Venezuela
El terremoto de Venezuela estuvo formado por dos episodios sísmicos de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter que sacudieron el norte y centro del país el 24 de junio de 2026, con apenas 39 segundos de diferencia.
El primer evento, ocurrido a las 18:04 hora local tuvo una magnitud de 7,2. Su epicentro estaba situado en el eje San Felipe–Yumare–Montalbán (estado Yaracuy), a unos 20 km de profundidad.
El segundo evento de una magnitud de 7,5 tuvo su epicentro en el mar, a 17 km de Catia La Mar (estado La Guaira), a una profundidad de solo 10 km.
Este terremoto tuvo su origen en un desplazamiento horizontal dentro del sistema de fallas Boconó-San Sebastián. Este sistema marca el límite de rozamiento entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
El desplazamiento de la superficie terrestre fue especialmente intenso cerca de Caracas y La Guaira. Este mapa fue elaborado a partir de datos del Radar de Apertura Sintética de NASA-ISRO (NISAR) adquiridos los días 25 y 30 de junio (después de los terremotos) y 13 y 18 de junio (antes de los terremotos).
Las zonas en blanco indican poco o ningún desplazamiento del suelo; entre ellas figura una franja estrecha situada hacia la parte centro-izquierda de la imagen, cerca de Morón, la cual indica el lugar aproximado donde se produjo la ruptura de falla en profundidad. Esta falla forma parte de una red de fracturas situada a lo largo del límite entre la placa del Caribe, al norte, y la placa sudamericana, al sur. Los científicos señalan que las fallas a lo largo de este límite de placas —incluido el sistema de fallas de San Sebastián, donde probablemente se originaron estos sismos (y posiblemente parte del sistema Boconó)— han estado acumulando tensión durante largo tiempo.
La ruptura de la falla se propagó mar adentro, hacia el este, y luego regresó a tierra firme, cerca del aeropuerto internacional al norte de Caracas, quedando marcada por la estrecha franja blanca visible entre el desplazamiento hacia el oeste y el desplazamiento hacia el este. Justo al sur de este segmento de la falla, el color azul oscuro indica que el desplazamiento hacia el oeste de la superficie a lo largo de esta sección de la falla fue mucho mayor que en otros lugares, llegando a alcanzar hasta 60 centímetros. Estas son las razones por las que los daños en Caracas y La Guaira fueron tan extremos.
A mediados de agosto de 2026, el balance oficial emitido por las autoridades gubernamentales era de 6.301 fallecidos y más de 86.000 heridos.
Cerca de 18.000 familias perdieron sus hogares y el Banco Mundial hizo una estimación preliminar de 19.600 millones de dólares en perdidas materiales.
Colombia
El 10 de agosto de 2026 a las 07:34:27 hora local se produjo un seismo con una magnitud de 7,4 y epicentro en San José del Palmar (Chocó), a una profundidad de 103 kilómetros y una duración cercana a un minuto. Las ciudades más afectadas fueron Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia. Por el momento se registran alrededor de 329 personas fallecidas, más de 4.600 heridos y 247 ciudadanos desaparecidos. En total más de 211.000 personas damnificadas, con 31.183 viviendas totalmente destruidas, el colapso estructural de 553 edificios y graves daños en infraestructuras en el occidente del país. Una estimación inicial de pérdidas económicas se eleva a 9.600 millones de dólares.
El origen del temblor fue una ruptura compatible con fallas inversas oblicuas producto de la subducción en el bloque andino.
Fase Inicial (0–5 segundos): Arribo de las primeras ondas P (primarias) con vibraciones de baja amplitud y aceleración moderada del suelo.
Fase Crítica (5–15 segundos): Llegada de las ondas S (secundarias) y superficiales. La liberación de energía alcanza su pico máximo a los 12 segundos, provocando las aceleraciones más destructivas en la zona del epicentro.
Fase de Atenuación (15–40 segundos): Disminución gradual de la intensidad del movimiento a medida que las ondas principales se alejan del foco sísmico, dando paso a las réplicas menores iniciales.
Efectos del terremoto en Cali
La diferencia en el nivel de destrucción entre los distintos barrios de Cali tras el terremoto del 10 de agosto de 2026 fue objeto de un profundo análisis técnico. Un estudio de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali determinó que la cercanía al epicentro no fue el factor principal. Los daños se concentraron severamente en barrios del sur y centro (como Los Cámbulos, Nueva Tequendama, Alameda, El Refugio y Capri), mientras que muchas zonas del norte, oriente y laderas populares resistieron mejor. Las razones científicas y estructurales de esta disparidad son:
1. El tipo de suelo y el "Efecto de Sitio"
Suelos blandos y antiguos humedales: Más del 80% de los daños se concentraron al occidente de la Carrera 50, en un sector conocido geológicamente como el abanico de Cañaveralejo. Sectores como la Avenida Roosevelt o los barrios Los Cámbulos y Tequendama están construidos sobre suelos blandos compuestos por antiguos depósitos e inundaciones fluviales. Estos suelos actúan como una esponja, amplificando drásticamente las ondas sísmicas.
Suelos duros y rocosos: Por el contrario, las zonas de ladera (como la Comuna 20/Siloé) y el oeste de la ciudad poseen terrenos firmes y rocosos que asimilaron el impacto vibratorio con mucha mayor resistencia, evitando colapsos masivos pese a la informalidad de algunas viviendas.
2. El fenómeno de resonancia sísmica
El sismo de magnitud 7,4 liberó ondas con frecuencias específicas que coincidieron exactamente con la frecuencia natural de vibración de ciertas estructuras. Esto generó un efecto de resonancia que multiplicó la sacudida dentro de los edificios. Esto explica por qué en un mismo barrio del sur un edificio pudo quedar intacto mientras el vecino se derrumbó por completo.
3. Altura de las edificaciones (Edificios de 4 y 5 pisos)
Sorprendentemente, los rascacielos modernos no sufrieron los mayores daños. El colapso se concentró en edificaciones medianas de 4 a 5 pisos.
4. Antigüedad y normatividad sismorresistente
La fecha de construcción fue un factor determinante. Gran parte de los edificios colapsados o demolidos en barrios tradicionales como Alameda o Tequendama fueron edificados antes del primer código estricto de sismorresistencia de Colombia (NSR-97). Al no contar con estructuras debidamente reforzadas con vigas y columnas capaces de disipar energía, cedieron ante el sismo.
El nuevo mapa de Microzonificación Sísmica de Cali, emitido por las autoridades para guiar la reconstrucción de la ciudad, permite comprender cómo se dividen estas zonas de riesgo según la geología local.
Terremotos anteriores
El último evento de magnitud 7,0 con epicentro en el país fue el 2 de febrero de 2013, en Guaitarilla, Nariño. Nueve años antes, el 11 de noviembre de 2004, se registró uno de 7,2 en Bajo Baudó, Chocó. El terremoto de Muisne, de 7,8 en 2016, se sintió en Colombia y su epicentro estuvo en Ecuador.
Los dos terremotos de mayor magnitud registrados en Colombia, en 1906 y 1979, tuvieron su epicentro frente a la costa del Pacífico, en el occidente del país.
El 31 de enero de 1906, a las 10:36 de la mañana, un sismo de magnitud 8,8 sacudió la frontera marina entre Colombia y Ecuador. El SGC lo tiene registrado como el más fuerte en la historia del país y uno de los mayores medidos en el planeta. El temblor levantó un tsunami que barrió las playas de Tumaco, Mosquera, El Charco, Guapi y Timbiquí, y dejó 600 personas fallecidas.
Setenta y tres años después, la misma zona volvió a romperse. La madrugada del 12 de diciembre de 1979, un terremoto frente a Tumaco, de magnitud 8,1 según el SGC y 8,2 según el USGS, generó olas de hasta seis metros en San Juan de la Costa. La Defensa Civil contabilizó 454 muertos y más de mil heridos, y el tsunami se registró incluso en las costas de Japón, Hawái y México. Fue uno de los sismos más fuertes del siglo XX en Colombia.
El Chocó tiene además su propio antecedente. El 18 de octubre de 1992, un sismo de magnitud 7,2 con epicentro cerca de Murindó, sobre la falla del mismo nombre en el medio Atrato, dejó diez muertos, más de un centenar de heridos y daños en 33 municipios. Un día antes, había ocurrido un sismo de magnitud 6,7. Ese evento se originó en las fallas continentales que cruzan el noroccidente.
Más antecedentes están en las fallas superficiales de la cordillera, donde la magnitud engaña. El Jueves Santo 31 de marzo de 1983, a las 8:12 de la mañana, un sismo de 5,5 grados, pero a 15 kilómetros de profundidad y sobre el sistema de fallas de Romeral, derrumbó el centro histórico de Popayán. Murieron cerca de 250 personas y la ciudad colonial quedó en ruinas. De esa tragedia salió el primer Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes, base de la norma que hoy rige la construcción en el país.
Dieciséis años después, el 25 de enero de 1999, un terremoto de magnitud 6,2 con epicentro cerca de Armenia arrasó el Eje Cafetero. Fue un sismo somero, a unos 17 kilómetros, en una zona densa y con muchas construcciones vulnerables. Dejó cerca de 2.000 muertos y es, hasta hoy, el más mortífero de la historia del país.
El jueves 20 de agosto a las 13:00:16 hora local se produjo un terremoto en Perú con magnitud 7,2 y epicentro aproximadamente a 35 km al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, Ayacucho. La profundidad fue de 108 km, aunque otras estimaciones internacionales situaron el foco alrededor de 99 km. y la intensidad máxima reportada fue de III–IV en Coracora. El IGP lo comunicó inicialmente con magnitud 7,2, mientras que el USGS lo estimó posteriormente en 6,7.
No se han comunicado víctimas mortales en los informes disponibles hasta ahora.



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