miércoles, 28 de octubre de 2026

La nave Gaudí de Mataró

La Nave Gaudí es un edificio industrial localizado en Mataró, declarado bien cultural de interés nacional. Formaba parte del conjunto fabril de la Cooperativa Obrera Mataronesa, también conocido como Ca l'Asensio, en el que se conserva también la chimenea de la fábrica. Es el edificio más antiguo que se conserva en la actualidad, de los diseñados por Antoni Gaudí. Se construyó en 1883. 


La Cooperativa Obrera Mataronesa, fundada en 1864 por el industrial Salvador Pagès i Anglada, se instaló en 1869 en una antigua fábrica de Gràcia, en Barcelona, y en 1875 se trasladó a Mataró, donde en 1874 ya se había iniciado la construcción, encargándose de las obras el ingeniero Joan Brunet i Alsina.

En la fábrica textil esta nave servía para alojar las labores de blanqueo del algodón. Después de cesar su actividad industrial en 1990 fue adquirida por el municipio y restaurada e inaugurada el 26 de septiembre de 2008 con el nombre de Nau Gaudí. Desde noviembre de 2010 es la sede provisional del Museo de Arte Contemporáneo de Cataluña y dispone del fondo de la colección de Lluís Bassat. 

La cooperativa

La Cooperativa Obrera Mataronesa, La Obrera, fue una cooperativa de producción dedicada al género de punto que estuvo activa entre 1864 y 1890.  
 

La «Obrera Mataronesa» se creó por decisión de los miembros de la sociedad de resistencia obrera en asamblea general el 1 de julio de 1864, de los 264 socios sólo 17 votaron en contra y dejaron la sociedad, los 247 restantes se constituyeron en cooperativa. 

Sus impulsores eran republicanos castelarianos implicados en la actividad del Partido Democrático. Su primer secretario, Salvador Gusart Vila, lo sería también del Comité Democrático de Mataró, fundado un año después, en 1865. 



Gaudí, Pagès y La Obrera 
 
Mataró ocupa un lugar relevante en la biografía profesional de Antoni Gaudí.    
 
Fue por encargo de Salvador Pagès, director de la Sociedad Cooperativa La Obrera Mataronense y primer cliente de Antoni Gaudí, que el arquitecto dio forma a un barrio obrero pionero para el que construyó los tres primeros edificios que proyectó.    
 
 
La Obrera, la primera cooperativa de producción en el Estado español, se fundó en Mataró en 1864 y, tras un primer periodo de actividad en la Vila de Gràcia, diez años después de su creación, se instaló en La Barca, un terreno hortícola situado en la zona de El Eixample de la ciudad de Mataró. Salvador Pagès, de pensamiento reformista, laico, vinculado a las corrientes higienistas y principal ideólogo de La Obrera, defendía que el cooperativismo conduciría a la emancipación de los obreros, al tiempo que garantizaría mejores condiciones de vida y trabajo. Debe entenderse el ideal de La Obrera como una experiencia urbana singular, alejada de los modelos industriales jerárquicos y paternalistas, y orientada hacia una organización más funcional, socialmente equilibrada y ambientalmente sensible. En este sentido, la propuesta de implantación urbana desarrollada por Gaudí adquiere un papel clave en la definición de un sistema de relaciones entre vivienda, producción y espacios colectivos, articulados mediante recorridos interiores de paseos y espacios verdes. Es, por lo tanto, en el contexto del movimiento cooperativista de la Mataró industrial de finales del siglo XIX, donde Gaudí desarrolla una serie de encargos que integran arquitectura y diseño con urbanismo y reflexión social.    
 

 
Los doce años de colaboración y amistad entre Antoni Gaudí y Salvador Pagès se iniciaron en 1873 con el encargo del cartel que anunciaba la nueva fábrica en Mataró, y se prolongaron hasta el día de Les Santes de 1885, cuando Gaudí ideó la escenografía para una fiesta literaria en el interior de la nave de blanqueo. Son obra de Gaudí los planos de la zona residencial (1878) y el plano de ordenación general (1881). También son suyos, aunque no llegaron a construirse, los planos del nuevo Casino (1878) y de una portería con vivienda para el portero (1883).    
 
De todo el proyecto, se construyeron la fábrica inicial (1875), posteriormente ampliada, obra del ingeniero Joan Brunet; y una casa para un socio de la cooperativa (1877), obra de Juli Marial Tey, mientras que Gaudí construyó la casa modelo para la zona residencial, donde vivió la familia Pagès (1878), las letrinas de la fábrica (1878-1880) y la nave de blanqueo de algodón (1883).    
 
Los proyectos de un entonces joven Gaudí para La Obrera, su primer gran encargo, no constituyen únicamente una etapa inicial de su trayectoria, sino el momento fundacional en la configuración de una forma propia de entender el lenguaje arquitectónico. Muchos de los conceptos presentes en estas primeras obras —la relación entre estructura y forma, la atención a los condicionantes ambientales o la integración entre arquitectura y entorno— siguen siendo totalmente vigentes hoy en día y adquieren, incluso, una renovada actualidad ante los desafíos contemporáneos.    

Antoni Gaudí, Barcelona, agosto de 1881. Planta y alzado del plano general.

SALVADOR PAGÈS I INGLADA, BARCELONA, 1833 - ?    

Salvador Pagès i Inglada nació en el barrio del Raval de Barcelona en 1833. Hijo de padres de clase trabajadora, desde muy joven, sin recibir más estudios que los más elementales, tuvo que ponerse a trabajar.    

El mérito de Pagès fue que, partiendo de esta situación y habiéndose esforzado mucho por cultivarse en todos los ámbitos, dirigió durante veintitrés años, de 1864 a 1887, la primera cooperativa de producción del Estado español.   Pagès intentó resolver el grave enfrentamiento social que le tocó vivir y lo hizo luchando a contracorriente, defendiendo por encima de todo los valores e ideales humanistas de la cooperación, la solidaridad y la tolerancia. Pensaba que no hacía falta destruir nada de lo que ya había, porque la nueva construcción —la transformación a través del cooperativismo y los valores democráticos— haría caer todo aquello que se había levantado sobre bases injustas. Era contrario a la revolución violenta y a la lucha de clases, porque conllevaban la reacción contraria y la dictadura, mientras que el cooperativismo reformista era la única vía que conducía hacia la democracia y la justicia social.    

Pagès mantuvo una buena relación con las autoridades y con el empresariado. Pero, a pesar de sus ideales y de los esfuerzos que le dedicó, a finales de los años ochenta del siglo XIX, fue calificado de traidor por el sindicalismo radical y, también, criticado por los sectores más integristas del catolicismo. En el año 1887 Pagès dejó la dirección de La Obrera y se perdió su rastro, hasta el punto de que no se sabe dónde ni cuándo murió.    

Los doce años de colaboración y amistad entre Antoni Gaudí y Salvador Pagès se iniciaron en el año 1873 con el encargo del cartel que anunciaba la nueva fábrica en Mataró, y perduró hasta el día de Les Santes de 1885, cuando Gaudí ideó la escenografía para una fiesta literaria en el interior de la nave de blanqueo. De Gaudí son los planos de la zona residencial (1878) y el plano de ordenación general (1881). Suyos son también, si bien no se llegaron a construir, los planos del nuevo Casino (1878) y de una portería con vivienda para el portero (1883).    

De todo el proyecto se construyó la fábrica inicial (1875), posteriormente ampliada, obra del ingeniero Joan Brunet; y una casa para un socio de la cooperativa (1877), obra de Juli Marial Tey, mientras que Gaudí construyó la casa modelo para la zona residencial, donde vivió la familia Pagès (1878), las letrinas de la fábrica (1878-1880) y la nave de blanqueo de algodón (1883). 


Los proyectos de un entonces joven Gaudí para La Obrera, su primer y gran encargo, no constituyen únicamente una etapa inicial en su trayectoria, sino que son el momento fundacional en la configuración de una manera propia de entender el lenguaje arquitectónico. Muchos de los conceptos presentes en estas primeras obras, la relación entre estructura y forma, la atención a los condicionantes ambientales o la integración entre arquitectura y entorno continúan hoy plenamente vigentes y adquieren, incluso, una renovada actualidad ante los desafíos contemporáneos.   

Casa de Salvador Pagès de Antoni Gaudí, 1878 
 
Es el primer edificio proyectado y construido por Antoni Gaudí. La vivienda, de 108 metros cuadrados y fachadas a los cuatro vientos, incorporaba una cocina y un comedor central que actuaba como distribuidor del resto de espacios: tres habitaciones y dos estancias combinadas de sala y alcoba. También disponía de inodoro y lavabo, y de un lavadero en el jardín. El motivo vegetal que ocupa el friso superior es muy similar al que ornamenta la base de las farolas de la Plaça Reial de Barcelona, que Gaudí estaba proyectando en aquel momento. Todo ello configuraba una vivienda de calidad superior a los estándares habituales de la época, en coherencia con el ideario de Salvador Pagès.    
 
La construcción de la casa no estuvo exenta de contratiempos, como las desavenencias económicas entre Pagès y Jaume Serra, el albañil que la construía, quien valoró su trabajo en 2.450 pesetas. Gaudí, que testificó a favor de Pagès, lo cuantificó en 909,85 pesetas, y fue mediante acuerdo notarial que se estipuló un importe total de 1.790 pesetas de la época.    
 
Salvador Pagès vivió en la casa con su esposa, Antònia Rovira, tejedora, y los hijos de ambos, Nicolàs, a quien llamaban Lincoln, y Camila. Desgraciadamente, cuando La Obrera fue embargada en 1897 y el terreno salió a subasta, la primera casa de Gaudí fue derribada para construir nuevas edificaciones.    
 

Antoni Gaudí, Mataró, 29 de marzo de 1878. Alzado y planta de la casa modelo que fue construida.

El nuevo Casino de Antoni Gaudí, 1878 
 
El nuevo Casino debía sustituir a una antigua construcción que ya funcionaba como equipamiento social para los trabajadores. Gaudí propone un edificio entre medianeras, de dos plantas y un semisótano, con fachada al Camí Ral.    
 

 
La escalera exterior es el elemento más significativo del proyecto. Se trata de una escalera semicircular de dos tramos, situada dentro de una torre definida por un conjunto de dobles arcos de ladrillo, concebida para permitir el acceso de los trabajadores desde el interior del barrio obrero hacia el Casino, a través de las galerías de la fachada posterior. Con este elemento, la fachada posterior gana calidad formal y relevancia. Un aspecto muy interesante de esta escalera es tanto el uso expresivo del ladrillo como su forma, que recuerda claramente la base de las torres de la fachada del Nacimiento de la basílica de la Sagrada Família.    
 
A pesar de no haberse construido, la precisión de los dibujos permite una buena lectura de este proyecto, así como situarlo como una pieza clave dentro de la evolución de la obra de Gaudí. No se trata únicamente de una representación técnica de un edificio no realizado, sino de un ejercicio completo de definición arquitectónica en el que ya se reconocen líneas de trabajo que se consolidarán en etapas posteriores.    
 

Antoni Gaudí, Barcelona, mayo de 1878. Alzado de las fachadas al jardín y a la calle. Distribución del semisótano y de las dos plantas.

Edículo de las letrinas de Antoni Gaudí, ca. 1878-1880 
 
Los lavabos de la fábrica de La Obrera constan como construidos en el plano general de 1881, con la letra V, pero es el único edificio cuyo alzado Gaudí no dibuja. El interior actual del edículo cilíndrico está dividido en cuatro letrinas, y cada una de ellas dispone de una ventana y una puerta de acceso independiente. Según el dibujo de la planta original en el plano general, había tres compartimentaciones para letrinas y una con una pila, pero esta distribución desapareció cuando el edículo fue mutilado para ampliar la calle de la Cooperativa. Esta construcción, situada pocos metros al norte de la nave de blanqueo, es el edificio más interesante de los tres que Gaudí construyó en Mataró. Por un lado, porque recubrió con baldosas de cerámica la parte sepultada del pozo que recogía los restos de las letrinas, para no contaminar las aguas freáticas. Y por el otro, por el sistema de ventilación interno: la forma de la cubierta es una bóveda elevada que permite renovar el aire mediante un sistema de sifón que genera un efecto ventilador y hace salir el aire por el cupulino de la edificación.     
 
 
Hay que destacar, también, los materiales que eligió Gaudí, con aplicaciones cerámicas en los escalonados de los hastiales de puertas y ventanas, en la parte superior del cilindro y en el cupulino de la cubierta. Aplicaciones que, más adelante, caracterizarán la obra gaudiniana, y que aplica por primera vez en una edificación aparentemente anodina como los lavabos para obreros. 

Antoni Gaudí, ca. 1878-1880. Edículo de las letrinas de la fábrica.

La nave de blanqueo de algodón de Antoni Gaudí, 1883 

Gaudí proyectó una estructura de madera autoportante, en forma de arco parabólico, para salvar los doce metros de luz de la nave. Los arcos, construidos con tres capas de tablones de madera de pino, de muy poca longitud, están unidos mediante pernos que los atraviesan. Las doce cerchas, separadas cada cuatro metros, proporcionan a la nave una superficie diáfana de 12 x 48 metros. El cerramiento original era de tabiques de ladrillo con seis ventanas a cada lado, para facilitar la entrada de luz natural y ventilar los productos químicos utilizados para blanquear el algodón. Gaudí era consciente del riesgo que suponía la manipulación de elementos inflamables y tóxicos en aquel espacio. Por ello diseñó unos cerramientos sencillos, pensados para minimizar el impacto de una posible explosión y proteger a los trabajadores.    


Esta primera experiencia con el arco parabólico —seis en la versión inicial y trece en la versión final— muestra la capacidad del arquitecto para comprender y optimizar la geometría, las propiedades de los materiales y las técnicas tradicionales de construcción, aspectos que se convertirán en una constante en su obra.   

Antoni Gaudí, Barcelona, julio de 1883. Alzados y plantas de los edificios A y B. (la portería con vivienda y la nave de blanqueo de algodón)     

Placa de altura en la estación del ferrocarril de Mataró.



La Solidaridad, 2 de julio de 1870, página 1 

ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE TRABAJADORES.    
 
PRIMER CONGRESO OBRERO DE LA REGION ESPAÑOLA.    
 
SESION PREPARATORIA. 
 
Sábado 18 de junio.—9 de la noche en el Ateneo obrero.    
 
Abrióse la sesion bajo la presidencia del ciudadano Farga, nombrado por la federacion local para la apertura del Congreso, manifestó á los delegados los trabajos hechos por la comision organizadora del mismo; invitó despues á la asamblea á nombrar mesa para la sesion, y fué nombrado, presidente, Hagas, tipógrafo, y secretarios; Borrel sastre, y Marsal maquinista.   Hecha la proposicion de que se invitara á la prensa para que asistiera á las sesiones del Congreso, se acordó invitarla inmediatamente.    
 
Se acordó que sigan los doce primeros delegados componiendo la comision revisora de actas.    
 
Aprobóse que esta comision estuviese tambien encargada de recibir las comunicaciones dirigidas al Congreso.    
 
Despues de indicaciones por varios delegados, quedaron admitidos condicionalmente algunos.    
 
Despues de otros asuntos, se trató de la manera de inaugurar el Congreso.    
 
Para la primera de las sesiones para discutir los temas del Congreso, se determinó el órden de discusion siguiente:    
 
1.° Sociedades y cajas de resistencia.—Su federacion.
2.° La cooperacion. Su presente y su porvenir.
3.° Organizacion social de los trabajadores.
4.° Actitud de la Internacional con relacion á la política.
5.° y último. Proposiciones generales.    
 
Se nombró para la constitucion de la mesa para las sesiones del Congreso á los representantes Bové, Nuet, Morago, Meneses y Tomás, presidentes; respectivamente para cada uno de los temas y á los representantes Marsal, Borrel, Bochons y Cea, secretarios.    
 
Luego de presentada una protesta firmada por 18 delegados respecto á la admision de un representante, se levantó la sesion á las tres y media de la madrugada.    
 
DELEGADOS.
—
Antenor Herran, sociedad cooperativa del Arahal (Sevilla).  
 
...    
 
Buenaventura Botan, cooperativa de canteros de la montaña de Monjuich de Barcelona.
Juan Torruella, cilindradores y aprestadores de id.
Salvador Pagés, cooperativa de tejedores en telares mecánicos, de id.

El Constitucional (Alicante). 11 de noviembre de 1875

LA OBRERA MATARONESA.    

El domingo 24 de octubre próximo pasado tuvo lugar en la Ciudad de Mataró la inauguracion oficial de la Fábrica de hilados y tejidos construida á expensas de la Sociedad cooperativa Obrera mataronesa. El acto fué notabilísimo.    

Las personas de Barcelona invitadas, por distintos conceptos, á la fiesta, se reunieron á las 8 de la mañana en el Fomento de la Produccion Nacional, donde fueron recibidas por el obrero, gerente de la Cooperativa, quien, en carruajes prevenidos de antemano, las acompañó á la Estacion del Ferro-carril del Este para partir en el tren de las 9. Llegados á Mataró pasaron á las Casas Consistoriales, punto de reunion, desde el cual salió la Comitiva precedida por el Sr. Alcalde de la Ciudad y precedida de la Música municipal, trasladándose á la fábrica de la Obrera mataronesa, D. Avelino Brunet leyó un notable discurso sobre la suerte que ha cabido á las clases obreras durante los períodos históricos; hizo una reseña de los trabajos llevados á cabo y contratiempos sufridos por la Cooperativa, desde su orígen, y terminó manifestando sus laudables propósitos. Un nutrido y expontáneo aplauso resonó en el ámbito del taller al final de su discurso.    

El Sr. Alcalde leyó otro, muy breve, felicitando á los honrados obreros que principian á resolver un importante problema social de trascendencia suma. Usó luego de la palabra el profesor Sr. Mañosas, encareciendo las buenas cualidades de todos los indivíduos de la Cooperativa, apreciadas por él durante los tres años que fué su maestro en la villa de Gracia en donde principió á funcionar aquella Sociedad y alentóles con saludables consejos para proseguir en su marcha progresiva.    

El discurso del Sr. Mañosas fué muy aplaudido.    

(Se concluirá.)   

Crónica de Cataluña, 24 de febrero de 1876

—A propuesta del «Fomento de la Produccion Nacional» han sido nombrados para estudiar los adelantos de la industria manufacturera de lana y algodones en la exposicion universal de Filadelfia, y ayudar en los trabajos de la seccion española, los obreros catalanes don José Rosa y Galés, que trabaja para la acreditada fábrica de los señores Sert hermanos, y don Salvador Pagés, director de la cooperativa de obreros, titulada la «Obrera Mataronense.»

Irurac bat. 29 de julio de 1876

En tegidos llamaban principalmente la atencion los pañuelos de E. Rey y compañía; las panas y castores de Parellada Flaquer; la numerosa y variada coleccion de percales de la España industrial, de Jaumandreu y compañía, y de Francisco Rivas; los lienzos de Salvador Pagés; la pasamanería de Malvechy, todos de Barcelona, y la buena instalacion de Sert hermanos y Solá, que acostumbrados á las exposiciones y á contar las victorias por los certámenes á que han asistido, se presentan muy bien en Filadelfia.

La Dinastía, 1 de agosto de 1884


La Crónica, 10/1887, n.º 249

El día 17 han celebrado junta general los acreedores de los Sres. Salvador Pagés y Compañía, de Barcelona, declarados en suspensión de pagos, á fin de discutir las proposiciones de convenio presentadas por los acreedores que se concretan á ofrecer el pago total de los créditos en diez años, á razón de un 10 por 100 anual.

La Crónica, 24 de julio de 1897, n.º 597

La obrera Mataronense.

Por el juez de primera instancia del partido se hace público el edicto que sigue:

«En virtud de lo dispuesto por el señor juez de primera instancia de este partido, en méritos de la sección cuarta de los autos de quiebra de la Sociedad cooperativa La Obrera Mataronense, bajo la razón social de Antonio Gusart y Compañía, á instancia de D. Narciso Clavell é Isern, procurador de los Síndicos, se llama por medio del presente á los tenedores de obligaciones creadas por la expresada Sociedad regular colectiva, que giraba al tiempo de emitirse bajo la razón social de Salvador Pagés y Compañía, con escritura autorizada por el notario de Barcelona D. Ramón María Vives y Mendoza, en 19 de junio de 1884, para que dentro el término de veinte días, que empezarán á contarse desde el siguiente á la publicación de este anuncio en la Gaceta de Madrid, presenten á los Síndicos de esta quiebra ó en representación á los mismos, á su procurador, mediante el oportuno resguardo que se les librará en el acto, los títulos ó láminas de las obligaciones que posean, á fin de proceder á su confrontación con sus respectivos talones ó matrices, y al pago en su día de la cantidad que proporcionalmente les corresponda, con la advertencia que de no verificarlo, les parará el perjuicio que en derecho haya lugar.»








 

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