domingo, 13 de enero de 2008

Talleres de relojería “Cronos“ de Roquetes

Frederic Ferré trabajando en un reloj en su taller de Roquetes (Tarragona).

Las manos de Frederic Ferré y su difunto padre han reparado y fabricado más de 10.000 relojes de campanarios, torres, fachadas de ayuntamientos y otros edificios monumentales. En su taller de Roquetes, en el Baix Ebre, se ha trabajado en relojes con destino a la catedral de Santiago de Compostela o al Ayuntamiento de Madrid, enormes máquinas artesanales de hierro y bronce que llegan a sobrepasar los 2.000 kilos.

Ferré es uno de los últimos maestros relojeros de campanarios que quedan en España. Un oficio que se pierde al tiempo que muchas parroquias o consistorios cambian relojes centenarios por modernos aparatos electrónicos. Muchos relojes acaban abandonados en las torres, cubiertos con los excrementos de las palomas, otros incluso se venden como chatarra.

A sus 58 años, Frederic, que aprendió el oficio de su padre cuando era un niño, no tiene relevo. Sus conocimientos se perderán entre las cuatro paredes de un taller que cumple a rajatabla la imagen idealizada de vetusto obrador de maestro artesano. Frederic sigue trabajando en un mundo de tuercas, grandes esferas, ruedas, platos y dientes de hierro. En una de las paredes, una vieja foto de su padre, en blanco y negro, y un reloj de cuco que sigue cantando horas y cuartos.

En una pequeña habitación, junto a la sala principal del taller, se guardan grandes esferas de antiguos relojes. En este taller museo no se ha conservado ningún registro detallado de los relojes fabricados o reparados. Aquí se han fabricado más de 2.000 nuevos relojes. Ha trabajado para el Ayuntamiento de Madrid, el Consistorio de Tarragona, la catedral de Tortosa y la iglesia de Ordino (Andorra), entre otros.

Los “Relojes Ferré“, su marca comercial, podrían durar 200 o 300 años, asegura este maestro relojero, defensor a ultranza de los relojes mecánicos. Sus principales clientes son los ayuntamientos y parroquias, aunque últimamente trabaja más para coleccionistas que guardan como tesoros máquinas que se abandonan en torres y campanarios. Hace 25 años, en Xátiva montó un reloj con 22 campanas y cuatro esferas de casi dos metros de diámetro. Este artesano del tictac ha reparado incluso relojes preparados para tocar himnos con las campanas.

Paradójicamente, en este taller, a pocos metros del río Ebro, no se cuentan las horas que se dedican al trabajo. Pueden necesitar más de tres meses para fabricar de forma artesanal una de estas precisas máquinas. Todo depende de las campanas. Su tamaño condiciona también el de la estructura del reloj y de los mecanismos que levantan los martillos que a su vez golpean las campanas. Un mundo de precisión a lo grande con ruedas de más de 60 kilos y relojes de tres metros.

Aun queda alguna empresa fabricante de relojes de torre, pero algo modernizadas, como Cándido Valverde o Relojería Pagan. También es interesante la página sobre relojes de torre, fabricados por el taller madrileño de Antonio Canseco, de Vegas del Condado.

2 comentarios:

Enrique Huayamìs Tuesta dijo...

Muy interesante y apasionante la historia de Frederic Ferré, me gustaría entablar comunicación con él, pues he tenido que ver con un reloj de torre antiguo de marca suiza, aquí en Perú, la tierra de los incas. Podría aprender mucho de esta relación. Agradecería me faciliten una comunicación con el famoso artesano. Soy Enrique Tuesta, desde la ciudad de Yurimaguas, en plena amazonia peruana. Mi correo es: ehuayt.57@gmail.com

Cándido dijo...

Lo siento, la entrada está hecha a partir de un artículo del periódico "La Vanguardia". Este señor vive y trabaja en el pueblo de Roquetes (Baix Ebre) Tarragona.

Intente ponerse en contacto con el por correo.

Calle Sant Gregori. 32
C. P. 43520
Roquetes
Telefono 977500534

Un saludo