domingo, 29 de marzo de 2026

El diseñador José María Cruz Novillo

El arte de reinventar un país

Cruz Novillo, el hombre que diseñó España: así creó los logos y emblemas que marcaron la Transición

Hace medio siglo el artista Cruz Novillo renovó los logos oficiales, emblemas privados y hasta los carteles de cine. La Transición lleva su marca. Cuando cumple 90 años y prepara una gran exposición de sus trabajos, repasamos con él una vida de creación que va más allá del diseño. Nos recibe en el estudio que comparte con su hijo Pepe. 

Es el único español que no paga un euro por envío postal, sea una simple carta aquí al lado o un paquetón de diez kilos con destino a Buenos Aires. El espléndido privilegio se debe a la condición de Cartero Honorario de José María Cruz Novillo (Cuenca, 1936), la mayor distinción que concede Correos a quienes han contribuido a prestigiar esa empresa pública. En 300 años solo se han concedido seis de estos títulos honoríficos; entre ellos, al Nobel Camilo José Cela y a la reina Sofía. Ella y Cruz Novillo son los dos únicos que hoy pueden franquear toda la correspondencia que quieran, estampando un matasellos especial. Cruz Novillo lo recibió en 2019 por su diseño de la imagen corporativa de Correos, la conocida cornamusa (la corneta de posta de los antiguos carteros para anunciar su llegada a los pueblos) bajo la corona real. La dibujó en 1977 y la marca no ha perdido el sello de frescura con que rompió moldes en aquella España posfranquista. Fue el primero en 'atreverse' a colocar el blasón monárquico encima de un símbolo, que hasta entonces se despachaba con la palabra 'Correos' y la bandera de España.

A punto de cumplir 90 años (el 21 de mayo), Cruz Novillo nos recibe en el estudio Cruz más Cruz (+++), que comparte con su hijo Pepe, arquitecto, diseñador y socio, en el madrileño barrio de Tetuán. Bajo las secuelas de un ictus que arrastra desde 2018, en silla de ruedas tras fracturarse la cadera y con un formidable pelazo que ha desafiado al tiempo, Cruz Novillo pide un pitillo y con la impagable ayuda de Pepe, que adora a su padre y se desvive por él, empezamos a hilar la historia de quien es una figura clave sin la cual resultaría imposible entender la imagen de la España contemporánea.

Pepe Cruz Novillo —arquitecto, profesor y diseñador— junto con su padre en el estudio que comparten en Madrid desde 2013, donde siguen pergeñando marcas. «Mi padre es el hombre más bueno que conozco», dice Pepe, rendido ante el «inmenso» talento de su maestro.

Cruz más Cruz. Pepe Cruz Novillo —arquitecto, profesor y diseñador— junto con su padre en el estudio que comparten en Madrid desde 2013, donde siguen pergeñando marcas. «Mi padre es el hombre más bueno que conozco», dice Pepe, rendido ante el «inmenso» talento de su maestro.

Ilustrador, artista y creador de algunos de los símbolos gráficos que han acompañado la transformación del país desde la Transición hasta hoy, la firma de Cruz Novillo ha alumbrado logotipos que han saltado del estudio a instalarse en nuestra vida cotidiana.

Suyas son las imágenes corporativas de instituciones y empresas como la citada Correos, la T del Tesoro Público, el puño y la rosa del PSOE, la bandera de la Comunidad de Madrid, los últimos billetes de pesetas, el Cuerpo Nacional de Policía, Renfe, la Fundación ONCE, Repsol, Endesa… un legado de hasta 400 marcas, sin contar los más de ochenta carteles cinematográficos que ha ideado para películas de grandísimos directores (Saura, Berlanga, Erice, León de Aranoa...), muchas producidas por su «hermano del alma» Elías Querejeta.

Decenas de esos afiches tapizan las paredes del estudio de los Cruz, una antigua fábrica de corbatas con amplias mesas de trabajo rodeadas de estanterías donde abundan los tomos de arte y arquitectura, un montón de diccionarios («a mi padre siempre lo recuerdo leyendo diccionarios como herramienta de trabajo») y libros de poesía, que el viejo maestro siempre ha considerado «el estado máximo de toda creación artística».

De Motilla a Manhattan: «El paleto cosmopolita»

La historia de Cruz Novillo se inicia en Cuenca en 1936, dos meses antes de la sublevación franquista. Hijo de Pepe, un abogado que por represalias no pudo ejercer su profesión y acabó de oficinista en Correos (paradojas de la vida), y de Ezequiela, ama de casa, José María destaca como avezado dibujante en la escuela de Motilla del Palancar, el pueblo conquense a donde la familia se había desplazado tras la guerra y donde aprende los rudimentos de la pintura en los talleres de los imagineros de la Semana Santa. Empieza a estudiar Derecho en Madrid, pero un 9 de noviembre de 1957, y gracias a un amigo conocedor de sus dotes con el lápiz y el papel, ficha por Publicidad Clarín, y con 21 años se estrena en el mundo del diseño, una palabra que entonces ni se utilizaba en estas artes. Se llamaban 'dibujantes de publicidad' o, en el mejor de los casos, 'grafistas'.

«A mi padre siempre lo recuerdo leyendo diccionarios como herramienta de trabajo y libros de poesía, 'El estado máximo de toda creación artística'»

El jovencito Cruz permanece en Clarín hasta 1965, cuando decide volar solo y crear su propia empresa. Pero antes da un salto a Manhattan tras ser seleccionado para formar parte del equipo de artistas del Pabellón de España en la Feria Mundial de Nueva York de 1964. Los comisarios del pabellón le pagaron una estancia de cinco semanas a todo tren en el hotel Plaza. Todavía se ríe cuando lo recuerda: «De Motilla a Manhattan… me convertí en un paleto muy cosmopolita».

Allí no desaprovecha el tiempo. Todo le explota en la cabeza y por todo siente curiosidad. Se sumerge en el mundo de la publicidad neoyorquina, de las nuevas tendencias en imagen corporativa que ideaban los competitivos 'Mad Men' de la época. «Ese mes fue como un curso acelerado, como una beca de cinco años», suele decir de aquella experiencia.

Cuando echamos al buzón una carta, acudimos a votar, repostamos gasolina o renovamos el DNI, tenemos 'cerca' a Cruz Novillo (en la foto: en Nueva York en 1963). Y durante años lo llevamos en el bolsillo con aquellos billetes de las últimas pesetas con la imagen de escritores españoles como Galdós. También diseñó el logo de Renfe vigente hasta 2005 y la bandera de Madrid, inspirada en las estrellas de la Osa Mayor visible desde Guadarrama.

Los logos de nuestra vida. Cuando echamos al buzón una carta, acudimos a votar, repostamos gasolina o renovamos el DNI, tenemos 'cerca' a Cruz Novillo (en la foto: en Nueva York en 1963). Y durante años lo llevamos en el bolsillo con aquellos billetes de las últimas pesetas con la imagen de escritores españoles como Galdós. También diseñó el logo de Renfe vigente hasta 2005 y la bandera de Madrid, inspirada en las estrellas de la Osa Mayor visible desde Guadarrama.

Con ese aprendizaje en el morral se vuelve a Madrid, donde junto con el Grupo 13 (un colectivo de dibujantes e ilustradores con inquietudes similares) crea nuevos lenguajes publicitarios que van acompañando al país en su lento viaje hacia la democracia. De finales de los sesenta son sus vistosos animales para Fósforos del Pirineo, hoy objeto de deseo de los coleccionistas.

La bandera de Madrid fue muy polémica. Algunos veían en las estrellas sobre fondo rojo un guiño 'comunista'. Pero Leguina, como presidente autonómico, y Gallardón, después, defendieron su modernidad

Esa España en blanco y negro que sale de las catacumbas necesita una modernización estética y Cruz Novillo va a forjar ese paisaje visual de un país que abraza al fin la libertad. En 1977, un año clave en su trayectoria, recibe el encargo de diseñar el logo de Correos y el del PSOE, partido que acababa de salir de la clandestinidad y que utilizaba un yunque y un tintero como marca. Acierta de pleno en ambos casos, como lo demuestra que conservan su plena vigencia casi medio siglo después. Para el emblema del PSOE (la fuerza del puño, que representa el trabajo, unida a la sensibilidad de la rosa, que se identifica con la cultura y la belleza) se inspira en otros partidos socialistas europeos que ya utilizaban esa iconografía, pero, a diferencia del francés, el puño español es un puño izquierdo, lo que a simple vista igual no se aprecia, pero parece más razonable. «Mi padre creó una marca que podría haber sido dibujada esta mañana. Esa absoluta modernidad es algo característico de su trabajo».

Acabar con los maderos

La Transición se abre paso. Son tiempos de profunda transformación e instituciones y empresas aporrean la puerta de José María para 'acruznovillar' sus marcas, darles ese toque fresco y sencillo (pero, ojo, con la complejidad de simplificar geometrías, tipografías, colores...) que las haga esencialmente reconocibles. «Menos es más solo si más es demasiado». Lo predica Norman Foster. Amén, responden en Cruz más Cruz.

Como diseñador de 83 carteles cinematográficos, el de 'Ana y los lobos' es su trabajo favorito, con ese título 'limpio' en tipografía Helvética («España necesita una pasada por la Helvética», ha repetido sin cesar Cruz Novillo) y el trazo magistral de esos tres símbolos(espada, cruz y hombre) que lo han convertido en icono del cine español. Muy conocido fue también su moderno y colorido ABC animal para ilustrar las cajas de cerillas de Fósforos del Pirineo a finales de los sesenta.

Su cartel favorito. Como diseñador de 83 carteles cinematográficos, el de 'Ana y los lobos' es su trabajo favorito, con ese título 'limpio' en tipografía Helvética («España necesita una pasada por la Helvética», ha repetido sin cesar Cruz Novillo) y el trazo magistral de esos tres símbolos(espada, cruz y hombre) que lo han convertido en icono del cine español. Muy conocido fue también su moderno y colorido ABC animal para ilustrar las cajas de cerillas de Fósforos del Pirineo a finales de los sesenta.

En 1978, el gobernador del Banco de España llama a Cruz Novillo para confiarle el diseño de los nuevos billetes de pesetas (aquellos de Galdós, Rosalía de Castro y Juan Ramón Jiménez) y en los ochenta recibe el encargo de crear la marca institucional del Tesoro Público (una 'T' hecha de monedas), y de cambiar la identidad visual del Cuerpo Nacional de Policía. Él es el 'culpable' de que los antiguos 'maderos' (por el color marrón del uniforme) vistan hoy de azul. También es el padre del actual emblema de la Policía, que ha cumplido 40 años, otra prueba de la solidez de sus diseños. Y eso que lo pergeña en una anodina tarde de domingo. «Tuve un buen día», como le gusta decir cuando sabe que ha dado en la diana.

A Cruz Novillo le gusta definirse, por encima de todo, como artista. Una de sus obras más ingeniosas 'decora' la fachada del Instituto Nacional de Estadística, en Madrid. Ese armónico mosaico de colores tiene asignado un dígito (del 0 al 9)y una nota musical a cada color, y con este lenguaje el edificio expresa, planta a planta, 58 indicadores estadísticos reales, como la población de España, el número de hogares, el PIB... A esta escultura 'sinestésica' (puede oírse lo que se ve) la llamó Diafragma dodecafónico de dígitos.

Una fachada que 'habla' y se 'oye'. A Cruz Novillo le gusta definirse, por encima de todo, como artista. Una de sus obras más ingeniosas 'decora' la fachada del Instituto Nacional de Estadística, en Madrid. Ese armónico mosaico de colores tiene asignado un dígito (del 0 al 9)y una nota musical a cada color, y con este lenguaje el edificio expresa, planta a planta, 58 indicadores estadísticos reales, como la población de España, el número de hogares, el PIB... A esta escultura 'sinestésica' (puede oírse lo que se ve) la llamó Diafragma dodecafónico de dígitos.

De esa misma época data la bandera de la Comunidad de Madrid, que Joaquín Leguina defendió a capa y espada frente a las críticas conservadoras que veían guiños 'rojos' y 'revolucionarios' en las siete estrellas de cinco puntas sobre el fondo bermellón. «Decían que se parecía a la bandera comunista de Vietnam», recuerda el diseñador sobre una enseña que también Ruiz Gallardón hizo suya y con la que hoy se identifican todos los madrileños.

El emblema de la policía lo pergeñó en una tarde. Otros fueron muy complejas, pero todas sus logros los remata Cruz Novillo con humildad y humor. «Tuve un buen día», dice

A lo largo de los ochenta y los noventa recibe infinidad de encargos privados: Endesa, Repsol, Antena 3, la Cope, El Mundo, Visionlab, el Banco Pastor… este último uno de los logos que más aprecia su hijo Pepe. «Es una 'B' y una 'P', pero sobre todo es una caja fuerte que transmite la idea del banco como el lugar donde tu dinero está seguro». Hablaba directamente con los dueños de las empresas «y tenías claro lo que querían, no como ahora, que hay intermediarios». Al hilo de esta reflexión, Pepe se toma la licencia de ofrecer los servicios de Cruz más Cruz a Juan Roig, el presidente de Mercadona, la principal cadena de supermercados de España y cuya voz gráfica cree «muy mejorable». «Es el caso palmario de una empresa que está infinitamente por encima de su identidad corporativa, que es una bolsa de la compra, acompañada de una tipografía muy 'gorda'… Y algo vinculado a la alimentación no debería engordar. Pero esto –apunta– le da aún más mérito porque, pese a esa marca, Mercadona va como un tiro».

La mano de Cruz Novillo está, además, tras algunos de los carteles más emblemáticos del cine español, universo en el que desembarca por su amistad con José Luis Borau, con quien coincide en sus años en Publicidad Clarín. «Él fue mi inventor como cartelista de películas», como detalla el propio Cruz en El hombre que diseñó España (2019), el documental de Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya que recorre su trayectoria creativa. Entre sus inolvidables diseños destacan Ana y los lobos, La escopeta nacional, Mamá cumple 100 años, Cría cuervos, El espíritu de la colmena, El desencuentro, El sur, Historias del Kronen, Los lunes al sol…

Y, además, músico...

Y, por si fuera poco, está la vertiente artística y musical de este genio de las mil caras que aguarda con la ilusión de un niño la gran exposición que sobre sus creaciones se está preparando para octubre en CentroCentro, el espacio de arte contemporáneo del Ayuntamiento de Madrid, en el palacio de Cibeles. Comisariada por su hijo Pepe, la muestra incluirá todos sus diseños y carteles de cine, pinturas y esculturas, así como su Diafragma dodecafónico, opus 14, una obra única e irrepetible que ha denominado «cronocromofónica» por estar hecha de tiempo, color y sonido, y que Cruz Novillo estrenó en Arco en 2010 con una singularidad: concluirá el 12 de enero del año 3.394.743 a las 21 horas y 43 minutos (se puede seguir en cruznovilloopus14.com). A su término, explica, se servirá un cóctel. Al diseñador gráfico más importante del último medio siglo no le falta el humor.




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