viernes, 13 de marzo de 2026

Sardanyola en 1967

El noticiero Universal, miércoles 20 de septiembre de 1967

SARDANYOLA, población en constante crecimiento

Interesantes manifestaciones del alcalde de la villa, don DOMINGO FATJÓ SANMIQUEL

Sardanyola está en plan de constante superación. Hasta hace muy pocos años contaba con una sola gran industria, pocos talleres y establecimientos, dedicándose sus habitantes al cuidado de campos y viñedos, siendo también lugar preferido do veraneantes. Hoy todo ha cambiado. La agricultura es limitada y las colonias de los que disfrutaban de un agradable estío se han restringido en casi todos los sectores, dando paso a la gran y pequeña industria, urbanizaciones y nuevas edificaciones, con lo que se ha operado un cambio total en la fisonomía urbana y rústica.

Promotor de esta singular superación de la villa, con la eficaz ayuda de los concejales que ha tenido en diversos consistorios durante su mandato, ha sido el actual alcalde, don Domingo Fatjó Sanmiquel, al cual nos hemos dirigido para que se sirva informarnos de los objetivos conseguidos y proyectos a realizar en un futuro próximo.

— Señor alcalde: una de las máximas aspiraciones de toda la población en el orden deportivo ha sido poseer un campo de deportes. ¿Puede decirnos cómo se ha conseguido?

— La actividad incansable del concejal delegado de Deportes, señor Sanahuja, frenada por la carencia de terrenos propios de la Corporación y aptos para este fin, y secundada con entusiasmo por los demás concejales, es la principal causa de que se vea hoy hecha realidad esta vieja aspiración municipal, teniendo que agradecer la entusiasta colaboración de los muchos amantes del deporte que existen en la villa y que han rivalizado en ofrecimientos y aportaciones. Todo ello ha permitido llegar en un tiempo récord al arrendamiento del campo y el montaje en el mismo de las instalaciones necesarias para que los diversos equipos de fútbol que hay en la villa pudieran comenzar inmediatamente a utilizarlo. 

— Sabemos que ha sido muy laborioso contar con una piscina municipal que tanto beneficio tiene que reportar a nuestra infancia y juventud. ¿Desea explicarnos los pormenores habidos hasta su feliz consecución?

— El proyecto de la piscina municipal se aprobó en el año 1965, solicitándose ayuda de la Diputación y de la Delegación Nacional de Deportes, que ofrecieron un millón de pesetas cada una en concepto de subvención. Como tardaba en recibirse la confirmación de esta subvención por parte de la Delegación Nacional, se decidió el Ayuntamiento a poner en ejecución el proyecto, aún a riesgo de no confirmarse aquélla, publicándose el correspondiente anuncio de subasta y adjudicándose las obras, que prácticamente están terminadas. Se ha escogido para su instalación el terreno situado junto a la pista del Club de Hockey, previamente cedido por el Sardanyola Gran Casino para hacer más posible desde el punto de vista económico la práctica de ambos deportes.

— Ya que hablamos de la infancia quisiéramos nos dijera algo sobre el problema docente, tan angustioso en otros municipios y que en el nuestro está prácticamente resuelto gracias a la labor municipal y la colaboración de los colegios particulares. 
 
— Tras largas gestiones, que datan del año 1953, se ha logrado la construcción en el año actual de un grupo escolar con doce secciones, seis de niños y seis de niñas, que comenzarán a funcionar muy en breve. Es fruto de la misma gestión la construcción de trece viviendas que se hallan también terminadas y serán inauguradas, con el Grupo. Con posterioridad se ha logrado también la construcción por el Estado, con aportación municipal, de otras tres escuelas y tres viviendas. Las escuelas se están construyendo en la Colonia Serraparera y las viviendas se construirán en el mismo solar en que se han construido las otras trece. 
 
— Extendámonos sobre el problema cultural de la villa. ¿Desea decirnos algo más? 
 
— Además del esfuerzo que el Ayuntamiento realiza para la creación de escuelas, se ha conseguido un centro de Enseñanza Media adoptado que funciona en locales de las Religiosas Dominicas y costea el Ayuntamiento ocho becas. Patrocina el Ayuntamiento y se celebran con
extraordinario esplendor la Fiesta de la Vejez, la Navidad del Anciano, la Fiesta del Árbol y otras actividades tendentes a exaltar los valores morales y materiales de la población.  
 








— El crecimiento de la villa se ha conseguido gracias a la industrialización. ¿Puede ofrecernos datos sobre el particular? 
 
— Además de las dos grandes factorías que cuentan con más de mil obreros cada una y que son objeto de constantes ampliaciones, son numerosas las industrias que se han instalado en los últimos años, habiéndose agotado todo el espacio disponible para esta finalidad. Actualmente se halla preparando el terreno para instalar aquí sus fábricas otra importante empresa y hay muchas otras que gestionan la adquisición de terrenos agrícolas con este propósito. 
 
»Tengo a mano el número de industriales establecidos en Sardanyola y que es el siguiente: 
 
Ramo de la alimentación          189
Industria textil                           64
Madera y Artes Gráficas           29
Piel, calzado y caucho             11
Industrias químicas                 45
Construc. Vidrio y cerámica    91
Industria metalúrgica             111
Electricidad y agua                  5
Actividades diversas              51
Total general                          596 






— Todo auge industrial repercute en aumento dé población. ¿Cómo ha ido desarrollándose ésta hasta nuestros días? 
 
— La población censada en 1950 era de 3.837 habitantes; en 1960 llegó a 6.447 y en 31 de diciembre de 1966 alcanzó la cifra de 12.028 habitantes, siendo constante el crecimiento, debido no sólo al incremento de la mano de obra que absorben las nuevas industrial instaladas en la villa, sino también a la situación especial del municipio, que por hallarse enclavado entre Barcelona y
Sabadell, con excelentes medios de comunicación, permite fijar en él su residencia a quienes tienen su trabajo en aquellos centros industriales. 
 
— ¿Quiere decirnos algo sobre los polígonos de expansión, que son hoy, y lo serán mañana, una feliz solución al problema de la vivienda? 
 
— Aparte del polígono de las Fontetas, que se halla en ejecución y comprende más de dos mil viviendas, se hallan en trámite el de Serraparera, ya aprobado, con más de dos mil quinientas viviendas, el de El Castillo, aprobado por el Ayuntamiento y pendiente de aprobación por la Comisión de Urbanismo, para más de siete mil quinientas viviendas, y el de Canaletas, que ha
sido adquirido por el Patronato Municipal de Viviendas de Barcelona, y se prepara para más de cuatro mil viviendas. Independiente de todo ello se han aprobado varios proyectos para instalaciones industriales que no han podido hasta hoy convertirse en realidad porque en el Plan Comarcal se ha considerado a Sardanyola como ciudad residencial. 
 
— Su constante preocupación por los problemas de la villa entendemos se extenderá a los propios del Ayuntamiento y los de sus funcionarios. ¿Cómo se solucionará la ampliación de dependencias municipales, hoy tan necesarias, así como la provisión de viviendas para sus funcionarios? 
 
— Está ya aprobada y pronto será subastada la construcción de un edificio de nueve plantas con veintiuna viviendas para funcionarios y despachos en el solar situado entre las calles Vicente Trenor y San Acisclo. El edificio está valorado en 6.179.093 pesetas, de las que aporta el Ayuntamiento el diez por ciento representado por el solar. El noventa por ciento restante lo facilita
el Instituto Nacional de la Vivienda, en concepto de anticipo sin intereses el cincuenta por ciento, y como préstamo con e1 4'50 por ciento de interés anual el cuarenta por ciento restante, a devolver en el plazo de treinta años, lo que permitirá pagarlo con el producto de sus rentas o
alquileres. 
 
— En otro orden de cosas: se dice que el matadero municipal está anticuado. ¿Se ha previsto su modernización? 
 
— El matadero municipal, que ya estaba en muy malas condiciones, resultó seriamente afectado por las inundaciones de 1962 y ello, unido a nuevas necesidades creadas por el crecimiento de la población, han obligado al Ayuntamiento a realizar con urgencia obras de reforma y ampliación que ya habían sido objeto de proyecto en 1961. 
 
— Son constantes los apagones de luz pública, con el natural descontentó de la población, ¿Tendrá pronto arreglo esta deficiencia? 
 
— Todo nuestro esfuerzo por iluminar las calles queda lamentablemente anulado por el mal servicio que presta la Compañía concesionaria del servicio. Venimos reclamando insistentemente la debida regularidad en el suministro de energía, pero por lo visto hay razones de mayor peso que impiden complacernos. Confiamos en que pronto se subsanen estas deficiencias. 
 
— Las poblaciones importantes tienen inconvenientes con las basuras y Sardanyola no puede ser una excepción. ¿Tiene usted la solución para eliminarlos? 
 
— Es éste un problema inquietante al que desgraciadamente no vemos solución. Hemos hecho gestiones para instalar un horno crematorio, pero hemos tenido que desistir porque las ofertas no ofrecían garantías. También hemos tratado en colaboración con los Ayuntamientos de Ripollet, Santa María de Barbará y Santa Perpetua de la Moguda de llegar a un acuerdo con una empresa
industrial que se comprometía a transformar las basuras de los tres Ayuntamientos en abonos orgánicos, no habiéndose logrado adquirir terrenos adecuados para esta instalación. Esperamos que la importancia del problema, que afecta por igual a todos los municipios de la comarca,
incluida Barcelona, obligue a tomar medidas a la Comisión comarcal. 
 
— Tenemos un problema vital para el tránsito en la población, ya que la carretera que une Sardanyola con San Cugat se ha quedado pequeña y ello es causa de que se produzcan embotellamientos y algún que otro accidente. Para remediarlo se habla de desviar el tránsito a San Cugat mediante la construcción de un puente sobre el ferrocarril. ¿Será posible su realización? 
 
— E1 proyecto de este puente y el de la construcción de la gran avenida que con el nombre de Ronda de Sardanyola habrá de constituir en breve el principal acceso a la villa desde la carretera de Barcelona, en las inmediaciones de la riera de San Cugat, hasta la plaza de los Cuatro Caminos, están aprobados por el Ayuntamiento y se espera poder realizar su construcción antes de un año. Su importe total pasa de los doce millones de pesetas que habrán de obtenerse en su totalidad por medio de contribuciones especiales. 
 
— Para finalizar: algunas de las realizaciones de las que nos ha informado todavía no están inauguradas oficialmente. ¿Puede decimos cuándo tendrán lugar? 
 
— Se pretende celebrar en fecha próxima la inauguración oficial del Grupo escolar, de las viviendas para los maestros y de la piscina municipal, así como de las oficinas o estafeta de correos y telégrafos, para las que el Estado ha arrendado los necesarios locales y viviendas en la
plaza de Buigas. 
 
Nos habla también don Domingo Fatjó de otros grandes proyectos de innegable interés para toda la villa a realizar muy en breve, pero nos ruega no los hagamos públicos hasta tanto no puedan ser espléndidas realidades. El alcalde hace honor a la divisa «Facta non verba» (Hechos. no palabras) que campea en el escudo de la villa. — JAIME MARQUET PUIG. 
 


Las realidades y los proyectos de Sardanyola quedan reflejados en este conjunto fotográfico que nos ofrece el proyecto de las viviendas que para funcionarios municipales piensa construir próximamente el Ayuntamiento. Una vista parcial de las trece viviendas para maestros, ya a punto de inaugurarse; grupo escolar mixto, también de inminente inauguración; la nueva Piscina Municipal, y una vista del Campo Municipal de Deportes (Foto Escursell Hnos.)

HISTORIAL SINCOPADO DE SARDANYOLA

Por Luis de Arquer

Concejal del Ayuntamiento de Sardanyola y de la Mancomunidad Intermunicipal de Sardanyola-Ripollet

Graduado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Según transmisiones verbales que se pierden en la nebulosa de la noche de los tiempos, unos pastores de Ripoll vinieron a apacentar sus rebaños a la orilla izquierda, aguas abajo, del Río Ripoll, mientras otros de Cerdaña lo hacían en su orilla derecha.

Ateniéndonos a la leyenda así quedó establecido el nuevo "habitat" de Ripollet y fundada la nueva Cerdaña en Cerdanyola, términos y caseríos limitados de Norte a Sur por dicho río.

Este y el Sec encierran Sardanyola en una larga "fatxa" (del latín «fasria», equivalente en catalán a "feixa", nombre con que la "pagesia" distinguía las piezas de terreno que eran más largas que anchas) como bien pude observar a vista de pájaro cuando ambas aguas bajaban desatadas el día 25 de septiembre de 1962 y siguientes, inundando todo el Vallés, cosa nunca vista en nuestra villa.

Sardanyola tiene clima benigno, tolerable y aún propicio clínicamente. Buena gente sus vecinos y más dados al pacífico labrantío y pequeño comercio que a las grandes gestas guerreras, aunque éstas no hayan faltado sobre su solar.

Podríamos decir que tienen ribetes poéticos, como lo prueba que en sus calles abundan los rótulos de Flor de Mayo, Monflorit, Camelias, Almendros. Roser; románticos como la de Enamorados, dels Trobadors, del Sol, de la Luna, de la Estrella; pietóricos como Goya, Velázquez, Murillo, Togores; apolíticos como Enrique Granados, Carlos Buigas, etcétera, y no digamos religiosos, pues se cita en sus calles poco menos que toda la Letanía de los Santos.

Podemos decir que nuestro malogrado convecino don Jaime Mimó Llobet fue el protoinvestigador-recopilador de datos de nuestra villa, dándolos a conocer en distintos artículos y principalmente en sus dos libritos (hoy agotados): «I, Guía Excursionista de Cerdanyola» y «II, Coses de Cerdanyola», editados en la post-guerra, y el inédito, «III, Les Fonts Boscanes».

De ellos y en homenaje a su memoria entresacamos algunos datos tales como que Cerdanyola (hoy Sardanyola), situada en la occidentalidad vallesana, dista 17 km. por carretera (y 5 en línea-avión) de la Plaza de Cataluña de Barcelona, por el Sur, y a otros 5 del centro de Sabadell, por el Norte.

Que sus montañas no sobrepasan de 425 metros de altura ni su término está a menos de 50 metros en su bajura mínima, situada ésta en la confluencia del Riu Major (nombre totalmente inadecuado de la riera de San Cugat, aunque alguna vez sus rabiosas aguas se han llevado por delante algún puente). Esta riera, junto con el torrente del Prat, el de Can Domènech, el de Can Costa, Can Banús, Can Lloses, Can Valldaura y otros, desembocan en el Río Sec y éste al Río Ripoll en el límite de ambos pueblos, formando sus caudales, en época de lluvias fuertes, un respetable afluente del Río Besós, ya en el término municipal de Moncada, confluencia de triste memoria para la familia Mas Bagá-Cross (1922).

Su término municipal es, desde el punto de vista urbanizable, excesivamente desproporcionado, pues tiene 34 kilómetros cuadrados (el tercero en superficie dentro de su provincia, con un eje máximo longitudinal de 7 km.).

Provisto de abundante frondosidad en su frente al mediodía, cerrado por la antigua «Serra de Cerola», modernamente llamada Tibidabo, Rabasada y Santa Cruz de Olorde, era territorialmente bastante irregular.

Prueba de su extensión está en que limita con ocho términos municipales, a saber: Barcelona, Sabadell, Tarrasa, Santa María de Barberà, Moncada-Reixach, Ripollet, Sant Quirze de Tarrasa y San Cugat.

En el suyo, aparte de bosque, alamedas, viñedos, secano y regadío, muy medrado ya todo esto, existe centro urbano, semiurbano, plazas y anchas calles.

Hoy, prácticamente es nula su riqueza cazadora, pero antaño hubo osos, ciervos, linces, zorros, lobos, tejones, gatos salvajes y también conejos, águilas, milanos, perdices, tórtolas, codornices, alondras, estorninos, tordos, patos, becadas, cercetas... (¡qué bien estáis ahora, escopetas, cruzadas o colgando de la «llar de foc»!).

Nos dice el citado cronista Mimó que en su término existen manifestaciones arqueológicas del paso del hombre primitivo y cita «les desferres sepulcrals d'un gran monument megalític existent durant els segles X i XI prop de la masia de Can Tiana, anomenat en els vells pergamins Archanova», encontrándose asimismo en la «teuleria de Can Padró», procedentes de un «dolmen» de la heredad «Can Tiana», no faltando tampoco interesantes vestigios en la de «Can Xarau», «Can Codina», «Can Fatjó», «Can Mitjans», «Can Magrans», «Can Planas», etcétera.

Los íberos, que como se sabe construían sus «habitats» en las márgenes altas, con preferencia mirando a mediodía, tuvieron los suyos en la de la izquierda del Rio Sec (en la que se han encontrado restos óseos, de vasijas, piedras de moler, losas sepulcrales que no han faltado en mi jardín), tuvieron un importante poblado en el «Turó de Can Olivé» (hoy casi totalmente urbanizado), de donde se han retirado gran cantidad de fragmentadas cerámicas, vasos notables, monedas y otros objetos, todo lo cual se puede admirar en el importante Museo de la Ciudad de Sabadell.

De los romanos, y depositado también en el citado museo, se han extraído de nuestras excavaciones cerámica, «tegules» monedas, alguna lápida y fragmentos de «doliim», y existía (y hemos alcanzado verlo los de mi generación) un «miliari» en la finca «La Pedrera», de donde, cuando éramos niños, extrajimos abundantísimos fósiles, sin necesidad de más herramientas que un clavo o hierro para desprenderlos de allí.

(Aquella finca, convertida por su último propietario en suntuoso parque de profundas perspectivas y severos paseos entre sombrías alamedas, está destinada a centro urbano, donde en vez de todo lo citado, veremos alzarse «preciosos» bloques cuajados de múltiples colmenas humanas.) «La Pedrera», ubicada en lo que fue «Via Romana», que yendo de Gerona a Tarragona, pasando por San Cugat, denominado «Castro Octaviano», atravesaba de Este a Oeste todo el Vallés, fue transformada, en 1880, en carretera, que si bien continuó rica en barro en invierno y más rica en polvo en verano, fue más transitable que el antiguo camino.

Según los primeros pergaminos documentales inmediatos a la Reconquista (siglo X), nuestro pueblo se dividía en tres demarcaciones, a saber: Cerdanyola, Fatxas y Buygues o Budigues.

Cerdanyola era el poblado o casas unidas entre si (luego Cerdanyola de Dalt) y que ya se cita en documentos de los años 956, 974 y 1042.

Fatxas, demarcación citada en documentos del año 964 y otro de 17 abril de 995. Bajo esta denominación se agrupaban las «masies» tan abundantes en su término municipal.

Las «Buygues» o «Budigues» tan numerosas en el alodio de Can Doménech (hoy Bellaterra). Su nombre proviene de uno de los sistemas empleados por los primeros hombres que cultivaron los yermos naturales o esquilmados por la constante erosión de las aguas, recubriéndolos de tierra-humus, método heredado de los árabes. («Fer buyga, o budiga, és fer un formiguer, llarg de cap a cap del terrer o a munts, on es crema el fullam, la brossa o la llenya recoberta amb terra".)

Las Buygues de Cerdanyola se citan como una de las demarcaciones de nuestro término en un documento del año 992.

Extenderíamos demasiado este modesto artículo si describiéramos el documento de Ramón Borrell, fechado en 1015; el de la iglesia de San Martín, de 24 de febrero de 1144, que arrasada por guerras y siglos, fue reedificada entre 1594 y 1603, según documentos de tales fechas referenciados a la iglesia y su rectoría, incendiado todo el 12 de octubre de 1808 por las tropas francesas, en represalia de la resistencia que nuestros antepasados presentaron a su paso hacia San Cugat. Nuevamente reedificada con tendencia arquitectónica románica y preciosos altares barrocos, fue otra vez incendiada en 1936 y definitivamente cerrada al culto.

Podríamos hablar también del Monasterio cisterciense de Valldaura citado en 1150; otro del 1359 referenciado a nuestro viejo Castillo de San Marçal, reinando Pedro IV; otro del 1388, reinando Juan I, y otro de 22 de enero de 1389, en que se posesionaron «del dit castell los senyors de Plegamans»; el «dels 31 focs del registre de fogatges del any 1515»; el de la masía de Can Codonyés de 15 de abril de 1546; y en sucesión de fechas, los documentos que hablan de los primeros «solares» (casas) que se construyen en 1845 a ambos lados del camino de Barcelona a Sabadell, transformado en carretera el año 1852, siendo la primera el «Hostal de Can Ramonet, menjador de trajiners i abeurador de llurs cavalleries».

El pueblo gozó de una súbita renovación en todos sentidos cuando en 1855 la Compañía del F.C. del Norte hizo pasar sus trenes a través de su término municipal, en vía única primero y con ascendente y descendente desde 1908.

En 1857 se procede a la confección de su censo de habitantes, inscribiéndose 564 personas.

En 1860 se inauguró su «Casa de la Vila» en el número 57 de su calle de San Ramón, cuyas oficinas se trasladan en 1922 a la que en propiedad se edifica a expensas, en parte, de los marqueses de Serdanyola, en la plaza de este nombre.

El censo de habitantes de 1900 es ya de 1.928 almas y 272 «focs» (casas).

En 1902 se inicia la construcción de la nueva iglesia parroquial, visto que la antigua resulta tan insuficiente como apartada del casco urbano, inaugurándose en 1909; en 1923 se instala en la torre del campanario el reloj visible y audible desde todo su término eclesiástico; dicho reloj fue costeado por los citados marqueses de Serdanyola, a quienes fue oficialmente reconocido tal rasgo de desprendimiento a favor de sus vecinos.

En 1912, la «Energía Eléctrica de Cataluña», más conocida entonces por «la Canadiense», nos provee de alumbrado público y domiciliario, con lo que terminamos el enojoso quehacer cotidiano de cargar y descargar los gasógenos de carburo y los «cremallots» de las «llamaneres» y «espelmatòries».

En 1914 los hermanos Roviralta inauguran la fábrica «Uralita», que con el tiempo tantísima importancia ha tenido.

En 1915, después del cierre que sufrió el de Sardanyola de Dalt y de los balbuceos que tuvo en el local que fue Cine Ramonet y después en el que más tarde fue Mercado de la villa, se inauguró el «Sardanyola Gran Casino», que compitió con los de Cardedeu, San Cugat, Camprodon, La Garriga, Moncada (no citando los playeros), etc., en organizar y celebrar fiestas, concursos hípicos, de tiro al plato, de esgrima, de tenis, etc. Después de los «años 20», sea por inapetencia de unos o desidia de otros, inició su decadencia, tan acentuada durante y después de la guerra civil que, prácticamente fenecido, tuvo que sostener sus gastos con lo que daban los bailes populares domingueros. Cercenado este año su patrimonio territorial a favor del Ayuntamiento, propietario del «Sardanyola Hockey Club», para construir y muy en breve inaugurar oficialmente una gran piscina municipal, contamos sus socios nostálgicamente tantos recuerdos como ladrillos quedan «y nada más».

En el mismo año de 1915 se inaugura el primer tramo de la carretera de Sardanyola a Horta por Monflorit, terminándose el segundo en 1935.

En 1920 nuestro censo inscribe ya 1.350 personas. En 1929 se electrifica hasta Manresa el F.C. del Norte. En 1930 inscribimos en el censo 8.040 personas y en el mismo año el malogrado Bartolomé Bartomeu inicia la urbanización Bellaterra dentro de las propiedades de Can Doménech. En 1931 honra la villa S. M. don Alfonso XIII con su visita a la fábrica «Uralita» y otras actividades propias de su realeza.

De 1935 y siguientes sólo diremos que su censo sube a 3.955 habitantes que da un alza del ¡650 por 100 sobre el del año 1.870!, pero desciende a 3.496 en 1940, aunque volviendo a subir a 3.559 en 1945.

En el anterior periodo la Compañía General de Aguas de Barcelona provee de ellas a toda la villa, como 1914 lo hizo con los teléfonos la Compañía Telefónica Nacional de España.

Cerraremos la breve historia sardanyolense con tres últimas cifras: la de 12.153 de sus habitantes en 31 de diciembre de 1966; la de 12 millones de presupuesto para el año en curso... y la de 67 millones de pesetas que nuestro Ayuntamiento piensa invertir (II) un día u otro en ampliación de servicios y mejoras en la villa de Sardanyola.

RETAZOS DE HISTORIA

A la sombra del "lledoner"

La historia de Sardanyola, aunque no sea muy antigua, ya que de hecho es una población «joven», es rica en hechos y anécdotas vividos en ella por los muchos personajes, no sólo populares, sino algunos muy famosos que han albergado en sus acogedoras calles y plazas. Pero no es mi intención glosar en este breve artículo el paso por nuestra hermosa villa de nombres tan conocidos como Castanys, Togores, Buigas, Caballero... y otros tantos, sobre los cuales solamente pueden escribir plumas más autorizadas que la mía. Así, pues, me limitaré a relatar someramente algunos aspectos de la vida en la Sardanyola de ayer.

De la época ochocentista, sabemos que apenas había un casco urbano al que pudiera darse el nombre de pueblo, ya que solamente existían unas pocas casas a ambos lados del camino a San Cugat del Vallés y, por lo tanto, el núcleo principal de habitantes del término municipal estaba radicado en las numerosas «masías» o casas pairales, enclavadas entre hermosos y bien cuidados viñedos, junto a verdes campos de labranza, o bien entre las frondas perfumadas de los pinos, el romero y el tomillo de los bosques cercanos.

Un poeta enamorado de Sardanyola diría bastantes años más tarde: 

«I les properes muntanyes

fan arribar fins açí

el perfum de ses entranyes

fet de pins i romaní...»

En aquellos felices tiempos, la Corporación Municipal estaba compuesta por algunos payeses de las masías cercanas y siempre que el buen tiempo lo permitía tenían sus reuniones oficiales bajo el espeso follaje de un viejo árbol «lledoner» que estaba situado en la plazuela existente enfrente de la iglesia que hoy, no sin cierta nostalgia, llamamos «l'església vella», que aún existe, cerrada al culto pero cargada de historia, junto al cementerio de Sardanyola. En los crudos días de invierno, las reuniones se celebraban en la casa rectoral, puesto que el cura párroco, representaba un miembro más del Ayuntamiento. El templo fue construido aproximadamente en el año 1600 y la campana mayor fue sufragada por el propietario de la casa pairal de «Can Domènech», que estaba situada en la que hoy es la maravillosa urbanización Bellaterra, y la campana mediana procedía de una antigua capilla que mucho tiempo antes existió enfrente de una finca llamada «Can Marmona», en pleno bosque, de cuya ermita no queda en la actualidad vestigio alguno.

EL "HOSTAL DE LA VERMELLA"

A finales del siglo, pasado no existía en Sardanyola otra fonda u "hostal" que el llamado "a ca la Vermella", que estaba situado en una de las esquinas del cruce de carreteras de Barcelona a Sabadell y de Sardanyola a Ripollet, cuyo nombre, o mejor dicho, mote, era debido al color rojizo del cabello de la dueña del local. Hay un antiguo refrán catalán que dice:

"Allí on vegis un ram

senyal que hi venen mam;

ón hi há una branca de pí

senyal que hi venen vi."

Parece que las costumbre de colgar una rama de pino como distintivo en la puerta de las tabernas, era debido a que muchos taberneros ponían piñas en el vino por creer que tal aditamento le daba mejor sabor. Y como sea que la mayoría de las tabernas se dedicaban también a preparar comidas, amén de vender toda clase de comestibles, alpargatas, carbón y otros muchos artículos, de ahí que muchas se convirtieran en "hostals" aunque su distintivo continuara siendo la rama de pino. El "Hostal de la Vermella" fue muy popular hasta bien entrada nuestra centuria de 1900, y en él hacían "parada y fonda" infinidad de carreteros y "traginers" que con sus grandes carros con toldo de lona, tirados por recuas de tres y hasta cuatro caballos de buena estampa, hacían el trayecto de Barcelona a Tarrasa y otras poblaciones colindantes. En la popular taberna, sentados alrededor de mesas bien servidas y en las que no faltaba el buen vino del Vallés, los carreteros gozaban de un bien merecido descanso en amigable tertulia, contando las incidencias del lento viaje, entre las que, muchas veces, había el relato de algún "traginer" que había sido asaltado por los "lladres del camí rial" en el famoso pino del Coll de Moncada. Este pino, que fue talado hace muy pocos años, era el lugar preferido por los bandoleros para atacar, faca en mano, a los adormilados carreteros que circulaban por aquellos parajes.

LA IGLESIA NUEVA

En el año 1904, Sardanyola era ya un pequeño pueblo muy conocido y visitado. En verano, principalmente, la población se veía muy animada por la presencia de numerosos veraneantes, con lo que el auge del pueblo se vio incrementado y enriquecido con la construcción de algunas torres y villas, dotadas de bonitos jardines.

Al reverendo Pedro Canut, que era en aquel entonces cura párroco del pueblo, se le debe la iniciativa de la edificación de la nueva iglesia, de la que con muchos esfuerzos, sólo consiguió que se construyeran los cimientos. Así estaban las cosas hasta que en el año 1906, fue destinado a la parroquia mossèn Ángel Garriga y como vicario de la misma, su hermano mossèn Ramón, que es el actual y popular ermitaño de Samalús. Mossèn Ángel, con su energía y dinamismo continuó y culminó la obra iniciada por el padre Canut, consiguiendo que la magnífica iglesia fuese una hermosa realidad. Para hacerse una ligera idea de lo que mossèn Ángel tuvo que luchar para conseguirlo, basta con contar la siguiente anécdota, oída de un testigo presencial digno de todo crédito:

Con motivo de la visita que S. M. Don Alfonso XIII se dignó hacer a nuestra villa, acompañado del presidente del Gobierno, don Antonio Maura, mossèn Garriga acudió con las demás autoridades locales a darle la bienvenida en la estación del ferrocarril. Después de los saludos protocolario al egregio visitante mossèn Ángel pidió la venia para hablar con el Rey el cual se la concedió gentilmente. El buen párroco planteó al monarca el grave problema económico que tenía que salvar para conseguir que la nueva iglesia fuese construida y acabó solicitando respetuosamente la ayuda estatal para este noble fin. Don Antonio Maura, que escuchaba atentamente, no pudo contener su impaciencia y exclamó "¡Tantas cosas hacen falta!". No obstante, poco tiempo después se recibía una subvención del Estado por valor de veinte mil reales, como respuesta a la petición de mossèn Ángel Garriga.

Con referencia a estos preclaros sacerdotes, diremos que también pasó largas temporadas en Sardanyola el tercer hermano de los Garriga, mossèn José, que además de ser también poeta como ellos, era un buen maestro pintor, a cuyos cuadros se da actualmente un gran valor.

En cuanto a mossèn Ramón, hoy ermitaño de Samalús, que cuenta actualmente noventa años de edad, iluminados por la gracia de Dios, en su clara inteligencia y en sus portentosas facultades de artista e inspirado poeta.

En el libro de autógrafos de la ermita de Samalús consta escrito que "es un racó de mon digne de mossèn Ramón, perque mossèn Ramón es digne d'un racó de mon". — JOSE NAUDI.

La obra que realiza el Casal Parroquial 
 
Ahora que acaban de finalizar los festejos conmemorativos de su VIII aniversario, es justo que se le dedique un breve comentario, ensalzando la meritoria obra que en el orden cultural y
recreativo está llevando a cabo esta benemérita entidad. Teatro, cine fórum, exposiciones de artistas locales y de prestigiosos artistas foráneos, arte fotográfico, arte infantil y otras muchas más, audiciones de sardanas, festivales infantiles, de música moderna, de la nova cançó catalana, etc., son las manifestaciones que en ella son habituales. 
 
El pasado domingo, y precisamente con un Festival de la Cançó Catalana, han finalizado los actos conmemorativos de su feliz aniversario, que duraron toda la semana y en el curso de la misma ha habido audiciones de sardanas, actuación de coros y danzas típicas, festivales infantiles, cine-fórum y conferencias, a cuyos festejos fue masiva la colaboración del público, tan estrechamente vinculado al Casal. JAIME MARQUET 
 


LOS DALMATAS

el conjunto musical que honra nuestra villa

Al presentar en estas páginas a «Los Dálmatas» queremos rendir homenaje a la juventud de nuestra villa de donde ha salido este voluntarioso y buen conjunto musical, alegre y dinámico como corresponde a la edad de sus componentes, todos ellos dotados de una gran sensibilidad artísticomusical. Su formación como conjunto data exactamente de dos años y tres meses. Lo componen desde su inicio, Mingo, guitarra melódica y voz; Juan, guitarra rítmica y voz; Joaquín, guitarra baja y voz; Francisco, Batería y primera voz y Francisco-José, órgano y voz. Su edad oscila entre los 18 y 20 años.

Han actuado dos veces ante la televisión y unas ochenta en todas las emisoras de Barcelona, incluso en programas en cadena, así como también en Radio Sabadell. Son constantes sus desplazamientos, habiendo actuado en Figueras, Huesca, Costa Brava, Reus, Tortosa, Molins de Rey, Igualada, Manresa, Olot, Tarrasa, Sabadell, entre otras importantes localidades, así como en Barcelona, y en todas partes han dado pruebas de su buen quehacer musical, por lo que aumentan notoriamente cada día el número de sus «fans».

Tienen en su haber la grabación de un disco —cuyo récord de venta local y comarcal no se ha podido superar— y están a punto de lanzar otro nuevo, cuyos temas serán una completa novedad dentro de la música ligera, por lo que se espera produzca una gran sensación.

Les hemos hecho alonas preguntas lo que nos ha permitido hilvanar este reportaje. Su cordialidad y simpatía nos convencen al igual que su música. Francisco-José y Mingo, los «serios» del grupo, nos dicen que aparte de la música que interpretan les gusta Strawinsky, Mozart y Bach. Francisco y Juan, más audaces, prefieren el «rithm'n blues» y el jazz. Joaquín, más moderado, se decide por la música moderna pero melodiosa. Lo que coinciden todos es en afirmar que gozan de su preferencia los autores españoles Chano Montes, Alfredo Domènech y Vicente Sabater.

Auguramos a estos jóvenes valores el mayor éxito dentro de la música moderna. Su estilo es «diferente» y será muy pronto, si no lo es ya, el preferido de toda la juventud por más ye-yé que sea, amante de la música bailable, rica en ritmo y melodía. — DOMINGO,

LA «PUBILLA» DE SARDANYOLA

La señorita Montserrat Gorchs Álvarez, recientemente elegida Pubilla de Sardanyola 1967

CULTURA y TRADICION

PRIMER CONCURSO COMARCAL DE COROS DE CLAVE

La prestigiosa Sociedad Coral Els Novells, siempre en la brecha para enaltecer y continuar la obra claveriana, ha organizado para el próximo 7 de octubre, y en el Casal Parroquial, el concurso comarcal de Coros de Clavé, patrocinado por la Diputación Provincial, donadora del trofeo, y con la colaboración del Ayuntamiento de Sardanyola, Junta del Casal Parroquial e importantes empresas de la villa.

Se han inscrito los siguientes coros: S. C. Sancugatense, S. C. Estrella Daurada, A. C. Talía, A. C. La Industrial, A. R. La Rubinense y S. C. Els Novells.

En homenaje a las autoridades y público en general, todos los coros, bajo la dirección del maestro don Pedro Mañé, interpretarán la popular obra «Salut als cantors».

TRANSPORTES

FALTAN COMUNICACIONES CON SABADELL

Sardanyola está necesitada de un servicio de transportes de viajeros con Sabadell, su cabeza de partido, en donde radican los organismos oficiales, los centros hospitalarios y de especialidades de la Seguridad Social, aparte de que muchos productores trabajan en la capital vallesana.

Los horarios de trenes son insuficientes a todas luces para atender a quienes deben trasladarse a Sabadell. ¿Tan difícil es lograr establecer una línea de coches de línea desde Sardanyola todas las horas del día? Con ello se evitarían muchos problemas y quebrantos.

J. M. P.






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