miércoles, 4 de agosto de 2010

Vertido de petróleo en el Golfo de Méjico

El pasado 20 de abril la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, que trabajaba en un pozo de BP se incendió y sufrió una fuerte explosión. A consecuencia de aquello se rompió la tubería y comenzó a salir petróleo por la parte superior de la válvula (BOP), que habría de haber sellado el pozo, en condiciones normales.

Desde entonces se realizan intentos de parar el vertido de crudo en el Golfo de Méjico.

El 26 de mayo BP inició una operación bautizada en inglés como "top kill" para sellar el pozo mediante la inyección dentro del mismo de un fluido compuesto por una mezcla de agua, arcilla y productos químicos, a la que se añadirán después varias capas de cemento.

En previsión de que esta inyección de barro no fuese suficiente se preparó la operación "junk shot", consistente en introducir una variedad de materiales a alta temperatura, entre otros piezas de goma, para bloquear el vertido.

La operación era la primera de este tipo que se intentaba a tanta profundidad, 1.500 metros. En total, se inyectaron 30.000 barriles de lodo y se efectuaron tres intentos distintos de sellado de la tubería con residuos plásticos procedentes de cubos de plástico, neumáticos usados y pelotas de golf.

Ante el fracaso del intento de sellado se procedió a serrar la tubería rota con robots submarinos y cubrir los restos con una cúpula, una solución similar a la que ya se había intentado hacía unos días sin éxito. Esta operación se detalla a continuación.

El 29 de mayo se inició la operación para colocar una campana (LMRP) encima de la válvula del pozo (BOP), para recoger el petróleo y bombearlo hacia la superficie.

British Petroleum puso en marcha esta arriesgada operación para contener el derrame de crudo en el golfo de México, cuando comenzaba la temporada de huracanes.

La cuarta operación para tratar de detener el derrame se llevaba a cabo 43 días después de que estallara la plataforma de exploración y después de que BP admitiera el fracaso del procedimiento conocido como "top kill", con el que la multinacional intentaba taponar el pozo mediante una inyección de flujos pesados.

El nuevo intento implicó serrar con la ayuda de robots submarinos la tubería conectada a la parte superior del sistema de prevención de explosiones (BOP), un entramado de válvulas que no logró sellar el pozo como debería cuando se produjo el accidente en la plataforma operada por BP el 20 de abril.

A continuación, se intentó colocar una cúpula sobre el BOP para recoger el carburante.

A la vez que se intentaba el sellado del pozo se procedió a perforar dos nuevos pozos que confluyeran bajo la superficie del mar con el accidentado, para extraer el crudo.

La Development Driller III, en primer término, es una torre de perforación que trabaja en el Golfo de Méjico, en el lugar en el que explotó la torre Deepwater Horizon, en un pozo propiedad de BP. Arriba a la izquierda se puede ver al Q4000 Helix, buque utilizado en las operaciones de sellado del pozo. La plataforma Deepwater Horizon fue fabricada por la Hyundai Heavy Industries en Corea del Sur.

La imagen que se puede ver a continuación procede de un vídeo de BP en el que se muestra el flujo de petróleo saliendo de una válvula del pozo.


lunes, 2 de agosto de 2010

Imitando botellas de vidrio

Los productos envasados en botellas de vidrio son más valorados por los consumidores, ya se trate de agua, vino u otras bebidas, pero los envases de vidrio tienen más peso y esto encarece el transporte.

Por esta razón algunos fabricantes de bebidas sustituyen sus antiguos envases de vidrio, por el PET o el aluminio, pero en envases que imitan la botella anterior.

En el primer ejemplo está la botella de Granini, que es, en cuanto a la forma, idéntica a la anterior, pero hecha de un plástico, el PET.

La base de la botella es inconfundiblemente plástica.

El segundo ejemplo es el de la botella de cerveza Estrella Damm.

Está hecha de aluminio extruido, con un reborde para colocar la chapa.

El fondo es semiesférico, como en las latas.

Transportes especiales Peyrani

Durante la contrucción del Trieste, el batiscafo construido por Auguste Picard en 1953, se necesitó transportar el flotador de un astillero a otro, cruzando toda Italia. El transporte fue realizado por la empresa Peyrani y el relato del mismo se encuentra en el libro “Sobre las nubes bajo las olas“, Auguste Picard, Editorial Labor, Barcelona, 1966.

Durante mucho tiempo hemos buscado una empresa que dispusiera del material necesario y ofreciese las garantías deseadas. Un día, circulando con nuestro Fiat por las calles de Milán, mi hijo y yo vimos repentinamente ante nosotros un transformador gigantesco, cargado sobre un remolque del cual tiraba un potente camión. Le pasamos delante, lo dejamos pasar a su vez, y así procedimos varias veces. El embalaje y el material del transformador, en conjunto nos inspiran confianza. Tomamos nota del nombre de la casa de transporte: «Peyrani, Torino». Esto motivó un cambio de correspondencia, después un viaje a Turín: por costoso y difícil que sea este transporte, Peyrani no quiere hacer de esto un negocio, puesto que se trata de investigaciones científicas. Si nosotros pagamos la gasolina y los gastos de policía, Peyrani cargará todo lo restante a la cuenta de sus gastos generales. Le agradecemos esta valiosa colaboración.

Entre Montfalcone y Castellammare di Stabia hay muchos pasos subterráneos, lo cual limita la altura de nuestro transporte a 4 metros. Aun cargado sobre el remolque más bajo posible, el casco, con su diámetro de 3,50 metros, pasará muy justo. Pero en la parte superior del flotador hay superestructuras que servirán para fijar electroimanes, válvula y quiosco, así como el dispositivo donde se fijará el gancho de la grúa cada vez que haya de lanzarse al agua el batiscafo, mientras que por debajo del flotador las planchas a las que irá fijada la cabina aumentan la altura total. Si se girara el flotador 90° para acostarlo sobre un lado, todavía tendríamos más dificultad en altura; y más aún en el sentido horizontal, ocupando demasiado sitio sobre la carretera.

La figura 7 muestra cómo hemos limitado las dimensiones de todos estos órganos de modo que si el flotador presenta una inclinación de 45°, quepan en un cuadrado de 3,50 metros de lado. Por consiguiente, decidimos inclinar 45° nuestro flotador. De este modo, colocados sobre el remolque, no pasará de 4 metros de altura ni de 3,50 de ancho.

Así fue cómo, a comienzos de enero de 1953, el flotador emprende su largo viaje. Contornea el Adriático, Venecia, toma la dirección Sur, atraviesa los collados cubiertos de nieve de los Apeninos, desemboca en la costa occidental y llega sin dificultad a Castellammare. Todo este recorrido lo realiza a una velocidad de 15 kilómetros por hora, custodiado por los tradicionales motoristas de la policía, que velan por su seguridad y la de los que transitan por la carretera. El viaje completo ha durado once días. En su camino se ha cruzado con otro transporte embarazoso: el fuselaje de un avión, asimismo inclinado 45°.

En las callejuelas de Castellammare, la población ve pasar con interés este misterioso artefacto; algunos ya adivinan un nuevo submarino.

A continuación le toca el turno a la cabina. Sus dimensiones permiten cargarla sobre el camión. A poca marcha, a partir de Terni, precedida y seguida también por agentes motoristas, atraviesa la campiña romana a lo largo de las antiguas vías. Pasa a la sombra del Coliseo. ¡Las preocupaciones del hombre han evolucionado! A través de las antiguas lagunas pontinas, Napóles y las cercanías de Pompeya, por la carretera abierta en la lava, llega a los astilleros de la Navalmeccanica. Esta vez ya se acabó el misterio y todo el mundo la espera impacientemente. Curiosa coincidencia: el transporte fue efectuado por la casa Danzas, de Basilea, que ya había llevado la cabina del globo FNRS desde Desenzano a Suiza. Entonces como ahora nos hemos quedado esperando la factura.

En Heavy Motors Magazine hemos encontrado otro relato de un transporte de Peyrani, el del reactor de la central nuclear Enrico Fermi.

En el verano de 1961, el personal de la empresa Peyrani de Turín, líder del sector del transporte especial, los hermanos Peyrani y sus conductores tienen encomendada la tarea de transportar el reactor de la central de Trino Vercellese desde Beretti Torre cerca de Pavía hasta su destino.
Las fotografías son del Sr. Piero, uno de los conductores que tomaron parte en el transporte

A finales de los años cincuenta, el Ministerio de Industria, elabora un proyecto para la construcción de una central nuclear en Trino Vercellese a fin de acabar con la escasez de electricidad en esta zona del Piamonte. La concesión se otorga a Edison, que encarga la construcción del reactor a la General electric. El reactor se diseña, construye y transporta en menos de dos años, desde los establecimientos de Atlanta, en Estados Unidos hasta Trino Vercellese.

Por mar llega a Livorno en un barco mercante y de Livorno a Cremona con un pequeño ferry, a continuación se había previsto el transporte en tren hasta la central de Trino, pero los ingenieros de ferrocarriles advirtieron de la falta de capacidad estructural de varios puentes sobre los había de pasar el convoy. Por esta razón se decidió en el último momento llevar la pesada carga de Cremona a Trino, a bordo de una barcaza a lo largo del río Po.

La mala suerte hizo que el año 1961 lloviese poco, descendiendo el nivel del agua a lo largo del Po, alcanzando un mínimo histórico, por lo que los barcos podían navegar con seguridad sólo hasta Torre Beretti, unos kilómetros al norte de Pavía.

Por esta razón los contratistas se pusieron en contacto con Peyrani, una empresa con amplia experiencia en transportes especiales. Se instaló una grúa para izar el reactor, desde la barcaza situada en el muelle, y cargarlo en un remolque Cometto T61, situado en las inmediaciones del río. El remolque estaba enganchado a un viejo camión militar Diamond T y a un Kaeble Titán.

El motor Continental de 8 cilindros en línea del Diamond y el V8 del Kaeble no pudieron superar la pendiente de la orilla del río. Después de varios intentos, la preocupación de Peyrani iba en aumento y, casi por casualidad, apareció en escena un camionero que, con un viejo AEC Matador llevaba grava para arreglar la carretera. El conductor del camión fue invitado por Peyrani a ponerse al frente del Diamond, con un cable de acero, con lo que se consiguió subir la rampa.

Después de 6 días fueron cubiertos completamente los setenta kilómetros de viaje. El reactor alcanzó su destino en la central "Enrico Fermi", se instaló y se cargó con doscientas cincuenta y seis barras de combustible de uranio para comenzar a producir energía en la primavera de 1965. La central estuvo funcionando hasta 1985, cuando a raíz del referéndum de 1984, se la envió a la jubilación anticipada.

Aquel camión Kaeble aún se conserva en manos del Sr. Cesare Aliani di Faenza presidente del Circolo Italiano Camion Storici.

Cinemática biológica

El siguiente texto está extraído de las notas del capítulo La Física del Sexo del libro “Cómo mojar una galleta“, Len Fisher, Editorial Mondadori, Barcelona 2004.

He utilizado el ejemplo de la eyaculación con cierto éxito para enseñar las leyes del movimiento de Newton a una clase hasta entonces poco entusiasta de estudiantes universitarios de primer año. La velocidad con que brota la eyaculación puede averiguarse aplicando la segunda ley del movimiento de Newton (fuerza = masa x aceleración), que se utiliza para calcular la velocidad vertical de un proyectil a partir de la altura máxima que alcanza. En este caso, el «proyectil» es una cucharada de té de la masa eyaculada. La única descripción publicada que encontré sobre la altura que puede alcanzar aparece en Portnoy's Complaint, de Philip Roth, donde se dice que Portnoy alcanzó la bombilla. No obstante, informaciones de otras fuentes revelan, que es poco probable que el hombre medio pueda lanzar su cucharadita de eyaculación a mucho más de 30 centímetros directamente hacia arriba en el aire. En este caso, la segunda ley de Newton dice que su velocidad inicial debería estar alrededor de los dos metros/segundo; es decir, unos 7 kilómetros por hora, que viene a ser una velocidad de marcha rápida.

Esto no crea demasiados problemas en la Tierra, pero añade un giro interesante al problema de hacer el amor en el espacio. El problema no es solo académico; la NASA ha empezado a entregar tests de embarazo al personal femenino de la Estación Espacial Internacional, admitiendo así que un grupo de hombres y mujeres encerrados juntos durante cinco meses en el espacio pueden dedicarse a algo más que a leer unos cuantos indicadores y a girar otros tantos cuadrantes.

Según el técnico de la NASA Harry Stine (en Stine, H., idtHtlg in Space, M. Evans and Co., 1997), la NASA ya ha llevado a cabo experimentos en la Tierra sobre la viabilidad de hacer el amor en el espacio. Los experimentos se realizaron en un tanque de flotabilidad, aunque los nombres de los voluntarios, por desgracia, no son del dominio público. La conclusión fue que hacer el amor en condiciones de ingravidez era apenas factible, pero que resultaba mucho más fácil si había una tercera persona presente que sujetara uno de los cuerpos.

Las ballenas averiguaron esto hace milenios y muchas especies de cetáceos utilizan esta práctica todavía hoy. En términos físicos, la tercera persona (o ballena) está allí para proporcionar una defensa contra la primera ley de Newton sobre el movimiento, que dice que si empujas algo, se alejará velozmente, a menos que haya una fuerza equilibradora que le impida hacerlo.

En el espacio, hay que tener en consideración otra ley de Newton, la tercera, que dice que acción y reacción son iguales. Este principio explica por qué un proyectil disparado desde un cañón produce un retroceso que impulsa al cañón hacia atrás. El principio se aplica igualmente a los gases y predice, por ejemplo, que el combustible ardiendo expulsado por un cohete producirá un retroceso que impulsará al cohete hacia delante. Es también aplicable a los líquidos, incluyendo los producidos durante la eyaculación.

La cantidad exacta de retroceso puede calcularse a partir del principio de conservación del momento, que dice que el momento hacia delante (es decir masa x velocidad) de la eyaculación debe equilibrarse con el momento hacia atrás del cuerpo al proyectarla. Según mis cálculos, si un hombre de sesenta kilogramos de peso eyacula tres gramos, a siete kilómetros por hora, retrocederá a una velocidad inicial de (0,003 x 7/60) = 0,00035 kilómetros por hora. En un campo gravitatorio esto no importa demasiado. Si el esperma se dirige hacia abajo, por ejemplo, el hombre retrocederá una distancia máxima de 5 micrómetros antes de volver a la tierra atraído por la fuerza de la gravedad.

Sin embargo, en el espacio el hombre seguirá moviéndose, desplazándose un metro cada tres horas, hasta que choque contra una de las paredes de la nave espacial. Si esa nave tiene ocho metros de largo, podría tardar hasta veinticuatro horas en llegar a la pared más alejada... un tiempo perfecto para que la libido se acumule de nuevo y repetir la experiencia.

Parque eólico marino Alpha Ventus

El pasado 28 de abril se puso en marcha el parque eólico Alpha Ventus, situado en el Masr del norte, a 45 kilómetros al norte de la isla frisona de Borkum, en la zona alemana del archipiélago.

Está formado por 12 aerogeneradores de 5 Megavatios de potencia nominal.

Este es el primer parque eólico marino alemán y sus aerogeneradores están anclados a unos 30 metros de profundidad. El coste de Alpha Ventus es de 250 millones de euros (332 millones de dólares). A la inauguración asistieron el ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Roettgen, y los directores generales de los miembros del consorcio EWE, E. ON y Vattenfall Europe.

El ministro destacó el papel de la energía eólica en el mix energético del futuro. Alfa Ventus es el comienzo, un trabajo pionero que abrirá la puerta a la era de las energías renovables. Los inversores, el fabricante de aerogeneradores y las compañías eléctricas, asumieron un gran riesgo en este proyecto piloto.

Aerogeneradores y plataforma de transformación en el parque eólico marino Alpha Ventus, en el Mar del Norte, cerca de Borkum.

El parque eólico Alpha Ventus es el primer proyecto de este tipo en Alemania construido en alta mar. Se encuentra a 45 kilómetros al norte de la isla alemana de Borkum en el Mar del Norte. Se trata de un proyecto realizado por las empresas energéticas alemanas E. ON y EWE y la compañía suecaVattenfall.

Para la construcción de este primer parque eólico marino aleman, conocida como Alpha Ventus, se emplearon planchas de acero suministradas por Dillinger Hütte. Este proyecto se considera un campo de pruebas que ofrecerá una visión para el futuro uso comercial de plantas de energía eólica en alta mar.

Con la ayuda de buques especiales, los aerogeneradores se montan en trípodes de 700 toneladas de acero Dillinger. Las torres se extienden hasta 148 metros de altura. Dillinger Hütte ha suministrado un total de 12.800 toneladas de acero para Alfa Ventus.



domingo, 1 de agosto de 2010

Maquinaria utilizada en yacimientos marinos

El yacimiento Solwara 1, actualmente en fase de preparación por la empresa Nautilus Minerals, se encuentra en la zona oriental del Mar de Bismarck y se prevé su entrada en producción a fines de este año. La compañía también tiene licencias de exploración (zonas en rojo) y explotación (áreas amarillas) para buscar posibles sitios explotables en más de 525.000 kilómetros cuadrados de fondo marino frente a las costas de Papua Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Fiji y Nueva Zelanda.

La maquinaria que trabaja en el fondo del mar esta unida mediante cables a los barcos de apoyo, hasta donde se bombean los minerales extraídos de los fondos marinos. El barco también se utiliza para el transporte de la maquinaria submarina.

Las licencias de exploración dan a la empresa el derecho de evaluar el potencial de yacimientos minerales en las zonas delimitadas. Si encuentra algun yacimiento, debe solicitar una licencia para explotarlo. Los posibles yacimientos ocuparán superficies mucho más pequeñas que las zonas de exploración. Solwara 1, por ejemplo, es unas 10.000 veces más pequeño que el tamaño del área de licencia de exploración en el que se encontró.

A continuación se puede ver una imagen de la diversa maquinaria submarina que trabajará en el yacimiento.

El primer proyecto de la empresa Nautilus Minerals, el campo Solwara 1, se encuentra en las aguas territoriales de Papúa Nueva Guinea, pero la compañía (que opera en Australia), también ha obtenido licencias en sitios cerca de Tonga, Fidji y Nueva Zelanda. Aquellas localizaciones han sido escogidas debido a su cercanía con la actividad volcánica en los márgenes de las placas tectónicas.

El Rovdrill es un sistema de perforación submarina diseñado para tomar muestras geológicas utilizando técnicas convencionales de perforación en profundidades de hasta 3.000 metros. Rovdrill ha sido diseñado para su uso conjunto con un ROV de apoyo. Rovdrill utiliza componentes de perforación utilizados en la extracción terrestre de testigos. Los sistemas Rovdrill se utilizan en trabajos geotécnicos y en actividades mineras de exploración submarina.

A continuación se puede ver un video del Rovdrill en funcionamiento.

Perry Slingsby es un fabricante de equipos ROV en aguas profundas, para la realización de trabajos diversos a distancia. Un ROV (acrónimo del inglés Remote Operated Vehicle, Vehículo operado a distancia) es un robot submarino no tripulado y conectado a un barco en la superficie por medio de un cable largo. La energía y los órdenes se envían mediante un mando a distancia a través del cable al ROV.

Trencher Perry Slingsby TRITON T750 utilizado en el tendido de cables y tubos de oleoductos y gaseoductos.

ROV Perry Slingsby TRITON XLS.

En la actualidad, De Beers, el mayor productor mundial de diamantes ya recoge la mitad de su producción anual de las explotaciones en alta mar, a más de 200 metros de profundidad, frente a las costas de Sudáfrica. Por el contrario, mientras es relativamente común la extracción de petróleo y gas natural a más de 1.500 metros de profundidad, sigue siendo extremadamente difícil llevar a la superficie materiales sólidos desde tal profundidad.

Barco de extracción de diamantes de la empresa De Beers.

Explotación de minerales en el suelo marino

En los océanos, que cubren las dos terceras partes de la superficie terrestre, están, totalmente inalteradas, las mayores reservas minerales de la Tierra, tanto en cantidad como en concentración. La ONU, ha declarado patrimonio común de la humanidad los fondos marinos sin soberanía adjudicada y regula las actividades en éstos. Un cambio histórico para el derecho internacional.

La demanda de minerales crece y el fondo del mar puede ser rentable en 15 años, aunque el impacto ambiental de las actividades mineras asusta a muchos. En los fondos marinos hay depósitos de minerales que contienen casi el 60% de los 103 elementos químicos conocidos. En los últimos años la demanda de algunos de estos recursos, como los metales más escasos (cobre, oro, plata, platino, cobalto, níquel), ha aumentado espectacularmente (hasta que llegó la recesión) mientras decrece el número de explotaciones mineras terrestres. Las empresas empiezan a mirar a los fondos marinos para cubrir la demanda futura, que prevén que se dispare con el desarrollo de países asiáticos como China e India. las actividades mineras submarinas pueden desarrollarse en unos 15 años, si se mantiene un esfuerzo continuado de investigación, prospección y exploración, y si se regulan adecuadamente.

La principal preocupación es el impacto ambiental y la principal garantía en aguas internacionales es la regulación y supervisión a través de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organización autónoma pero relacionada con la ONU, creada hace 10 años y con sede en Jamaica. La Zona, como se llama simplemente el área sobre el que tiene autoridad la ISA, son los fondos oceánicos fuera de las zonas de jurisdicción nacional, unos 260 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a casi el 50% de la terrestre y también donde se dan las mayores profundidades medias. La Zona está totalmente inalterada, ya que ni siquiera han llegado allí las plataformas petroleras.

Hasta ahora la falta de tecnología para trabajar a grandes profundidades ha impedido la explotación de los recursos minerales en aguas profundas, pero muy pronto puede ser rentable y ya hay países que están tomando posiciones, como China, India, Alemania, Corea o Japón. El debate que se plantea ahora es cómo asegurar la sostenibilidad y el mínimo impacto ambiental de las explotaciones mineras, así como el reparto equitativo de los recursos en un área definida como "patrimonio común de la humanidad" en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Exploración de una chimenea hidrotermal y las especies asociadas por científicos del Censo de la Vida Marina. (MARUM/UNIVERSITY OF BREMEN 2006)

Todavía no se sabe exactamente la delimitación de La Zona, porque está siendo afectada por el proceso de ampliación de la plataforma continental (de las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva actual a las 350 millas posibles), que están reclamando ante la ONU casi todos los países con costas, incluida España. Esta ampliación da derecho sobre los fondos pero no sobre los recursos pesqueros, ya que cuanto más lejana de la costa es la zona considerada menos soberanía tiene el país.

En el golfo de Cádiz, en aguas territoriales españolas, se han descubierto chimeneas y volcanes de gas cuya investigación permite obtener conocimientos que se pueden aplicar en otros lugares.

Emanaciones de gas en el fondo del mar. (IGME)

La ISA es una organización singular desde el punto de vista de la legalidad internacional porque puede realizar contratos para dar concesiones. Además de disponer de los fondos que aportan los Estados miembros, cobra por las concesiones de exploración minera a varios países: Japón, Corea, China, India, Francia, Rusia, Alemania y un consorcio de naciones del Este de Europa lideradas por Polonia. Todos ellos estudian los ricos y amplios yacimientos de nódulos de ferromanganeso en una franja del Pacífico nordeste (la región Clarion-Clipperton) a profundidades que pueden superar los 5.000 metros.

El contrato que tienen con la organización les da derechos exclusivos de explotación para el futuro, cuando se regule. Las concesiones se pueden dar a países y a empresas públicas, así como a empresas privadas siempre que estén avaladas por el país en el que tengan su sede. Son por 15 años y existe el compromiso de regular la explotación en un plazo de dos años a partir del fin del periodo de concesión.

Los países no miembros de la ISA y sus empresas podrían teóricamente hacer lo que quisieran en las aguas internacionales sin ajustarse a reglas, pero no es tan sencillo. El máximo ejemplo es Estados Unidos, que no es miembro de la ISA, aunque todo el mundo espera que lo sea en breve, porque tiene gran interés en ampliar su plataforma continental, especialmente en las ricas aguas petroleras del golfo de México, y la única forma de hacerlo es en el marco que ha establecido la ONU y que pasa por la pertenencia a la ISA.

A corto plazo, todos los ojos están puestos en las actividades de la empresa Nautilus Minerals en aguas territoriales de Papúa Nueva Guinea. Serían los primeros en extraer, para fines comerciales, minerales de las chimeneas de sulfuros metálicos cuya exploración en aguas internacionales se va a regular próximamente. El depósito Solwara 1 que quieren empezar a explotar a finales de este año contiene al menos 870.000 toneladas métricas. Los estudios previos indican las siguientes concentraciones: cobre-oro, 4,8 gramos por tonelada; plata, 23 gramos por tonelada y cinc 0,4%, según la empresa de consultoría Golder Associates.

En estas chimeneas en las dorsales oceánicas se reproduce el proceso de formación de corteza terrestre que dio lugar a los yacimientos mineros terrestres actuales. Por ahora, las actividades mineras en el mar serían a mar abierto, equivalentes a la minería a cielo abierto en la superficie seca y distintas de las perforaciones petroleras, que pinchan bolsas de hidrocarburos y gas situadas por debajo de la superficie.

Las explotaciones en el mar de la industria petrolera, ya maduras, han sido el motor principal de la tecnología necesaria para la minería marina a gran profundidad. De hecho, en los últimos cuatro años se han establecido plataformas petroleras en aguas de 2.500 y 2.600 metros de profundidad.

Por ahora, a pesar del optimismo reinante, son muy pocas las empresas que se animan a intentar la minería marina. Algunos expertos explican que la industria minera es muy conservadora y otros recuerdan que es tanto lo que todavía no se sabe que la explotación está todavía lejos.

Entre los yacimientos submarinos se pueden encontrar:

- Campos de nódulos polimetálicos, con el aspecto de cantos rodados, de forma esférica, con medidas y peso variables y una alta concentración de una docena o más de metales diversos, entre ellos níquel, cobalto, molibdeno, cobre, manganeso, hierro y aluminio, además de las valiosas tierras raras.

- Chimeneas de sulfuros polimetálicos, asociadas a sistemas termales en las dorsales oceánicas en los que hay extrañas formas de vida, como los gusanos tubulares. Tienen, entre otros metales, oro, plata, platino, cobre, níquel y cinc.

- Costras de ferromanganeso rico en cobalto en montañas submarinas. También tienen cobre y níquel, entre otros metales. Difíciles de extraer.

- Hidratos de metano (el gas natural en estado sólido por la baja temperatura y alta presión).

- Depósitos tipo placer de diamantes y también de plata, oro y otros minerales.