Desde 1934, en el colegio de la Inmaculada, construido por los Jesuitas en 1889, se instaló el Regimiento de Infantería de Montaña Simancas n.º 40, por lo que pasó a conocerse como Cuartel de Simancas.
La Compañía de Jesús se disolvió en España, por decreto de 23 de enero de 1932, incautando el estado todos sus bienes, y entre ellos ese colegio gijonés de la Inmaculada. En 1932 se instaló en sus dependencias el Instituto Jovellanos. Tras la Revolución de octubre de 1934, este se convierte en cárcel y posteriormente pasa a alojar al regimiento de Simancas.
En julio de 1936, el jefe de ese Regimiento era el coronel Antonio Pinilla Barceló, que se sublevo y pretendió tomar el control de la ciudad. En el curso de los acontecimientos el cuartel acogió a los supervivientes del batallón de ingenieros del cuartel del Coto. El 21 de agosto fue asaltado por los milicianos y las fuerzas leales al gobierno republicano, con el apoyo de aviones y artillería.
En esos momentos en el interior del cuartel se encontraba Saturnino Lázaro Hernández, soldado natural de Serradilla del Arroyo, dado por muerto, pero del que no se pudo identificar el cadáver. Saturnino era hermano de Clotilde, Isabel, Laureana, María Pilar y Gonzalo Lázaro Hernández y estaba casado con Ana. Después de su muerte Ana se casó en segundas nupcias con José. Algunos años después, en los primeros de la década de los 40, en casa de sus padres en Serradilla aparecieron algunos personajes que traían la noticia de un pretendido conocimiento de que Saturnino estaba vivo, pero sin dar mayor información. Estos relatos no se concretaron en nada, pero alimentaron la ilusión de que hubiera podido salir con vida del cuartel de Simancas y quizás pasado a engrosar las filas del ejército republicano, y, por que no, sobrevivir a la guerra y cambiar de vida.
Dinamitero cruzando la calle para ir a tomar posiciones en la verja exterior del Cuartel de Simancas de Gijón, el 21 de agosto de 1936.
A continuación algunas opiniones e información sobre aquellos hechos.
Los archivos del Ayuntamiento de Gijón, el Militar de Ávila, el Muséu del Pueblu d’Asturies o la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España descubren cómo se construyó la leyenda de los soldados franquistas, que trataron de acabar con la República y fueron derrotados, en agosto de 1936 en el gijonés cuartel de Simancas [hoy colegio de la Inmaculada; colegio concertado de los jesuitas que mantiene el monumento a los «Héroes del Simancas»La sublevación de Francisco Franco también fracasó en Asturias. Los militares del cuartel de Zapadores y del Simancas lo intentaron, pero las fuerzas republicanas de Gijón sometieron la réplica del Golpe de Estado: “Cien, doscientos cañonazos, día y noche, sobre los objetivos señalados por telecomunicación. El Cervera [buque de guerra, Almirante Cervera], dueño del mar, se iba haciendo también amo en tierra, porque en su afán de colaborar con la obra colosal de los defensores de Zapadores y Simancas, pudo acercársenos tanto, que hasta llegó a hacer fuego de ametralladora sobre la costa. El chulo del Cantábrico lo llamaban los periódicos rojos, adjudicando la máxima categoría al vocablo plebeyo”. Esta crónica fue publicada por el periódico falangista Voluntad, casi un año después de la invasión de Gijón por las fuerzas franquistas, el 21 de octubre de 1937.Simancas se convirtió de inmediato en un símbolo de honor, patria y homenaje franquista. Cinco días después de la llegada de las tropas rebeldes, el alcalde provisional, Alberto Menéndez Setién, lanzó un bando en el que hizo saber a la población que “el regimiento de Simancas escribió una página de heroísmo, letras de oro de la historia de nuestra España”.El comunicado resume el significado que tiene el monumento que ha pervivido en el colegio de La Inmaculada: “De la España grande, de la triunfal de Franco. Allí entregaron su vida con todo heroísmo los que no quisieron rendirse a la opresión marxista. Sin perjuicio de lo que la Autoridad Militar disponga, cuyo acatamiento no hace falta consignar, esta Alcaldía se cree en el deber de dirigirse a todos y os interesa: ¡GIJONESES, ESPAÑOLES! Al pasar por el derruido Cuartel de Simancas, saludad con el brazo en alto en honor de los que allí murieron defendiendo la patria. ¡MUJERES! Al pasar, en dicho lugar arrojad flores en recuerdo de los héroes. ¡AUTOMÓVILISTAS! Parad allí un momento y recordad a los valientes”.En el Archivo Municipal de Gijón encontramos las primeras actas franquistas del Ayuntamiento de Gijón. Son del 8 de noviembre de 1937. Entre los asuntos tratados aquel día, la nueva corporación mostró urgencia por rendir homenajes a los caídos en el cuartel de Simancas y abrir una suscripción pública para pagar un monumento que los recordara. Debería ser colocado “en el mismo solar donde se asientan las ruinas del Simancas”. Además, propusieron construir en la iglesia y la basílica del colegio un mausoleo para recoger las cenizas “de los que en aquel lugar sucumbieron”. Y, en tercer lugar, “celebrar solemnes funerales por los caídos en ambos cuarteles (Zapadores y Simancas) y por las víctimas civiles y militares, causados en esta población por el odio marxista”.Tampoco se olvidaron en aquella primera cita del nuevo Gijón, proponer otro homenaje a “los esfuerzos del crucero nacional Almirante Cervera, única y valiosa ayuda que la España que alboreaba pudo prestar en la defensa espartana del Simancas y Zapadores”. El alcalde provisional de la ciudad arrasada y con centenares de muertos por las calles, insistía en el pleno en lo mismo, una y otra vez: “Creo que en estos primeros momentos en que se inicia la vida municipal, con una representación de la España auténtica, uno de los primeros recuerdos que debemos tomar es este de homenajear a los heroicos defensores de Simancas y Zapadores”. Además de los homenajes a las glorias de la nueva España, pusieron en marcha ese mismo día el cambio de nombres de las calles de Gijón. También se propuso el cambio de todos los nombres extranjeros en cafés y bares. A partir de ese momento estaban prohibidos. Los propietarios con comercios bautizados en otras lenguas, tuvieron un mes para cambiarlos.Mientras tanto, a los comedores de auxilio social llegaban a diario más de siete mil personas de todas las edades. El Archivo Municipal de Gijón conserva una minuta, del 5 de noviembre, que el alcalde dirige al Comandante y Jefe del Servicio de Recuperación en el que le pide un furgón79: “Siendo de necesidad a este Ayuntamiento, para poder atender el transporte de cadáveres a los cementerios, el disponer de un furgón, mucho le agradeceré se sirva disponer nos sea entregado alguno de los existentes en los parques de automóviles, a título provisional”.El 4 de diciembre de 1937, la presidencia de la comisión gestora manifestó que muchos familiares de las personas asesinadas por las fuerzas republicanas querían trasladar los cadáveres de sus seres queridos a sus mausoleos, nichos o lo que fuera. El traslado generaba el pago de unos derechos a favor del consistorio. Pero, en atención a las circunstancias especiales que concurrieron “y que dichas personas fueron precisamente sacrificadas por sentir los mismos ideales que nosotros, propone a la Gestora que se busque la fórmula de eximirles de tal pago”. La comisión gestora municipal atendió a las víctimas franquistas porque “no pudieron ser enterrados en los lugares que hubieran deseado la voluntad de sus familiares”. A los republicanos asesinados se les negó este derecho.Fue en aquellos días, como hemos visto, cuando se confeccionó la leyenda heroica de los militares sublevados y derrotados, que se comunicaban por radio con el Cervera, mientras este bombardeaba la plaza de toros de El Bibio, donde estaba el puesto republicano. Según esta fábula hubo una heroica llamada que debía resumir la grandeza del ejército golpista: “Disparad sobre nosotros. Los rojos están dentro del cuartel”.Conocemos los hechos con más detalle gracias al relato de José Antonio Giménez-Arnau, quien desempeñó labores de Jefe de prensa del franquismo durante la guerra civil. A propuesta de Serrano Suñer fue uno de los autores de la Ley de Prensa, en 1938, y de la censura previa. Dirigió el periódico Unidad, de San Sebastián. José Antonio, padre del periodista y cofundador de la revista Hermano Lobo, Jimmy Giménez-Arnau, dejó una extensa memoria sobre los acontecimientos ocurridos entre Simancas-El Bibio-Cervera.La intervención del Cervera fue determinante en la batalla, aunque destruyó el circo taurino y no evitó la caída del cuartel ni las víctimas del bando sublevado. En una de las fotografías encontradas en el Archivo General Militar de Ávila, tomadas por un vuelo de la Legión Cóndor un año después, el 5 de agosto de 1937, se observa con claridad los daños causados por las bombas del chulo del Cantábrico, que dos años antes había castigado la revolución minera, también desde la costa.Las ruinas del Simancas se consagraron al turismo bélico, que orquestó Ramón Serrano Suñer. El 1 de agosto de 1938, el Boletín de Prensa anunció que España abría para el turismo extranjero una ruta de la guerra del norte. “En contraste de las difamaciones rojas, el régimen nacional ofrece al mundo el conocimiento de la verdad”. Las fotografías de aquellas rutas se conservan en un sobre de cuarenta y cuatro fotografías y en otro de veinte, en la Biblioteca Nacional de España. El autor es Diego Quiroga y Losada, marqués de santa María del Villar. Este reportaje gráfico, de aquel verano de 1938, interesa porque, montados en el autobús, los turistas de la guerra debieron de pasar junto al coso, después de visitar el cuartel de Simancas, la playa de san Lorenzo y el Musel. Ni el aristócrata ni el resto de los pasajeros que viajaron a reconocer los desastres de la guerra en el frente del norte, tomaron una instantánea de El Bibio convertido en campo de concentración, por donde pasaron cerca de quince mil prisioneros republicanos. Los turistas del horror retrataron el Simancas destruido y lo trataron como “lugar de heroísmos”, tal y como puede leerse en la descripción de la imagen.Gijón nunca tuvo una estatua ecuestre de Franco, pero sí colocaron una cruz de la victoria franquista en la Universidad Laboral, construida un año antes de inaugurar el monumento a los supuestos héroes del Simancas, en la fachada del colegio de La Inmaculada. Un lugar dedicado a los soldados franquistas rebeldes al régimen democrático no es un lugar de memoria, sino de humillación. Cuando la estatua de Franco en Narón, población próxima a Ferrol, fue derribada por cuatro activistas del grupo independentista Nós-Unidade Popular, argumentaron su acto “por un pueblo harto de tener allí el símbolo de la humillación y la infamia fascista”. La calle es un espacio libre y plural, que en nuestros días aspira a la concordia, y en ella se libra una batalla por la mirada, contra los símbolos que se concibieron para perpetuarse en contra de los valores democráticos.
Fue una de las mayores pruebas de ejemplaridad y heroísmo de la Guerra Civil el vivido en el Cuartel de Simancas donde al mando del Coronel don Antonio Pinilla Barceló, Comandante militar de la ciudad, resistieron los feroces ataques de enfervorizadas masas de milicianos. El coronel se negó a entregar el armamento al Frente Popular, siendo la población civil marxista en su mayoría, y quedó alzado en armas dentro del Cuartel con 350 hombres que sufrieron intensos bombardeos de aviación y artillería, como lo sufrieron los del Cuartel de Zapadores, al mando del teniente coronel Valcárcel, también alzados con una guarnición de 110 individuos que lograron el 16 de agosto incorporarse al Cuartel de Simancas. Durante un mes resistieron los ataques del adversario, más de 5.000 milicianos, con artillería y aviación de bombardeo y con varios intentos de incendiar el edificio y volarlo con minas que al fin lograron la mañana del 21 de agosto de 1936 a la vez que sufrían un intenso ataque en los muros del Cuartel donde la defensa se realizó cuerpo a cuerpo.
El coronel Pinilla ordenó al cabo telegrafista Jesús Rodríguez, enviar un heliógrafo al crucero “Almirante Cervera” al mando del capitán de fragata Salvador Moreno: «Jefe Cuartel Simancas a comandante del crucero Almirante Cervera. Tirad sobre nosotros; tenemos dentro al enemigo. La defensa se hace imposible, porque el edificio arde y el enemigo comienza a entrar. Tirad sobre nosotros».
El capitán de fragata, algo desconcertado por el mensaje, contestó: «Recibido despacho. Dánoslo cifrado», y la contestación fue definitiva: «No hay tiempo para cifrar…».
Muere el coronel Pinilla defendiendo la posición con el machete en la mano. Los soldados que lograron salvarse del fusilamiento fueron enviados al frente de Oviedo logrando escaparse al grito de «Somos de Simancas».
Los atacantes informaron a Madrid del asalto al cuartel de Simancas «con dinamita y gasolina provocando un incendio, que los defensores muchos han perecido carbonizados. Algunos intentaron salir, pero fueron acribillados por los leales».
En Oviedo el coronel Aranda mantenía el recinto a duras penas hasta que en la cumbre del Naranco vieron ondear una bandera roja y gualda que las columnas gallegas izaban en señal de victoria.
Un ejemplo que corrió por toda España y tuvo gran eco internacional.
El día 20 de agosto de 1938 se rendía homenaje en Gijón a los héroes de Simancas. Honras fúnebres en el interior de las ruinas por los héroes del Simancas y Zapadores y por todos los caídos de Gijón. La oración fúnebre fue a cargo de D. Diego Tortosa, con la participación de la Orquesta Bética y el Orfeón Gijonés.
Se descubrieron las lápidas con los nombres del teniente de navío Fernández Fournier, Alvargonzález Lanquine y Enrique Cangas.
El día 21 se celebró una jura de Bandera por los alféreces de la Academia Militar de Ávila.
Llegada a Oviedo de los libertadores de Gijón
OVIEDO 21. — Han llegado a esta ciudad las fuerzas victoriosas de la Guardia Civil y del Frente Popular, que han dominado a los rebeldes de Gijón. Oviedo ha tributado a las fuerzas leales un cariñoso recibimiento. Se prodigan fervorosos elogios a los valientes que de modo tan rápido y rotundo han sofocado el movimiento de rebeldía gijonés, que era el único foco da perturbación que existió por unos momentos en Asturias.
La Voz, 31 de julio de 1936
Durante todo el día de hoy ha llovido, a pesar de lo cual los aviadores han volado sobre Oviedo, y de modo principal sobre el "Almirante Cervera", que continúa haciendo fuego sobre Gijón.
Entre el buque pirata y nuestros aviadores se ha entablado un duelo a muerte. El "Almirante Cervera", como se sabe, está equipado con artillería antiaérea, y ello obliga a nuestros aviadores a volar alto, lo que da bastante imprecisión a sus tiros. Esta lucha entre el buque pirata y la Aviación tendrá un pronto desenlace. Gijón resiste los disparos del "Cervera" sin la menor depresión de ánimo, y las fuerzas leales y las milicias tienen en asedio el cuartel de Simancas, donde se han hecho fuertes algunos rebeldes, que están a punto de rendirse sin condiciones.
Ahora, 11 de agosto de 1936
Las primeras fotos llegadas de Asturias después de la sublevación. Se ha restablecido, por medio de aviones, las comunicaciones con Madrid
Después de la toma de Lugones, a seis kilómetros de Oviedo, por las fuerzas leales, los rebeldes han perdido la última esperanza de salvación. El afán humanitario y práctico de no derruir la ciudad retiene aún el ataque de aplastamiento. Pero los facciosos no son en Oviedo más que unos prisioneros, Ya se ha restablecido la comunicación con Asturias por medio de trimotores que salen de Llanes.
He aquí al personal del aeródromo ante uno de los aparatos (Se trata de un Ford 4AT comprado en 1930 por la compañía CLASSA y que en 1936 era propiedad de LAPE).
COMO HIZO FRENTE EL PUEBLO DE GIJON A LA TRAICION FASCISTA
(PRIMERA CRONICA DEL FRENTE DE ASTURIAS ENVIADA POR EL REDACTOR DE “AHORA” ANTONIO SOTO, INCORPORADO A LAS MILICIAS)
Trincheras para batir el cuartel de Simancas, en Gijón (Muebles Casa Fuente).
Consuela y admira el espíritu que anima a estos buenos gijoneses, abatidos hoy por uno de los episodios más duros de cuantos en España se registran en los momentos actuales. Del día 20 de julio al de hoy han sufrido dos sublevaciones de fuerzas desleales que no supieron hacer bueno su compromiso de honor; una etapa de terrorismo blanco que tuvo en vilo a la población cuatro días, solapándose en terrazas y tejados para ocasionar víctimas en pacíficos transeúntes y, por último, la vandálica agresión del crucero traidor, que lanza su metralla sobre la población civil con una bárbara estupidez que raya en la vesania. Porque a nadie puede convencérsele de que tratan de conquistar adeptos para su causa intentando matar a infelices ciudadanos que no son beligerantes,
He llegado, utilizando uno de los coches de enlace que con tan perfecto orden recorren hoy las carreteras, de todo el Norte, hasta el vecino pueblo de Somió. Desde allí he venido a pie a Gijón.
En el camino, algunos vecinos, cargados con los enseres más indispensables, se dirigen a pie a las aldeas vecinas, donde se creen más seguros. Son pocos y cada día menos. Los últimos bombardeos, los realizados en la noche del día 6 por el feroz pirata, tuvieron por blanco humildísimas viviendas y caseríos del camino de Ceares, y el vecindario se ha convencido de que para la barbarie de los marinos traidores no resulta lugar más seguro la campiña que la ciudad.
A la vista ya de la urbe unos milicianos nos aconsejan que enfilemos por la calle de Escosura, menos abatida por la fusilería y ametralladoras de los cuarteles de zapadores y del Coso, donde se encuentra recluido en su sublevación el regimiento de Simancas. Aun por esta calle en algunos momentos ha de pasarse agachado y corriendo. Los estupendos propaladores del “¡Arriba España!” hacen fuego graneado en cuanto ven transitar por la calle un pacífico transeúnte, Y luego quedarán tan contentos como quien ha realizado una heroica hazaña.
En el Frente popular, una vez exhibido el salvoconducto, que de Santander acá ha sido adornado por cerca de veinte sellos diversos, me asigna el Comité Ejecutivo un chaval que me guíe y enseñe los sitios más castigados por los bombardeos de los “heroicos” marinos que con tanta fe juraron defender a España.
El muchacho, que tiene dieciséis años y como tantos otros se alistó lleno de entusiasmo en las Milicias, donde le emplean en servicios menores que no exigen ir armado, me lleva hacia Cimadevilla, el mísero y populoso barrio de pescadores, tan castigado ya en la Revolución de octubre y ahora casi destruido por los piratas.
Al llegar a las faldas del cerro de Santa Catalina mi guía se cala el casco de acero y comienza a subir. Yo le sigo, pero apenas vamos a media ladera del pequeño montículo, los del cuartel de Simancas, que deben observar con prismáticos, constantemente el cerro, hacen cuatro o cinco disparos sueltos, Las balas silban bastante altas sobre nosotros.
Comprendemos la advertencia, y como somos en extremo prudentes, bajamos más que a prisa y nos ocultamos al abrigo de unas casucas humildísimas, que son precisamente las acariciadas por los fuegos del pirata, cuyos tiros se dirigen contra las viviendas habitadas por trabajadores y clase media.
Pegados a la pared bajamos una calle pina tratando de resguardarnos del posible tiroteo conque obsequian a sus dilectos vecinos gijoneses los sublevados de los cuarteles de Simancas y Zapadores.
Emboscado tras alta pila de escombros miro con los gemelos al cuartel de Simancas. Ventajosísimamente emplazado en sitio alto, es casi una fortaleza por su construcción moderna y recia. Sin embargo, los bombardeos de los aviones han destruido casi toda la obra alta, y los sublevados deben estar dentro de la planta baja. Se conserva, sin embargo, parte de la torre central donde seguramente tendrá emplazadas las ametralladoras.
Su situación debe ser desesperada. Han de carecer de víveres casi en absoluto. Como el cuartel está rodeado por los milicianos y fuerzas leales, que con gran bravura y arrojo bloquean a los rebeldes.
Cuando avanzamos por Cimadevilla se oye el ronquido de un trimotor y poco después varias explosiones. Está bombardeando el cuartel.
Seguimos visitando el desgraciado barrio de Cimadevilla. De las casas de la parte alta, rara es la que no presenta en sus muros el horrible desgarrón de las granadas o está bordada por la profunda viruela de la metralla. Modestísimas viviendas de pescadores, con los balcones arrancados de cuajo. Retrocedo unos pasos para retratar una casa destrozada que da vista a las faldas del cerro de Santa Catalina y de nuevo silban las balas, disparadas a intervalos, desde el cuartel de Simancas. Corro a guarecerme, y de la casa sale una mujer llorosa.
— Mire, señor, lo que dejaron de mi casa.
Subo tras ella al piso desmantelado y deshecho. Hago más fotos del interior.
Como sentimos en la fachada opuesta unos impactos los dos bajamos más que a paso.
Cuando marcho calle abajo en busca de lugares más resguardados aun me acompaña la pobre mujer, que gime:
— Han destrozado los pobrísimos muebles que compré en tantos años de trabajo!...
Y pienso en los hogares superconfortables de estos señoritos que han tomado “cock-taills'" en todos los mares y bailado tangos en todas las latitudes y hoy se dedican a destrozar humildes hogares con los proyectiles que paga la nación.
He visitado la manzana de casas de la barriada del Fomento, en la calle de Rodríguez Sampedro, albergue toda ella de familias de la clase medía; la casa de Monasterio, en la misma calle, y tantos otros edificios situados en distintos sectores de la población, a excepción del hotel Savoy.
En mi visita he contado hasta veintiocho casas destruidas y ametralladas. Y aún puede que haya más que yo no llegara a ver. Esto sin contar los destrozos ocasionados en la Plaza de Foros, en los caseríos del Bilbio y otros alrededores del cuartel sitiado.
La infeliz mujer de un pobre pescador de Cimadevilla llora ante su ajuar destruido por el estúpido cañoneo de los rebeldes contra los míseros albergues
Esta obra destructora no ha servido para mermar lo más mínimo la excelente moral de estos heroicos luchadores gijoneses, que con la mayor serenidad en el rostro, en el ademán y en todos sus actos han sabido afrontar momentos dificilísimos en que contra ellos se compraron la traición, la felonía y el antipatriotismo.
Tras las sublevaciones y las celadas, el buque pirata tiró sobre la ciudad, en trece días de incesante bombardeo, hasta 700 granadas. Sólo el día 2, en que el bombardeo fue realizado tarde y noche, pasaron de 160 los proyectiles de todos calibres lanzados desde el barco traidor.
Ya de madrugada termino de escribir estas notas. Hoy, por primera vez después de trece días angustiosos, no ha bombardeado el pirata. El día anterior, para más desmoralizar el vecindario, realizó el ataque de once de la noche a la madrugada, tras haber estado todo el día con los fuegos apagados. Tiró treinta y tantos cañonazos.
Los efectos del bombardeo en la plaza de toros de Gijón
Pero tampoco consiguió su objeto. Los gijoneses no se amedrentan ni con las ametralladoras, ni aun a cañonazos. Han establecido unos servicios de vigilancia en la playa y el puerto, y en cuanto ven aparecer el barco y tomar posiciones de bombardeo avisan para que la gente tome precauciones. Además abandonaron desde hace días las casas fronteras al puerto y la playa, donde, sin embargo, al llegar vi varios bañistas, y también los pisos altos de las casas, con lo que el desalmado ataque se hace inocuo y no ha logrado producir más que las victimas del primer día.
Cuando marcho para Llanes para depositar estas líneas en el avión, oigo fuertes estampidos. Unos transeúntes, sin alterar su paso habitual, me tranquilizan:
— Aquí no pueden caer. Son los morteros del cuartel.
En estos días de pelea han habituado su oído a todas las explosiones y a todos los disparos, y al oírlo le dicen a uno con la mayor tranquilidad:
— Ese tableteo es de nuestras ametralladoras... Esas “bombes” son de nuestros cañones... Aquellos disparos son del cuartel de Zapadores.
Y escuchan el silbar de las balas sin alterarse.
SOTO
Ahora, 21 de agosto de 1936
EN EL FRENTE DE ASTURIAS
Detalle de la toma del cuartel de Zapadores, de Gijón. — La columna de Galicia retrocedió quince kilómetros y repara puentes, preparando la huida. — Se han afianzado las posiciones del cerco a Oviedo
LLANES, 19. — Visitando Gijón y los lugares de lucha hemos adquirido noticias de última hora—noche del domingo, día l6— de la situación en todos los frentes de la provincia, Todas ellas son favorabilísimas a las fuerzas leales, que dominadas por excelso espíritu combaten fervorosamente y van logrando con gran eficacia todos sus objetivos.
Lo más sensacional de todo ha sido la entrada de las Milicias en el cuartel de Zapadores, de Gijón, tras una lucha heroica y prolongada, en la que al fin venció la voluntad de hierro y el ímpetu firmísimo de los leales.
Bravos mineros de Oviedo que lucharon en primera línea para la toma del cuartel de Zapadores, último reducto de los rebeldes de Gijón. (Fotos Rozas)
La toma del cuartel
En la tarde del domingo se organizó el asalto al cuartel de Zapadores, de Gijón.
Emplazados convenientemente los cañones de 10,5, preparados dinamiteros y fusileros, cuando se dio la orden de ataque mineros y milicianos se lanzaron al mismo con el convencimiento pleno de que lograrían su objetivo.
El fuego de cañón, insistente y efectivo, protegía el avance de los dinamiteros, que valientes, heroicos, encerraron el cuartel en un círculo de explosiones.
Chamuscados, sudorosos, con la piel brillante por el sudor, los mineros gazapeaban incesantemente acercándose más y más al edificio, mientras la fusilería abría fuego graneado y el cañón no cesaba de retumbar.
Los sediciosos se defendían a la desesperada. Sus ametralladoras, sus morteros y sus fusiles trataban de contener aquella furia admirable, que iba proyectándolos contra sí mismos.
Hubo un momento de viva emoción cuando a pocos metros de los muros los sitiados parecieron contener la avalancha. Fueron sólo unos instantes.
Unas puertas volaron destrozadas por la dinamita, y como si aquello fuera una exclusa, por ella se lanzaron los heroicos milicianos dentro del cuartel.
Los facciosos jugaban su última carta y se defendían titánicamente. Pero ya dentro del edificio, nada era capaz de detener a los bravos leales. Y cuerpo a cuerpo se desarrolló la lucha, que terminó con la toma total del cuartel, después de tantos y tantos días de asedio.
El enemigo fue materialmente aniquilado, y en poder de los milicianos cayeron infinidad de prisioneros y un arsenal de armas y municiones.
Para Gijón fueron las de ayer unas horas de vibración que terminaron en un júbilo inmenso y bien fundamentado.
Soldados y milicianos de la columna llegada a Asturias desde Santander, que tomaron parte en la batalla contra las fuerzas rebeldes enviadas de Galicia, y que, derrotadas y dispersas, tratan de buscar una difícil huida.
En su huida los militares sublevados tiran los uniformes
El cuartel quedó completamente en ruinas, Los pocos que consiguieron escapar a favor de la confusión y de la noche, pasaron por una colonia de casas baratas, próxima al cuartel, y abandonadas por sus moradores. Allí se apoderaron de ropas de paisano y dejaron tirados sus uniformes militares para refugiarse en la cárcel y en el cuartel de Simancas, donde, según parece, se encuentran concentrados los fascistas que han huido de la ciudad por temor a las represalias del pueblo, pero donde encontrarán la muerte al igual que los del batallón de Zapadores.
La cárcel fue tomada en igual forma y con igual empuje que el cuartel los Ingenieros, y los de Simancas, ante la inminencia del ataque, están desmoralizados, al punto de que, tanto o más que al pueblo y a las Milicias temen a los soldados, en los que han prendido los gérmenes de la insubordinación al conocer el engaño de que han sido victimas y al ver de cerca la muerte y el exterminio, del que nada ni nadie será capaz de redimirles.
Gijón, agradecido al valor de sus leales defensores, los recibió cuando regresaban de realizar su hazaña con vítores y aplausos entusiásticos.
La ciudad ha recobrado su aspecto normal. Los paseos públicos, las calles céntricas, el puerto, están llenos de vida y de animación.
Y las Milicias, incansables, prosiguen su benemérita labor de imponer el orden republicano —paz y justicia— y se aprestan a sumarse a las columnas que tienen puesto cerco a Oviedo y a las que se abastece desde aquí, en el sector del Norte, con toda regularidad.
La columna facciosa de Galicia retrocede 15 kilómetros.
El ataque a fondo de que se hizo objeto a la columna rebelde que había entrado en la provincia, procedente de Galicia, por Vegadeo, ha dado por resultado que haya retrocedido.
Durante los tres últimos días la Aviación voló repetidamente sobre esta columna, deshaciéndole varios vehículos de sus unidades, y la Artillería y ametralladoras de nuestras Milicias les causaron importantes bajas. El ataque combinado de estas fuerzas de tierra y del aire produjo una retirada precipitada de los facciosos que, abandonando buena cantidad de armamento.
Se tienen noticias de que los pontoneros de la columna trabajan activamente en la reconstrucción de los puentes que habían derribado a sus espaldas. No hay duda de que este trabajo tiene por finalidad el dejar expedito el camino de huida hacia Galicia.
Por prisioneros que fueron hechos se sabe que el espíritu de esta columna se halla decaidísimo, y que los soldados que forman en las misma luchan sin la menor convicción,
Afianzamiento de las posiciones en los frentes de Oviedo
Durante toda la semana nuestras Milicias han afianzado y reforzado sus posiciones en todos los frentes de Oviedo.
Con frecuencia desde la plaza se hostiliza a las avanzadillas leales con fuego de cañón y ametralladora, que resulta enteramente ineficaz y al que rara vez contestan los milicianos, que no quieren seguir el ejemplo absurdo de los rebeldes de malgastar inútilmente municiones,
La Región, 22 de agosto de 1936
La ofensiva al cuartel de Simancas ha tenido un feliz desenlace
Cuando visitamos ayer al gobernador, camarada Juan Ruiz, éste nos expresó su satisfacción por la noticia muy difundida ya a aquella hora, de la toma por los leales del último reducto rebelde en Gijón.
Nos informó que en conferencia telefónica tenida momentos antes se le había comunicado que ya las milicias ocupaban el casi destruido cuartel de Simancas, en el que se había encontrado gran cantidad de municiones y armamento.
Nos han comunicado —Siguió diciéndonos Juan Ruiz— que de los cuatrocientos cincuenta soldados que aproximadamente componían la guarnición de dicho cuartel, se han salvado en su mayoría, ya que se han entregado sumándose a los leales cerca de trescientos.
Muy pocos jefes y oficiales instigadores de la sublevación se han salvado. Entre los muertos se encuentra el comandante militar de la plaza, Coronel Pinilla, de Santander, y del que un hijo se encuentra detenido en esta ciudad.
El Sol, 25 de agosto de 1936
Detalles complementarios de la toma del cuartel de Simancas, último reducto de los rebeldes en Gijón
La mayor parte de los que lo defendían pereció en el incendio provocado por el bombardeo de las tropas leales
GIJÓN 24 (1 t.) (Por correo). — Ampliamos detalles de la rendición y toma del cuartel de Simancas de esta ciudad.
Tras un intensísimo bombardeo de cañón y de la cooperación eficaz, como siempre, de la aviación leal, el cuartel de Simancas, último reducto de los facciosos de Gijón, comenzó a arder. El viento hizo que las llamas se propagasen rapidísimamente a todo el edificio, que pronto quedó convertido en un inmenso brasero. Un numeroso grupo de soldados, al mando de un teniente de la Guardia civil, refugiado en el cuartel, intentó realizar una salida desesperada, atacando con bombas de mano a nuestras fuerzas. El intento resultó infructuoso, y los atacantes fueron aniquilados. Continuamente se oían tremendas explosiones en el interior del edificio incendiado, y se elevaban inmensas llamaradas y columnas de humo. Los muros del cuartel caían a tierra con enorme estrépito.
Carabineros y guardias de Asalto procedentes de Santander que luchan en primera línea contra la columna facciosa, inmovilizada por nuestras tropas en Luarca
Refugiados en Simancas habla unos cuatrocientos soldados, la mayoría de los cuales murieron abrasados. Los que lograron escapar fueron hechos prlsioneroe o muertos en las casas inmediatas, donde se refugiaron. Rápidamente se organizó un fuerte servicio de orden, para impedir que el vecindario se aproximase al cuartel.
La pérdida del cuartel de Simancas tiene para la República extraordinaria importancia, ya que con su toma por los leales queda completamente liquidado el movimiento en una tan importante ciudad como la población gijonesa, y se permite la acumulación de las fuerzas que la sitiaban en otros frentes, cuya situación quedará con ello despejada.
Por la tarde continuaba el incendio. A pesar del gran área del edificio, todo él quedó destruido. El público, desde los pisos altos de las casas de la ciudad, contemplaba el fuego y su enorme incremento.
Grupo de milicianos montaneses que actuaron heroicamente en la lucha contra la columna facciosa que avanzaba por Luarca, y que fue rotundamente rechazada
Les milicianos y dinamiteros penetraron en el patio de entrada, convertido en depósito de armas, y se apoderaron de numerosos fusiles ametralladoras. En el mismo patio fueron encontrados, amarrados, los cadáveres de dos capitanes, que se cree fueron fusilados.
También había bastantes cadáveres de soldados.
El incendio comenzó a las ocho y media de la mañana.
La entrada de los dinamiteros, entre densas columnas de humo y continuas explosiones, fue realmente temeraria.
Puede decirse, en suma, que la derrota de los sublevados en el cuartel de Simancas ha sido uno de los más importantes reveses sufridos por las fuerzas facciosas.
El buque pirata "Almirante Cervera" presenció desde la playa el incendio y la toma del cuartel. No disparó un solo cañonazo. A simple vista se veía desde la población la avería causada en un costado del buque por nuestra artillería en San Sebastián. Consumada la rendición de Simancas, el buque faccioso emprendió su marcha con rumbo Oeste. (Febus.)
Ahora, 29 de agosto de 1936
COMO LA AVIACIÓN Y LA ARTILLERÍA REPUBLICANAS ANIQUILARON LOS ULTIMOS FOCOS REBELDES DE GIJÓN
(DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL EN ASTURIAS ANTONIO SOTO)
Acabo de llegar de Gijón, donde presencié el bombardeo del recinto jesuítico donde se concentró, en su infame deslealtad, el regimiento de Simancas. Cuando los piadosos padres de la odiosa Compañía construyeron la soberbia edificación, pensaron seguramente que algún día habría de servirles para sembrar la muerte desde ella a la mayor gloria de Dios. Construyeron, más que un colegio, una fortaleza, y su funesto designio se ha visto bien cumplido. Desde las ventanas y torreta de la casona, las ametralladoras han escupido la muerte días y días. Cientos de obuses y de bombas de avión han caído sobre la fortaleza que construyeron tan pérfidamente y poco a poco han ido desmoronándola hasta convertirla en este caserón ruinoso, resquebrajado, que hoy terminó sus días, poniendo así un poco de tranquilidad en los contristados espíritus de los desgraciados gijoneses que han sufrido las torturas de esta infame y fratricida lucha.
Acompañado de nuestro camarada Diez de las Heras, he presenciado el bombardeo. Comenzó la Aviación lanzando repetidamente sus proyectiles. Primero de una en una. Luego fueron lanzadas a pares bombas de cincuenta kilos. Por último, un trimotor dejó caer grupos de seis bombas incendiarias.
Desde la calle de San Bernardo, donde nos encontrábamos, bajamos rápidamente a la playa, una de cuyas calles afluentes enfila directamente al cuartel.
A las primeras bombas los del cuartel respondieron con fuego nutrido de ametralladora; pero a medida que el bombardeo se intensificaba los fuegos del cuartel fueron callando.
Resguardados en una esquina para librarse de los posibles disparos de las ametralladoras del cuartel, numerosos vecinos contemplan el bombardeo. Como ya han adquirido una cierta costumbre en la contemplación de estas horribles escenas, saben ya cuando cl trimotor dejará caer las bombas.
— Mira —se dicen—, cuando pase por encima de aquella ventana la dejará caer.
En efecto, el avión cruza majestuoso y al pasar sobre el sitio indicado deja caer sus proyectiles.
— ¡Dos! ¡Dos!' —gritamos todos.
Luego asomamos la cabeza para ver los efectos de la explosión. Un relámpago amarillento hiende unos segundos después la limpidez del día. Unos segundos y se oyen dos ruidos sordos, casi simultáneos.
Todos saltamos llenos de alborozo.
Hombres que unos días antes hubiéramos vuelto la vista para no ver el atropello de un perro, ahora miramos enardecidos este horrendo espectáculo y aplaudimos frenéticos cuando los tiros fueron acertados.
Hay después unos momentos de tregua y luego comienza a tronar el cañón de Santa Catalina. A intervalos iguales, metódicamente, va disparando.
Como las ametralladoras del cuartel no disparan ahora, salimos al centro de la calle y vemos cómo los certeros disparos van desmoronando el edificio. Ahora un trozo de tejado; luego una ventana que se rasga hasta los bajos.
Aún otro intervalo en que todos estamos pálidos, mirándonos unos a otros, con la ansiedad en los ojos.
Al otro lado del cuartel se oyen nuevos cañonazos.
— Son los de la Capona —grita un chaval que está a nuestro lado y salta alborozado.
Miramos cómo del interior del cuartel se va elevando una intensa columna de humo, delatora del incendio que han producido las explosiones de las bombas de Aviación.
Aún suenan otros cañonazos.
— Son los de la cárcel —chilla el mismo rapaz.
Y en los ojos de todos nosotros brillan resplandores de júbilo. Al fin parece que nos vamos a librar de la pesadilla del cuartel vigilando y atenazando la vida de Gijón.
Siguen los cañonazos, ahora disparados simultáneamente por todas nuestras piezas. Ya no se oyen gritos de júbilo, porque los ahogan los retumbantes estampidos de los cañonazos, que se entrelazan y se suceden sin solución de continuidad. La columna de humo se va haciendo más densa, y nubla ya la claridad del sol. Hay una luz amarillenta y sucia. Poco a poco la humareda se convierte en llamas. Primero es en el ala derecha. Luego la imponente llamarada se va extendiendo. Unos minutos más tarde el funesto cuartel arde por los cuatro costados.
Frente de Asturias, 21.
BOLETIN OFICIAL DEL ESTADO 22 mayo 1941
MINISTERIO DEL EJERCITO
CONSEJO SUPREMO DE JUSTICIA MILITAR
PENSIONES
Personal civil
ORDEN de 26 de marzo de 1941 por la que se declara con derecho a pensión a don Miguel Contreras Molero y otros.
Por la Presidencia de este Consejo Supremo, con esta fecha, se dice a la Dirección General de la Deuda y Clases Pasivas, lo siguiente:
«Este Consejo Supremo (Sala de Pensiones de Guerra), en virtud de las facultades que le confieren las Leyes de 13 de enero de 1904. 5 de septiembre de 1939 (D. O. núm. 1. anexo) y Decreto de 12 de julio de 1940 («Diario Oficial», núm. 165), ha declarado con derecho a pensión a los comprendidos en la unida, relación, que empieza con don Miguel Contreras Molero y termina con doña Antonia Triviño Morales, cuyos haberes \ pasivos se les satisfarán en la forma que se expresa en dicha relación, mientras conserven la aptitud legal para el percibo».
Lo que de orden del Excmo. Sr. General Presidente manifiesto a V. E., para su conocimiento y demás efectos.
Dios guarde a V. E. muchos años.
Madrid, 26 de marzo de 1941. — El General Secretario, Arturo Cebrián.
Excmo. Sr.
NOMBRES DE LOS INTERESADOS: Don Severiano Lázaro Clemente, Doña Felisinda Hernández García.
Parentesco con los causantes: Padres
Arma Cuerpo o Unidad a que pertenecían los causantes: Inf. Simancas, 40
CLASES Y NOMBRES DE LOS CAUSANTES: Soldado Saturnino Lázaro Hernández
Pensión anual que se les concede: 693.50 pesetas
Gobierno Militar o Autoridad que debe dar Conocimiento a los interesados:
Leyes o reglamentos que se les aplica: Estatuto Clases Pasivas del Estado de 22 de octubre de 1926.
Fecha en que debe empezar el abono de la pensión: 22 agosto 1936Delegación de Hacienda de la provincia en que se les consigna el pago: Salamanca
RESIDENCIA DE LOS INTERESADOS: Serradilla Arroyo. Salamanca
Pues bien, si el kilogramo de pan costaba entonces alrededor de 70 céntimos de peseta, con la pensión anual del soldado muerto se podían comprar 990 kilogramos de pan. La venta de este y otros alimentos y productos de primera necesidad estaba regulada mediante las cartillas de racionamiento.
Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (BOPL Martes 14 de agosto de 1945)CIRCULAR NÚM. 75Racionamiento para cartillas inscritas en esta capital, durante la tercera semana del mes de Agosto A partir del día 13 de los corrientes y hasta la fecha del 19 del mismo mes, podrá retirarse de los establecimientos de ultramarinos en que se encuentren inscritas las Colecciones de Cupones del segundo semestre del año en curso, el racionamiento correspondiente a la tercera semana del Corriente mes de Agosto, el cual afecta a las hojas de cupones de las semanas número 33.El racionamiento de mención, constará de los siguientes artículos y cuantía por cartilla:a) Personal adulto. Ración por cartilla.ACEITE.—1/4 litro.-Precio de venta 4,80 pesetas litro,—Importe de la ración, 1,20 ptas. -Cupón n.º II de la 33 semana.ARROZ —250 gramos.—Precio de venta, 2,80 pesetas kilo —Importe de la la ración, 0,70 pesetas. —Cupón n.º III de la 33 semana.JABÓN.—200 gramos.-Precio de venta 4,00 pesetas.-Importe de la ración, 0,80 pesetas.—Cupón número 84 de Varios.CAFÉ.-50 gramos. - Preció de venta, 23,00 pesetas kilo.-Importe de la ración, 1,15 pesetas.—Cupón número 83 de Varios.PATATAS. - 4 kilos. - Precio de venta, 1,35 ptas. kilo,— Importe de la ración, 5,40 ptas. — Cupón n.º IV de la 33 semana.b) Personal infantil. Ración por cartilla.ACEITE. —1/4 litro.-Precio de venta, 4,80 pesetas litro.— Importe de la ración 1,20 pesetas.—Cupón n.º II de la 33 semana.ARROZ. 250 gramos. Precio de venta, 2,80 pesetas kilo.-Importe de la ración 0,70 pesetas.—Cupón numero III de la 33 semana.JABÓN.—200 gramos —Precio de venta. 4,00 pesetas kilo,—Importe de la ración 0,80 pesetas. —Cupón número 74 de Varios.PATATAS.—4 kilos.—Precio de venta 1,35 pesetas kilo.—Importe de la ración, 5,40 pesetas. —Cupón número IV de la 33 semana.HARINA.— Un kilo. — Precio de venta, 2,00 ptas. kilo. —Importe de la la ración 2,00 pesetas. — Cupón número I de la 33 semana-LECHE EN POLVO. —1 kilo.— Precio de venta 21,70 ptás. kilo.— Importe de la ración 21,70 ptas.—; Cupón n,º 74 dé Varios.Los artículos Leche en Polvo y Harina en el racionamiento infantil serán suministrados únicamente para aquellas cartillas inscritas a efectos de estos artículos en sustitución de Azúcar o Pan respectivamente.Los cupones correspondientes a artículos cuya adquisición no sea deseada por su beneficiario, serán inutilizados en el acto de su renuncia, es decir, en presencia del portador de la cartilla. La liquidación de cupones que justifique la retirada de este racionamiento por parte del personal que se suministra será entregada en el Negociado de Impresos de esta delegación, sita en la calle de la Torre, núm. 2, durante las horas de oficina del día 25 de los corrientes.Lo que se hace público para general conocimiento.Por Dios, España y su Revolución Nacional-Sindicalista.León, 12 de Agosto de 1945.El Gobernador civil Delegado, Carlos Arias Navarro. 2472Junta Provincial de PreciosPor disposición de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes, que considera preciso reajustar los precios de las frutas y verduras y señalar márgenes fijos para detallistas, los precios que regirán en lo sucesivo al por mayor como topes máximos serán los siguientes:Frutas frescasBrevas ..... . 1,35 ptas. kg.Ciruelas (libres hasta el 15 de Julio de cada año) ........ . 1,75 » »Higos;.. . 1,05 » »Higos chumbos; . . .1,00 » »Limón . 1,60 » »Melocotón (libre hasta el 20 de Julio de cada año)....... . ... . . . 2,50 » »Melón (libre hasta el 31 de Julio de cada año) 1,05 » »Paraguayas (libres hasta el 20 de Julio de cada año) ..... . .. . 2,50 .» >Sandías:.. . . .0,80 » »Uvas .. . .......... . .3,05 » »Cerezas (libres hasta el 5 de Junio) .. . .... . . 2,95 » »Albaricoques (libres hasta el 5 de Julio) . . 2,00 » »Peras. ....... . 5,70 » »Manzanas,.. .. ..... 5,70 » » .Verduras frescasAcelgas. ............ . 0,60 » »Calabacín:. 0,75 » »Calabaza.. 0,45 » »Cardos . 0,70 » »Cebollas.. . . ..... . .. 1,55 » »Cebolletas..... .. . .. . 0.90 » »Repollos... . 0,75 » »Coliflor..... . .0,90 » »Chirivías . . .. , .... . 0,80 » »Escarola ......... 0,60 » »Espinacas. .. . 2,05 » »Nabos .......... .... . . 0,45 » »Lechugas .. . ..... . 0,75 » »Pimientos,........... . 2,85 » »Tomates......... . . . . 2,50 » »Todas las frutas y verduras que no figuren en la presente relación, gozarán de libertad de precios. Los detallistas podrán vender a los precios que compren en él mercado libre, sin rebasar nunca los topes máximos, más 0,50 pesetas en kilogramo, en aquellos artículos cuya tasa no sobrepase la cifra de 1,50 pesetas kilogramo neto, 0,75 pesetas para los comprendidos entre 1,51 y 3,00 pesetas kilogramo y 1,00 peseta para los que tengan precio superior a 3,00 pesetas kilogramo en el mercado.Lo qué se hace público para general conocimiento. - Por Dios, España y su Revolución Nacional-Sindicalista.León, 7 de Agosto de 1945. El Gobernador civil-Presidente, Carlos Arias2462Servicio Nacional del TrigoJEFATURA PROVINCIAL DE LEÓN- Relación de precios de las distintas variedades comerciales de los productos intervenidos por el Servicio Nacional del Trigo para la campaña 1945 46, aprobados por la Dirección General de Agricultura, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 3.°, del Decreto del Ministerio de Agricultura de 29 de Septiembre de 1944 y Circular núm. 524 de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes, de fecha 12 de Junio de 1945.Trigo:Manitoba puro, 90,50 ptas. Qm.Manitoba degenerado, 86,50 y 88,50 pesetas Qm.Aragón de Monte, 87 ptas. Qm,Australia, 85 ídem ídem.Candeal y Mentana, 84, id. id.Empedrado y Mocho dé la Sobarriba, 83,50 ptas. Qm,Mocho, 83 pesetas id .Barbilla e Híbrido L-4, 82.50 id . id.Centeno, 77 pesetas Qm.Maíz, 79 pesetas ídem.Avena, 66 ídem ídem.Cebada, 73,50 id. id .Algarrobas, 105 ídem ídem.Habas:Pequeñas, 125 pesetas Qm.Mazaganas, 132 ídem ídem,Tarragonas, 137 ídem ídem.Veza, 77 pesetas Qm.Yeros, 76 ídem ídem.Subproductos de molinería :Salvados, 50 pesetas Qm,Restos de limpia, 40 id. id.Notas importantes:Cupos forzosos. —Trigo, Centeno y Maíz: Los precios de cada variedad incrementadas en 72 ptas. Qm. Cebada y Avena: Las entregas anteriores a 1.° de Enero de 1946, serán incrementadas en 50 ptas. por Qm a los marcados en la presente relación.Cupos excedentes.—Trigo, Centeno y Maíz: Los precios señalados como base, aumentados en la prima de 140 pesetas por Qm. Habas: El precio base más 70 pesetas Qm. Avena y Cebada: Los precios base más 70 pesetas por. Qm.Igualadores.—Trigo: El precio de cada variedad más 10 ptas. Qm.León,. 10 de Agosto de 1945.—El Jefe provincial, R. Álvarez. 2444
Salamanca
Partido Judicial de Ciudad Rodrigo
ESTADOS NÚMERO UNO, con relación de personas residentes en los términos municipales que se citan, que durante la dominación roja fueron muertas violentamente o desaparecieron y se cree fueron asesinadas.
Serradilla del Arroyo: Don Saturnino Lázaro Hernández.
Nº 275
En cumplimiento de cuanto interesa en su oficio de fecha 5 del actual tengo el honor de devolver a V. I. el adjunto impreso debidamente cumplimentado a los efectos oportunos.
Dios que a V. I. ...
S. del Arroyo 8 de julio de 1941
El Alcalde Juan Mª Iglesias
Sr. Fiscal Instructor Delegado de la Causa General de Madrid
Ayuntamiento de Serradilla del Arroyo, Ciudad Rodrigo ESTADO NUMERO UNO
RELACION de personas residentes en este término municipal, que durante la dominación roja fueron muertos violentamente o desaparecieron y se cree fueron asesinados
Nombre y apellidos de la víctima: Saturnino Lázaro Hernández
Edad: 27
Profesión: Labrador
Filiación política y cargos públicos que había desempeñado: Ninguno
Fecha de su muerte o desaparición: 21 de agosto de 1936
Si fue encontrado su cadáver, en que sitio y clase de heridas que presentaba: No fue encontrado
Fue inscrita su defunción en el registro Civil: Si
Personas sospechosas de participación en el crimen
Nombres y apellidos: Se desconocen: los rojos
Se cree están en zona libre o roja: Se cree falleció
Nota: Según información testifical se cree fue asesinado por la horda marxista en el castillo de Santa Catalina (Asturias) y el resultado de ella fue la base para su inscripción en el Registro Civil.
Serradilla del Llano: Victoriano Sastre Herrero
En total 19.
La Causa general instruida por el Ministerio Fiscal sobre la dominación roja en España, conocida abreviadamente como la Causa General, fue un extenso proceso de investigación impulsado por el ministro de Justicia, Esteban Bilbao, tras la guerra civil, mediante Decreto de 26 de abril de 1940, con el objeto, según su preámbulo, de instruir los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja.




















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