Las importaciones de gas natural procedentes de Rusia han aumentado un 42% en el primer semestre del año, hasta los 37.172 gigavatios hora (GWh), para compensar la pérdida de Qatar y otros proveedores por el conflicto en Oriente Próximo, a pocos meses del veto definitivo de Europa.
Las rutas rusas de suministro desde el Ártico no dependen del paso por Ormuz, lo que permitió mantener una vía de entrada de gas natural licuado (GNL) cuando otros mercados se encontraban sometidos a una mayor incertidumbre.
La evolución contrasta con la tendencia registrada durante 2025, cuando las compras españolas de gas ruso habían iniciado una caída significativa. En el primer semestre de ese año, España importó 26.208 GWh procedentes de Rusia y la tendencia apuntaba hacia una reducción progresiva de la dependencia, en línea con la estrategia europea de limitar la influencia energética del Kremlin tras el inicio de la guerra de Ucrania.
El mes de marzo fue especialmente significativo. Ese periodo concentró el mayor volumen mensual de gas ruso recibido por España en toda la serie histórica, con 9.807 GWh. La incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán provocó una carrera entre los operadores para asegurar cargamentos antes de posibles nuevas restricciones o aumentos de precios.
También mayo tuvo un peso destacado, con la llegada de más de 8.700 GWh procedentes de Rusia. Ambos meses explican buena parte del incremento registrado durante el semestre y evidencian cómo los contratos energéticos a largo plazo continúan condicionando el mercado incluso cuando existen decisiones políticas encaminadas a modificar esos flujos.
El calendario europeo establece que los contratos de GNL ruso a largo plazo podrán mantenerse hasta el 1 de enero de 2027, fecha prevista para el veto definitivo en este tipo de operaciones. Hasta entonces, algunos operadores seguirán recurriendo a esos compromisos existentes mientras buscan nuevas alternativas.
Pese al repunte ruso, Moscú sigue lejos de dominar el mercado español. Argelia continúa siendo el principal proveedor, con una aportación del 35% del gas importado en el último año. Entre enero y junio suministró 64.230 GWh, prácticamente el doble de lo aportado por Rusia durante el mismo periodo.
Estados Unidos ocupa también una posición estratégica. Aunque sus exportaciones hacia España han descendido ligeramente en 2026, el país norteamericano mantiene cerca de un tercio del suministro nacional, impulsado por el crecimiento del gas natural licuado estadounidense en los últimos años.

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