miércoles, 14 de octubre de 2026

Asesinato del Blanco de Benaocaz

El asesinato del Blanco de Benaocaz (Bartolomé Gago Campos) ocurrió en la noche del 4 de diciembre de 1882 en el cortijo de la Parrilla, en Jerez de la Frontera (Cádiz), y fue el detonante del famoso proceso judicial de La Mano Negra.

Grabado de Juan Comba sobre el juicio oral

La Alcubilla, 17 de enero de 2017

DOCUMENTO INÉDITO SOBRE LA MANO NEGRA

“Averiguación de lo ocurrido con respecto al suicidio del reo condenado a muerte Cayetano de la Cruz Expósito”

El Crimen de la Parrilla o asesinato del Blanco de Benaocaz ocurrió, como consta en los autos, en la noche del 4 de diciembre de 1882. 

Según la versión judicial, una junta de asociados reunida en el rancho del Alcornocalejo, situado en la colonia del Valle, término de Jerez de la Frontera, acordó dar la orden para que individuos de otro grupo de asociados ubicado en el cortijo de la Parrilla, asesinaran a Bartolomé Gago Campos, joven de unos 24 años de edad, que también pertenecía a la Asociación. 

Consumado el crimen, los rumores dan por seguro, que el asesinato obedece a las siniestras órdenes de una terrible sociedad secreta titulada La Mano Negra. 

La Guardia Civil comienza sus indagaciones y por medio de “confidencias reservadas”, detiene a 17 trabajadores.

Aquellas confidencias reservadas que llevaron al garrote a siete personas, uno al manicomio y nueve a los penales africanos, provenían de uno de los detenidos. Se trataba de Cayetano de la Cruz Expósito, hombre de baja estatura y fisonomía repulsiva: “Este Cayetano Cruz fue capturado en un principio: por él se supieron importantes detalles del asesinato del Blanco, y después de haberlos revelado se fugó, sin que hubiera sido posible encontrarle. Por eso sorprende mucho más su resolución de ahora”.

Efectivamente, Cayetano se presentó voluntariamente el 5 de abril de 1883 a las autoridades de Paterna, argumentando que se encontraba reclamado por la justicia. Durante los meses que estuvo recluido, permaneció en completo aislamiento, porque en la prisión todos le recriminaban ser el autor de todos los infortunios que sufrían la mayoría de los detenidos. 

Cuando Cayetano se enteró de su condena a muerte a garrote vil, resuelta por el Tribunal Supremo el 5 de abril de 1884, montó en cólera, rabió y pateó durante días, consumándose su final cuando apareció colgado en su calabozo. 

Unos argumentaron que fue un suicidio, otros que fue asesinado. 

Del expediente gubernativo levantando para la averiguación del suicidio, recogemos la inédita información ofrecida por el Director de la Cárcel, Juan Antequera, quien manifestó que “desde su ingreso en el Establecimiento presentó tendencias marcadas al suicidio, puesto que en la misma noche del ingreso, o sea el cinco de Abril del año próximo pasado, atentó contra su vida por cuantos medios estuvieron a su alcance, no habiéndolo podido conseguir entonces (…), toda vez que el instrumento de que se valió fue un alambre de pulgada y media de largo y sumamente delgado, con lo cual logró romperse la piel del cuello y una vez verificado esto se lo rasgó cuanto pudo con las uñas de las manos, a fin de degollarse, pero como los dolores que sentía eran demasiado agudos, cesó en esta operación”. 

Pero el día 28 de abril, cuando el subalterno hacía el recuento de presos y abrió la puerta del calabozo, se encontró a Cayetano de la Cruz “colgado pendiente de la reja situada en la parte superior de la bóveda y que sirve para dar luz y ventilación al calabozo, habiendo empleado para ello la faja que le servía de abrigo y la toniza o cuerda que tienen las escobas para sujetar las palmas, cuya escoba le servía para hacerse la limpieza del calabozo (…).” “Chivato de mala leche, tu solito como Judas, te diste muerte”. 1

 1 AMJ. Leg. 872. Exp. 19357. Año 1884; Pantoja Antúnez, José L. & Ramírez López, Manuel. La Mano Negra, memoria de una represión. Edit. Quórum. Cádiz. Año 2000; Audiencia de Jerez de la Frontera. Proceso contra Pedro Corbacho y quince personas más, por el asesinato de El Blanco de Benaocaz. Sumario, juicio oral y sentencia. Revista de Legislación y Jurisprudencia. Madrid. 1883.

Lau-buru, 1883 febrero 20 

LA MANO NEGRA.

— 0 —

No ignoran nuestros lectores que de algun tiempo á esta parte se han cometido en la parte más meridional de España crímenes horribles que llenaban de consternacion á los habitantes de la comarca en que se habian perpetrado, y que quedaban impunes porque las pesquisas de la autoridad y de sus dependientes eran ineficaces para averiguar quiénes eran los autores de tales delitos.

Esto, como ya hemos dicho antes de ahora, hacía sospechar que existiera alguna sociedad secreta, cuyos individuos fuesen los que llevaban á cabo los odiosos crímenes que por malechores siempre ignorados para la justicia se cometian en varios puntos de la provincia de Cádiz y con especial frecuencia en la comarca de Jerez de la Frontera. 

Tales sospechas y tales presentimientos no eran, por desgracia, infundados; y de ello son prueba concluyente los asesinatos de que en los últimos dias hemos dado cuenta, los cuales está averiguado que fueron cometidos por bandidos que, al perpetrar el crímen, no hacian más que cumplir órdenes recibidas de superiores que solo ellos y sus compañeros conocían. 

La gravedad de estos hechos, su frecuencia y las circunstancias misteriosas que revestian, han llamado, como no podia menos de suceder, la atencion del Gobierno, habiéndose tomado en consecuencia la resolucion de nombrar un juez especial que instruyera la causa correspondiente en averiguacion de tan odiosos y lamentables sucesos. 

Los resultados de esta medida y de las gestiones practicadas por dicho juez parece que no se han hecho esperar; pues de ser cierto lo que leemos en un diario madrileño se ha llegado al conocimiento exacto de la organizacion de la terrible sociedad La mano negra, fines que persigue y medios que para ello emplea; obrando ya en poder de la autoridad judicial la documentacion social, sus clases y listas de afiliados, y entregados á la gubernativa muchos de los asociados, cuya participacion en los últimos crímenes está plenamente demostrada. 

A esto añaden los diarios más allegados al Gobierno que la sociedad de secuestradores, asesinos é incendiarios de Jerez, no tiene ramificaciones en ninguna otra provincia. 

De celebrar es que así sea, y que el Gobierno, más afortunado en este que en otros asuntos, haya logrado cortar en su origen la terrible campaña de la sociedad La mano negra. 

No opina por cierto de igual suerte El Cronista, de Jerez, cuando asegura que la asociacion vá extendiéndose á otras poblaciones de la provincia, y que no bastan para estirpar la plaga ni tres batallones del ejército ni diez jueces especiales. 

Merecen ser leidos los siguientes párrafos que escribe el colega jerezano. 

«Los asociados, dice, se imponen, á lo que parece, el deber, cuando esta horrible mision les toca en suerte, de asesinar á la persona que se les designa, y ellos á su vez son asesinados por otros individuos de la asociacion si dejan de cumplir su criminal compromiso. 

Como saben nuestros lectores, ha habido ya ejemplo de varias muertes violentas realizadas en infelices asociados, á quienes faltó resolucion y valor para llevar á efecto el inicuo crimen que de ellos se exigiera. 

Y lo peor es que el mal vá extendiéndose á toda la provincia. Sus síntomas no son fuera de Jerez tan aterradores como en aquella ciudad; pero los sectarios de este socialismo disolvente son cada dia más numerosos en poblaciones donde antes no se conocia semejante plaga, y todas las personas que algo tienen que perder, tiemblan, y con razon, por su propiedad y hasta por sus vidas...» 

Como se ve, los hechos no pueden ser más graves, y la situacion de la comarca de Jerez y aun de toda la provincia de Cádiz no puede ser más lamentable. 

De esperar es, pues, que el gobierno estreme su actividad y energía para estirpar de raíz los gérmenes socialistas que existen en el Mediodía de la península, y que han empezado á desarrollarse, alterando el órden, horrorizando la opinion pública y sembrando la desolacion y el espanto en la comarca jerezana. 

Comunicaremos á nuestros lectores cuantas noticias adquiramos acerca de estos tan importantes como sensibles acontecimientos.   

El Correo, 20 de febrero de 1883

Arcos 19.—Han sido presos ocho ladrones en Bornos que se habian apoderado de ovejas, carneros y pan, de la propiedad del Sr. Búrgos. Se les ha ocupado á los criminales, vecinos de la villa de Espera, papeles sobre la Internacional y relacion nominal de 213 afiliados á la sociedad la Mano Negra.

El bien público, 1883 febrero 20 

TELEGRAMAS PARTICULARESDE EL BIEN PÚBLICO. 

Madrid 20. Han sido sentenciados á la última pena catorce indivídos de los afiliados á la sociedad “La mano negra” y otros á presidio.  

Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, 1883 febrero 27

Noticias. 

NACIONALES. 

De la Correspondencia y demás periódicos de Madrid tomamos las noticias siguientes: —Anuncia El Dia que han llegado á Jerez nuevos presos complicados en los crímenes de «La mano negra.» 

Pasan de 360 los que ya se hallan  en las cárceles de Jerez y Cádiz. 

En la de Jerez se ha verificado un minucioso registro, dando por resultado el encuentro de muchas armas. 

Se ha retrasado la vista del proceso ante la audiencia de lo criminal, por ser indispensable la publicacion de nuevos exhortos.

El juez especial de instruccion tiene preparadas tres causas, cuya vista se verificará tan pronto como espire el plazo de los exhortos.

La primera versa sobre el asesinato del Blanco de Benaocaz, y hay complicados en ella 36 indivíduos. 

La segunda sobre el asesinato de Nuñez y su esposa, en cumplimiento de una sentencia de «La mano negra.»

Y la tercera sobre el hallazgo de una vértebra, un trozo de cráneo y un bigote.

El Áncora, 1883 marzo 1

Nos extraña que hasta la hora presente no se haya dicho con franqueza y sin ningun genero de ambajes que La mano negra es una de las manifestaciones de la masonería. 

Su caracter secreto, su organizacion, las penas con que se castiga á los asociados, y las doctrinas brutalmente antirreligiosas en que la sociedad se funda, la delatan como una rama del gran tronco de la masonería. Sobre esto no creemos que cabe la menor duda. 

Cubránse los masones con el hipócrita velo de la beneficencia y la filantropía para engañar á numerosos infelices que sueltan el dinero, ó declaren sin reparo sus verdaderos propósitos, ellos son los engendradores naturales de esas infinitas sectas organizadas pura y exclusivamente para acabar con la Religion, con la autoridad, con la familia y con la propiedad honradamente adquirida. 

La mano negra cuenta con que sus asociados no han de tener religion ninguna positiva, porque claro es que si tuvieran alguna, aunque fuese la más separada de la union verdadera, no proclamarian el crímen como medio lícito para lograr sus fines. 

En ese punto está en perfecto acuerdo con la masonería y con casi todas las escuelas liberales. Admiten, cuando más, un deismo vago, impersonal é indiferente, que no ejerce la menor influencia en los actos humanos ni exige responsabilidad ninguna en la vida futura. 

La mano negra no reconoce más autoridad que la de sus superiores en bandolerismo, los cuales matan al que no cumple con los deberes de la asociacion, manteniendo así, por medio del terror, la unidad y la disciplina entre los asociados. 

La masonería hace exactamente lo mismo. Enemiga jurada de todos los poderes legítimos, solo obedece con imbécil ceguedad al misterioso brazo que la amenaza con el puñal. 

La fuerza: he aquí su único principio autoritario. Los partidos liberales tampoco obedecen más que á su jefe, aunque no por el terror que les causa, sino por la esperanza de medrar y comer. En lo que los distingue de los masones y de los maninegros. 

La mano negra desprecia los vínculos sagrados de la familia. La masonería y el liberalismo los atacan con tenacidad salvaje; y por ese acabamos de ver que se ha hecho en el Congreso la apología del matrimonio civil, esto es, del concubinato legal, y por eso estamos amenazados de su restablecimiento. La mano negra se apodera de la propiedad ajena á viva fuerza. 

La masonería y el liberalismo le han dado el ejemplo, apoderándose á viva fuerza de los bienes que se llamaban amortizados ó de corporaciones. 

¿Qué es, pues La mano negra? Una asociacion masónica y liberal que lleva sus principios hasta las últimas consecuencias. 

El tronco masónico de que La mano negra es una rama, vive próspero, segun es pública voz y fama, en las altas regiones del Estado. 

Tiene además un órgano diario en la prensa, ministerial por añadidura, y cuenta con la cooperacion de personas importantísimas y poderosas. Las leyes de España prohiben las sociedades secretas, entre las cuales la masonería es indudablemente la principal. 

Despues de esto, nosotros preguntamos: ¿Por qué los Tribunales de justicia, al mismo tiempo que persiguen á La mano negra, no persiguen tambien á los indivíduos de todas las sociedades secretas, sean altos ó bajos funcionarios públicos, y ocupen o no los primeros puestos del Estado? ¿Por qué los Tribunales se han de fijar únicamente en las ramas y han de dejar intacto el tronco?

¿Por qué (es una suposicion) si el Gobernador de Madrid no pertenece á la masonería, no procura sorprender las logias establecidas en esta capital, aunque en ella se encontrara, por ejemplo, al Presidente del Consejo de ministros ó al Gobernador del Banco de España?

Miéntras no se haga esto, Las manos negras se reproducirán fácilmente como productos lógicos de la masonería benéfica que, segun hemos demostrado, no se diferencia nada en sus principios del bandolerismo jerezano.

El Diario español, 4 de marzo de 1883, página 1

NOTICIAS DE ANDALUCIA.

Continuamos nuestra obra, recogiendo las noticias de algun interés que se reciben acerca de las asociaciones internacionales de Andalucía.

La mayor parte de las que hoy tenemos son de Jerez, centro el más activo de la propaganda nihilista. 

Véase lo que dice una carta fechada el dia 1.º en Jerez y que hoy publica El Imparcial:

«Además de «La mano negra,» y no sé si independientemente de esa sociedad, existe una que lleva el nombre de «Los Desheredados,» organizacion revolucionaria anarquista. Cuentan los desheredados con su indispensable «Comité de guerra de la region española.». De modo que, á este paso, y si todos esos centros, comités, secciones, federaciones locales, comarcales y regionales, y Congresos y asociaciones siguen creciendo en la proporcion que se va viendo, antes de poco no va á quedar propiedad en pié, ni familia completa, ni campos, ni ciudades, ni burgueses, ni nada, en fin, mas que esos vengadores de la moral ultrajada y paladines de lo único bueno que hay sobre la tierra, que son ellos solos, ni más ni ménos.

Y por si algo faltaba para completar el cuadro de organizaciones tenebrosas, sépase que recientemente han ingresado en la Asociacion los agricultores del Rubio, arboricultores de Ecija, agricultores de Espartina, Cartajima, Parrajan, Salar, Fuengirola, Fuente-Piedra, Jimena de la Frontera, Gaucin, Algatocin, Huétor-Tájar, Gastor, Medina-Sidonia, Agua-Dulce, Pruna, Algar, Adra, Renedo de Esgueva, Cazarabonela, Puebla de Cazalla y Palma del Rio; vinicultores de Puerto-Real, esparteros de Linares y horticultores de Sevilla.

Añádase á todo esto el respetable contingente de ocho ó diez mil contrabandistas que—segun estadísticas fidedignas—trabajan en la region andaluza, provisto cada cual de un buen caballo y un retaco de primer órden, y se tendrá una idea algo aproximada de los elementos valiosos con que las asociaciones secretas cuentan en esta parte de España.» 

El mismo corresponsal comunicó anoche al estimado colega el siguiente telegrama: 

«JEREZ 3 (11,15 n.)—No se tienen noticias de nuevos atentados. Es probable que á estas horas haya sido sorprendida una reunion trimestral, á la que debian asistir afiliados de diversos puntos. 

La Guardia civil vigila y recorre sin descanso el campo.    

El capitan Sr. Oliver ha recibido dos anónimos amenazadores. Los conjurados le siguen los pasos. 

Entre el vulgo se le apellida «Contra-mano.» Su presencia infunde terror á los criminales. Ha visitado á Juan Ruiz en su prision. 

Es de estatura baja, color pálido, flaco de cuerpo, mirada vulgar y poco expresiva. Tiene 32 años de edad, y es natural de Asconocalejo. Muéstrase abatidísimo ante el temor del resultado próximo del proceso. Se declara inocente y dice que se opuso á la muerte del Blanco de Benaocaz. Confiesa ser partidario acérrimo del socialismo; pero añade que no se ha mezclado en crímen ninguno.    

No era maestro titular; se dedicaba á dar lecciones de lectura y escritura en los cortijos del valle. 

Muchos de los que están complicados gravemente en este asunto, tienen como á gala declarar su participacion en los crímenes de que se les acusa, y se vanaglorian de haberlos cometido en cumplimiento de las órdenes recibidas y para facilitar los elevados fines de la justicia social. 

Los acusados de menor gravedad se jactan de que, á lo sumo, serán condenados á penas insignificantes. 

Los tribunales, entre tanto, no se dan punto de reposo, y el proceso se activa de tal manera, que la causa más celebre pasará á la audiencia el lúnes. 

A primeros de abril se verá la causa del asesinato de los vanteros, cuyo sumario se terminará el juéves. 

Pronto comenzarán los juicios orales, pues hay cien procesos adelantadísimos, de los 320 que obran en la audiencia desde que se constituyó. 

Es probable vaya á Madrid para conferenciar con el ministro de Gracia y Justicia el magistrado Sr. Barroeta, á fin de convenir en la manera de acortar los términos y de ampliar la sala sentenciadora. Ambas cosas se consideran necesarias para la más rápida aplicacion de la justicia. 

Hombres del pueblo sin trabajo se reunen diariamente en la plaza del Arenal, cerca de la audiencia. Observan una actitud pacífica. 

Al anochecer han sido presos once asociados de Arcos que serán trasladados aquí mañana probablemente. 

Algunos particulares han recibido nuevos anónimos, en los que se les exige dinero. Se han adoptado las medidas oportunas para prender á sus autores.    

La Correspondencia de España recibió tambien anoche varios despachos telegráficos, de los cuales tomamos las siguientes noticias: 

«JEREZ 3 (4,7 tarde).—Se ha recibido aquí un telegrama de Cazalla de la Sierra (Sevilla), anunciando haberse descubierto en Pedroso una seccion de la Internacional; trece son los afiliados detenidos por la guardia civil y muchos los documentos encontrados. 

Se cree que en Marchena tiene ramificaciones «La mano negra» 

Se observa que los obreros agrícolas, en la mayor parte de la region andaluza, están afiliados á la Internacional, satisfaciendo religiosamente cada mes la cuota de 75 céntimos de peseta, y obedeciendo las órdenes del comité de Ginebra y los acuerdos del congreso regional. 

En algunas secciones hay «afiliadas,» sí bien en contado número. 

Durante las huelgas reciben algun socorro de otras regiones de España. Nada hay de medidas excepcionales. El imperio de la ley comun bastará á descubrir toda la extension de las asociaciones. 

JEREZ 3 (11,5 noche.)—En Arcos han sido detenidos hoy nueve indivíduos más, complicados en el socialismo. Algunos propietarios de esta capital han recibido anónimos pidiéndoles dinero. 

Ascienden á 356 las causas que están sustanciándose en la audiencia desde el mes de enero, muchas de ellas relacionadas con actos de las asociaciones secretas. 

Las autoridades y sus agentes siguen con celo la pista á determinados proyectos contra la propiedad rural. 

Parece que estas sociedades secretas se rigen por los acuerdos del congreso celebrado en Barcelona el año 1881.» 

Es curioso observar que para la prosecucion de las diligencias sumariales en los juzgados civiles de Jerez, se ha presentado una dificultad. Soldados de la reserva, aparecen como afiliados á la asociacion, los jueces los reclaman como presuntos reos de delitos ordinarios; pero la autoridad militar cree que en el mero hecho de pertenecer á esa asociacion, los soldados cometen delito de rebeldía y caen bajo la autoridad de los tribunales militares, que son los que deben juzgarlos. 

Con este motivo, se cambian estos dias comunicaciones entre el capitan general de Andalucía y el gobierno de Madrid. Por telegramas recibidos últimamente, parece que en el Pedroso (Sevilla) ha sido sorprendida por la benemérita Guardia civil, una sociedad secreta de anarquistas, habiendo sido doce reducidos á prision; entre ellos, el presidente, secretario y depositario. El número de afiliados se eleva á diez y nueve. 

El reglamento, las listas los libros y la correspondencia, obran en poder de los tribunales. La poblacion está tranquila. 

Otro telegrama de Cádiz participa que el jefe de la guardia civil del puesto de Arcos, capturó en la madrugada de ayer á Pedro Durán Calanche, jefe de la asociacion de «La mano negra,» el que estaba comisionado para recorrer los pueblos con el reglamento de la asociacion y formar grupos de asociados. 

El citado sugeto ha confesado su delito, haciendo revelaciones de gran importancia. 

Por hoy no sabemos más que sea digno de contarse.

La Paz, 1883 Junio 10, Página 2

TRIBUNALES.

LOS CRÍMENES DE JEREZ.

Asesinato de Blanco de Benaocaz.

(CONTINUACION.)    

Una ejecucion de sentencia. 

Agustin Martin Saez, procesado en esta causa, declara que hace dos meses se encontró á los hermanos Gagos y Cayetano Cruz, que le hicieron bajar con ellos al arroyo del Corralejo, donde tenian que matar un bicho. ¿Cómo se mató este bicho? Hé aquí todo el proceso.    

De la multitud de declaraciones prestadas, segun parece—ó segun se cree que resulta del sumario—aparece lo siguiente: 

En el Alcornocalejo se formó un grupo de asociados á la federacion regional de trabajadores. 

Tenía su grupo de accion, constituido, segun dicen algunos procesados, por los hermanos Corbacho, Juan Ruiz, Roque Vazquez y José María Vargas.  

Estos se reunieron una noche, segun costumbre (las reuniones de esta sociedad eran siempre nocturnas) en Alcornocalejo, choza del Juan Ruiz, secretario del grupo de ejecucion, caballero número 4, única manera por la que se le designaba, antiguo empleado de consumos y despues maestro de escuela, que lo mismo enseñaba á leer y á escribir á 15 niños que tenia por discípulos, que propagaba las ideas socialistas explanadas en el Congreso de Barcelona de 1881 cuyos acuerdos eran el catecismo de su doctrina político-social. 

En aquella hora se reunieron con Ruiz los Corbachos y Roque Vazquez, el dia 4 de Diciembre, y despues de madura deliberacion (palabras de Francisco Corbacho), acordaron que se debia quitar la vida al Blanco de Benaocaz, á cuyo efecto extendieron una órden del ejecutor del grupo de la Parrilla, Bartolomé Gago de los Santos, para que ordenase á Gonzalo Benitez y Rafael Jimenez y Becerra que cumpliesen este cometido, pues á ellos les correspondian. 

Esta sentencia de muerte era necesaria, segun opinion de algunos procesados pues el Blanco de Benaocáz—dicen—era un mal hombre, muy dado á la bebida y que habia cometido distintos excesos, incluso el de no respetar ni el honor de su novia, y por lo tanto, podria comprometerlos bastante. 

Roque Vazquez, con la órden del tribunal del Alcornocalejo (llamémosle así), fué al molino de la Parrilla á entregársela á Bartolomé Gago de los Santos.

Aquella noche se reunieron en el molino con Gago, José García Barrios, el pastor Agustin Martin Saez, Juan Cabezas Franco, Gregorio Sanchez Novoa, Rafael Fernandez Becerra, Gonzalo Benitez Alvarez, Antonio Valero Hermoso, José Leon Ortega y Salvador Moreno Rodriguez y el molinero Cruz. Bartolomé Gago dió conocimiento de la órden de matar á su tocayo y primo el Blanco, designando para esta obra á Benitez y Jimenez.

Nadie se opone; algunos tenian miedo, entre ellos Cruz; pero, sin embargo, todos se ponen en marcha á las once de la noche del 5 de Diciembre, camino de la Plantera.

Los hermanos Gago no van con este grupo: se reservaban otros papeles; Bartolomé entretenia al cortijero en el cortijo, para que no se notase la marcha de los campesinos, y Manuel se fué á la taberna del Pollo, donde con cualquier pretexto tenian citada á la víctima, á su compañero de sociedad y pariente el Blanco de Benaocaz para conducirle al lugar de la ejecucion.

Este era el arroyo de la Plantera.

Una vez en él, los que iban á ejercer de verdugos, Jimenez y Benitez, tomaron posiciones, escopeta en mano, y los demás se distribuyen en las asperezas del camino, las sombras de la noche los ocultaban; y la soledad del sitio los ponia á salvo de toda delación. 

La caza estaba preparada; aquel bicho que decian iban á matar, bien pronto, estuvo entre sus compañeros, amigos y parientes.

Antes de esto, Juan Cabezas se retira, alegando que le espera la novia y que tenía que verla sin falta.

Ventajas de tener novia; prefirió al espectáculo de un crímen un coloquio amoroso. 

A las once y media de la noche, el Blanco de Benaocaz, al lado de Manuel Gago y Cristóbal Fernandez, atraviesan por la orilla del arroyo, la tierra de la Plantera.

—¡Alto! dice Rafael Jimenez, apuntando con el arma al Blanco. Gago y Fernandez retroceden unos pasos, y ellos mismos, con las escopetas que llevaban, disparan á corta distancia y por la espalda, sobre el desdichado Blanco de Benaocáz, que cae al suelo, y agonizante ya, en un grito de espanto, exclama:

—¡Ampárame, primo!

Un malhechor se acercó al cadáver, y a las pocos momentos, segun refiere un procesado, José Leon Ortega, con una navaja ensangrentada en la mano, dice que le acababa de degollar.  

Gregorio Sanchez, apenas hechos los disparos, puso un pañuelo en la boca del mártir de estos malvados, para que no gritase.

Momentos despues, un cortejo fúnebre se ponia en marcha: todos ellos llevaban á enterrar al Blanco de Benaocaz á las tierras del Algarrobillo, donde á las diez de aquella noche, Agustin Martin Saez y Cayetano Cruz, por órden de Gago, habian abierto una fosa de vara y cuarta de profundidad.

Allí le enterraron, no sin registrar las ropas del cadáver, y se habla de un documento que se le quitó; mas este hecho no aparece bien esclarecido.

El documento —dicen— acreditaba una deuda de 255 pesetas que tenía Corbacho con Blanco. 

Sepultado el cadáver, y sembrada la cebada sobre la fosa, se fueron todos á la Parrilla, ménos Cristóbal Fernandez y Gregorio Sánchez. 

Bartolomé Gago no estaba, pues se habia ido á buscar á sus colegas al sitio de la ejecucion; á los pocos momentos volvió, y segun manifestacion de un procesado, cuando le dieron cuenta, dijo:

—Os habeis portado muy bien.

Despues se daba cuenta á los del Alcornocalejo, y todos convenian en que aquella muerte era necesaria, pues perjudicaba aquel hombre. 

Se continuará





 

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