La noche del sábado 22 de agosto de 1858 Pere Masferrer, de 28 años, tejedor de Roda de Ter, esperaba la salida de la fábrica de su novia, Teresa Fussimanya, de 19 años y vecina de Folgueroles, con quien había reñido el día 15 de agosto, en la fiesta mayor de Folgueroles. Teresa trabajaba en la fábrica de Malars, ubicada a orillas del Ter entre Manlleu y Roda de Ter. A Masferrer le acompañaba Sebastià Solà, alias Salabrià, de 21 años, también de Roda de Ter y como él trabajador del textil. Masferrer y Solà estaban al acecho y esperaban ver pasar a Teresa Fussimanya en una taberna de la Creu de Codines, un arrabal de Roda de Ter por donde pasa el camino que va de esta villa a Vic.


