Rentabilidad para apagar el monte
Solo con una política de Estado que impulse el sector económico forestal es posible combatir el fuego
Francisco Carreño 21 de agosto de 2025
Hace 30 años, en este país, los selvicultores e ingenieros de montes e ingenieros forestales luchaban contra la idea del pirómano como responsable de los numerosos incendios de los veranos, e intentaban explicar que había intereses detrás. Hoy, treinta años después, y con muchísimos menos incendios que antes, pero de mayor magnitud, los políticos recogen el guante y explican que la mayoría de los incendios son intencionados, cuando esa tampoco es la respuesta correcta. Porque no es lo mismo la causa de ignición (origen) que la causa de propagación (gestión de la masa forestal). Los orígenes de los incendios casi siempre son humanos (de manera intencionada o accidental), pero el trasfondo es político. Y los gestores forestales no dejamos de decirlo año tras año tras año: son las condiciones del monte las que propician los grandes incendios.
En estas tres décadas hemos sufrido un abandono rural sin precedentes y sin gente en los pueblos. Eso significa que no hay ovejas ni vacas, las desbrozadoras naturales del matorral. Y que no hay habitantes, que eran los que recogían biomasa para sus chimeneas. Los montes en este país están abandonados y crecen sin control.