sábado, 9 de mayo de 2026

Explotación de las minas de Ogassa en 1893

La España regional: Año 8, Tomo 14, 1 de enero de 1893, pág. 227

LA INDUSTRIA MINERO-CARBONÍFERA EN LA PROVINCIA DE GERONA

CAPÍTULO III

Trabajos de investigación efectuados en la cuenca y capas de combustible que se han reconocido

Describiremos separadamente los trabajos efectuados por cada una de las entidades que tienen propiedad minera en la cuenca, empezando por los más importantes que corresponden á la

SOCIEDAD FERROCARRIL Y MINAS

Estos demostraron la existencia de varias capas de hulla independientes las unas de las otras, correspondientes á tres grupos ó zonas distintas, designadas con los nombres de zona del Norte, zona del Centro y zona del Sud. La dirección general de las capas en las tres zonas es de Este á Oeste, buzando al Sud las de la zona Norte, al Sud unas veces y al Norte otras las de la zona del Centro y al Norte las de la zona Sud. 

Capas de la zona Norte. — Se reconocieron en el afloramiento del «Pla d'en Dols» y por medio de las labores de la mina Faig; en ambos puntos se encontraron tres grupos de capas, separadas entre sí por lechos de pizarras y areniscas, de 1m,40 y 1m,20 de espesor. Su dirección era de Este á Oeste, buzando 45° al Sud en el afloramiento situado á 1.380 metros sobre el nivel del mar y 15° en el mismo sentido en la mina Faig, situada á un nivel inferior distante en sentido vertical 27m,720, debido á que terminan dispuestas casi horizontalmente sobre los estratos de caliza griotte, que afloran en el espacio comprendido entre esta zona y la del Centro.

La potencia total media de estas capas era de unos 6 metros, conteniendo un combustible clasificado como hulla seca, cuya composición se indicará más adelante.

Capas de la zona del Centro. — Fueron reconocidas por las varias é importantes labores de las minas Gallina y Balanza. Una de éstas es la galería Romá situada 1.133m,358 sobre el mar, la que después de haber cortado á 75 metros de su boca una capa de carbón se alargó en ella reconociéndola, así como varios ramales transversales manifestaron la existencia de 16 capas. Estas no continúan con una potencia constante; varían á cada momento con motivo de las irregularidades que presenta el terreno, producidas por numerosos estrechones, desarreglos y fallas, resultado de los varios y complicados esfuerzos á que han estado sometidas después que se formaron en el fondo del mar carbonífero. Por este motivo y á pesar de que el espesor total de carbón en el corte obtenido en los ramales llamados de la Cruz en la mina Gallina asciende á 22m,03, no pudo contarse más que con uno y medio de 12 metros en los siete pisos ó macizos en que se dividió la porción de combustible comprendida entre el nivel de la galería Romá y los afloramientos.

Con el objeto de reconocer las capas de esta zona á un nivel inferior á la galería Romá, ejecutóse un pozo vertical de sección cuadrada y de 2m,50 de lado en dicha galería. Este pozo denominado Grapusa, nombre de uno de los mineros que lo emprendieron, profundizó 40 metros en el terreno carbonífero, encontrando á esta distancia unos bancos delgados de caliza griotte buzando 14° al Sud y notándose que los últimos estratos carbonosos descansaban y terminaban casi horizontalmente sobre dicha caliza, de un modo análogo á lo sucedido con las capas de la zona Norte.

En la parte occidental de la concesión, una labor ejecutada en uno de los cauces secundarios que afluyen al torrente de «El Negre» cerca de casa Juncá, hizo reconocer una capa de carbón betuminoso, perteneciente también á la zona del Centro, cuya dirección oscila cerca de la perpendicular al meridiano magnético y que buza de 30° á 50° al Norte. La capa única que algunas veces se divide en dos, alcanza una potencia total de 2 á 4 metros y se explota por medio de las labores de la mina Juncá situada á 1.249 metros sobre el mar.

El combustible de la zona del Centro, procedente de las capas de la mina Gallina, está clasificado como hulla seca, es deleznable, tizna al tacto, arde bien, hinchándose y abriéndose, pero sin aglomerarse. Su composición es tan variable como la potencia de las capas de que procede, y por consiguiente es difícil fijar cantidades que representen un término medio exacto.

El combustible procedente de la capa de la mina Juncá ha sido clasificado como hulla grasa, es poco friable, arde bien, aumentando considerablemente de volumen y aglomerándose; produce un cok ligero y brillante, obteniéndose por incineración residuo blanco y ligero.

Capas de la zona Sud. — Son las primeras que se explotaron en la cuenca por medio de las labores de las minas Pinté, Rosinyol, Mare de Deu, Conill, Agneta, Patirás y otras, abiertas todas á diferentes niveles, de alguna de las cuales no ha quedado más recuerdo que el nombre. Forman muchas veces estas capas tres grupos con una potencia total de 4 á 6 metros, mientras que otras, cada una de ellas se divide en varias venas, producidas por intercalaciones de pizarras, aumentándose en algunos puntos el espesor de aquéllas hasta 12 y 14 metros. La dirección general de estas capas es de Este á Oeste, buzando al Norte con un ángulo variable.

La labor más importante entre las que hemos citado es la galería Pinté, situada á 988m,423 sobre el mar; abrióse en las inmediaciones del torrente de la «Font gran», atravesó unos 80 metros de pizarras y areniscas del terreno hullero, encontrando luego las capas mencionadas, alargándose en ellas en dirección Este y Oeste para servir de galería de extracción, ventilación y desagüe natural de las labores mencionadas que existen todas en niveles superiores. Otro de los objetos principales de la galería Pinté, bajo el punto de vista del ataque de las capas, fué el de servir de salida á otra galería llamada Eugenia, destinada á cortar las capas reconocidas en la mina Gallina, á una distancia vertical inferior de 145m,145. Desgraciadamente no pudo conseguirse este objeto, porque dichas capas terminan á unos 42 metros del nivel de la Gallina, conforme demostró el pozo Grapusa, de modo que se suspendió la Eugenia, cuando alcanzaba una longitud de 500 metros y se encontraba el avanzamiento metido en la caliza griotte.

El pozo Grapusa y la galería Eugenia han sido labores notables bajo el punto de vista de la exploración, porque de ellas se dedujo que el yacimiento carbonífero no era tan importante como se había creído. En efecto, la circunstancia de buzarse al Sud las capas del Centro y al Norte las de la zona Sud hacía sospechar la posibilidad de que fuesen las mismas capas unidas en profundidad; pero sucedió lo contrario, pues la galería Eugenia, á 15 metros de su confluencia con la Pinté, ramal Oeste, encontró la caliza griotte buzando al Norte y el pozo Grapusa á los 40 metros de profundidad la encontró también, pero buzando al Sud. Prolongóse, no obstante, la galería Eugenia hasta la longitud antes dicha, para que sirviera á la ventilación y desagüe natural de las labores que se establecieran en desnivel de la Gallina, á cuyo objeto se pensó en ponerla en comunicación, por medio de un sondeo, con el pozo Grapusa.

Otra labor importante en esta zona es la galería Dulce destinada á reconocer las capas de la misma á un nivel inferior en 24m,456 á la galería Pinté, atravesando todas las capas hasta la base del terreno hullero. Se emprendió esta labor el año 1859 dándole la dirección del Norte verdadero y situando su boca á 954m,773 sobre el mar. Atravesó 434 metros de margas, areniscas y conglomerados del triás y dos masas de pórfido, encontró el terreno hullero á la distancia indicada, atravesóle en una longitud horizontal de 106 metros, al extremo de la que halló una capa de carbón betuminoso, de 1 metro de potencia, contigua á la caliza griotte. Siguióse esta capa al Este por medio de un ramal que llegó á alcanzar la longitud de 40 metros, presentándose en todo este trayecto en condiciones inexplotables.

Todos los estratos atravesados buzaban al Norte, de modo que se encuentran fuera de su posición normal.

Desde un punto de la Dulce se dirigió otra galería llamada Bárbara en dirección de las capas reconocidas en la Pinté, en la que un pozo vertical llamado también Bárbara cortó á 90 metros de profundidad las mismas capas de esta zona muy desarregladas.

El combustible de la zona Sud es una hulla grasa deleznable; arde bien, aglomerándose y aumentando considerablemente de volumen.

De todo cuanto llevamos expuesto se deduce que la formación carbonífera está constituida por una serie de manchones completamente distintos y separados por accidentes geológicos, estimándose que la Sociedad Ferrocarril y Minas tenía en sus pertenencias un espesor medio de unos 10 metros de hulla en toda la longitud de los afloramientos.

La composición de los carbones la copiamos, en su mayor parte, de la Memoria leída en la Junta general de accionistas correspondiente al año 1880.

SOCIEDAD AURORA DEL PIRINEO

Los trabajos de investigación ejecutados por esta Sociedad se reducen á cinco galerías que se abrieron los años 1854 y 1855 bajo la dirección de D. Manuel de Luque, todas en el valle del Malatosca y á diferentes niveles. La inferior se abrió en los materiales rojos del trías en el torrente Guillén y á un nivel algo más bajo que el socavón Dulce de la Sociedad Ferrocarril y Minas, pero se interrumpió antes de haber atravesado los sedimentos triásicos, Las cuatro superiores descubrieron una capa de hulla correspondiente, sin duda, á la zona del Centro, pero como quiera que ninguna de ellas llegó hasta la base del terreno hullero, por haberse suspendido los trabajos, no sirven para dar una idea de la calidad y cantidad de combustible que existe en la concesión.

En 1881 quiso esta Sociedad emprender nuevos trabajos de reconocimiento proyectando tres galerías destinadas á atravesar en todo su espesor el terreno hullero; la primera y principal en el centro de los dominios de la Sociedad, aprovechando la depresión que determina el torrente Fogonella, afluente del Reixach, y las segunda y tercera en los extremos oriental y occidental de dichos dominios, El año 1881 emprendiéronse estas labores, pero se suspendieron al poco tiempo sin alcanzar el resultado apetecido.

SOCIEDAD FARO INDUSTRIAL

No tienen importancia los trabajos de reconocimiento practicados por esta Sociedad, pues se reducen á unas pocas labores en la mina llamada Roca negra, valle del Malatosca, y á otras aun de menos cuantía en los valles del Freser y del Negre.

CAPÍTULO IV 

Labores preparatorias y métodos de laboreo empleados

Todo lo que indiquemos relativamente al objeto del presente capítulo, se referirá exclusivamente á la Sociedad Ferrocarril y Minas, puesto que las demás no han llegado aún al caso de proceder á la ejecución de esta clase de labores, conforme se deduce de todo cuanto llevamos dicho.

Numerosos y variados son los procedimientos que se emplean en los criaderos carboníferos para la explotación del combustible: esta diversidad se debe á las diferencias que se observan en la potencia, composición, dirección é inclinación de las capas, en la naturaleza de los terrenos que las encajonan, en la ausencia ó abundancia de gases explosivos y en la cantidad de escombros o de materia inerte que aquéllas proporcionan.

Las capas reconocidas y que se explotan en las concesiones de la Sociedad Ferrocarril y Minas, reúnen en general las siguientes circunstancias:

1.º Gran potencia.

2.º Grande inclinación,

3.º Carbón deleznable y espontáneamente inflamable en algunas ocasiones y en algunos puntos.

4.º Rocas adyacentes poco compactas,

5.º Ausencia de hidrocarburos que puedan producir mezclas explosivas.

Con estas condiciones, vamos á ocuparnos en la descripción de los procedimientos que se han adoptado para la explotación de la hulla.

Los trabajos necesarios para lograr este objeto pueden dividirse en dos grupos completamente distintos, que son:

1.º Los preparatorios, cuyo objeto, según se desprende de su mismo nombre, es el de poner las capas en una disposición tal, que pueda luego verificarse el arranque en condiciones aceptables. 

2.º Los de explotación propiamente dicha, cuyo objeto se reduce al arranque del combustible,

Los trabajos preparatorios empleados en San Juan consisten esencialmente en dividir las capas por medio de galerías de nivel en macizos de una altura determinada y éstos en pilares por medio de pozos ó chimeneas, siguiendo la inclinación de las capas y situados á distancias convenientes, Una práctica continuada ha indicado la distancia vertical de 10 á 12 metros entre las galerías de nivel, ó lo que es lo mismo, para la altura de los pilares, y la de 50 metros para su longitud, ó sea para la distancia entre dos pozos contiguos. La dimensión longitudinal, á pesar de que no tiene tanta importancia como la altura, merece, sin embargo, fijar en ella la atención, pues la necesidad de una producción crecida por un desarrollo determinado de labores, limita estas dimensiones, mientras que conviene que sea lo más grande posible para evitar la repetición frecuente de los inconvenientes y dificultades que presenta el arranque del combustible en el extremo de cada macizo.

El sistema de explotación propiamente dicho o de arranque del combustible que generalmente se emplea, fue adoptado por el ingeniero D. Javier Ducloux, y se conoce con el nombre de «Labor atravesada ascendente».

Las varias operaciones que constituyen un trabajo de explotación, consideradas de una manera general, son las siguientes:

1.º El arranque del carbón.

2.º El transporte del producto arrancado y reunido al pie de los mineros hasta las vías generales de extracción, por las cuales es conducido al exterior.

3.º La fortificación provisional de madera en un principio y luego el relleno por medio de materias estériles ó escombros de procedencias distintas, de los vacíos correspondientes al carbón que se ha separado, con el objeto de combatir las presiones más ó menos intensas que ejercen los terrenos adyacentes, evitar desprendimientos que entorpecerían la marcha del arranque y asegurar una ventilación regular.

Indiquemos la manera cómo se verifican estas operaciones por medio de la «Labor atravesada ascendente».

El arranque de un macizo comprendido entre dos galerías de nivel y dos chimeneas, se verifica por tajos ascendentes, cortando verticalmente el macizo por planos normales á las galerías. Sea a, b, c, d, la proyección vertical de uno de los macizos, fig. 1.

La galería A B está destinada á la extracción del carbón, y la CD a la introducción de los rellenos. Para explotar el macizo a, b, c, d, se procede del modo siguiente: suponiendo que la línea a, b, sea el límite del campo de explotación, o bien que la parte de la capa comprendida entre las galerías A, B, C, D, se haya explotado hasta la línea a, b, se empieza por extraer el carbón que se proyecta en a, a', e, e', desde el yacente hasta el pendiente de la capa, rellenando completamente el vacío hecho, menos la parte correspondiente á la galería A, B, que tiene que sostenerse algún tiempo. Los rellenos vienen al punto de arranque por la chimenea a, b, y se tiran con la pala desde el pie de esta chimenea hasta el hueco que han de rellenar. Encima de los rellenos amontonados se principia un nuevo corte de yacente á pendiente sobre una altura vertical determinada, al mismo tiempo en su extremo, ó sea á la derecha de la línea e, f, se construye una chimenea paralela á la a, b, de sección cuadrada y de 0m,75 a 0,80 de lado, destinada á dar salida al carbón que produzcan los cortes superiores. Concluido el segundo corte y extraído el carbón al exterior por la galería A, B, bajan otra vez escombros por la chimenea primitiva y se rellena completamente el vacío hecho, incluyendo la parte inferior de la chimenea a, b, hasta el nivel del suelo del tercer corte. Rellenado el segundo corte, se emprende el tercero, siempre de yacente á pendiente y de un modo análogo hasta llegar por cortes sucesivos á la parte superior del pilar, es decir, á la galería C, D, habiendo desaparecido entonces la chimenea a, b, y formado otra á la derecha de e, f, que ha servido para la bajada de los carbones hasta la galería A B, y que servirá durante el arranque del segundo tajo ascendente, que se verifica del mismo modo que hemos descrito para el primero, para la entrada de los escombros destinados al relleno de los huecos producidos. Las dimensiones usadas para los cortes dependen de la consistencia del carbón. y de las rocas que constituyen el techo y el muro de las capas, dc la habilidad del minero, etc., las adoptadas son 3 metros de altura sobre la longitud de capa comprendida entre yacente y pendiente y 2m,50 á 4 metros de fondo, ó sea la distancia entre las dos chimeneas a, b y e, f.

La fortificación en los puntos de arranque se hace con estemples y galápagos, para que no se hundan las ademas en los rellenos. Esta fortificación es provisional y las maderas se quitan al ejecutar el relleno de los vacíos producidos por el arranque, volviendo á servir para el corte siguiente. Las chimeneas se fortifican por medio de cuadros completos de madera, teniendo también el carácter de interina, pues al destruir la parte inferior de la chimenea de los escombros a, b, los cuadros que se arrancan de ella sirven para fortificar la que se va construyendo sucesivamente destinada á la bajada del carbón. Finalmente, al abandonar las galerías A, B y C, D, á medida que se van arrancando los macizos, si los trabajos se verifican de una manera regular, se pueden aprovechar sin dificultad una gran parte de las portadas y demás maderas que han servido para el sostenimiento de aquellas galerías.

Los rellenos ó escombros pueden tener los siguientes orígenes: 

1.º Venir del exterior.

2.º Venir de una cámara situada al mismo nivel de la galería C, D, y en la cual se provocan hundimientos, teniendo cuidado en situarla de tal modo, que éstos no puedan afectar el laboreo.

3.º Pueden tomarse al final de la galería C, D, en un punto á la izquierda de la boca de la chimenea a, b, donde es fácil provocar hundimientos, sosteniendo, sin embargo, siempre una porción de la galería A, B, á la izquierda de dicha chimenea. Los escombros extraídos de estos hundimientos se tiran con la pala á la chimenea a, b, llegando de este modo al sitio en que deben colocarse. A medida que los tajos verticales se alejan, se hace seguir el hundimiento, extrayendo las últimas portadas de la galería C, D.

Varias son las ventajas que presenta el uso de este sistema, siendo las principales la economía que lleva consigo, por suprimir la carga y el transporte de los escombros y teniendo en cuenta que la galería C, D, que sirve para la introducción de rellenos, se utiliza luego para la extracción del combustible procedente del macizo superior, este servicio se hace con gran comodidad cuando se emplea el sistema que nos ocupa, pues que entonces dicha galería se destina única y exclusivamente á la salida de los carbones. 
 
El orden de explotación que se sigue en los macizos en que se han dividido las capas, es el siguiente: En cada piso ó nivel se toman dos puntos de ataque por tajo vertical ascendente, dispuestos de modo que resulten escalonados en la forma de que los de un nivel cualquiera estén adelantados de la longitud de un tajo sobre los puntos de explotación del nivel inmediato inferior. De este modo en caso de producirse hundimientos, éstos afectan sólo á la zona de terreno explotado; la parte de galería que es preciso sostener en dicha zona, está reducida á su menor expresión de longitud; los operarios están reunidos en trayectos cortos, lo que facilita la vigilancia por medio de los capataces, y finalmente la ventilación se establece con facilidad, tanto en verano como en invierno, con sólo la precaución de colocar puertas de madera en todas las galerías de nivel, excepción hecha de las correspondientes á los niveles inferior y superior, que se conservan abiertas, para la entrada y salida del aire.

El sistema de la «Labor atravesada ascendente», que acabamos de describir, es muy á propósito para ser empleado en capas de carbón espontáneamente inflamables como las de la zona del Sud. En efecto, haciendo el relleno completo de los vacíos se imposibilitan los movimientos del carbón de la parte superior. Los rellenos se comprimen los unos con los otros por su peso y por el trabajo de arranque que se ejecuta siempre encima de los mismos, de manera que con dificultad quedan huecos en donde pueda alojarse el aire necesario para producir la oxidación de las piritas y la ignición consiguiente. No teniendo los pilares más que 10 ó 12 metros de altura el trabajo se verifica con tal rapidez, que la superficie de contacto de los rellenos con el carbón se renueva á cada tajo ascendente, y en el corto intervalo que restan en contacto, es difícil se promueva la ignición. Por fin, un tajo vertical de carbón reemplazado con escombros constituye una separación completa, haciendo las veces de una pared divisoria, y si alguna vez, por efecto de haber empleado en los rellenos escombros carbonosos ó pizarras inflamables se temiera una ignición de estas materias, el relleno de un tajo vertical con tierra ó arcilla provenientes del exterior, constituye un verdadero muro de seguridad.

Hemos descrito la manera cómo el carbón, después de arrancado, se reúne en las galerías de nivel, que han servido para la división de las capas en macizos: luego es preciso transportarlo hasta la galería inferior, que es la general de extracción, cuyo efecto se consigue poniendo ésta en comunicación con aquéllas por medio de pozos coladeros, por los cuales se vierte directamente el combustible dentro de los vagones que deben conducirlo al exterior. :

No siempre es posible ejecutar las operaciones preparatorias y de arranque de la manera ordenada y precisa que acabamos de describir; en efecto, habiéndose establecido en la cuenca antes de que Romá la registrara en el año 1838 una serie de labores destinadas á proveer de carbón á los habitantes del país, sin orden ni dirección, en número considerable y sin que de ellas se conserve ni tan siquiera el recuerdo, en los vacíos sin rellenar producidos por dichas labores, unas veces se han originado hundimientos y, en este caso, cuando con alguna labor en ejecución se tropieza con estos trabajos, el primer efecto del aire sobre el carbón y pizarras desprendidas es producir un aumento considerable de temperatura, siendo algunas veces tan intensa la reacción, que determina incendios como los que tuvieron lugar años pasados en las minas Rosinyol y Mare de Deu. Otras veces en los vacíos producidos por las labores antiguas, se han acumulado grandes cantidades de agua y al romper con ellos en desnivel con otra labor, pueden ocasionar accidentes y perturbaciones notables.

En estos casos, las operaciones deben llevarse con suma prudencia, sin que sea posible obrar sujetándose á un plan concebido de antemano; sólo la práctica de algunos mineros avezados á estos lances es suficiente para que el laboreo se verifique de una manera conveniente.

La ventilación y el desagüe de las labores se efectúan de una manera natural y fácil, utilizando los grandes desniveles del terreno y la comunicación expedita de todos los puntos del interior.

CAPÍTULO V

Lavado y aglomeración de las hullas

Las hullas de la cuenca de San Juan necesitan ser lavadas y aglomeradas para presentarse al consumo: lo primero, porque al salir de las minas contienen grandes porciones de materia inerte que produce abundantes cantidades de cenizas, hasta el extremo de que alcanza en algunas á un 30 por 100; lo segundo, porque dichas hullas se presentan, por regla general, en fragmentos pequeños y difíciles por este motivo de quemar en las parrillas de los hogares, obteniéndose sólo de un 20 á 30 por 100 de carbón granado.

Ordinariamente las principales materias inertes que acompañan á la hulla son fragmentos de pizarra hullera, provenientes de las venas que se hallan intercaladas con las capas de carbón y de pirita de hierro que se encuentran afectando algunas veces la forma de riñones. Ambas materias son más densas que la hulla, y esta propiedad es la que se utiliza para obtener el lavado.

En cuanto á la gran cantidad de carbón menudo, depende de las varias é importantes causas siguientes:

1.º De la naturaleza deleznable de las capas.

2º. De los repetidos choques á que se encuentra sometido el carbón desde los puntos de arranque hasta las galerías generales de extracción, por los coladeros ó chimeneas y luego hasta los talleres de lavado y aglomeración por las vías horizontales y por los planos inclinados. 

3.º De la composición química de las hullas. Hemos dicho que abunda en ellas la pirita de hierro, de manera que, aun cuando al salir de las minas, se presenten trozos de carbón voluminosos, expuestos á la acción del oxígeno y del vapor de agua contenido en el aire, se oxidan las piritas, transformándose en sulfato ferroso y produciendo la ruptura de los pedazos de hulla que las contenían por la desecación desigual que éstos experimentan. De paso añadiremos que el sulfato ferroso se convierte fácilmente, bajo la acción del aire, en sulfato férrico, susceptible, en algunas ocasiones, de ceder su oxígeno á la hulla y convertirla en inflamable á la temperatura resultante de estas reacciones químicas, A esta causa son debidos los incendios espontáneos que en diversas ocasiones han tenido lugar, no sólo en el interior, si que también en el exterior de las minas.

Lavado. — El taller de lavado fue construido por la casa Humboldt de Chemnitz, Produce 150 toneladas diarias de carbón lavado, tratando 214 de carbón tal cual sale de las minas. 
 
Los aparatos consisten en cribas y tolvas para hacer una separación completa de carbones por volúmenes, al objeto de tratarlos en lavadores de pistón lateral, especiales para cada serie de tamaños. Una máquina de vapor sistema Sulzer de 35 caballos, mueve todos los aparatos. 
 
Posteriormente se ha instalado otro taller para el mismo objeto en las inmediaciones del primero, movido por una turbina de 20 caballos, auxiliada por una máquina de vapor de 10, parecido al anterior y capaz para una producción semejante. 
 
El carbón lavado se deposita en un cobertizo donde se deseca espontáneamente al aire. El resultado medio que se obtiene es el siguiente: tratando hullas con un 25 á 30 por 100 de cenizas, se alcanza 70 á 75 por 100 de carbón lavado, con 84 10 por 100 de dicha materia inerte. 
 
Aglomeración. — Se empezó valiéndose de una máquina sistema Mazeline-Couillard instalada con todos sus accesorios, máquina de vapor de 20 caballos, calderas, triturador Carr para la brea que constituye la materia aglomerante, etc., etc., en un edificio construido ex profeso.

Se obtienen en dicho taller aglomerados en forma de un prisma recto, de base rectangular, con las cuatro aristas redondeadas, de 0'30 de largo por 0'24 de ancho y por 0'11 de altura; pesan de 9,5 á 10 kilogramos, y reciben en la máquina una presión de 60.000 kilogramos. Produce la máquina Mazeline en marcha normal de 20 á 25 aglomerados por minuto, ó sean unas 150 toneladas en 10 horas de trabajo.

Al principio se empleaba una cantidad de brea en la proporción de 8,5, 9 y 10 por 100, pero en la actualidad y gracias á un depósito secador de platos rotativos, que entrega el carbón á la máquina de aglomerar con muy poca humedad y á una temperatura de 80º C., se ha conseguido reducir a un 6'5 por 100, consiguiéndose además aglomerados de mayor compacidad.

Al salir los aglomerados de la máquina por una larga cadena de las llamadas sin fin, se colocan en vagones especiales que han de conducirlos á la Estación de San Juan núm. 2, que es la minera en el Ferrocarril de San Juan de las Abadesas.

Posteriormente y por razones que no comprendemos, la Sociedad Ferrocarril y Minas montó un nuevo taller de aglomerados en Vich, al lado de los talleres de reparación del ferrocarril.

Contiene 4 compresores del sistema Yeadon, capaces para producir 40 toneladas diarias cada uno, absorbiendo una fuerza motriz de 70 caballos y dando lugar a panes de 4'5 kilogramos. Ha sido una instalación desgraciadísima por circunstancias especiales, impropias de ser mencionadas en este lugar, hasta el extremo de estar hoy completamente abandonada.

En la actualidad se está montando en las minas una nueva máquina de aglomerar, sistema Bouriez, al lado de la Mazeline, de la que se esperan grandes resultados1. (1 Téngase en cuenta que se escribió esta Memoria en Agosto de 1892.)

PEDRO PELLA (ingeniero).

(Se concluirá).








 




 

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