Dámaso Merino Villarino
Boletín de medicina, cirugía y farmacia, 21 de mayo de 1848
Dámaso Merino Villarino
Boletín de medicina, cirugía y farmacia, 21 de mayo de 1848
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado un estudio para cuantificar la cantidad de micro y nanoplásticos contenido en el agua envasada en botellas de plástico. El estudio revela que por término medio este agua contiene 359 nanogramos de micro y nanoplásticos por litro, niveles comparables a los obtenidos en un estudio previo sobre el agua del grifo de la ciudad de Barcelona.
Hace unos meses una compañera de trabajo me habló de estos sobres maravillosos para evitar el frío de la mañana. El calentador creado por Aptonia funciona en contacto con el aire. Al sacar el sobre del calentador de su embalaje, el oxígeno del aire entra en contacto con las substancias que componen el producto (Polvo de hierro, vermiculita, carbón activo, polímero de alta absorción, celulosa, agua y sal) y provoca una reacción química que produce calor. El hierro se oxida en la bolsa, cuando se expone al oxígeno, y por lo tanto produce calor. La sal actúa como un catalizador, el carbón ayuda a dispersar el calor, la celulosa permite hacer una pasta homogénea, el polímero retiene el agua y la vermiculita se utiliza como aislante con el fin de retener el calor. Todos estos ingredientes están rodeados por una bolsa de polipropileno, que permite que el aire penetre en el interior a la vez que retiene la humedad.

Se ha de activar unos 20 minutos antes de empezar a usarse. Para evitar temperaturas demasiado elevadas se ha de limitar su aireación. Existen modelos de calentadores para los pies, las manos y la espalda y desprenden calor durante una media de 5 horas. Esta marca de sobres calentadores los venden en las tiendas Decathlon. Según se indica en el sobre del producto está fabricado en Japón.

Existen productos similares de la marca Warmers.

Desoyendo las recomendaciones del fabricante hemos abierto uno de los sobres ya gastados y esto es lo que se puede ver.

También hemos abierto un sobre nuevo para ver su contenido.

Dentro del sobre se encuentra una masa humedecida de color negro y con algunas partículas de brillo metálico, considerablemente más grandes. Al abrirlo al aire la velocidad de reacción no es mayor.
La Sociedad Ercros S.A. tiene su domicilio social en Barcelona y fue constituida el 30 de junio de 1989, como resultado de la fusión de la Sociedad Anónima Cros y Unión Explosivos Río Tinto, S.A. (ERT), mediante la absorción de la segunda por parte de la primera. El capital de Ercros es de 30 millones de euros y está configurado mediante 100.623.060 acciones ordinarias al portador, de treinta céntimos de euro (0,30 euros) de valor nominal cada una de ellas. La plantilla de la compañía, integrada por más de 2.000 trabajadores, se distribuye en 15 centros de producción situados en Almussafes (Valencia), Aranjuez (Madrid), Cardona (Barcelona), Cartagena (Murcia), Cerdanyola (Barcelona), Flix (Tarragona), Monzón (Huesca), Palos de la Frontera (Huelva), Sabiñánigo (Huesca), Vila-seca I y Vila-seca II (Tarragona), Tarragona, Tortosa (Tarragona) y la Salina de Huelva.
El centro de Cerdanyola (Barcelona), produce polvos de moldeo termoestables. Ha desarrollado su propia tecnología para la fabricación de estos productos así como para su aplicación. Tiene una capacidad de producción de 21.000 toneladas anuales, de las cuales el 85% se exporta a más de 60 países en todo el mundo, siendo el segundo productor mundial de este producto. La plantilla del centro es de 89 personas. Los polvos de moldeo tienen un gran número de aplicaciones y se utilizan para fabricar materiales eléctricos como interruptores y enchufes, tapas y asientos de sanitarios y otros accesorios, tapones para la industria cosmética y de perfumería, botones, bolas de billar, platos y vasos, etc.

El centro de Cerdanyola (Barcelona) fue construido en 1945 por la empresa Aiscondel, S.A. para posteriormente pasar a ser propiedad de Aicar, S.A., sociedad que en 1983 se integró en el grupo Derivados Forestales. La actividad del centro se inició con la producción de polvos de moldeo, a partir de una tecnología propia aplicada tanto a los procesos productivos como a los usos de esta gama de productos. A mediados de la década de los 90, se llevó a cabo una ampliación de la capacidad de producción que permitió alcanzar las 21.000 toneladas anuales que se producen en la actualidad. En 2003 se constituyó la sociedad holding Derivados Forestales Group XXI, S.L., en el que quedó integrada la fábrica de Cerdanyola junto con los centros de Almussafes, Sant Celoni y Tortosa. Tres años después, el centro se integra en Ercros, con motivo de la operación de adquisición de dicho holding e integra la División de Química intermedia.

La Sociedad Anónima Cros fue fundada en 1904 por el empresario franco-catalán Amadeo Cros, que aportó a la nueva empresa las fábricas de productos químicos que recibió en herencia situadas en Sans y en Badalona. La primera guerra mundial supuso un estímulo para el crecimiento de la empresa, pues la imposibilidad de importar productos químicos para la fabricación de abonos agrícolas favoreció el aumento de la producción nacional. En 1926 la Cros se amplió con un socio francés que aportó las fábricas de Valencia, Alicante y Málaga. Con el paso de los años, la empresa fue ampliando su capital y estableciendo nuevas fábricas en otras zonas de España, como la de Sevilla o la de Culleredo (A Coruña). La posguerra civil trajo de nuevo un prolongado crecimiento para la Cros, que se repartía el mercado nacional con la Unión Española de Explosivos.
Las jarras de agua BRITA disponen de cartuchos de filtrado MAXTRA que duran unos dos meses, en condiciones normales.

Este filtro elimina el sabor y olor a cloro y la cal. También elimina metales pesados como el cadmio, cobre y mercurio e impurezas orgánicas, tales como el benceno, MTBE y tetracloroetyleno y plaguicidas como la atrazina o la simazina.

El filtro funciona en cuatro sencillos pasos. Primero el agua fluye a través de un filtro de malla fina. Después la resina de intercambio de iones reduce la cal, cadmio, cobre y mercurio. Después el carbón activado reduce significativamente las sustancias que afectan al olor y al sabor, tales como el cloro, benceno, tetracloroetileno, atrazina y simazina. El filtro especial de malla fina retiene la mezcla de partículas.

Las dos rejillas del fondo del cartucho retienen las partículas filtrantes.

Se puede retirar fácilmente la tapa, arrancando las dos piezas pegadas.

Aquí se puede ver el tamaño de las partículas filtrantes. Las partículas de resina mantienen su forma, pero las de carbón están aplastadas.

Por dentro de la tapa se encuentra la primera rejilla de filtrado, que a la vez impide que salgan las partículas de filtrado.
Los secretos de la hulla (1905)
Pompas de jabón y geometría (2007)
Polímero Flubber (2007)
Propergol a base de sorbitol (2007)
Aceite de San Juan y otros ungüentos (2008)
Microscopio de fuerza atómica (2008)
Compuestos químicos (2009 Lavoisier, Mendeleiev, Pauli, Rutherford)
La química de los sentimientos (2011 Testosterona, Dopamina...)
Kit robótico para experimentos de química y bioingeniería (2017)
Los diamantes sintéticos no son imitaciones como el Cubic zirconia o la Moisanita. Se trata de diamantes similares a los ninerales, pero fabricados en un laboratorio. Están hechos del mismo material que los que produce la naturaleza, tienen la misma dureza y brillo que los sacados de las minas. Tienen, por tanto, las mismas propiedades fisicas y opticas pero a un precio muy inferior. Hace mas de 50 años que se inició el desarrollo y la produccion de diamantes sintéticos, aunque en un principio no eran economicamente viables para ser sacados al mercado. En la actualidad los nuevos metodos pueden producir diamantes para su uso en joyeria a una fraccion del coste de una gema proveniente de una mina.
En la actualidad se usan, principalmente, dos metodos para la fabricación de diamantes, el HPHT y el CVD. El sistema HPHT utiliza grafito como materia prima, que es sometido en una máquina adecuada a altas temperaturas y presiones, para hacer crecer una semilla de diamante, imitando la manera en que la naturaleza produce diamantes. El proceso desarrollado por Gemesis requiere de alrededor de 100 horas para desarrollar un diamante.El método CVD consiste en lograr un plasma de carbón que se deposita sobre una superficie metálica, haciendo crecer cristales de diamante. Se consiguen crecimientos de medio milimetro al dia, hasta conseguir varios centímetros.

La compañía Gemesis durante mucho tiempo estuvo especializada en la producción de diamantes amarillos, debido a la influencia en el color del nitrógeno del aire, que queda en el diamante como impureza. En 2008 la compañía Gemesis comenzó a producir diamantes de color rosa y azules en 2009. En el 2003 Gemesis comenzó con tres docenas de sus grandes "ollas a presión", ahora disponen de cientos. Una máquina de estas produce un diamante de tres quilates cada cuatro días y lo puede vender a un tercio de lo que cuestan los diamentes naturales.
Sulzer Ltd. es una empresa de ingeniería fundada por Salomon Sulzer-Bernet en 1775 y establecida como Sulzer Brothers Ltd. en 1834 en Winterthur, Suiza. Hoy en día está especializada en bombeo, mecanizaciones especiales y recubrimientos, equipamientos para la industria química y mantenimiento de turbinas.

Su división de industria química produce reactores y torres de destilación para la industria petroquímica.
La cafeína forma parte del café, el té y el cacao, y es un estimulante del sistema nervioso, al ocupar el lugar de la adenosina, que tiene el efecto contrario sobre el mismo. La cafeína aumenta el ritmo cardiaco, hace que se estrechen algunos vasos sanguíneos y contrae ciertos músculos con más facilidad. Más de 60 especies vegetales producen cafeína, pues las protege de los insectos. La planta de la cual toma el nombre es originaria de Etiopía y ha sido cultivada allí durante miles de años. Llegó a Europa hacia 1600. El té tiene una tradición más larga, se sabe que se consumía en China hacia el año 2500 a. C. Alcanzó nuestro continente en el siglo XVII gracias al puesto comercial portugués en Macao. En la Inglaterra del siglo XVIII, el té reemplazó a la tradicional cerveza ale como bebida nacional. En la Coca-Cola, el extracto de cola que llevaba la primera receta, allá por 1887, se sacó de la lista y se sustituyó por unos 40 mg de cafeína, la misma que hay en un taza de té. A nivel mundial se consumen unos 60 miligramos por persona y día. Esto hace un total de de cafeína cristalizada de 120.000 toneladas anuales. Para matar a un adulto harían falta 10 gramos de cafeína.
A finales de 1927, Alexander Fleming estaba interesado en los estafilococos. A su vez, John Freeman, un alergólogo del St Mary's Hospital donde trabajaba Fleming, investigaba las alergias provocadas por mohos. En su laboratorio, situado justo encima del de Fleming, había aislado el Penicillium notatum. Un cúmulo de casualidades, desde tener las puertas abiertas de los laboratorios por culpa del calor hasta que Fleming era un poco descuidado con la limpieza, hizo que en septiembre de 1928 el británico descubriera cómo la colonia de estafilococos se descomponía en contacto con el moho. En 1939, un grupo de científicos de la Universidad de Oxford se dispuso a buscar un método para obtener un extracto puro de penicilina. Dos años más tarde, realizaron el primer ensayo clínico. Los dos primeros pacientes murieron, pero el tercero, un chico de 15 años, se curó. Comparada con otros medicamentos de la época, la penicilina poseía grandes virtudes: podía aplicarse directamente a los tejidos humanos, era un potente inhibidor bacteriano y servía contra muchos microorganismos infecciosos. Durante la II Guerra Mundial miles de científicos en 39 laboratorios de EE.UU. y Gran Bretaña trabajaron para descubrir su estructura química, algo que se consiguió en 1946 y que, gracias a ello, pudo sintetizarse en el laboratorio en 1957.El mecanimso químico para evitar el embarazo no deseado es proveer a la mujer de una fuente externa de progesterona, supresora de la ovulación. A mediados del siglo XX, esta hormona -una valiosa aliada para tratar los desórdenes menstruales y prevenir abortos-, era de fabricación laboriosa y cara. Pero en los años 40 entró en juego el químico de la Universidad de Pensilvania Russell Marker. Experto en esteroides, era consciente de que podía utilizarlos para obtener progesterona en grandes cantidades, y también sabía que en el mundo vegetal había sustancias que la contenían, como cierta batata silvestre de México. Tras una expedición agrícola por la jungla del sur del país, Marker recolectó 10 toneladas de este tubérculo, y aisló de él los esteroides. Luego convenció a dos empresarios mexicanos para crear una compañía, (Que se llamó Sintex.) que produjera la progesterona. En 1949, Sintex pidió al austríaco Cari Djerassi que sintetizara un compuesto parecido a la progesterona para ser administrado por vía oral. Hasta ese momento, las mujeres que querían impedir abortos espontáneos debían inyectarse grandes dosis de esta hormona. En 1951 Djerassi, el cubano George Rosenkranz y el mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas descubrieron esa sustancia, con un carbono menos en su estructura y más potente que la hormona natural: la noretindrona o 19-noretisterona. Desde su comercialización en los 60, se encuentra en casi la mitad de los anticonceptivos orales.En 1869 el fabricante de bolas de billar Phelan & Collander ofreció un premio de 10.000 dólares a quien encontrase un sustituto del marfil. El mercado estaba llevando a los elefantes al borde de la extinción. Solo Inglaterra importaba medio millón de kilos al año. Si un colmillo pesa 30 kilos, cubrir las necesidades anuales inglesas exigía exterminar a más de 8.300 animales. La oferta llamó la atención de un par de impresores de Nueva York, los hermanos John e Isaiah Hyatt. Tras muchos fracasos, descubrieron que si mezclaban nitrato de celulosa con alcanfor, se obtenía un material indistinguible del marfil original. Fácil de modelar, duro y resistente al agua, a aceites y a ácidos, fue bautizado como celuloide por Isaiah en 1870. Se trataba del primer material termoplástico de la historia. Ese año George Eastman utilizó todos sus ahorros para revolucionar la fotografía. Su idea era obtener una tira de un material flexible, transparente y no inflamable que fuera la base inerte perfecta para los productos químicos fotográficos, y lo encontró en el celuloide. En 1888, Eastman sacó al mercado una máquina que se podía sostener con una sola mano, la Kodak. El nitrato de celulosa nació como un explosivo en 1846, cuando un profesor de la Universidad de Basilea, Christian Schónbein, experimentaba con ácido nítrico, algodón hidrófilo y ácido sulfúrico. Denominado algodón pólvora, se usó, mezclado con éter, como antiséptico e impermeabilizante para gorros de piel, y al combinarlo con alcanfor, calentarlo y retorcerlo, se convirtió en el celuloide de los Hyatt.En 1853, un joven de 15 años, William Henry Perkin, entraba en el Real Colegio de Química londinense. A los 18 se convirtió en ayudante del famoso químico alemán August Wilhelm von Hofmann. A este le fascinaban los derivados químicos del alquitrán de hulla, una sustancia negra y pegajosa utilizada para tratar las traviesas del ferrocarril. Un día de 1856 se preguntó si podría obtenerse la quinina a partir de alguno de los derivados del alquitrán. Entonces Perkin decidió emplear las vacaciones de Semana Santa para buscar una forma de producir este antipalúdico en el laboratorio de su casa. Fracasó, pero, al usar la anilina, sus avispados ojos descubrieron algo muy curioso: el frasco donde había estado trabajando, lleno de una sustancia negra, teñía el agua de morado. Siguiendo el consejo de un amigo, envió una muestra de su colorante a la empresa textil escocesa Pullars. La respuesta fue que servía para la seda pero no para el algodón. Perkin decidió patentar su descubrimiento y con los ahorros de su padre y de su hermano lo convirtió en un proceso industrial. El nuevo tinte, la púrpura de anilina, recibió el nombre de malva, pues recordaba al color de los pétalos de esta planta silvestre. Aunque ya existían otros tintes sintéticos, como el púrpura francés, que se obtiene a través de la reacción del ácido úrico con el ácido nítrico, el principal logro de Perkin fue convertir un procedimiento de laboratorio en industrial. Y todo con 18 años, con poco conocimiento de la industria del tinte y sin ninguna experiencia en producción química a gran escala. Su éxito espoleó el desarrollo industrial de la química orgánica, pero no en Inglaterra, ni siquiera en el país de la moda, Francia, sino en Alemania. Así nacieron Badische Anilin und Soda Fabrik (BASF), Hoechst y Bayer, que a finales del XIX controlaban el 90% del mercado mundial de tintes sintéticos y lideraban la industria de la química orgánica, productora de antibióticos, perfumes, pesticidas...El azucar está formado por sucrosa o sacarosa. Es una molécula pequeña y su presencia en la caña de azúcar, Saccharum officinarum, que se cree originaria del Pacífico Sur, provocó la mayor explotación del hombre por el hombre de la historia. Los europeos, deseosos de romper el monopolio de Oriente Medio, empezaron a cultivar intensivamente la caña de azúcar en Brasil y todas las Indias Occidentales, lo que exigía mucha mano de obra. Ni los nativos, diezmados por las epidemias importadas de Europa, ni los europeos contratados cubrían las necesidades laborales. Así que los colonos del Nuevo Mundo volvieron sus ojos hacia África, y acometieron una política de secuestros masivos de africanos. Es difícil establecer un número exacto, pero se cree que alrededor de 50 millones fueron llevados a las Américas en tres siglos y medio. No se incluyen los muertos en las batidas a los poblados, ni los que murieron en el camino a las costas de Guinea o en los barcos. En el viaje de vuelta, los barcos de esclavos se cargaban con azúcar, tabaco, algodón y ron. Un comercio muy rentable, sobre todo para Gran Bretaña. A finales del XVIII, los negocios ingleses en América producían más ganancias que su comercio con el resto del mundo.
A mediados del siglo XIX no era una buena idea ingresar en un hospital, un lugar donde lo más seguro es que las sábanas fueran del paciente anterior... y hubiera muerto en ellas. ¡Y qué decir de las operaciones quirúrgicas! La limpieza ni se mentaba, pues la mayoría de los médicos eran partidarios de la teoría del miasma, la fermentación de la sangre en los cortes infectados producía unos gases venenosos que se extendían por la habitación hasta envenenar a otro paciente. Joseph Lister era de los pocos que no se la creía. Había leído la teoría de los gérmenes de Pasteur, de cómo se acababa con ellos hirviéndolos. Cocer a los pacientes no era factible, luego Lister buscó otra forma de eliminar los microbios. Se fijó en el ácido carbólico, ya probado para tratar la infecciones quirúrgicas sin mucho éxito. Lister perseveró y usó su método en un chico de once años que llegó con una fractura múltiple a la Enfermería Real de Glasgow donde trabajaba. Las roturas simples se podían recomponer sin cirugía, pero las múltiples (Con trozos de hueso perforando la piel.) eran campo abonado para las infecciones. Lister limpió la zona con gasas empapadas en ácido carbólico y luego la cubrió con una delgada lámina de metal doblada sobre la pierna, para impedir su evaporación. La infección no apareció. El ácido carbólico usado por Lister se obtenía destilando el alquitrán de hulla entre 170 y 230 °C. Oscuro y de profundo olor, quemaba en la piel. Con el tiempo Lister aisló el principal constituyente del ácido carbólico, el fenol, y preparó su cataplasma de masilla carbólica, una mezcla de fenol con aceite de linaza y caliza en polvo. Colocada esta pasta sobre la herida proporcionaba una barrera contra las baterías. Además, usaba una solución muy diluida de fenol para lavar la herida, los instrumentos quirúrgicos y las manos del cirujano. El fenol, tóxico incluso en soluciones diluidas, fue el primer antiséptico de la historia.
En 1495, Cristóbal Colón vio a los nativos de La Española jugando con pelotas de goma que botaban muy alto. No pasaron de ser una mera curiosidad, pues en España se volvían pegajosas y malolientes en verano y duras y quebradizas en invierno. Solo Joseph Priestley, descubridor del oxígeno, se dio cuenta en 1770 de que un trozo de caoutchouc borraba del papel los trazos de un lápiz. El caucho es un polímero, una molécula compuesta de otras más pequeñas engarzadas entre sí. En este caso, la molécula base es el isopreno, cuya fórmula química fue determinada por Faraday en 1826. Ocho años después, un inventor con mala visión para los negocios, Charles Goodyear, decidió encontrar una manera de resolver la sensibilidad térmica del caucho. Un día del invierno de 1839, en un arrebato, arrojó a la estufa la última mezcla obtenida, un revoltijo de caucho, azufre y blanco de plomo. La cosa se endureció, y demostró al hombre frustrado ser resistente al calor y al frío. Había descubierto la vulcanización. Esto disparó el interés mundial por el caucho. A pesar de que muchos árboles producen sustancias similares, la selva amazónica posee el monopolio de las especies de Hevea, que produce el mejor caucho natural. El negocio del caucho lanzó a la estratosfera económica a la ciudad brasileña de Manaos. El periodo entre los años 1890 y 1920 fue un ejemplo de despilfarro económico y disparate suntuario. Pero sus días de esplendor estaban contados, pues en 1876 llegaron al Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, semillas de Hevea. Un intensivo programa de investigación permitió optimizar su cultivo y cubrir de plantones el sur asiático. En 1907, los británicos habían plantado 10 millones de árboles del caucho en sus colonias de Malasia y Ceilán. Durante años, se intentó sintetizar en el laboratorio. Las empresas alemanas obtuvieron varios compuestos, pero el que mejor resultado dio fue la goma de estireno-butadieno (SBR) en 1930. Con la II Guerra Mundial, la industria química americana se movilizó. Si en 1941 la producción de caucho sintético era de 8.000 toneladas, en 1945 esa cifra se multiplicó por 100.

"Muy interesante" Marzo 2012
Nitrógeno
La presencia de nitrógeno biosférico es pequeña pero muy importante. Este elemento forma parte de los nucleótidos del ADN y del ARN, que almacenan y transfieren la información genética necesaria para la construcción de las proteínas, unas moléculas complejas compuestas de aminoácidos, que además de su función estructural intervienen como emisoras, receptoras, marcadoras, defensoras y elementos catalíticos en los procesos de la vida. Como no podemos sintetizar los aminoácidos esenciales, tenemos que consumirlos en forma de proteínas en la alimentación. Por tanto, un aporte adecuado de nitrógeno en los cultivos que suministran directamente, a través de alimentos vegetales, e indirectamente como carne, huevos y productos lácteos, la mayor parte de la energía para nuestro metabolismo es un requisito clave para la existencia y desarrollo heterótrofo.
En el artículo de LA VANGUARDIA "No hay momento malo para hacer algo bueno", Pere Estupinyà, químico, bioquímico y divulgador científico, pone de relieve cuales son las sustancias que nos llevan a tener algunos sentimientos.
Un nivel alto de testosterona nos lleva a desear tener una aventura amorosa. Si se consigue el objetivo se disfrutará de un subidón de dopamina, la hormona del placer. Y si las relaciones sexuales han sido satisfactorias se querrá repetir y al despedirnos puede que notemos el bajón de serotonina y pensemos: “Qué especial es esta persona”. Quizá tras varias dosis de dopamina estemos un poco enganchados, pero si aparece la oxitocina estamos perdidos, nuestro cerebro la segrega en cantidad en cada orgasmo y es la responsable del apego: estar juntos aumenta la confianza y reduce el estrés.

Nos hemos de asegurar de mantener unos niveles de oxitocina altos si no queremos que el apego vaya decreciendo. El drama aparece cuando una relación se rompe por alguna de las dos partes con los índices de oxitocina al máximo.
Si la serotonina está por los suelos y nuestras neuronas encargadas del placer ya no segregan dopamina: se sufre algo parecido a un síndrome de abstinencia; desesperados, nuestro cerebro pide volver a ver al ser amado; pero si él no corresponde, uno ha de abstenerse, insistir es un suicidio hormonal.
Hay muchos ejemplos que demuestran que la química va por delante de la conducta. La libertad es una ilusión del cerebro. Antes de decidir cualquier cosa, hay unos procesos inconscientes que dan lugar a esa decisión. Una de cada cinco personas que toman Ritalin (fármaco para tratar el déficit de atención) no tiene ningún problema de salud. La mayoría son científicos y académicos que quieren mejorar su rendimiento intelectual.
La moralidad tiene un sustrato neurobiológico. No necesitamos que nadie nos explique que matar es malo, lo llevamos insertado de manera innata en las áreas más profundas de la emoción, y florece inconscientemente como los miedos, el hambre o la gramática. Nuestros pensamientos y acciones no dejan de ser impulsos químicos en nuestro cerebro.
El cerebro es la estructura más compleja del universo, tiene cien mil millones de neuronas interconectadas. Un prodigio de la evolución, ¡pero, ojo!, el cerebro detesta la incertidumbre y si los sentidos no le dan suficiente información, se la inventa, mezcla memorias reales con recuerdos imaginados para que las historias rememoradas sean plausibles. La duda tampoco le gusta y se aferra a la realidad subjetiva que más le convenga. Podemos hacer la prueba, intentando reconstruir en detalle el momento del desayuno, si nos vemos a nosotros mismos sentados o caminando por el comedor como si hubiera una cámara en un rincón, no hay duda de que nuestro cerebro se ha sacado esa imagen de la neurona.
Si tras conocer unos minutos a alguien que nos ha gustado nos preguntan sobre él, respondemos con gran optimismo incluso a los aspectos de los que no tenemos datos. Hemos rellenado los huecos de información con expectativas.
La industria farmacéutica española es el sector que más invierte en I+D, por encima de la construcción aeronáutica y espacial y del sector de los vehículos de motor. La inversión en este área a nivel mundial se ha triplicado en los últimos 20 años, pasando de 15.920 millones de euros en 1990 a 55.000 millones en 2009. El coste medio de I+D que supone un nuevo medicamento es de unos 1.000 millones de euros. Sin embargo, la productividad en investigación y desarrollo es decreciente. Y es que sacar un medicamento al mercado es un proceso largo y costoso. Por cada fármaco que recibe el permiso de la agencia reguladora para que pueda empezar a comercializarse, se analizan más de 10.000 moléculas. Si la molécula llega a la fase clínica, tiene un 21,5% de probabilidades de ser aprobada. Sólo tres de cada diez medicamentos comercializados generan ingresos que superan los costes de I+D.
El descubrimiento de un nuevo fármaco empieza en el laboratorio, donde un equipo de científicos identifica factores celulares y genéticos que pueden estar asociados a una patología. Puede suponer más de 12 años de estudio. Gracias a los avances de la ciencia en la actualidad se puede tener un conocimiento más profundo de las enfermedades, lo que permite establecer dianas terapéuticas, es decir, objetivos concretos a los que se dirigirán los fármacos que se estudien. Estas dianas pueden ser el origen de una patología. La primera fase, la del descubrimiento, consiste en definir y validar esta relación para después identificar el compuesto líder. Éste es el punto de partida para desarrollar masivamente moléculas hasta obtener compuestos candidatos sobre las que trabajar en las fases preclínicas. Se seleccionan únicamente aquellos que tienen un alto potencial para convertirse en un medicamento seguro y eficaz. Es un proceso complejo que puede durar entre tres y cinco años.
En la segunda fase se inicia el desarrollo del fármaco, que durará unos dos años. Sobre el compuesto líder se realizan diferentes ensayos in vivo e in vitro en el laboratorio para confirmar que es seguro como para administrarlo en humanos. Se realizan diferentes estudios de farmacología y toxicología para determinar su efectividad y posibles riesgos. Estos resultados se pasan a las agencias reguladoras, que serán las que decidan si se pueden empezar los ensayos clínicos en humanos. En España esta responsabilidad recae sobre la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
El ensayo clínico es un estudio experimental, que puede durar desde unos días hasta siete años o más, sobre un número de participantes seleccionados. Es el nivel de evidencia más importante para demostrar que el procedimiento médico que se realiza es el más adecuado. Para que los resultados sean totalmente objetivos, se suministra, además de los compuestos en estudio, placebo. En algunos casos los participantes no conocen a qué grupo pertenecen (grupo ciego), en otros ni siquiera los investigadores lo saben (doble ciego) y, a veces, incluso los estadísticos desconocen esta información (triple ciego). Los ensayos clínicos siguen, a su vez, tres fases.
En la primera participan de 20 a 100 sujetos y pretende demostrar la seguridad del compuesto. La segunda establece la relación entre dosis y respuesta del participante. Se realiza en grupos de 100 a 300 pacientes. La última fase supone el ecuador del proceso de desarrollo. Confirmará la eficacia del tratamiento a través de pruebas en más de 1.000 personas. Es una de las más costosas, ya que se puede llegar a desembolsar 100 millones de euros. Los resultados obtenidos pasarán a la agencia reguladora para obtener el permiso para que pueda salir al mercado. La revisión puede durar hasta dos años y, una vez finalizada, empieza el proceso de comercialización.
En la actualidad hay cerca de 3.000 medicamentos en estudio. De estos, 547 moléculas están dirigidas a enfermedades neurológicas, 98 sólo para el estudio del Alzheimer, 107 a cáncer de mama y 122 a cáncer de pulmón, los más frecuentes en mujeres y hombres respectivamente. Además, 235 estudian la diabetes y 100 el VIH, entre otras.