Rusia envía a España el mayor cargamento de gas de la historia en el primer mes de guerra en Oriente Próximo
Las importaciones se duplican y alcanzan un récord histórico de casi 10.000 GWh de gas ruso en un mes, una cantidad que supera incluso los envíos de la crisis de precios de 2023
España dispara las importaciones de gas desde Rusia, uno de los mayores productores mundiales de este hidrocarburo. Los envíos desde el país que mantiene su ofensiva bélica contra Ucrania desde hace cuatro años han alcanzado en marzo los 9.807 gigavatios hora (GWh), según ha registrado el gestor del sistema gasista Enagás.
Las compras de operadores que envían gas ruso a España en el primer mes de guerra en Oriente Próximo han sido las mayores de la historia para un solo mes, superando incluso los niveles de 2023, cuando se produjo una fuerte crisis energética por los elevados precios. Aunque las compras de energía a Rusia están sujetas a sanciones, el calendario gradual que aprobó la Unión Europea establece que hasta 2027 aún es posible importar gas de Moscú.
Además, las importaciones se han más que duplicado respecto de febrero, antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, lo que supuso un fuerte repunte del precio del gas, que pasó del entorno de los 30 euros por MWh a superar los 60 euros MWh. En la actualidad, el gas en el mercado spot está alrededor de los 42 euro MWh, según los datos del mercado de referencia TTF.
Fuentes expertas del sector del GNL señalan que el último dato récord es “muy llamativo”. Entre las razones que dan apuntan varios factores. En primer lugar, destacan los problemas en el estrecho de Ormuz. Explican que muchas empresas y países compradores que traen el gas de esa zona del Golfo Pérsico en conflicto están buscando alternativas. La guerra ha provocado que países clave en el mercado del gas como Qatar o Emiratos Árabes Unidos hayan tenido que reducir con fuerza sus exportaciones después de haber sufrido ataques a sus infraestructuras energéticas.
Otro factor que ponen encima de la mesa es que actualmente los precios del gas ruso parecen estar en niveles más competitivos que otras alternativas. Rusia, una de las potencias gasistas mundiales, está teniendo menos potenciales compradores por las sanciones aplicadas como represalia a la invasión de Ucrania, lo que le obliga a bajar precios para poder colocar su materia prima.
Por otro lado, estas fuentes destacan que España es una potencia almacenadora, ya que cuenta con seis plantas regasificadoras activas (Barcelona, Cartagena, Huelva, Bilbao, Sagunto y Mugardos). Esto permite que grandes traders internacionales puedan comprar gas ruso y almacenarlo en España sin que sea necesariamente para el mercado español, sino que posteriormente puede encontrar otro destino. La volatilidad de precios y los temores de escasez desde hace un mes y medio puede haber incrementado el aprovisionamiento.
Pero además, España ha incrementado el consumo. Según los datos de Enagás, la demanda en marzo creció un 2%, mientras que en lo que va de 2026 el consumo ha subido un 3,4%. Esta demanda se debe al mayor consumo del sector eléctrico. En marzo, el gas para alimentar plantas de generación eléctrica creció un 46,8%, mientras que la demanda convencional cayó un 9,3%. Este incremento del gas para electricidad se da ante la operación reforzada que aplica Red Eléctrica para evitar un nuevo apagón como el ocurrido el 28 de abril de 2025. Esta operación reforzada está elevando con fuerza la producción de las centrales de ciclo combinado de gas, que se utilizan para evitar problemas de estabilidad en el sistema eléctrico.
Y en cuarto lugar, otras fuentes del sector gasista añaden como factor de incremento de las compras de gas a Rusia el hecho de que la Unión Europea haya aprobado un marco normativo que prohíbe desde finales de este mismo mes de abril adquirir gas ruso en el mercado spot o de corto plazo a los países del Viejo Continente. Ante la inminente entrada en vigor de esta restricción, los traders de gas podrían haber incrementado el aprovisionamiento de gas desde el país que gobierna Vladímir Putin.
De hecho, este mercado de corto plazo es el que se ha incrementado por que los grandes operadores de contratos de largo plazo de gas de Rusia compran siempre la misma cantidad. Naturgy ha reiterado en diversas ocasiones que su contrato de gas natural licuado (GNL) que tiene con el consorcio que opera los yacimientos de la región rusa del Yamal son muy estables, por lo que no está aumentando la compra desde este suministro.
El problema para Naturgy y otros operadores de gas europeos podría darse el año próximo. Si no hay cambios legales, el calendario de la Unión Europea establece un veto ya en enero al gas natural licuado proveniente de Rusia y el fin de las compras por gasoducto en otoño. La cuestión, sin embargo, está poniéndose en cuestión por algunos estados miembros, ya que cerrarse la vía del gas ruso dificultaría a las empresas que operan el mercado mayorista lograr aprovisionamientos.
En busca de alternativas
En este contexto, España trata de buscar alternativas. Hace pocas semanas, el ministro de Exteriores y otros responsables del Ejecutivo viajaron a Argelia, donde trabajan para aumentar la capacidad de importar gas por Medgaz, la tubería que cruza el Mediterráneo, en un 10%. Un proceso que aún debe concretarse. Argelia es el principal suministrador de España. El segundo es Estados Unidos. Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, las compras de gas se han duplicado. La negociación de aranceles con la Unión Europea estuvo vinculada a incrementar las importaciones de este hidrocarburo desde el gigante norteamericano. El tercer aprovisionador nacional es Rusia, que aportó en marzo una de cada cuatro moléculas que entraron en España.
Hasta ahora, las autoridades han señalado que el suministro está garantizado, pero los precios podrían subir cada vez más. Sobre todo, mientras se mantenga la incertidumbre sobre la situación de Oriente Próximo, donde las negociaciones de paz más recientes han fracasado y los ataques y golpes sobre los activos energéticos no cesan. El gran problema de escasez se centra ahora sobre el diésel y el queroseno para aviones.
En este contexto, hay países que ya han aligerado las represalias contra Putin. Estados Unidos autorizó en marzo la compra temporal de petróleo ruso sancionado para combatir la subida de los precios en Irán.
La subida de los precios del gas en España por ahora no está teniendo graves consecuencias. Sin embargo, ya en las primeras semanas de conflicto hubo operadores amenazando a clientes industriales con romper contratos ante la abrupta subida de precios. Los datos de inflación están confirmando esta subida que afecta al bolsillo de los ciudadanos. Sobre todo por el incremento de precio de los carburantes.
El Gobierno está tratando de combatir esta subida con una fuerte bajada de impuestos de 5.000 millones de euros. El Ejecutivo aprobó un real decreto en el que bajó al 10% el IVA de la gasolina, el gasóleo la luz y el gas, además de reducir otros impuestos específicos sobre los productos energéticos.
La crisis de Ormuz reporta miles de millones a Rusia, según la Cámara de Comercio Alemana en Moscú
La crisis de Ormuz reporta miles de millones a Rusia, según la Cámara de Comercio Alemana en Moscú
Rusia se beneficia de la paralización del estrecho de Ormuz, según cálculos de la Cámara de Comercio Alemana en el Extranjero con sede en Moscú. Mientras tanto, Alemania tiene que hacer frente a una factura de importación de petróleo más elevada.
Al principio se temía la relajación de las sanciones a Rusia debido a la crisis del petróleo provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, pero ahora hay certezas: según los cálculos de la Cámara de Comercio Germano-Rusa en el Extranjero, Rusia está generando ingresos adicionales por valor de varios miles de millones al mes.
Rusia ya exportaba grandes cantidades de petróleo, gas y fertilizantes antes de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Como sanción por la guerra en curso, cada vez más países europeos y, en última instancia, la Unión Europea han reducido o dejado por completo de comprar recursos rusos.
Sin embargo, alrededor de una quinta parte de las reservas mundiales de petróleo tienen que pasar por el estrecho de Ormuz, para llegar a Alemania y a Europa. Debido a la guerra en Irán y al consiguiente cierre del estrecho de Ormuz como medio de presión, Rusia también se está beneficiando indirectamente de esta guerra.
"Estamos viviendo la crisis de combustibles fósiles más grave de nuestro tiempo", explica Claudia Kemfert, economista especializada en energía y directora del Departamento de Energía, Transporte y Medio Ambiente del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlín).
Según la Cámara, los beneficios de Rusia ascendieron a más de diez mil millones de euros al mes. Rusia exporta gas, petróleo y fertilizantes a gran escala. "Rusia es, por tanto, la gran vencedora de la nueva guerra en Oriente Medio", declaró Matthias Schepp, presidente de la Cámara, a la Agencia Alemana de Prensa.
Schepp habló de una "escala histórica" en cuanto a los beneficios potenciales de Rusia. Según el informe, Rusia debería esperar un incremento de 71.800 millones de dólares (62.100 millones de euros) respecto al presupuesto si el precio del petróleo se mantiene en el nivel actual, en torno a los 100 dólares (unos 86 euros). Así lo informaron unánimemente varios medios de comunicación el martes.
El precio del crudo Brent para entrega en junio superó a principios de semana los 111 dólares (95 euros) por barril de 159 litros. La diferencia de precio con respecto al comienzo de la guerra es de unos 40 dólares (34 euros).
"Al nivel de precios actual, Moscú puede generar unos 50.000 millones de dólares (43.160 millones de euros) de ingresos adicionales al año sólo con el petróleo y el gas", añadió la Cámara. Hasta ahora, el presupuesto se ha fijado en 59 dólares (unos 50 euros) por barril, ya que depende de la venta de petróleo y gas.
Alemania se ve gravemente afectada
Según los cálculos de la cámara, el cierre del estrecho de Ormuz también supone un aumento de precios para Alemania. Las importaciones alemanas de petróleo a un precio de 100 dólares (unos 86 euros) por barril podrían elevarse a más de 60 millones de euros.
Por tanto, se avecina un "choque de costes" similar para el gas. Los expertos en energía de la Cámara temen que esto pueda repercutir en la más bien tensa situación económica de Alemania. Por tanto, la esperada recuperación podría ser menos pronunciada.
"Se trata de un choque múltiple provocado por la subida de los precios del petróleo, el gas y los alimentos que pone al descubierto sin piedad la vulnerabilidad de nuestro sistema", afirma Kemfert, del DIW de Berlín. "Si fallan las rutas centrales de suministro y se desploman los volúmenes de producción, la economía mundial empezará a tambalearse".
Como el beneficio de la venta de materias primas en Rusia también refinancia, entre otras cosas, la guerra de agresión en Ucrania, los Estados de la UE han decidido imponer sanciones. Según un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), Rusia ganó 193.000 millones de euros con la exportación de combustibles fósiles en el cuarto año de la invasión total. Esto supone un 27% menos que antes de la guerra.
Exportaciones de combustibles fósiles por valor de más de un billón de euros
Cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, el Kremlin ha ganado en total más de un billón de euros con la exportación de combustibles fósiles, cofinanciando así la maquinaria bélica rusa. Esto ha sucedido a pesar del objetivo declarado de Europa de poner fin a su dependencia de la energía rusa y a pesar de las nuevas sanciones que han cambiado el mercado mundial del petróleo.
El crudo sigue siendo la mayor fuente de ingresos por exportación de Rusia. El informe CREA analiza cómo las sanciones están limitando los ingresos en grupos de productos básicos individuales y mercados específicos.
"Al cuarto año de la invasión a gran escala, el papel de Rusia en el mercado europeo del gas se había invertido: la mayoría de los suministros de gasoductos terminaron con el cierre del tránsito ucraniano, convirtiendo el GNL en la principal ruta de Moscú hacia la UE", dijo Petras Katinas, analista de CREA.
Los líderes de la Unión Europea tacharon la decisión del presidente Donald Trump de levantar las sanciones al petróleo ruso de alimentar la maquinaria bélica contra Ucrania, mientras Washington busca bajar los precios de la energía tras una segunda semana de conflicto en Oriente Medio.
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