaga. Gwyneth Paltrow tiene su tienda y te puede vender desde enemas de café hasta huevos de jade vaginales cósmicos o una especie de asientos con infrarrojos calientes. Tienen cierta obsesión por lo vaginal y lo anal.

Parece disparatado, pero el consumidor se lo cree.

Sí, porque prefiere creerse que poniéndose una faja puede adelgazar y así no tiene que ir al gimnasio.
Hacer la compra se ha convertido en un quebradero de cabeza.

Menos es más. Lo más fácil es comprar alimentos sin etiquetas, que suelen ser los más saludables. Hay reglas básicas como que tengan menos de 4 o 5 ingredientes. Si te encuentras con un chorizaco de ingredientes, te tiene que hacer sospechar. No se trata de cambiar de la noche a la mañana. Tú ve un día al súper y dices: "Voy a cambiar los yogures".

Ya, pero al final, los alimentos supersaludabes saben peor, ¿no?

Hay que ofrecer herramientas y técnicas. La gente necesita ideas. Puedes coger el brócoli y meterlo en el microondas con un chorrito de aceite.

Has mentado al brócoli, la bestia negra.

Igual hay que darle una oportunidad al brócoli y cocinarlo de otras maneras. Hay gente que hace arroz de coliflor, rayando la coliflor. Puedes hacer un cous-cous de brócoli con las bolitas de esa verdura y está rico. Esas ideas están funcionando muy bien. Hay vida más allá de la lechuga y el pollo a la plancha. Las legumbres no son sólo potaje o lentejas, se pueden hacer ensaladas de legumbres, humus...

Hace unos años, las galletas no se cuestionaban y ahora son lo peor.

Es que las galletas María las ponen en los hospitales, ¿cómo van a ser malas? La mala noticia es que no hay una galleta buena en el supermercado.

¿De verdad? Yo ahora busco las que no tienen aceite de palma.

Ojo con el reclamo de que no llevan aceite de palma, porque luego les meten un 60% de azúcar. Les quitan una cosa, pero les añaden otra y no lo dicen hasta que alguien se da cuenta. La legislación del pan no se aplica a las galletas. Tenemos que acostumbrar a los niños a otros sabores, a que el pan tostado con aceite o con tomate está bueno. Pasa lo mismo con los cereales, que llevan mucha azúcar.
Es que los copos de avena a palo seco saben a rayos.

Estamos comiendo alimentos que están buenos por encima de nuestras posibilidades. En la naturaleza no hay alimentos tan ricos. Los estamos procesando para que, al final, no sepan a lo que sabe el cereal. Y no me vale lo de que así se ha comido toda la vida y no ha pasado nada. Los índices de obesidad y sobrepeso infantil están en torno a un 50%, que no es lo que teníamos hace 30 años. Además, antes no teníamos niños diabéticos tipo 2, y ahora sí que los hay.

De repente, hay alimentos a los que se demoniza. ¿Cuál toca ahora?

El gluten y la lactosa son el anticristo. Hay personas que tienen intolerancia y no los pueden tomar, pero no hay ninguna evidencia de que eliminar el gluten o la lactosa sea saludable.

¿Las salchichas son veneno?

Es lo que yo llamo un 'zorromostro' nutricional, que es cuando la esencia del producto real se ha desintegrado por completo. Las salchichas llevan carne procesada mecánicamente y tienen un relleno de mucha grasa, almidón, azúcar, glutamato... El problema es que están metidas dentro de los alimentos infantiles. ¿Qué le doy de cenar al niño? Salchichas y, realmente, le estás dando caca.

¿Y el embutido?

Claro, yo con las salchichas me puedo meter, pero sería muy imprudente por mi parte meterme con el jamón ibérico en este país.

Si lo haces, te lapidan, ¿no?

Para la OMS, es una carne procesada, que hay que limitar, por muy rica que esté.

¿Limitar hasta dónde?

Realmente, he dicho limitar, pero la OMS lo que dice es evitar. La OMS habla de limitar las carnes rojas y evitar las carnes procesadas.

¿Y el surimi? ¿Qué te han hecho los palitos de cangrejo?

Me da mucha rabia porque es un lobo disfrazado con piel de cordero. Es un producto que la gente cree que es saludable y es un gel de pescado con poco pescado, que lleva almidón, glutamato... Lo que tienes que hacer es comprar pescado, aunque sea congelado. Otro de los mitos es que los pescados congelados pierden vitaminas y no es así. El surimi representa algo que hace la industria, que es disfrazar de saludables productos que son muy rentables porque la materia prima es poco nutritiva y muy barata.

Algunos, como el chef Anthony Warner, han confesado que estaban hartos de las 'nutripolleces'.
La 'nutripollez' puede ser que te tomes un 'smoothie' depurativo. En aras de la alimentación saludable, se venden muchas tonterías. La alimentación se ha convertido en una religión para mucha gente. No me gusta que la gente se defina por su forma de comer. Por ejemplo, la moda antigluten, antilácteos... Hay mucha gente que se define en sus redes sociales por lo que come. A mí eso me parece peligroso porque luego puede haber trastornos de la conducta alimentaria.

LA ÚLTIMA PREGUNTA. ¿Cuál es el consejo para comer bien?

Si la mitad de lo que comes, son frutas y verduras, lo estás haciendo bien. La idea es disminuir la cantidad de proteína que viene a través de la carne para obtenerla a través de las legumbres. E intentar consumir hidratos de carbono integrales. No es que comer saludable sea caro, sino que comer mal es muy barato.

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