Boletín de la Sociedad Geográfica Nacional: Tomo LXXV Número 9 - 1935 Septiembre
EXPEDICION CIENTIFICA A IFNI
Informe por el Jefe de la Expedición
Eduardo Hernández-Pacheco
OBSERVACION PRELIMINAR
El presente trabajo es copia casi literal del Informe que, como jefe de la «Expedición Científica a Ifni», expuse a la consideración de la Presidencia del Consejo de Ministros, que me había encargado de organizar y dirigir la citada expedición, y dar cuenta al regreso de los resultados obtenidos en esta primera exploración del país recientemente incorporado de hecho al conjunto de la República Española.
Es, por lo tanto, esta Memoria el primer relato de carácter científico del territorio de Ifni, país que antes de nuestra expedición estaba hermético a los europeos y totalmente desconocido en sus características pertinentes a la Geografía Física, a la Geología y, en general, a las ciencias de la Naturaleza.
Dado el carácter informativo que había de tener la Memoria, contiene, conjuntamente con una descripción sintética del país, datos respecto a posibilidades económicas y otros pertinentes al establecimiento de aquellos servicios que la acción española había de organizar en el país que se abría a la civilización de tipo europeo.
Pasado más de un año de la presentación del Informe y autorizada su publicación, se efectúa ésta, pues son conocidas las características del territorio y buena parte de los muy importantes descubrimientos científicos realizados. Por otra parte, está en marcha la importante y beneficiosa acción que España realiza allí; por lo cual no tiene ya objeto que este primer estudio sintético acerca del país de los Ait-Bu-Amarán permaneciese inédito.
SITUACION DE LA REGION NATURAL DE IFNI Y DEL TERRITORIO ESPAÑOL EN ELLA ENCLAVADO
INCONVENIENTES DE LOS ACTUALES LIMITES
El sistema montañoso del Antiatlas, como es bien sabido, da frente por el Sur a la gran llanura desértica del Sahara Occidental.
La cadena del Antiatlas no llega al Atlántico, sino que deprimiéndose y perdiendo altitud termina por un conjunto de colinas y acaba también en la llanura que une el Sur de Marruecos al Sahara, todo ello formando parte del enorme imperio colonial africano de Francia.
En la prolongación del Antiatlas, hacia el mar, se eleva abruptamente, de pronto, entre la costa atlántica y la llanura desértica, un macizo montañoso, alineado de Norte a Sur, paralelo a la línea del litoral y transverso a la dirección general del Antiatlas; macizo montañoso al que corresponde el territorio de Ifni, que está rodeado por la llanura desértica o subdesértica, salvo por el Oeste, y que da frente a la parte del Atlántico, comprendida entre la costa de Africa y el Archipiélago Canario; zona atlántica que por contraste con la gran extensión marina que existe entre las Canarias y el continente americano, denominaron los antiguos navegantes y colonizadores castellanos la Mar Pequeña.
El macizo montañoso, al que me refiero, viejo solar de los Almoravides, que invadieron la Península Hispánica, a fines del siglo XI, está ahora habitado por la vieja confederación de cabilas de los Bu-Amarán. El territorio de Ifni ocupado por los españoles, con la aquiescencia de los indígenas y en virtud de los tratados internacionales, no comprende todo el país, más o menos montañoso, frente a la «Mar Pequeña» y rodeado por la llanura del desierto, sino la parte central o núcleo del país, bastante más de la mitad del conjunto, en una extensión de costa superior a 70 kilómetros, entre la desembocadura del Asaka, al Sur, y la del río que por el Norte delimite la zona, cuando las comisiones de límites españolas y francesas lleguen a un acuerdo.
La profundidad de la zona hacia el Este, o sea hacia el desierto, es aproximadamente de unos 25 kilómetros, y sus límites precisos también son objeto de estudio y discusión por parte de las respectivas comisiones de límites.
El territorio estudiado por la Comisión Científica corresponde a la zona española que no es objeto de discusión y comprendida dentro de la línea de los puestos militares españoles. La confederación de los Bu-Amarán rebasa esta línea por todos los rumbos. En algún paraje la distancia de los 25 kilómetros de la costa, hacia el interior avanza más que la zona montañosa y alcanza a los bordes de la llanura del Sahara, como acontece en el extremo Sureste del territorio español, por Tiliuín, junto al curso del Asaka; pero la regla general es que el territorio del Ifni, en lo que alcanza la ocupación española, está rodeado de un marco de la misma naturaleza montañosa que el resto, que está ocupado por los puestos militares franceses.
No es, pues, el actual territorio español de Ifni una región natural completa, sino la zona principal y central de la región natural.
Rodeado el territorio, objeto de nuestro estudio, completamente por la enorme extensión sujeta al dominio francés, viene a ser como un pequeño predio rústico de calidad mejor que lo que le rodea, incluído en un enorme latifundio; de aquí la denominación de «enclavado de Ifni», con que los franceses designan al territorio recientemente ocupado por España.
El no corresponder a nuestra nación la totalidad de la región natural, y especialmente el hecho de rebasar la confederación de los Bu-Amarán 1os límites del dominio español, objeto de la reciente ocupación, tiene el inconveniente de que terrenos y poblados de algunas cabilas de la mencionada confederación estén: parte bajo el dominio español y parte bajo el de Francia; distribución que pudiera ser causa de dificultades y conflictos en las relaciones entre los naturales del país entre sí, entre ellos y las autoridades europeas y representantes de los Gobiernos de las naciones mencionadas, y aun entre dichas autoridades entre sí; cuestión que los Gobiernos de una y otra nación deben prever y estudiar.
Por otra parte, no comprendiendo el territorio español sino la parte central de la región natural de Ifni, no podrán desarrollarse las posibilidades económicas del país con aquella amplitud y libertad de movimientos que le serían si el dominio español se extendiese a todo el conjunto de la región natural, que era la extensión que se asignaba a España en los tratados internacionales anteriores al último convenio.
Es, pues, labor de gran interés para España que los diversos Gobiernos de la nación tengan presente la conveniencia de recabar, en cuantas posibilidades se presente, el dominio completo de la región natural, de la que poseemos cerca de las dos terceras partes, pues el conjunto del territorio total de Ifni es como una isla rodeada, al Norte, Este y Sur, por la extensa llanura subdesértica o desértica del Sur de Marruecos y del Sahara, que domina Francia, y al Oeste por la «Mar Pequeña», frente al Archipiélago Canario.
El territorio de Ifni viene a constituir una isla más, en tierra firme, del conjunto de las Canarias, con el valor de poder ser una eficaz base de defensa del archipiélago, expansión de sus habitantes y desarrollo comercial y económico por su situación continental en la inmediata costa de Africa, y sus características climatológicas y, en general, fisiográficas, semejantes a las Islas Canarias y superior en varios aspectos naturales a alguna de éstas, tales como Fuerteventura y Lanzarote.
OROGRAFIA Y RELIEVE DEL PAIS
(Fotos 1, 2, 3 у 4).
El territorio español de Ifni comprende un conjunto de llanuras, altiplanicies y zonas montañosas que se distribuyen en la siguiente disposición:
a) Al exterior, o sea en el litoral, una extensa llanura de superficie perfectamente plana, elevada a una altitud de 60 a 80 metros, y que denomino la Rasa costera.
b) Una zona de Montañas litorales que envuelven a la rasa costera y avanzan por los extremos del territorio hasta el mar. Las altitudes oscilan, por lo general, entre los 200 y los 400 metros.
c) Las penillanuras o Altiplanicies Centrales, cuyo conjunto ocupa el interior del país, con altitudes, por lo general, de 250 a 350 metros. Relieves montañosos interrumpen y separan incompletamente en segmentos a la penillanura interior, destacando alguna montaña cónica con altitud próxima al millar de metros.
d) Zona montañosa interna oriental, que forma la más alta alineación orográfica del país, limitando a las altiplanicies centrales y dando frente sus laderas y contrafuertes orientales a la gran llanura del Sahara. Esta zona montañosa, por sus extremos septentrional y meridional se enlaza mediante altitudes de unos 400 a 600 metros con las montañas litorales, llegando hasta la costa. Las mayores altitudes de toda la región natural de Ifni son las del macizo montañoso de los límites orientales del territorio español, siendo los picos más altos el Tual, Butmesguida y Tamarrut, que oscilan entre las altitudes de 1.200 a 1.250 metros.
CONSTITUCION GEOLOGICA DE IFNI
(Fotos 5, 6, 7 у 8).
La constitución geológica y litológica del territorio es la siguiente:
El núcleo interno del país está formado por granitos anfibólicos y sienitas que aparecen al exterior, constituyendo las altiplanicies y montañas centrales, y también, en parte, la zona Norte y montañas litorales.
La parte meridional, correspondiente a la cuenca del Asaka, es de naturaleza pizarrosa y de calizas marmóreas, referibles al Paleozoico inferior. Territorios también de calizas constituyen los contrafuertes orientales de la zona montañosa interna, y aparecen en la costa constituyendo accidentes litorales, tales como el cabo Nun, у promontorios, islotes y farallones de la costa al Norte de Sidi Ifni.
Atravesando todos estos terrenos se han abierto paso abundantes materiales volcánicos, de naturaleza muy diversa, que constituyen dos zonas principales: una que ha formado en gran parte las altas montañas internas del macizo del Tual; otra que, desde cerca de los límites meridionales del territorio español, forma numerosos cerros y asomos de rocas volcánicas y avanza hacia el Norte, constituyendo destacados relieves de la alineación montañosa litoral y viejas coladas lávicas que, en algún caso, avanzan hasta el acantilado marino
Una formación fosilífera interesante es la que se presenta en los acantilados de la costa, desde unos cinco kilómetros al Sur de Sidi Ifni hasta el cabo Nun y morabito de Sidi Uarsik.
Consiste en una sucesión de capas alternantes de calizas, areniscas y margas arcillosas grisáceas, con abundantes restos carbonosos.
Esta formación, de edad paleogena, corresponde en sus tramos inferiores a depósitos de albufera o estuarios, pasando en las superiores a depósitos en lagunas de aguas dulces, con fósiles marinos y abundantes restos petrificados de troncos de diversas especies vegetales.
Otra formación característica y exclusiva del territorio español es la que designamos con la denominación de «Conglomerados rojos de Ifni», formación de origen detrítrico constituída por una arenisca de color rojo, muy coherente y cementada con abundantes lentejones de cantos irregulares, que forman el terreno de la rasa costera, y en cuyo espesor se han labrado los formidables acantilados marinos.
Finalmente, una formación de época muy reciente es la que rellena la vallonada del Asaka, de naturaleza arcillosa y de travertinos calizos.
Conviene también llamar la atención respecto a los costrones y otros depósitos superficiales calizos originados en la época geológica actual y de formación subaérea repartidos por todo el ámbito del territorio de Ifni.
TIERRAS LABORABLES RESULTANTES DE LA DESINTEGRACION DE LOS MATERIALES GEOLOGICOS
La gran complejidad que resulta, según lo antes expuesto, de los materiales litológicos de Ifni originan al desintegrarse, por los efectos erosivos de las acciones superficiales de la intemperie, suelos laborables de composición y elementos agrológicos muy ponderados; tierras de labor de naturaleza arcilloso-silíceo-calcáreas, con abundantes depósitos térreos arcilloso-calizos y arcilloso-caolínicos. Aunque los análisis de tierras no están aún realizados, todo induce a suponer fertilidad natural en las tierras de labor de Ifni. Por su constitución y naturaleza estas tierras son de fondo y fácilmente laborables.
Se comprende que nos referimos a aquellos parajes de relieve y pendiente adecuada a las labores, tales como las mesetas centrales de Sbuya y Mussa, en el centro del territorio; a la extensa llanura de Tagragra, que desde el centro avanza hacia el Norte; al final de estas llanuras, o sea el Haz de Bifurna, en los límites con el dominio francés; a la llanura de la rasa costera y a las vegas, en general estrechas, de las vallonadas principales.
YACIMIENTOS LITOLOGICOS Y METALIFEROS DE VALOR MINERO
Los datos y observaciones que en el contenido de este epígrafe se exponen, son el resultado de los descubrimientos y propección efectuadas por los geólogos de la expedición, los Catedráticos de la Universidad Central, Hernández-Pacheco (Eduardo y Francisco).
Es bien sabido que, en relación con la ocupación del territorio de Ifni, existían repetidos rumores de la existencia allí de yacimientos mineros importantes, especialmente petrolíferos o de fosfatos. Por otra parte, el bosquejo de mapa, a escala 100.000, publicado poco antes de nuestra expedición, por referencias de los indígenas y datos de los aviadores, contiene algunas anotaciones relativas a yacimientos minerales. Todo ello hizo que en nuestras correrías y estudios prestásemos atención a estas cuestiones. Por lo que se refiere a los parajes donde se señala en el mapa algún yacimiento mineral no hemos encontrado substancia alguna de valor minero.
No obstante, la exploración del territorio nos permite señalar dos yacimientos en los cuales hemos fijado nuestra atención, que son los siguientes:
a) Yacimiento de hierro manganesifero. - Se trata de un gran filón de mineral de hierro de buena calidad, situado en la mitad septentrional del territorio, en la penillanura correspondiente a la zona donde se originan los diversos arroyos que, al reunirse, forman la rama derecha del Ifni o sea el Asif Koraima. La masa filoniana arma en la roca sienítica, y próxima al Oeste de la gran fractura o accidente tectónico cercano a los límites políticos con la zona francesa y en las inmediaciones del zoco del Jemis de Ait-Bu-Beker. Por lo tanto, toda la masa mineral está en territorio claramente de dominio español. El conjunto filoniano presenta ensanchamientos de hasta un centenar de metros y una corrida de varios kilómetros en dirección de N. N.E. a S. S.W. Abundantes peñascos y piedras de mineral, resultantes de la destrucción natural de la parte externa del filón, se observan en largos trayectos en la altiplanicie.
La distancia del yacimiento a la playa de Sidi Ifni es de una veintena de kilómetros, siguiendo una comarca en penillanura y, al final, el valle del Ifni.
El reconocimiento rápido efectuado necesita complementarse con un más detenido estudio, tanto en lo que se refiera al yacimiento en el terreno como a las de laboratorio, respecto a análisis de las muestras que hemos traído.
b) Depósitos fosfatados.-El otro yacimiento es el que constituye la formación fosilífera, formada por capas alternantes de calizas, areniscas y margas, en las que se ha labrado el acantilado costero entre Sidi Ifni y Sidi Uarsik, en las amplias playas del Sur del territorio español, en una extensión de varios kilómetros.
La característica geológica de tal formación se ha expuesto sucintamente en el contenido del epígrafe relativo a la «Constitución geológica del Ifni».
En los primeros reconocimientos que efectuamos en el acantilado costero nos llamó poderosamente la atención a los dos geólogos universitarios el carácter carbonoso, la abundancia de restos orgánicos, el tono pardo-negruzco y el aspecto bituminoso de las capas de origen cenagoso, y pensamos en la posibilidad de hallarnos ante yacimientos petrolíferos o de fosfatos.
La primera hipótesis la desechamos por caracteres de geotectónica, cuya explicación no es adecuada al carácter de este informe, llegando a la consecuencia de que si este terreno contuvo substancias petrolíferas éstas se habrían puesto en libertad y, en todo caso, lo que existiese no constituiría cantidades aprovechables. Los análisis de los materiales litológicos nos confirmaron la ausencia de tales substancias en la formación geológica. Mas bien nos inclinábamos a la probable existencia de fosfatos cálcicos.
Atentos a esta hipótesis hicimos un reconocimiento minucioso, un detallado corte geológico de la formación y una abundante recogida de muestras y ejemplares litológicos. Como en Ifni no disponíamos de medios de análisis para los reconocimientos, hubo necesidad de esperar el regreso a Madrid. Los análisis de laboratorio efectuados han confirmado la existencia del fosfato cálcico en el yacimiento geológico de los acantilados del pozo de Arrin y de Sidi Uarsik; las capas arcillosas pardo-negruzcas y las areniscas son fosfatadas; pero, desgraciadamente, de una pobreza tal que excluye en absoluto la utilidad económica de la explotación del yacimiento en la zona a la vista, pues la riqueza en fosfato, según los análisis del competente químico el Profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central D. Angel del Campo, oscila en las diversas muestras entre 2, 4 y 5'2 de fosfato tricálcico por 1.000; es decir, no constituyen minerales fosfatados explotables.
c) Minerales de cobre y sulfuro metálicos. - No damos importancia a algún pequeño apuntamiento con minerales de cobre, tales como malaquitas, calcopirita, que fueron reconocidos en la segunda mitad del siglo XIX por el inglés Curtis, que estableció una pequeña factoría en el país, y de las que no hizo explotación en forma, indudablemente por la poca importancia del yacimiento. Tampoco tomamos en consideración alguna muestra de galena, de procedencia muy dudosa, y que en todo caso constituirán apuntamientos mineralógicos insignificantes y propios de los terrenos graníticos y paleozoicos, con tan gran desarrollo en el país.
LA COSTA Y LAS POSIBILIDADES DE PUERTO
(Fotos 9, 10, 11 у 12).
Cuestión de interés capital es la posibilidad de establecer algún pequeño puerto o desembarcadero que permita libremente el acceso por mar al territorio de Ifni, pues constituyendo éste un enclavado relativamente pequeño en la enorme extensión del dominio colonial francés, en el área atlántica del continente africano, las comunicaciones por tierra estarán siempre intervenidas por Francia; por otra parte, la seguridad del dominio español exige el acceso al mismo, en todo tiempo, por vía marítima.
No cabe pensar en un puerto de interés comercial de importancia; pues, por una parte, el territorio español es pequeño y el tráfico comercial de esta parte del continente africano tiene su afluencia natural hacia el puerto de Agadir, con excelente situación geográfica, situado algo más del centenar de kilómetros al Norte de Ifni. Por otra parte, las características del litoral español de Ifni no permiten de ninguna manera pensar en el establecimiento de un puerto que, por sus condiciones naturales, pudiese competir con el de Agadir, sino en un pequeño puerto o desembarcadero para el servicio de la región natural de Ifni, procurando resolver las dificultades que presenta la configuración y característica de la costa.
El territorio español de Ifni da frente al Atlántico por una línea continuada de altos acantilados, en la mayor parte de los casos de 50 a 60 metros de altos, sobre los que en diversos parajes bate violento el oleaje de un mar proceloso y bravío. Generalmente, el alto acantilado está separado de las olas por largas y amplias playas, que se hunden en el mar muy suavemente y con poca profundidad hasta muy adentro, lo cual ocasiona a poca marejada que exista una serie de rompientes que hacen inabordable la costa.
La costa está arrumbada uniformemente de Noreste a Suroeste.
En la zona marítima de Ifni el viento sopla con gran persistencia del tercer cuadrante o de la mitad del primer, rolando entre estos límites; el viento Sur y los del segundo cuadrante son muy raros.
En esta latitud del Atlántico la gran corriente aérea del alisio está ya establecida. Teniendo en cuenta el arrumbamiento de la costa y las direcciones del viento, se comprende que el litoral del Ifni sea en extremo desabrigado.
El alisio engendra la gran corriente del Golfo, que entre las Canarias y la costa africana, o sea en la Mar Pequeña, marcha del N.N.E. al S.S.W.; corriente que pasa rozando el litoral de Ifni, avanzando rápida a lo largo de la costa. Esta corriente litoral es muy patente, arrastrando hacia el Sur los objetos flotantes, como hemos comprobado en repetidas observaciones, que no hay por qué detallar ahora. Tal acción de transporte de la intensa corriente litoral tiene gran interés en lo que respecta a las construcciones en el mar, pues arrastra también las arenas, y aun los cantos, hacia el Sur.
En este respecto, y en relación con tal fenómeno, debo señalar el hecho que en la costa de Cabo Juby, en el Sahara español, a 300 kilómetros del territorio de Ifni, hemos recogido en la playa actual y en la que constituye la terraza marina (elevada por un movimiento del litoral sobre el nivel actual del mar) gran número de cantos rodados y de gravas, procedentes de los materiales litológicos de Ifni, especialmente de las diversas rocas eruptivas de este territorio, las que conocíamos muy bien; rocas totalmente extrañas al Sahara español y al tramo costero del Sahara francés, situado entre el río Draa e Ifni. Han venido, pues, estos materiales rodados caminando hacia el Sur, poco a poco, empujados por la corriente litoral y los temporales, en marcha que ha durado siglos y siglos, a lo largo de la costa.
Tal acción de transporte de la corriente litoral puede constituir un serio inconveniente en las construcciones de escolleras, pues el remolino que se produzca inmediatamente al respaldo de la escollera puede acumular las arenas en tal cantidad que muy pronto la edificación sea inútil para la finalidad apetecida. Debe, por lo tanto, en las construcciones marinas tenerse presente el fenómeno señalado para escoger en el litoral paraje adecuado con probabilidades de que tal acción no se produzca, y hacer la obra teniendo presente la contingencia señalada, pues la ingeniería constructiva tiene medios procedimientos de evitar o atenuar tal inconveniente.
Otra característica general de la costa de Ifni debo señalar. Como consecuencia de los movimientos geológicos, de naturaleza isostática, que se han realizado y que aún continúan efectuándose en esta parte del litoral atlántico de Africa con la lentitud secular de esta clase de fenómenos, y cuya exposición en detalle es impropia de la extensión de este Informe, el mar inmediato a la costa de Ifni tiene en la mayor parte de los sitios muy poca profundidad y el fondo rocoso, arrasado por igual, predominio sobre los de arena; es decir, que los fondos inmediatos a Ifni son aplacerados. Esto hace que los buques que se estacionan frente a Ifni anclen lejos de la orilla por el temor de garrear y encallar. Esta es también la causa de las series de grandes rompientes que a poca marejada que exista se forman, imposibilitando o dificultando los desembarcos, especialmente durante ciertas épocas del año, a no disponer de embarcaciones adecuadas a tal fin en relación con la característica de la costa que se acaba de señalar. Problema de desembarco y de embarque que es de supone que la Marina tendrá resuelto, para casos de la naturaleza señalada, mediante lanchas o embarcaciones de tipo especial.
En contraste con estas características hostiles de la costa, todo el litoral presenta una circunstancia favorable para la construcción de escolleras para puertos o embarcaderos, pues donde quiera que sea se dispone de roca excelente, al pie o inmediata a la obra, empleando el material rocoso del acantilado. Especialmente, el conglomerado rojo (que es la roca que predomina en todo el litoral y la que forma los acantilados, con playa al pie, de los parajes más adecuados para puerto) es de muy buenas condiciones, dando grandes bloques, como indican los numerosos y de enorme tamaño resultantes de la destruсción natural de los escarpes. En esta roca la acción marina ha labrado las arcadas y puentes naturales más formidables que probablemente existen en todo el litoral atlántico: ingentes construcciones de la naturaleza que avanza hacia el mar, al modo de colosales arbotantes y botareles; accidentes costeros en extremo pintorescos e imponentes, actualmente en seco a consecuencia del movimiento isostático de elevación que he dicho ha experimentado esta parte del litoral atlántico.
Atento a la importancia que tiene el problema, de acceso por mar al territorio de Ifni, y en vista de que por dificultades de tiempo y circunstancias meteorológicas no podían terminarse, en el tiempo que duró la expedición, los trabajos de campo para un bosquejo topográfico del conjunto del territorio, dispuse que los encargados de esta misión, el Ingeniero Geógrafo, Teniente Coronel señor Revoltós, y el Topógrafo Sr. Crespí realizasen como labor más importante y urgente el levantamiento detallado de toda la costa y de la rasa costera; lo cual efectuado con la gran intensidad en la labor y competencia de los mencionados expedicionarios, hace que se disponga de un plano adecuado para los estudios pertinentes a la fijación del paraje para puerto.
El reconocimiento y exploración que personalmente he realizado de toda la costa, en unión del Profesor de Geografía Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central D. Francisco Hernández-Pacheco, nos lleva a la conclusión que tres son los parajes en que debe fijarse la atención para el puerto o embarcadero.
El primer sitio es en la actual playa de Sidi Ifni, en donde se vienen realizando los desembarcos y embarques. Topográficamente tiene la ventaja de estar en el medio de la línea de costa, en la desembocadura del principal río y de cuenca más extensa del territorio, con facilidad de comunicaciones para las diversas comarcas del interior. Con amplia zona de rasa costera hacia el Sur y hacia el Norte, y junto a los campamentos y campo de aviación que se han establecido provisionalmente. Tiene el inconveniente de estar esta playa ampliamente abierta a los vientos dominantes del Oeste, Noroeste y Norte. Por otra parte, como el Ifni, río de tipo rambla, está sujeto a fugaces e intensas avenidas, tendría que pensarse en eliminar el influjo pernicioso que pudieran causar los arrastres de este río, quizá dejando la desembocadura al Norte de la escollera que se proyectase.
La segunda ubicación está al Sur, en el Marssá de Arksis, a unos 23 kilómetros de Sidi Ifni y unos 14 de la frontera meridional, o sea de la desembocadura del Asaka; cerca, y al Sur de la desembocadura del Arksis, cuya barrancada, seca casi siempre, corta la rasa costera, con llana comunicación a lo largo de ésta con Sidi Ifni, y teniendo al respaldo la más extensa llanura que existe en todo el territorio. Consiste el paraje señalado en una ensenada, abierta al Oeste, en cuya playa los moros varan y resguardan sus carabos. La punta Norte de la ensenada se prolonga por algunos farallones que pudieran ser base de una escollera de abrigo. En la punta Sur hay un promontorio, raspando el cual se penetra junto a la roca, con calado suficiente para las embarcaciones, a una caleta que sirvió de refugio al inglés Curtis cuando estableció en Ifni su factoría, a mediados del siglo pasado. La caleta tiene algunos escollos y es de peligrosa entrada cuando hay marejada.
El tercer paraje está en el segmento Norte de la costa, a una decena de kilómetros de Sidi Ifni, en el Marsá de Exira, por donde están las arcadas y puentes naturales a que me referí anteriormente.
En este paraje hay una ensenada, en cuya playa se varan y resguardan los carabos moros. Una larga alineación de islotes, farallones y escollos se destaca de la punta Norte y avanza resguardando algo la ensenada de la marejada del Noroeste y del Norte, pudiendo servir de base a la escollera. Aún más al Norte existe alguna otra ensenada, especialmente una cerca de la actual frontera Norte, ensenada que es la de más larga flecha. Las comunicaciones con Sidi Ifni son a lo largo de la rasa costera.
Por su situación en el territorio, el paraje de mejores caracteres es el central o de Sidi Ifni. En el caso que éste no reuniera condiciones y tuviera que ser desechado, habría que pensar en las otras ubicaciones. Ninguno de los parajes de la costa presenta tal como está, y sin la realización de algunas obras, condiciones naturales para puerto de refugio.
Creemos que es conveniente y de urgencia que un ingeniero especializado en puertos estudiase sobre el terreno este problema, acerca del cual exponemos las consideraciones pertinentes respecto a Geología y Geografía Física, y para cuyo estudio preliminar se dispone de un excelente plano levantado por el personal de la Comisión Científica que fué a explorar el territorio de Ifni.
LA RASA COSTĘRA Y LAS UBICACIONES DE AERODROMOS Y NUCLEO DE POBLACION
(Fotos 13, 14, 15 у 16).
El aerodromo o aerodromos que se estableciesen en Ifni tienen como ubicación adecuada la amplia y llana rasa costera que desde el borde alto del acantilado marino avanza, con gran amplitud, todo a lo largo de la costa, salvo en los extremos del territorio, con anchura variable hasta la base de la alineación montañosa litoral.
Esta rasa está cortada transversalmente por las barrancadas de los ríos de tipo ramblas que vienen del interior y por barrancos que mellan la línea del acantilado, pero que no se extienden hacia el interior.
La constitución del terreno es adecuada para el objeto apetecido; tiene piedras sueltas en superficie fáciles de retirar y está cubierta por una vegetación de euforbias cactiformes, muy fácilmente descuajables.
En la mitad Norte del territorio, las montañas litorales se aproximan tanto al mar, en algunas partes, que los espacios llanos de la rasa costera son relativamente pequeños respecto a los muy amplios situados en la mitad meridional, a partir de Sidi Ifni; razón por la cual eliminamos la zona rasa septentrional para la ubicación de aerodromos.
Los parajes que reunen mejores condiciones son dos: Uno en Sidi Ifni, en donde está actualmente el campamento central de las fuerzas de ocupación y el aerodromo provisional en servicio. Comienza el área disponible para aerodromo desde unos 500 metros al Sur de la vallonada de la desembocadura del Ifni, y se extiende a lo largo del litoral, hacia el Sur, en una superficie de más de un kilómetro de longitud por más de 600 metros de anchura.
En esta ubicación de aerodromo conviene advertir que la alineación montañosa litoral está inmediata al aerodromo, que la alineación tiene una altitud que sobrepasa en algunos parajes de los 400 metros (cerro del Antílope grande) y la cresta de la alineación es abrupta y áspera; por cuyas características el aerodromo está algo influenciado por los remolinos y corrientes aéreas irregulares, y por la nubosidad frecuente que por condensación origina este destacado e inmediato relieve orográfico.
Hacia el Sur continúa la planicie de la rasa costera, pero pequeñas barrancadas, aferentes directamente al mar, la interrumpen.
El abastecimiento de agua de este campamento de aviación, como para la población y edificaciones próximas de esta zona de la rasa costera, tendrá que ser elevando a unos 70 metros las aguas subálveas de los últimos tramos del Ifni, de no muy buena calidad. Como aguas de mejor potabilidad debe contarse con las pluviales recogidas en aljibes, para lo cual se presta muy favorablemente la característica topográfica del terreno.
El segundo paraje para campos de aviación está en la rasa costera de Sidi Uarsik y del Arksis, a una quincena de kilómetros al Sur de Sidi Ifni. En este sitio la planicie se extiende con amplitud triple que en Sidi Ifni; la cantidad de piedras sueltas, de las que habría que limpiar el campo de aviación, son en mucha menor proporción que en el paraje anterior; una loma suave y de cresta uniforme, la loma de Alí, con una elevación de unos 250 metros sobre la rasa costera, está alejada del borde del acantilado marino más de tres kilómetros y, por lo tanto, los aerodromos podrían estar más alejados de la base de la loma. Superficies de tres kilómetros cuadrados sin barrancos ni accidente alguno que interrumpa la llanura, pueden por esta zona escogerse en diversos sitios.
El abastecimiento de aguas de estos campos de aviación y dependencias diversas puede hacerse captando los manantiales de Lagisgal, que brotan en la altiplanicie central, detrás de las lomas de Alí, a una distancia de unos cinco kilómetros de la rasa costera y cuyas aguas podrían ser conducidas por la vallonada del Arkis, con presión conveniente, pues brotan unos 40 metros más altos que la planicie litoral. Cabe también captar los manantiales que brotan al nivel de la media marea en las calizas del cabo Nun, que dan a la playa de Sidi Uarsik, y elevar estas aguas unos 60 metros a la superficie de la rasa. Como en el caso anterior las aguas pluviales pueden muy fácilmente recogerse en aljibes.
Si se juzga conveniente que el puerto marítimo esté inmediato al aéreo, si aquél se establece en la playa de Sidi Ifni, la primera ubicación de aerodromo es preferible por este respecto. Tiene, por otra parte, la ventaja de su situación central en el litoral de Ifni.
Si no importa que los campos de aviación estén alejados del puerto, las extensiones de rasa costera de Sidi Uarsik y del Arksis son preferibles, aun estando distanciados de Sidi Ifni unos 15 kilómetros por una carretera en terreno perfectamente llano.
Si, lo que no parece probable, el paraje designado para puerto fuese la Marssá de Arksis, es indudable que el aerodromo debiera estar en la segunda ubicación inmediato al puerto marítimo, en donde hay espacio para población y servicios subordinados.
Respecto a la población: Si el puerto ha de estar en la desembocadura del Ifni, debe establecerse en la rasa costera de la margen izquierda, en la parte alta del acantilado, donde nosotros establecimos nuestro campamento general, para que sus edificaciones no perturben al aerodromo si éste sigue donde está el provisional. Si el puerto ha de estar en el Marsaá de Arksis, la población tendría que estar en sus cercanías, como asimismo el aeródromo.
LA RED FLUVIAL Y LA CUESTION DE AGUAS
(Fotos 17, 18, 19 y 20).
En los ríos de Ifni tenemos que distinguir dos grupos: uno, el de aquellos cursos fluviales que nacen fuera de la región natural y atraviesan ésta desembocando en el mar; de este tipo es el Asaka, que establece la frontera meridional entre la zona española y la francesa. El Asaka se origina en pleno desierto, y ya formado y con caudal permanente atraviesa el territorio de Ifni acrecentándose con los aportes circunstanciales de barrancos laterales aferentes por una otra margen, y después de su recorrido por un valle encajado termina en la playa filtrándose sus aguas a través de las arenas de las dunas costeras, y únicamente en las grandes avenidas rompe el dique arenoso y entra la corriente directamente en el mar. Las aguas del Asaka, represadas en algún trayecto y desviadas por rústicas presas, son conducidas por acequias laterales y sostienen en los ensanches del valle maizales y otros regadíos.
Los demás cursos fluviales del territorio de Ifni nacen todos en la región natural, en territorio de dominio español, y corresponden al tipo de las ramblas del Levante y del Sureste de España. El principal es el Ifni, de situación media en el territorio; es el de mayor cuenca comprendiendo dos ramas: el Asif Uender, la meridional, y el Asif Koraima, la septentrional; las que se reunen en un único brazo para atravesar en meandros encajados las alineaciones montañosas litorales, y cortando en ancha barrancada, de fondo plano, la rasa litoral para acabar en la playa del morabito de Sidi Ifni.
Al Sur, entre el Ifni y el Asaka, están como principales ramblas el Tamarut y el Arksis, de poca cuenca y corto recorrido. Naciendo en las montañas y mesetas centrales salen a la rasa costera, la cual cortan por hondas barrancadas.
Al Norte del Ifni, hacia la zona fronteriza, está el Asif Saulguemat, que se origina, por diversas ramas, en las altiplanicies del Norte: Tagragra, Haz de Bifurna, etc.; y en gargantas encajadas, entre relieves rudos, sale al mar en la ensenada de Tagadir, frente a un islote de calizas, y entre el morabito de Sidi Mohamed Abdalah y el aljibe del morabito.
Todos estos cursos de agua he dicho son del tipo de las ramblas del Levante español. Las dos ramas del Ifni, como el Saulguemat, tienen en casi todo el recorrido corriente estival en largos trayectos y, cuando no, rosarios de charcos y, en todo caso, aguas subálveas, a profundidad de uno a tres metros entre los cascajos y aluviones del cauce; aguas que por procedimientos rudimentarios elevan los naturales del país para constituir regadíos, principalmente de maíz, en los ensanches de las vallonadas. Estas aguas, en la actualıdad, por su lento movimiento entre los aluviones y la naturaleza de los materiales litológicos con los que están en contacto, son duras v más o menos salobres.
Aunque los valles, por lo común encajados, presentan en diversos sitios buenas cerradas de presa, no parece que, en general, puedan construirse embalses de gran capacidad, por los frecuentes rápidos y pendiente acentuada de los cauces y también por la facilidad de relleno de los embalses por los aluviones y cascajos a consecuencia de lo violento de los aguaceros en los cortos temporales de lluvia del país.
Respecto a manantiales, existen no pocos en las comarcas centrales, constituídas por granitos y sienitas, manantiales que, por lo común, son pobres, aunque numerosos, como es la regla general en las comarcas graníticas.
Entre los manantiales que hemos visto, tres son los más importantes. Uno, el principal, es el del valle montañoso de Ugug, que se abre en los contrafuertes de calizas de las montañas interiores hacia el Sur, o sea a la llanura de Tiliuín, donde comienza el desierto. Brotan los manantiales de Ugug, en las calizas de la cabecera del valle, y sostienen gran extensión de regadíos, huertos de frutales y un importante palmar, con extensión longitudinal de kilómetro y medio a lo largo del fondo de la vallonada.
Otro manantial es el del pozo de Lagisgal, ya citado al hablar de las posibilidades para la ubicación de aerodromos en la rasa costera de Sidi Uarsik y del Arksis. Brota en una vallonada entre tobas y materiales de origen volcánico. Este manantial se trató de captar por los naturales del país, pero los medios de que disponían no permitieron el achique del agua, y el pozo y galerías que hicieron se rehundieron. Debería intentarse la captura de este manantial de agua de buena calidad y, al parecer, abundante, si bien no ha podido ser aforado.
Un tercer grupo de manantiales son los que brotan en las calizas del cabo Nun, en la playa de Sidi Uarsik, inmediatos al morabito.
Estas aguas parecen proceder de la meseta central y bajo las capas de conglomerados rojos de la rasa costera, y entre las calizas del subestrato llegan siguiendo los planos de estratificación de esta última roca y brotan abundantes en las intersecciones de tales planos con grandes diaclasas que les cortan. Brotan al nivel de las mareas medias y no sería operación complicada ni costosa de ingeniera сарtar estas aguas, que son de buena calidad.
Respecto a mantos acuosos subterráneos hemos podido apreciar que en la llanura de Tagragra existen abundantes regadíos que se sostienen de una capa acuífera en el contacto del subestrato granítico con un depósito superficial sedimentario moderno, constituído por capas irregulares de naturaleza margoso-arenáceas, con abundantes productos caolínicos. La capa acuífera está de dos a ocho metros y se extrae el agua por singulares y rudimentarios procedimientos primitivos. La introducción en el país de molinos elevadores accionados por el viento sería de gran utilidad, pues en la llanura de Tagragra el viento sopla con gran constancia y persistencia.
En la llanura de Tiliuín existe también un manto acuífero, que alimenta en parte al Asaka y que brota en pequeñas depresiones del terreno desde donde son conducidas a las pequeñas zonas de huerta.
Finalmente, por lo que respecta a aguas potables, ya que las subálveas de los ríos lo son en un grado muy inferior, conviene decir algo del aprovechamiento de las aguas pluviales. El uso de aljibes para recoger y almacenar las aguas de lluvia está muy extendido en el país, tanto en los caseríos dispersos por el territorio como en el campo y de dominio público. El agua de estos aljibes es excelente, la de mejor calidad que hemos encontrado en el territorio.
Recuérdese que en ciertas islas del archipiélago canario, tales como Fuerteventura y Lanzarote, es casi el único procedimiento de abastecimientos de agua para toda la población de estas islas; recuérdese también que en muchas comarcas de la Península Hispánica el agua de aljibe ocupa el primer lugar como agua potable; téngase en cuenta, por ejemplo, que la posesión inglesa del Peñón de Gibraltar se nutre para todos los usos, incluso para el abastecimiento de los barcos de las aguas pluviales que caen sobre el peñón y se almacenan en reservarios adecuados.
Los aljibes campestres de uso público son relativamente numerosos en Ifni y gozan de gran prestigio. Creo de gran conveniencia, como medio de atracción de los habitantes hacia el dominio de España, que procuremos realizar estas dos funciones: 1. Recomponer los existentes, pues los moros de Ifni son muy descuidados en la conservación de sus edificaciones, incluso éstas que tienen en tan gran estima; es cuestión de unos jornales y unos sacos de cemento, o de la buena cal crasa del país empleados con cuidado. 2. Deben establecerse nuevos aljibes, algunos de gran capacidad, en los parajes adecuados, con campos de abastecimiento, toma de agua, câmara de decantación y reservario, bien estudiados y en condiciones de evitar posibles contaminaciones. Labor muy conveniente y eficaz en múltiples aspectos.
EL CLIMA, LA VEGETACION ESPONTANEA Y LOS CULTIVOS
(Fotos 21, 22, 23 у 24).
Las características más singulares del territorio de Ifni está dada por la vegetación espontánea. Es bien sabido que la vegetación es, en gran parte, función del clima.
El clima. - Ifni tiene un clima particular dentro del que corresponde al conjunto territorial que comprende la llanura occidental africana, por la que se inicia hacia el Sur la inmensa extensión del Sahara. Obedece esta particularidad climatológica al relieve orográfico de este país costero, con montañas de altitud próximo al millar de metros a una quincena de kilómetros de la costa v superiores a mil doscientos a poco más de una veintena del borde de las olas.
Por la latitud cercana al trópico, la misma que el borde Norte del archipiélago canario y la influencia de la gran corriente atlántica del Golfo, Ifni goza de un clima marítimo de muy atenuadas diferencias estacionales y de gran uniformidad en cuanto se refiere a variaciones térmicas. El alisio penetra hasta el fondo del país, de tal modo que la diferencia climatológica de la costa,, respecto al interior, no es muy acentuada, si bien en estas últimas zonas se aprecian algo más que en la rasa costera los contrastes térmicos.
Aunque las observaciones meteorológicas, durante nuestra estancia, son insuficientes para juzgar de un factor geográfico tan complejo como el clima, por lo poco observado directamente y por la información realizada, deduzco que, aunque no igual, la climatología de Ifni tiene grandes analogías con las de las islas orientales de Canarias. Durante nuestra estancia, el aspirómetro nos señaló diferencias tan sólo de algo más de un grado entre el termómetro seco y el húmedo.
En Ifni la temperatura es siempre bonancible, nunca hiela, ni el calor sofoca, pues sólo en muy raros días y por poco tiempo sopla el viento del desierto y se siente extraordinaria sequedad e intenso calor. La estación verdaderamente estival, en la que el calor se presenta, se retrasa mucho y es corta; segunda mitad de Agosto y gran parte de Septiembre, terminando bruscamente mediante tormentas y aguaceros hacia el mes de Octubre. El ambiente es de gran humedad en la atmósfera, con nieblas que se agarran a las cumbres, nubosidad frecuente y rocíos de madrugada. En Ifni llueve pocos días, en dos temporadas cortas de otoño y de primavera, pero en fuertes aguaceros y violentas turbonadas, corriendo los arroyos y ramblas con gran caudal y violencia, originando grandes arrastres y acciones erosivas, rápidas y fugaces. Hay un dicho de los indígenas que expresa gráficamente estas acciones intensas de los aguaceros característicos de Ifni: «Cuando llueve, no se oye hablar».
Estas noticias deben completarse con observaciones meteorológicas continuadas, especialmente pluviométricas y de temperatura, pues con los datos resultantes se podría ir a la resolución de problemas de diversa índole, pero especialmente agrícolas, para obrar sobre seguro y no al azar respecto al establecimiento de cultivos de plantas nuevas en el país. Cuatro estaciones meteorológicas termopluviométricas creemos conveniente establecer en el país: Una en la rasa costera, en Sidi Ifni, o donde se establezca el aerodromo; estación meteorológica completa que seguramente se instalará como servicio para la aviación; otra en la altiplanicie central de la cabila de Sbuya; otra en la llanura interior de Tagragra; una cuarta en Tiliuín, en el comienzo de la llanura del desierto y, si se quiere, una quinta en la zona alta del macizo montañoso del Tamussa. Estaciones de facilísimo manejo, que deberían estudiarse si podrían estar servidas (entre otros medios) por los guardianes de los morabitos o de las mezquitas rurales, que es de suponer aceptasen el encargo mediante una módica retribución.
La vegetación espontánea.-Este clima uniforme, suave, de escasas lluvias y de gran humedad atmosférica, origina una vegetación singular de la que conviene decir algunas palabras, si bien el estudio que de ella realiza el profesor Caballero originará publicaciones en las que se harán resaltar las características de la flora y de la vegetación de Ifni y la gran importancia científica que en estos respectos ha tenido la expedición realizada por los naturalistas españoles, de la que es uno de sus resultados, numerosas especies vegetales nuevas para la ciencia.
La rasa costera está toda ella ocupada por una de las formaciones vegetales más singulares del Globo, constituída por un conjunto de euforbias cactiformes, especialmente las dos que los moros de Ifni designan con las denominaciones de «darmug» y «aferran». De sus características y formas dan idea mejor que descripción alguna, las fotografías que acompañan a este epígrafe y al relativo a la rasa costera. Estos vegetales, enraizados flojamente al suelo, viven principalmente de la humedad atmosférica y segregan un abundante latex o jugo blanco de aspecto lechoso, viscoso, que contiene caucho mezclado con productos en extremo acres y cáusticos.
Si la industria química encontrase el medio económico de aprovechar tal substancia, la rasa costera y, en general, todo el territorio de Ifni, podría constituir por esta vegetación espontánea una importante fuente de riqueza.
Entre las euforbias cactiformes vegetan matas y hierbas que constituyen abundantes pastos de los rebaños de camellos y de ovejas de los ganaderos sedentarios del país y de los pastores nómadas del desierto que, temporalmente, se establecen con sus ganados en Ifni.
Las montañas litorales, las del interior y, en general, todo el país donde no ha sido descuajada la vegetación espontánea de matorral para dar espacio a los cultivos, las euforbias cactiformes prosperan, pero no son las dominantes, sino que con ellas convive, además de gran diversidad de hierbas, matas y arbustos, una planta leñosa que da la característica típica a Ifni y que es la base de su ganadería. Esta planta es el único representante en el viejo continente de la familia botánica americana de las Sapotáceas: la Argania sideroxilon, que por la dureza de su madera se ha denominado «palo de hierro» y, más generalmente, «argán».
El argán es la planta característica y predominante de Ifni, generalmente en matas que salpican todo el paisaje del tono verde obscuro de sus hojas pequeñas y coriáceas. En otros parajes está guiado el matorral, y transformado en árboles corpulentos del porte de las encinas.
El matorral de argán, como se ha indicado, es la base de la ganadería de camellos y de cabras de Ifni que se alimentan de la hoja pequeña, coriácea y persistente, y de la pulpa de su fruto amaillo, del grosor de una ciruela, cuyo endocarpio leñoso encierra una almendra o semilla de donde se extrae el aceite de argán, sustitutivo del de oliva. El argán es el árbol providencial y que sostiene toda la economía rural de Ifni. Grandes extensiones en valles y laderas constituyen extensas dehesas con arbolado de argán o arganales.
La zona de alta montaña del macizo orográfico de las montañas del Tual y del Tamarrut, sostiene una vegetación de matas, arbustos y árboles de tipo mediterráneo, con el cantueso, el palmito, el lentisco, la madroñera, el quejigo, el acebuche, etc.; vegetación muy semejante a la de las comarcas meridionales y del Suroeste de la Península Hispánica, y que plantea un problema de geografía botánica del mayor interés.
Los cultivos.-La población de Ifni es exclusivamente agrícola y ganadera. Los cultivos del país son de dos tipos: secano y regadío. El cultivo de secano es el de la cebada, y en pequeña proporción un trigo raspinegro, de mucho gluten. Las labores no pueden ser más rudimentarias y primitivas; los campos están invadidos por las malas hierbas, especialmente la grama. Se prepara el terreno mediante una labor que no puede llamarse de arado, pues este instrumento, fundamental de la agricultura, consiste en un palo encorvado, de la fuerte madera del argán, con dos ramas, una que hace de timón y otra a la vez de cama y de dental, en cuyo extremo está fijado con dos clavos remachados una lámina de hierro, que hace de reja; del ángulo se destaca otro palo largo que sirve de mancera, y nada más; el clásico arado romano, en comparación con el instrumento de tipo prehistórico descrito, usado en Ifni, es una máquina agrícola perfeccionadísima. Efectuando la siembra no hay sino aguardar a la recolección, que se hace, por lo común, arrancando la mata decebada, que es de tallos muy cortos y muy ahijados. En las buenas vegas la cebada crece más o se siembran de trigo y se siega. Las operaciones de era son por los procedimientos primitivos y corrientes en los países del contorno mediterráneo; el trillo es desconocido.
Ocupan los cultivos de secano, principalmente, las altiplanicies y llanuras centrales; como comarca de tierras de mejor calidad para estos cereales de secano, cebada y trigo, puede citarse la altiplanicie de Audin, con una altitud de unos 340 metros, en la cabila de Sbuya.
Donde quiera que hay probabilidades de regadío, surge el maizal como cultivo preponderante, con algunas huertas en que los árboles principales son la higuera, el granado y la palmera, con alguna vid trepando por los troncos; como plantas hortícolas, el tomate y el pimiento, la habichuela, berenjenas, calabaceras, y nunca falta el cuadro de hierba buena para el té. En el Haz de Bifurna y en el Tiliuín hemos visto algunos grupos de olivos que crecen frondosos con las ramas rectas y altas, sin podar.
El agua para los regadíos se obtiene por polea a brazo o torno y un zaque hecho con la piel de una cabra o de una ternera, que eleva del pozo una caballería, generalmente un camello o una vaca que tira de la cuerda que por el torno desciende con el zaque; agua que se acumula en albercas circulares. Las huertas no están mejor cuidadas que los secanos y la grama y las malas hierbas invaden los bancales. Los regadíos están principalmente en los ensanches de los valles encajados, característicos del país, en donde brotan manantiales, o en las llanuras de Tagragra y Tiliuín, elevándose el agua del manto acuífero subterráneo. Anteriormente, al tratar de la red fluvial, he hablado del palmar y huertas sostenidas por potentes manantiales del valle de Ugug.
Distribución de la propiedad rústica y caseríos. Los campos de Ifni son generalmente de propiedad particular, divididos en parcelas de tamaño muy variable, tanto los terrenos de secan como los de regadío. Los adesados con arboleda de arganes también son, por lo general, de propiedad particular, como asimismo grandes extensiones destinadas al pastoreo, ocupadas por el matorral, en el que las matas de argán son, salvo en la rasa costera, la especie vegetal preponderante. En otros casos, los terrenos de utilización ganadera son propiedades comunales de las cabilas. Cuestión que desconozco es las relaciones, convenios y usos respecto al aprovechamiento de los terrenos no destinados a cultivos por los ganados de los nómadas, que procedentes del desierto invaden el territorio de Ifni, y que ha sido causa de constantes luchas y combates entre los labradores ganaderos sedentarios de Ifni y los pastores nómadas procedentes del desierto.
La población de Ifni está dispersa por los campos en caseríos aislados. La edificación obedece siempre al mismo tipo defensivo, con muros que parecen bastiones de fortaleza; con torres, a veces con almenas y, en su defecto, piedras que las sustituyen; torreones que generalmente sobresalen en elevación y destacan de la alineación de los muros para mejor defensa o que flanquean y resguardan el portalón de entrada. Toda la construcción es de tapial y casi toda la edificación de un solo piso con terrados. Estas casas fuertes, que revelan la necesidad de defensa, no son sino cortijadas con un laberinto interior de habitaciones, graneros, cuadras y corralizas diversas para los ganados. Junto a cada caserío está la era y, por lo general, un extenso cercado plantado de chumberas y defendido del ganado por un seto de ramas espinosas.
No existen en el país aglomeraciones urbanas; pero raro es el paraje en que no hay uno o varios de estos caseríos a la vista, y en los parajes de mayor feracidad mayor número, con alguna mezquita rural y el consabido morabito.
La población nómada, que con sus ganados se establece en Ifni temporalmente, habita en sus jaimas, o sea sus especiales tiendas de campaña.
Es difícil calcular la población de Ifni; he oído varias veces que alcanza a unos 25.000 habitantes o más, o sea de unos 14 ó 15 por kilómetro cuadrado. Un censo de población es labor que debe realizarse con urgencia. Lo dicho se refiere al dominio español; las zonas francesas de la región natural, como más pobres, están más despobladas, especialmente las partes al otro lado del límite Sur, o sea del Asaka; comarca que fuera de la vallonada de este río está casi desierta y constituída por áridas y secas lomas de pizarras que acaban en el desierto.
LA FAUNA Y LA GANADERIA
(Fotos 25, 26, 27 у 28).
La fauna del territorio de Ifni, como ocurre con la flora, es del más alto interés científico. Los trabajos que los zoólogos de la expedición publiquen en este respecto la darán a conocer.
El entomólogo Sr. Escalera ha regresado de la expedición completamente satisfecho de los resultados que ha obtenido en su campaña entomológica, siendo muy numerosas las especies nuevas para la Ciencia.
La fauna de vertebrados es también en extremo interesante, con especies de mamíferos poco conocidas, tales como algún gran antílope especial de esta zona africana; gacelas, jabalíes, grandes chacales, curiosas viverridas, un plantígrado del género Mellibora, las abundantísimas ardillas del argán, etc.
Reduciendo mi información a lo pertinente a la ganadería, conviene hacer resaltar que Ifni tiene, al presente, un importante valor ganadero, el cual considero como el fundamental del territorio.
La principal ganadería es la de cabras, que encuentra en el matorral de Ifni, y especialmente en los arganes, su principal sustento.
Las cabras de Ifni son de dos tipos; ambas de pelaje negro y de alzada mediana, con producción también mediana de leche, pero, muy prolíferas. La más abundante es de pelo corto y la otra de pelos largos, especialmente en las ancas y cuarto trasero, que se emplean, tejidos conjuntamente con el de camello, para la fabricación de las telas y cordaje de las jaimas y otros usos. Raro es el caserío en el que no encuentra abrigo un grupo de cabras de 20 a 60 о más cabezas. Elemento humano, típico del paisaje de Ifni, es el de los chiquillos o chiquillas moras pastoreando un hato de chivos o de cabras, todas apeladas. En la fotografía que acompaña a esta Memoria puede apreciarse un rebaño de cabras de la cabila de Sbuya sesteando en la vallonada herbosa del Asaka, rebaño superior en número al millar de cabezas.
En segundo lugar, pero muy importante, está la ganadería de camellos, en gran parte de los nómadas. En Ifni los camellos pastando, bien en la rasa costera, en las laderas de las montañas litorales y del interior, y aun en sitios escarpados, es también elemento característico del paisaje. En otra de las fotografía adjuntas puede observarse lo numeroso del rebaño de camellos en otro paraje del valle de Asaka.
La tercera especie de la ganadería de Ifni es la oveja. Se trata de una raza blanca, con parte de la cabeza y los extremos de los pelos negros, de lana larga, pero no muy fina; raza que presenta como particularidad la facilidad de producción de carne grasienta, de gusto agradable. No es frecuente que las ovejas constituyan grupos numerosos, sino que se crian mezcladas entre las cabras, o que formen rebaños, por lo común no pasando del centenar de cabezas. En la rasa costera y en la altiplanicie centrales es donde se las ve pastar en mayor abundancia.
El ganado que se presenta en Ifni con menor abundancia es el vacuno, en grupos de pocas reses. Es una raza de cuerno corto y gacho, y tamaño mediano.
Aunque la vaca de Ifni no presenta el grado de degeneración que en el Norte de Marruecos, a cuyo tipo corresponde, se aprecia que está muy descuidada la selección de este animal, como se observa por el tamaño de la ubre y la poco abundante producción de leche. Las vallonadas herbosas de los ríos del país son los parajes donde normalmente se observa a esta clase de ganado.
El ganado caballar de Ifni es de buena estampa y duro, pero mal cuidado y no muy bien alimentado, por lo general. Como en todo el Africa del Norte, existe ganado asnal, duro y resistente, y de talla pequeña.
Terminará esta exposición, respecto a la ganadería de Ifni, haciendo mención de la abundancia de colmenas que existen alojadas en los largos cestos cilíndricos, cerrados por los extremos con palos de chumberas, fabricados con cañas y embadurnados al exterior de arcilla, y que colocan tumbados en el suelo en colmenares inmediatos los caseríos. La miel de Ifni es muy agradable y de gran consumo, pues plato obligado en toda comida es la mezcla de miel y de mantequilla caliente. Debe citarse, como colmenar de extraordinaria importancia, el de Targa Uassis, en la margen española del Asaka.
Madrid, Septiembre de 1934.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 123 - 1876 julio 2, Página 27 en el tomo, 31 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. I
SALIDA DE ESPAÑA. - GIBRALTAR, ESPAÑA é INGLATERRA. - UNA IDEA PATRIÓTICA. - LA ANULACION DE GIBRALTAR. - GIBRALTAR ANTE LA HISTORIA, - LA DIPLOMACIA Y LA POLÍTICA, POR D. FRANCISCO M. TUBINO. - A TANGER.
Gibraltar 12 de Julio de 1875.
Sr. D. Eduardo de Medina.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 124 - 1876 julio 9, Página 48 en el tomo, 16 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. II
Tánger 14 Julio 1875.
Ya estoy en Marruecos, en la tierra de lo maravilloso.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 126 - 1876 julio 23, Página 121 en el tomo, 25 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. IV
Larache 22 de Julio de 1875.
Ya me tiene usted, querido amigo, instalado á orillas del Lucos, en esta ciudad que por su pintoresca situacion y amenos campos llaman los indígenas el jardin.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 128 - 1876 agosto 6, Página 168 en el tomo, 8 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. VI
Rabat, 28 de Julio de 1875.
Aqui me tiene usted acabando casi de apearme en la cuarta capital del Imperio Marroquí, y lo mismo que digo cuarta podría llamarle primera, porque el hecho es que el anterior Soberano prefería esta residencia á las de Marruecos, Fez y Mequinez, pero como no se conoce aún el gusto del nuevo Emperador, demasiado ocupado en sostener la corona en sus sienes para entretenerse en viajes de recreo, le he dado el puesto que por antigüedad le corresponde, y así no hago agravio á las otras ciudades.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 129 - 1876 agosto 13, Página 210 en el tomo, 32 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. VIII
Casablanca, 7 de Agosto de 1875.
Conforme anuncié á usted en mi anterior, el 4 salí de Rabat con direccion á ésta, donde llegué el 5 al medio dia, y como la poblacion no tiene nada que llame la atencion, me propongo proseguir mañana mi viaje.
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 130 - 1876 agosto 20, Página 244 en el tomo, 20 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. X
Saffi 14 de Agosto de 1875.
Desde que salí de Mazagan tomé próximamente la direccion del S. 0., caminando por una serie de colinas de corta altura, siendo el campo y el aspecto general del páís tan igual en un todo á lo que ya había recorrido que por eso no hago aquí una descripcion más detalla
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 131 - 1876 agosto 27, Página 282 en el tomo, 26 en el PDF
UN PASEO POR MARRUECOS. XII
Mogador, 23 Agosto 1875.
En mi última caria anuncié á usted que en ésta me ocuparía de los países independientes del Sur y y Guad-Nun, valiéndome para ello de las noticias que me han dado los indígenas y de las que yo mismo he podido adquirir en un viaje que el año pasado hice por mará lo largo de la costa de Tekna, pues estoy convencido de lo necesario que es para los que entre nosotros se dedican al comercio el conocimiento exacto de estos países; pero nunca pensé que mi trabajo tuviera el mérito de la oportunidad, hasta que al recibir el correo veo entre los periódicos, en un número del Gibraltar Guardian del 20 del corriente mes, un suelto que dice así:
Revista europea: Tomo Octavo Año III Número 132 - 1876 septiembre 3
UN PASEO POR MARRUECOS. XIII. (Conclusion.)*
Mogador, 24 Agosto 1876.
Vamos ahora á visitar el país, analizar sus recursos y estudiar los medios de establecer en él la tan deseada factoría.
Las tribus Bereberes en general se encuentran establecidas en la gran cadena del Atlas que cruza el Imperio desde el Océano hasta la frontera francesa de Argel; pero gran parte de este país está dominado por los Marroquíes, que sostienen guarniciones y gobernadores en Agadir, Tarudant, Tafilete y otros puntos de menor importancia, quedando sólo en verdadero estado de independencia las tribus nómadas que habitan el desierto, en el interior y en el litoral los Estados del Sus y Guad Nun.
La provincia del Sus empieza en las vertientes Sur del Atlas, y termina en el rio Asaca, al Sur del cabo Nun.
La parte Norte de esta provincia está sometida á Marruecos, cuyos límites marca la márgen derecha del rio Masa, y la capital marroquí, donde reside un gobernador por el Sultan, es Tarudant.
Desde el rio Masa hasta el rio Asaca hay un Estado independiente gobernado por Sidi Husein, que reside en Ir, punto no lejano de la costa, y la poblacion se compone de varias kábilas Bereberes, que viven en buena armonía con otras que se suponen descendientes de más de 30.000 cautivos cristianos que Yacub el Manzor (vencedor) trajo de España, y á los cuales, despues de haber empleado en la fábrica de Marruecos, dió terrenos que poblar en esta parte de sus Estados.
Desde la orilla izquierda del rio Asaca hasta el rio Chivicá hay varias kábilas independientes entre sí, pero que forman una confederacion, á cuya cabeza están los hijos del Beiruk, dominándolos á todos por su astucia y malas artes el Jebib Ben-Beiruk.
Desde el Chivicá hácia el Sur pueblan la costa tribus nómadas de costumbres feroces, sobre las cuales no se sabe nada de positivo.
Véanse los núms. 123, 124, 126, 128, 129, 130 y 151, págs. 27, 48, 121, 168, 210, 244 y 282.
Esta es, en conjunto, la comarca de que me propongo dar á usted una ligera idea, prescindiendo de las tribus del interior y limitándome sólo al litoral, que es la parte que más nos interesa.
Saliendo de Mogador con direccion al Sur, se encuentran tres rios poco considerables que corren por un país algo quebrado, pues desde las orillas del mar empiezan á arrancar las estribaciones del Atlas, que por este lado llaman los naturales Gebel Drah, y á los cuatro dias de marcha llega el viajero ante las derruidas murallas de Agadir, poblacion por cierto muy poco conocida de los europeos.
Santa Cruz o Agadir, en idioma Berebere, es lugar amurallado, y como hay en el país otros que tambien son amurallados, y por consiguiente tienen el mismo nombre, los indígenas le añaden uno sacado de las circunstancias de la poblacion; y así, para distinguirla de otras, llaman á Santa Cruz Agadir-n-Ir'ir (el-recinto amurallado del codo), porque en efecto está edificada en un recodo que forma el cabo Gir ó Ras Aferni, como le dicen los moros.
La poblacion se eleva sobre una colina de 650 piés de altura, dominando una ensenada que ofrece buen fondeadero con vientos del N. E. durante la temporada de verano, en que constantemente reinan; pero en invierno, que dominan los vientos del O., no tiene abrigo.
Esta ciudad nació á la sombra de una torre que elevó allí un caballero portugués para proteger una pesquería que se estableció en 1500 y tomó el nombre del castillo, que era Santa Cruz para los cristianos, Dar el Rumia para los Arabes, y Tiguimmi Rumi para los Bereberes, significando ambos nombres en sus respectivos idiomas casa de los cristianos.
Debajo de la colina, é independiente de la ciudad, parece que los portugueses habían construido otra poblacion o almacenes en el fondo de la bahía, si ya no es que las ruinas que se ven hayan pertenecido á establecimientos anteriores.
Mármol y Diego Torres hablan de una ciudad llamada Tul, cercana á una mina de cobre y de laton que tomaron por asalto los Sherifes en 1517, y el último de estos autores menciona además otra próxima tambien á Agadir y tomada igualmente por los moros despues que Tul, designándola con el nombre de Turucuco.
Por lo que indican Mármol y Diego Torres, Tul debía estar situada en la sierra; y en efecto, á 25 kilómetros al E. de Agadir se encuentra Tul; pero de Turucuco no he podido averiguar nada.
A una milla escasa de la costa, sobre una extensa meseta distante al N. de Agadir dos millas, se encuentran unas ruinas, y paralelas á ellas, pero una milla más al E., otras que, como las primeras, las reputa la gente del país obra de los cristianos, y cualquiera de las dos puede ser la Turucuco de Diego Torres.
Hoy Agadir no es más que una miserable aldea habitada apenas por un centenar de personas que arrastran una vida miserable.
En algunos mapas hay señalada una poblacion llamada Fonti (corrupcion de la palabra portuguesa Fonte), que no existe, pues Fonti no es otra cosa que una fuente que hay cerca de las ruinas de que he hablado antes.
A cinco millas al Sur de Agadir se encuentra la desembocadura del rio Sus: siete millas más allá, siguiendo siempre la misma direccion, hay un fondeadero llamado de los siete pozos (Suveiniyeh), cerca de una pequeña poblacion.
Doce millas más al Sur está la embocadura del rio Masa, donde terminan los Estados del emperador de Marruecos, y empiezan los de Sidi Husein el Hachen.
Una ligera inflexion de la costa, designada por los marinos con el nombre de Agulah, está formada por varias colinas que encajonan el curso del Assa, á cuya orilla se ve el pueblecillo de Aguiluk, cuyos habitantes se creen independientes, á su vez, de Sidi Husein.
Los demas puntos de la costa, que sería prolijo describir, son Tamasert, que puede ser el Porto Requela que señalan las cartas antiguas, Mireleft, Arawast, Ifni y Sidi Warzek, situado sobre el cabo Nun.
Al Sur de este cabo, sobre una colina aislada, se ven las ruinas de una ciudad, y aún cuando no son más que ruinas, me detendré en ellas algun tiempo, pues para nosotros tienen gran importancia.
Muchos mapas modernos llaman al cercano rio de Asaka, á la provincia y á las ruinas, Nun; y con el mismo nombre y con los de No y Nou se encuentran en muchos y muy antiguos mapas.
Esta diferencia de nombres ha hecho nacer muchas etimologías que no dejan de ser curiosas.
Mármol dice que los portugueses llamaban al cabo Now, porque cuando llegaban á él los buques, antes de que la costa fuera más conocida, viraban en redondo sin atreverse á pasar más allá.
Davidson y D. Joaquin Gatel, aceptando la etimología indígena, pretenden que Agadir Nuna (fuerte de Nuna) se llama así porque lo fundó y en él vivió una reina cristiana; pero oyendo pronunciar bien el nombre, se ve que su verdadero significado, como entendió Chenier, es el de Duma (palmera enana).
Esta ciudad se llama tambien Agüidir (ſuertecillo) y Jorba entre los indigenas, conociéndola los europeos con el nombre de Santa Cruz la pequeña ó de Mar pequeña.
Semejante confusion ha sido causa de que se originen dudas acerca de la verdadera situacion del puerto, junto al cual, segun nuestro tratado de paz con Marruecos, tenemos derecho á fundar una pesquería, creyendo unos que esta ha de establecerse en Agadir Duma y otros en Agadir-n-Ir'ir.
Los que hicieron el tratado fueron muy poco explícitos en este punto; pero los inconvenientes de esta ligereza no tardaron en tocarse, pues en cuanto nuestro gobierno exigió el cumplimiento del artículo 8.°, los moros declararon que estaban dispuestos á cumplir sus compromisos, pero que el punto cedido era el situado en la orilla izquierda del rio Asaka, y, por lo tanto, dentro del territorio independiente del Sus, que, como hemos visto, termina en este rio, lo cual causó la admiracion de muchos que de buena fe creian que el punto cedido era Agadir-n-Ir'ir.
Aun cuando no puede explicarse este error, el hecho es que los plenipotenciarios españoles, por falta de conocimiento del país, fueron engañados por el astuto ministro del Sultan, el cual cedió á sabiendas un terreno que no le pertenecía, como con más franqueza declararon los marroquies al hacer el tratado de 1767, cuyo articulo 18 copié anteriormente.
A pesar de todo lo que se diga y de la aparente confusion que puede haber, el hecho es que los moros tuvieron bastante habilidad para marcar el punto que cedian de tal suerte, que no queda lugar á duda, y así ellos, cuando se trató de señalar el terreno y fijar los límites de la pesquería, no vacilaron en asegurar, lo que bien sabían al firmar el tratado, que en aquel sitio no tenía autoridad el Sultan.
El articulo 8.° dice: «S. M. Marroquí se obliga á conceder á perpetuidad á S. M. Católica en la costa del Océano, junto á Santa Cruz la pequeña, el territorio suficiente para la formacion de un establecimiento de pesquería como el que España tuvo alli anteriormente.»
Si nuestros plenipotenciarios hubieran conocido la geografía del país y hubieran designado por su nombre propio el terreno que para factoría pidieron, no hubieran confundido á Santa Cruz sólo con Santa Cruz la pequeña ó de mar pequeña, y si á los moros les hubieran pedido Agadir-n-Ir'ir no se hubieran conformado con Agadir Duma o Agadir Nuna.
Si nuestros plenipotenciarios hubieran recordado que Santa Cruz á secas jamás fué posesion española, hubieran caido en la cuenta de que lo que querían pedir era Santa Cruz la pequeña, que fué donde D. Diego de Herrera construyó una torre que en 1492 pertenecía á la corona de España.
Y, por último, si nuestros plenipotenciarios hubieran tenido presente que donde aspiraba España fundar su pesqueria desde el siglo pasado era al Sur del cabo Nun, y que en estas comarcas no imperaba el Sultan, se hubieran abstenido de pedir una cosa que no se les podía conceder.
El gobierno marroquí, que en aquellas circunstancias estaba dispuesto á hacer cualquier sacrificio para obtener la paz, debió alegrarse mucho al ver la candidez con que nuestros plenipotenciarios se contentaban con una cesion de terreno que había despues de resultar ilusoria.
Esto es lo que ha sucedido respecto á este punto: sigamos ahora haciéndonos cargo del resto de la costa, en la cual hasta cerca de cabo Jubi no se encuentra ninguna poblacion, estando toda aquella comarca habitada por tribus nómadas sin residencia fija.
En el interior hay algunas, siendo las más notables Ir, residencia de Sidi Husein Ben Hachen, у саpital del Sus, y Glimin, capital de Guad Num y residencia de los hermanos Beiruk, jefes del país.
Estos vastos terrenos, comprendidos entre el rio Masa y el cabo Jubi, son en general bastante fértiles, produciendo en abundancia, á pesar de lo mal cultivados que están, trigo, cebada, maíz, orchilla, tabaco, almendras, garbanzos, habas, aceite de oliva y de argan, y mucho ganado; las caravanas que de alli salen para Tumbuctú, traen todos los años grandes cantidades de marfil, oro, goma y plumas de avestruz, siendo incalculable la riqueza de sus muchas é inexplotadas minas.
El gobierno patriarcal parece ser el único que los pueblos del Sus y Guad Nun conocen; y si bien hay algunos jefes hereditarios, su poder no es tan ilimitado que no les obligue á consultar la voluntad de sus kábilas.
Sin nacionalidad, sin leyes fijas y bien determinadas, sin gobierno regular, tal como nosotros lo entendemos, viven en un estado de anarquía normal que ahoga en ellos todo buen instinto, y diariamente los arrastra á estériles y fratricidas luchas.
Un pueblo así es un pueblo muerto, cuyos despojos pertenecen al primero que quiera aprovecharlos, y á este fin deberían tender los esfuerzos de nuestros gobiernos, aprovechando las relaciones que nuestros atrevidos pescadores de las cercanas islas sostienen con aquellos naturales y las condiciones en que nos encontramos á consecuencia del tratado de paz celebrado con Marruecos.
Si no bastara á comprobar la necesidad de un establecimiento español en las costas del Sus o Guad Nun el gran deseo que de ello tienen las islas Canarias, para las cuales es cuestion de vida ó muerte, seríalo el deber que tiene la nacion de velar por sus súbditos, evitando que giman cautivos largos años cuando la suerte los arroja sobre aquellas inhospitalarias playas.
Un establecimiento semejante reportaria á nuestra patria grandes é indiscutibles ventajas políticas y comerciales.
Desde muy antiguo la historia nos viene enseñando que lo primero en que pensaron todas las razas que han dominado en la Península, fué el establecerse en Marruecos; nosotros mismos teníamos en el Imperio importantes establecimientos que nos hubieran asegurado su posesion, pero exceptuando las Chafarinas, Melilla, el Peñon y Ceuta, uno á uno los fuimos perdiendo al paso que la nacion se hundía en la miseria.
Trastornados por la revolucion que introdujeron en el mundo los descubrimientos de Colon y las conquistas de Cortés, Pizarro y tantos otros ilustres capitanes y viajeros que á tanta altura colocaron á España durante el siglo XVI, hemos buscado allende los mares lo que á las puertas de casa teníamos; y presa de un vértigo infernal, que aún dura, generaciones enteras abandonan la madre patria, y durante tres siglos dejan yermos sus campos, huérfanas sus ciudades, para ir al Nuevo Mundo á cimentar con sus vidas ingratas nacionalidades, que hoy son los enemigos más encarnizados de la patria que les dió el sér.
Este resultado tan triste es lógico, como todo lo que sucede en este mundo, que lo mismo en el órden moral que en el físico obedece á reglas fijas é inmutables.
Todas las faltas que el hombre comete son hijas de su egoismo, que no le permite razonar con tranquilidad. España ha cometido la falta de creer que colonias tan lejanas estarían siempre sujetas á la metrópoli, y hoy paga en los campos de Cuba con la flor de su juventud las consecuencias de este error.
Las colonias, á mi modo de ver, no son más que los hijos de la metrópoli; á su sombra nacen y se desarrollan hasta que pueden vivir por sí; entónces, como las costumbres y las necesidades son distintas, aspiran á tener vida propia, adecuada á su modo de ser, como el hijo mayor de edad que no puede sujetarse á vivir bajo la férula de un padre que pretende conducirlo como cuando era niño.
Llegado este inevitable caso, los gobiernos sensatos conceden el derecho de regirse por instituciones que se amolden al modo de ser de la colonia, el cual difiere y se aparta de la manera de vivir y costumbres de la madre patria en proporcion á la distancia que de ella los separa, y sin romper los lazos que las unen, les dejan cierta autonomía que es tan beneficiosa para las unas como para la otra.
Por no haber observado esta prudente conducta, nos separan de las que fueron nuestras colonias, de los países que nos deben riqueza, nombre, historia, idioma y civilizacion, una profunda sima henchida de sangre é implacables odios; por la misma causa en los hermosos campos de la Gran Antilla, al grito nefando de «Muera España,» corre á torrentes nuestra sangre mezclada con la de nuestros hijos.
Confio que tan horrible espectáculo, leccion tan ruda, no sean pérdidos para nuestros gobernantes y legisladores, los cuales, vencida como espero que pronto lo estará la insurreccion cubana, se apresurarán á establecer allí un régimen algo parecido al que Inglaterra observa en sus lejanas posesiones del Canadá y Australia.
Pero áun cuando tan feliz resultado se obtenga, queda aún mucho que hacer por el país; es preciso, si no atajar, dar al ménos una direccion ventajosa al torrente de emigrantes que van á llevar á extraños países nuestra riqueza y vigor; es preciso que nuestras lejanas y perdidas colonias se reemplacen por otras más próximas, y que á ellas afluyan las numerosas familias que todos los años abandonan la península é islas adyacentes para contribuir á la prosperidad de América y Argel; es preciso, por último, abrir nuevas salidas á los productos de núestro suelo é industria y dar ocupacion á nuestra marina mercante.
Insensato sería pretender que en las actuales circunstancias, arruinada nuestra Hacienda y perdido el crédito, empuñáramos la espada del conquistador y nos lanzáramos sobre Marruecos: semejante conducta sería insensata, despertaría los celos de las demas naciones y acabaría de consumar nuestra ruina.
Pero si este no, en cambio nos es lícito y áun nos obliga el deber á sentar la primera piedra del edificio de nuestra futura grandeza.
La obra es árdua, durará muchos años; pero todas las generaciones deben hacer algo en favor de las que les sucedan, y nosotros hasta ahora no podemos legar á nuestros hijos más que páginas de sangre, nombres manchados con la traicion y el perjurio, hechos que valdria más para nuestra patria que jamás figuraran en las páginas de la historia. Es preciso, pues, que hagamos algo para ocultar tanta miseria, tan asquerosa podredumbre.
Basándonos en el art. 8.° de nuestro tratado de paz, si el Emperador no es dueño de aquellos dominios, nosotros podemos entendernos con los que los ocupan y poner el pié en la costa occidental de Marruecos, encerrándolo en un circulo de fortalezas españolas que, empezando en el Océano, en Santa Cruz de Mar pequeña, concluiría en las Chafarinas, plazas todas importantes, cercanas á nuestras costas y que proporcionarían excelentes bases de oреraciones en caso de una nueva guerra con los moros.
Conseguido esto, era preciso cambiar la política que, se sigue en este país, ó, por mejor decir, seguir una, pues hasta aquí se ha vivido al dia, sin plan fijo, sin objetivo, lo cual nos ha valido frecuentes complicaciones, el natural descrédito, y que nuestras plazas, que podían ser emporios del comercio y las más seguras prendas de nuestra influencia, se trasformen en nuestras manos en inútiles y costosos presidios.
Los jefes de nuestras plazas, sin instrucciones especiales, sin reglas que les tracen una linea de conducta determinada que conduzca á un resultado práctico, se han creido siempre al frente del enemigo, han visto en los moros fronterizos guerreros con quienes combatir, y arrastrados por el natural ardimiento y turbulencia de nuestra sangre, animados quizás por el deseo de distinguirse en su carrera, no sólo no evitan, sino que en más de una ocasion provocan conflictos con las tribus fronterizas, con las cuales, dada su enemistad con el Sultan, tan fácil les hubiera sido negociar y conseguir su alianza.
El Gobierno, es decir, todos los que hasta ahora hemos tenido, que no son pocos, lejos de aprovechar las circunstancias favorables, lejos de aplicar el conocido principio de «divide y vencerás,» han hecho causa comun con el Imperio, llegando hasta el extremo de permitir que se establezcan aduanas marroquíes dentro del limite de nuestras plazas, restringiendo su comercio, que nuestro deber era fomentar, con todas las prohibiciones del arancel de Marruecos.
Lejos de fomentar la emigracion de españoles á este Imperio, se ha hecho volver á Argel á los que de allí vinieron durante la ocupacion de Tetuan, prohibiéndoles una á una todas las industrias á que se dedicaban.
Para las tribus vecinas á nuestras plazas, casi todas ellas apénas sometidas al Sultan, no tenemos más que plomo y hierro; para su enemigo, para su tirano el emperador de Marruecos, tenemos cariño, amistad y condescendencia, y áun le prestamos nuestra ayuda para sacar recurso de kábidas casi independientes.
¿Es esto digno? ¿Es político?
No obraron así ciertamente los conquistadores de la India Dupleix, Clive, Hastings y sus sucesores.
Mas, para qué buscar ejemplos en el extranjero, cuando en nuestra propia casa los tenemos y podemos leer en la segunda de las Cartas de relacion, escritas por Hernan-Cortés, un párrafo que dice así: «Vista la discordia y desconformidad de los unos y los otros, no hube poco placer, porque me pareció hacer mucho á mi propósito, y que podría tener manera de más aina sojuzgarlos y que se dijese aquel comun decir del monte, etc., y áun acordéme de una autoridad evangélica, que dice: Omne regnum in se ipsam desolabitur; y con los unos y los otros maneaba, y á cada uno en secreto le agradecía el aviso que me daba, y le daba crédito de más amistad que al otro.»
Este párrafo que acabo de copiar parece trazarnos la marcha politica que en Africa debemos seguir, aplicándola en las relaciones con el Imperio en general, y en particular con los jefes independientes de Sus y Guad Nun, si se consigue establecer la pesquería á que tenemos derecho por nuestro tratado de paz y la factoría que aspiran fundar las islas Canarias.
Resumiendo, lo que se necesita aquí y lo que nos conviene es:
1.° Fomentar nuestro comercio con Marruecos, hoy por cierto muy escaso, para lo cual es indispensable un buen tratado, pues el que rige no sirve.
2.° Crear una poblacion indígena, musulmana o católica, pero que hablara el árabe y vistiera el traje del país.
Para esto podían servir de base los desertores de nuestros presidios que han renegado y hayan vivido cierto número de años en el país observando buena conducta y teniendo familia.
En este caso hay muchísimos que llevan de residencia aquí hasta 40 años, son jefes de familias numerosas, y algunos observan una conducta irreprensible.
Sin permitir á los desertores volver á España, debería conservarse á sus hijos la nacionalidad, y al cabo de algun tiempo tendríamos una poblacion hispano-árabe que podria servirnos mucho en lo porvenir.
3.° Cultivar las buenas relaciones con las kábilas fronterizas á nuestras plazas y procurar que en vez de presidios se trasformen estos en puertos comerciales por donde salgan y sean conocidos en el país nuestros productos.
4.° Y, por último, establecer en Santa Cruz de Mar pequeña, ó en otra parte, la factoría á que tenemos derecho, y favorecer á las Canarias en su proyectado establecimiento en la costa, aun cuando no sea más que por no quedarnos rezagados de los ingleses, que piensan crear una estacion en la desembocadura del Betta, para hacerla centro de los estudios que se van á hacer para abrir un mar en el desierto, justamente entre los cabos Jubi y Bojador, es decir, frente á las Canarias.
Pero ya es tan larga esta carta, que calculo estarå usted aburrido, y concluyo copiando un trozo, que por ser del Sr. Cánovas del Castillo, hoy presidente del Consejo de ministros, me hace concebir la esperanza de que el Gobierno tenderá la vista á esta parte del mundo para nosotros tan importante: «Pero hay una ley histórica que hemos venido observando al través de los siglos en el Morgreb-el-Aksa, la cual dice claro que el pueblo conquistador que llegue á dominar en una de las orillas del Estrecho de Gibraltar, ántes de mucho tiempo dominará en la orilla opuesta. Esta ley no dejará de cumplirse. Y si no hay en España bastante valor o bastante inteligencia para anteponerse á las otras naciones en el dominio de las fronteras playas, dia ha de llegar en que sucumba nuestra independencia y nuestra nacionalidad desaparezca quizás para no resucitar nunca. Ahí enfrente hay para nosotros una cuestion de vida ó muerte: no vale olvidarla; no vale volver los ojos á otra parte; el dia de la resolucion llegará, y si nosotros no atendemos á resolverla, otros se encargarán de ello de muy buena voluntad. En el Atlas está nuestra frontera natural que no en el canal estrecho que junta el Mediterráneo con el Atlántico: es leccion de la antigua Roma.»
Lo mismo quería yo decir, pero no atreviéndome á profetizar, me amparo con la indiscutible autoridad del Sr. Cánovas del Castillo, que sabrá sostener sus palabras.
Ahora, querido amigo, dispense usted que tan largo tiempo y con tan árido asunto haya distraido su atencion, y disponga de la sincera amistad de su amigo y servidor,
J. ALVAREZ PEREZ.
Anuario de la Dirección de Hidrografía, .1 de enero de 1878
Descripcion de la Costa NO. de África, reconocida por el vapor «Blasco de Garay» (1) en Enero y Febrero de 1878.
El ilustrado capitan de navío, Sr. D. Cesáreo Fernandez Duro, ha publicado en el Boletin de la Sociedad Geográfica de Madrid una extensa Memoria acerca de la exploracion de una parte de la costa NO. de África, que de órden superior llevó á cabo en el vapor Blasco de Garay. De ella se insertan á continuacion en este Anuario las siguientes noticias, que pueden ser útiles á los navegantes. (Véase la lámina núm. 2.)
(1) Abordo iban Tomás Reyes y Florencio Arrocha, naturales de Arrecife en Lanzarote, prácticos y pescadores de la costa; O'mar Ben-Omiir yAbd-Allah Ben-Bu-Béker, naturales de Guad-Nun; y Sid Mohámmed el Curí, natural de Sekia el Hamra; y además en Sidi Uórzek se embarcó el marinero Iduch Ben-Brahim, práctico de la localidad, á todos los cuales se preguntó repetidamente por los nombres de cabos, puntas, montes, rios, etc., haciéndolo para confirmacion siempre que fué posible, á los habitantes del lugar, cansada tarea, en la que mostró gran interés y capacidad el intérprete D, Antonio María Orfila, y á la vez no olvidándose de consultar á los canarios para asentar la sinonimia y fijar la correspondencia,
«En latitud N. 29 24, y longitud (de Hierro) 7 58 26”, «existe una ensenada, en cuyo centro, trayendo tortuoso camino entre las alturas del interior, viene á desembocar un rio de agua dulce, que los naturales llaman Guad Ifní. La costa que desde el Norte es escarpada con altura uniforme de unos 50 metros, color rojizo y playa de arena blanca al pié, se interrumpe formando una punta, que no tenía nombre, hasta que la Comision exploradora del Blasco de Garay, en uso del derecho que se reconoce en estos casos, le ha dado el de Mercedes (1).
(1) En honra y memoria de S. M. la Reina, el dia de su casamiento.
En esta punta empieza hácia el interior, la curva de la ensenada, disminuyendo la altura de la entrada y dulcificándose cada vez más la pendiente del terreno hasta ser muy suave. Poco más adentro de la referida punta, y cerca de la playa, que es de arena blanca y fina, está el sepulcro del santon Sidi-Ifní, patron de la localidad, á la cual, como al rio, ha dado su nombre. El edificio es pequeño, de planta cuadrada, con cúpula octagonal y está completamente blanqueado, por lo cual se ve á mucha distancia desde el mar, cuando se corre la costa de Sur á Norte. Detrás del sepulcro, y contiguo, se ha formado el cementerio de la poblacion, y elevándose desde allí el terreno, asciende á unos cien metros de altura, terminando en meseta con tres jorobas ligeramente redondeadas, y entre las que está fundado un pueblo de nombre Idúfker. Algo más adentro de modo que no se descubre desde la mar, están, segun declaracion repetida de los naturales y certificacion de sus jefes, las ruinas de una antigua fortaleza española, de piedra y cal, y de emplazamiento mayor que la longitud del vapor (son sus palabras), que domina la orilla derecha del rio, lo mismo en la boca y ensenada, que á la espalda, por do va serpenteando. La fortaleza es conocida por Borx-Er-Rumi. Más al Sur o hácia la derecha del que mira desde afuera en la pendiente de Idúfker, forma el terreno otra meseta á unos 60 metros sobre el nivel del mar, descendiendo de allí nuevamente hasta el rio y la playa de la ensenada. En esta segunda meseta asientan dos grupos de casas pertenecientes al pueblo de Amezdog. En la orilla izquierda del rio es muy semejante la configuracion del terreno : cerrada la curva de la ensenada, y elevándose aquél por el frente hasta formar punta escarpada de igual altura y color que la de Mercedes, punta que ha sido nombrada de Isabel (1), lo hace tambien en el interior para continuar la cadena de colinas de unos 180 á 200 metros, que sigue paralela á la costa y que se denomina Auyán. Cerca de punta Isabel, sobre el escarpado de la costa, hay tercer grupo de casas, correspondientes con los dos anteriores á Amezdog.
(1) Por S.A. la princesa de Astúrias.
Por la abertura del rio se descubre en segundo término un montecillo redondo de menor altura que Idúfker, que se llama Dú-Drar, y en tercer término una cadena de mayor importancia, que en la direccion S. 65" E., presenta tres cumbres principales.
Su nombre es Taulaxt, y desde la cima dijeron que se descubre la llanura de Guad-Nun y su capital.
La boca del rio Ifní está completamente cerrada por un dique de arena, por el cual se pasa á pié enjuto de una orilla á otra, dique que completa la curva de la ensenada sin solucion de continuidad, saliendo al mar las aguas filtradas por debajo. En otros varios rios de esta costa se observa el mismo fenómeno, que se explica por la encontrada fuerza de la corriente y de la mar gruesa del Noroeste. Rompe ésta, en toda la concha, si bien con ménos violencia que en la costa, permitiendo á los cárabos ó embarcaciones del país embarrancar hácia la orilla izquierda del rio.
Es de notar que, viniendo del Norte, este es el último punto de la costa en que existen tales embarcaciones. Mas al Sur no hay ninguna, ni los naturales conocen su manejo. Ifní cuenta con siete cárabos, todos de las mismas dimensiones, groseramente construidos y calafateados, pero de buenas formas. Tienen dos proas de curva muy pronunciada; gran eslora en relacion con la manga; tres quillas para varar fácilmente; seis remos paralelos, tan rudos como la embarcacion. Están embadurnados por fuera con alquitran hasta la regala, y en ésta pintan, con el mismo, una cenefa de eses. Los marineros que los tripulan acompañaban el movimiento del remo con un canto de solas cuatro notas, monótono pero no desagradable, y como nunca han salido más que á pescar, ni sabian atracar al costado, ni mantenerse en él con mar como la habia. En los ensayos hicieron averías y cayeron al agua dos hombres, teniendo que bajar marineros del vapor á suplir su torpeza náutica.
Hasta cerca de la rompiente de la playa se encuentran cinco brazas de agua con fondo de arena fina, que va aumentando suavemente hácia afuera, de modo que á tres millas de distancia hay doce ó catorce brazas. En algunos sitios indica piedra el escandallo (1).
Las tierras en la localidad son coloradas, cubriéndolas espesa y agradable vegetacion hasta la misma cresta de las alturas. Mucha parte es de monte bajo, predominando la planta llamada Fernán, pero en no pequeña, está el terreno roturado y sembrado de trigo y cebada. Hay tambien huertas con nopales, algunos árboles de fruta y pocas hortalizas, con muchas colmenas. Los montes del interior tienen arbolado, en mayoría de argán. Se ven senderos y caseríos esparcidos por las dichas alturas, que son indicios de bastante poblacion.
Las casas de Idúfker y de Amezdog están construidas de tapial de tierra con azoteas de lo mismo.+El Xej vive en una fortificada, mayor que las otras, con doble recinto aspillerado y con torres de flanqueo, y en ella se guarecen los vecinos con familias y caballerías, en las colisiones frecuentes de kabila á kabila.
El Guad-Iínií sirve de límite á dos de éstas: al Norte se extiende la de Ait-Bu-Béker; al Sur la de Misti, confinando ambas por el interior con la de Ait-Musákana, que vive en los montes Taulaxt; forman parte de la gran tribu y confederacion de los Ait-Bu-Amarán (2), que llega por el Norte hasta el rio Masa, y por el interior hasta el Tazerualt, y todas ocupan territorio del Sus.
(1) El alférez de navío, capitan D. Manuel Otal, tuvo 4 su cargo la formacion del plano de la ensenada y la sonda,
(2) La segunda apénas se percibe en la pronunciacion, y por ello sin duda la suprimen Gatell y otros, escribiendo Amrán.
El vapor Blasco se surtió en Ifní de provisiones, y el moro encargado de llevarlas me dió la siguiente relacion de los precios que en el mercado tienen los artículos principales.
Una esclava 800 Rs. vn.
Un caballo escogido.. 800Una mula buena... 600 á 800Una vaca.. 120 á 160Idem de leche con ternero.. 200 á 240Un burro .. 100 á 120Una gallina gorda.. 1Cuarenta huevos.. 1Un carnero grande. 0Una piel de cabra. 1 á 2Una id. de toro.. 18 a 20Almud de trigo.. 10Idem de cebada.. 5Miel de dagmuz, 80 kilógramos.. 400Cera, 50 Kilogramos 120Manteca, 50 kilógramos .. 120
Los individuos de las kabilas nombradas son, por lo general, de regular estatura, delgados, nerviosos, de color muy oscuro, de facciones pronunciadas, la nariz aguileña, los ojos expresivos, la dentadura bellísima por la igualdad y blancura. Son impresionables y muy inteligentes; pertenecen á la raza de los beréberes, que en aquella zona no ha sido nunca sojuzgada .por los árabes, y que conserva su lengua y sus costumbres algo distintas. Visten pobremente, llevando los más una especie de saco ó camison de algodon ordinario, azul ó blanco, y una capa redonda con capucha, tejida en el país de lana negra burda, con la particularidad de tener por la espalda, al borde inferior, una especie de remiendo ú ojal en la apariencia, aunque es tejido en la misma pieza, que mide como medio metro de longitud con 20 centímetros de mayor ancho en el centro, y es de color anaranjado ó amarillo fuerte, con una lista roja de extremo á extremo. Llaman á esta especie de capa Ajjnif. Los Xejs visten algo mejor, imitando el traje de los marroquíes y prefiriendo el color blanco: algunos llevaban la capa o jaique, con la capucha sobre la cabeza y por encima turbante de algodon, una de cuyas vueltas pasaba por debajo de la barba; pero la poblacion general lleva desnudos la cabeza y los piés.
Hablaban de los árabes sus vecinos con cierto desprecio, atribuyéndose una superioridad que acaso no es presuntuosa, pues que del Sus han salido en varias épocas los hombres que han conmovido el Imperio de Marruecos y derrocado tres dinastías, como lo hicieron los Xerifes, y de este país son hoy mismo los trovadores y poetas, y tambien los juglares, los magnetizadores de serpientes y todos esos acróbatas que se han presentado en los circos de las capitales de Europa.
Los más ancianos del pueblo no tenian idea de que hubiera fondeado nunca en Tfní un buque europeo, nisabian que por la costa hubiera pasado alguno de vapor. Tenian idea de estos últimos por los que han estado en Mogador, pero no habiéndolos visto les maravillaba el Blasco de Garay, y la máquina, los cañones, los fusiles, los espejos de la cámara y mil otras cosas, llamaban poderosamente su atencion. Por conducto de Mogador recibian noticias de algo de lo que ocurre en el mundo, como de la guerra de los turcos con los moscos, por ejemplo.
Es probable que la ensenada de Ifni sea la misma abertura que menciona el Derrotero de 1875 (pág. 61), como correspondencia del Porto-Reguela de las antiguas cartas, y como situada al pié del Cerro de la Cuña (mount Wedge), que dice se eleva 610 metros, formando dos eminencias cónicas de igual altura, que, cuando demoran al S. 55” E., forman como una silla. Todas estas indicaciones, y la situacion de la carta, coinciden con la apariencia del Yébel Taulaxt. De cualquier modo la comision del Blasco de Garay juzgó que ha podido ser Ifní el sitio que ocupó Santa Cruz de Mar Pequeña (1), porque hallándose á la distancia de Lanzarote, que indica Viera, en paraje dominante sobre la orilla derecha de un rio, con ruinas de fortaleza en buena posicion militar, con fondeadero que en otros tiempos ha merecido el nombre de puerto, con agua potable, en país fértil y poblado, reune muchas circunstancias que no tienen otros lugares examinados de la costa, con la muy notable de que los pescadores canarios de Lanzarote, aquellos que mejor deben conservar la tradicion de lo que hicieron sus antepasados, nombran Santa Cruz de Berbería, por distincion de Santa Cruz de Tenerife, á la cadena de alturas que los indígenas llaman Auyán, y que acaban, como va dicho, en la en- senada.
(1) Sobre la designacion del sitio que ocupó Santa Cruz de Mar Pequeña, véase la Memoria que sobre el particular se publica en la Parte Quinta de este mismo Anuario,
Desde punta Isabel sigue la costa en direccion hácia el SO., con escarpado vertical á trozos, en talud fuerte en otros, playa de arena blanca al pié, y encima la cadena de alturas de Auyán, cubiertas de vegetacion y con varios caseríos aislados. A distancia de cuatro millas y media de la dicha punta se encuentra un bar- ranco llamado Tazerut; dos millas más adelante otro que se nombra Guad Queraima, en cuyo lecho hay manantiales y varias casas en las orillas, y otras dos millas despues, ó sea á 10' de Guad Ifní, tuerce la costa al Oeste, formando un pequeño recodo, y un cabo ó punta que conserva la elevacion de 50 metros en la costa. La formacion del terreno del cabo en capas oblícuas y curvas es poco resistente, y así la mar ha abierto en el pié profundas y grandes cavernas, que amenazan con hundimientos, y ya he dicho que han debido ocurrir otros anteriormente que han amen- guado la parte más saliente y combatida del cabo, pues que á bastante distancia dentro del agua enseñan los naturales las piedras de Tagadir Rumi, fuerte español que estuvo sobre el cabo mismo. Encima del actual presentan las tierras el mismo aspecto de verdura y fertilidad que en Ifní; hay caseríos aislados por las inmediaciones, siendo notable y visible 4 más distancia desde la mar, otro sepulcro de santon, cuadrado, blanqueado y con cúpula, como el de Tfní, que llaman Sidi-Dó zek. A su lado están unas casas, designadas con el pomposo título de universidad, en que se enseña la lectura á los chicos, y varios colmenares. Aquí termina el territorio de la kabila Misti, empezando el de Hasbaua ó Jasbaua (1), que aún forma parte de la tribu Xelja de Ait-Bu- Amarán.
(1) Es una delas kabilas más fuertes y temidas en el país, no tanto por el número como por el arrojo y decision de sus individuos. Estos, aisladamente, por excepcion de reglas, se apellidan seduyos, y de aquí el error en que ha incurrido Gatell con otros escritores, nombrando Seduya á la kabila.
Creo que debiera restablecerse el nombre portugués de Non á este cabo, que viene á estar en 2915' de latitud, aunque se mantuviera el de Nun, que ponen las cartas modernas al que está á la boca del Guad Dráa.
Vuelve desde aquí á tomar la costa la direccion del SO., conservándose siempre escarpada, si bien con dientes y ligeras inflexiones, en las cuales hay playa de arena, y á dos millas del cabo sale un barranco bastante profundo, que tiene manantiales, playa limpia y ruinas, nombradas Sok Ensara, explicando los naturales que entre ellas hay vestigios de un puente ó muelle. A iguales intervalos se ven más adelante otros dos barrancos sin agua, y al cumplirse las diez millas aparece una ensenada, muy parecida en forma y dimensiones á la de Ifní.
En ésta desemboca el Guad Assaka, que tiene tambien de comun con el anterior el dique ó paredon de arena que obstruye por completo su boca. Hay, sin embargo, diferencias esenciales que considerar para el reconocimiento.
La punta Norte de la ensenada es de tierra de color rojizo; pero la opuesta ó del Sur es de pizarra gris-blancuzca y brilla herida por el sol. La playa no es limpia como en Ifní; está sembrada de piedras, que aumentan las rompientes de la mar y hacen peligroso el atraque de las embarcaciones. En el fondeadero tambien señala piedras grandes el escandallo. La cadena de alturas que viene desde Ifní aparece de tal modo cerrada, que se pasa delante del Assaka sin sospechar su existencia; hay que aproximarse mucho para distinguir la revuelta abertura de los montes y entónces se observa uno de éstos aislado y cónico, de 90 á 100 metros de altura, que se eleva desde la orilla derecha (1) y del borde mismo de la playa.
(1) En la orilla izquierda, dice el Derrotero de 1875 (pág. 62), y es yerro, á ménos que quiera decir, contra la costumbre, la izquierda del que mira desde afuera.
Estos montes están cubiertos de vegetacion expontánea, más pobre y ménos agradable a los ojos que la de la otra ensenada; no tienen poblacion, viéndose inmensos bandos de aves acuáticas por únicos testigos de la corriente del rio, en que termina el territorio de la kabila Jasbaua.
El cabo Sidi-Uórzek o Non viene á estar próximamente en el punto medio de la distancia de 20 á 21 millas que hay entre ambas ensenadas, distancia corta, que es argumento más para estimar que se prefirieran por los españoles del siglo xv, si no son dos fuertes distintos las mejores condiciones que tiene Ifní. Segun los naturales del Guad Nun que iban á bordo, el rio Assaka pierde este nombre en el interior y se llama primero Guad-Sayad (1), y más adelante Guad-Nun. A una jornada es- casa de la boca del primero está el gran aduar de Tiliuin (2), y muy cerca, tanto que se ven los disparos de arma de fuego, la capital del distrito, que se pronuncia Glimin (3). Imperan desde el Assaka, sobre poblacion árabe, los hijos del Xej Beiruk. Desde la punta de pizarra de la ensenada prosigue la costa es- carpada como ántes, mas con cortos abruptos de tono variado, verdoso-gris y rojo; en las barranqueras hay pequeñas playas, y una mayor que las otras á cosa de dos millas de Assalka, se nombra Guad Juímera (4). Los prácticos canarios designan á todas estas cortaduras por Las Garitas, y cuentan que por los años 1830 salieron de ellas varios cárabos y apresaron dos pailebots pescadores de las islas, que estaban encalmados, por lo cual ninguno ha vuelto á acercarse á aquellos parajes.
Las lomas y el escarpado de la costa van disminuyendo de al- tura desde aquí, y unas tres millas más adelante, por los 29* de latitud, degeneran unas y otras en colinas arenosas con escasa vegetacion de matas sueltas y dagmuz, especie de euforbia, y en playa seguida de arena blanca. Aquí desemboca un rio salado, que designaron los prácticos árabes con el nombre de Busefen ó Buisefen, y á la playa que le sigue, Bueda ó Buida (5). Buida es diminutivo de Baida, y significa Blanquita, con alusion á la playa, y Playa Blanca la llaman los canarios, coincidiendo esta vez la nomenclatura.
(1) Gatell lo llama Siad, pero dice que es añuente del Assaka.
(2) El Tiluint de Gatell, cerca de lá confluencia del Siad, y del que llama Assaka. Los prácticos no conocen las ruinas europeas de que habla nuestro viajero.
(3) Gatell escribe Auguilmin, y otros Gulimin, Glamiz y Glemin.
(4) Guad Araix de Gatell. Juímera significa rojita, y corresponde al color de la abertura; pero los árabes estaban dudosos al señalarlo.
(5) Gatell, que la nombra Boeda, anota que haciendo hoyos ó cacimbas en algunos sitios de esta playa, se obtiene agua potable.
Poco más al Sur se encuentra un barranco que trae agua en la estacion de las lluvias, Guad Aureóra (1) de los árabes y rio de Playa Blanca de los canarios. En el interior está el sepulcro deSidi Mohámmed Sibaí, y más adentro empiezan las mesetas de arena habitadas por los Ulad-Abeid-Allah U-Salem (2). Acaban por este sitio los restos de vegetacion, empezando el Sáhara (Sájara) Ó Gran Desierto.
A las seis millas del rio se alza otra vez la costa, volviendo á ser de escarpado vertical, de 52 metros, y presentando el corte capas horizontales de piedra arenisca con muchos dientes.
Así llega hasta la latitud 28” 47”, en que las cartas modernas ponen á cabo Nun (3). Los árabes no conocen este nombre; los canarios le dan el de los Morretes, por la apariencia semejante que tienen los dientes que ántes digo. Desde el cabo se inclina la costa más hácia el Oeste para formar una rada muy abierta, en cuyo centro se abre paso al mar el Guad-Dráa. La costa escarpada en la orilla del Norte, ó derecha, es en la opuesta de colinas de arena, que en talud suave descienden hasta la playa. La boca es ancha, pero tiene barra que la cierra, sin dejar más que una entrada por la parte del Sux, practicable para botes durante las calmas de verano; yo la reconocí personalmente, sin encontrar medio de franquear las peligrosas rompientes en que arbolan los golpes de mar á una altura extraordinaria (4).
(1) El Derrotero de 1875 (pág. 63) Awary Ourah; Gatell Aoroéra.
(2) El Derrotero (pág. 62) Mesa de cabo Noun ó Pico de la Tabla.
(3) El mismo Derrotero, confundiendo á cabo Non (pág. 63), pone á dos millas de distancia del primero á Jorba ó Sok-Ensara, que ya he asentado estar cerca del segundo.
(4) El repetido Derrotero (pág. 64) indica que sobre la barra, por dentro de las últimas rompientes, pasa un hombre de lado á lado con el agua á la rodilla, ó lo que es lo mismo, que se va formando un paredon de arena, que llegará á cerrar la barra, como ha sucedido en los rios 1fní y Assaka. Por dentro de dicha barra queda una dársena magnífica si fuera accesible.
Llaman los canarios Boca de los Róbalos á la de este rio, que cuesta mucho trabajo reconocer, por el que remontó Herrera hasta más de tres leguas, como algunos opinan, porque la desolacion de los arenales, la falta de agua potable y el consiguiente alejamiento de gentes, no son condiciones favorables al establecimiento militar, ni con ellas se concibe la subsistencia de aquel ejército de 12.000 hombres que puso cerco á la fortaleza; y sin embargo, sobre una de dos colinas tronco-cónicas, aisladas, próximas entre sí, de unos 90 metros de altura, que están a la orilla izquierda del rio, confundiéndose cuando demoran al S. 25" E., y que sirven para reconocer el Dráa, se cree están las ruinas (1).
Desde la boca del rio sigue la costa hácia el SO. en talud suave, de arena blanca en una media milla: á esta distancia empiezan á mezclarse con la arena riscos de piedra, en el primero de los cuales dijeron los prácticos canarios que existe un manantial de buen agua (2), y algo más allá vuelven los escarpados como en cabo Nun, presentando sucesivamente puntas ó dientes, entrelos cuales hay playitas de arena. A siete millas del Dráa se presenta la abertura de un barranco con playa, Uina Seguera (= provision pequeña) de los árabes y Meano de la Boca de los Róbalos de los canarios, y con la alternativa de escarpados y playa contínua ya hasta el término del reconocimiento con una monotonía sin igual.
(1) El Derrotero (pág. 63) Mesa de cabo Noun ó Pico de la Tabla.
(2) Gatell dice que este manantial se llama Jasi-Bu-Hétida.
Nueve millas despues de Uina Seguera se encuentra otra modificacion del terreno: una cadena de arrecifes, que en bajamar queda en parte á descubierto, forma con la playa un seno elíptico de media milla en su mayor diámetro y dos décimos de milla en su menor, y al mismo tiempo el escarpado de la costa se retira hácia el interior, formando una curva que viene á terminar en la mar, algo más al Sur del extremo del eje mayor dicho. En bajamar quedan dentro del seno desde 20 á 3 piés (5,6 a 0,8 metros) de agua en perfecta tranquilidad, porque los arrecifes sirven de rompe-olas, de manera que los botes pueden efectuar operaciones de carga y descarga: entrando por un quebrado que hay hácia el medio del arrecife, ó lo que es más seguro, por otro que sedistingue mejor entre el fin de las rompientes y la punta Sur de la costa. En este embarcadero, á que suelen ir los buques de Canarias, se verificó el rescate de los cautivos de Guad-Nun en 1874.Llámanlo Meano y los árabes Uina, y si á sus buenas condiciones no perjudicara la de no tener agua para beber, sería objeto de mayor atencion, porque sólo dista tres jornadas de Glimin.
Desembarcando en la playa, como lo hizo la Comision, y adelantando por ella unos 600 metros al interior, empieza un talud de piedra arenisca y canto rodado que se eleva hasta 40 o 45 metros sobre el nivel del mar, descubriéndose entónces una superficie horizontal sin límite á la vista, pedregosa y con muchos arbustos, sobresaliendo el dagmuz. De entre ellos salió una gacela,viéndose repetidas huellas de otros animales que dan vida á la soledad. Se recogieron allí cuarenta ejemplares de plantas distintas que en su mayoría estaban ya en flor; algunos insectos, reptiles, pájaros y moluscos (1). Desde la altura, que domina perfectamente el seno de los arrecifes, se trazó el cróquis, y no teniendo nombre entre los indígenas la punta que con el extremo del arrecifeforma la entrada del surgidero, se distinguió con el nuevo de punta Blasco de Garay, para dejar recuerdo del buque y de la Comision exploradora que condujo.
La latitud del Meano es 28º 30', Como dos millas adelante aparece el barranco de SebbaJarsa (2), haciendo la costa un pequeño recodo, que los canarios nombran Diente de medio camino, y nada notable se observa ya hasta la boca del Guad Xibika (3), muy semejante á la del Dráa, si bien se distingue porque no tiene en el interior más que una colina tronco-cónica de 274 metros de altura, en vez de las dos del Dráa. Las rompientes, tan bravas como en éste, impedian el reconocimiento, por lo cual no pudo verificarse la noticia del Derrotero de haber dentro agua para embarcaciones menores.
(1) He traido á Madrid estas pequeñas colecciones, aumentadas con otra de aves disecadas en Arrecife por D. Camilo Serrano, que generosamente las donó para el Museo. El doctor Graells, que las está estudiando, juzga á primera vista que ofrecen novedad.
(2) Gatell escribe Saiba-Jarsa.
(3) Gatell, Xpica.
Desde Uina al rio Xibika se extiende en el interior la mesa Hamedía Kabelía, y más adentro va, desde Uina al Dráa, otra mesa parecida, que se llama Hamedía Tellía. El Derrotero da á la primera, con nombre de Mesa del Chibikah, una altura de 248 metros. Los canarios conocen á éste por Rio de Boca grande y desde él toma la costa, direccion casi al Oeste.
Se suceden en este órden tres barrancos ó rios que no tenian agua por el momento y que nuestros prácticos designaban respectivamente por Umi-Es-Sebed, ó Boquita del Cosco; Guad-Udeima-Fatma o Boca de en medio; y Guad-Zahár (1), ó Boquita del Morro, siendo este último notable, porque en medio de la boca se destaca un morro ó fronton de la misma altura de la costa y queaparenta dividir en dos el caudal del rio.
Entre el Xibika y el Udeima-Fatma va paralelamente á la costa otra mesa más alta que las anteriores, Yébel Tesegdelt, y despues siguen otras hácia el Oeste y más al interior, que no tienen nombre particular, al decir de nuestros moros. Todas ellas parecen dibujadas con regla y tiralíneas.
A cosa de 30 millas del Xibika acaba el escarpado de la costa con una punta que los canarios dicen del Morro, empezando la playa seguida de arena blanca. A ella suelen venir buques de lasislas que tratan con la kabila de Zorguien, y ésta, segun los moros, habita en la mesa de El Giiba, allí cerca; es nómada y tiene grandes rebaños de camellos, cabras y ovejas. El ganado vacunono se cria.
La primera colina de arena que se encuentra en esta playa, se nombra Meano Colorado por los isleños; se distingue de la cadena, que en ella empieza, por estar aislada y ser de más altura que las otras, y paralelamente en el interior van otras mesas, Taulekt, habitada por las kabilas Ulad Tiderarin, Taubalt, Lefuicat y Mechar, dependientes de Beiruk, y que, segun el Curí, son gentepacífica que no va armada de ordinario, ocupándose en el cuidado del ganado y en sacar agua de pozos salobres. Los canarios convienen en que el proceder de estas kabilas de la costa contrastamucho con la ferocidad de las del interior (2).
(1) Zaher de Gatell.
(2) Lo confirma Berthelot con estas palabras: «Dans les relations que les marins ca-»nariens entretiennent depuis long-temps avec ces tribus, malgré les prohibitions de »la Junte sanitaire des ¡les, ils ont su se concilier leur amitió par des échanges récipro-»ques et dans lesquels les africains ont été toujours favorisés. Les maures de l'inté- »rieur, que les pauvres habitans de la cóte redoutent bien plus que les canariens, sont »venus souvent les chátier lorsqu'ils ont eu connaissance de leurs relations avec les »isleños.»
Tambien es notable la última de la série de colinas de la playa por ser de arena roja, Gord-El-Jamar (=colina roja), á la que corresponde en el interior la última meseta Derúa.
En 28º 6' de lat. y 5º 57' 26” de long. (Hierro), una milla más adelante de Gord-El-Jamar se presenta una gran abertura que los árabes designaron por Guad Jáui Naam (=rio de la boca del avestruz) y los canarios por Boca del Rio (1). La carta pone en este sitio á Puerto Cansado, que unos y otros prácticos aseguran estar despues del cabo Afjenir unas 12 o 14 millas al O., y habiendo hecho observaciones astronómicas se obtuvo la indicada situacion, pero las rompientes no consintieron el reconocimiento con los botes ni aún el acceso á la boca, por dentro de la cual se veia desde los palos del buque una gran balsa ó depósito de agua salada de contorno oval.
Desde la boca de este rio continúa la playa 9 millas más hácia el Oeste acabando en Ras Ajfenir, que los canarios dicen Riscos de Aire, porque vuelve á ser escarpada la costa. Aquí concluyó la exploracion del Blasco de Garay por quedar á bordo el carbon que prudentemente debia conservarse para las contingencias del viaje de regreso, y por la explicacion de los prácticos, entre el mencionado cabo y el Yuby ó Buibixa están Argila 6 Puerto Cansado y Tarfaya ó Matas de San Bartolomé, puerto este último formado por islotes y arrecifes donde fondean los buques de Canarias, que se supone el mismo en que quiso establecerse Glas y á donde estuvo reconociendo en 1876 el inglés Mackenzie, habiéndolo hecho tambien al Sur de cabo Yuby.
El cróquis que trazó Gatell es exacto, segun los dichos práctiCOS, y por sus noticias le agregué la sonda.
(1) Corresponde á la Sebja Ajfenir de Gatell. Este nombra cabo Ajfenir á la punta del Morro, diferenciando mucho en la forma á Puerto Cansado.
Convienen todos los que han visitado estos parajes en que las playas desde el rio Xibika hasta el cabo Ajfenir constituyen la parte más peligrosa de la costa NO. de África, confirmando por desgracia la observacion, los muchos siniestros que han ocurrido.
Como la costa cambia de direccion desde la boca del dicho rio, cortando el rumbo que hasta allí han llevado las corrientes, éstas arrastran los objetos hácia la playa y forman depósito de los restos de naufragios y de considerable cantidad de madera, tozas, tablones y árboles, que algunos suponen han venido de América viajando hácia el Norte con el Gulf Stream y descendiendo despues por los mares de Europa.
Panet dice que las maderas de la playa entran por mucho en la construccion de las casas de Glimin; Gatell, que desde esta poblacion van camelleros al Xibika para trasportar madera que emplean como combustible; y nuestro práctico Reyes, que ha hecho viajes en una goleta mallorquina expresamente para cargar tozas.
Es igualmente conforme la declaracion de indígenas y canarios de que durante los meses de Noviembre á Marzo es dificilísimo hallar medio de atracar la costa por la constante mar gruesa que forma una cintura de rompientes como las hemos visto aún en los dias de calma, pero en cambio durante los meses de verano es accesible por casi todas partes, pues áun cuando los vientos sean recios mar afuera no recalan nunca á las playas. Por esta experiencia acuden nuestros pescadores en la buena estacion á estos parajes y en invierno bajan á buscar mares más benignas entre los cabos Bojador y Blanco.
En el mes de Enero que empleó la Comision del Blasco de Garay en su reconocimiento, fueron constantes los vientos calmosos del Norte, y habiendo reinado en los mismos dias en Lanzarote y en Mogador brisotes muy fuertes del NE., es de presumir que la conformación de la costa modifica siempre la direccion y la fuerza de las brisas y que con ellas se puede fondear en cualquier parte, pues corre el placer todo el litoral; pero las brisas no son frecuentes en invierno; cada dia debe esperarse que sople el NO., que siendo normal á la costa, violento de ordinario y acompañado de gruesa mar, ha de poner á prueba las condiciones del buque.
A hordo del vapor Blasco de Garay se hallaba en la expedicion a la costa de África el alférez de navío D. Manuel Otal y Rautenstrauch, el cual ha facilitado á esta Direccion un cróquis del fondeadero y costa del rio Ifní (véase lám. III), y la descripcion correspondiente que á continuacion se inserta, como complemento delas anteriores noticias.
Despues de indicar que las sondas están corregidas y reducidas á la bajamar, dice: «El fondo, como puede verse á la simple inspeccion del plano, es aplacerado, disminuyendo hácia la parte del rio. Su calidad, piedra blanda, ó sea la que abunda en esta costa, y cubierta en algunos sitios por una capa de arena, que nos oculta su verdadera naturaleza valiéndonos del escandalo, pero que pude apreciar fácilmente por los anclotes y rezones, los que hubiera perdido en algunos parajes á no ir preparados convenientemente, segun recomienda la utilísima Memoria del Staff Comander T. A. Hull (Anuario Hidrográfico de 1876), y que de tan úlil enseñanza es para estos trabajos. »
Expresa luégo que no pudo bajar á tierra, y continúa indicando el método de que se valió para levantar este plano.
Pasando por alto la descripcion del fondeadero -por suponerla hecha en la reseña oficial de la expedicion, añade: «Me limitaré á decir que el rio no presentaba boca en la actualidad, cerrándola playa de arena que aquél romperá seguramente en las avenidas.
Aseguran los del país que pasa próximo al monte I (de las ruinas) casi á su pié y por detrás de él trayendo en la estacion de la seca muy poca o ninguna agua, que queda depositada en unos pozos ú hoyos que existen cerca de dicho monte y en la falda del pueblo Idúfker.
La costa la forman escarpados de piedra parda ó rojiza de unos 40 á 50 metros de elevacion, y á su pié entre punta Chica y punta Isabel se extiende una playa de arena, viéndose cerca de punta Chica, á poco más de un cable al Sur de ella, y en la playa, el marabut ó santon de Sidi Ifni, edificio blanco ó amarillento de forma conocida , y á unos tres cables al NE. de punta Isabel, en medio tambien de dicha playa una piedra no muy grande.» «Entre el fronton y punta Isabel, el escarpado, cortado casi á pique, desaparece, viniendo á morir á la playa la falda de una de las lomas próximas al mar y en cuya meseta superior se asienta Mesdoc, pueblo que no pudo situarse en el cróquis, y que se halla a la orilla izquierda del rio Ifni.
A la orilla derecha de este rio, y en la cima de la primera loma que se alza próxima al sitio de la boca, sobre la extensa meseta limitada al NO. por el escarpado dicho de la costa, al SO. por el barranco ó álveo del rio y al E. por los montes más al interior como J (6 el de las ruinas) , etc., y casi frente a Mesdocó Amezdog, se halla asentado Idúfker, á 102 metros sobre el nivel del mar.
Este pueblo es al parecer el más importante de los dos. Las casas ofrecen todas color terrizo claro. Vegetacion escasa por esta parte, si bien dicen los del país que es grande poco más adentro. Se distinguen hornos al parecer en varios puntos. A unos 300 metros de Idúfker, y en el declive próximo á su falda, hay una casa aislada que demora al ESE. del santon. El terreno va descendiendo tambien formando pendiente suave entre Idúfker y el santon o marabut de Sidi Ifní, y debe existir un camino á juzgar por el contínuo tránsito de gente que se dirigia á este edificio y parte de playa comprendida entre él y la punta del rio. En el extremo de dicha punta, y en la parte que mira al mar, ósea en la del Oeste, se distinguen unas cuevas á donde arrastraban los tres cárabos que solian tener varados en la playa frente á ellas.
En el fondeadero de Ifní, el punto más á propósito para atracar la costa y varar los botes, es esta playa de la caleta, frente á la punta del rio, donde se distinguen las cuevas para los cárabos, y la comprendida entre el fronton y punta Isabel, por el sitio llamado de la Piedra, pues en ellas la rompiente es menor.
El terreno va siendo cada vez más montuoso y accidentado hácia el interior, formando varias líneas de montes, en las cuales escogí algunos de ellos para situarlos en el cróquis, no haciéndolo por último más que con 1, para el que obtuve una elevacion de 269 metros sobre el nivel del mar, y con J, ó sea el monte de las ruinas, para el que resultaban 208 metros como ya anteriormente expresé, demorando de la boca del rio al ENE. y E. del mundo respectivamente. El primero es de forma redondeada, algo aproximadamente cónica; el segundo termina en tres pequeñas curvas ó lomitas, y en la de en medio se alzan ruinas de extenso edificio ó fuerte, así como una más chica en la caida entre la pequeña cresta ó loma del centro y la otra de más al Norte.
Entre los montes que demoran hácia el Sur y como á unas dos millas y cuarto al S. 1/4, al SO. dela boca del rio, al SSE. 5” S. del fondeadero del Blasco 3 millas escasas de distancia, y al S. 10º 30' E. de punta Isabel, 2.340 metros de distancia, una milla larga, descuella algo sobre los demás uno que forma cerca de su cumbre una joroba, el cual no figura en el plano por estar bastante separado del espacio que abraza éste con algunos detalles.
En la parte Norte dela costa, hay numerosos cortes en el escarpado, formando ya pequeñas caletas, ya barrancos con talud de arena, y presentándose al mirarla oblícuamente como una sucesion de puntas dentadas, cual las de una sierra. Por el Sur sigue la tierra con su próxima elevacion uniforme de 40 4 50 metros, constituyendo una planicie en la proximidad del mar, limitada al interior por los montes de la ramificacion meridional del Atlas y extendiéndose cada vez más desde rio Bueda hasta que aquéllos van desapareciendo, ó se descubren algunos otros aislados á mayores distancias, quedando sólo esta planicie desde dicho rio Bueda, donde pierde ya la costa el aspecto montañoso; con él puede decirse quela vegetacion, y aún los escarpados desaparecen, invadiéndolo todo aquella barrera que defendia de los vientos del Desierto estos terrenos próximos al mar, trasformándose su orilla en una playa de pendiente más ó ménos pronunciada, con alguno que otro muy raro manchon verde ó matojo. El color del escarpado que al Norte se presenta rojizo, pizarroso ó negruzco, con manchas blancas segun las rocas que lo constituyen, se trueca en el blanco Ó amarillento de la arena, al extenderse de nuevo desde el barranco de la Aurora hasta el rio Nun ó Dráh.
Omito el hablar sobre la direccion en que corre la costa, edificios que la pueblan, ya santones, aduares ó duares, ya movibles jáimas; puntas, rios y otras marcas; situaciones, fondo general á
corta distancia de tierra, caletas Ó playas ménos difíciles de abordar y kabilas más comunicativas, por ser materia de que se ha ocupado la Comision ; por esta causa y por la premura del tiempo,
sólo pude formar un tosco perfil de los montes próximos á la boca del rio, para distinguir los unos de los otros en mis trabajos.»
Al hablar de las vistas de costa, dice: «A distancia próxima es difícil que se confunda con las demás caletas y rios por las marcas que ofrece, tales como los dos pueblos; el monte con las tres lomitas ó crestas y las ruinas en la parte superior; el santon y cuevas en la punta del rio, prescindiendo de la situacion exacta del lugar por observaciones astronómicas repetidas.
Éstas, hechas á bordo por el señor Comandante del Blasco, Segundo y Oficiales, dieron para el lugar en que aquél se encontraba: latitud 29% 24' 30 N. y longitud 32 59 47" O. de San Fernando.
Basta ver el cróquis para conocer desde luégo la poca seguridad que el fondeadero ofrece, y los vientos y mares que harán abandonarlo inmediatamente en cuanto salten, se indiquen ó manifiesten.
En los cortos dias de permanencia en esa costa, observé lo sensible que es el psicrómetro á los vientos de la tierra, cálidos y secos, principalmente á los del segundo cuadrante, ya benignos, ya soplasen á veces con bastante fuerza , y que los indicaron una pequeña alteracion por elevacion en el barómetro, otra en el termómetro por aumento de temperatura y la mucha diferencia entre las escalas del psicrómetro, indicando la gran sequedad de la atmósfera.
Estos vientos, algunos muy frescos, y áun duros, no ocasionan gran molestia á causa de la tierra elevada y tenedero próximo; y mucho ménos temor estando el ancla bien tendida y con la cadena suficiente; teniendo en cambio que mirarse con respeto en las costas del E. de las Canarias.
La defensa para los vientos de fuera en un trozo de costa, y principalmente para los del NO. por la configuracion de ella, abatimiento de mar y corriente en el freu, estriba sólo en buscar con tiempo el abrigo de aquellas islas.
Concluiré recordando que este mal dibujo no es más que el ligero cróquis que un oficial solo, y que cuenta con mis escasas dotes, pudo levantar con los datos adquiridos en varias horas de trabajo, sondas y reconocimientos, repartidas en tres dias, sobre una costa que tenía que considerar como inabordable ó enemiga, salvo el no haber sido molestado á su proximidad, y cuyo cróquis entregué al señor Comandante del Blasco de Garay en Enero del presente año, cual resultado de la Comision que se dignó confiarme sobre Idea de la sonda en el fondeadero de Ifni.
a
La Correspondencia de España, Año XXVII Número 6861 - 1876 septiembre 18
Se ha concedido la encomienda de Isabel la Católica al cónsul de España en Mogador Sr. Alvarez Perez, por los servicios que ha prestado dicho funcionario en el desempeño de su difícil cargo.
Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid: Tomo II Número 6 - 1877 junio 1, Pag. 499 del documento, 42 del PDF
MARRUECOS. MEMORIA GEOGRÁFICO-COMERCIAL DE LA DEMARCACION DEL CONSULADO DE MOGADOR,
POR DON JOSÉ ÁLVAREZ - PÉREZ, Cónsul de España en este puerto.
Antes de entrar de lleno en la reseña del comercio, objeto de este trabajo, como este puerto, lo mismo que casi todos los del Imperio, es tan poco conocido, no me parece ocioso hacer una ligera descripción del país, convencido de que podrá ser útil á los que en él piensen establecerse ó proyecten entablar relaciones comerciales.
Revista de caballería: Tomo XII Año VII - 1908 enero, Pag. 200 del documento, 203 del PDF
Isla del Peregil y Santa Cruz de Mar-Pequeña.
(Continuación.)
D.—Ifni, ó Santa Cruz de Mar Pequeña, se halla á los 28° 24' latitud N. y 7° 58' 26" longitud de Hierro.
La ensenada de Ifni ábrese entre Punta Mercedes al N. y Punta Isabel al S.; desemboca en ella el rio Ifni, de escasas aguas y cuya boca encuéntrase obstruida por un dique de arena.
Hasta Punta Mercedes, la costa es rojiza, escarpada y de 20 metros de altura; entre Punta Mercedes y Punta Isabel es suave y cubierta de blanca y fina arena; en Punta Isabel vuelve la costa á mostrarse abrupta é inacesible.
Entre Punta Mercedes y la desembocadura del Ifni, próximo á la playa, se contempla el sepulcro de Sidi Ifni; en la orilla derecha del citado río se encuentran los pueblos de Idufker y Amezdog, así como ruinas de la que fué Santa Cruz; la orilla izquierda está dominada por los montes Du Drar y Auyan.
Las márgenes del Ifni contienen algunas huertas y monte bajo. En el interior abunda el árbol kais, su tronco, alto y recto, empléase para arboladura de buques; produce asimismo una almendra de la que los indígenas extraen un aceite que sustituye al de oliva.
Al N. de Ifni vive la kabila Ait-bu-Beker y al S. la de Misti, vecinas de la de Ait-Musákana, que habita en los montes Taulaxt; unas y otras pertenecen á la poderosa tribu de los Ait-bu-Amran.
Los moradores de Ifni son de raza bereber; su odio contra los árabes (á los que miran como inferiores) es constante y formidable. Cuando Habib-ben-Beiruk, xеј del Nun, tuvo conocimiento de la guerra hispanomogrebina, despachó un emisario al General O'Donnell ofreciéndole hostilizar á los marroquíes por el S. del Imperio, á cambio de que protegiese la apertura al comercio de algunos puertos sometidos á su autoridad; desgraciadamente, llegaba el enviado días después de firmada la paz.
«Los individuos de las kábilas - léese en el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano - son, por lo geneneral, de regular estatura, delgados, nerviosos, de color muy obscuro, de facciones pronunciadas, la nariz aguileña, los ojos expresivos, la dentadura bellísima por igualdad y blancura; son impresionables y muy inteligentes; pertenecen á la raza de los bereberes, que en aquella zona no ha sido nunca sojuzgada por los árabes y que conserva su lengua y costumbres algo distintas.
»Visten pobremente, llevando, los más, una especie de saco ó camisón de algodón ordinario, azul ó blanco, y una capa redonda con capucha, tejida en el país con lana negra burda, con la particularidad de tener por la espalda, al borde inferior, una especie de remiendo ú ojal en la apariencia, aunque es tejido en la misma pieza, que mide como medio metro de longitud con 20 centimetros de mayor ancho en el centro, y es de color anaranjado ó amarillo fuerte, con una lista roja de extremo á extremo. Llaman á esta especie de capa ajjuif. Los xejs visten algo mejor, imitando el traje de los marroquíes y prefiriendo el color blanco; algunos llevan la capa ó jaique con la cаpucha sobre la cabeza y por encima turbante de algodón, una de cuyas vueltas pasa por debajo de la barba, pero la población general lleva desnudos la cabeza y los pies.
»Hablan de los árabes, sus vecinos, con cierto desprecio, atribuyéndose una superioridad que acaso no es presuntuosa, pues del S. han salido en varias épocas los hombres que han conmovido el Imperio de Marruecos y derı o- cado tres dinastías, como lo hicieron los xerifes, y de este pais son hoy mismo los trovadores y poetas, y también los juglares, los magnetizadores de serpientes y todos esos acróbatas que se han presentado en los circos de las capitales de Europa...»
F. - Ifni ó Santa Cruz de Mar-Pequeña se encuentra en la región del Sus y del Nun, territorio que antiguamente perteneció á España. Añoremos ese ayer, cuyos heroísmos pregonan silenciosas no pocas ruinas.
El año 1344, Alfonso XI lucha con el Papa Clemente VI por pretender éste el Principado de Fortunia (Canarias) para el Infante D. Luis de la Cerda; en su empeño triunfó el Monarca español, asegurando para la Corona de Castilla tanto las Islas Canarias como la costa africana situada á su frente.
En 1405, Juan de Bethencourt tomó posesión de Canarias y la costa africana por merced del Rey D. Enrique III.
En 1445, D. Diego García de Herrera, por su matrimonio con D.ª Inés de Peraza, quedó en posesión del señorío de Canarias y del Mar Menor de Berbería; decidido á realizar el pensamiento de Bethencourt (construir en Africa una fortaleza propia para poner á contribución el país), pasó á Africa, levantando una torre, que denominó Santa Cruz de Mar-Pequeña; su guarda - con buena artillería y respetable guarnición - confióla á D. Alonso de Cabrera.
La bula de 1494, otorgada por Alejandro VI, concedió á Castilla el dominio de cuantas tierras poseyera y se tomasen en Africa; tanto por esta concesión cuanto por las afortunadas expediciones que realizara Herrera y sus hijos, el Adelantado de Canarias comenzó á intitularse Capitán General de las costas de Africa.
En 1499, varios xejes del Nun é interior, prestaron juramento de vasallaje á los Reyes de Castilla en Santa Cruz de Mar-Pequeña.
La previsora y hábil política que iniciara el Gobierno central é interpretaron patrióticamente los Adelantados de Canarias, produjeron fundaciones comerciales de poderosas riquezas: Puerto Cansado, Cabo Juby, desembocaduras del Sus, Nun, Chibica, Draa, etc., fueron otros tantos centros donde españoles é indígenas traficaban bajo nuestra gloriosa bandera.
El descubrimiento del Nuevo Mundo, al apartar la atención de Africa, donde amorosa y pacíficamente había penetrado España, hizo que las transacciones fueran decayendo y que entibiáranse los afectos entre dominadores y dominados; lo que siempre fué amor convirtióse al fin en abierta lucha. Isabel I pudo proclamar en su testamento como nuestra única aspiración el dominio de Marruecos; pero ¿por qué tan egregia soberana permitió tan vergonzante salida de Africa y no tuvo por empresa el amparo de los héroes que se llevaron con el último soplo de su vida el fin de la dominación española en Marruecos?
La lucha de los indígenas contra los puestos españoles constituye la página más gloriosa que hemos escrito en el libro de Africa; abandonados, sí, pero grandiosos en su aislamiento, la sangre española maravilló á los enemigos, absortos ante resistencia sólo comparable á numantinas épocas.
Sin esperanza, pues, de socorro, aprestáronse á la lucha los hijos de nuestra España; todos sucumbieron: los unos en el combate y los menos degollados por la morisma triunfante; hombres y mujeres, ancianos y niños recibieron muerte gloriosa por su Patria, cumpliendo sacros deberes y mostrándose dignos defensores de la roja y gualda enseña nacional.
Santa Cruz de Mar-Pequeña en 1524 (cerco puesto por el Rey de Fez) y sucesivamente los demás fuertes espаñoles, cayeron en poder de los indígenas; las tropelías de éstos tuvieron tal resonancia, que cuando Carlos I pretendió la reedificación de Santa Cruz, no hubo quien acudiese al llamamiento.
Desde la pérdida de Santa Cruz « quedó -escribe Viera - abandonado aquel puerto, reduciéndose todo el derecho de la Corona á la pesca que hacen los habitantes de las islas sobre aquellas riberas, desde la extremidad meridional del monte Atlanta, 29° al N., hasta Cabo Blanco».
La expedición del primer Adelantado Lugo, en 1507, obtuvo un completo fracaso; más felices - aunque de escasos resultados políticos - fueron las que en 1541 verificaron los hermanos Juan y Francisco Benítez y la que años después realizó el Capitán Luis Perdomo.
En 1509 cedió el Rey Católico al de Portugal (Tratado de Cintra de 18 de Septiembre) la costa de Berbería á cambio del Peñón de Vélez de la Gomera y una parte del litoral vecino; reservóse, sin embargo, el Monarca español la posesión de Santa Cruz de Mar-Pequeña.
Hasta el reinado de Carlos III, la política española olvidó por completo nuestra misión en Africa; el Marqués de Grimaldi, Ministro de Estado, obtuvo el beneplácito para ocupar los territorios que siglos atrás se abandonaron en el litoral africano.
Aprovechando las buenas relaciones existentes entre España y el Emperador de Marruecos Sidi Mohamed ben-Abdallah, el Marqués de Grimaldi comisionó en 1765 para la consecución de sus propósitos al P. Bartolomé Girón; los trabajos realizados fueron tan satisfactorios, que en 1766 presentóse en Madrid el enviado del Sultán Sidi Ahmet el-Gazel, quien concertó las bases de un Tratado.
Como había gran interés para que se aprobase en Marruecos, se designó Embajador especial al Jefe de Escuadra D. Jorge Juan; trasladóse á Marraket y pudo haber cumplido felizmente el Tratado de 1767, á no ser por sus ideas particulares, opuestas siempre á toda expansión española por el S. del Imperio; la diplomacia marroquí, advertida del peligro, acabó por negar lo que con tanto entusiasmo proponíase conceder. De este modo fracasó el pensamiento de Carlos III y de su Ministro de Estado; no cejaron, sin embargo, en sus propósitos, llegando á suscribir el Tratado de Marzo de 1779, poco ventajoso para España.
Siglos después, y como trofeo de la contienda de 1859 a 1860, España pudo sentarse en su antigua Santa Cruz de Mar-Pequeña; fué preciso todo el heroísmo de una campaña para recuperar lo que siempre nos perteneció; mas el olvido cae hoy pesadamente sobre esa reliquia que en su nombre encierra los de muchos héroes, los de tantos hijos de la adorada España.
G.- La importancia de Santa Cruz de Mar-Pequeña se acrecentará el día en que lleguen á explotarse las pesquerías canario-africanas. Dice á este propósito un distinguido Oficial:
«Es enorme la cantidad de pescado que encierra el mar que baña las Canarias y costas del Africa; pero la que existe entre Cabo Bojador y Cabo Blanco excede á toda ponderación: baste decir que en los célebres bancos de Norte América pescan unos 6.000 buques y suelen coger anualmente 48 millones de bacalaos; los pescadores canarios que frecuentan las playas africanas, cuentan con 30 barcos y cogen tres millones de bacalaos al año. En Terranova corresponden 8.000 bacalaos por embarcación; en las pesquerias canario-africanas, 100.000. Respecto á la calidad del pescado, Glass hizo ensayos que demostraron que era más jugoso y delicado que el bacalao de Escocia; cada bacalao ó cherné pesa unos 10 kilos, por término medio» (1).
(1) Los planos que se acompañan han sido dibujados por el Teniente-profesor en la Academia de Infantería D. Rodrigo Arellano Muñoz, y alumno de la misma Academia D. Manuel Alvarez Aymerich.
III CODICIAS INTERNACIONALES SOBRE LA ISLA DEL PEREGIL
En distintas ocasiones ha sido esta isla (conocida por los árabes con el nombre de Taura) objeto de codicias internacionales, reveladoras claramente de su estratégica situación.
En 1836 entabló negociaciones Norte-América para fundar sobre la isla una estación carbonera; mas al poco tiempo desistió de sus intentos.
Años después, á consecuencia de la expulsión dictada por el General Narváez contra el Embajador Mr. Bullwer, Inglaterra pretendió ocupar la isla con tropas de Gibraltar. «Mas apercibido á tiempo-escribe D. Ricardo Ruizel bizarro General de los propósitos ingleses, mandó que un batallón del Regimiento Fijo de Ceuta fuera sin pérdida de momento á ocupar la isla, lo que, en efecto, se llevó á cabo. Protestó el Gobierno inglés; discutióse el asunto entre ambos Gabinetes, y, al fin, el de la poderosa Albión reconoció noble y paladinamente los derechos de España sobre la isla en cuestión.»
Conseguido reconocimiento tan concluyente, España retiró la fuerza enviada á la isla, quedando ésta abandonada por completo; en uso de una soberanía indiscutible, en 1887 intenta el Gobierno español establecer un faro en la isla, con objeto de servir los interes de la navegación, muy peligrosa en aquellas costas.
A este fin despachó el Ministerio de Fomento una comisión que, embarcando en el vapor Kattí, llegó á la isla; luego de recorrerla y dictaminar acerca del mejor emplazamiento, señaló el lugar escogido con jalones de hierro con los colores nacionales. Las autoridades de Tanger reclamaron bien pronto ante el representante español, y éste, «cuyo nombre no queremos recordar, obrando más bien como defensor de los derechos del Sultán que de los de su país, autorizó á que fueran arrancados, por las tropas delegadas del Gobierno marroquí, aquellos signos inofensivos en que España demostraba su humanitario altruísmo».
Desde esa fecha, tan aciaga para nuestra patria por torpeza de su representante en Marruecos, la isla del Peregil no ostenta signos ostensibles de nuestra soberanía indiscutible é internacionalmente reconocida.
«Como dato - escribe D. Ricardo Ruiz en el Boletin de la Real Sociedad Geográfica, primer trimestre de 1908 - que por lo menos revela un peregrino ingenio en su autor, diremos que un sabio francés, Mr. Victor Berard, en un trabajo publicado en la sesuda Revue des Deux Mondes del 15 de Mayo de 1902, con el titulo «Origines de l'Odyssée», pretende que este humilde islote, tan humilde, que cuesta trabajo distinguirlo al paso por el Estrecho, por confundirse con los formidables contrafuertes de Sierra Bullones, es nada menos que la isla Ogygia, donde según el poema de Homero, Calipso ó Kalypso, hija de Atlas y de Tethys, amó y retuvo á su héroe Ulises, arrojado á ella por las furias de Neptuno. Agrega Mr. Berard que en la mitológica isla existe una caverna, cuya entrada es una hendidura de 20 metros de alto por 8 de ancho. Forma la excavación una gran sala de 30 por 40 metros de amplitud...»
ESCRITOS REFERENTES Ă LA ISLA DEL PEREGIL Y SANTA CRUZ DE MAR-PEQUEÑA
Alcalá Galiano: Memoria sobre Santa Cruz de MarРеqиеñа, Madrid, 1879.
Jorge Glass: The history of the Discovery and Conquest of the Canary Islands, Londres, 1764.
Viera y Clavijo: Noticias de las Islas Canarias, Madrid, 1872-83.
Fernández Duro: Exploración de una parte de la costa NO. de Africa, 1878.
Archivo del Ministerio de Marina: Actas y documentos relativos á Santa Cruz de Mar-Pequeña.
Cartas y derroteros de la Dirección de Hidrografía. Vizconde del Pontón: Artículo publicado en la Revista España (1869) referente á la Embajada de D. Jorge Juan.
Alvarez Pérez (José): Memoria publicada en el Boletin de la Sociedad Geográfica.
Archivo general de Alcalá de Henares, legajo 4.340: Carta-contestación de D. Domigo Bernardí al Marqués de Grimaldi (1765) acerca de la pesca en Canarias.
Archivo general de Alcalá de Henares, legajos 4.344 у 4.350: Documentos oficiales entre D. Jorge Juan y el Marqués de Grimaldi.
Boletin de la Sociedad Geográfica. Varios números.
Vida Maritima. Varios números.
Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano.
Archivo de Indias, en Sevilla: Primeras ordenanzas para el establecimiento y gobierno de la Casa de Contratación de las Indias.
Datos del Capitán García Pérez, facilitados por los Jefes de mar y tierra Sres. Solás y Nofuentes.
Boletín de la Real Sociedad Geográfica: Tomo LXXXI Número 7 a 12 - 1945 Julio
TERRITORIO DE IFNI
Desembocadura del río Ifni.

































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