Las brujitas colombianas son carretones con ruedas de rodamientos para circular sobre la vía del tren. Se colocan directamente sobre los raíles de vías de tren abandonadas y son empujadas o arrastradas por una motocicleta adaptada a uno de los lados de la vía.
El sistema se basa en una transmisión por fricción. La rueda trasera de la motocicleta entra en contacto con uno de los rodamientos de acero montado en el eje del vagón. Al acelerar la moto, esta hace girar el rodillo y las ruedas de la carretilla, impulsando todo el conjunto.
El curioso nombre de "brujitas" proviene de sus inicios en la década de 1990. Tras el abandono del tren que conectaba Buenaventura y Cali, los habitantes de la zona necesitaban transportar alimentos y carga. Al no haber motores, la plataforma se empujaba a pie con una vara de madera, lo que hacía que los pasajeros y conductores se vieran como si estuvieran volando sobre una escoba.
Se utilizan principalmente en el departamento del Valle del Cauca. La ruta más famosa se encuentra en la Reserva Natural San Cipriano, ubicada a unas 2 horas de Cali. El trayecto recorre 7 km a través de la selva tropical del Pacífico colombiano en unos 20 minutos.
Estas brujitas son administradas por cooperativas de la comunidad local, y el precio por trayecto de ida y vuelta ronda los 3,8 euros. En el punto de destino final, como no hay medios para dar la vuelta, los pasajeros y el conductor se bajan, levantan la moto y la plataforma, las giran 180 grados y emprenden el viaje de vuelta.

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