Oscar Marzol empezó con dos herramientas de campo hace 38 años y desde entonces nnoha parado. Creó un museo en Iriarte, su pueblo natal, ubicado a 358 kilómetros de Buenos Aires. Construyó distintos escenarios con los objetos que recopilaba en sus viajes por todo el país.
Un pequeño pueblo de la llanura pampeana de la Provincia de Buenos Aires, muy cerca de la frontera con Santa Fe, esconde un secreto que poco a poco se difunde de boca en boca por las personas que lo visitan. Iriarte tiene 600 habitantes y se conocen todos, como suele decirse en las localidades chicas. Tiene escuela, plaza, iglesia y la mayoría de las personas viven del campo. Al ingresar al pueblo se ven las distintas industrias rurales. Campos de soja, de trigo, vacas y huertas para el consumo local. En la zona siempre hay camiones que entran y salen. Y choferes que buscan agua para el mate o duermen al costado de la ruta 7, la misma que llega a Mendoza y Chile.
El Museo Iriarte abierto al público en 2018 se encuentra a 2 km de la ruta nacional N° 7 Km 351. Ver este museo e imaginarse que se inició por el año 1988 con una desmalezadora a caballo, un arado de una reja y un rastrillo de púas perecería tarea imposible. Pero conociendo a Oscar Marzol, propietario impulsor, persistente, apasionado y buscador incansable de maquinaria histórica, no es descabellado encontrar semejante cantidad de piezas agrícola- ganaderas que lo convierten en esta temática en un museo de una gran importancia.
La casona principal del museo data de fines del siglo XIX, pertenecía a la familia Clareto y fue adquirida por Marzol en 1998. Remodelaciones y construcciones de galpones, y casas que conforman un pueblo dentro del propio museo (panadería, peluquería, sala primeros auxilios, imprenta, pulpería, etc, con réplicas de fachadas antiguas) llegan a una superficie cubierta de 5010 m2 dentro de un predio de 4,4 hectáreas.




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