Lorenzo Fernández de Villavicencio y Crooke era el XIV Marqués de Vallecerrato y de Castrillo, Grande de España, Gentil hombre de Cámara de S. M., con ejercicio y servidumbre. Nació el 23 de noviembre de 1885 y murió en accidente de aviación el 13 de noviembre de 1916. Era hijo del difunto D. José Juan Fernández de Villavicencio Corral y Cañas, Marqués de Castrillo, y de D.ª Emilia Crooke y Larios. Era sobrino de Manuel Fernández de Villavicencio, y de él heredó el marquesado.
España automóvil y aeronáutica. 15 de noviembre de 1916, n.º 21
MUERTE DEL MARQUÉS DE VALLECERRATO
El Marqués de Vallecerrato momentos antes de emprender el vuelo que le causó la muerte. — Foto Marín.
Una nota trágica ha venido a turbar un instante los entusiasmos que la aviación va despertando en nuestra juventud.
D. Lorenzo Fernández de Villavicencio y Crooke, Marqués de Vallecerrato y Castrillo, Grande de España, ha encontrado la muerte en el Aeródromo de Getafe el lunes 13 del actual cuando estaba efectuando las últimas pruebas para obtener su título de aviador.
Era el marqués de Vallecerrato el prototipo del sportman. Aficionadísimo a la caza, realizó en compañía del Duque de Medinaceli, de Ricardo Huerta, Pepito Santos Suárez y otros aristócratas, varias expediciones cinegéticas en África.
Buen tirador de fusil, de pistola y revólver; valiente y deseoso de aventuras, se alistó en 1909 como voluntario en un regimiento de infantería, peleando en Africa bajo su bandera.
Entusiasta del automovilismo, era un experto conductor que dominaba los coches fuertes, sin peligro alguno, y esa misma afición le llevó, como no podía por menos de ser, así como a su hermano D. Manuel, a interesarse por la aeronáutica. En Mayo último se inscribieron ambos hermanos como alumnos en la Escuela Civil de Getafe.
A las ocho de la mañana del mencionado día comenzó el infortunado marqués el primer ejercicio de los cinco «ochos». Ciñéndose extraordinariamente en los virajes hizo este primer ejercicio, resultándole, sin embargo, nulo por haber tomado tierra a más de 50 metros del punto señalado, debido, según manifestó el propio aviador, a que el aparato comenzaba a no funcionar con la perfección necesaria a la seguridad.
Repetido inmediatamente el ejercicio, por indicación del comisario del Real Aero Club, Sr. Magdalena, hízolo sin novedad el aviador en seis minutos con once segundos, tomando tierra a 19 metros del punto central.
Como el motor continuaba funcionando algo anormalmente, dispuso el profesor de vuelos, D. Julio Adaro, que antes que comenzase el marqués de Vallecerrato su segundo ejercicio de los cinco «ochos», fuese el motor sustituido por otro. En esta operación de sustitución y en poner a punto el nuevo motor se ocuparon los mecánicos del aeródromo hasta muy cerca de las once y media.
Trepó de nuevo al sillín el marqués, y antes de que pusiera en marcha el motor, advirtióle el Sr. Adaro, que en cuanto notase el más leve defecto en la marcha del motor, aterrizase, sin proseguir las pruebas. Con normalidad completa, se levantó el aparato de tierra; pero a los pocos segundos, notaron todos los que presenciaban las pruebas que funcionaba mal el motor.
Previendo una desgracia, por la poca altura del aeroplano, los profesores y compañeros del aviador hiciéronle repetidas señas para que inmediatamente aterrizara.
No sabemos si el Sr. Villavicencio no advirtió esas indicaciones o no le obedecieron los mandos del aparato; ello es que cuando quiso iniciar el aterrizaje ya era tarde. El motor se paró bruscamente, y al tratar el aviador de planear, desde unos quince metros de altura, cayó el aeroplano a pico, cogiendo debajo al piloto que falleció a los pocos minutos sin recobrar el conocimiento.
Descanse en paz el infortunado aviador.
Su muerte, como todas las de los que trabajaron por un ideal, no arredrará a los que le siguieron en sus entusiasmos; será, por el contrario, la semilla de nuevos pilotos.
Hojas selectas, 1/1916, n.º 169
MADRID. — El aviador Sr. Fernández de VilIavicencio, marqués de Vallecerrato, en el campo de aviación de Getafe, al disponerse a emprender la ascensión en que halló trágica muerte. Fot. Vidal.)
La Acción, 13 de noviembre de 1916
ACCIDENTE DE AVIACIÓN
Muerte del marqués de Vallecerrato
La primera noticia.
Al mediodía empezó a circular en Madrid la noticia de que en Getafe había ocurrido una desgracia.
Electivamente, poco tiempo después se supo que en la Escuela Libre de Aviación, de la que es jefe el Capitán Kindelán, en las prácticas que hoy se hacían había encontrado la muerte el joven aristócrata don Lorenzo Fernández de Villavicencio y Crooke, marqués de Vallecerrato.
El señor Fernández Villavicencio, gran aficionado a todos los deportes, hace tiempo que estaba haciendo prácticas, a la vez que uno de sus hermanos, en la Escuela de Getafe. Hoy debía tomar el título de piloto aviador. Y en este momento, que él esperaba con verdadero entusiasmo, ha encontrado la muerte.
La noticia a la familia
La noticia fue trasladada inmediatamente al Ministerio de Fomento. Poco después se conocía también en el de Estado, pues en Fomento se supo que la madre del infortunado aviador se encontraba en el Extranjero. Efectivamente, la ilustre marquesa viuda se encuentra pasando una temporada en Biarritz.
Se ha encargado a nuestro cónsul que transmita la noticia con toda clase de precauciones a la pobre señora. Los hermanos del marqués, que se encuentran en Madrid, marcharon inmediatamente a Getafe con la natural ansiedad, pues no conocían a punto fijo lo ocurrido.
En el aeródromo de Getafe
El examen de piloto
Hoy, a primera hora de la mañana y en el aeródromo de la Escuela de Aviación Civil de Getafe, efectuó las pruebas que componen el primer ejercicio para obtener el título de piloto aviador don Lorenzo Fernández de Villavicencio y Crooke, marqués de Vallecerrato. Estas, que consisten en hacer en el aire varios «ochos» en un número limitado de metros. las realizó con toda facilidad y lucimiento.
Después de un descanso, a las once y media de la mañana, ante los profesores de la Escuela, el director, señor Kindelán, compañeros y amigos y hermanos, montó el marqués en un monoplano «Duperdussin», que se había puesto nuevo motor, que, debidamente probado, funcionaba admirablemente.
Conocidos por el director y profesores el arrojo y entusiasmo del examinando, fue advertido de que en cuanto notara cualquier ligero tropiezo en el motor tomara tierra inmediatamente. Alegre y decidido, bromeando con sus compañeros y con su hermano don Manuel, que esta tarde había de realizar su examen, se elevó en su monoplano con toda facilidad.
El accidente
A las once y media, después de haber iniciado las primeras evoluciones, debido, sin duda, a algún accidente en el motor, se vio «picar» al aparato. Cuando todos esperaban que iniciaría la toma de tierra, se le vio insistir en continuar volando, El aparato «picó» más, y desde una altura de 30 metros, aproximadamente, cayó volcado y rápidamente a tierra, en el mismo centro del aeródromo.
Inmediatamente se acudió en su socorro, costando gran trabajo desempotrarlo del aparato. El marqués de Vallecerrato era ya cadáver cuando acudieron sus compañeros y amigos.
Este es el relato que en el mismo sitio del accidente nos hizo el profesor de la Escuela señor Peña.
En el aeródromo
Cuando llegamos a la Escuela, se encontraba allí su hermano don José, que había presenciado la horrible desgracia; los duques de Santo Domingo y San Lorenzo, marqueses de la Mesa de Asta y de la Granja y señores Martín, Kobe, Fernández Villaverde, Almenas. Alonso Martínez y los pilotos Loring y Pidad.
Constantemente llegaban automóviles do Madrid conduciendo amigos y parientes del infortunado marqués.
El cadáver
Después que el Juzgado de Getafe cumplió su misión, fue trasladado el cadáver de don Lorenzo Fernández de Villavicencio a uno de los pabellones de la Escuela y colocado sobre una de las mesas de dibujo, cubierto con una sábana.
Excepción de una ligera herida en la barba y otra en la rodilla izquierda, en nada está desfigurado.
Hablando con el médico
En la improvisada capilla ardiente se encontraba el subdelegado de Medicina del partido y médico de la Escuela, don Emilio Núñez, quien nos dijo que, indudablemente, la muerte debió de ser instantánea y ocasionada por conmoción cerebral.
El aparato
El monoplano «Duperdussin», en que realizó el marqués su último vuelo, completamente destrozado, lo estaban retirando del aeródromo.
El marqués, alumno
Desde el mes de Mayo formaba parte de la Escuela como alumno, en compañía de su hermano don Manuel, uno y otro eran estimadísimos y demostraban un entusiasmo, tal vez excesivo y una disposición nada común, unidos a un arrojo excepcional.
Hoy debía haber tomado el título de piloto, y tal era su ilusión y entusiasmo, que había llevado a este su último examen a sus más íntimos amigos.
El entierro
Aún no se sabe cuándo podrá realizarse, ni si podrá ser trasladado hoy mismo a Madrid el cadáver.
La noticia en Getafe
Al conocerse el trágico accidente acudió mucho público, que intentó penetrar en el aeródromo. Parejas de la Guardia Civil, al mando del teniente de la línea, organizaron el servicio de orden y despejo, sin que haya ocurrido el menor incidente,
Los aviadores militares
En el momento de abandonar la Escuela se disponían a regresar a Cuatro Vientos en un biplano el capitán de Infantería señor Moreno Abella, ayudante de Su Alteza el infante don Alfonso, y el alférez de navío señor Sartorius, hijo de los condes de San Luis, al que lo unía con el muerto fraternal amistad.
El cadáver, a Madrid
A última hora de la tarde fue trasladado el cadáver desde el aeródromo a la calle de Fernando el Santo, 13, domicilio de los marqueses de Vallecerrato. El cadáver será embalsamado, con objeto de que su madre pueda verlo. No se sabe, por lo tanto, qué día será el entierro, pues depende de muchas causas. Desde luego, hasta dentro de dos o tres días no se celebrará.
Notas biográficas
El marqués de Vallecerrato tenía treinta y tres años y estaba en posesión del título dende 1908. Por esta fecha, el joven marqués, gran patriota, estuvo en Melilla de voluntario y allí tomó parte en varias acciones de Armas.
Gran aficionado a los deportes, como antes decimos, había acompañado a los señores duque de Medinaceli y Huertas a las Indias. Era hombre bondadoso y simpático, muy estimado en los círculos madrileños,
La familia del marqués se compone de su señora madre, de una hermana, que contrajo matrimonio son el señor Gamero Cívico; de otros cuatro hermanos y dos hermanas. El marqués de Vallecerrato era grande de España, gentilhombre de S. M., con ejercicio y servidumbre. Estaba emparentado con las familias más linajudas de la corte y más próximamente con la de Larios. Era tío suyo nuestro distinguido amigo el señor marqués del Genal.
La muerte del señor Fernández de Villavicencio será muy sentida y por ella vestirán luto muchas personas de la alta sociedad.
En La Peña
La noticia ha producido honda impresión en la Gran Peña, de la que el marqués era asiduo concurrente. Muchos socios de la aristocrática Sociedad, al enterarse esta tarde, marcharon a Getafe, y algunos han aguardado allí para acompañar el cadáver hasta Madrid.
A la ilustre familia del finado enviamos el testimonio de nuestro profundo pesar, especialmente a la noble y virtuosa dama marquesa viuda de Castrillo, madre del infortunado marqués de Vallecerrato, que ha muerto valientemente, víctima de su amor al progreso y en su afán de adquirir un honroso título, ejecutoria de valor y utilidad.
La Tribuna, 13 de noviembre de 1916
CATASTROFE EN GETAFE
Pruebas trágicas de aviación
Muerte del marqués de Vallecerrato
Estado en que ha quedado el aeroplano de marqués da Vallecerrato, después de ocurrir la catástrofe. (Fot. VIDAL.)
Con el ánimo profundamente apenado por la desgracia horrible que acabamos de presenciar, escribimos estas líneas.
«No dejes de venir mañana a Getafe a presenciar el «brevet» de piloto de los hermanos Villavicencio. Corno han demostrado ser perfectos aviadores, realizarán la prueba del planeo en espirales, cosa nunca hecha en España. Va a ser un espectáculo emocionante.»
Así nos hablaba ayer un distinguido profesor, de la Escuela Nacional de Aviación, sin sospechar remotamente que la emoción que nos auguraba iba a ser la emoción do la tragedia.
EL PRIMER VUELO
Cuando a las ocho menos cuarto llegábamos al grandioso campo de aviación de la Escuela Nacional, comenzaba el infortunado marqués de Vallecerrato el primer ejercicio de los cinco «ochos».
Ciñéndose extraordinariamente en los virajes y con perfecto dominio del aparato monoplano «Deperdussin», con motor «Gnome» de 50 HP, hizo Villavicencio un primer ejercicio, resultándole, sin embargo nulo por haber tomado tierra a más de 50 metros del punto señalado, debido, según manifestó el propio aviador, a que el aparato comenzaba a no funcionar con perfección.
Repetido inmediatamente el ejercicio, por indicación del comisario del Real Aero Club, Sr. Magdalena, hízolo sin novedad el aviador en seis minutos con once segundos, tomando tierra a 19 metros del punto central.
Como el motor continuaba funcionando algo anormalmente, dispuso el profesor de vuelos, D. Julio Adaro, que antes que comenzase el marqués de Vallecerrato su segundo ejercicio de los «cinco ochos», fuese el motor «Gnome» sustituido por otro que había en la Escuela.
En esta operación de sustitución y en poner a punto el muevo motor se ocuparon- los mecánicos del aeródromo hasta muy cerca de las once y media.
El marqués d€ Vallecerrato (1) y su hermano D. Manuel Villavicencio (2) junto al aeroplano que ha ocasionado la muerte del primero.
AEROPLANOS MILITARES QUE ATERRIZAN. ANIMACION EXTRAORDINARIA EN EL AERODROMO
En este largo espacio de tiempo el aeródromo de Getafe fue adquiriendo un aspecto brillante y animado. Primeramente, el piloto Sr. Pidal practicó un hermoso vuelo con el monoplano Ponnier, de Amalio Díaz, elevándose a unos 800 metros, y permaneciendo más de un cuarto de hora en el aire. Llega poco después de Cuatro Vientos el capitán Ortiz Echagüe, tripulando un monoplano Moranne Saulnier, de los construidos en la fábrica Escoriaza de Zaragoza, y toma tierra en el aeródromo con perfección admirable.
Estando aún saludando al capitán Ortiz se dibuja en el horizonte la esbelta silueta de un aparato militar de los llamados «Flecha», que no tardó en aterrizar majestuosamente al lado del Moranne. Venía tripulado por el capitán Moreno Abella, quien llevaba de pasajero al oficial de Marina Sr. Sartorius. El capitán Moreno Abella se mostraba encantado del motor Hispano con carburador Madrid que traía su aparato.
Poco después dispuso el capitán Kindelán, director de la Escuela de Aviación, que sacaran el primer biplano de la serie Farman, construido en los talleres de la Escuela, para hacer con él las pruebas oficiales. En una palabra: en el aeródromo reinaba una animación jamás conocida, en la que ponía una nota de alegría, y bienestar la esplendidez de la mañana. Nada hacía presagiar la catástrofe.
El mismo marqués de Vallecerrato, con quien amigablemente charlamos en varias ocasiones, nos refería lleno de optimismo los difíciles y afortunados vuelos que él y su hermano Manolo habían practicado en días anteriores, y manifestaba su impaciencia por recabar inmediatamente su «brevet.».
LA CATASTROFE
Próximamente a las once y media, acabaron los operarios de poner en punto el motor en el aparato en que debía proseguir sus pruebas él Sr. Villavicencio. Trepó al sillín el marqués, y antes de que pusiera en marcha el motor, advirtióle el jefe de vuelos, Sr. Adaro, que en cuanto notase él más leve defecto en la marcha del motor, aterrizase, sin proseguir las pruebas.
Con normalidad completa, «despegó» el aparato de tierra; pero a los pocos segundos, notamos todos que funcionaba mal el motor. Previendo una desgracia, por la poca altura del aeroplano, los profesores y compañeros del aviador hiciéronle repetidas señas para que inmediatamente aterrizara. No sabemos si el Sr. Villavicencio no advirtió esas indicaciones ó no le obedecieron los .mandos del aparato; ello es que cuando quiso iniciar el aterrizaje ya era tarde.
El motor se paró bruscamente, y al tratar el aviador de planear, desde unos quince metros de altura, cayó el aeroplano a pico, cogiendo debajo al piloto. Aunque la caída tuvo lugar dentro del aeródromo, como éste tiene enormes dimensiones, se utilizaron al punto dos automóviles y varias motocicletas, para marchar en auxilio del aviador.
Cuando llegamos al lugar de la caída vimos con horror, confirmado el triste presentimiento que nos asaltó al presenciar desde lejos la terrible caída. El marqués de Vallecerrato estaba exánime, sangrando por numerosas heridas y literalmente aprisionado por el confuso revoltijo de alambres y astillas a que el aeroplano quedó reducido.
MUERTE DEL SR. VILLAVICENCIO
Cuando se logró extraer al aviador de debajo del aeroplano y se le despojó del casco y del abrigo, aunque apenas daba señal de vida, su hermano Luis, que acudió de los primeros a auxiliarle, creyó todavía percibir débiles pulsaciones.
Allegar minutos después el médico de la Escuela, sólo pudo testimoniar la defunción del marqués de Vallecerrato.
Sin embargo, por si alguna vida latente conservaba, el párroco de Getafe, que llegó en aquel memento, administró al marqués, «sub conditione», la Extremaunción.
Cuando nosotros, profundamente impresionados ante lo espantoso e inesperado de la catástrofe, regresábamos a Madrid, se ocupaban los tres hermanos del finado allí presentes, y las autoridades de Getafe el traslado del cadáver a Madrid, abreviando lo más posible los enojosos trámites legales.
Ni disponemos de tiempo y espacio ni queremos hacer ahora comentario alguno sobre esta gran desgracia que tan seriamente ha de perjudicar a esa simpática aproximación que se notaba de algún tiempo a esta parte entre los jóvenes de nuestra mejor sociedad hacia el noble deporte aéreo.
La Nación, 14 de noviembre de 1916
El director de la Escuela de Aviación, Sr. Kindelán, examinando los restos del aparato. (Fotg. Marín y Ortiz.)
AYER, EN GETAFE
Las tragedias del aire
Muerte del marqués de Vallecerrato
La Semana, 18 de noviembre de 1916, n.º 27
LAS VÍCTIMAS DE LA AVIACIÓN
D. Lorenzo Fernández de Villavicencio, marqués de Vallecerrato, muerto en el campo de Aviaci6n de Getafe a consecuencia de un accidente. (Fotografía obtenida por Martín-Ortiz momentos antes del accidente.)
La Unión ilustrada, 23 de noviembre de 1916
Madrid: La muerte del Marqués de Vallecerrato. El cadáver al ser trasladado desde el sitio donde cayó el aeroplano a la enfermería del aeródromo de Getafe.
Madrid: El Director de la Escuela civil de aviación señor Kindelán. (x) inspeccionando los restos del aparato pilotado por el Marqués de Vallecerrato, FOTS, MARIN Y ORTÍZ
La Lectura dominical, 25 de diciembre de 1916
Don Lorenzo F. Villavicencio, marqués de Vallecerrato, al emprender el vuelo en el aeródromo de Getafe, momentos antes de morir víctima de la caída y rotura del aparato.
La Hormiga de oro. 25 de noviembre de 1916
En la mañana del día 13 del actual ocurri6 un sensible accidente en el Aeródromo de Getafe. A las once el joven Marqués de Vallecerrato practicaba los ejercicios previos para recibir el titulo de piloto aviador, los cuales realizaba con gran presteza, pero tuvo la desgracia de que se le parara el motor y el aparato cayó al suelo, quedando destrozado, y entre sus restos fue sacado el cadáver del infortunado Marqués, que presentaba una extensa herida en el cráneo, otra en una pierna, y varias costillas fracturadas. La conducción del cadáver del malogrado Marqués desde la casa mortuoria a la Sacramental de San Justo, constituyó una imponente manifestación de duelo. Pertenecía a la ilustre casa de Villavicencio.
Era hijo del difunto D. José Juan Fernández de Villavicencio Corral y Cañas, Marqués de Castrillo, y de D.ª Emilia Crooke y Larios. De un carácter vehemente, donde toda idea en pro de la Patria y de la Ciencia hallaba terreno abonado, le llevó a realizar actos tan nobles como el alistarse como voluntario en el Regimiento del Rey para la campaña de África, donde obtuvo, primero, los galones de cabo, y luego el empleo de oficial de la escala de reserva. Descanse en paz el distinguido prócer,
Entierro del Marqués de Vallecerrato, víctima de un accidente de Aviación.












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