sábado, 1 de agosto de 2026

La prensa en la guerra de África de 1859

PERIÓDICOS FAVORABLES A LA GUERRA (Inicialmente hubo consenso casi unánime. La votación en Cortes el 22 de octubre de 1859 tuvo un resultado de 187 diputados a favor).)

Progresistas y Demócratas

La Discusión (demócrata) - Muy favorable. Emilio Castelar escribió artículos contundentes: "Hemos sostenido que la guerra de África interesa a la civilización universal, que la guerra de África es una idea viva en toda nuestra historia" (14 de octubre de 1859)

LA GUERRA DE África. La Discusión, 14 de octubre de 1859

ARTÍCULO III Y ÚLTIMO.

Hemos sostenido que la guerra de África interesa á la civilización universal, que la guerra de África es una idea viva en toda nuestra historia. Hoy vamos á concluir recordando que la guerra de África es justa, es civilizadora, es patriótica, es providencial, es la base de nuestra restauración en los consejos de Europa, es la ley fatal de nuestra posición geográfica y de nuestro carácter histórico, es la fianza que debemos dar á los pueblos cuyas ideas representamos, de que tenemos fuerza bastante para sostener sus gloriosas enseñas, ánimo bastante para cumplir y realizar sus maravillosos destinos.

La guerra de África es justa. El africano enemigo no deja pasar un día sin asestar sus armas contra nuestro pabellón, sin sacrificar algún hijo de la madre patria á su insaciable sed de sangre. A todas horas las grandes fortalezas confiadas á nuestra custodia ven cruzar sobre sus inmóviles muros los fuegos de los bárbaros, que llevan por do quier la desolación y la muerte. El pequeñuelo se amamanta allí en odio á nuestra raza, crece oyendo maldecir de nuestra nación; antes pronuncia baldones contra nuestras glorias que el nombre de sus padres; apenas puede manejar las armas, ya las asesta contra nuestro pecho; vive la vida nómada de los primitivos guerreros, siempre entre las ruinas, entre el humo de los incendios; gasta sus días mirando con odio el pabellón español, y al expirar reúne á sus hijos, y en la agonía les alienta para que sostengan la guerra incesante, diaria, con España; porque en España se guardan aun los campos que fueron el edén de sus mayores, los templos de su Dios, los palacios y jardines de sus reyes, las cenizas de los héroes mas grandes de su raza. ¿Y es justo, es honroso que un gran pueblo se desangre así, pierda su poder, se muestre siempre flaco y envilecido, á merced de razas bárbaras, que no debían pronunciar su nombre sino con veneracion y con respeto? La justicia que nos asiste es tan clara como la luz del día; nuestro derecho no consiente duda. Puesto que la agresion viene de antiguo, y sus balas han taladrado mil veces el pecho de nuestros soldados, y sus piratas han infestado nuestras costas, y sus tribus han herido nuestro nombre, y sus jefes no han respetado nunca la fé de los tratados en que descansa la paz de los pueblos, justo es que España muestre á esas razas indóciles á toda persuasion, dispuestas á toda violencia, agenas á todo derecho, incapaces de toda dignidad, con sus armas, con aquellas armas forjadas en mil combates ganados sobre los árabes, que no consiente mancha alguna en sus claros timbres; pues la magnanimidad aquí seria flaqueza, y el perdon signo seguro de incurable impotencia. 

La guerra de África interesa á la humanidad. Hay épocas de vitalidad tan grande, que las razas no caben de ninguna suerte en el recinto que un dia les sirvió de hogar. La idea civilizadora es como la luz, y tiende á propagarse, á difundirse por el mundo. El español que ha conquistado á Granada, va á América; el holandés que ha aprisionado á los mares, va á la Oceanía; el inglés que se ha…

 


La Iberia (progresista) - Muy favorable inicialmente. Exigía ventajas comerciales e indemnizaciones

Las Novedades (progresista) - Favorable al inicio

Unionistas y Moderados

La Época (unionista) Favorable, hablaba de "la civilización contra la barbarie"

El Reino (moderado, financiado por el Ministerio de Gobernación) Favorable

El Estado (moderado, dirigido por Campoamor) Favorable

El Occidente Favorable

El Correo español Favorable

Prensa Conservadora/Religiosa

La Esperanza Muy belicista. "El entusiasmo que reina en esta población (Ceuta), la sangre africana corre a torrentes..."

PERIÓDICOS QUE CAMBIARON DE POSICIÓN (críticos con la "paz chica")

Tras la victoria, pero antes del tratado de paz, varios periódicos que apoyaron la guerra se volvieron críticos al considerar que los resultados eran insuficientes. 

Al conocerse las condiciones del tratado, la prensa opositora madrileña (especialmente el periódico La Iberia) acuñó la célebre frase «guerra grande, paz chica». Con ello denunciaban que el sacrificio del ejército no se reflejaba en el acuerdo alcanzado. 

La Discusión Crítica feroz. Castelar: "Los culpables han adquirido una tremenda responsabilidad ante el país y ante la historia"

La Iberia Muy crítica, analizó punto por punto las bases de paz

Las Novedades Crítica con los resultados

La Regeneración Se manifestó en contra

La España (con Pedro de Egaña) Mostró reservas

PERIÓDICOS MINISTERIALES (siempre favorables al gobierno)

La Correspondencia Difundía la posición oficial

El Mundo Militar Favorable

Gaceta Militar Favorable

Boletín de Administración Militar Favorable

LOS PERIÓDICOS CATALANES

DIARIO DE BARCELONA

Al principio de la guerra reticente y crítica. Se manifestó reticente a la aventura marroquí, aunque no así respecto a la expedición al golfo de Guinea.

Sin embargo, una vez iniciada la guerra y especialmente tras el retorno de los Voluntarios Catalanes, cambió su tono y publicó artículos patrióticos como "Cataluña y la guerra" de Estanislao Reinals y Rabasa y otro de Juan Mañé y Flaquer

4 de mayo de 1860

CATALUÑA Y LA GUERRA.

Cataluña está de luto y de enhorabuena. De luto porque de los 461 voluntarios que salieron de Barcelona, solo vuelven 300; de enhorabuena, porque los que han vuelto le traen mil coronas. ¿Por qué el júbilo ha de ir mezclado con el llanto? ¿Por qué la gloria de los que han vuelto y de su patria ha de haberse comprado con las lágrimas de las madres de las esposas y de los hijos? Han vuelto pocos, y no han estado sino en tres combates; han vuelto pocos; pero cargados de laureles: ¿quién no está orgulloso de haber nacido en este independiente y esforzado suelo? No han sido las plumas catalanas las que han puesto de realce los hechos de armas de nuestros voluntarios: aquellas han sido parcas hasta la injusticia, como conviene á caracteres robustos. Han sido los periódicos de la córte, los ingleses, los franceses los que han hablado con particular detención y elogio de nuestros voluntarios.

La Independencia belga al ocuparse de su comportamiento en la batalla de Tetuán, decía: 

«han escedido su fama de valor y de audacia.» El Times al hablar también de esta batalla, decia: «muchachos muchos de ellos y reclutas, dió envidia su audacia al mas pintado veterano.  Otros períódícos estrangeros y las correspondencias de los de la corte, han dicho..... ¿pero por que citaríamis los periódicos estranjeros que han hablado de los voluntarios catalanes, y reuniriamos los que en diversos dias han escrito los de la corte?

No nos seria posible sin convertir este artículo en un Album de alabanzas cuyos autores serian en gran número: no nos es dado en este momento recordar ni los nombres de estos ni sus testuales palabras, aunque recordemos el hecho y la indeleble impresión que en nosotros ha causado, .

¡Bien, muy bien por los voluntarios de Cataluña; bien, muy bien por nuestra provincia; y bien, muy bien aun por los principios que nos son muy caros!; ante todo y sobre todo mil bravos a los voluntarios, a estos hijos no bastardeados del almogavar que a pie, descubierto el pecho, un pañuelo enrollado en la cabeza y unas miserables sandalias en los piés, derribó de su caballo con su ascona al caballero francés armado de punta en blanco y presentó al Rey su cabeza ensangrentada. Ellos fueron á representar en los campos de África las glorias catalanas como les decia su esforzado caudillo; ellos fueron, a sostener en grande y terrible liza la honra de nuestro suelo y han más que llenado la opinión que de su valor y de su audacia se tenia como dijo la Independencia belga; muchachos, sin instruccion, nuevos, enteramente nuevos en la guerra de África y en toda guerra, «han dado envidia al mas veterano» como dijo el Times. ¡Otra vez bravo a los voluntarios y á su caudillo que supo enardecer su corazón con su palabra y su ejemplo!

Cuatro ó cinco años hará, cuando tuvieron lugar las complicaciones entre amos y trabajadores, la prensa madrileña de opuestos matices desenterró aquel terrible anatema de Quevedo: «tienen los catalanes príncipe como el cuerpo alma para vivir, y como este alega contra la razón apetitos y vicios aquellos contra la razón de su señor privilegios y fueros.» Quién vió en las complicaciones de Cataluña su interés, pues llamando con sus terribles movimientos fuerzas al Principado se enriqueció con lo que estás consumen; quién vió el mal ejemplo dado por los fabricantes, mostrando como un poder las masas trabajadoras 'para su objeto predilecto, el monopolio; quién el espíritu rebelde, quien el orgullo desmedido. Un periódico hubo -el Parlamento, creemos que se llamaba,- que enemigo de la situación de entonces, conservador y con fama de entendido, trató la cuestion á radice y decia: «Es Cataluña un pais escepcional en España. Su población activa, laboriosa y enérgica, es á la vez que una de las fuerzas de nuestra monarquía, una de las causas de nuestra debilidad en tiempo de paz. Su situacion geográfica, sus recuerdos históricos, su idioma popular, su legislacion civil diferente de la del resto de la Península, y aun la moneda que allí ha tenido curso hasta ahora, todo ha contribuido á que Cataluña tenga demasiada propension á considerar su suerte como algo independiente de la de las demás províncias.» «Esta pequeña nacionalidad catalana, añadía el citado periódico en otra parte, mezquina concepcíon en los tiempos en que vivimos, de grandes aglomeraciones, de grandes nacionalidades, único modo de vivir ante los grandes grupos de pueblos que va formando la marcha de tal civilizacion, centralizadora por mil causas entre las que no son las menos influyentes las comunicaciones y los progresos de la industria y del comercio, esa nacionalidad decimos será reemplazada por creencias y sentimientos.» De todo lo que deducia que Cataluña era á España lo que Irlanda á Inglaterra, y que con respecto á ella había de haber una política española que se legaran todos los gobiernos, y habia de consistir, al parecer, en tratarla con algun rigor, pues el haberla tratado con blandura la habia ensoberbecido en términos de que hablaba siempre con lenguaje acerbo al gobierno, y hacer uso de otros recursos del arte político, por ejemplo fomentar la contraposícíon de intereses entre provincia y provincia, hacer que devengasen los capitales intereses menos pingües, etc. Et tacuere ones, los periódicos constituyentes y los no constituyentes; hubo una unanimidad de parecer, que no estamos acostumbrados á observar en otras cuestiones.

Sí; habían dicho que Cataluña era rebelde: la campaña de África dirá al mundo lo que es su rebeldía: la campaña de África dirá á España y á la historial que no ha necesitado el gobierno mandar, ni aun valerse de medios indirectos, ni aun manifestar sus deseos para que le prestase Cataluña para la guerra de África mas contingente de hombres que el del reemplazo ordinario; la campaña de África dirá á los presentes y á los venideros que no ha necesitado el gobierno sino dar permiso de formar cuatro compañías para que á los 26 días de haberlo dado, estuviesen alistados, uniformados y embarcados 464 voluntarios elegidos de entre un número mucho mayor que acudieron al alistamiento.

Habian dicho que Cataluña tenia un espíritu de provincialismo egoista y fiero: ellos han dejado allá en las Vegas de Tetuán y en las sierras de Gualdrás, escrita la contestacion con letras de sangre que no borrará, nó, el tiempo. Ellos dirán á las gentes que 

Promovió junto al Diario de Reus un "Álbum artístico y pintoresco" de la Guerra de África con dibujos de Eusebio Planas

DIARIO DE REUS

Fue muy favorable y entusiasta.  Cubrió extensamente la recluta y expedición de los Voluntarios Catalanes

Su importancia es tal que algunos historiadores lo consideran fuente esencial para conocer la implicación de Cataluña en el conflicto 

Publicó artículos y crónicas sobre las hazañas de los voluntarios.

EL CAÑÓN RAYADO. Periódico metralla de la Guerra de África 

Periódico patriótico y satírico publicado en Barcelona (Imprenta Euterpe, 1859-1860) 

Aparecieron 18-24 números con litografías y grabados. Aunque usaba el humor, daba una visión satírica del conflicto que exaltaba el patriotismo español. Contó con colaboradores como Manuel Angelón y Antonio Altadill. 

GUERRA AL MORO

Belicista y patriótico. Otro periódico creado específicamente con motivo de la expedición de los Voluntarios catalanes. 

El Eco del Centro de Lectura  Favorable a la guerra. 

El Telégrafo Publicó artículos como "A los héroes de la patria". 

La Corona Publicó artículos y poesías de Ramón Lacunza. 

Las sociedades corales dirigidas por Josep Anselm Clavé estrenaron "Los nets dels Almogàvers", un rigodón bélico catalán de contenido africanista y belicoso dedicado a los Voluntarios catalanes. 

La guerra fue vista en Cataluña como una oportunidad para demostrar el patriotismo catalán dentro del proyecto español y para exaltar la identidad catalana como parte de la "raza superior" española con derecho a entrar en el reparto colonial del mundo.

CONTROL GUBERNAMENTAL DE LA PRENSA

El gobierno de O'Donnell, a través del ministro de Gobernación Posada Herrera, ejerció un estricto control. 

- Circular del 12 de noviembre de 1859 imponiendo los partes oficiales como única fuente

- Retraso intencionado de informaciones a La Iberia y La Discusión

- Censura y recogida de periódicos críticos

- "¡La historia de la Unión Liberal será el martirologio de la prensa!" exclamaban desde Las Novedades

Estudios modernos

La guerra de África (1859-1860). Una revisión, Joan Serrallonga Urquidi (Ayer: Revista de Historia Contemporánea, 1998).

Ofrece una de las revisiones críticas más completas sobre el conflicto. Analiza el contexto político internacional y detalla cómo el gabinete ministerial de la Unión Liberal utilizó la campaña como una estrategia de "política de prestigio" para desviar la atención de las tensiones internas y unificar a las facciones políticas. 

El relato nacional de la Unión Liberal: la guerra de África (1859-1860), Juan Antonio Inarejos Muñoz (Espacio, Tiempo y Forma).

Analiza en profundidad la posición de la Unión Liberal (el partido del gobierno presidido por Leopoldo O'Donnell). Explica cómo el partido construyó un relato patriótico basado en el honor, la religión católica y la "misión civilizadora" para legitimar la monarquía constitucional de Isabel II y mitigar la oposición.

La guerra de África y el cólera (1859-60), Eloy Martín Corrales (Hispania: Revista Española de Historia).

Estudia los impactos políticos y sociales del conflicto. Es especialmente valioso porque recoge citas, debates de la prensa y testimonios sobre la postura de partidos de la oposición, detallando cómo fuerzas de la izquierda institucional acabaron sumándose a la corriente belicista.

Rafael de Castillo Cuesta y la Guerra de África (1859-1860), Juan Carlos Pérez Núñez (Rúbrica Contemporánea).

Explora cómo se articuló el exacerbado nacionalismo español a través de la literatura y la prensa por entregas. Examina de qué manera las publicaciones culturales de la época cerraron filas en torno a los motivos oficiales del gobierno para justificar la invasión.

La evolución de la imagen de las guerras de Marruecos y su difusión en la opinión pública (1859-1927) Alfonso Iglesias Amorín, Revista Universitaria de Historia Militar, 2019

Ejes del posicionamiento político según la historiografía. 

Los investigadores dividen la postura de los partidos en tres dinámicas: 

La Unión Liberal (Gobierno): Diseñó la guerra como una campaña de prestigio. Buscaba unir a la fragmentada política interior española en torno al "honor patrio", la religión católica y el despertar nacionalista.

Los Progresistas y Demócratas (Oposición de izquierda): Aunque eran rivales del gobierno, respaldaron firmemente la intervención. Defendieron la guerra mediante una retórica romántica y "civilizadora", concibiéndola como una forma de expandir los valores de la libertad ibérica hacia el norte de África.

Los Carlistas / Tradicionalistas: Participaron masivamente mediante unidades de voluntarios (como los tercios vascongados y navarros), concibiendo la campaña bajo un prisma de "cruzada" religiosa e histórica contra el Islam, desmarcada del parlamentarismo liberal del régimen isabelino.

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